Un recorrido por Roosevelt Roads

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CLARIDAD

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¿Se puede confiar en lo que dice la Marina de Guerra de Estados Unidos? En días recientes el Departamento de la Marina ofreció un recorrido guiado por los lugares que, según indicó, aún son objeto de limpieza de la actividad naval de Puerto Rico (NAPR, siglas en inglés) en la antigua base de Roosevelt Roads en Ceiba.

El recorrido formó parte del monitoreo de cumplimiento y otras actividades de investigación en los sitios, es decir, las localidades y edificios utilizados para propósitos militares en diversos momentos y en sus diversas manifestaciones por casi 60 años, dijo la marina. La base naval  Roosevelt Roads fue instalada en la década del 40 del siglo pasado y cerró operaciones en el 2004.

Alrededor de la 1:30 de la tarde de un jueves de mucho sol y calor, en la entrada principal de la antigua base abordamos la guagua que nos llevaría a los lugares a observar. El grupo estuvo conformado en su mayoría por miembros de la Marina, de la Guardia Costanera y de la Autoridad para el Redesarrollo Local de Roosevelt Roads y la coordinadora del Programa de Limpieza de NAPR, Jamie Butler, quien dirigió el recorrido.

Al entrar a la antigua base, hoy impresiona su abundante vegetación,  los lugares en claro abandono después de 20 años de su cierre, edificios en ruina, entradas cerradas con letreros de peligro (Danger), muy pocas aves surcando el cielo y ni un lagartijo en los suelos.

La primera parada fue en el Área de Operaciones en la Isla de Cabra. Sí, una pequeña isla al extremo oeste de la base, a la cual se llega por un puente que, mirándolo bien, no está en muy buenas condiciones. Desde este lugar se observa de manera diáfana la Isla Nena. La Isla de Cabra, de unas cuatro cuerdas de extensión, está cerrada al público porque se habían detectado indicadores de contaminación con metales pesados y explosivos  Desde sus tres plataformas de concreto se  lanzaban drones de cohetes de despegue asistido.

Según lo informado, y de acuerdo con la Investigación Reguladas por Ley de Conservación y Recuperación de Recursos (RCRA) que se completó el pasado mes de julio, se concluyó que el lugar no guarda contaminantes potenciales de preocupación, no representa un riesgo inaceptable para los suelos, las aguas subterráneas, las aguas superficiales ni los sedimentos.

Fotos Christian Moisés Rosado/Especial para CLARIDAD

De ahí pasamos al antiguo vertedero de la base, el cual operó desde el 1985 hasta el 2006. Se informó que este sitio se considera limpio, con una disposición estimada de 810,00 yardas cúbicas (650,000 toneladas) de residuos –basura–, que incluye materiales no peligrosos de diversas fuentes, municipales, de construcción e industriales. Incluso se han encontrado casquillos de municiones, pero se alega que ninguno representa riesgos a la salud y que allí no se depositaron materiales tóxicos.

La verdad es que por encima su gran extensión de 117 cuerdas, se ve de lo más verdecita. Esta localidad le fue transferida a la ARLRR en el 2022, y aunque se supone que la Marina debe mantener un monitoreo de aguas subterráneas y de gases de vertedero por un periodo de 30 años, el titular es el responsable de mantener en condiciones el vertedero.

La tercera parada, el antiguo edificio de la planta eléctrica, fue uno de los puntos más interesantes, por su peligrosidad, al cual no se nos permitió bajar. La estructura, con un área de unas 0.72 cuerdas, fue construida en hormigón con paredes de aproximadamente dos a tres pies de espesor y operó desde  principios de la década de 1940  hasta 1949. Entre  1956 y 1964 se usó para el almacenaje y mantenimiento de transformadores eléctricos, lo que incluía drenar el aceite de esos equipos, de manera directa en los terrenos cercanos al edificio. El interior del edificio aún contiene desperdicios físicos y químicos peligrosos.

Otro lugar al que no se nos permitió bajar fue el segundo edificio de la antigua planta eléctrica, el cual operó también de 1940 a 1949. Localizado en un área de una extensión de 15.24 cuerdas, incluye dos tanques antiguos de almacenamiento subterráneo (UST, por sus siglas en inglés) de 50,000 galones, construidos en hormigón reforzado, túneles de entrada y descarga de agua de enfriamiento y sedimentos y aguas superficiales inmediatamente adyacentes a la ensenada de la bahía de Puerca.

En esta instalación se almacenó el combustible Bunker C (Fuel Oil Num. 6) en  los UST. Estos túneles subterráneos se usaban para transferir agua de enfriamiento hacia y desde la planta eléctrica. La Marina afirma que “sospecha que las actividades históricas”, dentro del edificio han impactado el suelo, las aguas subterráneas, las aguas superficiales y los sedimentos. Ambos edificios de las plantas eléctricas, como sus alrededores exhiben abandono.

Aunque estaban entre los lugares a visitar, por motivos de tiempo, no se pudo observar el vertedero en el área noreste de la base, el cual ocupa 52 cuerdas: 27 cuerdas en tierras altas y 25 cuerdas en humedales. Tampoco el edificio utilizado para el almacenamiento y mantenimiento de pequeñas embarcaciones, ubicado en un área de unas  4.04 cuerdas.

Debido a lo abundante de la vegetación, otro lugar que no se pudo observar fue la antigua área de almacenamiento de combustible de Tow Way, construida en el 1957. El área de 25.35 cuerdas se utilizó para almacenar combustible diesel marino; combustible para aviones JP-5, que son aviones militares que operan en portaviones, y el combustible Bunker C. De acuerdo con la Marina, durante su cierre en el 1996 se retiraron dos tanques de acero de 10,000 galones y se excavaron 329 toneladas de tierra contaminada, que se trató mediante biorremediación y se desechó como residuo no regulado.  Se supone que se continúe con el monitoreo a largo plazo de las aguas subterráneas para evaluar los contaminantes. En el 2004 se terminaron las operaciones de remoción de combustible, incluido su almacenamiento y distribución.

Así llegamos al Área de Mantenimiento y Suministro de Combustible para vehículos, la cual estuvo en uso hasta entrada la década de 1980. Aquí hay tres edificios: uno construido en 1958, que se usó como taller de mantenimiento de electrónica, y los otros dos construidos en el 1996, que se usaron como almacén del Club de Moral (Morale Club), para bienestar y para recreación. De estos últimos tres usos no hay rastros. El lugar está clasificado como “unidad de gestión de residuos sólidos” (SWMU, siglas en inglés), debido a los  numerosos derrames y fugas de combustible, aceites, lubricantes y materiales peligrosos. Aunque no se podía entrar, desde fuera se pudo observar la basura dentro de uno de los edificios principales. La Marina señaló como logro que entre junio del 2024 y este verano de 2025 se realizó la planificación del trabajo, los permisos y el muestreo de campo para respaldar las medidas correctivas finales, que incluyen la eliminación del suelo y los sedimentos contaminados y el relleno para restaurar el sitio. Los edificios ubican en un predio de 10,006 cuerdas.

Con una hermosa vista hacia el mar, se encuentra el antiguo Sitio de Disposición del Crematorio, de una extensión de 121.642 cuerdas. Se presume que el lugar estuvo en operaciones desde la década de 1940 hasta el 1960.Como parte del trabajo de limpieza de ese lugar, entre el 2014 y 2024 se completaron las investigaciones para delinear el área de disposición de desechos, determinar los tipos de escombros en la superficie y el subsuelo, evaluar las características hidráulicas del sitio, el potencial de contaminación de las aguas subterráneas y evaluar si existen riesgos potenciales inaceptables para la salud humana y el medio ambiente. Se supone que una vez finalice ese trabajo, el área le sea transferida a la Autoridad para el Redesarrollo de Roosevelt Roads. Volvemos a la pregunta de inicio ¿se puede confiar en la Marina de Guerra de Estados Unidos? El tiempo dirá.