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Águila Blanca una y otra vez

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0.El reciente anuncio de René Pérez Joglar, Residente, de que inicia un proyecto cinematográfico repleto de estrellas de cine, y en el que aparentemente dará vida al mítico José Maldonado, alias Águila Blanca, ha suscitado -otra vez- discusiones apasionadas.

José Maldonado, el personaje, ha sufrido revisiones desde el 1897. Hace poco más de tres décadas, a través de CLARIDAD también se dialogó sobre él con intervenciones de Juan Manuel Delgado (en tres enjundiosos artículos de julio de 1993), Ivonne Acosta y Fernando Picó. Como cualquier asunto relacionado con nuestra historia, Águila Blanca se ve atravesado por asuntos ideológico. Por eso creo que hay que meterse un poquito en el asunto.

Empecemos por preguntarnos ¿qué es un personaje histórico? ¿Se construyen como una amalgama de verdad y mito? Lo primero que hay que decir es que José Maldonado, Águila Blanca, y cualquier personaje histórico no es una figura individual. Es el producto de contextos sociales, económicos y políticos. Los personajes históricos son construcciones que representan las luchas de clases y los cambios estructurales, y por tanto ideológicos, de las sociedades.  Si te suena un poco a análisis marxista, pues digamos que uso a Hobsbawn como marco teórico.

Maldonado no es un prócer. No es una figura ilustre y respetada por todos, como Betances u Hostos.  Es un personaje popular en el imaginario y hasta en su procedencia de clase. Entonces hay que hacer un análisis crítico preguntándose qué intereses y narrativas respaldan su desaparición, desvalorización o glorificación.

Digo narrativa porque recordemos -como nos enseña Hayden White- que la historia se narra de manera similar a la ficción. Esto significa que los historiadores eligen ciertos enfoques narrativos que afectan cómo se perciben los eventos y personajes. Y también eligen que narrar y que no narrar.

Si miras con detenimiento verás que los personajes históricos pueden ser representados como arquetipos (héroes, villanos, mártires), lo que les da un significado más amplio que va más allá de sus acciones individuales. El caso de Águila Blanca se presta para esas representaciones arquetípicas binarias: héroe/villano, bandido/luchador por la libertad. Eso es perfectamente normal porque son los modos en los que contamos historias desde que Homero narra el último año de la Guerra de Troya. Y no, no es Homero Simpson.

Resumo, porque esto no es un libro, Hobsbawm se centra en el contexto social y económico que moldea a los personajes. White se enfoca en cómo la narrativa construye su significado. Digamos que la historia es tanto una cuestión de hechos como de interpretación.

  1. Y aquí es que los huevos se ponen a peseta. Aunque más o menos eso cuestan ahora. He visto en las redes como se repiten errores de interpretación de documentos o se tergiversan algunos asertos de historiadores, así como se tienen como hechos fidedignos lo que se propone como conjetura. Así por ejemplo, me sorprende leer en las redes sociales afirmaciones como que el historiador Fernando Picó -un paradigma innegable de nuestra historiografía- probó que Águila Blanca fue parte de los voluntarios que se unieron a Nelson Miles el 28 de julio, a tres días de la invasión norteamericana en 1898. Esto no lo prueba ni es lo que afirma el profesor Picó. En la página 88 de la 4ta edición de 1898: La guerra después de la guerra lo que se dice es: que el general Henry le informaba a Miles que algunos jíbaros habían bajado de Yauco para ofrecer sus servicios al ejército invasor y entonces, como señala Delgado en sus artículos del 1993, para sorpresa de los lectores, Fernando Picó escribe “ES POSIBLE que entre estos voluntarios estuviese José Maldonado, el célebre Águila Blanca, quien el verano siguiente tendría un permiso de portar armas firmado por Henry. El problema con esta conjetura es que no se sostiene porque Maldonado, como el propio Picó afirma y hay documentos que lo certifican Estaba en Nueva York en esa fecha.
  2. Por otro lado en esa misma página 88 se afirma que “no hay prueba decisiva que la foto de una partida sediciosa con una bandera puertorriqueña en un paraje de la costa sur corresponde a la banda de Águila Blanca”. Pero la famosa foto de la banda con la bandera de Puerto Rico no es prueba decisiva sobre todo si eliminamos el calce de la foto. ¿Qué dice el texto explicativo? Esta notoria banda fue capturada cerca de Guánica, Puerto Rico, por tropas de EEUU y liberada bajo palabra. Una parte de la banda consiguió armas de inmediato y continuó con sus depredaciones, pero en un enfrentamiento con soldados, dos de los miembros del grupo fueron abatidos y Águila Blanca recibió un disparo en la cabeza, pero se recuperó. (Our Islands and their people. Tomo1, p. 362) (Traducción mía).
  3. También en Our Islands and their people se plantea que Águila Blanca fue La única oposición seria al dominio estadounidense. Y su banda fue impulsada a convertirse en hombres fuera de la ley por la tiraní Cuando llegaron los Americanos, Águila Blanca izó una bandera similar al emblema de Cuba y proclamó la República de Puerto Rico. El autor del libro, José de Olivares, fue miembro de la Guardia Nacional de California antes de la Guerra Hispanoamericana, veterano de esa misma guerra corresponsal, poeta y viajero. Como señala Delgado en aquella serie mentada, tanto el editor, el fotógrafo, o la editorial, son norteamericanas.
  4. Entre mis lecturas de insomio, puedo citar que, antes del vivo de Olivares, se publicó una crónica titulada Alone in Puerto Rico del Century Magazine (septiembre de 1898). En ella el corresponsal de guerra y espía Edwin Emerson jr. nos refiere como un hacendado de origen alemán, Riefkohl, lo refiere a DON PEPE, líder de un grupo armado independentista a quien Emerson acompaña. Don Pepe es el modo en el que los cercanos a Maldonado lo llamaban. Entonces, la narración del guerrillero tiene su origen en fuentes norteamericanas.
  5. Entonces, cuando Paulino Castro en 1947 o Juan Antonio Corretjer en 1949 llaman a Águila Blanca un eslabón de la lucha por la independencia, tienen como fuentes primarias a norteamericanos. Aparte de eso, su presencia en reuniones del Partido Revolucionario de Cuba en Nueva York, su presencia en la Cuba insurrecta, la entrevista en el Listín Diario en la República Dominicana, las palabras del propio José Maldonado, que muere en 1932 y no en 1914 como refiere en varias ocasiones Picó, los comentarios de sus familiares en los años posteriores a su muerte, las visitas de Albizu a su casa, son evidencia de sus posiciones políticas. Sí, fue un bandido. Un bandido con conciencia. Un personaje de novela, como muy bien podemos leer en Águila de Reynaldo Marcos Padua, y ¿por qué no? de una próxima película de René. Con Javier Bardem, Edward Norton, Bad Bunny y hasta Jacobo si les diera la gana.
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