CLARIDAD
En abril de 2025, CLARIDAD visitó el barrio Quebrada Vueltas de Fajardo, colindante con el
lujoso proyecto de turismo Moncayo. Allí, desde la única calle que da vista a las zonas de
construcción, el vecino Lawrence Núñez contó del cambio que ha sufrido el área. Bosques,
arroyuelos y pozas que antes poblaban la costa que ahora lucen como una explanada terrosa y seca. Veredas de uso común, ahora cercadas por la presencia de los trabajadores. A un año de aquella conversación, el proyecto suma más paisajes y nuevos privilegios a su desarrollo. Núñez aseguró que los días de construcción cambiaron de seis a siete días a la semana. Con el aval del Municipio de Fajardo, las maquinarias despuntan sus zumbidos a las siete de la mañana y acaban a las siete de la noche, cumpliendo jornadas cabales de doce horas.
Hace un mes, el asambleísta municipal Antonio Prieto Colón acordó un encuentro entre los vecinos de la calle 16, donde vive Núñez, y los desarrolladores.
“Nosotros cuadramos una barrera de carros… Estaban viniendo a lavar los carros a las 3, 4 de la mañana. Esa era mi queja, que eso se escucha desde temprano. Tú vienes aquí durante el día, y eso es ver carros lavarse todo el día. Más de 200 personas diariamente. Eso se llena de carros. Ellos tienen un estacionamiento, y es un sube y baja de vehículos. Ellos van a sembrar unos árboles ahora para bregar con eso, y me parece que tienen una tubería para eso”, nos refiere. La calle 16 termina al final de una pendiente. Por un lado, unas trinitarias combaten con otras plantas para echar más raíces. Al otro lado, las últimas casas de la comunidad comparten la tierra con la zona de trabajo. A diario, cuando los constructores olvidan regar el suelo de la vía, los vecinos reciben las nubes de polvo que levantan las camionetas en sus rutas. Para eso sembrarán los árboles, confirma Núnez, no sin antes reparar en que ninguno de estos acuerdos está escrito.
“Estaban José Mercado, la publicista de ellos y un ingeniero. Nosotros pedimos que nos
informaran cuando van a hacer la construcción, que informaran cuando van a hacer ruidos, y ellos tomaron la decisión de repartir un documento que decía que iban a empezar a trabajar de siete a siete”, indicó el vecino.
El documento en cuestión, más pequeño que una botella plástica de agua, tiene el nombre del desarrollo al calce y menciona el inicio de unas “obras de movimiento de tierra” durante las doce horas del día, sin precisar áreas, trabajos particulares o efectos posibles para quienes viven a unos pasos. Por si algún residente de “la comunidad” tiene dudas, puede comunicarse al correo electrónico comunidades@moncayo.com, dice el papel.
“Eso fue porque yo lo pedí en la reunión. Ellos llegaron hasta aquí y no dejaron nada porque no vieron a nadie en el portón. Eso fue en la primera reunión que tuvimos aquí, cuandopedimos que nos informaran las horas, que nos avisaran las horas. Ellos acordaron eso con la asociación de Quebrada Vueltas. Yo no he visto oposición de nada de la asociación, y la realidad es que somos los únicos que nos vemos afectados por esto”, destaca Núñez.
El vecino habla de otras partes del barrio que no colindan inmediatamente con la
construcción. “Quebrada Vueltas es grandísimo”, recuerda antes de enumerar los sectores
apodados como Berlín, Unión o Fanguito. Son calles que recorren la falda de una montaña
llena de flamboyanes y almendros altos, partes que no conocen de la cuesta afortunada que mira la bahía. Por allá arriba, subiendo y bajando cierta loma, es donde la calle 16 lo ve todo. «¿Cómo voy a vivir en un lugar que lo que va a haber es ruido, carros bajando para arriba y abajo? Ahí lo que viene es un campo de golf, van a venir a las seis de la mañana, los voy a escuchar jugar desde temprano. Ahora nosotros tenemos que bregar con ese problema. Todos los vecinos (de la 16) estamos así. Y eso es con deslindes viejos y mapas viejos de la costa”, añade.
Núñez resaltó que los legisladores municipales Rosa Quiñones Ortiz (PNP), Víctor Torres
Santiago (PNP), Edgardo Pimentel Vázquez (PNP), Ana Monge Cruz (PNP), Migdalia
Canales Pacheco (PNP), Ricardo Donatiú Berríos (PPD), Johanny Llabrés Morales (PPD) y
Antonio Prieto Colón (PIP) visitaron la calle de la comunidad a escuchar sus preocupaciones.
El vecino asegura que la calle 16 solo recibe apoyo de los asambleístas populares y de Prieto Colón. La mayoría de los integrantes del Gobierno municipal favorece el desarrollo, bajo el pretexto de que generaría empleos y fomentaría la actividad económica en la región. Pero con un modelo de operación casi idéntico al megaproyecto Esencia, en Cabo Rojo, los trabajos generados no distarían mucho. “Yo ya estoy cansado porque quisiera que, como personas, nos reuniéramos y entendiéramos lo que están haciendo. Pero nos tienen segregados de la situación y se impone lo que ellos quieren hacer. Todo es de boca y todo es un sueño. A veces nos enseñan unos dibujos que no me dejan ni tirarle fotos. No es nada real. Ellos van, te hablan y las palabras se las lleva el viento”, concluyó Núñez en su expectación por el desarrollo.



