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La cumbre de la resurrección de la OTAN

Cristina Mas

El 29 y 30 de junio se celebra en Madrid la cumbre de la OTAN, cuyo objetivo es aprobar lo que llaman nuevo Concepto Estratégico 2022, con el que la alianza militar imperialista prevé incrementar todas sus capacidades militares, sean nucleares, convencionales o cibernéticas.La OTAN, el aparato imperialista contra los pueblos, se rearma por la confrontación militar, contra actores estatales o no estatales, en cualquier región del mundo.

La invasión rusa de Ucrania ha generado el contexto perfecto por la resurrección de la OTAN. Las tornas han cambiado desde aquel 2019 en que el presidente francés Emmanuel Macron aseguraba que el bloque se encontraba en «estado de muerte cerebral». Incluso Finlandia y Suecia, tradicionalmente defensoras de un no alineamiento militar, han pedido integrarse, con elevadísimos índices de apoyo entre sus poblaciones. El ataque imperialista ruso comenzó con el pretexto de “finlandizar” a Ucrania y se acabará con Finlandia dentro de la OTAN. Toda una jugada maestra de Putin, que engrasa el instrumento del imperialismo norteamericano para actuar como gendarme mundial, como ha hecho en Irak, los Balcanes, Somalia, Libia o Afganistán. Desde la defensa de los pueblos contra toda agresión imperialista, reclamamos la disolución de la OTAN, como llamamos no a Putin y todo el apoyo a la resistencia del pueblo ucraniano.

En la cumbre de Madrid se discutirá este nuevo concepto estratégico, que debe actualizar lo que se aprobó en la cumbre de Lisboa de 2010. Y lo hace después de una década que empezó con la intervención en Libia y termina con la guerra en Ucrania, pasando por la humillante retirada de Estados Unidos y sus aliados de Afganistán, el auge militar de China o los ciberataques.

La cumbre de la OTAN debe servir también modernizar los arsenales nucleares, introduciendo la Inteligencia artificial y nuevos prototipos, por mucho que el año pasado las organizaciones antimilitaristas consiguieron la aprobación en la Asamblea general de la ONU del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, que no ha firmado ningún país que las tenga y tampoco el gobierno español, que se autoproclama el «más progresista de la historia».

Ahora el PSOE conmemora los 40 años de la entrada de España en la OTAN gracias a las traiciones y maniobras de Felipe González con un referendum-trampa que consiguió ganar por los pelos. Si entonces era el PSOE quien traicionaba sus compromisos, ahora es la «nueva esperanza» de IU y Podemos, Yolanda Diez, militante del PCE, quien podría protagonizar su propio “OTAN de entrada no”, y participar de la cumbre. En las puertas del congreso del PCE, hay nervios.

Pero más allá de quien se quiere poner en la foto, el gobierno «más progresista de la historia» sigue profundizando el seguidismo del imperialismo estadounidense en materia de seguridad y defensa. El 28 de diciembre del pasado año, sin hacer ruido, aprobaron la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. El documento que rige la política de seguridad durante cinco años plantea que «la alianza estratégica de España con Estados Unidos está basada en una relación de mutua confianza con dimensiones políticas, económicas, culturales y militares». Y añade: “España, miembro de la UE y de la OTAN, apoyará la cooperación entre ambas organizaciones como eje central de la seguridad colectiva frente a los grandes desafíos globales”. El mismo 28 de diciembre, el Congreso aprobaba los Presupuestos Generales del Estado con un incremento récord en el gasto militar. El Centro Delàs de Estudios por la Paz denunciaba que el «gobierno más progresista» había batido un récord histórico llegando a 22.796 millones de euros: 1 de cada 5 euros de los que gasta la administración central. Espectacular el aumento del 16,2% en inversiones de armamento. Por no hablar de las autorizaciones a las exportaciones de armas españolas a Arabia Saudí, que las utiliza para cometer crímenes de guerra en Yemen, según ha demostrado el propio centro, en colaboración con Amnistía Internacional y otras ONG. Y en el acto de los 40 años de entrada en la OTAN, Sánchez se comprometía ante el secretario general Stoltenberg, a más gastos militares.

Que no nos vengan a dar lecciones de pacifismo ni de antiimperialismo nadie que apoya este gobierno. Y que no se llenen más la boca con proclamas sobre el gasto social. El Gobierno PSOE-IU/Podemos se subordina, como todos, a Estados Unidos y la OTAN y dilapida recursos públicos que deberían destinarse pensiones, sanidad y educación para incrementar el gasto militar. ¡Disolución de la OTAN, bases fuera!

19 de junio de 2022 Reproducido de:Lucha Internacionalista

Lo que nos dicen los tiroteos masivos en EEUU

 

Simón Rodríguez Porras

El 24 de mayo, un joven de 18 años atacó a tiros una escuela en el pueblo de Uvalde, en Texas, asesinando a 19 niños y 2 maestros, antes de ser abatido por la policía. Previamente le había disparado a su abuela hospitalizada. Diez días antes, otro joven de 18 años, un fascista, perpetró una masacre en un supermercado de la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York, asesinando a diez personas e hiriendo a tres.

Estos crímenes y la total incapacidad del régimen estadounidense para tomar alguna medida para prevenir nuevas masacres, o para erradicar sus causas más estructurales, son síntomas de una profunda degradación política y social.

Más allá de evidenciar el enorme poder de la industria de las armas en EEUU, o el carácter ultrarreaccionario de la derecha republicana, estos crímenes y la respuesta gubernamental ante ellos, sirven para subrayar la dinámica cada vez más caótica de la política estadounidense, evidenciando que siguen dadas las condiciones para nuevas crisis como la del 6 de enero de 2021, cuando hordas de ultraderecha atacaron el Capitolio atendiendo al llamado de Trump a desconocer las elecciones.

El culto reaccionario a las armas

Con una tasa de homicidios anual de 5,4 por cada 100 mil habitantes en 2019, EEUU está muy por debajo de los países con peores índices, El Salvador (48,7) y Venezuela (39). Sin embargo, esta tasa es muchísimo mayor a la de otros países industrializados como Canadá (1,5), Australia (1,3), Reino Unido (0,5) y Alemania (0,7). El contraste es aún mayor cuando se trata de tiroteos masivos, prácticamente inexistentes en los demás países industrializados. Pese a la escasa recurrencia de este tipo de crímenes, en Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, se adoptaron leyes restringiendo el acceso a armas de alto calibre, luego de masacres perpetradas entre 1996 y 2020. En cambio en EEUU se contabilizaron más de 2.600 tiroteos masivos (aquellos con cuatro o más heridos sin contar al atacante) entre 2013 y 2020, y continúan aumentando, duplicándose la tasa anual de tiroteos masivos entre 2017 y 2021.

Como es ya habitual, el presidente Biden llamó a imponer limitaciones a la comercialización de armas de alto calibre en su alocución luego de la masacre de Uvalde, un pueblo de mayoría pobre e inmigrante. Sin embargo, el parlamento bicameral estadounidense es extremadamente antidemocrático y prácticamente impermeable al apoyo popular mayoritario a estas medidas. La derecha republicana se beneficia de la sobrerrepresentación de la población rural más conservadora, sobre todo en el Senado y en el colegio electoral que elige al presidente. Aprovecha ese sólido piso parlamentario para promover políticas muy reaccionarias, como el gerrymandering o las restricciones del derecho al voto que castigan principalmente a la población negra, indígena y de origen inmigrante, que a su vez solidifican la representación de la derecha.

Otro actor destacado es la Asociación Nacional del Rifle (NRA), una organización ultrarreaccionaria, abiertamente racista, que cabildea a favor del comercio irrestricto de armas de alta potencia y tiene su expresión política en el partido Republicano.

Todo esto implica que un sector minoritario de blancos racistas y fundamentalistas religiosos, de extracción rural, puede imponer, en virtud de los vicios antidemocráticos del régimen político, legislaciones derivadas de su culto fanático a las armas. Esta perspectiva extremista ha sido recogida en la legislación y la jurisprudencia, a tal punto que la Corte Suprema bajo control conservador falló en 2008 y 2010 estableciendo que la segunda enmienda blinda el derecho individual prácticamente irrestricto a la posesión de armas.

Es una peculiar interpretación, impregnada además del alienado individualismo característico de los EEUU, de un texto constitucional del siglo XVIII que no se refiere a un derecho individual al armamento sino colectivo, derivado de la necesidad de organizar milicias para defender al Estado recién formado en un momento en el que carecía de fuerzas armadas regulares.

Como puede verse, al apego legalista extremo y el fetichismo constitucional estadounidense se ha superpuesto una interpretación reaccionaria bastante extrema, con peculiares consecuencias. En la mayoría de los estados es legal comprar un arma larga o de guerra a una edad más temprana que la edad mínima para consumir alcohol. De hecho no hay un límite de edad federal para la propiedad de un arma larga y en la mayoría de los estados tampoco hay una legislación que lo limite, lo que hace que sea legal que infantes obtengan y utilicen rifles u otro tipo de arma larga, por ejemplo si sus padres se las obsequian.

Nada de esto podría llevar a la equivocada conclusión de que el derecho a armarse es igual para todas las personas. La cuestión clave de quién tiene derecho a poseer y a usar las armas en EEUU no es un asunto meramente legal, sino uno que se ha resuelto históricamente. El régimen del imperialismo estadounidense no tolera la autodefensa obrera y popular. En la década de 1860 se promulgaron leyes de regulación de la tenencia de las armas en el sur racista específicamente para desarmar a la población negra recién emancipada de la esclavitud. Más recientemente, siendo Reagan gobernador de California en 1967, la derecha republicana aprobó, con apoyo de la NRA, una ley estadal para ilegalizar el porte de armas cargadas en espacios públicos, específicamente para criminalizar a las Panteras Negras, que propugnaban la autodefensa comunitaria ante la brutalidad policial racista. Algunos de los actuales presos políticos más antiguos de EEUU son precisamente personas negras e indígenas como Mumia Abu Jamal o Leonard Peltier, cuyas organizaciones fueron perseguidas y diezmadas por el terrorismo de Estado, sin que jamás los gobiernos los consideraran sujetos con derecho a defenderse por medio de las armas.

El auge del terrorismo supremacista blanco “made in USA”

La masacre perpetrada por el racista Payton Gendron forma parte del auge del terrorismo racista y de ultraderecha estadounidense. Gendron dejó un documento en internet con materiales copiados y pegados de otras declaraciones y manifiestos neofascistas. Allí plasmó teorías conspirativas y desvaríos ideológicos comunes a sectores de ultraderecha también de Europa y gran parte del mundo, incluyendo Latinoamérica. La principal preocupación del criminal es un supuesto desplazamiento de la población blanca por la inmigración no-blanca, un supuesto proceso de reemplazo étnico y cultural, además impulsado por una imaginaria conspiración judeo-marxista.

El Director Nacional de Inteligencia admitió en marzo de 2021 que la violencia extremista “racialmente motivada”, un eufemismo para referirse al supremacismo blanco, representa la amenaza más letal del terrorismo doméstico. Los supremacistas blancos además construyen redes internacionales, muchas de sus organizaciones en Europa cuentan con apoyos estatales como el del imperialismo ruso. La turba de ultraderecha que atacó el Capitolio el 6 de enero de 2021, apoyando a Donald Trump y desconociendo las elecciones presidenciales de 2020, mostró el potencial desestabilizador de estos grupos pese a su relativa marginalidad, dados sus vínculos con el partido Republicano y la complicidad de los cuerpos represivos ante sus acciones.

La contradicción más notable está en el hecho de que el gobierno estadounidense constata que el terrorismo de ultraderecha es la mayor amenaza interna en el país, cobrando muchas más víctimas que el terrorismo inspirado en el fundamentalismo islámico, pero sus acciones van por un rumbo totalmente diferente. Entre 2001 y 2021 los ataques terroristas de la ultraderecha racista cobraron 114 víctimas en EEUU. Antes de ello, en 1995 el ultraderechista McVeigh voló un edificio gubernamental en Oklahoma matando a 168 personas e hiriendo a 680. Sin embargo el sesgo racista de los cuerpos de seguridad, gran parte de cuyos miembros simpatiza con muchas de las ideas de la ultraderecha, y el propio carácter burgués, reaccionario y racista del régimen, donde sectores fascistizantes del partido Republicano dan expresión política e institucional a las ideas y los valores de esos grupos, constituyen condiciones que impiden que se ponga freno a la ultraderecha desde el Estado. La mayor parte de los recursos represivos y de inteligencia en materia antiterrorista se destinan a perseguir a ciertas expresiones de fundamentalismo islámico.

Crisis y polarización

El régimen de la mayor potencia capitalista mundial presenta una serie de características que imposibilitan cualquier tipo de reforma democrática. El blindaje de un Senado reaccionario y antidemocrático bloquea cualquier posibilidad de eliminar el colegio electoral o aplicar el elemental criterio de que los votos de todas las personas tengan el mismo valor y efecto. Ese blindaje institucional antidemocrático es un garante del avance del poder de la industria armamentística representada por la NRA y de la impunidad de la ultraderecha racista y con expresiones terroristas, al tiempo que impide que se tome ninguna medida racional para prevenir nuevas masacres escolares o atentados terroristas, ni restringiendo el acceso a armas de alto poder ni mucho menos eliminando las causas de la decadencia social y la desesperación que es el caldo de cultivo para el fundamentalismo religioso cristiano y las ideologías neofascistas.

Al mismo tiempo, la movilización masiva de 2020 contra la violencia policial racista, el mayor movimiento social en la historia estadounidense, y el giro de un sector de la juventud hacia la izquierda, indican que la polarización política y social se intensifica. Para atenuarla es posible que Biden y los demócratas intenten impulsar alguna tímida reforma referida a la tenencia legal de ciertos tipos de armas, pactada con algún sector de los republicanos. Algo cosmético y sin ninguna incidencia de fondo.

Para los socialistas es una obligación señalar la ilegitimidad de un régimen incapaz de dar respuesta a problemas tan elementales como las masacres en colegios y lugares públicos y el terrorismo de ultraderecha, y como esta incapacidad está relacionada con rasgos estructurales del régimen, como su carácter profundamente antidemocrático y racista. De allí que el régimen no ceda a las exigencias populares, que refleja una opinión claramente mayoritaria, de mayores restricciones al comercio de armas dentro de los EEUU. La denuncia contra el enorme poder de la NRA en el Congreso y el Senado, contra la impunidad de la ultraderecha, incluyendo el hecho de que Trump no haya sido enjuiciado y encarcelado por encabezar una conspiración criminal el 6 de enero de 2021, cobran así una urgente actualidad.

Hasta las más elementales reivindicaciones democráticas son, en el contexto de EEUU, un cuestionamiento al conjunto del sistema y del régimen. Convertir esas exigencias en una poderosa movilización social y articular una organización política de la clase trabajadora en torno a ellas resume el desafío para la construcción de una alternativa política en EEUU.

El autor es miembro de la dirección del Partido Socialismo y Libertad (PSL), sección de la UIT-CI de Venezuela. Tomado de Lucha Internacionalista (UITC).

Brevísimas sobre gallineros citadinos

SALVADO POR SU BELLEZA

Por sobrepoblación, cada cierto tiempo tengo que eliminar algún gallo o gallina de mi pequeño gallinero urbano. Las primeras tarjetas son los gallos porque, aunque sean de la misma empollada se enfrascan en peleas sangrientas a muerte por las gallinas. Los varones son territoriales… En abril llevé un gallo y dos gallinas a una pollera de Río Piedras donde eufemísticamente te lo preparan. Es decir, lo entregas vivo en un saquito y ellos te lo devuelven trozado en una fundita plástica donde incluyen hasta las patas. Te cobran $4 por cada crimen.

Resulta que si crío un gallo o una gallina desde que sale del huevo y me acostumbro a mirarlo a los ojos no puedo ser su verdugo, mejor lo regalo. Lo mismo me pasaba con los conejos cuando los criaba… Minutos después de entregarlos, el pollero-verdugo salió del lugar de sacrificio con un delantal salpicado de sangre, pedacitos de hígados y plumas. Preguntó que de quién era el gallo grande rojo. Levanté la mano. Me dijo que él no podía matar ese gallo porque era demasiado bonito, que mejor me lo compraba. Le dije que no me dedicaba a vender gallinas ni gallos, que solo los criaba porque me gustaban y para siempre tener huevos frescos. Insistió que en cuánto se lo vendía. Lo pesó y tenía casi 6 libras. Le reiteré que no, pero que un gallo de ese tamaño y raza (Rhode Island Red) podía costar entre 25 ó 30 dólares en un centro agrícola, pero que si lo quería para la recría se lo dejaba en $15. Me dio $20, dijo que el gallo lo valía.

Hace unos días volví a la pollera a llevar otro gallo y otra gallina. Me asomé a la ventanita del matadero y le pregunté al matarife por el gallo. Me dijo que lo tenía suelto en el patio de su casa, que estaba feliz (gordo y colorao) y que tenía diez gallinas ponedoras a su cargo.

OJOS BELLOS

La práctica femenina y masculina de hacerse orlas o líneas en los bordes de los ojos tiene su génesis en una mímesis de la belleza natural de los pollitos, otras aves y animales. Observen el amarillo (raza piroca) y el otro (raza araucana o mapuche, oriunda de Chile) de un mes de nacidos en mi pequeño gallinero citadino.

El autor es escritor, periodista y profesor universitario.

Poema de Gastón Malgieri

Mi padre parte un tronco

como si se fuera el cuello blando

de un pez que no resistió

la tentación de la carnada

la hija que soy

lo mira aturdida y cree

que eso

es la fuerza

El hombre de la casa

hunde sus dedos

en el fruto de la angustia

y da a beber a sus crías

un néctar amargo

porque así

lo aprendió del evangelio

según San Juan

Mis hermanos y yo

en cambio

ahora sabemos

que eso

es la miseria

Pero qué es

un proletario que siente

que sus manos son inútiles

si no hay un martillo

algo por fundir

un legajo que mienta sus destrezas

Qué es

un macho que deambula por la casa

como una ojiva que no encuentra

la ciudad que debe destruir

Qué es

una niña

pidiendo extradición

porque sabe que allá afuera

los lobos

le enseñarían a ponerse de pie

en el centro de todos los huracanes

y podría migrar

como las gaviotas inventarse

un nido de barro

para guarecer su corazón cachorro

escribir

en piedra una carta

para contarle a más nadie

que del otro lado

del espanto del propio hogar

hay un bosque

donde las bestias se reúnen

para celebrar el exilio

Que deje de hablar de mí

me piden

en el sueño

los hombres montan tortugas gigantes

sobre un mapamundi en llamas

gritan

que la poesía les pertenece

que quién me creo yo

para andar por ahí

husmeando en los desbordes de la lengua

¡Si me vieras!

Siempre me despierto temblando

Me paro frente al espejo del bahiut

y me río

de mi gesto huérfano

Con el paso de los años

mi vida se ha convertido

en una publicidad de auriculares

para muchachas melancólicas

Digo esto

clavo un taco aguja en mi garganta

y brota

un manantial de perlas imposibles

un país que no existe

un perro

que aprendió a desconfiar del amo

Mi vida

es un pésimo film noir

sin ningún misterio a resolver

Siempre soy

la chica tonta que fuma con boquilla

en el rincón más oscuro del plató

Siempre estoy

secuestrada en Estambul

a la espera de señores con sobretodo

que vendrán a rescatarme del olvido

para escribir después del amor

un relato

donde mi nombre

no será relevante

En el sueño

me acusan

de un barroquismo berreta

Pero vos, mejor que nadie

sabés que de mí

se ha dicho de todo

Que esos mismos

que en las pesadillas recurrentes

levantan el dedo

son incapaces de dejar de verme

como el hámster

que les anima el laboratorio

ese sucucho lúgubre

donde siguen sin encontrar

un diagnostico preciso para mi rotura

Es mío

ese divagar por los bares

buscando el cariño extraviado

de señores con anillos

Mío

el derecho a inventarme

una vida encantadora

donde finalmente

mi palabra pueda

amamantar al fantasma

que recorre esta casa

cada vez que te vas

y yo escribo.

El autor es argentino, es poeta, diseñador gráfico, musicalizador y productor de festivales de poesía.

En pantalla grande: Top Gun: Maverick y Downton Abbey: A New Era

 

En Rojo

Durante mi breve estadía en Puerto Rico, pude ver tres filmes (Picando alante fue la primera), gracias a que las salas de cine durante el verano tienen tandas de 1:30 en adelante y aprovecho del placer de estar en una sala con aire acondicionado en vez de freírme en la casa o la calle. Escogí Top Gun:  Maverick porque quería revisitar mi crítica de 1986 y porque soy seguidora de Tom Cruise, y si me añaden a Jennifer Connelly, pues tengo todas las de ganar. Y, por supuesto, Downton Abbey por haber gozado y sufrido la serie de 2010 al 2015 y después el regalo de un largometraje en 2019, y ahora un maravilloso reencuentro en 2022: Downton Abbey: A New Era.

Top Gun: Maverick

Director Joseph Kosinski; guionistas: Ehren Kruger, Eric Warren Singer, Christopher McQuarrie; escritores: Jim Cash, Jack Epps Jr., Peter Craig, Justin Marks; cinematógrafo Claudio Miranda; elenco: Tom Cruise, Val Kilmer, Miles Teller, Jennifer Connelly, Ed Harris, Jon Hamm, Glen Powell, Bashir Salahuddin, Charles Parnell, Monica Barbaro, Lewis Pullman, Jay Ellis, Danny Ramirez.

En mi crítica del Top Gun original, aseguraba que sería un éxito de taquilla tanto por su montaje como por el atractivo de los personajes principales y su juego, muy serio, de retarse continuamente. La parte negativa y dañina era en su definición de hombría: “todos los personajes masculinos son unos machos completos, asertivos y dominantes con las mujeres y con los hombres flojos.” 35 años después, esos jovencitos que se comían al mundo por delante, son cincuentones débiles o solitarios, que siguen atados a sus recuerdos de juventud, pero ahora más cercanos a la humanidad que desplegaban cuando sufrían una pérdida personal. Tanto antes como ahora, estxs soldadxs (de la rama de las fuerzas militares que sea) se supone que se distingan por su disciplina, iniciativa (hasta cierto punto), valentía al enfrentar el peligro y la fraternidad (no existe sororidad) que les garantiza apoyo en los momentos más peligrosos de sus misiones. Esto último es una falacia porque, aunque se forman nuevas amistades, los prejuicios y fantasías de distinguirse no importa a quién se lleven por el medio siguen imperando y transformando a esx soldadx. Este ambiente de competencia fue parte esencial de Top Gun (1986) y lo es en esta secuela o renovación, como señala Richard Brady en The New Yorker.

Aunque en Top Gun: Maverick se sigue glorificando la profesión de soldado, el patriotismo falso no es parte de la retórica. El entrenamiento parece más una competencia de juegos de video, pero con aviones y desafíos de verdad. El resultado es un entendimiento de lo que cada pilotx puede alcanzar y la importancia de trabajar en equipo, aunque haya desigualdades entre el grupo. Además, el propósito final no es cumplir la misión, sino regresar con vida para poder seguir creciendo en aspectos profesionales y, especialmente, humanos. Al Capitán Peter Mitchell (Tom Cruise), mejor conocido por Maverick (TODXS los personajes tienen apodos: Iceman, Rooster, Hondo, Cyclone, Warlock, Phoenix, Payback, Fanboy, Hangman, etc.), ser el hombre del pasado que regresa a entrenar a este grupo élite, su experiencia y discurso tienden a destacar la parte humana en vez de la estrictamente militar.

Downton Abbey: A New Era

Director: Simon Curtis; autor y guionista: Julian Fellowes; cinematógrafo: Andrew Dunn; elenco original: Maggie Smith, Hugh Bonneville, Elizabeth McGovern, Michelle Dockery, Laura Carmichael, Penelope Wilton, Phyllis Logan, Jim Carter, Robert James-Collier, Joanne Froggatt, Brendan Coyle, Lesley Nicol, Sophie McShera, Kevin Doyle, Raquel Cassidy; elenco invitado: Hugh Dancy, Paul Copley, Laura Haddock, Dominic West, Jonathan Zaccai.

La magia del escritor Julian Fellowes (Gosford Park, The Young Victoria, “Downton Abbey”, Downton Abbey, “The English Game”, “The Gilded Age”) es desarrollar historias que retratan la jerarquía de la sociedad inglesa (en el caso de “The Gilded Age” la newyorkina de 1880), sus conflictos externos e individuales dentro de un marco histórico cambiante con múltiples personajes y, aún así, sin que lxs espectadorxs puedan perderse dentro de este laberinto gracioso, ofensivo, cruel y celebratorio. En este último encuentro de los habitantes de la propiedad de Downton Abbey, la familia se ha extendido con múltiples niñxs (hijxs de lxs tres hijas de Lord Robert, conde de Grantham: Mary, Edith y Sybil)—que casi no vemos porque, como “buena” tradición inglesa, su educación formal es en internados—y nuevos miembros de la familia (esposxs y primxs). La matriarca, la condesa viuda Violet Crawley (una excepcional Maggie Smith), se ha integrado a Downton por requerir cuidos especiales por su edad avanzada. El filme también extiende la familia al comenzar con la boda del irlandés (referente muy importante desde el principio de la serie) Tom Branson con una distante prima de su 1era esposa, Sybil. En la otra mitad de la casona, aunque la servidumbre se ha reducido desde el comienzo de la historia en 1912, permanecen los mismos resuelvelotodos de la familia: cocinera, ayudantes, mayordomos con todas sus divisiones, chóferes, ama de llaves, doncellas personales, sirvientxs de todo tipo para atender y mantener la propiedad. De ellxs son pocos los que todavía viven en la propiedad ya que se han ido independizando al casarse, tener hijxs, heredar o comprar pequeñas propiedades en los alrededores de Downton.

Si la visita de los reyes era el factor que alteraba la normalidad de los habitantes de Downton Abbey, en el filme de 2019, ahora a la entrada de la década de 1930, es el uso de la casa y los terrenos para la filmación de una película de Hollywood. Según han cambiado/evolucionado los tiempos, la familia Crawley ha tenido que ajustarse sin colapsar la estancia y poder seguir su modo de vida aristocrática, aunque con menos ingresos y gastos (el que otras fortunas se añadan a la de Gratham a través de matrimonios y herencias también ayuda bastante). Por eso, la propuesta de una productora de películas de pagar por usar sus facilidades es aceptada por Lady Mary, a pesar de las protestas del resto de la familia. Para nosotrxs lxs amantes del cine, esta entre historia es un deleite visual, sonoro (sí, aunque se esté filmando una película muda) y dramático. Esa invasión de los constructores de otras historias es especialmente bienvenida por la servidumbre que no solamente estarán involucrados en todos sus aspectos (hasta interrumpir escenas por su presencia involuntaria), pero este contacto también cambiará el curso de la vida de algunos.

Por otro lado, lxs espectadorxs tendremos la oportunidad de ser parte de la visita que hacen algunos miembros de la familia al sur de Francia para visitar la propiedad que la matriarca Gratham ha heredado de un antiguo admirador y enamorado. La rigidez de la aristocracia inglesa—y su servidumbre—se pondrán a prueba con el clima, las actitudes relajadas de ricos propietarios que creen en disfrutar de la vida sin seguir las normas de una aristocracia antigua. Habrá caminatas en pequeños pueblos muy calurosos, celebraciones pequeñas y medianas al aire libre y música y baile modernos, popularizados en “America” como algunos Crawley se refieren desdeñosamente a ese país.

Quizá lo que hace que nos enganchemos en la historia de Downton Abby de Julian Fellowes es su humanidad: nadie es totalmente buenazo o malvado; todos son frágiles y vulnerables aunque lo escondan con discursos aprendidos, defensivos u ofensivos sin distinción de clases o preferencias políticas.