Venezuela enfrenta sus complejidades

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Por Olga I. Sanabria Dàvila

Especial para CLARIDAD

Ha sido sin tregua la guerra mediática sobre los acontecimientos en la República Bolivariana de Venezuela, sobre todo desde el secuestro de su Presidente Constitucional Nicolás Maduro Mora y la diputada, y esposa del presidente Maduro, Cilia Flores.

…Noticias, rumores, y especulaciones incluyeron la salida de Venezuela del Presidente Maduro con su familia hacia el exterior desde antes de su secuestro el 3 de enero; las intrigas coloridas de delatación, traición; y más recientemente, implícitamente, la claudicación de la Presidenta en funciones por mandato constitucional, Delcy Rodríguez.

No obstante, intercambios en Naciones Unidas han servido para varias aclaraciones y mayor contexto de la extrema complejidad en que le ha tocado a la presidenta Delcy Rodríguez y su equipo de gobierno conducir el Estado, el gobierno y los procesos actuales en Venezuela.

Estos conducen el país en un momento en que por primera vez en más de 200 años de independencia, Venezuela enfrenta la intervención en sus asuntos en medio de amenazas creíbles de nuevos ataques militares que podrían conllevar un baño de sangre luego del ataque del 3 de enero.

Queda fresco en la memoria el horror de una operación terrorista que incluyó bombardeos de bases militares y poblaciones civiles, neutralización de tecnología, intercepciones de las defensas, ataques a facilidades de comunicaciones y generación electrica, 150 aviones bombardeando..

Por eso la cautela actual es caminar sobre una cuerda a gran altura – pero seguir caminando.

Ante la voluntad hegemónica y guerrerista del presidente Donald Trump y su camarilla prácticamente dirigida por su secretario de estado Marco Rubio, Delcy Rodríguez y su equipo de gobierno han podido navegar y despejar las extremas complejidades y peligros del momento para arribar a varios objetivos claves:

– Preservar el Estado nacional,
– Que el chavismo siga siendo gobierno,
– Forjar, como se viene haciendo, la unidad nacional incluyendo la oposición,
– Y evitar la ocupación.

La prioridad de evitar una nueva agresión militar al país ha requerido muestras de gran flexibilidad y madurez política, en particular de la Presidenta en funciones cuya formación política ha sido tan Chavista y aguerrida como ha sido el proceso de transformación que ha vivido Venezuela durante más de un cuarto de siglo.

En este momento el carácter de Chavista de Delcy Rodríguez se ha demostrado en la valentía de tomar decisiones atrevidas y para algunos(as) controversiales, como recibir en el país a altos funcionarios del gobierno y las fuerzas armadas de Estados Unidos, país que mantiene una relación con Venezuela, según ellos sin reconocer gobierno.

(De pronto apareció en Caracas una señora que finje de procónsul al estilo de los tiempos de la recolonización de países independientes de América Latina y el Caribe. Además, el gobernante de Estados Unidos ha tenido la desfachatez de anunciar la política de montar su intervención sobre las estructuras actuales del gobierno chavista.)

No obstante todo ello, diversas fuentes aseguran que el país está funcionando en normalidad con el control del gobierno de la totalidad del territorio. Escuelas, hospitales, oficinas y otras entidades recobraron su funcionamiento en un lapso sorprendente luego del 3 de enero.

La situación en Venezuela es una nunca antes experimentada por su pueblo, ni observada por las izquierdas de la región latinoamericana y caribeña.

Hay “amigos” que se han desbocado con acusaciones de una traición al proceso o incluso al Presidente Nicolás Maduro. Otros insinúan. Tratándose de un país que ha sido referente del sendero para un socialismo del Siglo XXI intentado adecuarse a las realidades geopolíticas, históricas y materiales de nuestra región, las insinuaciones no van tan lejos como atacar de frente el proceder actual de la dirigencia venezolana.

En todo caso, en la coyuntura actual en Venezuela es momento de contrarrestar la guerra mediática. Deben atajar también los rumores, especulaciones y fórmulas mecánicas de quienes desconocen las complejidades de conducir un Estado, y en particular de conducirlo en medio de una transformación política y social ante la mirada del norte.

Es momento de solidaridad.