Intempestivas

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— e.s. ortiz-gonzález

 

Intempestiva con «Regaño al corazón», de Roberto Roena

  1. En «Regaño al corazón» de Roberto Roena se plantea un problema del obsequio y su intercambio. Un obsequio, para ser obsequio debe ser dado sin más. No admite ser pedido de vuelta. Empero, se escucha en el coro: «Si tú me lo das, por qué me lo quitas?» Qué es lo que ha sido dado que luego se reclama el haber sido arrebatado?
  2. He ahí el requiebro de amor; sea desde o al corazón propio o al otro. «Jorobita jorobá, lo que se da no se quita». Con Lacan, parafraseo: se da lo que no se tiene a quien no es. Pero también se da con una petición de rechazo: «Yo te demando que rechaces lo que ofrezco, porque no es» (Je te demande de me refuser ce que je t’offre, parce que c’est pas ça). Dar lo que no se tiene y rechazar aquello que no es. La belleza del intercambio (im)posible. «Que mirando tu imagen me entretengo, y por eso me regaña el corazón».
  3. En otra ocasión vincularé esto con el acto masturbatorio en «Linda» de Daniel Santos.

Hint: Sabrá dios cuántos estarán pintando ahora pajaritos en el aire.

 

Intempestiva sobre la repetición

  1. Repetir es volver a pedir, volver a tender la mano. Recordar es volver a llevar al corazón, no al órgano en sí, pero a lo que se representa a través del latido. Está también religión, el anudar vínculos, siempre una vez más.
  2. Está el inventario de lo deshecho. Está la postura del suplicante, el mesar de barbas por parte de lo que no es sujeto sino figura, desnudez. En el mundo antiguo suplica quien no es ciudadano. Quien vestido, carece de presencia, de lugar.
  3. El presente es tiempo, promesa: obsequio. El anfitrión es un rehén (host).

Hablo, en fin, de lo (im)posible.

Repetir. Esa y no otra es la melodía.

 

 

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