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Con Matanzas

 

En el limitado concepto que sobre el humor gráfico publica la Real Academia de la Lengua Española, aparece este como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero hoy nuestro dedeté de verano decide, sí, presentar o comentar la realidad, sin renunciar a nuestro encargo social, al humanismo ni a la responsabilidad que nos caracteriza.Hablamos del humor más útil que podemos hacer hoy, el de la solidaridad con las víctimas del lamentable incendio en la base de supertanqueros de Matanzas, con sus familias y las de los desaparecidos; el de la admiración y el respeto hacia todo el personal que con valentía ha estado allí desde el viernes último. Hoy, junto a los colegas José Luis López Palacios e Ismael Lema, de Palante, nos sumamos a la ola de solidaridad y apoyo que Matanzas y Cuba despiertan dentro y fuera de fronteras. Estamos seguros de que la querida Matanzas, que tantas veces nos acogió y en la que hemos compartido con colegas, volverá a tener el color y la belleza que la caracterizan. Al colega, socio y amigo Manuel Hernández y a los matanceros llegue nuestro abrazo.

El desplazamiento poblacional en Puerto Rico, tema del próximo Conversatorio de CLARIDAD

 

Viejo San Juan, Puerta de Tierra, Vieques, Culebra y el litoral costero de Puerto Rico. Estas son solo algunas de las áreas principales que ya han comenzado a afectarse con el fenómeno del desplazamiento poblacional que amenaza con gran fuerza a los conglomerados humanos en nuestros barrios y comunidades desde hace algún tiempo. Primero, sigilosamente y, más recientemente, con una gran agresividad, se evidencia cómo vecindarios, comunidades y áreas enteras de nuestro país- principalmente aquellas de alto valor ecológico y turístico – están siendo asediadas y amenazadas por oleadas masivas de nuevos pobladores extranjeros. Sean oleadas de turistas de temporada o colonos de nuevo cuño, la llamada “gentrificación” amenaza con desdibujar los perfiles de nuestro entorno y la integridad, permanencia y estabilidad de barrios, comunidades y vecindarios en todo Puerto Rico.

¿Cómo entender y reaccionar ante este fenómeno que en el Puerto Rico colonial podría sacudir los cimientos mismos de nuestra convivencia como pueblo? ¿Qué puede hacer la gente de nuestros barrios, vecindarios y comunidades para defender su derecho a vivir en paz en el entorno en que siempre han vivido? ¿Cómo pueden contribuir las leyes y políticas públicas a alentar o desalentar esta práctica? Estas y otras preguntas relacionadas al impacto y consecuencias de la desenfrenada incursión de gente de fuera de Puerto Rico sobre familias, vecindarios, comunidades y pueblos serán parte de la discusión del Conversatorio Ni nos mueven, ni nos vamos. El derecho a quedarnos  que auspicia el periódico CLARIDAD, y que tendrá lugar el jueves, 25 de agosto de 2022, a las 7 de la noche, en el teatro del Conservatorio de Música en Miramar.

Para la ocasión se contará con un panel de expertos de primer orden: la doctora Yarimar Bonilla, Directora del Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College de Nueva York, la licenciada Ariadna Godreau, Directora Ejecutiva de Ayuda Legal de Puerto Rico y el investigador social Raúl Santiago Bartolomei, del Centro para la Nueva Economía. El panel será moderado por el planificador José (Tato) Rivera Santana.

Se sugiere un donativo de $50 por persona, y los boletos están disponibles en pr.ticket.com o llamando a CLARIDAD al 787-777- 0534.

Boletos aqui: https://boletos.prticket.com/events/en/ninosmuevenninosvamos

Hay que erradicar el abuso contra la niñez

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Las agresiones sexuales contra menores es una conducta más frecuente de lo que las personas creen,  lo que sucede es que no se habla debido a la estigmatización que provoca ante el hecho de que en la mayoría de los casos los agresores son familiares como hermanastros, padrastros, padres biológicos, tíos y primos. Son familiares inmediatos.

“No podemos perder de perspectiva que, en el caso de los menores, son personas que se han ganado su confianza. De alguna manera u otra se acercan, ganan su confianza y luego entonces es que viene la agresión”, describe Lisdel Flores, directora de Casa Ruth, organización que ofrece albergue a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica y mantiene el programa Equipo de Respuesta Ante la Agresión Sexual (ERAAS), que ofrece atención a menores de edad.

Como evidencia de la situación, indicó que en el 2021 en ERAAS atendieron  alrededor de 102 participantes.  Ahora en el 2022,  el 73 % de los casos atendidos son menores de 6 a 17 años, tanto niñas como niños.

“Cuando se habla de un menor, hay una familia, y  si se ve en un contexto del hogar, si fue el padre y yo, madre, no sabía, tienes unos sentimientos  de culpa,  te preguntas dónde yo estaba, qué paso. En el caso de que la madre sepa, va a tapar la negligencia”, expone Flores sobre la reacción, ya sea de la madre o persona cuidadora del menor, al descubrirse la situación.  Agregó que también está el estigma de la sociedad. Puso por ejemplo el caso recién divulgado de la menor de 13 años abusada y embarazada por su padrastro. En ese sentido, comentó que esa  niña  dejó de llamarse por su nombre y ahora donde quiera que alguien la vea, se va a referir a lo sucedido, por lo que perdió su identidad.

“Los familiares, en un contexto normal, se avergüenza porque es un tema del cual no se habla. Hay mucho estigma. No solo está la vergüenza, están los sentimientos de culpa y, ciertamente, la persona está manejando un sinfín de emociones dentro de ese contexto familiar, que no permite que se alleguen a recibir servicios”.

Añadió que la  mayoría de las querellas por abuso sexual que hay en la Policía son de menores. Flores observó que en comunidades donde hay muchas familias emparentados los casos de incesto son más frecuentes de lo que se habla y no se contabilizan porque no se habla. “Me choca pensar que al 2022, con tantos servicios disponibles, no se puede apalabrar porque no enseñamos o educamos a nuestros hijos a decir cuándo está recibiendo una conducta que les incomoda. Esto es algo que se debe sentar a hablar con los hijos, y hay familias que simplemente no lo hablan y esperan que lo haga la escuela, y hay escuelas que ni siquiera lo están tocando”.

Por ejemplo, expuso que un menor que hace bullying en la escuela, suelen encajonarlo como un problema de conducta,  pero los menores no nacen con conducta de  bullying. Hay que ver qué está sucediendo en el hogar. Y su conducta,  probablemente, es  algo que ese menor está gritando necesito ayuda y la única manera que  puede expresarlo es haciendo alguna conducta que llame la atención.  No se sabe cuántos de esos menores han sido tocados.

“Es bien complejo, no estamos avanzando con el tema y ni tan siquiera lo estamos atendiendo de la manera adecuada. Ni una respuesta articulada desde el gobierno para atenderlo; ni del gobierno, ni de la comunidad”.

El programa ERRAS ofrece servicios  psicológicos, consejería y acompañamiento, tanto al menor como a los padres o encargados cuidadores. Dependiendo de la etapa en que esté el proceso legal, si es que hay, se atiende. Flores explicó que han tenido casos de menores que han sido víctimas que ya han pasado el proceso legal, pero no se atendió la parte emocional. En el caso de aquellos que están en una etapa temprana, es decir, en pleno proceso de investigación, de citas con fiscalía, todo el entorno legal se trabaja con el menor y los cuidadores directos del menor.

Observó que a veces se olvida que el cuidador es importante dentro del proceso, ya que este  necesita entender y manejar sus  propias emociones a la vez que los cambios emocionales del niño o niña abusado. Ya sea la madre, el padre, cuidador, la persona a cargo del menor tiene que desarrollar mecanismos de apoyo de cómo ayudar al menor.

La directora de Casa Ruth lamentó que la mayoría de los casos de abuso sexual no llegan a convicción. “Son horribles”  porque el proceso es demasiado de duro tanto para el menor como para los cuidadores, o padres o madres que están enfrentando el proceso. “Es muy fuerte, a veces en medio del proceso se preguntan si sigo con esto o me dedico a trabajar  la parte emocional del menor y me olvido del agresor”. En esa parte,  la experiencia del programa es que en su mayoría, cuando han sido  los padres que acuden en busca de servicio, no abandonan el tratamiento.

Flores exhortó a las víctimas de violencia doméstica o agresión sexual a que busquen ayuda.  “Siempre es mejor pasar estos procesos acompañados que solos”.  Indicó que tanto en Casa Ruth como en otras organizaciones no gubernamentales hay la disponibilidad de servicios y la  sensibilidad para atender a las víctimas.

“Es muy importante educar, no solo a través del sistema educativo, sino todo el sistema. No hay forma de trabajar esto si no es a través de la educación y prevención”.

 

 

 

La niñez con discapacidad funcional merece una mejor atención

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

Si ya de por sí, siendo un menor, niño o niña normal,  es bien difícil que  se reponga de una agresión sexual, cuánto más aun es ser víctima de una agresión sexual y de la tenencia de un bebé para una niña que tiene una condición de autismo severo.

El caso de una menor de edad de 13 años, quien fue abusada y embarazada por su padrastro, más allá de comprobar que el abuso sexual intrafamiliar es una conducta que persiste en la sociedad puertorriqueña, demuestra la falta de servicios y el poco conocimiento que existe respecto a la condición de autismo.Así queda expuesto en entrevista con la  doctora Dra. Alice G. Pérez Fernández, coordinadora del Comité de  Promoción del Desarrollo Integral de la Niñez de  la Asociación de Psicólogos de Puerto Rico (APPR).

El autismo es una condición neurobiológica con la que nacen niñas y niños que crea unos déficits en unas áreas particulares como el lenguaje y las áreas motoras. Algunos  pueden tener déficits cognitivos y  también viene atado a algunas condiciones de salud, sobre todo, gastrointestinales.“Las personas con autismo pueden presentar una situación  bastante compleja que de alguna manera los limita en su funcionalidad diaria, por lo que es importante saber que esta diversidad funcional requiere unos servicios, una supervisión y seguimiento para que  puedan socialmente manejarse mejor”.

Esta condición tiene diferentes grados que son  bien diversos dentro del mismo autismo. Se estima que en el país 1 de cada 6 menores padece de la condición de autismo, es decir, alrededor de 15 mil.

Su  diagnóstico se suele hacer  en los primeros años de vida, cuando el menor se supone esté desarrollando destrezas motoras y lingüísticas. Si  la madre y padre comienzan a ver que el niño dentro de los parámetros que se establecen como normales para el desarrollo, está por debajo, por ejemplo, que a los dos años no hable, es una bandera roja para se muevan a buscar  evaluaciones. Otras señales son que el menor no se está desarrollando en el área motora o que es un menor al que no le gusta jugar con otros niños, que se mantiene  aislado o que le dan rabietas que son extremadamente largas. Todas son  conductas que es importante que se observen.

La doctora Pérez Fernández  reconoció que es difícil para las familias que no tienen los recursos económicos acceder a, una evaluación  de forma privada, por lo cara que es. El único servicio disponible por parte del gobierno es en el Recinto de Ciencias Medicas (RCM), que tiene  un centro para la identificación temprana y uno que trabaja con niños pequeños para ayudar a que no se rezaguen tanto en  la adquisición de destrezas. Pero muchas veces la lista de espera es larga.

En el caso de asistencia a los padres, dijo que si el menor está identificado y estuviera en algún centro de terapia para preescolar o el mismo RCM, los padres  van a recibir alguna educación. Pero observó que la condición de autismo es una que requiere a su vez de un proceso de educación según las  etapas de desarrollo del menor.

“Estamos fallando no solamente en darle la psicoeducación a los padres y madres de los niños y niñas con autismo, sino a la misma población, que a veces no entendemos. Miras para el lado y ves un nene tirado en el piso con una rabieta y piensas que el papá o la mamá no le impone disciplina o no lo está educando bien  y desconoces que es un niño con autismo”.

Pérez Fernández afirmó que aunque existe una especialidad de maestro de Educación Especial en Autismo, no todos los maestros del Departamento de Educación  tienen esta especialidad.“No necesariamente el maestro de Educación Especial que está atendiendo a los niños con autismo la tiene, porque tenemos una escasez de maestros y el área de EE es de difícil reclutamiento. Lamentablemente, el pensar que todos los maestros de EE tienen esta certificación en autismo es ilusorio. Los hay, pero no hay todos los que necesitamos, y eso es un problema que tenemos porque estos niños requieren unas estrategias específicas para trabajar”.

Preguntamos  cuáles son señales de incomodidad que uno puede presumir hubiese podido mostrar, en particular, una niña con una condición de autismo severo que está siendo objeto de abuso sexual.

La psicóloga Pérez Fernández observó que los menores que no tienen ninguna condición, por lo general, cuando son abusados sexualmente presentan cambios de su conducta normal diaria, por lo que es el cuidador o cuidadora de esos niños quien debería de  levantar bandera de que algo está pasando, algo que no es lo normal. “Tenemos que estar pendientes a la conducta de nuestros hijos y ver qué cosas nos llama la atención y tener una comunicación efectiva con ellos de qué te pasa, qué te molesta. Observar si hay sitios o gente particular con las que no quieren estar.  Todas esas son banderas rojas”.

Pero en el caso de una niña con autismo que tiene déficit intelectual, incapacidad intelectual, problemas del lenguaje, que está en un nivel tres, que es una condición más comprometida, los cuidadores, todos, eso incluye a la Asistente I, a la maestra de Educación Especial y, obvio, su madre, todos ellos tuvieron que haberse dado cuenta aunque la niña no pudiera hablar. “Primero me levanta un poco la pregunta de que no pudiera hablar. Estos menores, temprano, se busca que puedan hablar a través de comunicadores, como láminas, donde puedan decir qué quieren. Habría que investigar que pasó ahí”.

Expuso además que aun una persona encamada con autismo tiene su forma de comunicación porque  emiten sonidos, unos más graves que otros, más intensos que otros, secuencias, lo que es una manera de comunicarse.

“Es decir, que esta niña de alguna forma estaba demostrando a través de ese lenguaje no verbal que algo estaba pasando y que algo le molestaba, y sus cuidadores principales se tuvieron que haber dado cuenta porque su comportamiento era distinto a lo que normalmente ella hacía. Eso sin dejar de observar los cambios físicos: una barriga de una persona gordita es diferente a una barriga de embarazo”.

Incluso señaló que, tanto la madre como la asistente I tuvieron que haberse dado  cuenta de la falta de regla, debido a que la menor está tan comprometida que requiere atención para bañarse, para aceptar el uso de la toalla sanitaria, por lo que reiteró que alguna debió darse cuenta de la falta de menstruación y, encima de eso, ver los cambios físicos.

Ante estos elementos, la doctora en psicología destacó que la excusa del DE en el sentido de que nadie en la escuela se dio cuenta es poco creíble.  “Si yo aceptara esa excusa que da, tengo que pensar que el Departamento, en efecto, no siguió ningún protocolo y desconoce cómo trabajar con niños y niñas con autismo y desconoce también cómo trabajar con niños y niñas abusados sexualmente. Es grave lo que estamos diciendo”.

Dado al hecho consumado de que  la menor fue obligada a tener la criatura, subrayó que aun en estados normales es bien difícil que una menor se reponga de una agresión sexual y la tenencia de un bebé. “Ninguna niña está lista para  ser madre a tan temprana edad.  Imagínate en alguien que no entiende qué es lo que le está pasando, que siente dolor, que siente cambios en su cuerpo. Una cesárea es una cirugía mayor y, sacando aparte que la niña no va a poder tener destrezas maternales para poder cuidar al bebé, es una tragedia para las dos. Esto es una tragedia mayúscula”.

Debido a su condición de autismo, la menor —ante la posible ausencia de su madre— es difícil que se adapte a otras personas, por lo que ahora hay el reto de quién se va hacer cargo, cuando tiene que ser una persona que tiene que estar 24/7 atento a los cambios que tiene y que su madre es a la única persona que esta  reconoce. Al expresar su preocupación por al cuidado de quién se va a quedar  la menor, la especialista no dejó pasar por alto que el padre  también fue uno aparente ausente. “Puedo decir por experiencia que muchos de los padres con hijos con esta condición terminan divorciados por lo difícil que es el cuidarlo”.

Aunque reconoce que la familia debería ser la primera opción para  dejar a un niño en su núcleo familiar si es que se observa que hay destrezas protectoras en ese núcleo, cuestionó la  búsqueda de recursos familiares  por parte del Departamento de la Familia y señaló que en Puerto Rico se tienen que evaluar los procesos de dónde ubican a los menores, ya que no siempre la familia es un buen recurso “porque, ¿dónde estaba la familia de esta menor antes?”.

En ese sentido señaló que el abuso sexual se da más en el núcleo intrafamiliar y  se encubre mucho, contrario a la idea de que es un acto por parte de un extraño. El dato cierto es que en la mayoría de los casos es el padre, la madre, el padrastro, el tío, es alguien intrafamiliar, como el abuelo, y se guarda silencio. “Estamos en un país que no se puede hablar de sexo. Es lamentable, tenemos que hablarlo hasta con la población de diversidad  funcional porque es la más vulnerable que tenemos”.

La coordinadora del Comité de  Promoción del Desarrollo Integral de la Niñez indicó que  la  Asociación de Psicólogos está  en la disposición  de  ayudar a las agencias de gobierno, primero a reevaluar los protocolos de violencia sexual y maltrato de menores, sobre todo aquellos dirigidos a la población de diversidad funcional porque es el grupo más vulnerable. “Me parece que es importante reevaluar los protocolos y los procesos”.

 

 

Arrestan a Wanda Vázquez

 

El anticipado arresto de la ex gobernadora Wanda Vazquez por parte de las autoridades federales en Puerto Rico finalmente se materializó esta madrugada. La investigación por corrupción en torno a su campaña primarista de 2020, como candidata a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP), culminó en su arresto hoy, junto a sus compañeros conspiradores. Hacia unos meses, su colaborador de campaña, John Blakeman, había hecho admisión de culpabilidad y cooperaba con la investigación federal.

No por esperado, el arresto de la ex mandataria es menos bochornoso. Que una ex fiscal, ex secretaria de Justicia y ex gobernadora esté hoy en la palestra por corrupción debería jamaquear los cimientos de todo el gobierno de Puerto Rico.

Tristemente,  ya se ha convertido en rutina en nuestro país el arresto de políticos y funcionarios de los dos partidos que se turnan el gobierno cada cuatro años, PNP y PPD, por esquemas de corrupción con fondos públicos, o por acceso a privilegios especiales en Puerto Rico para donantes políticos una vez esos políticos son electos y asumen sus cargos.

Hace unos meses, ya había hecho alegación de culpabilidad un íntimo amigo del hoy gobernador por ilegalidades en la recaudación de fondos para la campaña del entonces candidato del PNP.  Igualmente se han multiplicado los arrestos de alcaldes y otros funcionarios públicos, de ambos partidos, por esquemas de corrupción con fondos de los municipios y agencias del gobierno.

 

Nuestras fuentes aseguran que los de Wanda Vazquez y sus secuaces no serán los ultimos arrestos por corrupción que el país verá durante este año. Las investigaciones continúan a todo vapor, y así también continuará el desfile de la corrupción pública y privada en Puerto Rico.