La perversidad del soñador ante la belleza de lo soñado: Uncut Gems y Marty Supreme

10

 

 

 

Especial para En Rojo

Everything I do is not going right.”

Howard Ratner (Adam Sandler), Uncut Gems

“I’m the ultimate product of Hitler’s defeat.”

Marty Mauser (Timothée Chalamet), Marty Supreme

 

No hay nada como ver a una persona que muchos reconocen como un constante perdedor, pero que está dispuesto a apostarlo todo por un sueño casi imposible. Hay muchísimas películas que siguen este tipo de historia. Entre estas cuentan maravillas del cine como Ikiru (dir. Akira Kurosawa, Japon, 1952), donde un funcionario público descubre que tiene menos de un año de vida y se propone dejar un legado tanto para su comunidad como para su niño interior. Pero también encontramos una apología problemática del sueño americano como The Pursuit of Happyness (dir. Gabriele Muccino, EE.UU., 2006). En esta última, Chris Gardner (Will Smith) y su hijo, Christopher (Jaden Smith), sufren una pobreza extrema porque el padre compite en un internado sin paga por una posición de corredor de valores en una poderosa firma. Estas películas sobre soñadores nos inspiran al develar que nunca es tarde para cumplir un deseo (Ikiru), aunque también se usan para justificar el mito capitalista de que todos podemos alcanzar ese añorado privilegio económico si nos sacrificamos intensamente hasta el final (The Pursuit of Happyness). Sin embargo, de vez en cuando tenemos la suerte como cinéfilos de ver una gloria del cine que nos maravilla con el triunfo de un personaje que ha padecido lo indecible para llegar a la cima, pero que ha aplastado a otros para lograrlo. La belleza complicada de personajes como Howard Ratner (Adam Sandler) en Uncut Gems (dirs. Bennie y Josh Safdie, EE.UU., 2019) y Marty Mauser (Timothée Chalamet) en Marty Supreme (dir. Josh Safdie, Finlandia y EE.UU., 2025) es el reflejo de que en todos coexiste el hambre que nos lleva a engullir a cualquiera para cumplir nuestro cometido. No obstante, en ellos persiste la inocencia por la búsqueda de lo soñado.

Uncut Gems abre en las minas de diamantes de Etiopía donde dos hombres hallan un ópalo raro en una cueva. Un efecto visual transforma el ópalo en una metáfora que revela el esplendor del interior del protagonista, Howard Ratner. Mientras los mineros observan eletos los colores de la piedra preciosa, la cámara adentra en el ópalo y viaja a través de las galaxias caleidoscópicas de su interior. Los colores sicodélicos adquieren gradualmente tonalidades rosadas porque nuestra mirada ha pasado del ópalo al interior del colon de Howard, que notamos por un monitor durante una colonoscopía. Howard Ratner, que es para mí uno de los mejores roles en la carrera de Adam Sandler, es un joyero judío que se mueve entre prestamistas peligrosos que lo persiguen por exorbitantes deudas de juego, la obsesión de una estrella del baloncesto profesional con el ópalo, sus obligaciones familiares y su amante, sin dejar de buscar una apuesta que lo hará un hombre rico. Ese triunfo, que Howard no cesa de buscar, lo llevará a la emoción más intensa. El ritmo furioso del Diamond District de Nueva York se siente como una avalancha de obstáculos que Howard sobrevive diariamente. El director de fotografía, Darius Khondji, retrata una ciudad en una agitación delirante y que se siente a punto de estallar por la edición rápida de Ronald Bronstein y Benny Safdie. Tanto para Howard como para el protagonista de Marty Supreme, las humillaciones a través del camino ensalzan el sabor de su victoria final independientemente de las consecuencias nefastas del desenlace de la historia. La dolorosa sonrisa de Howard al final de la película nos regresa a la belleza extraña del ópalo negro que observan los dos mineros en Etiopía.

En Marty Supreme, que Josh Safdie dirige por su cuenta, el director nos adentra en el interesante mundo del tenis de mesa. Marty Mauser, en otra tremenda actuación de Timothée Chalamet, es un apasionado jugador profesional del incipiente deporte. Él es un carismático showman que entiende cómo llegarle a la gente para sacarle lo que necesite y así cumplir sus deseos. Marty está consciente de que es el mejor deportista, pero no tiene dinero para viajar a las competencias grandes en Japón. Esto lo llevará en una odisea donde robará, arriesgará su vida y la de los demás por dinero, suplicará y hasta se humillará un sinnúmero de veces por cumplir su meta final. Diferente a cómo los Safdie hacen de Manhattan un personaje protagónico en Uncut Gems, en Marty Supreme Josh Safdie construye un espacio de tiempo que se siente caótico y real. La acción se lleva a cabo en el 1952. Safdie puebla este espacio temporal con las dinámicas de poder que relacionamos con la década de los cincuenta y que todavía siguen vigentes, aunque expresadas de otras maneras. La carrera frenética de Marty Mauser para buscar el dinero demuestra influencias de una de mis películas favoritas de Martin Scorsese, After Hours (EE.UU., 1985), donde Paul (Griffin Dunne) sobrevive a las amenazas más bizarras en una noche alucinante en Manhattan. Inclusive, la banda sonora de Marty Supreme, a cargo de Daniel Lopatin, tiene los destellos ochentosos de las composiciones de Howard Shore para After Hours. Este anacronismo musical refleja la dualidad del personaje de Marty, que manipula y engaña sin considerar las consecuencias de sus actos. Pero cuyo gozo y pasión sentimos intensamente a través del camino.

No dejen de ver Marty Supreme en la pantalla grande, que es una de mis películas favoritas de 2025. Gocen de Uncut Gems en HBO Max.