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Haití “Las gangas han tomado el poder de la calle”

CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

“Haití siempre ha sido difícil de gobernar porque hay siempre un déficit de legitimidad, y creo que eso vale también para el gobierno que tomó el poder tras la muerte de Moise”.

La difícil situación  que vive el hermano país caribeño ha impulsado a que aumente el número de haitianos  que intenta llegar a Puerto Rico en los llamados viajes ilegales.  El  naufragio  de una embarcación rudimentaria el 14 de mayo con más de 86 personas, en que 11 murieron, 31 sobrevivieron (20 hombres y 11 mujeres) y el resto está desaparecido ha conmovido a Puerto Rico. La mayoría de las personas eran de nacionalidad haitiana; dos eran dominicanos.

El profesor Paul Latortue, líder de la comunidad haitiana en Puerto Rico, compartió con CLARIDAD una descripción de lo que sucede en Haití, que empuja a un riesgoso viaje, y por qué le ha sido tan difícil al Gobierno controlar el país luego del asesinato del presidente Jouvenel Moise, en julio del 2021. Ese histórico déficit de legitimidad —expuso— se agudiza tras el asesinato, por peleas entre los  diferentes grupos dentro y  alrededor de Moise por el poder. El ministro que este había nombrado días antes de su asesinato,  Ariel Henry, y el ministro interino,  Claude Joseph,  entraron en una lucha por el poder. Al final, por presiones de Estados Unidos y la Corte Internacional, Claude Joseph, le cedió el poder a Ariel Henry, quien continúa al presente en la posición.

“El aumento en la migración impulsa a las personas a tomar ese riesgo. La gente está muriendo en la calle, las gangas han tomado el control de la calle”, describió  Latortue.

Como ejemplo de lo alarmante de la situación en Haití, comparó lo sucedido aquí en Caguas con lo que sucede en la parte norte de la capital Puerto Príncipe, donde  en lo que va de año han muerto casi 600 personas.

“Es una situación de guerra. Y a la Policía en las últimas dos semanas no se le ha visto la intención de  ir a meter mano a esa ganga. El Gobierno no está en posición para ordenar a la Policía a meter mano a la ganga porque los mismos policías no querían, en parte. Porque en las dos o tres veces que ha habido el intento, las gangas han ganado la batalla con la Policía.”

Latortue  considera que si las gangas le ganaron a la Policía es porque alguien les pasó la información a las gangas.  En otras palabras, un porciento alto de policías está colaborando con las gangas. La situación es de tal magnitud, que nueve gangas se han federado y el jefe proviene de la Policía. Las gangas les pagan mejor a sus integrantes que lo que paga la Policía a sus miembros.

Estos grupos manejan el trasiego de droga que, en el caso de Haití, sirve de tránsito  hacia el mercado de Estados Unidos y Europa. Hay avionetas que vuelan de Colombia y de Venezuela, además de que el  número de kilómetros de playa es enorme. Está el uso de embarcaciones rápidas y hasta hay unas cuantas pistas de  aterrizaje para transportar droga. “A veces son los mismos carros de la Policía los que transportan la droga. No hay una guardia costanera de verdad, ni aerostato”, comenta el profesor.

En tanto, las organizaciones no gubernamentales (ONG) son las que llevan el peso de la atención social, describe el profesor retirado de Administración Pública y Economía de la Universidad de Puerto Rico.

Aunque existen ONG haitianas, la ayuda exterior que recibe el país es a través de ONG que en su mayoría son estadounidenses, canadienses y francesas. Aunque reconoció que las ONG son eficientes para el país, subrayó que no hay confianza  de parte de estas para entregar los recursos financieros al Gobierno, por la corrupción.

“Si trabajas sin la coordinación  del Estado, no puedes ser eficiente. Tú puedes gastar dinero, se puede aplacar algunas necesidades, pero no se resuelven los problemas de fondo. En un país donde el Estado está quebrado y no funciona, esas ONG casi están sustituyendo al Estado”.

En el plano político diplomático, Estados Unidos mantiene relaciones con el Gobierno de Haití, quien incluso va a recibir una invitación a la próxima reunión de la OEA (Organización de Estados Americanos) para la llamada Cumbre de las Américas, a celebrarse en los Ángeles, California. Latortue se cuestionó el que esas relaciones existan de una manera formal. Este hizo la observación de que durante la presidencia de Donald Trump la relación era perfecta: gobiernos de extrema derecha en ambos lados.

Pero mientras las gangas delincuentes se adueñan del país desde el 2004, en Haití existe un llamado CORE Group, que es un ente impuesto por la ONU, integrado por el representante de Haití en la ONU, el representante especial del Secretario General de la ONU, un representante especial de la OEA y embajadores de Brasil, Canadá, Francia, Alemania, España y la Unión Europea, Son estas personas las que están tomando  las decisiones fundamentales del país, denunció Latortue. “El país está intervenido sin que oficialmente se reconozca”.

Esta misma denuncia la hizo la Conferencia de Pastores de Haití (COPAH), una institución  independiente del sector protestante haitiano, en una carta dirigida al CORE Group, divulgada el 12 de mayo. La carta expresa que quieren llamar la atención, tanto al CORE como al mundo entero, de los “daños casi irreparables que le han causado a Haití” al apoyar a regímenes corruptos, totalitarios e incompetentes y garantizar los intereses de sus respectivos países en contra de los de Haití. La carta está firmada por el Revdo. Dorvila Normil, presidente, y el Revdo. párroco, Ismael Baptiste, secretario.

Latortue, quien tiene un programa graduado de Administración de Empresas en la Universidad Católica Notre Dame de Haití, hizo hincapié en que la situación en su país es una complicada. Con otros datos, como que el ingreso per cápita haitiano, hoy por hoy, es en términos reales menor que el que había al término de la segunda guerra mundial, la aportación de la diáspora representa entre 30 a 40 % de los ingresos, por lo que sin esa aportación la situación sería peor. Observó que ese dinero que entra y sale no se ve como un factor de progreso para la producción en el país debido a que el 60 % de los ingresos de las personas se va en la compra de comida importada de la República Dominicana.

Para Latortue las tantas cosas que están pasando ayudan a abrir el entendimiento para que la gente se haga su propia opinión, lo que siempre ayuda a un despertar. Añadió que todavía no ha tomado forma una visión positiva de transformación ya que el problema en Haití es que la gente se revela, pero no se pueden tomar formas de organización sin visión. No obstante, se expresó esperanzado: “Hay  que imaginar un mejor futuro, pero primero hay que convencerse de que es posible. Eso en Haití como en Puerto Rico”.

Nota: La carta completa de COPAH se encuentra  publicada en la página Web de la Agencia Ecuménica de Comunicación.

Mirada al País: Jubilados, pensionistas y sindicatos

 

 

Especial para CLARIDAD

Los días 28 y 29 de abril de 2022 se celebró la Segunda Conferencia de la Unión Internacional de Sindicatos, Jubilados y Pensionados de la Federación Sindical Mundial (UIS-FSM), en la Habana-Cuba. Presentes en esta Conferencia había delegados de Grecia, Colombia, Uruguay, Honduras, Chile, Puerto Rico, Argentina y Cuba. Con la modalidad virtual participaron, Provincias de Cuba, México, Guatemala, Estados Unidos, Paraguay, Perú, El Salvador, Brasil, Venezuela, Ecuador, Colombia, Argentina y otros países como Rusia, Ghana, Burkina Faso y Tunes. El objetivo fundamental de este encuentro ha sido para reafirmar el trabajo que está llevando a cabo la novel UIS-FSM sobre un PLAN DE ACCIÓN que gira alrededor de temas como: el 8 de marzo, 1º. De mayo, participación en la OIT, y especialmente la Jornada por el día del Pensionado, Jubilados y adulto mayor (1º. de octubre).

Así mismo se ratificaron estrategias y estructuras locales, regionales e internacionales que permitan fortalecer, consolidar y lograr la sostenibilidad de nuestra organización mundial. Este encuentro lo realizamos en el marco de un mundo convulsionado por graves problemas, como el cambio climático que ha causado estragos en la salud y los medios de vida de la población de todo el mundo; la presencia del COVID a fines del año 2019, que ha provocado millones de contagios y miles de muertos, especialmente en las personas mayores. Por otro lado, enfrentamos las enormes desigualdades expresadas en problemas de la injusticia, pobreza y extrema pobreza, el hambre, la corrupción, la falta de seguridad alimentaria, la falta de agua, el encarecimiento de la energía entre otros problemas sociales.

Las intervenciones de los delegados resumieron las situaciones que los países de América Latina enfrentamos en términos políticos, económicos, ambientales y sociales que los ponen en crisis, especialmente en grupos vulnerables como los niños, jóvenes en riesgo social, mujeres jefas de familia, campesinos e indígenas empobrecidos, los adultos mayores, los discapacitados, así como las consecuencias de las guerras imperialistas.

Los adultos mayores, jubilados y pensionados estamos siendo víctimas de este sistema de explotación capitalista, agudizado más aún en quienes no pueden acceder a una jubilación. En Puerto Rico la realidad del adulto mayor se atiende mediante la válvula de escape que es la migración hacia Estados Unidos.  Allá le reconocen a ese adulto mayor un aumento en su ingreso mensual por razón de incapacidad o bajos ingresos. Acá en la colonia, se organizan grupos para exigir en los tribunales federales el derecho que creen les debe ser reconocidos como ciudadanos norteamericanos. El Tribunal Supremo del imperio acaba de resolver que si usted vive en Puerto Rico no tiene derechos a los beneficios adicionales que se le reconocen si viviera en el imperio. Es una invitación a dejar el país y mudarse hacia el imperio ya que en términos puramente económicos, aparentemente, es una ventaja.

Pero la realidad es otra. Tal ventaja no existe cuando usted suma las complicaciones que la migración forzada trae a los pensionados o personas de bajos ingresos. Desigualdad, discrimen, el dominio del idioma, problemas de vivienda, los cambios de clima, ajustes culturales y siga sumando. Ya lo experimentaron las migraciones del siglo pasado. Su defensa ha sido sobrevivir sin dejar de ser boricuas. Reafirmar sus raíces, su cultura al punto de ser puertorriqueños sin haber nacidos en Puerto Rico.

Esta realidad política que confronta a la colonia con el imperio se asume en los principios de la Federación Sindical Mundial. Nacida en 1945, la FSM se compromete desde su inicio con la lucha contra el colonialismo y las expresiones imperialistas. La organización sindical de los trabajadores, plantea la FSM, debe trascender de la lucha economicista y asumir los problemas que ocasionan el sistema capitalista y el imperialismo como su máxima expresión. Los pensionados y jubilados tenemos que reafirmar nuestra condición de trabajadores. Somos parte de la clase trabajadora y de un movimiento obrero que tiene que ser solidario e internacionalista.

No debe haber separación entre las luchas de sindicatos y la lucha de jubilados. Reconocemos que la realidad puertorriqueña es enfatizar en esa condición de “retirado” que implica que usted dejo atrás el trabajo y todo lo que eso implica. El “retiro” puede ser una realidad social para aquel que tuvo ingresos excepcionales y altos por su condición de privilegiado. Pero la realidad del trabajador asalariado es que después del “retiro” hay otras necesidades que obligan a continuar trabajando y luchando.

Hoy, una de las realidades que con mayor claridad nos llaman a organizarnos sindicalmente como trabajadores y trabajadoras es el costo de vida. Todo jubilado o pensionado recibe menos ingresos que cuando trabajaba. A su vez, su realidad como adulto mayor lo enfrenta a condiciones de salud que requieren de una cubierta de salud que debe ser pagada. Y ahí es cuando el costo de vida nos deja saber que simplemente la pensión no da para vivir con dignidad. Entonces comenzamos a jugar a la suerte para “pegarnos” y ser millonarios cada semana. Al despertar de este sueño, las cuentas por pagar siguen ahí. Necesitamos entonces un caso legal que nos asegure algún ingreso adeudado o beneficio adicional a recibir. Ya la Junta de Control Fiscal se aseguro que por la próxima década no debe haber cambios en ningún sistema de retiro que beneficie a los pensionados y jubilados en Puerto Rico.

¿Sera una lucha de clases entre ricos y pobres, donde los adultos mayores no son escuchados? Claro que es lucha de clases. El neoliberalismo nos habla de un nuevo orden mundial y nos invita a organizarnos por sectores donde se evita reconocer la lucha de clases. Pero la realidad es que lo que ha escrito y explicado la historia de la humanidad sigue viva, la lucha de clases. Los adultos mayores no somos una excepción a la lucha de clases. Creamos a las clases dominantes un viejo problema, ¿qué hacer con ese sector social que trabajo, produjo y en el contrato social de la post guerra se le ofreció una pensión y seguridad social con dignidad?

La Segunda Conferencia de la UIJ de P y J de la FSM reafirmó la lucha para que se respete y atienda con prioridad a las personas mayores, ya que tenemos los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas y que, estos derechos, incluido el de no verse sometida a discriminación fundada en la edad ni a ningún tipo de violencia, dimanan de la dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano; reconociendo que la persona, a medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida digna y plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en las esferas económica, social, cultural y política de sus sociedades.

Los delegados presentes rechazamos los sistemas previsionales privatizados y los proyectos de nuevas privatizaciones. Reafirmamos también la necesidad de abordar los asuntos de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de derechos humanos que reconoce las valiosas contribuciones actuales y potenciales de la persona mayor al bienestar común, a la identidad cultural, a la diversidad de sus comunidades, al desarrollo humano, social y económico y a la erradicación de la pobreza.

Como reacción solidaria y entendiendo nuestra realidad como país latinoamericano e intervenido por Estados Unidos los participantes de la Segunda Conferencia expresaron necesario redoblar nuestra solidaridad con este pueblo sobre el cual Estados Unidos impone medidas que pretenden establecer un Puerto Rico sin puertorriqueños.

No podía faltar la expresión de solidaridad internacionalista con la hermana República de Cuba, la cual de manera heroica, patriótica y combativa ha resistió y resiste 62 años de bloqueo imperialista de Estados Unidos. Bloqueo condenable e injustificado desde todo punto de vista, ya que su objetivo es impedir el desarrollo del sistema socialista y crear condiciones de insatisfacción y descontento en la gente.

Sobre estos principios y retos trabajaremos para unir los esfuerzos diversos que cada grupo de pensionados y jubilados realizan en Puerto Rico y de esta manera tener un encuentro el 1ro de octubre de 2022.

Los haitianos refugiados y su situación en Puerto Rico

CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com

En términos legales los refugiados haitianos no tienen ningún trato ni prerrogativa distinta que otros refugiados en Estados Unidos. No la tienen, ni la han tenido históricamente. El hecho de que una embarcación naufrague y que las personas que transportaba resulten heridas, golpeadas y necesiten atención médica no significa que reciban algún trato especial más allá de recibir la atención médica esencial.

El recién episodio de la embarcación que naufragó con más de 86 personas, la mayoría de nacionalidad haitiana, con el resultado de 11 muertos, 13 sobrevivientes y los demás desaparecidos ha conmovido a Puerto Rico. Algunas de las personas sobrevivientes se encuentran todavía en la isla recibiendo atención médica, pero eso no los exime de un proceso de deportación.

En entrevista, el licenciado Fernando Zambrana Avilés este explicó cómo son los procesos legales de deportación que enfrentan las personas que pretenden llegar al país de manera irregular, lo que algunos llaman “ilegal o de manera indocumentada”.

Para empezar, en Puerto Rico las leyes de migración de Estados Unidos aplican como en cualquier otro estado. Los procesos de deportación pueden tomar varias formas. Está el que es sumario, que se hace normalmente, conocido por a la frontera. Un muelle, un puerto, una playa es una frontera para propósitos de migración. Está la detención sumaria, que sucede cuando la persona recién está llegando a territorio estadounidense. Puede ser por la vía regular, legal. Por ejemplo, pasar por un puesto fronterizo o un aeropuerto. Igual que si se está tratando de ingresar de forma irregular, los oficiales de inmigración en el área fronteriza tienen la discreción de ordenar una deportación sumaria sin que haya una audiencia ante un juez. “Esto es un universo completo”, expresó.

La otra manera puede ser el procedimiento regular de remoción, como se le llama de manera oficial. Observó que hace ya más de 20 años que no le llaman deportación, sino remoción, en el que se puede dar un procedimiento regular que no es sumario.

Este procedimiento, dijo, se hace con unas garantías llamadas debido proceso de ley, que son un poco más elevadas porque tienen una audiencia ante un juez de emigración que se supone que sea un adjudicador imparcial. Se tiene que presentar prueba que demuestre que la persona en efecto es deportable de EE. UU. De la otra parte se supone que la persona tiene oportunidad de pedir remedio para detener su remoción – deportación. También hay un procedimiento para personas que tienen órdenes de deportación previa y que son hallados en EE. UU. o que están tratando entrar. Se les puede aplicar una orden previa sin tener que pasar por todo el procedimiento de nuevo.

Zambrana Avilés narró que las personas que pretenden llegar a Puerto Rico y son detenidas por los agentes de emigración, por lo general, son trasladadas a la Florida, dado a que en la isla ya no hay centros de detención. Respecto al tiempo que toma el traslado y cuál es la oportunidad que tienen de pedir asilo, en particular las personas haitianas que intentan llegar a Puerto Rico, admitió que aquí “el problema es que estos procesos son bien opacos y las decisiones que toma un oficial de deportaciones de ICE (Inmigration Central Enforcement) tienen una discreción bien amplia de qué hacer”.

Por ejemplo, una persona que llega a la isla de Mona y es puesta bajo custodia de los federales, usualmente, la patrulla fronteriza tiene la prerrogativa de ordenar su deportación sumaria. Lo montan en un avión a la primera oportunidad que se pueda dar para devolverlo a su país de origen o puede ser referido a procedimiento de deportación de forma regular. Ahí es que ocurre el traslado de las personas, por lo normal, a la Florida. O en algunos casos, aunque cada vez es menos común, se tenía la opción de que la Patrulla Fronteriza fichaba a las personas y las repatriaba sin una orden de deportación. Pero hace mucho tiempo no se ve un caso así.

“Qué destino les espera a estos haitianos que llegaron recientemente, no sé, porque todo depende que estos oficiales con la amplísima discreción que tienen decidan tomar”.

Sobre ese aspecto indicó que de la única manera que estas personas no podrían ser deportadas de manera sumaria es si en la entrevista que siempre se hace a la hora de tomarle los datos y ficharlos, reclaman que tienen miedo de ser regresados a su país por estar sujetos a persecución. Los argumentos de persecución se limitan a motivos de raza, religión, políticos o grupo social particular. Cuando se presenta alguna de estas alegaciones, por virtud de ley y obligación internacional de parte de EE. UU., se supone que no haya una deportación automática de forma sumaria y se refiera a un proceso de deportación regular que toma más tiempo. “Esa persona puede estar detenida hasta que un juez de migración pueda atender su caso, y eso se puede demorar a veces hasta años”, declaró el abogado que ha representado a personas en estos procesos.

Zambrana Avilés describió como bien problemático la oportunidad que tiene una persona de probar que está siendo perseguida en su país de origen por la razón que aluda, debido a que la ley de asilo, desde el 2005 al presente, tiene el requisito de que todo planteamiento que se hace por una persona que reclama miedo a ser perseguido tiene que ser corroborado con evidencia, “y eso es bien problemático, precisamente, porque estas personas llegan por lo general, literalmente, con lo que tienen puesto”.

Añadió que la mayoría de las personas que entran en trámites de deportación no cuentan ni pueden pagar por una representación legal. Debido a la falta de recursos, los casos de asilo son muy difíciles de probar e incluso hay veces que un tribunal de inmigración o el mismo Servicio de Inmigración, como se tienen dos foros, puede determinar que el testimonio es creíble y corroborable con otra evidencia interna, como informes de organizaciones de su país de origen, que puedan dar credibilidad a la persona. Pero la norma es que se espera que el extranjero corrobore lo que está planteando a la agencia. “Es bien difícil, créame. Hasta los casos más documentados son bien cuesta arriba”.

Aun cuando el licenciado Zambrana Avilés rechazó que exista prejuicio contra los migrantes haitianos, al menos de parte de los oficiales en Puerto Rico, sí considera que el sistema, como está diseñado, descansa en prejuicios: “Definitivamente, uno se da cuenta de eso”. Considera a que el sistema necesita reformarse para que funcione bien y sea uno más humanitario y abierto a la migración, porque descansa sobre premisas incorrectas que tienen prejuicios integrados.

Comentó que aunque la mayoría de las personas que llegan a Puerto Rico de manera irregular son dominicanos y haitianos, últimamente hay de otras nacionalidades, “de todos los extremos del planeta. Aquí yo he visto casos de China, Paquistán, Rusia, hasta de África, Antillas Menores y hemos notado un aumento de venezolanos. Pero las personas que por lo regular llegan en embarcaciones son las de menos recursos en sus países de origen, los más vulnerables a ser atropelladas por el sistema de migración estadounidense. Es un sistema que demanda mucho, es muy complejo. Y las personas llegan sin ningún documento, hasta sin pasaporte, que a veces damos por sentado. Eso es un problema”.

En entrevista por separado, el licenciado Francisco Concepción Márquez, miembro de la Mesa de Diálogo Martin Luther King declaró que a la luz de su experiencia, la probabilidad de que los migrantes haitianos reciban asilo en EE. UU. es muy baja. Al igual que su colega, apuntó que la persona tiene que presentar evidencia, demostrarlo y convencer a un juez de migración, no es suficiente con alegarlo. Añadió que la probabilidad de pedir asilo no solo para los haitianos, sino para todos los inmigrantes, hoy en día, es bien baja, excepto para algunos casos en específico. En los tribunales, menos del 10 % de los casos que se presentan se aprueban, incluido Puerto Rico.

La opinión de Concepción Márquez es que, a largo plazo, es bien poco probable que las personas que sobrevivieron al recién naufragio se puedan quedar en EE. UU. A menos que haya un cambio en que el residente extienda alguna protección especial, algún cambio en la ley, una nueva regulación, las probabilidades de que se queden a largo plazo son bastante bajas.

Ambos entrevistados coincidieron en señalar que ya no existe ningún privilegio para ningún migrante irregular en EE. UU. Ya no existe ni siquiera el que había para los cubanos. La manera en que se trata a los diferentes grupos poblacionales y a diferentes grupos de migrantes en general, en Estados Unidos, depende de lo que la administración de turno quiera hacer. Por ejemplo, bajo la presidencia de Donald Trump, el sistema se endureció y se eliminaron varias protecciones que se habían creado por orden ejecutiva de Barak Obama. Cuando el asesinato del presidente de Haití, Jouvenel Moise, el presidente Biden emitió una orden de permiso de empleo y de detener la deportación solo para las personas que ya estaban en EE. UU.

Para Concepción Márquez es importante resaltar el hecho de que en Puerto Rico hay unos sectores religiosos que se han movilizado para darle protección a estos hermanos haitianos, para atender facilidades para cuidarlos, y hay personas que se movilizan con ellos para ayudarles a que vayan al hospital y en su salida. “Sí hay un movimiento importante de sectores religiosos dándoles ayuda y protección a estos hermanos haitianos para tratar de buscarles alternativas, cómo se logran procesos y espacios y facilidades para que ellos puedan quedarse”.

 

El boxeo, la cartelera de la Parada y Cotto serán los protagonistas de junio

 

 

Especial para CLARIDAD

Con el cambio de fecha de la temporada del voleibol femenino y el hecho de que este año la liga solo cuenta con cinco equipos, el grueso de su temporada regular se jugará durante el mes de junio. En el Baloncesto Superior Nacional, tras haberse realizado su juego de estrellas el pasado sábado, su temporada, que hasta esta ahora ha sido una sumamente pareja, continuará. En la división A, la diferencia entre el equipo de primer lugar (Piratas de Quebradillas) y el 5to. lugar (Indios de Mayagüez) es apenas de tres juegos y medio de diferencia. Sin duda, estos son eventos significativos  de los que amerita estar pendientes.

Otro deporte que se debe observar de cerca es la continua preparación de Jasmine Camacho Quinn, quien el pasado sábado volvió a la ruta vencedora, al ganar el clásico Prefotaine de la Liga Diamante en Oregon. En la misma pista se corerrá el Campeonato Mundial de Atletismo en el mes de julio. También se espera  el regreso a la competencia de Adriana Díaz, en el tenis de mesa, quien tras el Puerto Rico Butterfly Open realizado en el Centro de Convenciones de Puerto Rico, se cogió un descanso para trabajar ajustes tácticos a su juego.

Sin quitarle mérito a ninguno de los antes mencionados, no hay duda de que el evento más significativo será el próximo fin de semana del 11 y 12 de junio, cuando se llevará a cabo la tradicional cartelera el día antes de la Parada Puertorriqueña y estarán activos diez  Boricuas.    Ese domingo será exaltado al Salón  en  de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota,  Miguel Cotto, único boxeador boricua masculino en ser campeón mundial en cuatro  pesos distintos.

La cartelera de la Parada Puertorriqueña

Fue precisamente cuando Miguel Cotto peleaba para la compañia Top Rank que esta comenzó la tradición de poner un nutrido grupo de peleadores  boricuas a enfrentarse en el Madison Square Garden de Nueva York el fin de semana en que miles de boricuas reafirman su puertorriqueñidad en la ciudad.

Este año la cartelera será estelarizada por el peso supermediano Edgar Berlanga, quien se convirtió en una sensación en el mundo del boxeo tras noquear a sus primeros16 rivales en el primer asalto. Desgraciadamente, pese a mantenerse ganando, sus últimas tres presentaciones han dejado mucho que desear. Este enfrentará al colombiano Roamer Angulo, quien tiene fama de ser un peleador duradero, cuyas únicas dos derrotas son frente a los campeones mundiales Gilberto Ramírez y David Benavides.

Llama la atención que para este campamento el boricua ha entrenado en la isla y es precisamente Cotto y su grupo (que no es su promotor) quien lo ha ayudado en la preparación. Si Berlanga aprende de ese grupo a cómo cortar el ring, estoy seguro de que veremos todo ese potencial que esta ahí, pero que no ha sido develado todavía. Esa aparenta ser, por mucho, su debilidad más grande hasta el momento .

Por su parte, en la pelea semiestelar, peleará el junior mediano Xander Zayas, quien con tan solo 20 años ya se proyecta como una figura estrella. Al paso que va en su carrera, con tan solo trece combates, no parece estar lejos de pronto ser el estelarista en ese mismo recinto. Su progreso pelea a pelea ha sido vertiginoso y por eso desde ya se habla de la posibilidad de que pelee por un título mundial para la parada del 2024.

Los otros ocho boricuas que serán parte de la cartelera son Henry Lebrón, Capu González, Josué Vargas, Carlos Caraballo, Omar Rosario, Armani Alméstica, Frevian González  y Christina Cruz.

Merecido reconocimiento a la carrera de Miguel Cotto

El próximo domingo 12 de junio será reconocida la carrera de Miguel Cotto, cuando este se convierta en el úndecimo peleador boricua en ser miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota Nueva York. Cotto ha sido, sin duda, uno de los mejores campeones de nuestra historia al convertirse en el primer boricua masculino en ganar campeonatos en cuatro divisiones, desde las 140 a las 160 libras. Entre sus victorias más significativas se encuentran las que obtuvo sobre los futuros miembros del Salon de la Fama, Shane Mosley y Sergio Martínez, así como el ser el atleta individual con más boletos vendidos en la historia del Madison Square Garden. También fue el primer peleador en estelizar una cartelera en el Yankee Stadium de Nueva York desde que lo hiciera Muhammad Ali en 1976.

Además, fue medallista Centroamericano, Abanderado Panamericano y Olmpíco en el año 2000, entre otros logros.

A Miguel le tocó la casi imposible tarea de ser el próximo gran campeón después de Tito Trinidad, y por eso le tomó mas tiempo ganarse al publico. Sin embargo, eventualmente lo hizo, pues dejó que fueran sus golpes y su talento los que hablaran por él, y lo logró siendo campeón mundial en seis ocasiones.

Tuve la oprtunidad de cubrir doce de sus combates; no los ganó todos, pero confienso que en ninguno sentí que Miguel no se hubiera  esforzado al 100 %. Para mí, ese es su mayor legado: que todas sus peleas fueron competitivas y que siempre batalló hasta lo máximo de su habilidad.  ¡Muchas felicidades campeón, en horabuena!

Biden y Cuba: ¿Nueva era del deshielo?

 

Corresponsal de CLARIDAD

 La Habana, Cuba –En septiembre del año 2020, en plena carrera electoral por la presidencia, el entonces candidato Demócrata Joe Biden respondía así a una pregunta de la prensa acerca de la relación de Estados Unidos con Cuba: trataré de revertir las políticas fallidas de Trump que han infligido daño a los cubanos y sus familias.

Con esa y otras tantas promesas, el líder del partido del burro tricolor ganó la silla principal de la Casa Blanca. Pero lejos de abocarse a la tarea de cumplir los acuerdos programáticos que tenía en su “Cuba: To Do List”, el nuevo presidente cedió rápidamente a las presiones del lobby cubano-americano de la Florida y a las recomendaciones de sus asesores que le sugerían, sí, acercarse al país caribeño, pero sin pasar de Miami.

“Nuestra política hacia Cuba está guiada por dos principios. Primero, el apoyo a la democracia y los derechos humanos. El segundo es que los cubano-estadounidenses, son los mejores embajadores de la libertad en Cuba. Así que revisaremos las políticas de la Administración Trump”, decía en enero de 2021 Jen Psaki, a la sazón secretaria de prensa de la Casa Blanca.

Dos meses después aclaraba la portavoz que “un cambio en la política hacia Cuba no se encuentra entre las principales prioridades de la política exterior del presidente de Estados Unidos”. Había que seguir “revisando” .

Todo su primer año de mandato –y un poco más– le tomó a la administración Biden revisar las políticas implementadas por su antecesor Donald Trump, mientras, desde la isla veían esfumarse las esperanzas de que el nuevo mandatario atendiera con premura el asunto. “Biden no es Obama”, se escuchaba decir a menudo entre los cubanos como una forma de aterrizar los sueños.

No fue hasta el 16 de mayo de este año que un cambio en la postura de Washington con respecto a La Habana pareció dar los primeros pasos hacia su consumación. En un comunicado que lleva por título “Administración Biden amplía apoyo al pueblo cubano” –dosis justa de cinismo incluida, por supuesto–, el Departamento de Estado anunció que dejaba sin efecto un conjunto de medidas, impuestas por el anterior gobierno Republicano, destinadas a apretar el nudo alrededor del cuello de la economía cubana.

Entre las medidas anunciadas están el restablecimiento de vuelos comerciales a todas las provincias de Cuba, que ahora solo se permitían a La Habana; la suspensión del límite de 1.000 dólares por trimestre a las remesas enviadas a la isla; el restablecimiento del programa de reunificación familiar, suspendido desde hace años; y el aumento de los servicios consulares y el procesamiento de visas. Se informó además que se facilitará el que familias cubanas visiten a sus parientes en Cuba y que viajeros estadounidenses autorizados se relacionen con el pueblo cubano, bajo el programa ‘pueblo a pueblo’.

Con el propósito de alentar “el crecimiento del sector privado”, dice el comunicado, también se permitirá su acceso al comercio electrónico estadounidense.

Si bien los anuncios, que fueron portada a nivel mundial, parecen haber tomado por sorpresa a muchos, la génesis de su concreción hay que buscarla un mes antes en la capital estadounidense.

El 21 de abril, delegaciones de ambos gobiernos se reunían en Washington para una ronda de conversaciones sobre la implementación de los Acuerdos Migratorios. Fue la primera vez que funcionarios estadounidenses y cubanos coincidían en un mismo espacio desde la llegada de Biden a la presidencia –en gran parte debido a la negativa previa de su gobierno a reunirse con La Habana.

Por la parte cubana han reiterado su preocupación en que las añejas sanciones de Estados Unidos –junto a las medidas adicionales impuestas durante la era Trump– “estimulan la migración, impiden la migración legal y ordenada, y generan las condiciones socioeconómicas que incitan a la emigración”. La Habana insiste también en la obligación de Washington de cumplir con su compromiso de otorgar “no menos de 20.000 visas anuales a cubanos”, un acuerdo que se viene incumpliendo desde 2017.

“Estas medidas, entre ellas las asociadas al reforzamiento extremo del bloqueo económico, provocan pérdidas de vidas y la comisión de delitos de tráfico ilícito de migrantes, fraude migratorio y trata de personas, situación que afecta a los dos países y la región”, expresó hace poco en un comunicado la Cancillería de Cuba.

NUEVO “DESHIELO”: ¿CONVENIENCIA POLÍTICA DE WASHINGTON?

 Por supuesto, la movida de la Casa Blanca ha sido tomada con esperanza entre aquellos –que no son pocos– que apuestan por un nuevo acercamiento entre ambos países y ven en la reciente postura de Biden, ¡al fin!, un atisbo de sensatez.

“Las medidas me parecen muy buenas. Es poquito, pero dentro de todo… y ojalá que sea el camino para quitar el bloqueo, que es lo que nos hace mucha falta”, expresaba hace unos días una mujer en La Habana a los micrófonos de la televisora TeleSUR.

En el ambiente, empero, también se respira cierto escepticismo.

“Pienso que debe de pensar un poco más ese presidente porque engañó a todo el mundo; engañó a su pueblo y a nuestro pueblo también, porque él quedó que iba a mejorar las cosas que [Barack] Obama ya había hecho, pero él no hizo nada”, afirmaba otra cubana a la cadena internacional.

 Y es que aunque para algunos la decisión pudiera ser el primer paso para un nuevo “deshielo”, la realidad es que se trata apenas de un gesto minúsculo del actual presidente. De hecho, por la naturaleza de las medidas, se pueden identificar algunas de las promesas de campaña que hiciera el propio Biden para poder llegar al poder. Entonces, ¿por qué ahora?

La respuesta se encuentra en el panorama político, interno y externo, que enfrenta hoy el líder norteamericano, su gobierno y su Partido.

Su decisión de “suavizar” –como lo han puesto varios medios internacionales– su política hacia la mayor de las Antillas coincide en tiempo y espacio con el aislamiento al que se ha visto sometido en la región por su insistencia en excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la venidera Cumbre de las Américas. Los presidentes de México, Bolivia y Honduras, así como los 15 estados miembro de la Comunidad del Caribe (CARICOM) han expresado su enérgico rechazo a las pretensiones de Washington y han dicho que no asistirán al evento, a celebrarse el 6 de junio en la ciudad de Los Ángeles, a menos que no se invite a todos los países de la región.

Otros como Argentina, Panamá y Guatemala, se han unido también al coro de voces latinoamericanas que exigen el fin de la exclusión impulsada por las políticas unilaterales e imperialistas de Estados Unidos.

Un dato no menor, la popularidad del mandatario Demócrata ha caído a mínimos históricos. En marzo pasado, el índice de aprobación de su gestión se desplomó hasta un 40%, según la encuestadora Ipsos –casualmente, el mismo número con el que Trump culminó su gobierno. Otro sondeo realizado por The Associated Press-NORC, encontró que, “en general, 8 de cada 10 adultos aseguran que Estados Unidos va en la dirección incorrecta o que la economía no está bien”. A ojos vista, un panorama poco alentador de cara a las elecciones de medio término que se aproximan en ese país y en las que a todas luces parece ser que el Partido Demócrata caerá derrotado estrepitosamente.

Es en este punto precisamente donde se ensarta y cobra mayor relevancia el tema migratorio y los esfuerzos del círculo de Joe Biden por atajar lo que se ha convertido para su gobierno en un verdadero dolor de cabeza. Ni el ultimátum de la vicepresidenta Kamala Harris diciéndole el año pasado a los migrantes centroamericanos “no vengan a Estados Unidos”, ni las inversiones multimillonarias anunciadas por la Casa Blanca en meses recientes para “promover el desarrollo económico” en países con los mayores problemas de migración, han logrado contener el flujo de viajeros que siguen poniendo su vida en riesgo con la esperanza de cruzar al otro lado del río Bravo. Para quienes veían en la figura de Biden una posible solución al problema de la migración latinoamericana, la decepción ha sido el plato fuerte.

Por otro lado, el recrudecido bloqueo estadounidense –incluyendo las 243 medidas adicionales firmadas por Trump– destinado a debilitar la economía cubana, unido a los problemas internos y los estragos causados por la pandemia, han provocado que un número creciente de cubanos opte por intentar llegar a Estados Unidos de manera ilegal.

Desde el inicio del año fiscal 2022, en octubre pasado, cerca de 80.000 cubanos –más de 32.000 solo en el mes de marzo– han llegado a la frontera entre Estados Unidos y México, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. En el mismo periodo, la Guardia Costera ha interceptado en alta mar a unos 2.000 ciudadanos cubanos que intentaban llegar a suelo estadounidense por vía marítima.

En medio de este escenario, Washington lleva años incumpliendo los acuerdos firmados con la isla para permitir la migración regular. Funcionarios de La Habana han denunciado en reiteradas ocasiones que el gobierno estadounidense falta a su compromiso legal de otorgar no menos de 20.000 visas anuales para cubanos que desean entrar a Estados Unidos –bien sea para visitar a familiares, participar de eventos culturales o deportivos o simplemente de paseo. Encima de esto, las autoridades norteamericanas llevan meses presionando a gobiernos de la región para que exijan visa de tránsito a migrantes y viajeros cubanos, entorpeciendo aún más las posibilidades que tienen los cubanos y las cubanas de viajar al exterior. Falta no hace mencionar la carga brutal que representa para la isla el bloqueo comercial, económico y financiero, vigente desde hace más de 60 años.

Ahora hay quienes en el gobierno de Washington temen que el asunto migratorio se vuelva un problema mayúsculo que pueda alejar –todavía más– las enjutas probabilidades de ganar las elecciones de noviembre. Pero mientras Estados Unidos propone multimillonarias inversiones en países como México y Guatemala, en un intento desesperado por contener la migración, en el caso de Cuba, por supuesto, esta no es una opción, ni de lejos. El sector cubanoamericano más reaccionario de Miami, con el que Biden ha coqueteado desde su llegada a la Casa Blanca, no le perdonaría un gesto similar con la isla. De ahí que la opción que le ha quedado al presidente sea revertir en un mínimo algunas de las políticas impuestas por Trump y que para él no representan demasiado compromiso.

Ahora bien, aunque ciertamente lo anunciado el pasado 16 de mayo es un avance en las relaciones bilaterales de ambos países, está lejos de ser una solución sustancial a los problemas de los cubanos. Restan muchos anuncios por delante antes de que el pueblo cubano pueda ver cómo se afloja el nudo en su garganta.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha catalogado la movida de “paso limitado en la dirección correcta”, pero ha dejado en claro que “la decisión no modifica el bloqueo, la inclusión fraudulenta [de Cuba] en la lista de países patrocinadores del terrorismo, ni la mayoría de medidas coercitivas de máxima presión de Trump que aún afectan al pueblo cubano”.

“Para conocer –explicó el funcionario– el alcance real de este anuncio, deberá esperarse por la publicación de las regulaciones que las implementen”.

En política exterior rara vez algo es casualidad y cuando se trata de la política exterior de Estados Unidos, mucho menos. Son claros los indicios que dan a entender que, lejos de tratarse de un acto de buena voluntad, la actual administración Demócrata busca ganar tiempo y rédito político cumpliendo una ínfima parte de las promesas que se hicieran en un pasado no muy remoto.

Claro está, el beneficio de la duda lo tiene el presidente Biden, ¡faltaba más!, pero ahora le resta demostrar que los recientes anuncios no fueron meras jugadas políticas y que realmente apuesta a un nuevo “deshielo” con Cuba. Y si lo que quiere realmente es descongelar las relaciones debería aprovechar el verano que llega, antes que pasen los dos años y medio que le quedan y una posible nueva victoria de los Republicanos traiga de nuevo el invierno.