Encontrado en las REDES: Nuestra posición ante la guerra, sus causas y sus consecuencias.

La reciente invasión de Ucrania por fuerzas militares de la Federación Rusa debe ser condenada por todos los defensores y defensoras de la democracia y del derecho de las naciones a la autodeterminación, por todos los opositores y opositoras del colonialismo y del imperialismo en todas sus formas y expresiones. Hay que exigir la retirada inmediata de las tropas de la Federación Rusa de Ucrania. El conflicto, al enfrentar además a dos bloques con capacidad nuclear (la OTAN y la Federación Rusa), amenaza, no solo al pueblo de Ucrania y a los países vecinos, sino a toda la humanidad. Que los iniciadores de este conflicto no tengan la intención de escalarlo hasta el uso de armas nucleares no es garantía de que esto no ocurra. Los conflictos de este tipo tienen una lógica propia, que muy pronto escapa al control de los participantes y que conducen a resultados que nadie previó o deseó. El conflicto actual pone a la humanidad ante un grave peligro que sería irresponsable subestimar.𝟷 Pero, para desarmar ese peligro es necesario atender todas sus causas, señalar a todos los responsables y proponer soluciones que tomen todos los factores en cuenta. Por eso insistimos que es necesario condenar también la política de expansión de la OTAN, la otra cara de la moneda de la crisis actual.

Luego de la desintegración de la Unión Soviética y del pacto militar que agrupaba a sus aliados (Pacto de Varsovia), el gobierno de Estados Unidos optó, no por desmantelar, sino por perpetuar la OTAN. No solo esto, Estados Unidos inició el proceso de su extensión hacia el este, acercándose a las fronteras de la Federación Rusa, surgida de la desintegración de la Unión Soviética. El objetivo era y es evidente: establecer y mantener a Estados Unidos como potencia hegemónica en la región y el mundo.𝟸 La expansión no era una respuesta a la amenaza rusa. Al contrario, pretendía aprovechar la debilidad de aquel estado. Parte de la misma política, para dar otro ejemplo, fue la invasión de Iraq, bajo pretexto de que ese país almacenaba armas de destrucción masiva. Hoy se ha comprobado que esas armas no existían. La intervención, que ha costado miles de vidas e incalculable sufrimiento y destrucción material, se justificó con una mentira.

Desde muy temprano se advirtió que la expansión de la OTAN hacia el este (que la Federación Rusa previsiblemente percibiría como una amenaza) provocaría una nueva “guerra fría”. No sería una guerra fría” entre dos sistemas sociales distintos, como fue el caso del conflicto con la antigua Unión Soviética, sino entre versiones del capitalismo neoliberal y corrupto. Desde 2012, el nuevo capitalismo ruso ha estado encabezado por el gobierno autoritario de Vladimir Putin, vinculado a los más poderosos sectores empresariales (el complejo militar-industrial, la industria del petróleo y del gas, es decir, de la energía fósil) surgidos de las ruinas de la antigua economía soviética.

Es decir, la expansión de la OTAN combinada con el nacimiento de ese nuevo capitalismo depredador en la antigua Unión Soviética generó un creciente conflicto por el control e influencia sobre los territorios de la antigua Unión Soviética y Europa Oriental. Ese conflicto entre el imperialismo de la OTAN y las pretensiones del más débil imperialismo ruso es el trasfondo del conflicto en Ucrania, que ahora ha culminado con la invasión por la Federación Rusa y que puede arrastrar a una guerra más amplia y catastrófica. Por tanto, es necesario rechazar la invasión de Ucrania por la Federación Rusa, pero tenemos que igualmente rechazar la expansión de la OTAN y la política imperialista de la que forma parte, a la vez que exigimos el respeto de la soberanía y del derecho de los pueblos a la autodeterminación. Tan solo de ese modo podremos avanzar hacia un mundo de paz: no colocándonos del lado de un imperialismo contra otro, sino combatiendo todos los imperialismos.𝟹

El presidente Putin pretende justificar la agresión contra Ucrania indicando que su objetivo es desmilitarizar y “des-nazificar” a Ucrania. Denuncia el maltrato de la población rusa en Ucrania. Ha usado este hecho como justificación de su apoyo a dos “repúblicas” pro-rusas en Ucrania oriental. Es cierto que los gobiernos de Ucrania, surgidos como el de Putin, de la restauración del capitalismo en la región, han implementado políticas autoritarias y antidemocráticas, como la imposición del ucraniano como única lengua de enseñanza y el fomento de un nacionalismo estrecho, que ignora y reprime la diversidad cultural y nacional de su territorio. Es cierto que Ucrania se ha convertido en punto de reunión de grupos fascistas y neofascistas. Esto quiere decir que nuestro rechazo de la invasión comandada por Putin no es un endoso al gobierno de Ucrania ni sus políticas. Pero esas políticas no justifican esa invasión: deshacerse de los malos gobiernos en Ucrania es deber y tarea del pueblo de Ucrania, no una tarea que Putin o cualquier potencia externa pueda asignarse o usurpar. Por lo mismo, la lucha por la paz debe incluir una Ucrania pluralista, que reconozca la igualdad y derechos de sus minorías nacionales y culturales. La invasión rusa, por supuesto, es el mejor regalo que se puede hacer a las tendencias xenófobas y fascistas en Ucrania.

La justificación de Putin de que invade para acabar con un gobierno corrupto, fascista y para desmilitarizar es, por supuesto, la misma que usó el gobierno de Estados Unidos para justificar y perpetuar la invasión y ocupación de Iraq. No podemos rechazar esos pretextos en el caso de Putin y aceptarlos en el caso de Estados Unidos. No es apoyando un imperialismo contra otro que abrimos camino a la paz, sino rechazando todos los imperialismos, y las invasiones, como la de Ucrania por la Federación Rusa y como fue la de Iraq por Estados Unidos. De igual modo, es necesario condenar otras ocupaciones e invasiones como es el caso de la masacre diaria del pueblo palestino por el gobierno de Israel (con pleno apoyo militar, diplomático y político del gobierno de Estados Unidos) y la invasión de Yemen por Arabia Saudita (otro fiel aliado de Estados Unidos), con horrendas consecuencias en la población.

Quienes desde la derecha asocian a Putin con el comunismo y los que desde la izquierda intentan encontrarle algún lado “progresista” deben leer con cuidado su discurso del 22 de febrero, que presenta la visión histórica que guía sus acciones.𝟺 Allí Putin recuerda como la “Rusia histórica” anterior la Revolución de octubre de 1917 fue minada por la política de los Bolcheviques y de Lenin de reconocer el derecho de las naciones a la autodeterminación. Lenin, como se recordará pensaba que el imperio de los zares era “una prisión de naciones”, en que los rusos ocupaban la posición dominante ante decenas de naciones, pueblos y culturas oprimidas, que cultivaban resentimiento y a veces odio contra sus opresores rusos. ¿Cómo convertir tales relaciones de opresión y odio en colaboración y solidaridad entre los pueblos? Lenin pensaba que parte indispensable de esa transformación era el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminación, es decir, el derecho a la independencia. Tan solo de ese modo se podría convertir la unión basada en la fuerza y la opresión en la colaboración libre y voluntariamente aceptadas.𝟻 Pero, según Putin, esta política de Lenin era enemiga de Rusia y fomentó nacionalismos antirrusos y la creación de estados artificiales, como Ucrania. Ucrania, según Putin fue un invento de los Bolcheviques y de Lenin. La idea de Lenin de una confederación de naciones, que retendrían el derecho a la secesión, fue, según Putin, una de las “odiosas y utópicas fantasías” generadas por la revolución. Esta fantasía de Lenin, según el presidente ruso, es “incomprensible, incluso loca”. Según él, “no fue un error, fue peor que un error”. Como no era práctica, Stalin gobernó centralizadamente: “De hecho”, plantea Putin, “lo que Stalin implementó no fueron los principios de gobierno de Lenin, sino los suyos”. Pero aun así subsistió el “virus de las ambiciones nacionales” antirrusas, fomentado por “el principio leninista de la autodeterminación de las naciones”. Por tanto, para Putin, acabar con el legado del comunismo supone acabar con esas independencias “inventadas” por Lenin. Es decir, Putin repudia la política de Lenin del reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminación y añora restablecer la antigua “unión”, bajo dominio ruso, del antiguo imperio de los zares. Difícil sería pensar en un nacionalismo más retrógrado y reaccionario. Ante la denuncia de Lenin del chovinismo gran ruso, Putin se declara francamente defensor del nacionalismo gran ruso. Por lo menos hay que agradecerle su claro reconocimiento de que su política es el opuesto de la perspectiva de Lenin y de que la política de Stalin no correspondía tampoco a la de Lenin.

¿Qué diría Lenin sobre el conflicto actual? Primero, que la posibilidad de hermandad entre los pueblos ruso y ucraniano depende del estricto respeto del derecho a la autodeterminación. Segundo, que acciones como las de Putin tan solo aseguran un futuro de resentimiento, odio y violencia entre esos pueblos. ¿Puede haber alguna duda de quien tiene razón en esta polémica con Lenin que Putin ha querido suscitar para justificar la agresión? En fin, si algo necesitamos para enfrentar y resolver de manera justa y democrática este conflicto es precisamente abrazarnos al principio del derecho de las naciones a la autodeterminación, única manera de crear relaciones de hermandad entre pueblos hasta ahora divididos y enfrentados.

Puerto Rico es un país colonial, que aún no ejerce su derecho a la autodeterminación. Y eso que Puerto Rico necesita—el respeto de su derecho a la autodeterminación—es precisamente la clave para avanzar hacía un mundo de paz y colaboración entre los pueblos, sueño utópicode Lenin según Putin, al que no vamos a renunciar.

En resumen:

-Condenamos la invasión de Ucrania por la Federación Rusa. Nos sumamos a las voces que alrededor del mundo exigen el fin inmediato de esta agresión.

-Condenamos la extensión de la OTAN hacia el este y su perpetuación como alianza militar que, lejos de contribuir a la paz, sirve para perpetuar un sistema internacional injusto y para agravar las tensiones en todo el planeta.

-Exigimos respeto al derecho de todos los pueblos a la autodeterminación y el reconocimiento de la realidad pluricultural y plurinacional de muchos territorios y el reconocimiento de los derechos de todas las poblaciones y culturas.

-Exigimos el fin de las ocupaciones e intervenciones que violentan esos derechos, como son los casos de Yemen y Palestina, entre otros. No podemos denunciar unas invasiones e ignorar otras.

-Exigimos acción inmediata para la reducción y pronta eliminación de todos los arsenales nucleares, amenaza permanente, mientras existan, de aniquilación de la humanidad.

Bajo tales consignas, adaptadas a las condiciones de cada país, debemos movilizarnos en todo el mundo.

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𝟷Gilbert Achcar, “Los gobernantes de las grandes potencias están jugando con juego”, 25 enero 2022, https://puntodevistainternacional.org/europa-los…/
𝟸Para un recuento del proceso ver Tony Wood, “Flashpoint Ukraine: Russia and the West, https://www.versobooks.com/…/5273-flashpoint-ukraine…
𝟹Está posición también ha sido asumida por el Nuevo Partido Anticapitalista de Francia (“À bas les guerres impérialistes! Solidarité avec les populations ukraniennes contre lagression militaire de Poutine, https://nouveaupartianticapitaliste.org/…/bas-les…), la Tendencia Socialista Internacional “IST Statement on the Ukraine Crisis, https://socialistworker.co.uk/…/ist-statement-on…/), Anticapitalistas (“Alto a la invasión rusa de Ucrania. No a la Intervención de la OTAN. Por la disolución de los bloques y la autodeterminación de los pueblos: Abajo los imperialismos, luchemos por la paz”, https://www.anticapitalistas.org/comunicados/) y el Buró Ejecutivo de la Cuarta Internacional (“Contra la escalada militar de la OTAN y Rusia en Europa Oriental”, https://puntodevistainternacional.org/…/contra-la…/), entre otras organizaciones.
𝟺Text of Vladimir Putins Speech”, 22 febrero 2022.
https://theprint.in/…/modern-ukraine-entirely…/843801/
𝟻Ya que Putin los ha traído al debate internacional, indicamos que los textos más importantes de Lenin sobre este tema son “Notas críticas sobre la cuestión nacional” (1913); “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación(1914), “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación. Tesis. (1915), Balance de la discusión sobre la autodeterminación” (1916). No se equivocaba Trotsky cuando en su Historia de la revolución afirmaba que “Cualesquiera que sean los destinos ulteriores de la Rusia soviética -y está lejos aún del puerto-, la política nacional de Lenin entrará para siempre en el patrimonio de la humanidad”. La Rusia soviética, capitaneada por la burocracia, naufragó, pero la política nacional de Lenin sigue siendo patrimonio indispensable en la lucha por un mundo más justo. Lenin dirigió algunos de sus últimos esfuerzos a combatir lo que denunciaba como el renacimiento del chovinismo gran ruso en la Rusia soviética. Ver el clásico libro de Moshe Lewin, La última batalla de Lenin.
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