La acción de exhibir arte en Puerto Rico y “El manifiesto de Pablo Pueblo” en Galería Guatíbiri

986

Especial para En Rojo

 

 Las exhibiciones de arte en Puerto Rico tienen una magia particular. Son espacios de convergencias y divergencias… espacios de reflexión. Antes de concretarse ante los espectadores, acontece en éstas una conjugación entre conciencia colectiva, voluntad cultural, arduo trabajo e incluso incertidumbre al momento de decidir con relación a la acción de exhibir. ¿Cuáles son los costes de una exhibición desde la idea hasta evolucionar a la “tangibilidad”? ¿Se entenderá su propuesta o lenguaje?  ¿Trascenderá su espacio  in situ?  Esta conjugación tiene su continuidad en un espacio [real]. Y es que hace mucho tiempo en nuestro País comprendimos que para apreciar el arte no sólo existen los museos “más grandes” –entiéndase en la materialidad del edificio vinculado a otros elementos…– sino que los recintos más sagrados se encuentran en donde la llama de la voluntad cultural arde con más ímpetu y fogosidad. Me interesa centrarme en uno de esos espacios que muy bien se encuentra contorneado por la voluntad cultural e incluso patriótica: la Galería Guatíbiri en Río Piedras.

Como historiadora del arte, egresada del Programa de Historia del Arte de la Universidad de Puerto, Recinto de Río Piedras, debo puntualizar que la Galería Guatíbiri fue de los primeros espacios en donde me sentí “convocada” a ejercer la profesión escogida en un país con un gobierno de poca o ninguna inclusión humanística y cultural. Esto es apreciar y analizar el arte y a su artífice como microcosmos de un todo. Interpretar una obra de arte desde su contexto particular y sus conexiones “universales”. Además del Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, esta Galería de más de cincuenta años de fundada, fue la que, sin saberlo en aquellos días de estudiante de Bachillerato, me ofreció momentos de intimidad entre el arte  in situ  y mi formación intelectual, y claro, también espiritual. Y ello nada tiene que ver con la formalidad de un empleo o “residencia” como estudiante, sino con darle sentido desde mi imaginario a la decisión de estudiar la Historia del Arte. Un empleo a tiempo parcial vendría mucho después y no fue en ninguno de estos dos recintos de las artes mencionados. No obstante, a ambos espacios los atesoro en mi memoria como lugares de aprendizajes y sueños –de experiencias y expectativas (Koselleck)– que le sirvieron de extensión a las aulas del edificio Luis Palés Matos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

La Galería Guatíbiri es un recinto sagrado de las artes puertorriqueñas. Su fundador Rubén Darío Malavé ha mantenido este lugar abierto ininterrumpidamente por más de cincuenta años. Un espacio abierto y accesible “en su máxima expresión”. Guatíbiri es mucho más que una galería. Es menester leer la entrevista realizada a este gestor cultural y publicada en “En Rojo” del  Periódico CLARIDAD en marzo de 2023.

La exhibición más reciente en Guatíbiri, inaugurada el viernes, 19 de septiembre, del presente año, es “El Manifiesto de Pablo Pueblo: Reflexión/Rebulución” del artista gráfico y fotógrafo Alí Francis García. Esta exhibición de Alí Francis es un abarcador manifiesto patriótico donde se honran a mujeres y hombres que verdaderamente representan a su patria puertorriqueña. Es una “oda a la alegría” y al «valor y sacrificio» que implica ser puertorriqueña y puertorriqueño. La exhibición cuenta con más de veinte obras de diversas técnicas y cada una se caracteriza por una minuciosidad ornamental dotadas de un simbolismo puntilloso y “pulcro”. Acercarse a cada pieza artística de Alí es desvelar una multiplicidad de símbolos acompañados de su significado. Es como acercarse a una obra impresionista y justo en ese momento se observa claramente cada pincelada, las cuales existen para servir a su magno propósito de recrear la luz sobre el lienzo. Cada obra de la exhibición “El Manifiesto de Pablo Pueblo…” es sugestiva y contestataria. Te “enganchan” sin dilación. Podría ocupar un amplio espacio escritural para describir cada obra, sin embargo, en este instante sólo quiero centrarme en la espléndida y novedosa instalación que es parte de esta exhibición.

“Los doce Apóstoles de la puertorriqueñidad” es una pieza emotiva, incluso poética, y de una gran fuerza discursiva en lo que a la representación de un “fervor” patriótico y de resistencia cultural se refiere. La pieza en cuestión está dedicada en su totalidad al músico José Antonio Rivera Colón, mejor conocido como Tony Mapeyé: «el Apóstol de la Puertorriqueñidad». En esta obra puede observarse un luminoso y vibrante instrumento musical de cuerdas como figura representativa del puertorriqueño homenajeado coronado por doce fulgurantes machetes que proporcionan un movimiento acompasado y que muy bien armonizan con el movimiento que representa la figura del ave en la parte superior de la composición creada. Esta obra transmite dinamismo y un movimiento constante armonioso y libre. La imagen de la música y de la acción del trabajo cultural puertorriqueño han sido plasmados a cabalidad por Alí Francis en esta pieza magistral. Conviene destacar que cada machete ostenta un nombre.

¿Y quiénes son estas personas a las que le rinde tributo el artista en su obra de los doce apóstoles? A continuación, les comparto los nombres de mujeres y hombres que honran al archipiélago de Puerto Rico con su gesta diaria  –desde el presente algunos y otros desde la memoria–. Los doce Apóstoles de la puertorriqueñidad son:

  1. Tony Mapeyé – Apóstol de la Puertorriqueñidad
  2. Zoraida Santiago – Apóstol de la Canción
  3. Javier Santiago – Apóstol de la Cultura
  4. Julia de Burgos – Apóstol de la Poesía
  5. Nelson Sambolín – Apóstol de las Artes Visuales
  6. Héctor “Papo” Valentín Yera – Apóstol de la Solidaridad
  7. Adolfina Villanueva Osorio – Apóstol de la Familia
  8. Edwin Rosario – Apóstol del Patriotismo
  9. Idalia Pérez Garay – Apóstol del Teatro
  10. Juan Bautista Texidor – Apóstol de la Libertad
  11. Agüeybaná “El Bravo” – Apóstol de la Rebelión
  12. Milagros Rivera – Apóstol del Caribe

Esta lista habla por sí sola. Cada una de estas personas en efecto representan el concepto y la idea o imagen que transmite; y, sobre todo, la acción de cada una de esas palabras en su dualidad como significante y significado. La fuerza y materialidad de la palabra a la vez que su esencia y el alma. Ciertamente, cada una de ellas es inspiración en el ámbito cultural puertorriqueño. Es menester conocer acerca del trabajo y activismo de todas estas personas. Cabe señalar que en esta obra se recuerda a Juan Bautista Texidor, el esclavizado de Guayama ejecutado en septiembre de 1822. Él es el “Apóstol de la Libertad” y es la primera vez que se le honra en una exhibición de arte.

La exhibición de Alí Francis García próximamente se desplazará a otros espacios. Cada obra es una puesta en escena de fragmentos de ese devenir cultural y político puertorriqueño y merecen ser apreciadas y analizadas desde espacios de conciencia colectiva y en la continuidad del tiempo presente.

La autora dirige el Museo de Guayama.

 

Artículo anteriorOne Battle after Another y otras revoluciones televisadas
Artículo siguienteColombia llamó a consultas a su embajador en EE.UU. tras las amenazas de Trump