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Editorial: Bad Bunny: una celebración de determinación y resistencia

 

En Puerto Rico, la mayoría de nuestra gente, está viviendo mal desde hace mucho tiempo. Últimamente, han explotado al unísono los problemas que se han incubado por décadas. La infraestructura abandonada, el desplazamiento de comunidades y barrios, los efectos de la erosión en las costas, el despojo del patrimonio natural y edificado de nuestro pueblo, la corrupción pública y privada y la presión carroñera de los buitres financieros, son solo algunos de los problemas que confrontamos en esta colonia en deterioro acelerado. Sin embargo, nada de eso impidió que el país completo se paralizara el fin de semana pasado para irse de fiesta con Bad Bunny. En más de dos millones de personas se calculó la audiencia que, ya personalmente, por televisión o a través de plataformas digitales, accedieron a las presentaciones del artista urbano puertorriqueño más altamente cotizado en el mundo entero. Quiso él venir personalmente a presentar su más reciente álbum “Un verano sin ti” y a compartir con su pueblo el éxito sin precedentes que el mismo está obteniendo en las plataformas que miden el movimiento de los temas en los llamados “playlists”, de donde ahora se accede y se escucha la música. El álbum ha sido descrito como “una carta de amor a Puerto Rico”, en la publicación digital de la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos.

El artista, cuyo nombre de pila es Benito Antonio Martínez Ocasio, es una de las pocas figuras puertorriqueñas que, a sus  28 años, ya es considerado  como un “profeta en su tierra”. Tiene una fanaticada impresionante y fiel que, por decenas de miles, lo sigue a todas partes, especialmente integrantes de las más jóvenes generaciones de puertorriqueños y puertorriqueñas. Estas son las generaciones que han nacido durante las décadas aciagas recientes, cuando el régimen colonial se muestra en toda su podredumbre, decadencia e impotencia para brindar soluciones a los asuntos esenciales de la gente, y mucho menos ofrecerles  oportunidades de estudio, trabajo, retiro  y vida digna. Tal vez por eso, en esta ocasión la audiencia de Benito trascendió generaciones, clases sociales y edades. Frente a tantos problemas-  la mayoría de ellos creados por una combinación fatal entre la metrópolis colonial alejada e indiferente, y unas administraciones de gobierno incompetentes y corruptas- nuestro país necesitaba el espectáculo  gratuito y solidario  que nos trajo el más internacional de nuestros artistas.

Puerto Rico ha sido un tema recurrente en la carrera de Bad Bunny  desde sus mismos comienzos. Ya desde el año 2018, el artista hacía profesión de fe como puertorriqueño durante su participación en un reconocido programa navideño televisado. Su canción esa noche, titulada Desde el corazón, hacía honor a sus raíces y reafirmaba su identidad boricua. Su verso inicial decía: “Benito Martínez. De Puerto Rico. Empezamos de abajo. Ahora somos rico´. Pero nunca olvido de donde salí. Y donde fue que mi primer tema escribí.”  Y por ahí seguía, contando su historia, nombrando a sus ídolos musicales de aquí, y  agradeciéndole a su familia, y a la vida, el haber nacido y haberse criado en Puerto Rico.

Para las generaciones que siguen su música, y que se identifican con su persona y sus logros, el mensaje de orgullo nacional que les transmite el artista les da esperanzas. Se miran en su espejo, y ven reflejadas sus aspiraciones de también ser “profetas en su tierra”, y no tener que emigrar o desplazarse de sus comunidades y barrios porque en su país se les cierran las puertas. Es un mensaje emocional y también racional, porque instintivamente refuerza el deseo natural de quedarse, trabajar, luchar y prevalecer en el país natal, cerca de su entorno, familia y querencias. Por eso, nadie debería reprochar que la música y las expresiones de este artista puertorriqueño singular reflejen la frustración e insatisfacción de las y los demás jóvenes, a quienes la decadencia del régimen colonial en Puerto Rico les está robando el sueño de poder estudiar, trabajar y vivir aquí, y gozar de oportunidades para una vida digna y en plenitud. Al describir el tema El apagón, el periodista de la publicación de NPR que reseña el álbum de Bad Bunny escribe lo siguiente: “Al reflejar la realidad de la infraestructura abandonada y el desplazamiento poblacional como productos de una colonización continuada, la canción es una celebración de determinación y resistencia- un componente integral de la música puertorriqueña desde Maelo hasta Benito”.    

En CLARIDAD decimos que es también una celebración de la nación puertorriqueña la cual se manifiesta en toda su diversidad, aún en las más difíciles y adversas circunstancias. En el caso de Puerto Rico, primeramente colonia de España por 400 años, y desde hace 124 años colonia de Estados Unidos, el más poderoso imperio  de la modernidad, es casi increíble que transcurrido tanto tiempo, y luego de sufrir  tanta maldad, injurias, mentiras, robos, injusticias y engaños, este pueblo resista aún, con tanto valor y tenacidad, y su carácter nacional se manifieste con tanta  fuerza. Está comprobado una y otra vez en la historia, que las naciones no pueden ser sofocadas por  la fuerza. No ha podido España con Cataluña y el País Vasco, ni tampoco  Gran Bretaña con Irlanda y Escocia. Tampoco ha podido ni podrá Estados Unidos, y sus alcahuetes del patio, prevalecer en su pretensión de sofocar y aniquilar la nación puertorriqueña.

 

Del descontento a la lucha organizada

 

CLARIDAD

No creo que se necesiten comentarios adicionales sobre los conciertos del reguetonero Bad Bunny celebrados en Puerto Rico el último fin de semana de julio. Casi todos los que de ordinario escriben o comentan en la prensa ya han agotado el tema. Y ni hablar de las redes sociales. La mayoría de los comentarios no se han dirigido a la música, sino los mensajes del cantante, su denuncia de los gobernantes y su llamado a la movilización de los jóvenes para que saquen del poder a la claque que se repite. Luego de tanto comentario, tal vez lo que se impone es preguntarnos qué hace falta para que los reclamos que lanzó el cantante desde la tarima, acogidos de buen grado por el público, pueden traducirse en cambios.

Entiendo muy bien el furor que causaron los conciertos porque pocas veces se producen fenómenos culturales como el que representa este joven, tanto para Puerto Rico como para el mundo. Mientras en nuestro país se vivía el frenesí que duró todo un fin de semana, la agencia noticiosa Bloomberg destacaba que el reguetonero boricua lleva meses como el artista más escuchado y seguido en el planeta, manteniendo una enorme distancia sobre los que le siguen. Obviamente estamos ante un fenómeno único.

La particularidad de este joven es que, al menos en lo que a su país respecta, no se limita a “cantar por cantar”, como dice la vieja tonada que popularizó Nydia Caro en los años ’70, precisamente cuando se extendía por el mundo la “canción protesta”. No canta por cantar y, a diferencia de los cantantes de lo que entonces era la “nueva trova” el mensaje no está en la letra de sus canciones, pero, igual que ellos, llena el espectáculo con llamados directos a la acción y denuncia de frente a los gobernantes que traicionan a sus electores. La pasada semana más de un millón de puertorriqueños lo escuchó y hasta los que no lo escucharon estuvieron varios días comentando lo que dijo.

¿Cuál será el impacto de su reclamo a la acción política, a sacar del poder a los que por tanto tiempo nos han fastidiado? Su llamado no fue entrelíneas ni mucho menos subliminal. Fue directo y, más importante aún, en el mismo leguaje del pueblo que lo escuchaba. No hubo rodeo para denunciar a los “cabrones” que controlan el poder y que tanto nos “joden”, ni para referirse a varios de los temas específicos que nos perturban la vida. Tampoco hubo rodeos cuando llamó a sacarlos de sus espacios de poder. Todos lo entendieron con facilidad sin tener que preguntarle al de al lado.

También lo vitorearon. La multitud que lo escuchó en el coliseo y en las numerosas plazas y espacios públicos entendió su llamado y lo aplaudió porque la mayoría de ellos lo comparte. Estaba refiriéndose a lo que cada uno de nosotros piensa y enfrenta cada día. Por eso pocos, muy pocos, se quedaron callados y hasta los políticos “ofendidos”, tragaron saliva y se limitaron a reconocer la libertad de expresión.

¿Se producirá espontáneamente la acción que el cantante nos pide? ¿Dejará la mayoría de votar por “los cabrones” que tanto roban? ¿Acaso el millón o los millones que lo escucharon y aplaudieron asumieron tal compromiso?

La mayoría de la gente conoce y siente los problemas que motivaron las denuncias de Bad Bunny. La corrupción de los políticos que se turnan y se reciclan en el poder colonial los tiene hartos. Todo el mundo siente y padece los apagones, las carreteras destruidas, los pésimos servicios médicos y el empobrecimiento de la educación pública. Por eso se identifican tan fácilmente con la denuncia y, aunque a alguno le moleste la “mala palabra”, aplauden. Pero hay que dar pasos adicionales.

El gran reto que siempre han tenido los pueblos es cómo convertir el descontento en victoria. En ciertos momentos o etapas la insatisfacción se generaliza y el rechazo a lo que sucede en el país se profundiza. En esos periodos el reclamo de cambio se siente y se escucha por todos lados, pero ese sentimiento, o ese reclamo, por sí solo no es suficiente para alterar el orden político prevaleciente. Hace falta, en primer lugar, que el sentimiento se traduzca en lucha organizada y, en segundo lugar, que esta se desarrolle por medios que permitan imponer un cambio.

Cuando en un país el descontento se generaliza, cualquier evento masivo se convierte en un gran escenario de protestas. El malestar acumulado y la ira recién vivida buscan cualquier fisura para manifestarse, como el agua represada que busca salida. Entonces lo que iba a ser una fiesta se llena de gritos y los que iban aplaudir levantan el puño, como ocurrió en los conciertos de finales de julio.

La lucha organizada que es necesaria para que el descontento se traduzca en cambios no la va a producir Bad Bunny. Para que esta pueda desarrollarse y eventualmente triunfar, tiene que darse desde movimientos o partidos. El sentimiento individual y la ira callada no genera cambios sociales. Sólo la acción conjunta lo logra. Hacia allá tenemos que dirigirnos.

 

Mirada al País: El fenómeno llamado Bad Bunny: “Puerto Rico es de nosotros”

Foto Alina Luciano

 

Especial para CLARIDAD

El desprecio no es una actitud que conduce al conocimiento. Cuando viene cargado de acritud e intolerancia, lejos de abrir la mente propia o ajena, la cierra y la pudre. La crítica, por el contrario, abre el entendimiento. Puede y debe alentar el crecimiento y el desarrollo humano. La crítica puede ser crucial para aquel que la recibe si es tomada como impulso para crecer. Pero lejos de ir cargada de odio o resentimiento, debe estar motivada por el deseo de entender y comprender lo criticado. Ya es un lugar común destacar los espectáculos de Bad Bunny como fenómenos sociales masivos. Su proyección no se limita a Puerto Rico. Incluye como escenario el mundo entero. Si hay un artista global con capacidad de imantar la diversidad juvenil es Benito Martínez Ocasio. El jueves 28 de julio ofreció el primero de tres espectáculos – fiesta-baile – que abarrotó el Coliseo José Miguel Agrelot y llenó múltiples plazas públicas en diferentes partes de la isla. El viernes y sábado repitió la masividad en el Coliseo. En cada nuevo espectáculo, Benito superó sus propios límites y proyectó su personalidad sobre una entusiasta multitud.

No pretendo analizar a fondo un fenómeno tan complejo cuya irradiación tiene una dimensión global. Solo me interesa observar algunas características de este fenómeno llamado Bad Bunny. Lo primero que captó mi atención fue su disposición a abrir su espectáculo no solo al recuerdo de los cantantes que influyeron en su formación juvenil, sino su entusiasmo al presentarlos en su escenario, acompañándolos con el recuerdo de sus canciones anteriores. La fuerza presencial, por ejemplo, de Chencho Corleone reviviendo canciones de un pasado reciente tuvo un gran impacto en la juventud y puso en acción la memoria de muchas de las personas asistentes a su espectáculo. Benito los incorporó a su escenario y los convirtió en dínamos, embragues poderosos del ritmo de su evento. De esta forma, abrió la memoria de su público con canciones ajenas, con canciones propias y con múltiples referencias artísticas y sociales. Con su innegable presencia escénica, con su movimiento incansable sobre la tarima, proyectó humildad y generosidad.

Fueron muchos los y las artistas que pasaron por su tarima. Allí estuvo Tony Dize, Jhay Cortez, Tommy Torres, Arcángel, Jowell y Randy, Rauw Alejandro, Mora, así como destacadas cantantes de los grupos Buscabulla, The Marías y Bomba Estéreo. Sorprendió al público con invitadas especiales como Villano Antillano, Young Miko y RaiNao, brindándoles el espacio para que presentaran su música y haciéndoles coro de forma solidaria.

La multitud presente en el Coliseo durante los tres días de fiesta y baile, además de las múltiples pantallas montadas en diferentes plaza públicas en diferentes pueblos y ciudades de la isla, el 28 de julio, abarrotadas de público, fue algo imponente que nos debe motivar a pensar. Los diferentes eventos organizados por el Conejo Malo contrastan con tres actividades históricas celebradas también en el mismo mes: el 4 de julio, día de la Independencia de los Estados Unidos, el 25 de julio, día del Estado Libre Asociado, y el 27 de julio, día de José Celso Barbosa. En el pasado, cuando las dos organizaciones del bipartidismo movilizaban sectores considerables de nuestra sociedad, celebraban actividades muy concurridas. Este año, las tres actividades fueron realmente patéticas, deslucidas, raquíticas y hasta vergonzosas. La participación impresionante en las actividades de Benito, la enorme energía humana allí desplegada, contrasta con la vaciedad, el acartonamiento y la falta de público de las celebraciones oficiales promovidas por los dos partidos de gobierno. Si se pretendiera buscar alguna semejanza con las muchas decenas de miles de personas activadas por toda la isla, habría que recurrir a las movilizaciones monumentales de 2019, cuyo resultado fue expulsar de La Fortaleza al gobernador Ricardo Rosselló.

Cuando se observa el agudo resentimiento de personas que se manifiestan en los medios sociales, refiriéndose a Benito con expresiones hostiles y de desprecio, también incluyendo a la juventud que lo sigue y vibra con él, me pregunto qué puede motivar una repulsión tan visceral. Hay una acusación reiterada, incluso por representantes religiosos, contra esa juventud: camina descarriada, está perdida, o se han disipado sus valores. Hay algo evidente en acusaciones de este tipo. No hay duda alguna de que apuntan hacia una peligrosa pérdida, pero es preciso destacar su naturaleza. Es cierto, los dos partidos de gobierno, PNP y PPD, han perdido a la juventud. Ya no tienen capacidad de convocatoria para movilizarlos. Cuando Benito afirma en su gran fiesta-baile, “Puerto Rico es de nosotros”, no debemos ignonarlo. Fue conmovedor escuchar un Coliseo tepe a tepe, con una multitud gritando: “lucha sí, entrega no”. Como también fue conmovedor oír a Benito afirmar que Puerto Rico es el único lugar donde sus presentaciones le exigen la presencia de quince plantas eléctricas para atender la amenaza real de que su espectáculo quede en la oscuridad ante un fallo energético. Ante esa innegable realidad nadie puede quitarle fuerza a su expresión “al carajo LUMA”. Lo increíble es que LUMA haya sentido la urgencia de contestar ese mensaje de una forma que acentúa su ineptitud.

La multitud humana que responde a la convocatoria de Benito, contrasta con el vacío existente característico de las convocatorias del bipartidismo. Cuando el Conejo Malo se refiere a los corruptos que nos gobiernan, la multitud de jóvenes vibra porque ha sufrido en carne propia los efectos de la corrupción. ¿Cuántos de los detractores que lo insultan se movilizaron indignados cuando fueron arrestados y encontrados culpables dos Secretarios de Educación? ¿Cuántos se tiraron a la calle a protestar por la falta de valores cuando La Junta de Control Fiscal lanzó su agresividad ideológica contra la Universidad de Puerto Rico, redujo brutalmente su presupuesto y aumentó el costo de los créditos? ¿Cuántos ciudadanos de pulcritud moral protestaron el cierre del Programa de Neurocirugía del Recinto de Ciencias Médicas? ¿Cuántos se indignaron con el sueldo indecente de Natalie Jaresko, contratada por una Junta dictatorial para agredir a estudiantes, sectores laborales y comunidades? La juventud sabe que la indecencia se ha institucionalizado en Puerto Rico. La indecencia no está en el lenguaje juvenil.

Ante los inacabables arrestos de alcaldes, destacadas figuras políticas, empresarios corruptos vinculados con el bipartidismo, ante la fiesta de contratos de cabilderos y contratistas despojando el erario, y ante la violenta crisis social que ha reducido dramáticamente la posibilidad de crecimiento de varias generaciones de nuestra juventud, ¿qué daño real puede hacer el lenguaje soez de artistas como Bad Bunny y sus seguidores? Ese lenguaje debe verse como una protesta, como una reacción contra la hipocresía y la verdadera pérdida de valores de una dirigencia política que se ha empeñado en vender la riqueza pública de Puerto Rico y que ha privatizado el gobierno hasta límites vergonzosos. Tiene que molestarles a los falsos dueños de la moral pública observar una juventud, acompañada sin duda de ciudadanos mayores, capaz de gozar a plenitud al mismo tiempo que manifiestan su indignación y su coraje.

Y deben observar cómo el Conejo Malo abre su tarima, cómo deja participar en su escenario a múltiples artistas y celebra su presencia con humildad y admiración, al mismo tiempo que manifiesta un respeto consecuente con su enorme público, incluyendo la participación de todos, respetando la variedad y diferencia de sus componentes. Sus detractores viscerales, los pudorosos del lenguaje, podrían tener que llegar a la conclusión de que hay un Puerto Rico más decente, humano y democrático vibrando gozoso entre las “malas palabras”, que en el Puerto Rico oficial donde la indecencia se ha apoderado del lenguaje oficial, apolillado y de una falsa imagen de pulcritud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La crisis de asequibilidad de vivienda en Puerto Rico: Nuevas fronteras de transformación espacial*

Foto Víctor Birriel

Especial para CLARIDAD

 

Introducción

Puerto Rico está enfrentando una profunda crisis de asequibilidad de vivienda, que se suma a una crisis inflacionaria, una recesión económica que lleva más de una década manifestándose, una crisis fiscal y régimen de austeridad, una pandemia sin precedente y un proceso de reconstrucción posdesastre que aún no logra acelerar. Esta crisis actual de asequibilidad se suma también a problemas estructurales de vivienda en nuestro archipiélago que venimos arrastrando desde hace muchos años.

La crisis actual

A pesar de una caída constante desde el 2007 hasta el 2018, el índice de precio de vivienda en Puerto Rico (según calculado por la Agencia Federal del Financiamiento de la Vivienda) aumentó un 22% entre el 2018 y 2021. Este salto es aún más acelerado que los registrados en los mejores años del mercado de bienes raíces a mediado de la década del 2000. En ese mismo periodo de tiempo, la mediana del salario anual en Puerto Rico (según calculado por el Departamento del Trabajo) aumentó un 9%. La consecuencia de esto es que la meta de alcanzar la titularidad (“homeownership”) se va alejando cada vez más para la clase trabajadora puertorriqueña.

Por otro lado, aunque la mediana de alquiler para Puerto Rico ha aumentado un 2% entre 2016 y 2020, el panorama es muy distinto y desigual a nivel local. Según la Encuesta de la Comunidad del Negociado del Censo, a nivel de sector censal (“census tract”), el cual es la escala geográfica más cercana a lo que conocemos como vecindarios, hay lugares en Puerto Rico donde se registraron incrementos de más de 20% en la mediana de alquiler, especialmente vecindarios ubicados en: Vieques, Culebra, Dorado, Cabo Rojo, San Juan, Carolina, Bayamón, Caguas, Isabela, Aguadilla, Rincón y Quebradillas, entre otros.

Esta crisis de asequibilidad se suma a problemas estructurales de vivienda que se vienen arrastrando desde mucho antes en Puerto Rico. Desde antes de que impactara el huracán, según datos de la Encuesta de la Comunidad del Negociado del Censo, más de la mitad de los inquilinos en Puerto Rico gastaban más de una tercera parte de su ingreso en alquiler, mientras que más del 40% de los hogares que tienen hipoteca gastan más de una tercera parte de su ingreso en costos del hogar. Estos hogares son altamente susceptibles a ser desahuciados. Por otro lado, antes del huracán María, la lista de espera para recibir subsidios a través de los programas de Vivienda Pública y de vales de Sección 8 superaban las 20,000 y 14,000 personas, respectivamente. Hoy en día, la lista de espera para estos programas aún ronda cerca de las 15,000 personas.

Antes el problema de vivienda se podía resumir de la siguiente manera: hay un excedente de propiedades a precio de mercado que nadie compra, y un déficit de vivienda social y asequible que nadie está supliendo. Ahora mismo la situación es la siguiente: hay un excedente de propiedades comprándose a precios por encima de tasación, y un déficit aún peor de vivienda social y asequible que nadie está supliendo.

 Gentrificación y desplazamiento

Dicho todo lo anterior, vale la pena reflexionar sobre las implicaciones de esta crisis de asequibilidad. Una de las manifestaciones donde se hace visible esta situación es a través de la gentrificación. La gentrificación es un proceso de transformación vecinal que se caracteriza por una presencia cada vez más marcada de individuos con un poder adquisitivo y perfil económico más aventajado que los residentes que habitaban previamente la comunidad. Se caracteriza por un aumento en los precios de vivienda y un cambio en la oferta de bienes y servicios orientado a atraer a una población de ingresos más altos. Este proceso puede conllevar a desplazamientos directos e indirectos de los residentes previamente establecidos, la exclusión de hogares de bajos ingresos, y patrones más marcados de segregación socioeconómica y racial (Smith, 1987).

Aunque la gentrificación pueda aparentar que resulta en inversión pública y privada que rehabilita lugares en deterioro, lo cierto es que estas inversiones rara vez percolan en beneficios para los residentes previamente establecidos, por lo cual no es un proceso de desarrollo comunitario que facilite la movilidad social de los residentes (López-Morales, Shin & Lees, 2016). Dicho esto, debo aclarar que la gentrificación es un fenómeno altamente localizado, en otras palabras, no es un fenómeno que se manifieste en todos los lugares, sino que se manifiesta en lugares específicos.

Dado que la gentrificación responde a inversiones, éstas tienden a concentrarse en lugares donde se asegure el mayor retorno de inversión, y el mayor retorno de inversión se asegura en los lugares donde se concentran oportunidades que fomentan la movilidad social, específicamente empleos, amenidades atractivas y servicios esenciales. Por lo tanto, tiende a concentrarse en lugares de alta oportunidad, donde las convierte en lugares más exclusivas e inaccesibles una vez los precios de vivienda se vuelvan más inasequibles.

Según las investigaciones que he llevado a cabo junto a mi colega, el Dr. Deepak Lamba Nieves, del Centro para una Nueva Economía, y el economista Enrique Figueroa, el punto de inflexión que ha precipitado esta situación ha sido el impacto del huracán María en el 20 de septiembre de 2017. El huracán dejó más de 400,000 unidades de vivienda en Puerto Rico con daños sustanciales, según cifras del Departamento de Vivienda presentadas en su plan de acción para los fondos CDBG-DR. Como resultado, hubo una caída acelerada en los precios de vivienda entre 2017 y 2018. Esa caída en precios en ese periodo de tiempo resultó sumamente atractiva para inversionistas y otros compradores de propiedades en el archipiélago. También, nuestros análisis arrojaron que los aumentos en precios de compraventa y alquiler que se registraron luego del huracán coinciden con los lugares donde se registraron más daños, tasas de reconstrucción más rezagadas y mayor concentración de empleos, lo cual muestra que los impactos del huracán y la exclusión y desigualdad en los procesos de reconstrucción crearon condiciones propicias para la especulación de las propiedades en lugares de alta oportunidad (Santiago-Bartolomei, Lamba-Nieves & Figueroa, 2022).

Otros factores que coinciden en este periodo de tiempo son los aumentos en ejecuciones hipotecarias, las cuales se prestan para la especulación a través de mercados secundarios, decretos de exención contributiva para individuos inversionistas (según estipulado en la antigua Ley 22 de 2012, ahora Ley 60 de 2019) y el número de propiedades y anfitriones registrados para alquileres a corto plazo a través de plataformas digitales como Airbnb. Sobre esto último, el Dr. Lamba Nieves y yo encontramos que por cada 10% que aumente el número total de unidades de vivienda dedicadas a alquileres a corto plazo en un vecindario, la mediana de alquiler aumenta 5.4%, el precio unitario de compraventa (en dólares por pie cuadrado) aumenta un 23% y el volumen de venta en un vecindario aumenta en 1%. Como ya mencioné, desde el 2018 los precios de compraventa y alquiler se han disparado, y aún más desde la pandemia (la cual ha sido otro detonante importante). Queda por evaluar la propensidad a que se conviertan unidades destinadas a vivienda subsidiada (ya sea a través de Sección 8 o del programa de Crédito Contributivo para Vivienda por Ingresos Bajos, o LIHTC por sus siglas en inglés) a unidades a precios de mercado, aunque hay evidencia anecdotal de que ya está ocurriendo.

¿Qué se puede hacer?

Presentada ante nosotros esta situación, atender la crisis de asequibilidad y la gentrificación conllevará implementar medidas complementarias, pero diferentes, orientadas a alcanzar dos metas particulares: (1) evitar el desplazamiento de residentes; y (2) aumentar el acervo de vivienda social y asequible.

Lo primero requiere mecanismos que desincentiven la especulación que conlleva desplazar residentes, asegurar los derechos de los residentes e inquilinos y procurar el acceso a servicios legales. Por ende, cabe eliminar cualquier decreto o exención contributiva que premie la especulación y acaparamiento de propiedades por parte de inversionistas.

La estabilización o control de rentas provee un mecanismo mínimo, pero muy necesario, para asegurar que se eviten los desplazamientos de residentes, en este caso, de inquilinos. Aunque las medidas de estabilización de rentas tienden a ser poco popular entre economistas porque no se traducen en aumento en el acervo de vivienda, lo cierto es que medidas como éstas consistentemente han logrado reducir el riesgo al desplazamiento y asegurar la estabilidad de vivienda de residentes en momentos de gentrificación y de crisis de asequibilidad (Pastor, Carter & Abood, 2018; Ramakrishnan, Treskon & Green, 2019). Esto es importante, ya que la estabilidad de vivienda no solamente está vinculado a bienestar económico, sino a indicadores de salud. Investigaciones en Estados Unidos han demostrado que la inestabilidad de vivienda debido a desplazamientos está vinculado a problemas en el desarrollo cognitivo de niños en hogares desahuciados y a deterioro de salud física y mental para poblaciones marginadas, particularmente madres solteras, mujeres trans y minorías raciales (Fowler et al., 2016; Carrion et al., 2015; Beltran et. al, 2020).

Dicho esto, a mí entender el gobierno de Puerto Rico podría hacer mucho más por mitigar el riesgo de desplazamientos. Queda sobre el tintero regular los alquileres a corto plazo para desincentivar que se conviertan unidades de vivienda para este uso comercial en las áreas de alta oportunidad. También se debe reformar el sistema contributivo sobre la propiedad para procurar que se capten las plusvalías de los suelos generados a través de la especulación. En otras palabras, los valores de propiedad a ser gravados deben reflejar los precios de mercado, ser sumamente progresivo en las tasas contributivas y que estén atados a usos asequibles más densos e intensos, y así desincentivar la especulación de las propiedades. Por otro lado, también se pueden convertir propiedades que albergan hogares de escasos recursos en cooperativas de vivienda y fideicomisos comunitarios de la tierra. Ambas medidas tienen precedente histórico y exitoso en Puerto Rico.

Por último queda aumentar el acervo de vivienda social y asequible, con especial prioridad en las áreas de alta oportunidad. A corto plazo, se debe procurar que el Departamento de Vivienda priorice en áreas de alta oportunidad los más de $900 millones en financiamiento de brecha para el desarrollo de vivienda subsidiada a través de LIHTC. También se debe acelerar el proceso de expropiación de estorbos públicos y reutilizarlos para vivienda social y asequible con prioridad en áreas de alta oportunidad. Es ahí donde se debe aprovechar la captación de plusvalías a través de las contribuciones inmuebles para redistribuirse en el desarrollo de vivienda asequible, mejorar la calidad de la infraestructura local y la implantación de proyectos de desarrollo comunitario.

Implementar cualquiera de estas medidas requiere nuevas formas de gestionar el territorio y mantener constancia del uso de las propiedades en los municipios. Específicamente, los gobiernos municipales necesitan los recursos para mantener inventarios actualizados de las propiedades en sus territorios. También, se debe mantener un registro de arrendadores y arrendamientos que incluya, como mínimo, su nombre, dirección de la propiedad arrendada, características físicas de la propiedad, información sobre la calidad de la propiedad y precio de arrendamiento.

Lo que no debemos hacer es tratar de atender esta crisis de vivienda solamente con medidas tradicionales e instrumentos clásicos de la planificación, como los planes territoriales, reglamentos y calificación, pues son instrumentos en bruto que hacen poco o nada por frenar la especulación. Lo que se requiere son medidas que se adapten a los flujos de capital y desmercantilicen la vivienda como un instrumento financiero, en lugar de ser la infraestructura base para que los hogares puedan reproducir su realidad material y social.

 

*Este texto es basado en una ponencia sometida para la Comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano de la Cámara de Representantes de Puerto Rico.

El autor es Catedrático Auxiliar, Escuela Graduada de Planificación Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Este texto aparece en nuestra edición impresa de junio.

Referencias
Smith, N. (1987). Gentrification and the Rent Gap. Annals of the Association of American Geographers, 77(3), 462-465.
López-Morales, E., Shin, H. B., & Lees, L. (2016). Latin American gentrifications. Urban Geography, 37(8), 1091-1108.
Santiago-Bartolomei, R., Lamba-Nieves, D., & Figueroa, E. A. (2022). Tracking Neighborhood Change in Geographies of Opportunity for Post-Disaster Legacy Cities: A Case Study of San Juan, Puerto Rico. Lincoln Institute of Land Policy.
Pastor, M., Carter, V., & Abood, M. (2018). Rent Matters: What are the Impacts of Rent Stabilization Measures?.  USC Dornsife Program for Environmental and Regional Equity.
Ramakrishnan, K., Treskon, M., & Greene, S. (2019). Rent Control: What does the research tell us about the effectiveness of local action?. Urban Institute.
Fowler, P. J., McGrath, L. M., Henry, D. B., Schoeny, M., Chavira, D., Taylor, J. J., & Day, O. (2015). Housing mobility and cognitive development: Change in verbal and nonverbal abilities. Child Abuse & Neglect, 48, 104-118.
Carrion, B. V., Earnshaw, V. A., Kershaw, T., Lewis, J. B., Stasko, E. C., Tobin, J. N., & Ickovics, J. R. (2015). Housing instability and birth weight among young urban mothers. Journal of Urban Health, 92(1), 1-9.
Beltran, T., Allen, A. M., Lin, J., Turner, C., Ozer, E. J., & Wilson, E. C. (2019). Intersectional discrimination is associated with housing instability among trans women living in the San Francisco Bay Area. International journal of environmental research and public health, 16(22), 4521.

 

 

 ¡Manos arriba, manos arriba!

 

 

Especial para CLARIDAD

Este término se utiliza frecuentemente en el baloncesto para señalar un tiro al canasto de tres puntos. En esta ocasión, en el caso de Beverly Sue Ramos, que alzó sus manos arriba en la llegada del Maratón Femenino Mundial, significa el sacrificio de ser una atleta de Pista y Campo que durante 25 largos años, ha corrido miles de millas, participado en cientos de eventos alrededor del globo terráqueo, haciendo grandes sacrificios y representando a nuestro pueblo y logra una nueva marca para ese evento. Sus manos arriba significan haber llegado en la posición #20 convirtiéndose en unas de las más destacadas del mundo en la carrera de Maratón Femenina y segunda latinoamericana en llegar en las primeras 20 posiciones. Lleva al pueblo puertorriqueño en sus manos y establecer una nueva marca para Puerto Rico en dicho evento de dos horas, treinta y un minutos con diez centésimas (2:31:10).  Con una gran sonrisa en la boca y vendajes en sus rodillas, producto de una caída en los primeros 9 kilómetros, nos dice: “Yo tengo hoy heridas de guerrera de verdad” (igual que la mayoría de las féminas Boricuas, “Guerreras de Verdad”). Esas fueron sus primeras palabras al entrevistarla después de la carrera que comenzó a las 6:15 am (hora de Eugene, Oregón). Sumamente cansada, después de haber completado la ruta de 26 millas de la Maratón Femenina con una nueva marca para Puerto Rico. A pesar del cansancio y sus heridas mantenía una enorme sonrisa producto de su satisfacción de un trabajo y sacrificio “bien hecho”.

Beverly Sue Ramos nació en agosto 24 de 1987 y comenzó en al atletismo a la temprana edad de 10 años bajo la tutela del Profesor Florencio González, entrenador del Club Atlético de Cupey, conocido también como “Cupey Track”. Ya a los 15 años de edad (2002) compitió Internacionalmente en los Juegos Centro Americanos Juveniles en Barbados. Desde ese momento su compromiso con el atletismo ha sido uno de calidad “matrimonial” destacándose internacionalmente en eventos de semi-fondo y fondo hasta convertirse en la Atleta Femenina más exitosa del Fondismo puertorriqueño en toda su historia.

Durante sus 25 años en el atletismo se destacan su participación en juegos Centroamericanos (juveniles y adultos), Panamericanos, Iberoamericanos, en tres ocasiones en los Campeonatos mundiales de atletismo y en dos Olimpiadas (Londres, 2012 y Rio, 2016). Definitivamente una atleta con una de las carreras más longevas que cualquier otro atleta puertorriqueño y de más logros a nivel Nacional, Centroamericano, Panamericano y Mundial. La atleta Femenina de atletismo que ostenta o ha ostentado marcas nacionales en doce (12) eventos distintos de larga distancia desde el 2011 al 2022: 1,500 metros, 3,000 metros, 3,000 metros con obstáculos, 5,000 metros, 5 kilómetros en carretera, 10,000 metros, 10kilometros en carretera, 15 kilómetros en carretera, 20 kilómetros en carretera, Medio Maratón, 25 kilómetros carretera, 30 kilómetros en carretera y La Maratón.

No hay ninguna otra atleta en el Fondismo puertorriqueño que pueda igualar su desempeño en las pistas y la carretera. Guerrera incansable ya que, a pesar de los tropiezos, las lecciones (que no han podido detener sus logros), situaciones económicas, Irma, María, la Pandemia y otros lo que han hecho es servir de “motivación” para seguir adelante. Similar a lo que ocurrió en este evento donde cerca del kilómetro 9 0 10 tropezó con otra atleta y se cae lastimándose ambas rodillas. Otras/otros no continuarían. Se levantó con más ímpetu, continuo su ritmo de carrera y llego en la posición #20 estableciendo una nueva marca Nacional, (además de si la Federación coteja los fraccionales del evento) también rompió la marca de los 25 kilómetros y 30 kilómetros, ósea 3 marcas nuevas en una misma carrera. Icono y ejemplo en estos momentos para nuestra Nación que, entre desastres naturales, corrupción política, manipulación y coloniaje ha caído y necesita levantarse con más fuerza.

Esta fue su primera experiencia en La Maratón en Campeonatos Mundiales de Atletismo, ya nos había representado anteriormente en los 3,000 metros con obstáculos. Se siente muy contenta de ser parte del evento y de representar a Puerto Rico. Beverly ahora trabaja como entrenadora de carreras de Fondo en la Universidad Ana G, Méndez. En términos de cómo se siente al representar a nuestro país y vestir esa camiseta con nuestra bandera nos señala “Cada vez que me pongo la “Bandera” represento a la gente de Puerto Rico, el apoyo, el cariño, al equipo de trabajo que está conmigo, a muchos niños y niñas que están sonando que en algún momento estar en un evento mundial. Ponerse la bandera no es cualquier cosa, uno la puede comprar, pero es muy diferente tu ganarte el uniforme de Puerto Rico y es muy especial para nosotros los atletas, es lo máximo. Yo creo es lo que muchos aspiran en algún momento. Una vez tú te lo pones eres un modelo, eres la excelencia en la parte deportiva”. Esos fueron sus palabras para afirmar su compromiso con Puerto Rico y nuestra Soberanía Deportiva,

A la pregunta de qué piensa de esta delegación de Puerto Rico al mundial que, de 8 atletas, siete son féminas. “Dando mucho que hablar y me alegra ya que el camino de la mujer siempre fue mucho más difícil, aunque pienso que fue una coincidencia”.

El pueblo puertorriqueño debe sentirse orgulloso de Beverly Ramos, que aun sin lograr medalla tuvo su mejor actuación en un Maratón femenino a nivel Mundial, estableciendo una nueva marca llegando en una honrosa posición#20 y con “sus Manos Arriba” y la Bandera Mono estrellada en el pecho representando a todo un pueblo que se levanta por un mejor mañana.