Eduardo Alicea Pérez
Desde sus inicios en la década del 901 la música «reggaetón» (reguetón) ha generado intensos debates en la opinión pública. Algunos lo excluyen de toda definición tradicional sobre arte musical,2 mientras que otros le asignan estereotipos por su forma de representar un lebenswelt (mundo de vida).3 Recuerdo una ocasión, durante mis años como estudiante de bachillerato en el Conservatorio de Música de Puerto Rico (1994–1999), en la que conversaba con un compañero acerca de este género. Nuestro dialogo lo describo como un intercambio de juicios estéticos encapsulados en los valores eurocentristas adquiridos (por no decir evangelizados) en la institución. De pronto se nos acerca un profesor que, al oír sobre el tema, nos preguntó muy espontáneamente: “Oye, ven acá, ¿qué es eso del reguetón del que to’ el mundo está hablando? Chacho, los otros días vi un video y fue mejor que ver una película porno.” Vemos aquí como un experimentado académico, entrenado para usar su audición en forma analítica, queda estupefacto con las imágenes eróticas observadas en un video.4 Este no ha sido el único caso pues, en una reciente conversación, un querido amigo maestro de música, me narró que, en la puerta de entrada a su salón, colocó un cartel con la expresión «Zona Libre de Reguetón». ¿Qué les parece?
Las posibilidades de este relato para nuestra reflexión son inmensurables. Considero que el estudio de la música, como hecho social y cultural merece un análisis de los procesos sinérgicos que la desarrollan. Esta no puede abordarse a partir de una visión de claustro que delimite la observación de sus elementos, mucho menos en prejuicio de sus contextos.
Historias como estas nos brindan una idea de cómo algunos sectores en nuestra sociedad han reaccionado (o sobre reaccionado), ante una nueva cultura musical, que representa de forma transparente y sin filtros, los códigos de vida practicados por otros sectores en nuestro archipiélago. Aunque en la historiografía de las músicas puertorriqueñas abundan ejemplos de artistas o géneros que han recurrido a elementos líricos o visuales de carácter vulgar u obsceno,5 no hay duda de que el reguetón se ha destacado por auto representarse desde una semiótica porno 6 como elemento integral de su expresión visual.7 En consecuencia, los reguetoneros enfrentaron la censura mediática y la persecución gubernamental8 sin que se tomara en consideración el hecho de que su música actuaba como vocero de comunidades marginadas y estigmatizadas por el propio Estado.9
No obstante, el reguetón continuó su marcha y con el tiempo sus productores fueron introduciendo cambios cualitativos en las formas de reproducirlo y replicarlo, facilitando su exposición y su mercadeo. De este proceso de fertilización y gestación, surge uno de los protagonistas de mayor relevancia en el género; hablamos de Benito Martínez, nuestro «Bad Bunny».
Benito ha sido objeto de múltiples controversias. Desde quienes cuestionan su legitimidad como cantante10 hasta quienes consideran un «oximorón» la conducta de sus seguidores.11 Su presencia ha impulsado la constitución de foros y simposios en los cuales se discute el impacto de su música en la cultura. Artistas como Lucecita Benítez, José Feliciano y más reciente Rene Pérez (Residente-Calle 13)12 han fomentado similares discusiones, pero ninguno ha tenido el alcance que ha tenido Benito, de quien incluso se ha redactado tesis y artículos académicos que investigan por qué Bad Bunny es Bad Bunny. Un ejemplo lo encontramos en una reciente publicación titulada The Bad Bunny Enigma: Culture, Resistance, and Uncertainty.13
Comenzaré por jalarle la cabuya14 al uso del término «enigma» y a continuación, haré como el trovador jíbaro; tomaré prestado el término para usarlo como pie forzado15 para el debate que presentaré a continuación. Según el Diccionario de la Lengua Española (RAE), un enigma es… «cosa que no se alcanza a comprender o que no se sabe interpretar». Esto me recuerda una popular revista puertorriqueña de los años 80, dedicada a presentar historias sobre fenómenos extraños e inexplicables (e.g. ovnis, fantasmas, chupacabras, otros.)16 A partir de esta referencia pregunto: ¿Y por qué nuestro Benito es un enigma? ¿Por qué lo vemos como «algo que no se alcanza a comprender o que no se sabe interpretar»? Para responder esta pregunta, partiré de la hipótesis de que los adjetivos destinados al fenómeno Bad Bunny surgen del conflicto cognitivo que grupos tradicionalistas o académicos conservadores (como el profesor de mi relato) experimentan al escuchar reguetón, un género musical desarrollado en Puerto Rico, por puertorriqueños, pero que no se considera música puertorriqueña. He sido testigo presencial de la reacción histérica que muchos demuestran cuando sugieres que este género sea considerado vernáculo a pesar de que se perfila ante el mundo como una de las marcas de nuestra identidad.17 Soy consciente de lo apretao18 que puede ser este tema, en especial cuando partimos de definiciones que se desarrollan a partir de nuestra condición colonial no resuelta. La misma que nos mantiene en una incertidumbre identitaria mientras «negociamos con nuevas formas de representar la puertorriqueñidad»19. En la actualidad, géneros como la plena, la bomba, la música jíbara y la danza, son consideradas nuestras músicas folk(c)lóricas.20 Sin embargo, debo preguntar, aunque se perciba desafiante: ¿quién prescribe lo que debe o no debe considerase puertorriqueño? La problematización de este tema cuenta con precedentes jurídicos en la Ley Num. 223 del año 2004 conocida como Ley de Nuestra Música Puertorriqueña (P. de la C. 3316), la cual otorgó al Instituto de Cultura Puertorriqueña la facultad de definir y delimitar cuales serían esas músicas.21 El debate queda implícito debido a que la noción de «lo nuestro», a menudo delimita los espacios y los sujetos de producción, ignorando, prejuiciando o excluyendo otras músicas igual de vernáculas, pero marcadas por la adopción, la hibridez o lo diaspórico.22 Es así como Bad Bunny queda encapsulado como algo inexplicable, en particular cuando vemos a un cantante de reguetón vistiendo y cantando al estilo jíbaro en su exitosa producción musical «DeBÍ TiRAR MáS FOToS» (DTmF ).
En la ciencia existe una máxima heurística que se refiere a la idea de que, ante múltiples explicaciones posibles para un fenómeno, la más sencilla suele ser la más adecuada. A mi juicio, el reguetón se examina a partir de una prescripción de folk(c)loridad que no contempla cómo las «presiones evolutivas»23 reconfiguran y resignifican nuestra praxis cultural y con ello, nuestros haceres musicales. La realidad es que esas músicas que reconocemos folk(c)lóricas (plena, bomba, et.al...) también son producto de un mestizaje enmarcado en nuestra poligénesis social y cultural.24 Lo relevante de DTmF no solo recae en cómo ha visibilizado las dificultades enfrentadas en tiempo reciente como la alta corrupción, la ocupación ilegal de nuestros espacios naturales, y la gentrificación que amenaza la integridad de nuestras comunidades, sino en cómo le ha colocado al reguetón el sello indiscutible de música folk(c)lórica puertorriqueña. Así es, tal como usted acaba de leer; el reguetón es la nueva música folk(c)lórica de Puerto Rico. “Coja un breikesito25 y respire si lo necesita…”
No tengo la más mínima duda de que mi declaración, constituye un imperdonable acto de sedición hacia los postulados de aquellos que defienden a «esgrima y dragona» la definición de puertorriqueñidad y su folk(c)lor. No queda otra salida que tirarse al medio y exponer desde la observación que realizo como docente-músico y académico, mi propio debate ante lo que arguyo es «una reve(o)la(u)ción llamada Bad Bunny». Presumiblemente se preguntará: ¿pero y qué rayos es eso? La misma es la conjugación de dos adjetivos que subscribo como elementos intangibles en DTmF: “revelación /revolución”. Explicaré en detalle el primero: Bad Bunny: la revelación del momento. Nuestro Benito es rostro de la llamada «generación de la crisis»,26 esa que nace al final los 90 y que se desarrolla en medio de austeridades económicas y privación de oportunidades. Esta generación ha demostrado no responder a códigos de conducta basados en lo formal o lo conservador. A pesar de los discursos que censuran a Benito (válidos o inmerecidos) estos reconocen en su imagen y en su música un reflejo de honestidad y transparencia; dos cualidades que parecen ausentes en la conducta de muchos líderes de cuatrienio (los autores de la crisis). Vemos como su capacidad de convocatoria en causas sociales (e.g. Good Bunny Foundation), y políticas (e.g. Campaña Electoral 2024), revela su posicionamiento indiscutible como líder de esta generación. Ahora, explicaré el segundo: Bad Bunny: símbolo de una revolución cultural.
Benito es la voz cantante de muchos Boricuas (nativos y de la diáspora) que buscan en la música reguetón una conexión con «sus raíces». En medio de la euforia nacional que ha causado la noticia de la serie de conciertos en residencia No Me Quiero Ir De Aquí, no se ha destacado lo incisivo de que una multitud de jóvenes cantara a to’ jender 27 la fusión de ritmos de plena y aguinaldo de la producción DTmF, durante una breve presentación que Benito realizara en un concurrido local de Rio Piedras. Estoy hablando de una juventud reguetonera que se ha identificado con los sonidos que fueron los favoritos de nuestros abuelos y ancestros Jíbaros. En palabras de Krishnamurti: «O bien el pasado es un medio de huir del presente, que puede ser desagradable, o el futuro es una esperanza alejada del presente».28 La música en DtmF es en ese sentido, la reinvención de nuestro folk(c)lor musical como acto de resistencia al «abandono colonial y la austeridad neoliberal» que impacta a nuestro pueblo.29 Es irrefutable el valor intangible de Bad Bunny como embajador de la actual cultura puertorriqueña. ¿La justificación de este argumento? un cantante de música reguetón que produce un álbum discográfico que contiene una mezcla de ritmos folk(c)lóricos pegajosos como el tirijala.30 Y que en dicho álbum se presentan imágenes y literatura que exaltan entre otras cosas, la figura del sapo concho, el cuatro puertorriqueño, los panderos de plena, la pava jíbara y nuestro pitorro de coco,31 considerados símbolos identitarios. DTmf no solo ha tenido un éxito comercial de alcance mundial sin precedentes en nuestra historia local, sino que, además, ha despertado en muchos la urgencia de replantearnos quienes somos como puertorriqueños. Como bien expresa Allende: «las músicas que se vuelven marca de identidad, (en este caso, el reguetón), son aquellas que sincronizamos con nuestro momento de ser, no importa su procedencia».
Nuestra música es producto de nuestra cultura y esa cultura representa nuestras identidades individuales o colectivas. Sin embargo, no nacemos con una identidad cultural, esta es formada y adquirida por interacción con un entorno que se mantiene, al igual que nuestras músicas, en continuo proceso de transformación.32 Al igual que hizo Don Rafael Cepeda con la Bomba o Jesús “Ramito” Ramos con la música Jíbara, Benito Martínez ha consolidado el reguetón como la nueva música folk(c)lórica de nuestra identidad «post-puertorriqueña».33 Su música y su imagen galopan imparables entre las filas de críticos, muy a pesar de los intentos de reprimir el reguetón mediante prácticas que evocan la nefasta «Ley de Mordaza».34 Sintamos orgullo de nuestra nueva música folk(c)lórica. Lo que nuestro Benito ha logrado es un «Grito de Reve(o)la(u)ción».
Notas al calce:
1 Omar Ruiz Vega, De Puerto Rico pal Mundo: A Brief History of Puerto Rico’s Reggaeton Music Scene (Made in Puerto Rico Studies in Popular Music) (Londres: Routledge, 2025), 133-145.
2 Junior Report, “El reggaetón no es música,” Junior Report, noviembre 2, 2020, https://junior-report.media/el- reggaeton-no-es-musica/.
3 Lebenswelt es un concepto central en la fenomenología de Edmund Husserl (1859–1938) que se refiere al «mundo de la vida» en el que vivimos de manera inmediata y práctica. Escuche: Ivy Queen y Alex Fumero, LOUD: The History of Reggaeton, episodio 1, “Reggaeton Is Culture,” narrado por Ivy Queen, producido por Spotify Studios y Futuro Studios, publicado el 4 de agosto de 2021, pódcast, https://podcasts.apple.com/bo/podcast/the-history-of- reggaeton/id79681317?i=1000531468120.
4 Noraliz Ruiz, (comunicación personal, julio, 16 de 2025), «En aquellos días en los que no había redes sociales, los videos de la temprana industria del reggaetón mantenían un standard estético (basado en lo erótico) como medio de mercadeo».
5 Noel Allende Goitía, “The Profane, the Lewd, and the Misogynistic in Puerto Rican Singing: A Historical and Interpretative Primer to Bad Bunny’s Song Lyrics (1900–2022),” en Made in Puerto Rico, ed. Sheilla R. Madera, Nelson Varas-Díaz y Daniel Nevárez Araújo (Lanham, MD: Lexington Books, 2024), 27–44.
6 Abreviatura de pornografía que significa «presentación cruda del sexo que busca producir excitación».
7 Omar Ruiz Vega, “Representando al caserío: Narcocultura y el diario vivir en los videos musicales de reggaetón,” Latin American Music Review 39, no. 2 (2018): 229–65, https://doi.org/10.7560/LAMR39204.
8 Thais Rivero Pérez, Filosofía y reggaetón: una perspectiva interseccional (tesis de maestría, Universidad de La Laguna, 2020), https://riull.ull.es/xmlui/handle/915/20985.
9 Julio E. Vega Cedeño, Seeking Social Justice: A Critical Understanding of Reggaeton Narratives (tesis de maestría, University of Puerto Rico, 2015), disponible en el repositorio académico de la UPR, https://hdl.handle.net/20.500.11801/208.
10 Jhostin Bescanza, “Bad Bunny canta sin autotune y recibe duras críticas: ‘Su voz es un desastre y no tiene talento,’” Music Mundial, 3 de septiembre de 2022, https://www.musicmundial.com/2022/09/03/bad-bunny-canta-sin- autotune-y-recibe-duras-criticas-su-voz-es-un-desastre-y-no-tiene-talento/.
11 Roberto Ramos-Perea, “Sobre Bad Bunny y la monarquía de la ignorancia,” Instituto Alejandro Tapia y Rivera, 8 de enero de 2025, https://www.institutoalejandrotapia.org/post/sobre-bad-bunny-y-la-monarquía-de-la-ignorancia.
12 Rebecca Imboden, “Calle 13 y la subversión del sistema a través de la palabra,” 80grados, 25 de noviembre de 2011, https://www.80grados.net/calle-13-y-la-subversion-del-sistema-a-traves-de-la-palabra/.
13 El trabajo de investigación publicado por los autores: Sheilla R. Madera, Nelson Varas-Díaz, y Daniel Nevárez Araújo, eds., bajo el título The Bad Bunny Enigma: Culture, Resistance, and Uncertainty (Lanham, MD: Lexington Books, 2024), merece su propio espacio de lectura y análisis, de forma que pueda ser reseñado a profundidad; en especial por la pluralidad de autores que, en él, analizan a Bad Bunny desde diferentes áreas de estudio.
14 Término coloquial usado en Puerto Rico para identificar el cordón que amarra las “chiringas”
15 Técnica de improvisación poética donde el cantante de música Jibara (trovador) recibe un verso (el pie forzado) que debe obligatoriamente incluir en su poesía cantada (décima).
16 Ramón A. González Arango López (entrevistador), “129 OVNIS, Revistas ¡Enigma! y Enigmas del Nuevo Milenio, con Jorge Martín Miranda,” Archipiélago Histórico (podcast), 13 de marzo de 2025, entrevista publicada en archipielagohistorico.com, https://archipielagohistorico.com/2025/03/13/129-ovnis-revistas-enigma-y-enigmas-del- nuevo-milenio-con-jorge-martin-miranda/
17 Julio E. Vega Cedeño, Exploring Puerto Rican Cultural Nationalisms: How Bad Bunny & Residente Portray the Archipelago’s Culture (Ph.D. diss., University of Minnesota, September 2024), University Digital Conservancy, accessed July 24, 2025, https://conservancy.umn.edu/handle/xxxxxx.
18 Término coloquial usado en Puerto Rico que significa «difícil» o «complicado».
19 Jorell Meléndez-Badillo, Puerto Rico: Historia de una nación (Ciudad de México: Planeta, 2 de abril de 2024), 247.
20 El término folklore, del alemán folk (pueblo) y lore (sabiduría), fue acuñado en 1846 por el escritor inglés William J. Thoms, para referirse a lo que se llamaba «antigüedades populares». El término ha generado debates por su carga colonial, eurocéntrica y clasificatoria. La “c” intercalada entre paréntesis es usada en este escrito a manera de crítica.
21 Mareira Quintero-Rivera, “Identity Debates and Symbolic Capital: Cultural Policies around Traditional Puerto Rican Music,” en Made in Puerto Rico (Londres: Routledge, 2025), 17–27.
22 Noel Allende-Goitia, Las músicas otras: Puerto Rico, el Atlántico afrodiaspórico y otros ensayos de estudios culturales de la música (San Juan, PR: Ediciones Clara Luz, 2014).
23 El término «presión evolutiva» se define como «el conjunto de causalidades que se generan a partir de nuestro actuar (existir) cotidiano y que hacen posibles unos cambios cualitativos en la praxis social, que resultan, a su vez en praxis culturales observables». Léase Noel Allende-Goitia, La reproducción humana y social de las músicas: Un prontuario de su historia en el archipiélago puertorriqueño (San Juan: Ediciones Clara Luz, 2022), 84.
24 Noel Allende-Goitia, Las músicas de los Puerto Ricos (San Juan, PR: Ediciones Clara Luz, 2018), 5.
25 Del término break (voz ingl.) que significa «oportunidad».
26 Mayra Vélez Serrano, “La generación de la crisis,” Diálogo UPR, 26 de enero de 2016, https://dialogo.upr.edu/la- generacion-de-la-crisis/.
27 Término coloquial usado en Puerto Rico que significa «en alto volumen».
28 J. Krishnamurti, La libertad primera y última, PDF, Revolución Cantonal, 2019, https://revolucioncantonaldotnet.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/01/190_krishnamurti-la-libertad-primera- y-ultima.pdf.
29 Meléndez Badillo, Puerto Rico, 17.
30 Nombre de un dulce típico puertorriqueño, elástico viscoso, fabricado con azúcar, vainilla y canela.
31 Nombre de un licor artesanal puertorriqueño, al que se le añade crema de coco.
32 John Blacking, How Musical Is Man? (Seattle: University of Washington Press, 1973).
33 Noel Allende, “Las músicas de las identidades post-puertorriqueñas,” 80grados, 7 de marzo de 2022, https://www.80grados.net/las-musicas-de-las-identidades-post-puertorriquenas/.
34 Ley Núm. 53 de 1948, conocida como la Ley de la Mordaza busco la represión político-ideológica contra el independentismo en Puerto Rico. Esta prohibía la expresión pública de ideas independentistas y la exhibición de símbolos patrios puertorriqueños, con sentencias penales severas. Para mayor referencia léase: Jorell Meléndez-Badillo, Puerto Rico: Historia de una nación (Ciudad de México: Planeta, 2 de abril de 2024), 140.
https://archipielagohistorico.com/2025/03/13/129-ovnis-revistas-enigma-y-enigmas-del- nuevo-milenio-con-jorge-martin-miranda/
Referencias:
Allende, Noel. La reproducción humana y social de las músicas: Un prontuario de su historia en el archipiélago puertorriqueño. San Juan: Ediciones Clara Luz, 2022.
Allende, Noel. “Las músicas de las identidades post-puertorriqueñas.” 80grados, 2022. https://www.80grados.net/las-musicas-de-las-identidades-post-puertorriquenas/.
Allende-Goitía, Noel. Las músicas de los Puerto Ricos. San Juan, PR: Ediciones Clara Luz, 2018.
Allende Goitía, Noel. Las músicas otras: Puerto Rico, el Atlántico afrodiaspórico y otros ensayos de estudios culturales de la música. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Clara Luz, 2014.
Allende Goitía, Noel. “The Profane, the Lewd, and the Misogynistic in Puerto Rican Singing: A Historical and Interpretative Primer to Bad Bunny’s Song Lyrics (1900–2022).” En Made in Puerto Rico, editado por Sheilla R. Madera, Nelson Varas-Díaz y Daniel Nevárez Araújo, 27–44 Lanham, MD: Lexington Books, 2024.
Bescanza, Jhostin. “Bad Bunny canta sin autotune y recibe duras críticas; ‘Su voz es un desastre y no tiene talento.’” Music Mundial, 3 de septiembre de 2022. https://www.musicmundial.com/2022/09/03/bad-bunny-canta-sin-autotune-y-recibe- duras-criticas-su-voz-es-un-desastre-y-no-tiene-talento/.
Blacking, John. How Musical Is Man? Seattle: University of Washington Press, 1973.
González Arango López, Ramón A. (entrevistador). “129 OVNIS, Revistas ¡Enigma! y Enigmas del Nuevo Milenio, con Jorge Martín Miranda.” Archipiélago Histórico (podcast), 13 de marzo de 2025. Entrevista publicada en archipielagohistorico.com.
Imboden, Rebecca. “Calle 13 y la subversión del sistema a través de la palabra.” 80grados. Publicado el 25 de noviembre de 2011. https://www.80grados.net/calle-13-y-la-subversion-del- sistema-a-traves-de-la-palabra/.
Junior Report. “El reggaetón no es música.” Junior Report. Noviembre 2, 2020. https://junior- report.media/el-reggaeton-no-es-musica/.
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Madera, Sheilla R., Nelson Varas-Díaz, y Daniel Nevárez Araújo, eds. The Bad Bunny Enigma: Culture, Resistance, and Uncertainty. Lanham, MD: Lexington Books, 2024.
Meléndez Badillo, Jorell. Puerto Rico: Historia de una nación. Ciudad de México: Planeta, 2 de abril de 2024.
Quintero-Rivera, Mareira. “Identity Debates and Symbolic Capital: Cultural Policies around Traditional Puerto Rican Music.” En Made in Puerto Rico, 17–27. Londres: Routledge, 2025. (Routledge Global Popular Music Series).
Ramos-Perea, Roberto. “Sobre Bad Bunny y la monarquía de la ignorancia.” Instituto Alejandro Tapia y Rivera, 8 de enero de 2025. https://www.institutoalejandrotapia.org/post/sobre-bad- bunny-y-la-monarqu%C3%ADa-de-la-ignorancia.
Rivero Pérez, Thais. Filosofía y reggaetón: una perspectiva interseccional. Tesis de maestría, Universidad de La Laguna, 2020. https://riull.ull.es/xmlui/handle/915/20985.
Ruiz Vega, Omar. De Puerto Rico pal Mundo: A Brief History of Reggaeton Music Scene. Made in Puerto Rico Studies in Popular Music. Londres: Routledge, 2025.
Ruiz Vega, Omar. “Representando al caserío: Narcocultura y el diario vivir en los videos musicales de reggaetón.” Latin American Music Review 39, no. 2 (2018): 229–65. https://doi.org/10.7560/LAMR39204.
Vega Cedeño, Julio E. Exploring Puerto Rican Cultural Nationalisms: How Bad Bunny & Residente Portray the Archipelago’s Culture. Ph.D. diss., University of Minnesota, septiembre de 2024. University Digital Conservancy. https://conservancy.umn.edu/items/35013b3a-d3ed-4410-ac64- e88e2810eed8.
Vega Cedeño, Julio E. Seeking Social Justice: A Critical Understanding of Reggaeton Narratives. Tesis de maestría, University of Puerto Rico, 2015. Disponible en el repositorio de la UPR: https://hdl.handle.net/20.500.11801/208
Vélez Serrano, Mayra. “La generación de la crisis.” Diálogo UPR, 26 de enero de 2016. https://dialogo.upr.edu/la-generacion-de-la-crisis/.
El autor es maestro de música del Departamento de Educación de Puerto Rico. Profesor adjunto en la Universidad Interamericana Recinto Metro.



