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La Reforma de la Policía no esta funcionando

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La Policía de Puerto Rico tendría hasta este martes 25 de enero, so pena de desacato, para entregar a la organización Kilómetro Cero, la información sobre el número de personas muertas o heridas por la Policía en el 2021.

“Es obvio que la Reforma no está funcionando. No está ofreciendo mecanismos de acceso a la información. Es cada vez más difícil porque como cada vez los acorralamos más, tenemos más datos, logramos más información. Mientras más logramos obtener información, más la Policía se resiste”, denunció la directora ejecutiva de Kilómetro Cero, Mari Mari Narváez, a CLARIDAD respecto a la actitud de la Policía.

La Policía no presenta ningún argumento para no entregar los datos. En dos ocasiones consecutivas—la más reciente en diciembre—, la Policía ha entregado en blanco la tabla de los muertos, heridos graves o mutilados. Según Mari Narváez, no se supone que esta información estuviese en disputa, por lo que habrá que ver qué excusa dará la Policía al tribunal, de negarse en esta tercera ocasión. A su juicio, eso lo ve bien difícil y no ve qué justificación pueda tener.

Más aun, denunció que incluso al monitor federal la Policía le hacen lo mismo. “No respetan tribunales, ni nada. Hay que hacer como ahora el juez, so pena de desacato, para que entonces produzcan. Esa es la forma de operar”. Señaló que pese a que establecieron unas fechas para la entrega de varios informes sobre el uso de fuerzas, el uso de   armas de reglamento, las heridas graves, la Policía está evitando por todas las vías entregar la información de quiénes son las personas que mataron o murieron mientras estaban bajo su custodia.

La directora ejecutiva de Kilómetro Cero, un observatorio ciudadano, denunció de manera enfática que en el cuerpo policiaco persiste una cultura del “chanchullo”, de estar buscando salirse con la suya sin tener que cumplir, independiente de quién esté al mando. Se supone que la Policía está obligada por la Reforma a recopilar y mantener la información solicitada por su Unidad de Investigación del Uso de Fuerza.

“Lo que estamos viendo es que la Reforma realmente quisiera poder decir que nos ha facilitado mínimamente el acceso a la información, pero, lamentablemente, no podemos decir eso, porque si se ha tenido que ir a litigar al Tribunal Supremo, es obvio que la Reforma no está funcionando, no está ofreciendo mecanismos de acceso a la información. Es cada vez más difícil”.

Hizo la salvedad de que nadie está diciendo si el número de muertos o heridos es de forma justificada o no. Esas son otras consideraciones que vienen más adelante y que Kilómetro Cero también las trabaja;   pero en primera instancia, lo que se quiere es saber a cuántas personas el Estado ha matado este año en su uso de la fuerza.

A la repetida actitud del cuerpo policiaco, la directora ejecutiva de Kilómetro Cero hizo hincapié en que se supone que con la Reforma se establecieron unas políticas satisfactorias para el ejercicio policial. Hay unos protocolos del uso de fuerza que se supone se sigan y respeten, pero en la práctica, la Policía no lo hace por diferentes razones. En primer lugar, indicó, porque hay falta de voluntad. “A nadie le consta que la Policía crea que debe reformarse. La Reforma viene porque los obligaron; pero más allá de que se hayan establecido esas políticas por escrito, a Kilómetro Cero, como organización ciudadana, la Reforma no nos está facilitando gran cosa”.

En esa dirección, dio a conocer que incluso han llevado al Departamento de Justicia de Estados Unidos sus preocupaciones sobre diferentes aspectos de la Reforma y no sucede nada. Les dicen que van a dar seguimiento y no lo hacen. Por ejemplo, no fue hasta noviembre que la Policía dio a conocer que en el 2021 solo hubo dos muertos.

“Eso nos preocupa porque, obvio, eso no es normal”. Mari Narváez dijo que les consta, y así se lo presentaron al juez, que ha habido más de 10 personas heridas en intervenciones en el año 2021. Agregó que no conocen el número respecto a muertos entre enero y noviembre del 2121, pero sí saben de los heridos, según lo entregado. Pero no se sabe dónde están los muertos.

Resaltó que sería bien anómalo que no hubiese muertos en los meses anteriores porque por lo general hay uno cada mes. En los últimos años, el promedio de muertes en medio de intervenciones policíacas ha sido de 10 al año y ha habido años, como en el 2019, que fueron 13 muertes. En el 2018, hubo 14 y en el 2020, hubo 10. Esto no significa que todas hayan sido muertes injustificadas. Son diferentes tipos de uso de fuerzas, como usos de armas de reglamento, feminicidios cometidos por policías y 9 muertes en custodia. Lo importante es que se pueda documentar y que la gente pase juicio.

No obstante, llama la atención que en los Informes del Uso de Fuerza de la Policía, no hay uno solo en el que la Policía haya atribuido que hubo un uso de fuerza injustificado. La Policía tiene 45 días para llevar a cabo esta investigación. “En todos los informes de uso de fuerza que Kilómetro Cero ha recibido, en todos, se justifica el uso de fuerza. Todavía no nos hemos encontrado con un solo informe donde el supervisor diga que el uso de fuerza no estaba justificado, lo que da un margen a la duda. Ningún departamento de la Policía es perfecto”.

Los informes recibidos van desde el 2014 a agosto de 2021 y falta por recibir algunos que describió como críticos, que son de uso de fuerzas mayores. Reiteró que es cuestionable que nunca haya habido un informe que no haya atribuido un uso de fuerza excesivo.

“No nos pueden vender que vivimos en un país democrático ni moderno ni desarrollado, cuando el Estado no es capaz de decir, no solo a Kilómetro Cero, al país completo, miren, en el ejercicio de la fuerza este año matamos a tantas personas y herimos a tantas otras”.

 

 

Crisis en Honduras: Diputados oficialistas se rebelan contra Xiomara Castro

 

Por Gerardo Villagrán.

El Congreso hondureño eligió este viernes su junta directiva provisional con diputados apoyados por el saliente Partido Nacional, luego que 20 miembros del partido Libre, ganador de las elecciones presidenciales de noviembre, incumplieran con un preacuerdo con la presidenta electa, Xiomara Castro, quien asumirá la próxima semana.

Xiomara Castro anunció  que el próximo 27 de enero prestará juramento como jefa de Estado constitucional ante un juez, al denunciar la traición de un grupo de diputados de la bancada oficialista Libre. “La presidenta constitucional no aceptará que la juramente un presidente del Congreso surgido de la traición y la presentará ante un juez de la República y el pueblo hondureño a las 12:00 del mediodía del 27 de enero”, dijo Castro,

La mandataria electa. que venció los comicios del pasado 28 de noviembre frente al aspirante del ultraderechista Partido Nacional (PN), Nasry Asfura, llamó a una reunión que aconteció el jueves con 50 diputados de su partido Libertad y Refundación (Libre) para buscar su apoyo para votar por el legislador Luis Redondo como presidente del Congreso, pero 20 integrantes de su partido no asistieron al encuentro.

“La ausencia de los veinte diputados es el augurio de una traición contrarrevolucionaria al partido y al pueblo hondureño que derrocó la narcodictadura nacionalista (del Partido Nacional), el 28 de noviembre, y una traición al proyecto político de la refundación de la patria, al intentar (…) imponer un plan de la élite corrupta que dirige (el expresidente) Juan Orlando Hernández”, criticó Castro en un comunicado.

En octubre pasado, el partido Libre que coordinaba el expresidente Manuel de Zelaya, acordó con el entonces candidato a la Presidencia por el Partido Salvador de Honduras (PSH), Salvador Nasralla, que en caso de ganar las elecciones lo nombraría vicepresidente y le permitiría elegir al titular del Legislativo.

El ente parlamentario tiene 128 diputados distribuidos en 50 de Libre, 10 del PSH, 44 del PN, 22 del Partido Liberal (PL) y un representante por cada partido minoritario. Si se busca elegir la directiva del Legislativo, se debe tener 65 escaños. Sin embargo, los 20 diputados de Libre que no asistieron al encuentro con Castro, propusieron como presidente del Congreso al miembro de su bancada, Jorge Calix.

Xiomara Castro expresó que no admite el incumplimiento y la traición al voto popular que la eligió de manera contundente en alianza. Además, es contraria a “incumplir y traicionar el acuerdo constitucional» ni «hacer alianzas con los representantes del crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico”, destacó.

El próximo viernes, 27 de enero, Castro se juramentará como presidenta junto a otros altos cargos en ceremonia que tendrá lugar en el Estadio Nacional de Tegucigalpa y la que asistirán varios representantes de distintos países.

El coordinador del partido Libertad y Refundación (Libre), el expresidente Manuel Zelaya, propuso expulsar de ese Instituto político a los 20 diputados que votaron a favor de Jorge Cálix, contraviniendo lo establecido por las autoridades para que se apoyara a Luis Redondo para presidente provisional del Congreso Nacional.

El autor es Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

 

Será Otra Cosa: Notas de una columna que no llegué a escribir –

 Especial para En Rojo

Esta vez me levanté y aquí estoy con la garganta raspada de todos los días, posiblemente por dormir con la boca abierta, ese susto diario de la amenaza del COVID. Deben ser las tres o cuatro de la madrugada. Ahí viene mi gata Bengala, desconcertada porque me salí de la cama y estoy ante la computadora en el escritorio. Trae colgando del bigote un pedazo asqueroso de vómito cuyos rastros tendré que localizar después para limpiar. La única luz en el cuarto es la de la pantalla. La escuché vomitando, fue lo que me despertó. Estaría soltando la bola de pelo bajo la cama. La busqué en la penumbra, con los ojos entrecerrados, y no la encontré. Ahora no puedo encargarme de eso, antes debo escribir lo que pensé al despertar, antes de que lo olvide, como me sucede en tantas madrugadas.

(1) El mantra: parece que esto es lo que me pasa

Cuando me paro a contemplar mi estado, para decirlo con un verso repetido de mis lecciones, cuando miro la senda que no he de volver a pisar, cuando me detengo a pensar en lo vivido, en lo hecho, en lo que queda, me atemoriza olvidar lo vivido, lo hecho, lo que queda, tengo miedo a no reconocer mis cosas, a pensar en el vacío, a la obsolescencia. No sé si es más miedo a olvidar y reconocer lo vivido que a seguir viviendo o vivir más. De qué sirve vivir si se olvida o si se tiene tanta prisa por llegar (¿a dónde?), que se escapa el instante, que es lo único que hay, lo único que se tiene. Me doy cuenta de que es un viejo pugilato, de que son otra vez los versos de los barrocos españoles, ah de la vida, nadie me responde, versos que no significaban mucho para mí hace treinta años, pero ahora se me repiten cada mañana como un mantra.

(2) Lo tremendo y ese año que no acaba

Las imágenes satelitales de la erupción del volcán del Pacífico se parecen mucho a uno de esos monstruos marinos que aparecen en las películas de desastres, escenas aburridas que aborrezco, de esas películas predecibles en las que los héroes y heroínas del espacio se entran a golpes y ya sabemos que los últimos quince minutos serán de efectos especiales hasta la escena final en la que todo se resuelve o se deja en punto suspensivo en una escenita extra que necesita notas al calce. Pero no, esto es un desastre mayor que deja inhabitable una isla tan lejana como su nombre, que pasa bajo el radar doméstico porque no es en Nueva York ni París, porque la pobre gente de Tonga, como tal vez la de Palma o las dos peruanas que se llevan las corrientes, no son tan fotogénicas como cuatro francesas blancas a las orillas del Mediterráneo.

En fin, que este desastre inaugura este 2022 que suena tan lindo como el 2020 y cuyo sonido ya no puedo tomar como buen augurio después de la pachotada del susodicho que nos trajo la pandemia. ¿Pero fue él o el destino, que vuelve a recordarnos que sí, que en efecto somos frágiles y vulnerables, y hace rato el mundo está acabando, esa escena final hace rato se repite y se reedita, pero no nos coge, ni pecadores ni confesados, no nos coge porque estamos en otras latitudes?

En fin, que la vida sigue, al menos para mí, y los desastres sí me cogen prevenida. Yo sé bien que es algo cotidiano y común que se levante el mar, que la tierra tiemble en algún lado, pero no aquí, bajo mis pies, aunque ya lo ha hecho en algún momento, a mí que ya he vivido desastres mayúsculos y personales, pero la vida sigue y son casi las cinco de la mañana cuando escribo esto. En fin.

 (3) Continúo con algunos de esos temas, más tarde

Era sobre lo del volcán y los súper héroes, enero que ya va por la mitad, esas Navidades frustradas de las que no quiero acordarme, este año que no acaba, la sensación de que no, no hemos cambiado de canal, de que el 2021 se nos escurrió como arena seca entre los dedos, porque si hubiera sido mojada la recordaríamos mejor, habríamos hecho una bola de arena dura, la hubiéramos convertido en peñón y la hubiéramos lanzado al mar, rabiosas, definitivas, el 2021 hubiera sido algo ¿Lo ha sido? ¿Lo fue? ¿Hice cuenta de lo sucedido? ¿Recogí las sobras como todos los años? ¿Qué fue? ¿No hubo resumen? ¿Acaso porque la fiesta fue sin multitudes como otros años? ¿Necesité el rito? ¿Lo necesito? ¿Era un acto mágico? ¿A quién perderé en este 2022 y cómo? ¿Qué gano?

 Era lo de mi propia memoria, pero más bien el miedo, esa dispersión que yo misma me busco, como saboteándome la línea recta, el proyecto, la concentración, la lealtad a una misma cosa, tan necesaria para todo lo que hago.

 Que conste, he estado cinco minutos boca arriba en la cama, en la frontera de las cinco de la mañana, son las 5:02, la gata duerme al pie de la cama, o debería decir la cabecera porque hace años duermo al revés, como para no molestar a mi fantasma, que no es el mío pero es como si me perteneciera, mi muerto que vivo roncaba, conectado a una máquina, como hombre que envejecía pero inadvertidamente, no lo quería ver, ni entender que ya no era aquel jovencito que vivía conmigo, jovencito como yo era, como ya no soy, con todos estos miedos a la desmemoria y la dispersión que igual ya me atacan, igual no, igual me estoy dejando ir por ahí, a ver qué encuentro en la desmemoria, cierta o falsa, pero dispersión y desmemoria al fin.

 Eso lo escribí ¿cuándo? ¿esta mañana o ayer muy temprano? como si fuera el día anterior, acaso domingo o lunes, ahora no recuerdo, pero es jueves por la tarde y ya terminó la semana para mí, al menos la semana de rutinas, la de los contactos. Ahora empiezan los días que podrían ser míos o de las tareas, o de la gente a la que me debo porque siempre nos debemos a alguna gente, también es el día de la limpieza, el día de echar ropa a lavar, el día de hacer una compra muy temprano, antes de que lleguen las multitudes que suelen alargar estas empresas.

 Leo: «Todos padecían enfermedades crónicas».  Quién los manda. Ah, estaban vacunados. Quién los manda. Ah, tenían el refuerzo. Quién los manda. Tenían condiciones previas, enfermedades crónicas, culpa suya, quién los manda.

 Leo por quinta vez la lectura del sonograma, hepatomegaly, y paso por quinta vez media hora navegando las tenebrosas aguas de la literatura médica. Me esfuerzo por entender los párrafos, buscando entre mis lejanas nociones de ciencia alguna tabla salvadora, pero nada. Insuficiencia educativa; lejos, desvaído y anacrónico, mi contacto con las nociones del cuerpo. Mi visión del interior se altera con las nuevas imágenes que me muestran la textura, profundidad y complejidad de un universo que va conmigo y no escucho, no veo y no entiendo. Este cuerpo que me hospeda, como diría Góngora, me hospeda cada vez menos.

¿Qué día es hoy? 

Pregunto todos los días qué día es hoy. Pero no soy la única. El jefe pone la fecha del año pasado en la carta, digo, no el 2021, sino el 2020. Puede que sea porque ese año sonaba tan lindo, reiterativo y esperanzador, veinte veinte, como el mundo al cuadrado, un retintín musical, ahora sabemos que engañador.

 Escribo y escribo y de momento ya es domingo por la tarde y todavía no he resuelto lo de la columna y ya mañana es lunes. Escribía del tiempo, de ese 2020 que se extendió en un 2021 que no acaba. Escribía de la memoria que me dispersa. Escribía de la columna que no escribo. Escribía de lo que leo en la madrugada. Escribía esto, y entonces decido que no, que no tengo claridad suficiente todavía, y acomodo la gata en la butaca y regreso a la cama con los ojos cubiertos para que no moleste la luz cuando amanezca.

 

Josefina Guevara Castañeira: Poeta Aiboniteña Comprometida

 

Especial para En Rojo

La misión de rescatar del olvido la obra literaria de una poeta puertorriqueña que ha sido condenada a la indiferencia pública, debe animar el compromiso de transmitir los valores incuestionables del espíritu a las nuevas generaciones.

Tal es la tarea de hacerle justicia histórica a la poeta aiboniteña Josefina Guevara Castañeira, de quien Enrique Laguerre valoró además de su amor al terruño patrio, su aliento internacional. “Es así como debemos vernos; más allá de nuestros límites. El Yunque es nuestra montaña y la Cordillera de los Andes es la espina dorsal de Suramérica. Desde el Yunque tendemos nuestras ansias y nuestros vuelos hacia los Andes.”

Nacida en Aibonito el 22 de septiembre de 1924, Josefina cultivó el verso, la novela, el ensayo, la crítica literaria y produjo una extensa labor periodística en diversas revistas y periódicos del país, como: Puerto Rico Ilustrado, Índice, La Revista de las Antillas, Asomante, Alma Latina, El Mundo, Orfeo y del exterior, la revista española La Merced, que premiara sus ensayos y las revistas Euterpe y Folklore Español, de Madrid. Sus publicaciones en el terreno de las letras de Hispanoamérica le merecieron ser exaltada como miembro y premiada por la Unión Cultural Americana, con sede en Buenos Aires, Argentina.

La obra esencial de Josefina Guevara Castañeira se recoge en los libros de ensayos que titula Del Yunque a los Andes (1959), Nuestra América (1962), los cuadernos de versos Tres Poemas de Amor (1961) y Siembra (1963) y sus novelas Los Encadenados (1966), La Otra Voz (1973).

Novela

Para nuestro poeta nacional Francisco Matos Paoli, la novela de Guevara Castañeira, puede catalogarse “dentro de la vasta efusión de la literatura comprometida.” Con la elocuencia que caracterizaba al poeta Lareño, consignaba: “… Este tipo de arte se impone en nuestros días porque el ser humano aspira a la integración a través de la denuncia impostergable del caos en que nos encontramos. Usted, poeta de serena calidad, no vacila en fusionarse con el espíritu más crudo y envolvente…”

En la novela Los Encadenados, más vigente que nunca en estos tiempos, se da cuenta de lo que resulta verdaderamente sorprendente en una escritora como Josefina. Escribe Matos Paoli, “… debo manifestarle, que me conmueve el alto resonar del lenguaje poético unido al pintoresquismo de la jerga típica empleada por los adictos a drogas. Usted sabe amalgamar muy bien el lenguaje pulido por la emoción estética y esa forma de argot que florece en ciertas situaciones aleatorias de la sociedad.”

De acuerdo al prologuista de la novela La Otra Voz, el escritor Ángel Luis Morales, ésta “… es una novela de dos rostros como Jano: uno que mira a lo universal y otro a lo nacional, a lo puertorriqueño. Con el primer rostro mira los problemas del hombre en cuanto hombre –el hombre de nuestra época, de entiende- problemas comunes a cualquier latitud del orbe civilizado.

Con el segundo rostro con el que mira a lo nacional puertorriqueño la autora pasa revista a los diversos problemas que nos preocupan en estos momentos: adicción a drogas, prostitución, abortos ilegales, crimen organizado, y sobre todo la amnesia colectiva de valorar lo nuestro transmitiendo ideales patrios para forjar conciencias.

Poesía

Su expresión más telúrica y micro cósmica resulta de Siembra, colección que recoge su voz poética en torno al amor, el paisaje puertorriqueño y Dios. Escribe en el prólogo del libro el literato ponceño Ramón Zapata que “…en la sustancia poética de sus versos se yuxtaponen lo universal único y lo particular telúrico. Los elementos del paisaje que han estado en las vivencias de la escritora se remansan en la imaginación y el amor encendido de ella; así en su pueblo de Aibonito, el Río de la Plata, Guajataca, la palma cocotera, la montaña, ella se siente inmersa en su hermosa circunstancia y la pinta con deleite y subjetivismo, con cierto panteísmo. Su espíritu se tiñó de las cosas y por eso dice con fina emoción: “Yo traje de mi pueblo la inquietud de su río y del monte el secreto de sus voces inéditas; un desvelo de ala por beberme la altura y este empuje de estrella que me torna poeta.”

El poeta y escritor cayeyano Miguel Meléndez Muñoz, en una carta a Josefina le transmitió su seducción y su nostalgia compartida con la poeta aiboniteña al evocar el poema Mi Casa Solariega a su decir “tan solariega como la suya.” Este poema renovado y reiterado más por nuestro juglar de la patria, Antonio Cabán Vale siempre me recuerda también mi casa solariega pero no abandonada. Expresa el Topo: “Amo esta casa sola, Amo esta casa extraña, donde de noche las paredes crujen…”

En la carta que le envió Don Miguel Meléndez Muñoz a Josefina dice que su casa solariega sucumbió la furia de uno de los ciclones más terribles que han azotado nuestra isla: San Ciriaco. “De ella quedaron grabados en mi memoria su amplia estructura. Su sala, verdadero salón espacioso en el que se celebraban conciertos, recitales poéticos, veladas y “saraos” con su gran piano, espejos de marcos dorados, retratos de familiares desaparecidos y rico y profuso mobiliario.”

Nos dice, Meléndez Muñoz que son: “Muy evocadores sus Poemas del Paisaje, del paisaje nuestro que he transitado tantas veces; que he vivido intensamente en mi frecuente y deleitosa comunicación con nuestra tierra que quiero y reverencio. Todo su libro encanta y seduce con atractivo interés…”

Francisco Matos Paoli también testimonió su más grande aprecio y valoración por la poesía de Josefina Guevara Castañeira. En una carta publicada en periódico El Mundo le expresa que el poema Retorno al Río La Plata le suscita el recuerdo de Julia de Burgos en su canto al Río Grande de Loíza y escribe “…Hay connotaciones similares, dejos afines que se explayan con la misma fuerza de evocación telúrica.”

El amor a la naturaleza, de acuerdo a Matos Paoli, “surte en Siembra como medicina angélica y lilial. Es un refugio para el alma atravesada de nimbos dolorosos y recuerdos amargos. Es de admirar la efusión de la isla plasmada en alta canción genuina. Se trata de un Beatus Ille armonioso y sencillo que corresponde a un sentimiento endémico netamente puertorriqueño.”

Para Matos Paoli el poema más logrado es el soneto La Palma Cocotera. Esta composición se vierte en lumbre cantarina. “Respiramos en ella la más concisa autenticidad: ritmo ágil y suelto, retrato al natural, novedad en las imágenes, visión de isla amparada por una evocación templada y significativa.”Agrega el poeta nacional que prefiere a Josefina “… en sus versos descriptivos. Por el afán de exactitud, por el arrobamiento tropical, por la combinación eurítmica de arte y naturaleza, por la sabiduría de objetividad que filtra la emoción con encanto y dulzura.”

Ensayo

En la Antología de ensayos Del Yunque a los Andes, Josefina se impone la tarea de valorar los íconos de la expresión literaria puertorriqueña e hispanoamericana. El libro consta de veinticuatro ensayos, entre ellos, nueve de escritores puertorriqueños. Hay tres de tema general y en el conjunto de juicios resalta la variedad de nacionales latinoamericanos. Sobresale en sus disposiciones una fructífera curiosidad por las manifestaciones artísticas del continente al sur del Río Bravo, muy en particular por los países meridionales.

Josefina destaca desde su mayor sensibilidad y solidaridad de mujer, la tragedia de amor de su homóloga argentina Alfonsina Storni.

Señala que el fracaso de una ilusión de amor truncado la llevó al suicidio a la edad de cuarenta y seis años, al lanzarse al mar “…sugestionada por la voluptuosidad de una muerte que hacía tiempo era obsesión de su alma inquieta, caprichosa, inverosímil, capaz de todas las locuras.”

Evoca de Alfonsina su historia de amor harto triste desde sus comienzos y estudia sus poemas desde el año 1916 a 1934. De ahí que concluya sobre Storni que fue “fatalista tenaz, nunca esperó nada de sus amadores. Fue la Magdalena pródiga que se dio toda, en forma y esencia, intercambiando la dulce sinfonía de su alma cantora por la agria realidad de la derrota y el desengaño.”

En otro de los ensayos de la antología, Amor y Paisaje de la Poesía de Juana de Ibarbourou, Josefina acentúa su lenguaje poético en clara evidencia de su compenetración con los versos de la poeta, los cuales responden a una exaltación del mundo del paisaje de las selvas uruguayas.

En forma osada lanza el reto a los lectores de que para poder “…imbuirse de lleno en la armonía flagrante que alienta y perfuma en el verso de esta cantora…” es necesario haber tenido la experiencia de vivir en el campo. La poesía de Juana y Josefina nos hace añorar los sentimientos que nos entregan en sus versos sobre el amor, el paisaje y según la autora “…el verso lleno de fragancia de Dios.”

En contraposición a la lírica de Alfonsina Storni, Guevara Castañeira resalta la falta de tristeza y nostalgia en los versos de Ibarbourou que sobre todo evocan esperanza “… de sueños realizables…”

Culmina la primera parte de su antología con un ensayo sobre la chilena Gabriela Mistral. Así llega a los Andes como ha prometido en el título de su libro. Destaca de esta autora que “… su voz pura, fuerte, libre, sin sensiblerías decadentes, surgió de las inmensas latitudes para en proyección de alturas, hacerse eco vibrador y luminoso en el corazón de América.”

Toda la narrativa de Josefina sobre Gabriela Mistral descansa en esta tesis. Se enfatiza en la simpleza y sencillez de una aldeana que alcanza trasladarse desde el “…el humilde escaño de maestra de ruralía hasta la cátedra en Barnard, Columbia, Vassar, Middlebury y hasta los más grandes centros culturales de Méjico, Estados Unidos, Brasil, París, España, Italia y la Provenza.”

Señala Josefina Guevara que es a través de sus logros en la poesía y el periodismo los que le abren camino para que se le otorgara el Premio Nobel de Literatura; y de ahí que el gobierno chileno la nombrara Cónsul y le permitiera viajar por distintos países. Para Josefina el éxito de Gabriela Mistral es uno de carácter político pues se posiciona como la defensora de los pueblos de América Latina, en especial de sus poblaciones indígenas.

Según Josefina la experiencia de Gabriel Mistral en Puerto Rico, “…ejerció para ella una especial fascinación. Y porque la concibió triste y amarga en el anclaje de su vuelo prisionero en mitad del mar, fue que la amó y le cantó sintiéndola en su alma como fuerte ramazón espiritual del mismo tronco indohispano.”

Es innegable que nuestra Josefina identifica a nuestro país como parte de la cultura hispanoamericana.

En la tercera parte de esta antología, Guevara Castañeira selecciona a los autores puertorriqueños Abelardo Díaz Alfaro, Enrique A. Laguerre, René Marqués, César Andreu Iglesias y Ernesto Juan Fonfrías; para sus comentarios e impresiones sobre sus obras.

En su ensayo sobre Enrique A. Laguerre examina las novelas La Resaca y La Ceiba en el Tiesto y la obra de ensayos críticos Pulso de Puerto Rico. Destaca Josefina que la obra La Resaca “es una novela que rompe con la monotonía ambiental de las dos primeras obras (La Llamarada, novela de la caña y Solar Montoya– novela del cafetal);” no sin antes señalar que desde que se escribió La Llamarada “…Laguerre aupó nuestra cultura literaria a la cultura de muchos países de Hispanoamérica.”

Considera Guevara Castañeira que La Resaca es la mejor novela de Laguerre hasta ese momento (1959). La autora comenta diversos aspectos de la obra como: los temas, el lenguaje, el ritmo, el diálogo, las actitudes psicológicas de sus principales personajes, entre otros.

Los comentarios en torno a la novela La Ceiba en el Tiesto reciben de la autora el mismo entusiasmo que exhiben en el análisis de La Resaca. Le sorprende positivamente que Laguerre haya podido repetir la hazaña y confiesa “… que he devorado sus páginas con esa concentración acuciosa de estudio que sólo pueden suscitar las grandes novelas cuando éstas responden a un conjunto de valores primordiales.”

En estas dos novelas Laguerre se aparta del regionalismo y nos presenta “un jirón de historia puertorriqueña. La Resaca responde a la época de la dominación española en la Isla cuando “…los separatistas luchaban por la implantación de la república en una ahogada tentativa patriótica que estrangulaba el monarquismo vigente”; y la Ceiba en el Tiesto según la autora, “es una documentación de hechos de cálida actualidad … una verdad trágica y palpitantes de un destino que sangra en la entraña de nuestro pueblo emigrado.”

Nos dice Josefina que entre los ensayos en Pulso de Puerto Rico prefiere el titulado Sobre la Lengua; y confiesa “Por mi parte, leeré este ensayo cuantas veces lo encuentre necesario para consulta y estudio, ya que ofrece una cátedra sobre la lengua a través de un considerado análisis…”

Esta poderosa voz de Josefina Guevara Castañeira, Aiboniteña pero de toda América, debe estar siempre con los que afirmamos nuestra nacionalidad y soñamos un mejor destino para nuestra patria.

 

Referencias
 Miguel Meléndez Muñoz. Carta a Josefina Guevara Castañeira. El Mundo, San Juan, Puerto Rico, 25 de mayo de 1964.
Francisco Matos Paoli (Poeta y Escritor). Carta a Josefina Guevara Castañeira. El Mundo, San Juan, Puerto Rico, 5 de junio de 1964.
Enrique A. Laguerre. Prologo a Del Yunque a los Andes. Editorial Club de Prensa. San Juan de Puerto Rico, 1959.
OBRAS DE LA AUTORA
  1. Del Yunque a los Andes (Ensayos ) – Editorial Club de Prensa, 1959, San Juan, P.R.
  2. Nuestra América (ensayos) – Ediciones Aldecoa, Burgos, España, 1962. Premio Club Cívico de Damas, 1962.
  3. Siembra (poemas) – primera edición: Ediciones Aldecoa, Burgos, España, 1963.
  4. La Otra Voz (novela) – cuarta edición: Ediciones Puerto Rico, Rio Piedras, Puerto Rico, 1973.
  5. Los Encadenados (novela). Primera edición. Ediciones Aldecoa, Burgos, España, 1966.
  6. La Casa Vacía (drama teatral en tres actos), 1968.

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* El autor es catedrático de la Universidad Interamericana y presidente de la Fundación Educativa Ildefonso Pratts con sede en Aibonito.

Canto a Aibonito

Por Josefina Guevara Castañeira

Mi pueblo es un alarde de luz en el paisaje.

Un milagro de altura en la gran Cordillera.

Un ensueño de fresa, de verde y flamboyán

y un capricho de flor en feraz primavera.

Y está tan junto al Cielo, porque Dios, en su antojo,

lo engarzó en lo más alto de las cumbres señeras,

para sentirlo cerca y palparlo en la noche

encendido de luna y nimbado de estrellas.

Mi pueblo es fantasía y es magia en el paisaje

cuando en las madrugadas se diluye en la niebla

para nacer de nuevo en la cresta del monte

remozado de verde y sonoro de selva.

Mi pueblo es algo más; en Asomante, historia,

cuando la gran montaña transformóse en trinchera

y el español sin armas hizo huir a los yanquis

signando el dramatismo de una audaz epopeya.

 

En mi pueblo el pasado sigue siendo el presente

y hay nombres en su historia que actualizan sus huellas;

Don Goyo el boticario, Pepe Pont el pianista

y Ma Blas el patriarca de las frases eternas.

Mi pueblo es tradición y es fe y es hidalguía;

fe de un pueblo bueno que se humilla y que reza;

fe honda que subraya en signo admirativo

la torre interminable de la Casa Manresa.

En las tardes solemnes de campanas y rezos

por las calles la gente va en monótona entrega

de la iglesia a la plaza y de la plaza a la iglesia

siguiendo un rumbo arcaico de costumbres pretéritas.

Evoco los balcones teñidos de geranios

y hacia los ventanales trinitarias que enredan;

claveles que revientan en los tiestos de barro

en explosión de rojas y de blancas macetas.

Yo evoco la sonrisa de luz del Río La Plata

abrirse en el ribazo entintado de fresa,

y el flamboyán que arroja su capote de luces

cuando lo embiste el toro alisio en la sierra.

Yo traje de mi pueblo la inquietud de su río

y del monte el secreto de sus voces inéditas;

un desvelo de ala por beberme la altura

y este empuje de estrella que me torna poeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mejor cine de 2021 (1)

Madres paralelas

 

En Rojo

Puede que la mayor parte de los filmes de 2021 los viéramos en streaming desde las plataformas que han sostenido y expandido la producción y distribución fílmica desde mucho antes de los años pandémicos, pero dentro de la situación anormal en que vivimos, otras mega productoras como Disney o Paramount (y todos sus consorcios de TV y streaming) han ideado proyectos de distribución híbrida como de dos a tres semanas solamente en teatros para luego ir a sus plataformas, o arreglos especiales con salas de cine para exhibir presencial o acceso individual. El resultado ha sido una variedad extraordinaria en temática, estilo y primerxs directorxs. Como las fechas de “estreno” de algunos de los filmes de 2020 muchas veces coincidieron con su exhibición o streaming en 2021, no incluyo los excelentes y premiados Nomadland (Chloé Zhao), Sound of Metal (Darius Marder), Promising Young Woman (Emerald Fennell) y nuevas formas de ver la realidad confusa que nos rodea como Land (Robin Wright), Malcolm & Marie (Sam Levinson) y The Personal History of David Copperfield (Armando Iannucci). Another Round (Thomas Vinterberg), protagonizado por el extraordinario Mads Mikkelsen y ganadora de casi todos los premios europeos, es una propuesta absurda y tentadora simultáneamente.

Comienzo con los filmes destacados en otros idiomas aparte de inglés que, como sabemos, domina el mercado de cine y series en Estados Unidos, Canadá, el Caribe anglófono y, por supuesto, Puerto Rico. De España—como pude comprobar en el Festival de San Sebastián por el número de estrenos en 2021—diciembre nos trajo Madres paralelas, el más reciente proyecto de Pedro Almodóvar que estrenó aquí casi dos semanas antes que en New York, donde fue el filme de clausura del New York Film Festival (NYFF) y ya nominada a ocho Premios Goya y ganadora en el Festival de Venecia por Mejor Actora a Penélope Cruz.

Adu

Por streaming pude ver dos filmes protagonizados por Luis Tosar (uno de mis actores españoles admirados): Quien a hierro mata (Paco Plaza) y Adu (Salvador Calvo), el 1ero un thriller que nos mantiene en tensión a través de toda la historia, y la 2nda una historia de supervivencia de niños y adolescentes que tienen que volverse adultos durante la travesía migratoria. Distancia de rescate (Claudia Llosa) es tan extraña, hermosa y misteriosa como sus anteriores entregas cinematográficas. Undine (Christian Petzoid), como en el filme de Llosa, nos lleva a los laberintos de la mente que se confunden con la naturaleza con una cinematografía que nos guía a verdades que fácilmente pudieran ser imaginadas. Limbo (Ben Sharrock), la historia de un refugiado que espera en una isla apartada a que su permiso de entrada sea aprobado, presenta su desubicación física y mental en un estilo minimalista.

El cuartito

Lo que llamo cine de Puerto Rico abarca cine nacional no importa el idioma y filmes vinculados a puertorriqueños isleños o diaspóricos. 2021 fue un año de gran producción nacional y destaco las que me impresionaron por su montaje, guión y complejidad. El cuartito (Carlos Carnevale) pudo hacer lo que parece casi imposible: una comedia que no cae en el chiste fácil, que logra absorber las características e historias de varios personajes y exponer la realidad atmosférica y política que vivimos. La última gira (Douglas Pedro Sánchez), en un estilo más cercano a la ironía nostálgica de Jacobo Morales, une la leyenda y el Daniel Santos real en su última gira.

Simone

Simone (Betty Kaplan) fue una muy acertada transferencia de novela a cine que supo jugar muy astutamente con el español y el inglés y aprovechó la experiencia actoral de Esai Morales para darle otras dimensiones a su protagonista y narrador principal. Aunque Perfume de gardenias (Macha Colón/Gisela Rosario Ramos) no pudo desarrollar su historia novel en un largometraje, es un excelente inicio para esta directora que supo escoger muy bien a sus actoras y acercarse a un tema que denota tantas fases de nuestra puertorriqueñidad. Simulacros de liberación, documental de Juan C Dávila, se presentó en las salas de cine de arte y comerciales y también en la plaza pública de Vieques como parte del Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques (FCDHV) con un público diverso que recordó y aplaudió la valentía y tenacidad de jóvenes comprometidos con su país que se han lanzado al espacio público para ser parte del cambio esencial de Puerto Rico.

Ya sea por la pandemia, la inestabilidad económica, el encerramiento y los vaivenes políticos, la gente, en general, que eran asiduos de ir al cine o que lo hacían de vez en cuando, no estaban listos para disfrutar los musicales que se llevaron a la pantalla en el 2021, todos pospuestos desde 2020. Aún un jitazo en Broadway como Dear Evan Hansen (Stephen Chbosky) con su elenco original, pudo resonar. Annette (Leos Carax) sí se tomó en cuenta por ser tan “weird” y ser premiada en Cannes. Los musicales con enlaces puertorriqueños, In the Heights (director Jon M. Chu; guionista y autora Quiara Alegría Hudes; concepto, música y letra Lin Manuel Miranda), Tick, Tick…Boom! (Lin-Manuel Miranda) y West Side Story (Steven Spielberg) fueron producciones excelentes y todxs los que tuvieron la experiencia de verlos en sala de cine o streaming quedaron más que satisfechos. Lo interesante para mi fue la reacción de las comunidades latinxs, especialmente la puertorriqueña, a In the Heights (“peca de ‘colorism’ por no ser suficientemente ‘dark-skinned’ y por no escoger ‘auténticos’ latinxs para interpretar los papeles de la comunidad de Washington Heights”) y West Side Story (“debe desaparecer del repertorio de musicales”, “sólo nosotrxs podemos contar nuestra historia”). Todas estas críticas basadas en criterios propios y no en la realidad—siempre cambiante—de lo que es Broadway y todavía Hollywood. Tick, Tick…Boom! es el 1er largometraje dirigido por Lin Manuel Miranda que aglutina todos sus intereses (que son muchos): musicales de Broadway, el proceso de escribir una obra, componer música y letra, lograr presentarla en un ambiente y espacio tan competitivo, los sacrificios y virajes que hay que hacer para lograr que su obra se mantenga como la concibió, desarrollar el grupo de amigxs y conocidxs que lo van a apoyar en un proyecto frágil pero con potencial, las frustraciones en cada etapa y el ánimo para seguir adelantando pasito a pasito. Y como testigo de lo que significa a veces lanzarse al vacío y confiar en que haya un soporte en algún momento, el documental Rita Moreno: Just a Girl Who Decided to Go for It (directora, guionista y editora Marién Pérez Viera) nos presenta la trayectoria de una mujer que recuerda cada paso para adelante y los múltiples en reverso que dio para llegar a ser alguien que hasta puede ser la asesora de Spielberg en su montaje de la nueva versión de West Side Story y además insertarse en la historia como la recogedora de sueños y realidades de la comunidad.

En la 2nda parte incluyo lo mejor del cine en inglés, comenzando con The Tragedy of Macbeth.