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El mejor cine de 2021 ( 2)

 

En Rojo

“Macbeth” es una de las tragedias de Shakespeare que mejor traduce al cine y ha sido puesta en escena por directores tan creativos como Orson Welles (1948), Akira Kurosawa (Throne of Blood 1957), Roman Polanski (1971), y más reciente Justin Kurzel (2015 con Michael Fassbender). Pero ninguna de estas versiones nos preparó para el filme en blanco y negro de Joel Coen con un Macbeth gigantesco, temeroso, agresivo y al final sin empatía o compasión interpretado por el también gigantesco Denzel Washington (quien en Much Ado About Nothing de Kenneth Branagh de 1993 interpreta a Don Pedro de Aragón). Todos los otros personajes palidecen ante su presencia, excepto cuando Lady Macbeth—una rigurosa y determinada Frances McDormand—entra en escena para alentar a su marido y dirigirlo hacia convertirse en Rey. Los espacios abiertos no parecen tener barreras (los campos de batalla) y los cuartos del castillo permanecen vacíos cuando los personajes se mueven de un lugar cerrado a otro. Las batallas y los asesinatos son sangrientos, crueles y sin arrepentimiento, excepto cuando Lady Macbeth decide lavar sus manos de tanta sangre. Cada cuadro es una historia en sí donde la cámara permanece lo suficiente para que la mente de los personajes se confunda y nunca tenga seguridad de sus acciones. Las “Weïrd Sisters” se transforman en telas circulares que se convierten en cuervos para siempre estar por encima de la realidad de la muerte. The Tragedy of Macbeth encabeza mi lista de mejores filmes del 2021.

Sé que incluyo algunos filmes que aparecen como 2020, pero las fechas de exhibición de ese año fueron cambiando según la pandemia se intensificaba o aflojaba y volvían a abrir las salas de cine. Además, los directores de festivales (Sundance, Berlin, Cannes, San Sebastián, Venecia) y las organizaciones de premiaciones (Golden Globe, Oscar, sindicatos de actores, productores, directores, escritores, César, Goya, etc) movían sus fechas para cualificar sin dejar muy claro dónde se situaban algunos de los filmes estrenados en plataformas de streaming. Bergman Island de Mia Hansen-Løve es un hermoso viaje al mundo de Ingmar Bergman, tanto el real como el imaginado y plasmado en sus filmes, a través de una pareja que comparte su ojo narrativo y estilo de dirección y que, a la misma vez, explora sus propios mundos. The Dig de Simon Stone, protagonizado por Carey Mulligan y Ralph Fiennes nos adentra al mundo de excavaciones en un lugar rural en 1938 para descubrir y entender la importancia de Sutton Hoo. The Courier de Dominic Cooke con una actuación perfecta de Benedict Cumberbatch, como un comerciante que casi sin proponérselo se convierte en espía del gobierno británico, es comparable en experiencia y excelencia a Bridge of Spies (2015). Y ya que estamos en el mundo actoral de Cumberbatch, The Power of the Dog de Jane Campion es un experimento en crear un ambiente (como Campion lo hizo en The Piano de 1993) donde el resto del mundo desaparece de las vidas de personas que han escogido vivir aisladas con lazos familiares muy distantes. Con palabras muy escogidas que distan de su comportamiento y actitud, Phil Burbank se va transformando ante nuestros ojos.

Entre los filmes que tomaron su tiempo para desarrollar a sus personajes y que no temieron concentrar en caracterizaciones apartadas de los conceptos tradicionales del bien y el mal, distingo seis. Limbo de Ben Sharrock es un filme minimalista tanto en sus espacios exteriores e interiores. Por eso la atención de lxs espectadorxs se centra en los refugiados en espera con una cámara detenida y con tomas cercanas para que las expresiones sustituyan las palabras de idiomas conocidos o por conocer. The Mauritanian de Kevin Mcdonald es la historia de Mohamedou Ould Slhi, quien estuvo prisionero por 14 años y después de habérsele violado todos los derechos de cualquier ser humano, de ser torturado con la autorización del gobierno de Bush/Cheney/Rumsfeld, de esconder/falsificar pruebas que contradecían las acusaciones formuladas, logra regresar a su hogar. Stillwater de Tom McCarthy fue descartada por los críticos que responden a la mirada de Hollywood (Variety, The Hollywood Reporter, etc) quizá por no corresponder a lo esperado de un actor del status de Matt Damon o por considerar la historia de poca monta. Discrepo totalmente. El Bill de Matt Damon es un individuo taciturno, habla lo mínimo y nunca verbaliza sus miedos, dudas o creencias, excepto para invocar a Dios a la hora de recibir alimentos y cuando está solo y no encuentra salida. Damon evoca perfectamente ese encerramiento emocional y los errores que destruyen cualquier otro acercamiento.

The Card Counter del experimentado escritor y director Paul Schrader y The Lost Daughter de la actora y directora de su 1er filme, Maggie Gyllenhaal, hacen que los detalles sean los que cuenten la historia y enlazan casi como un círculo el presente del diario vivir—tan complejo o sencillo como aparente ser—con un pasado confuso que salta a la memoria en el momento menos esperado. Ambos filmes cuentan con actorxs que pueden sostener las complejidades de sus personajes a través del camino tortuoso de sus vidas presentes: Oscar Isaac en The Card Counter y Olivia Colman en The Lost daughter. Belfast de Kenneth Branagh es uno de los cuatro filmes que pude ver que experimentan con las múltiples facetas de filmar en blanco y negro (The Tragedy of Macbeth, C’Mon, C’Mon, Passing). Este actor y director lo hace para recrear lo que fue un periodo extremadamente difícil de permanecer en la comunidad donde sus abuelos y padres habían vivido por tantos años. “The Troubles” (1960-1998), con un saldo de más de 3,500 asesinatos, 52% de ellos civiles, es visto desde la perspectiva de un niño de nueve años.

Entre las pocas mega producciones que se estrenaron en 2021, destaco a No Time to Die de Cary Joji Fukunaga, la última entrega de Daniel Craig como James Bond y Dune en la nueva versión de Denis Villeneuve, esta vez con un estilo muy diferente a la versión de 1984 de David Lynch. Prevalece la sensibilidad de los personajes hacia la familia y lxs amigxs y el trato a los desconocidos para ir en busca de la paz y armonía en mundos poblados por la desconfianza, la venganza y la avaricia. La 2nda parte de Dune está pautada para el 2023. No Time to Die es un digno final porque ata todos los cabos de las historias anteriores y añade elementos humanos siempre escondidos o ensombrecidos para un personaje que controla todo a su alrededor, especialmente sus sentimientos. Algunas historias se cierran, perdemos algunos de los personajes que han acompañado a Bond/Craig a través de los cuatro anteriores episodios, pero cada escena es pura energía, confrontación, movimiento y acción que nunca se detiene.

Dos de mis directores preferidos, por siempre inventarse nuevas maneras de presentar realidades alternas, también estrenaron en 2021: No Sudden Move de Steven Soderbergh, con un elenco de ensueño que incluye a Benicio del Toro y Wrath of Man de Guy Ritchie con otro de sus actores preferidos, Jason Statham. Ambos filmes llenos de intrigas, traiciones y alianzas, sin diferenciar entre bien o mal y con violencia contenida o a veces a la libre. King Richard de Reinaldo Marcus Green es un intento de reivindicar al padre de Venus y Serena Williams con una gran actuación de Will Smith, a quien no habíamos visto interpretar un papel con esta intensidad desde Six Degrees of Separation (1993), The Legend of Bagger Vance (2000), Seven Pounds (2008) y Concussion (2015). Incluyo aquí a The House of Gucci de Ridley Scott por las actuaciones de Lady Gaga, Adam Driver, Jeremy Irons (que como pasa casi todo el tiempo, ocupa centerstage), Al Pacino y Salma Hayek, pero particularmente a un transformado Jared Leto (como suele hacer) como el hijo menospreciado de la familia.

La gran comedia del año fue The French Dispatch de Wes Anderson que reúne historias narradas o escritas por periodistas, entrevistadores, administradores para contar no muy acertadamente lo que ocurrió en un estilo wesandersoniano (The Life Aquatic with Steve Zissou, Moonrise Kingdom, The Grand Budapest Hotel, Isle of Dogs). Aquí se integran todas las modalidades fílmicas de manera tan rápida y muchas veces incoherente que su resultado es una sala de espectadores riendo, aunque no puedan explicar por qué.

Nacionalistas: la independencia como distopía en Luis Abella Blanco y Salvador Brau Asencio (2)

La narración novelesca de Luis Abella Blanco, La República de Puerto Rico. Novela histórica de actualidad política inicia en medio de un proceso judicial en el cual el acusado es Puerto Rico. La entidad de la Nación es acusada del delito de “incapacidad para regir sus propios asuntos” (7)[1]. El intercambio de preguntas y respuestas permite al autor, un abogado activo, aclarar la tesis general del texto. El núcleo del pleito, el delito en este caso es el llevado y traído argumento de que Puerto Rico es “incapaz” para la libertad y la independencia. En términos de una filosofía de la historia bien pensada, aquella discapacidad demostraba que el país existía al margen del “progreso” y de la “historia” misma en su sentido hegeliano, como si se tratase de una entidad social y cultural vacua, estéril o inhábil para consolidarse en un Estado Nación eficaz, el gran mito o Dios de la Modernidad europeo-americana.

Una República imaginaria: entre España y Estados Unidos

El examen judicial contenía una interesante síntesis del pasado histórico nacional cercana, a la luz de muchos indicadores, a los valores de la llamada Generación de 1930. En Abella Blanco convivían, no sin tensiones, valores propios de las izquierdas anarcosindicalistas decimonónicas de las cuáles era heredero como militante del Partido Socialista, y concepciones modernistas y treintistas propias del drama cultural que se vivía al momento de redactar la obra. Una de las coincidencias más visibles entre aquellos extremos era concepción del 1898 como un “gran colapso moral” (11) responsable de la pérdida colectiva del amor propio y la identidad. La metáfora no difería mucho de la “teoría del trauma” o de la actitud crítica de los “regeneracionistas” españoles y sus herederos puertorriqueños, siempre henchidos de hispanofilia y nostalgias.

Por otro lado, una de las diferencias era esa idea de Abella Blanco de que España estaba lejos de ser una “Madre Reverenda” como la imaginaba el nacionalismo cultural y político de principios del siglo 20. En este aspecto el escritor coincidía por completo con separatistas independentistas del siglo 19 como Ramón E. Betances quien motejaba a España como una entidad retrógrada y la calificaba de mera “Madrastra Patria”. El novelista devaluaba la “Madre Patria” sobre la base del argumento de que, si aquella había sido capaz de entregar a Puerto Rico como “botín de guerra” (10) a los americanos, no merecía respeto alguno. La teoría del “botín de guerra” no era exclusivamente suya: fue también esgrimida también por un sector del nacionalismo radical para rechazar la legitimidad de la soberanía estadounidense aquí.

El tipo de resentimiento de Abella Blanco con la hispanidad demuestra varias cosas. Primero, llama la atención cierta ambigüedad que ratifica la polisemia de la hispanofilia, entidad que también penetró el corazón de los estadoístas puertorriqueños como ya ha demostrado el historiador Mario Ramos en un interesante volumen.[2] Segundo, demuestra la supervivencia de una tradición discursiva nacida antes del 1898 en los escabrosos y poco conocidos terrenos de las luchas separatistas del siglo 19, proyecto vinculó a independentistas confederacionistas y anexionistas en la causa antiespañola por tanto tiempo. A mi modo de ver, España se ha convertido en una caricatura, en una patética figura de carácter “sanchesco” o vulgar, metáfora que recuerda el discurso que Rosendo Matienzo Cintrón desarrolló alrededor de la figura imaginaria de Pancho Ibero como signo de la puertorriqueñidad.

Las respuestas al interrogatorio que ofrece el acusado, Puerto Rico, legitimaban la Independencia como opción última y justifican el uso de cualquier medio para obtenerla. En cierto modo, el discurso reconocía la independencia / libertad como una meta no solo legítima sino también “forzosa” o “inevitable” por su condición de derecho natural. El pasado histórico inmediato y remoto, el devenir, no dejaba otra opción. El reconocimiento de ese principio de hipotética inevitabilidad, común a figuras como José De diego Martínez, Albizu Campos e incluso Luis Muñoz Rivera, era una forma de validar las concepciones progresistas que dominaron las concepciones socialistas y nacionalistas hasta tiempos recientes.

El otro punto interesante son los contrastes que el autor establece entre la imagen de España y la de Estados Unidos. Se trata de lugares comunes presentes en las retóricas de numerosos pensadores puertorriqueños anteriores al 1930 que confiaron en la promesa de progreso y democracia de los invasores[3]. La Gran Depresión de 1929 puede ser considerada como un punto de giro que, en cierto modo, estimuló la revisión de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos desde Washington pero también desde la isla. Las retóricas ideológicas dominantes desde 1900 fueron profundamente revisadas. El problema del dualismo maniqueo característico de aquellos discursos que reducían la valoración de España y Estados Unidos a la representación de valores antinómicos en un tema de especial importancia para comprender la actitud de Abella Blanco y aquella generación. El sociólogo teórico José Anazagasty Rodríguez y yo hemos hecho ese ejercicio a la luz de una serie de textos escritos por estadounidenses entre 1898 y 1926 en un volumen de 2011.[4]

En términos generales el pasado hispánico se dibuja con atributos retrógrados devastadores y como una promesa de progreso incumplida, mientras que el presente estadounidense se miraba con condescendencia y como una promesa de progreso que se estaba cumpliendo. España no había estado en condiciones de dar lo que no tenía: la llave de la Modernidad proyecto para el cual resultaba estéril si sigo la lógica de Betances en algunas de sus cartas y artículos. El reconocimiento de la incapacidad de España para cumplir o dar lo que no poseía que se manifiesta en Abella Blanco es otra coincidencia con la retórica radical antiespañola de Betances que no debe pasar inadvertida.

La retórica socialista de Abella Blanco y la distopía independentista

No está de más recordar que los socialistas amarillos, es decir, no revolucionarios de principios de siglo 20, encontraron en el nuevo orden impuesto tras la invasión del 1898 un aliado invaluable. El impacto ideológico del encuentro inicial resultó determinante para la percepción del problema del estatus y el sentido que le dieron al activismo sindical que promovieron durante el primer tercio del siglo. Su interpretación de los valores estadounidenses no deja de sorprender en ciertos casos. En la consulta ejecutada en 1917 sobre la prohibición del consumo del alcohol el Partido Socialista fue la única organización política que votó colectivamente en favor de la temperancia.[5] La voluntad de reproducir los valores estadounidenses también influyó en el cariz de su relación con el adversario y el capital -fuese este puertorriqueño, estadounidense o extranjero- y sus representantes. El Partido Socialista sólo representó una amenaza real para el capitalismo colonial durante antes de su transformación en una organización política electoral y estadoísta. Una vez comenzó a ocuparse con más intensidad de la cuestión del acceso al poder colonial tras su consolidación como partido electoral en 1915, su voluntad de lucha social se moderó. Ese fue el socialismo que nutrió a Abella Blanco al momento de la concepción de su obra.

El momento, el presente, pesa sobremanera en la articulación del discurso del Puerto Rico acusado. Este se defiende por medio de otra discursividad dominante: la de la época del Nuevo Trato y el naciente populismo. La concepción malthusiana de la sobrepoblación (13), la esperanza en un futuro industrial redentor (15) propia de socialistas y comunistas de todas las geografías, entre otros argumentos, se combinaban a la hora de criticar la “teratología jurídica política” que era la colonia (19): la colonia era un “monstruo”, un evento antinatural y antirracional. El juicio o proceso, como era de esperarse, quedaría sin irresuelto. Pero esa situación embarazosa abriría el camino hacia la Independencia, que es el tema del resto de la breve narración.

La cultura socialista de Abella Blanco era rica y llena de complejidades. La arquitectura del texto novelesco recuerda numerosos documentos clásicos del pensamiento social y socialista decimonónico. La narración posee el tono magisterial y racionalista de la “Parábola” (1819) de Henri de Saint-Simon, el teórico de la Sociedad de los Industriales y, en cierto modo, uno de los antecedentes tanto del socialismo de estado como del corporativismo secular y cristiano. Saint-Simon es considerado también uno de los padres de la sociología o ciencia positiva clásica, uno de los maestros de Augusto Comte y promotor de un orden social en el cual industriales (capitalistas) y sabios positivos (intelectuales) controlen los tractos de poder armados de la racionalidad y la ciencia. Por su redacción, en el estilo de las minutas de una inquisición jurídica intensa, su lógica textual es análoga al texto titulado “Los enemigos de la Libertad y de la felicidad del Pueblo” (1832), de Augusto Blanqui.

La República de Puerto Rico imaginada por Abella Blanco en 1932 es una distopía bien urdida cuyo nacimiento se consolida tras un cuartelazo encabezado por Pedro Albozo Campos, y es sostenida mediante una interesante alianza entre la República y Estados Unidos por medio del “Tratado de Palo Seco” (43 ss). Pero la secuela ominosa de esta ficción es que el radicalismo albizuista, el nacionalismo exclusivista postulado por la organización y todo el orgullo por la Raza, es decir la hispanidad, y la nación perfecta, se suprime después de triunfo militar. La República de Puerto Rico desemboca en una sumisa República Asociada apocada como la soñada por De Diego la cual depende financieramente de un empréstito estadounidense. Las similitudes con la República con el Protectorado de Estados Unidos soñar por De Diego son numerosos.[6] El Puerto Rico Libre de la imaginación de Abella Blanco tolera la construcción de estaciones carboneras para el uso de la Marina de Guerra de aquel país y no es capaz de tomar decisiones bélicas que afecten los intereses del norte. El tratado bilateral entre ambos países reconocía el derecho de intervención de Estados Unidos cuando aquel país lo considerase necesario acorde con sus intereses particulares. Aquellos términos recuerdan no solo las aspiraciones de Diego sino la situación de la Carta Autonómica de 1897, motivo jurídico de culto del nacionalismo hispanófilo albizuista. La República de Puerto Rico de 1932 disfrutaba de una Libertad Fingida, a la manera de su antecesora, la República Cubana Plattista.

Otra distopía independentista: la mirada de Brau Asencio

Debo aclarar que aquella no fue la primera vez que un intelectual se burlaba de la República de Puerto Rico en términos parecidos. Salvador Brau Asencio dejó poco antes de morir el relato satírico “El cuento de Juan Petaca”[7], difundido en la Antología puertorriqueña de Rosita Silva en 1928. Aquella era una narración fantástica montado en la idea de la huida y el retorno que se desarrollaba en el futuro (1915 y Brau murió en 1912). El cuento recuerda “Viajes de Escaldado” (1887) de Betances, con quien Brau había tenido una relación personal, política y de negocios durante el siglo 19. Brau exploraba el subgénero de la parodia política y, como Abella Blanco, producía su propia y discordante distopía. La irreverencia anti independentista, por lo tanto, era común a socialistas amarillos estadoístas y viejos autonomistas que valoraban la presencia estadounidense en el país.

En Brau el antiamericanismo posinvasión formulado en los programas de federales y unionistas era ridiculizado: parecía reconocer que la herencia de la hispanidad agonizaba y desaparecería. El autor era tan cínico con el independentismo como cualquier republicano de su tiempo. Una observación del texto de Brau bastará para imaginar su postura: las clases políticas nacionalistas puertorriqueñas responsabilizaban a Estados Unidos de la pobreza del país “por negarse a tomar café borinqueño y empeñarse en empacharnos con arroz de puyita”, es decir, criollo y de consumo popular. Diversos elementos de humor negro, crudo y grotesco puntean el relato.

La migración o huida de Juan Petaca había sido un acto irracional o una apuesta no pensada justificada por la regla “¿Dónde vas, Vicente? — Donde va la gente”. En 1915 el personaje estaba en Yucatán cultivando maguey, una de las materias primas que su amigo Betances pretendió industrializar durante el siglo 19 para insertarse en la industria de los textiles y competir con el algodón. Si me encontrase a Brau en algún recodo de una vieja ciudad le diría: por lo menos Juan Petaca ya no temía que “los cogiera el holandés” porque el holandés estaba en casa. Sólo lejos de la patria Juan Petaca aprendió “lo que representan la inteligencia, actividad y método de cada abeja en el maravilloso producto que se acumula en la colmena.” En el país el aprendizaje hubiese sido imposible.

El pesimismo de Brau con respecto a la nación provenía del 1886 o antes, me consta, según he percibido en alguna de su correspondencia. El retorno de Juan Petaca-Odiseo a Puerto Rico se dio en 1915 al proclamarse la fundación de la Confederación de las Antillas y asegurarse la soberanía en el país. Aquello que debía celebrarse como el triunfo de las ideas de Betances, Eugenio M. de Hostos, De Diego y José Martí no era más que una ficción. El nuevo Puerto Rico libre había dejado atrás la caña, el café y las frutas y se había transformado en una potencia vitícola.

Durante el regreso a la patria vía Santomás, Juan Petaca había conocido a un catalán que procedía de Puerto Rico. El catalán pensaba que a los puertorriqueños no se les podía hablar de lógica “pues eso implica razonamiento y mesura y los puertorriqueños son hiperbólicos y exagerados”, es decir son irracionales por naturaleza. Sus comentarios sobre el nuevo Puerto Rico eran aclaradores y profundamente sarcásticos: el vino puertorriqueño estaba confeccionado con uvas playeras y la Confederación de las Antillas no era sino una estructura jurídico-política constituida por la isla grande, las islas municipio y los múltiples cayos que las rodean. El Gobierno Provisional además había decretado el cultivo obligatorio de sansevieria, la conocida “Espada de San Jorge” o “Lengua de Suegra”, para producir tejidos que compitieran con el algodón sin poseer la infraestructura para la industria textil. Por último, Estados Unidos se había ido del país porque no soportaba el Caribe: “¡Hasta el mismo Job, con toda su paciencia, hubiera hecho otro tanto!”

Una vez en Puerto Rico, Juan Petaca se puso a conversar con Cándido Manganilla, botero de Cataño y militante de una sociedad secreta llamada “El Coco Sarazo” o maduro, la cual estaba adscrita a la Junta Revolucionaria de Nueva York. Brau conocía al dedillo lo que estaba parodiando: el mito de la Boicotizadora de 1896 y el de la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano eran apelados con precisión. Su opinión era definitiva: la “confederación” equivalía a “conflagración” y la revolución era necesaria. Hay que “traer otra vez a los americanos; pero con Sampson y dos vapores de tres chimeneas, como aquel que les sacó andadura a algunos tullíos, cuando la guerra”.

Brau proyectaba a Puerto Rico como un país que esperaba demasiado del imperio, pero que no tenía poder de regateo para conmover a los yanquis. “Una cosa es la humanitat y el negosio es otra cosa” (sic), sostenía el catalán Manganilla citando El tanto por ciento, comedia de Abelardo López de Ayala de 1861. Antes, como ahora, el lenguaje amenazante que se usaba ante Estados Unidos se reduce al contradictorio “o firmas este puñal o te clavo este papel”. El Juan Petaca de Brau se reconocía como el más Petaca de todos los Juanes. La idea de que el puertorriqueño era “masa” y no pueblo, principio con el que jugaron Hostos, Matienzo Cintrón y el mismo Antonio S. Pedreira, estaba presente, como siempre. La retórica del siglo 19 domina el juicio satírico de Brau a diferencia de Abella Blanco quien bebe del socialismo amarillo, la cultura modernista y el pensamiento treintista. Pero el efecto sobre la mirada al nacionalismo y la independencia era el mismo. Tanto los viejos liberales y autonomistas hispanófilos como socialistas amarillos estadoístas sajonófilos, pido el privilegio de inventar el concepto, la veían como una imposibilidad, un proyecto ridículo o un peligro. A ello volveré en una próxima reflexión.

NOTAS
[1] Los números entre paréntesis corresponden a la página del texto original.
[2] Me refiero a Mario Ramos Méndez (2007) Posesión. La nacionalidad cultural en la estadidad (San Juan / Santo Domingo: Isla Negra)
[3] He publicado un estudio al respecto en Mario R. Cancel (2002) “Mitos, nación y militarismo: la literatura menor y el 1898” en Atenea 22.1-2 (3ra. Época) (2002): 31-55.
[4] José Anazagasty Rodríguez y Mario R. Cancel (2011) Porto Rico: Hecho en Estados Unidos (Mayagüez: EEE).
[5] Mayra Rosario Urrutia (1996) “Reconstruyendo la nación: la idea del progreso en el discurso anti-alcohol 1898-1917” en Academia.edu. URL: https://www.academia.edu/810695/Reconstruyendo_la_naci%C3%B3n_la_idea_del_progreso_en_el_discurso_anti_alcohol_1898_1917
[6] José De Diego (1974) Planes de victoria” en Nuevas campañas (San Juan: Cordillera): 103-149.
[7] Salvador Brau Asencio (25 de noviembre de 2012) “El cuento de Juan Petaca” en Lugares imaginarios URL https://lugaresimaginarios.wordpress.com/2012/11/25/el-cuento-de-juan-petaca/

Crucigrama Mariblanca Sabas Alomá

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Santiago de ; ciudad natal de Sabas Alomá.

4. Universidad Popular Martí; Sabas participó junto al revolucionario Julio Antonio Mella, de la fundación de esa institución educativa.

7. Ánimas.

9. Tercera nota musical.

10. Igual.

11. Infusión.

12. Amor, virtud, … y otras boberías por el estilo; ensayo de Sabas

publicado en la revista Carteles.

14. Cuarzo duro y traslúcido.

17. Castro Ruz; revolucionario cubano.

20. Nubarrón.

21. Mariblanca Alomá; escritora, periodista y precursora del feminismo moderno en Cuba. Dirigió la revista antiimperialista «Astral» en 1922. Autora de«Los niños, víctimas inocentes de la guerra» y «El enemigo de la mujer».

22. Desierto situado entre el norte de China y el sur de Mongolia.

23. Cada uno de los niños de coro, seis por lo común, que cantan tocando las castañuelas en la catedral de Sevilla.

25. Gorra.

26. Cólera.

27. Canta entre dientes y sin articular palabras.

32. Plural de la letra a.

33. Símbolo del argón.

34. ; libro de Sabas publicado en 1930.

35. Voz para arrullar.

36. Paulo; ciudad de Brasil.

37. Salvador Tió Montes de ; poeta y escritor puertorriqueño.

38. Uno más uno.

40. En ciertos tipos de yoga, postura corporal.

43. Aupé.

45. mil y una noches; cuentos tradicionales del Oriente Medio.

47. Hogar.

48. Cierto baile andaluz.

49. Del verbo ir.

50. Maúlla.

51. Cuando repose; poema de Sabas.

52. Cincuenta en números romanos.

53. Universidad de Puerto ; Sabas estudió allí literatura española, con Pedro Salinas. Cursó estudios también en las universidades de La Habana y de Columbia en EEUU.

Verticales

1. de Defensa de la Revolución; Sabas fue de los fundadores de la organización cubana, al igual que, de las Milicias Nacionales Revolucionarias y de la Federación de Mujeres Cubanas.

2. Símbolo del bario.

3. Trujillo ; municipio de Puerto Rico.

4. Hala.

5. Forma de pronombre.

6. El de la mujer; ensayo de Sabas.

8. Sabas Alomá; autora de «Amor, virtud, moral… y otras boberías por el estilo», «Cuando todo repose» y «Feminismos».

13. 10 de de 1901; nacimiento de Sabas.

14. Anhelos, deseos.

15. Los niños, víctimas inocentes de la ; ensayo de Sabas donde expuso el impacto que tuvieron en Cuba, ver las imágenes del sufrimiento infantil durante la guerra civil española.

16. Uno de los estados de la República Federal de Nigeria.

18. Cubre con oro.

19. Liantes, embrolladores.

24. Esfera aparente que rodea a la Tierra.

25. Escala, gradación de colores.

28. Antes del mediodía.

29. Filiberto Ojeda ; comandante del Ejército Popular Boricua –Macheteros.

30. Sonrían.

31. Existe.

39. 18 de de 1983; fallecimiento de Sabas en La Habana.

40. Perteneciente o relativo al aire.

41. Mariblanca Sabas ; fue vicecoordinadora del Frente Revolucionario de Periodismo de La Habana. En 1966 recibió el premio periodístico otorgado por la Central de Trabajadores de Cuba al mejor escrito sobre la zafra azucarera.

42. Lavar, limpiar.

44. En algunos países, miembro de la alta nobleza.

46. Tapia; músico puertorriqueño.

Dios, derechas e izquierdas

Especial para En Rojo

Más ahora que antes, uno de los temas en las campanas electorales en nuestros países es sobre si Dios apoya à la derecha o a la izquierda. La historia revela que las Iglesias siempre han condenado toda y cualquiera revolución y eso en nombre de Dios. Ahora, en tiempos de elecciones, algunos obispos y pastores pentecostales y evangélicos, así como también uno u otro sacerdote y obispo católico, hacen todo lo posible para demostrar que Dios ha aceptado ser cable electoral de los candidatos que ellos, pastores, defienden. Además de eso, quieren desmoralizar y demonizar a sus oponentes, a los que llaman indiscriminadamente izquierdistas, sin preocuparse de saber lo qué puede significar eso. Intentan desviar la discusión de los problemas concretos del país y llevar al centro de las campañas electorales el proyecto de mantener la moral sexual vigente y los estándares de la familia tradicional. En el domingo 23 de enero pasado, Renato Cardoso, obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, en São Paulo, declaró públicamente que «un verdadero cristiano no puede ni debe estar de acuerdo con las ideas de la izquierda» y explica: «La izquierda predica contra el matrimonio convencional y destruye la red familiar y quiere salvar al pueblo, utilizando el asistencialismo manipulador» (Cf. Carta Capital, 24/01. 2022).

Cualquier persona con un mínimo de sentido crítico se da cuenta de que estos ministros religiosos hablan de Dios y de la fe, como si fueran dueños de la marca Dios. Como si Dios hubiera firmado un contrato de exclusividad con ellos y sus grupos.

Dios es Misterio y, como afirmaba el místico medieval Maestro Eckhart: «todo lo que se dice de Él revela más sobre la persona que lo dice que sobre Dios«. En el budismo no se menciona a Dios. En las tradiciones de origen africano y de los pueblos nativos, los cultos se hacen à las manifestaciones divinas en la naturaleza. Según la Biblia, la primera recomendación divina en el Sinaí es de no utilizar el nombre de Dios.

A lo largo de la Biblia, hay una pregunta incesante: ¿cómo se sabe si la profecía que alguien anuncia viene realmente de Dios? El apóstol Pablo propone dos criterios como respuesta: 1 – verificar si esa palabra confesa a Jesús como Señor. (Jesús y no la Iglesia). 2º – si su mensaje ayuda a edificar (construir) la comunión de la comunidad (1 Cor 12). Por tanto, discursos que siembran divisiones y crean fake-news vienen de falsos profetas.

La misión de quien es discípulo o discípula de Jesús es continuar la acción del Maestro que, según los Evangelios, no predicó a sí mismo, sino dio testimonio del proyecto de amor y justicia que Dios tiene para el mundo.

Por eso, cuando vean a pastores, obispos, o sacerdotes pactando con gobernantes genocidas o con jueces deshonestos, sepan que esos ministros religiosos son impostores y se merecen lo que afirmaba el cineasta Woody Allen: «Dios debe ser un buen tipo, pero a ciertos amigos suyos no recomendaría a nadie».

El autor es monje benedictino y escritor

 

 

Histórica votación al Salón de la Fama ( 1)

 

 Aunque muchos deportes tienen un Salón de la Fama, todos sabemos a qué nos referimos cuando hablamos del “Salón de la Fama”. El del béisbol es el más famoso en los Estados Unidos y en los países donde hay peloteros en las Grandes Ligas. El día en enero en que se anuncian los nuevos miembros del Salón de la Fama es uno bien importante y en verano cuando finalmente se añade la placa en Cooperstown, es de los momentos más potentes y simbólicos del deporte estadounidense. Pero ser uno de los 339 miembros es un proceso largo y difícil y muy complejo en el cual hay muchos factores más allá de las ejecuciones meramente deportivas. Cabe señalar que para ser una miembro es aún más difícil ya que solo hay una mujer en Cooperstown.

Aunque las reglas han cambiado algo, en general son muy similares a lo que han sido, pese a algunas modificaciones. El nuevo exaltado tiene que tener 75% de los votos de los miembros del Baseball Writer’s Association of America, una organización de escritores de béisbol compuesta principalmente por hombres blancos mayor de edad. Aunque muchas a veces estoy en desacuerdo con las críticas que se le hacen al deporte de que es “de viejos”, “lento”, “aburrido”, sí puedo entender que la maquinaria que lo mueve se perciba así, sobre todo renuente a cambios y muy aferrada a la tradición y a las reglas. Del candidato no lograr el 75% se queda diez años en la papeleta, mientras que antes eran quince. Pero antes de enfocarnos en las votaciones vamos a enfocarnos en quienes votan.

No todos los miembros del Baseball Writer’s Association of America (BWAA) son elegibles para votar para el Salón de la Fama. Además de ser miembro, debes llevar 10 años consecutivos como tal. Una vez elegible para esta votación, es vitalicio, es decir, aún luego de dejar de cubrir el deporte, por lo cual está lleno de personas mayores. Y no hay nada malo con la edad, sino con la renuencia a los cambios. Así, los criterios para exaltar a un jugador al Salón de la Fama han variado poco, pero peor aún, se han ido añadiendo criterios extra deportivos. Mientras la idea debe ser de que la excelencia en el terreno de juego sea lo que guíe esta elección, en los últimos años cada vez más criterios morales se han interpuesto en la elección de algunos de los mejores peloteros de todos los tiempos.

El 25 de enero de 2022 se anunció la exaltación de la Clase de 2022. La expectativa era mucha pues además de ser el primer año de elegibilidad de uno de los peloteros más carismáticos y con más potencia ofensiva de los últimos tiempos: David Ortiz, era también el décimo y último año de elegibilidad de dos de los mejores peloteros de esta era, Roger Clemens y Barry Bonds. Ambos con una gloria deportiva impresionante que solo ha sido opacada por el alegado uso de sustancias controladas para mejorar su productividad. Sin esto su inclusión hubiera sido probablemente en el primer año de elegibilidad. Pero el fantasma de las drogas y la tajante renuencia de la mayoría de la BWAA a aceptar un miembro que haya sido vinculado al uso de estas sustancias hizo que se quedaran afuera, Bonds con un 66% y Clemens con un 65.2%. Aunque en los últimos años las votaciones para ambos subieron, se quedaron cortos y ahora la única opción que tienen para entrar es un complicado proceso con un comité llamado como el del “Juego Actual”, compuesto por 16 personas y para ser electo necesitan 12 de los votos. Este comité evalúa cualquier jugador que participó desde el 1988 hasta el 2017 y que no fue electo por el BWAA. Pero todo indica que ninguno saldría electo de esta manera.

En la segunda parte abundaré más sobre lo que significa el Salón de la Fama y qué criterios se debe usar para entrar y cómo éstos han cambiado con el tiempo. Sobre todo lo que significa “carácter”, que es como se le denomina al área no deportiva.

Finalmente la Clase 2022 es compuesta exclusivamente por David Ortiz, sus números como bateador emergente en las Medias Rojas de Boston y sobre todo sus números de postemporada hicieron posible que saliera electo en su primer año elegible.