Vivo prácticas del arte que son prácticas de vida, prácticas políticas -feministas: las
formas en que percibo mi corporeidad.

En mi taller, las relaciones entre los deslizamientos de una cosa a la otra pueden ser
tensas. Se cruzan frente a mí trabajos a medias, en proceso o sin terminar, respirando
reposados o sin reposo. Me observan con sigilo al comenzar algo nuevo. Intento que
se queden en su sitio, pero son capaces de acomodarse en la sala, aparecen en el
comedor, en el balcón, la terraza, el estacionamiento, el patio o en todos los pasillos. Desde todos lados aguardan mi interacción, esculturas, pinturas, cerámicas, vitrales,
injertos, tinturas, ensamblajes, fotografías, objetos encontrados, telas, cobres y otros
metales, grabados, esferas de hielo, guirnaldas, semillas, dibujos, escritos, poemas,
caracoles, tapices, papel y papeles.

Soy un ser vivo con cuerpo de múltiples lenguas. Convivo con tanta aparición
casi quieta o en descomposición, germinado o fermentado. Se trata de una movilidad
visible o imperceptible, mutante. También camino.
Los microorganismos hacen que me detenga. Intento dibujarlos al levantar una
piedra. Su olor al dorso descansa en el suelo. Microrganismos también imagino ver
entre los granos de la arena. Tengo visores, pero no científicos. Los llevo conmigo para
mirar debajo de las piedras del río. Sus desproporciones me recuerdan que la tierra no
puede ser una propiedad, no le pertenece a nadie, no se deja pertenecer. Igual hay
hambruna como inundaciones.

Mi patio está lleno de lombrices, a veces las veo al excavar para sembrar alguna
planta. El arte hace que la noción del tiempo no quede adormecida.
El riesgo y la duda son algunos de los modos de vida en mi taller. El desplazamiento
genera cambios. Aunque también tengo una mecedora y un tatami japonés para
descansar.
Como quien hace un cuerpo, en estos días de calor, he podido tocar base o, dialogar
con Rocío Zambrana, Melanie Pérez, Sarabel Santos, Dialitza Colón, Vanessa Vilches,
Darian Rosado, Michelle Pérez, Annex Burgos, Yarixa Puig, Marisol Plard, Gabriela Mejías, Marta Aponte Alsina, Beatriz Llenín, Awilda Rodríguez Lora, Àurea María Soto Mayor, Tari
Beroszi, y muchas otras pensadoras a quienes me gustaría tener un día en mi taller.
Esta semana conocí a la chilena Alejandra Castillo, quien nos visita por unos días.
Escucharla ha movido mi suelo, provocando en mí un nuevo descubrimiento de mí
misma.




