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Mirada al País: El día despues

 

Especial para CLARIDAD

El 28 de julio de 2020 en columna publicada en CLARIDAD titulada 4 de noviembre 2020 dije: ¨Por eso hago un llamado a los sectores progresistas o de izquierda que hoy aspiran a dirigir nuestros destinos dentro de la colonia participando en la legislatura y quien sabe si desde la Fortaleza, que con desprendimiento y generosidad, a partir del 4 de noviembre convoquen al pueblo para atender los asuntos que nos afectan desde la unidad y la solidaridad.¨

Hoy reitero con mas fuerza ese llamado. Deploro la dinámica de ataques que se desataron entre los simpatizantes del PIP y MVC. El 4 de noviembre tendremos que todos y todas olvidar injurias, sanar heridas, sacudirnos y levantarnos con mas fuerza a luchar, y tiene que ser UNIDOS.

La posibilidad de alcanzar un gobierno desde la izquierda no es posible desde la división. Desde la legislatura los y las que logren ser electos deberán priorizar en derogar o por lo menos enmendar el nefasto Código Electoral de TRS. La eliminación de la prohibición de alianzas, la segunda vuelta y la proporcionalidad en la representación son indispensables para tener oportunidad de cambiar las reglas del juego.

Por ejemplo, recientemente René Pérez hizo un llamado que por el bien de la patria Lúgaro o Dalmau se retiraran de la contienda para apoyar a un solo candidato unidos. El problema es que jurídicamente es imposible. El Artículo 6.1 del Código Electoral lee: ¨Los Partidos Políticos solo se certificarán y reconocerán individualmente dentro de las categorías dispuestas en esta Ley; y sin constitur alianzas o coligación entre Partidos Políticos, sus candidatos o candidatos independientes¨. Hacer lo que René Pérez sugería hubiera ocasionado la pérdida de la franquicia del partido que retirara su candidato a gobernador, perdiendo a su vez la oportunidad de participar con todos sus candidatos.

De hecho, lo que se hizo en las elecciones del 2012 en que el MUS no postuló candidato para la alcaldía de San Juan y apoyó a Carmen Yulín Cruz del PPD, bajo esta disposición ahora está prohibido.

Por lo tanto, temprano en este cuatrieno hay que dialogar, desarrollar e impulsar una estrategia electoral para el 2024. Ya los resultados electorales del próximo martes nos dará las coordenadas para ello.

Tengo que sin embargo expresar lo que considero una controversia que entiendo tendrá un impacto en el voto de los sectores de izquierda el próximo martes, y es el tema del estatus. Entiendo que el MVC en su afán de capturar votos de estadistas insistió en mantener en su programa el reconocimiento de la estadidad como opción descolonizadora innecesariamente. Esa definición de la estadidad le debe haber costado mas votos desde la izquierda que los que pueda movilizar de sectores estadistas. Los números del martes 3 de noviembre me darán la razón o me desmentirán. Una cosa es reconocer que hay un sector significativo  que apoya la estadidad y cuya opinión debe ser considerada entre las opciones no territoriales y no coloniales dentro del marco de la Constitución de Estados Unidos y otra reconocerla como opción descolonizadora según definido por el derecho internacional. La anexión no es integración y así quedó claramente definido por la Corte Internacional de Justicia de la Haya en la opinión sobre el caso de Namibia ante los intentos de anexión por parte de Africa del Sur.  Bastaba con meramente haber apoyado como proceso descolonizador a la Asamblea Constitucional de Estatus sin caracterizar a la estadidad como descolonizadora.

 

Asimismo el PIP no atendió llamados que le hiciéramos para abrir el partido a una participación mas amplia del independentismo y al diálogo intraorganizacional. Esperamos que terminada la contienda electoral haya ánimo político de mas apertura ante todo tras el apoyo amplio que está recibiendo la candidatura de Juan Dalmau de sectores mas allá del independentismo.

El tránsito durante este cuatrienio por los esfuerzos del MINH con el PPT, MUS, PIP, MST, Movimiento Ñin Negrón y demás organizaciones patrióticas, socialistas y gremios laborales por distintos intentos de alianzas para denunciar y combatir la Ley Promesa, la Junta de Control Fiscal, las carboneras, el plebiscito del 2017, la corrupción, el verano del 19, la violencia contra la mujer, la homofobia, lesbofobia y transfobia y todas las manifestaciones de discrimen, racismo y explotación laboral, nos ha permitido madurar la capacidad de lucha en unidad, identificar los retos que conlleva, superar actitudes sectarias y ampliar la capacidad de atender,  entender y valorar a todos los sectores con sus luces y sus sombras.

Lo que me lleva al punto que mas trabajo ha dado en llegar a consensos entre lo que se definen como fuerzas soberanistas e independentistas: la prioridad del objetivo de conseguir la soberanía e independencia de Puerto Rico. Urgente como son todas las luchas que damos en el día a día, siento que se pierde la brújula cuando no atamos los objetivos con la imperiosa necesidad de terminar con el colonialismo en Puerto Rico. Para tener la capacidad política de decidir qué empresas manejan los recursos energéticos, las protecciones ambientales, sacar la Junta de Control Fiscal, aprobar leyes laborales de avanzada, manejar pandemias y desastres naturales con acceso a los recursos que existen a nivel internacional, dejar de ser un enclave económico y de lavado de dinero de empresas de Estados Unidos, controlar nuestras aduanas, puertos, eliminar las leyes de cabotaje y poder entrar en acuerdos comerciales con cualquier país del mundo y obtener financiamientos favorables, sin los poderes políticos de la soberanía solo podremos lograr pequeñas y aisladas reformas que le harán cosquilla a la estructura colonial.

El pueblo demostrará en estas elecciones si está o no perdiendo el miedo. El voto en el plebiscito será un sondeo de oponión sin fuerza jurídica pero con capacidad de formar opinión política. Un triunfo del NO ya sea por mayoría absoluta o por una demostración de fuerza significativa ayudará a escalar la lucha contra la estadidad.

Aunque nuestras luchas no deben jamás regirse por calendarios electorales porque la lucha en la calle tiene que darse todos los días del año, aprovechar momentos conyunturales que fortalezcan nuestros esfuerzos nos permitirá seguir adelante con la agenda urgente de la patria nueva. De nuestra capacidad para identificar las oportunidades que se nos presentan dependerá si venceremos.

 

 

 

 

 

Mirada al País: Mi prima y la generación del Yo no me dejo

 

Especial para CLARIDAD

Desde que regresé a Puerto Rico hace unas semanas, ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que me han preguntado “cómo veo la cosa” en la isla. Tanto familiares y amigos de aquí, como gente de afuera, han querido saber si vislumbro algún cambio inmediato en la situación política del país.

La pregunta, hasta cierto punto, es válida. Mis amigos de afuera esperan que, ahora que estoy de vuelta, les cuente con lujos de detalle lo que pasa aquí dentro. Para mi familia y mis amigos, en cambio, haber vivido allende los mares por varios años me ha otorgado esa mirada distante y crítica que sólo puede dar la distancia y el tiempo. Pero disparar una respuesta así, de la baqueta, aún me cuesta muchísimo. Todo cuanto se ha vivido en este chispazo de tierra en el mar por los pasados cuatro años y la intensidad con que se ha hecho, me impide hacer observaciones precisas y mucho menos cortas –paradójicamente, justo lo que se espera de un periodista en funciones. Para encontrar una respuesta, opto, entonces, por mirar aquello que me resulta más cercano, más confiable.

Las “nuevas generaciones”, esa frase ya tan masticada y escupida, con la que cada cuatro años las clases políticas pretenden extender sus bases electorales, pero a la que históricamente los partidos de aquí han obviado de hecho. Hasta este cuatrienio, los  y las jóvenes en Puerto Rico –a los que clichosamente se les llama “el futuro del país”– no eran más que una masa inamovible y apolítica, acusada de preferir irse a la playa el día de las elecciones o de seguir la herencia fanática del bipartidismo político de sus padres y abuelos. Pero si algo sacó a relucir el ‘Verano del 19’ fue la prueba fehaciente de que nuestros jóvenes tienen en sus manos y en sus conciencias la oportunidad de impulsar un cambio. Real, palpable.

Tomo como ejemplo una prima paterna. Tiene 20 años, estudia enfermería y es rebelde. Ella y yo no hablamos mucho, la verdad. Nuestra marcada diferencia de edad nos condenó desde pequeños a una de esas relaciones familiares en las que se conocen y se tienen mutuo afecto, pero no suelen pasar mucho tiempo juntos. De su vida y de sus cosas estilo enterarme más por las redes sociales que por ella misma. Pero desde las sombras de Instagram y Facebook veo con esperanza sus andares.

A sus dos décadas de vida, mi prima representa a esa generación del “yo no me dejo”, esa masa joven contestataria, negada a guardar más silencio ante la corrupción, la mala gestión de gobierno y un sistema que viene precarizando su presente y su futuro desde que nacieron. Es rebelde porque ha logrado resistir a un sistema diseñado para consumir y enajenar nuestras mentes, que incita a no pensar y a repetir como papagallos la diatriba politiquera que nos ha traído hasta aquí.

“La resistencia no tiene miedo”, lee el título de una de sus fotos en Instagram, y sé que ella no tiene ninguno. Condena el patriarcado y el machismo despampanante de este país, ataca sin remordimientos la politiquería barata y defiende la lucha anticolonial de nuestro pueblo. Es uno de esos tantos miles de jóvenes que tomaron las calles en 2019 para estremecer a este país desde sus cimientos y dar la sensación de movilidad que tanto hace falta por estos tiempos. También es posible que fuera parte de ese 44% de electores hábiles, la mayoría de ellos jóvenes, que no votó en 2016, pero que este año “lo tienen claro”.

Es probable que este año no sea el del tan esperado cambio que muchos quisiéramos. Si bien el ‘Verano del 19’ despertó esperanzas de un nuevo y mejor país en gran parte de la población, ninguna gran revolución se hizo de la noche a la mañana. Mas no por eso han de perderse las ilusiones. Veo a mi prima y me digo que los cambios, más temprano que tarde, terminan por llegar y la chispa de la incomodidad ya está sembrada en aquellos que vivieron estos tiempos.

Mi prima no lo sabe, yo tampoco he tenido la oportunidad de decirle, pero la admiro mucho y en sus manos veo, más que el futuro, el presente de nuestro país. Ese que se va escribiendo a pulso, día a día, y que no espera mañana para despertar el alba.

El autor es periodista y trabajo para TeleSur.

 

 

 

Los Macheteros rinden homenaje a don Heriberto Marín

Homenaje a don Heriberto Marín Torres

A ti hijo Del Valle Heroico, del Coabey insurrecto,

De la Patria armada, sublevada, afirmada

Te abrazaste a la bandera proscrita

Amordazada, temida por el imperio

Tu corazón palpitante, de juventud y heroísmo

Se mantuvo firme, siguiendo el juramento,

el que hiciste frente a Blanca

y por ende al Maestro.

Asumiendo el reto de tu generación

Te erguiste junto a los tuyos,

Desde Jayuya, Peñuelas,Arecibo, Utuado,

San Juan, Santurce, Ponce…

Y hasta Washington

Sonaron las trompetas de Libertad,

Declararon la República,

y enfrentaron al tirano, paseándose

Entre las sombras de la muerte,

Para entrar a la eternidad.

Ese esfuerzo colectivo,

De una generación de hombres y mujres combatientes,

Que se atrincheraron frente a la Historia,

Para denunciar el colonialismo, la tiranía y el genocidio,

A esa generación que representas y afirmas, hoy como siempre,

a esa generación, a ellas y ellos, agradecemos, honramos, saludamos

con el choque marcial de nuestras botas, compañero

para honor y gloria de la Patria en resistencia, te nombramos

¡Heriberto Marín Torres, Comandante Machetero!

 

 

 

30 de octubre 1950

 

“La revolución de octubre fue un acto de sacrificio deliberado, premeditado y resuelto en el secreto de una conciencia política, de demostrar al mundo que Puerto Rico es una nación viva.” Juan Antonio Corretjer

[…]

En la década del 50 del siglo 20 el mundo está polarizado, encontramos un Estados Unidos prepotente luego de la llamada Segunda Guerra Mundial, vemos a una Unión Soviética que no obstante la lamentable pérdida de 27 millones de seres en el mencionado conflicto, se enfrenta a sus antiguos aliados con quienes caminaron juntos en contra del fascismo, en esos momentos el conflicto de Correa está en ebullición, guerra donde cientos de boricuas perderán la vida por una causa que no era la suya y un planeta en reconstrucción donde la independencia y la soberanía de los pueblos en lucha se manifiesta en Asia, África y América Latina. Nuestro archipiélago borinqueño será inundado de instalaciones militares estadounidenses tanto en la isla grande como en Vieques y Culebra. Expropiaciones, abusos, vicios, eran la orden del día de las huestes al servicio de las fuerzas marciales. El gobierno de turno dirigido por Luis Muñoz Marín fomentaba y facilitaba la inmigración al frío norte, era artífice de la destrucción del movimiento obrero y sindical, promulgaba el ingreso a las fuerzas armadas estadounidenses, montaba una estrategia económica otorgando incentivos al gran capital a costa de los salarios de las obreras y obreros. Recordemos: “En la década de 1950, la esterilización se transformó en la práctica favorita para controlar la natalidad, porque se podía justificar como una con propósitos terapéuticos. Por eso en 1950, 7,000 mujeres fueron esterilizadas en los hospitales de distrito.

[…]

[A] quel 30 de octubre de 1950 los y las nacionalistas proclamaron ante el mundo la necesidad de un Puerto Rico libre y soberano a través de un levantamiento armado insurreccional.

Los primeros incidentes ocurren entre nacionalistas y policías en el barrio Macaná en Peñuelas, mueren en acción los nacionalistas Guillermo González Ubides, Arturo Ortiz y José A. Ramos en la periferia de Ponce muere el policía Aurelio Miranda. En el municipio de Jayuya se programa la segunda República de Puerto Rico cuando se toma el pueblo y se levanta bandera por Blanca Canales Torresola y Heriberto Marín. Fallece en combate Carlos Irizarry y sobrevive, entre otros y otras Elio Torresola. Los nacionalistas atacan la sede del gobierno colonial, la Fortaleza, dirigidos por Raimundo Díaz Pacheco en un comando compuesto por Domingo Hiraldo, Roberto Acevedo, Gregorio Hernández y Manuel Torres Medina. Del grupo sobrevive Gregorio Hernández. Mayagüez, Naranjito, Ponce, Arecibo son escenarios de acción y combate. En Utuado se comete un vil crimen cuando se dispara, para fusilar, a los nacionalistas. En la barbería Salón Boricua el nacionalista Vidal Santiago enfrenta y resiste por horas un ataque brutal llevado a cabo por la policía y la Guardia Nacional. Aunque gravemente herido sobrevive al vil asalto. El primero de noviembre de 1950, como parte del proceso insurreccional, Griselio Torresola y Oscar Collazo realizan un ataque armado a la llamada Casa Blair, residencia interina del presidente Truman. Fallece en el ataque Griselio Torresola. Oscar Collazo es herido y muere un policía.

El día siguiente, es atacado por las fuerzas del estado, la residencia de don Pedro Albizu Campos en San Juan. junto con Albizu defendían el espacio las libertarias Doris Torresola, Carmen María Pérez {Carmín} y Juan José Muñoz Matos. Doris Torresola fue herida de bala. Peñuelas, Ponce, Naranjito, Mayagüez, Arecibo, San Juan, Washington Distrito Federal y Utuado, entre otros, fueron escenarios de la insurrección nacionalista. Existen diferencias en torno a las muertos y heridos del levantamiento nacionalista. Héctor Andrés Negroni afirma los siguientes números, muertos: 7 policías y 1 guardia nacional, 1 bombero, 18 nacionalistas y 2 transeúntes para un total de 29. Heridos: 21 policías, 11 guardias nacionales, 1 bombero, 11 nacionalistas y 7 transeúntes para un total de 51.

[…]

Un año, luego de los sucesos, el militante comunista César Andreu Iglesias en un compendio escrito bajo el título “Independencia y socialismo”, expresa que entre los principales aspectos de la insurrección del 30 de octubre encontramos:

  1. Asestó un rudo golpe al imperialismo en el campo de la política internacional.
  2. Ayudó a desenmascarar a Muñoz Marín y a su gobierno colonial como enemigos de la independencia y agentes incondicionales del imperialismo yanqui.
  3. Demostró que el pueblo, a pesar de permanecer al margen del conflicto, no siente hostilidad hacia los nacionalistas manifestando así las ansias latentes de liberación de las grandes masas populares.
  4. Forzó a los sectores independentistas vacilantes a adoptar una posición más militante frente al imperialismo.

Extracto de: “Reclamo Inconcluso: 1950, La Revolución Nacionalista”; conferencia de Luis Manuel Santiago Torres – Casa Aboy, 25 de octubre de 2020. Texto completo en:

https://www.facebook.com/100003732153990/posts/2235218663279184/

 

 

Carpetas Electrónicas

JUAN MARI BRAS

 

 Especial para Claridad

 

El carpeteo, como fase primaria para la persecución del patriotismo boricuas, ha revivido con toda su furia. Solo que ya no hace falta el voluminoso conjunto de papeles y tomos encuadernados, ni una red tan vasta de chotas e informantes para seguir el tracto de sus víctimas como era el caso en los años desde los cuarenta hasta los ochenta del siglo pasado.

Los grandes adelantos tecnológicos que representan los avances en la electrónica, la digitalización y las computadoras hacen innecesarios aquellos métodos arcaicos que finalmente fueron descubiertos y luego declarados ilegales por lo tribunales de Puerto Rico y Estados Unidos.

Lo último que conocemos de las nuevas técnicas persecutorias de los interventores de Estados Unidos en Puerto Rico ha sido el robo de los archivos electrónicos de varios independentistas puertorriqueños, tanto en las computadoras de sus negocios y oficinas como en las portátiles que manejan en cualquier lugar donde se encuentren. Sin que dejen rastros de escalamiento en sus lugares de trabajo y residencias, les han vaciado sus computadoras, que incluyen trabajos personales, políticos y profesionales de años.

Antes de empezar a buscar medidas remediales inmediatas para defenderse de tales latrocinios, es menester dar paso a una reflexión indispensable. Claro que esta puede darse conjuntamente con lo que podamos hacer para prevenir que ocurra a cada uno de nosotros lo que ya ha pasado con alguno(a)s compañero(a)s.

En primer lugar, estamos claro en la conclusión básica a que debe llevarnos el hallazgo apuntado. La persecución imperialista contra el movimiento independentista puertorriqueño no ha cesado nunca. Algunos compatriotas, por inocencia o retardación política (hay diferentes grados en la clasificación del equívoco), llegaron a creer que esas represiones se habían descontinuado con lo que se consideraba “el fin de la guerra fría”. Tal afirmación partía de la falsa premisa de que los independentistas puertorriqueños se nos perseguía porque éramos aliados de los países socialistas y no por buscar la independencia de nuestra patria. Eso nunca ha sido así.

Lo segundo que tenemos que tener bien claro es que el imperio no distingue entre los independentistas que crean en la lucha armada y los que se concentren en medios pacíficos para buscar el avance de sus metas patrióticas. En el pasado del carpeteo artesanal, como en el presente del electrónico, lo mismo persiguen al nacionalista que al socialista, el pipiolo  el realengo. Así lo hicieron entre los años cuarenta y los ochenta y así lo están haciendo ahora.

Lo tercero que debemos reconocer es que esta vez, al igual que aquella, la persecución no se va a limitar a los independentistas. En la medida en que nosotros logremos hacer causa común con sectores del  autonomismo y del anexionismo, éstos serán incluidos en sus carpetas electrónicas y en todo el proceso persecutorio. Porque, en resumidas cuentas, lo que los yanquis distinguen con toda claridad es entre puertorriqueños leales a su patria sobre toda otra o  aquellos que primero son sumisos a la dominación extranjera al precio que sea.

Hay algunos boricuas que andan en riversa en su vida política, empezando por ser independentistas para luego pasar a alguna variante autonomista. Y hasta los ha habido que han saltado directo al estercolero anexionista. Pero todos esos son los menos, visto en perspectiva histórica. Los más son los que han avanzado desde las propuestas tímidas del autonomismo hasta las independentistas. Así fueron, —para solo señalar ejemplos laterales— los casos de José De Diego, Don Pedro Albizu Campos, el Dr. Francisco Susoni y el Lic. Vicente Géigel Polanco. Del campo anexionista tales fueron los casos del Dr. Julio Henna, el Lic. Rosendo Matienzo Cintrón y el Lic. Rafael Arjona Siaca.

Ahora empiezan a revelarse posturas autonomistas, y algunas anexionistas también, que se van ubicando en líneas claramente anticolonialistas. Es de esperarse que esos grupos y personas, según vayan definiéndose los propósitos imperialistas de mantener el colonialismo aquí intacto en sus fundamentos, se irán acercando, como lo hicieron sus ilustres antepasados señalados, a la causa de la independencia.

La independencia es el destino inevitable del pueblo puertorriqueño. Por eso los independentistas hemos sido siempre el primer objetivo de las represiones imperialistas. Nosotros, antes que los boricuas de otras posiciones sobre el status, tenemos que comprender sin ambages que es más difícil conseguir una libre asociación o la estadidad para Puerto Rico que obligar a Wáshington a reconocer nuestra independencia. La razón es muy sencilla: ellos saben que Puerto Rico es una nación y el sistema constitucional de Estados Unidos, con el cuál les ha ido muy bien por mas de dos siglos, no tiene cabida para otras nacionalidades dentro del mismo. No debe confundirse la variedad étnica de Estados Unidos, que es resultado de una necesidad de atraer emigrantes para suplir las poblaciones de sus veracidades expansionistas del siglo XIX y las de su impetuoso desarrollo industrial y comercial durante el siglo XX,  con variedad nacional, que ha estado ausente siempre en la historia norteamericana. Tampoco debe dejarnos confundir la llamada Libres asociación que Estados Unidos acordó por razones de estrategia militar y geopolítica a unos grupos de islas en el Océano Pacífico que nunca han sido territorios bajo el dominio de Estados Unidos sino que fueron territorios en fideicomiso de Naciones Unidas que la ONU concedió en administración fiduciaria a ese país.

Lo que Estados Unidos quiere es mantener la dominación colonial de Puerto Rico. Lo quieren porque les es muy beneficioso a sus intereses económicos y geopolíticos mantener ese dominio sobre nuestro pueblo que es —para ellos— un mercado cautivo para sus exportaciones de productos de segundo orden que es lo que envían aquí, y un lugar para cuantiosas inversiones de altísimos rendimientos en la industria, la banca y el comercio detallista.

Nuestra lucha se irá incrementando con el apoyo del pueblo, cada día en proporciones mayores. Y por eso es que nos persiguen.

Echemos a un lado las minúsculas disputas faccionales que nos mantienen  dispersos y obstaculizan la coherencia y efectividad de nuestra estrategia libertadora. Nuestros enemigos no son los otros grupos independentistas. Ni siquiera lo son las diversas facciones de los Populares y los anexionistas. Concentremos la fuerza en atacar al imperio, destacando en cada momento ante nuestro pueblo, ante el pueblo de Estados Unidos y ante la comunidad internacional, los abusos y atropellos que siguen cometiendo los interventores contra este pueblo entero.

 

6 de marzo de 2006