Mientras un pueblo muere asesinado y por hambre, Israel mata a un equipo de periodistas de Al Jazeera. Arranca los ojos que miran el genocidio. Corta la lengua a los testigos de su inhumanidad.
Los periodistas están protegidos desde las Convenciones de Ginebra en 1949. Allí se establece que los periodistas que cubren conflictos armados deben ser considerados civiles y, por lo tanto ser protegidos contra ataques.
La resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU (2006) resalta la importancia de la protección de periodistas en situaciones de guerra y condena los ataques a ellos, haciendo un llamado a los estados a garantizar la protección de los reporteros. Estos son solo algunas de las protecciones que proponen organismos internacionales.
Sin embargo, el estado de Israel acepta que ha asesinado periodistas. Y en el caso de Al Jazeera, acusa a uno de sus miembros de ser un contacto de Hamas. Entonces, no reniega de haber cometido un crimen, sino que lo justifica. Se concluye que en eventos en los que una población es sistemáticamente diezmada por un ejército de ocupación no se respetan ningunos protocolos de protección de civiles y los periodistas lo son.
El estado de Israel ha asesinado periodistas desde 1948. Ha asesinado enviados de organismos internacionales desde su fundación. Hoy siguen cometiendo las mismas terribles atrocidades con impunidad. El agravante es que llevamos dos años de matanzas diarias de civiles por lo que no hay en el horizonte ningún atisbo de que esto vaya a terminar pronto. La muerte planificada y ordenada de un grupo específico de periodistas es un crimen aterrador. No sé si las asociaciones y grupos de periodistas en Puerto Rico han reaccionado a esta salvajada. A nombre de mis compañeras y compañeros del Periódico Claridad: ¡Viva Palestina! ¡Abajo el estado de Israel!



