No es que estemos viejos, es que el país cambió

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CLARIDAD

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“Hay tanta vejez como gente mayor de 60.  No todos viven igual ni tienen las mismas actitudes. Cada vida es individual, por eso decimos que hay tantas vejeces como gente mayor”, afirmó José Acarón Rodríguez, sobre la población adulta mayor en  Puerto Rico. La isla es el cuarto país en el mundo en que el  24.7 %, de su  población sobrepasa los 60 años de edad, es lo que los demógrafos llaman “un país viejo”.

Desde 1959,  la organización no gubernamental procura gestionar política pública a favor de la población adulta mayor. En Puerto Rico tuvo miembros desde la década de los 70. En el 2000, AARP comenzó a abrir oficinas estatales, al reconocer que no en todas las jurisdicciones se vive igual y que había que estar más cerca de la gente para ser más relevantes y promover política pública que no había. La oficina de Puerto Rico abrió en el 2002.

Cuando Acarón Rodríguez asumió la dirección de la oficina en Puerto Rico en el 2004, comenzó por ver cómo construir una agenda de Puerto Rico a nivel comunitario, a construir un espacio social de organizaciones para crear las alianzas y abrir un espacio en la parte política que, pese a que existía, era de bajo perfil.

El director ejecutivo de AARP señaló que una de las cosas contra las que lucha AARP es que se trate  a toda la población adulta mayor como si fuera igual que el resto de la población, lo que considera una forma de maltrato. Aun cuando reconoció que en la parte de política pública sí hay unas protecciones para unas poblaciones que tienen que tenerlas, hay otras poblaciones a las que hay que darles  más oportunidades para que se mantengan contribuyendo.

“Envejecer es lo mismo que vivir. Vivimos a todas las edades, y todas las edades tienen sus retos y tienen sus beneficios. Así es que, primero que nada, el primer problema que hay culturalmente es que se piensa que las personas mayores somos un costo social. Se piensa que las personas mayores vuelven a ser niños, se piensa que las personas mayores es para estar en sus casas y cuidar nietos, ese es el constructo social, y que estás en tu casa esperando la muerte”.

Para cambiar esa percepción les tomó 15 años lograr una nueva ley, la Ley 121 del 2019, que en lugar de solo para protección fuese una de protección y bienestar. “Ahí se empieza hablar de cosas como sexualidad, la fuerza laboral madura, empresarismo de adultos mayores, la importancia de la educación continua, y se habla de desarrollo personal, y vamos cambiando la visión de lo que es ser una persona mayor”.

Aun cuando la percepción sobre la población adulta mayor ha ido cambiando, todavía hay quienes se resisten. Dio como ejemplo la experiencia de algunos asistentes de Puerto Rico al Congreso Mundial del Envejecimiento, celebrado en Madrid en el 2002. Allí se acuñaron los nuevos términos y la nueva visión de envejecimiento, se eliminaron los términos, viejo, anciano, tercer edad. “Y hubo gente de Puerto Rico que estuvo en ese congreso, que pasaron por el congreso, pero el congreso no pasó por ellos”, que insistían en el uso de los anteriores términos.

Una base para refutar dichos términos es el hecho de que hace 50 años la expectativa de vida era 68 años, ahora está sobre los 80. La pregunta que  hay que hacer, dijo, es qué  va a pasar con esos años, si son para estar tirado en una silla o son para seguir viviendo. El director de AARP calificó de discrimen el preguntarle a alguien cuándo se va a retirar, ya que lo que se le está diciendo es cuándo se va a ir, por lo que apeló a que hay que romper esa visión de la edad de retiro, por ser  un constructo social.

En esa línea, señaló como un disparate decir que Puerto Rico está envejeciendo. El 33 % de la población tiene 60 años. Por definición, un país envejecido es el que tiene el 10. 5% de su población de 60 años, por lo que estamos por encima; somos el de más rápido envejecimiento a nivel mundial y el cuarto más viejo a nivel mundial. Reconoció que la  migración y los nacimientos son los factores que inciden para tener esta población, no obstante, el  planteamiento es que la  población cambió y las actitudes y la forma de vida han cambiado.

“El problema no es que la población cambió, es que ni la industria privada, ni la parte comunitaria ni el gobierno se han adaptado  y transformado a esa población”. Por ejemplo, Florida y Arizona han creado una industria de servicios a la población mayor, que atrae a personas de otros estados, con lo que llevan su capital.

Acarón Rodríguez reveló que en el  2013 conversó con una secretaria de la gobernación sobre el particular y la respuesta de la funcionaria fue que no creía que la política pública del gobernador fuese “traer más viejos al país”.

“Costa Rica está llevando gente, México. A nivel mundial hay muchos modelos, pero aquí nos quedamos en una conversación de nosotros con nosotros: seguimos mirándonos el ombligo”.

Ante la realidad de que la población que predomina es la del adulto mayor, afirmó que en Puerto Rico  todavía estamos en pañales de lo que hay que hacer. Defendió que hay adultos mayores que siguen trabajando y empresarios que ese es su  propósito de vida, por lo que hay que desarrollar una fuerza laboral mayor, dar oportunidades de desarrollo económico y pensar cómo crear microempresas comunitarias para servir; un ejemplo: la fiambrera. “¿Por qué no promovemos ese servicio en las comunidades y que paguen con la tarjeta del PAN?  Pero  queremos seguir haciendo lo mismo, totalmente desenfocados. Otro ejemplo puede ser un Uber comunitario que se encargue de la transportación y le paguen. Hay que cambiar también la visión en las comunidades: hay tres casas, tres mujeres solas,¿por qué no se juntan cocinan y comparten?”.

Recalcó que hay oportunidades, pero que el edadismo, el discrimen por edad,  no nos permite cambiar esa visión y que la mayor barrera, que está en las mentes de la sociedad, es “ya nosotros  no deberíamos estar aquí”.

Apuntó que los municipios deben empezar a cambiar su visión, ya que hay pueblos, como Rincón, Hormigueros y Guaynabo donde  la mayor parte de su población es adulta mayor. Mientras, solo el 5 % de la población adulta mayor esta institucionalizada. Tomando eso en consideración, propone que haya  cambios estructurales y se derogue la Ley 94 de 1977, debido a que está basada en un envejecimiento que ya no existe.

El enfoque es que hay que crear, propone, es una ley en otro contexto donde se promuevan los servicios desde el hogar, de apoyo en el hogar; de ahí, pasar a un cuido diurno y, por último, al hogar de cuido; que sea un sistema de cuido continuo en que la gente pueda navegar de un sistema a otro sin ser impactante, traumático. Admitió que a AARP se le ha hecho difícil  cambiar la visión sobre la población adulta mayor porque las estructuras no quieren moverse, no solo las del gobierno. “Estamos en un Puerto Rico diferente, el cual nos negamos a aceptar”.

Al respecto indicó que la expectativa de vida para las mujeres es los 82 años, mientras para los hombres es de 78 años y  la expectativa de vida saludable, está en los 69 años. Eso significa que hay un desfase de 11 años de expectativa de vida  saludable, en los que  la gente pierde su  funcionalidad por motivos de salud.  Lo que nos corresponde como sociedad es promover la salud en los términos correctos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), física, mental y social, para reducir esa brecha,  porque en esos 11 años es que suelen surgir  las condiciones de salud, por lo que se tiene que aprender a  vivir saludable y eso no es después de los 50.

“Hay que ir cambiando esa visión desde la gente más joven, para cuando lleguen estén preparados, no lleguen enfermos”.

Como parte de su trabajo, AARP ha presentado una serie de medidas entre proyectos de ley y resoluciones durante estas dos sesiones legislativas, algunas de las cuales han sido aprobadas y otras están pendientes. Entre ellos está el PC 736, el cual propone que todas las organizaciones que trabajan con capacitación financiera hagan un plan de país para ofrecer capacitación financiera a la gente. “En un país donde todo el mundo está en quiebra no hay futuro”, comentó Acarón Rodríguez. Como una cuestión de equidad, señaló el  PS 651, el cual propone que se le otorgue a toda persona los incentivos de la Ley 60 de empresarismo, no importa la edad. Al presente, es solo para empresarios menores de 35 años.

Otra es una resolución para promover la educación de por vida, para que las personas aptas se mantengan  relevantes en la fuerza laboral y mantengan su desarrollo cognitivo. Una de las que ha presentado mayor dificultades es que se derogue la ley 94 del 1977 y se configure una nueva ley sobre los hogares de cuido. Acarón Rodríguez denunció que llevan como tres cuatrienios en que se somete una ley, pero la hace el legislador sin hablar con las asociaciones de cuido  ni AARP, ni siquiera con el Departamento de la Familia, por lo  que todos se oponen porque no sirve. “Tenemos que crear un comité de trabajo para crear una ley de consenso”.

El director ejecutivo de AARP destacó lo importante y lo primordial que es el trabajo comunitario y reconoció que el gobierno no puede estar en cada esquina. “Nos toca a nosotros organizarnos y crear estructuras de apoyo entre nosotros, porque el gobierno no da abasto. El futuro no es de los jóvenes, yo tengo 30 años más de vida, rechazo inmolarme. Lo peor que puede hacer una persona es pensar que ya está viejo para algo: cae en depresión, no tiene propósito de vida. Tenemos que cambiar esa visión”.