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Estudiantes exigen destitución de Zayira Jordán Conde

 

CLARIDAD

 

La comunidad asegura que existe un patrón de desconocimiento e imposición política

 

Gremios, sindicatos y asociaciones estudiantiles lo advirtieron meses antes de su presidencia. Advertían, por igual, que el proceso de elección en que resultó electa sufrió de intervenciones político-partidistas. Y hoy, a noventa días de entrar en funciones, la Dra. Zayira Jordán Conde enfrenta formalmente la oposición del Consejo General de Estudiantes (CGE) del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

La organización estudiantil, que venía denunciando algunas movidas de la presidenta de la UPR, catalogó a Jordán Conde como “incapaz de conducir con transparencia, responsabilidad fiscal y respeto la gobernanza universitaria”. Asimismo, los estudiantes aseguran un mal manejo intencional de las finanzas institucionales.

“Sus acciones han tergiversado los estados financieros auditados, presentando como “insolvencia” lo que, según la propia Certificación Núm. 116 (Estados Financieros Auditados 2024-2025), es un escenario complejo dentro del marco fiscal vigente”, publicó el CGE este 29 de septiembre.

Esta tergiversación, continuó la asociación, justifica los cierres de programas y, más recientemente, la idea de consolidar las rectorías. De acuerdo con el CGE, esta determinación impactaría la autonomía de los recintos, centralizaría sus funciones y contradiría la Ley 1 de 1996, que precisamente protege esta independencia.

“La  presidenta ha marginado deliberadamente la participación de sectores representativos en la Junta Universitaria, violando el Reglamento General de la UPR y el Reglamento General de Estudiantes. Ha cedido decisiones estratégicas a asesores externos con claros conflictos de interés y ha justificado cierres arbitrarios de programas académicos de alto valor social, sin sustento en estudios de planificación institucional”, agregaron los estudiantes.

Con relación a esta arbitrariedad financiera, el CGE recordó que el Fideicomiso del Sistema de Retiro de la UPR mantiene una solvencia proyectada de tres décadas, con un balance de $1,713 millones contabilizados en junio del año pasado. “Convertir esa deuda actuarial en sinónimo de quiebra inmediata es un acto irresponsable que erosiona la confianza pública. Este alarmismo se utiliza como cortina de humo para justificar recortes, cierres y consolidaciones que carecen de base financiera y académica”.

 Cambios afectan días feriados y reglamentos

 El pasado 22 de septiembre, los trabajadores del recinto de Río Piedras recibieron un correo de la rectora, Angélica Varela Llavona, que indicaba un cambio de calendario: no tendrían libre, ni ellos ni los estudiantes, el 23 de septiembre, día en que se conmemora el Grito de Lares.

“En cumplimiento con el seriado R-2526-12, emitido por la presidenta Dra. Zayira Jordán Conde el 18 de septiembre de 2025, se informa que el martes, 23 de septiembre será un día regular de clases y de trabajo para todos los empleados universitarios”, lee la comunicación por escrito.

Además, el comunicado sostuvo que, en el caso de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, el feriado no se concedió por no estar incluido en el convenio colectivo del gremio y porque el gasto que supondría el feriado —$600,000— habría tenido que ser aprobado por la Junta de Control Fiscal, que actualmente tiene uno de sus siete integrantes.

Pero de acuerdo con Astrid Lugo, senadora estudiantil en el CGE riopedrense, la Certificación 29 del 1971—promulgada por la Junta Universitaria— reconoce el 23 de septiembre como un día libre en el sistema UPR. “Eso es una certificación que decidieron ignorar”.

“Nosotros elevamos la discusión a rectoría y a la junta administrativa, y simplemente quisieron ignorarnos. Están ignorando las certificaciones universitarias que han salido, además de que es un día reconocido y debe ser respetado”, agregó la estudiante.

Por su parte, el secretario de relaciones públicas del CGE, Anthony Lugo, afirmó que estas y otras decisiones similares han sido directamente influidas por la presidencia de la Dra. Zayira Jordán Conde. La colectividad ha catalogado las posturas de la presidenta como “falsas y alarmistas”, particularmente con relación a los fondos federales.

“La presidenta se comunicó con la rectora y le dijo que también tenía que sacar los baños inclusivos porque, si no, íbamos a perder los fondos federales. Están destruyendo todo por lo que hemos luchado en la Universidad de Puerto Rico, de desestimar no reconocer a nuestras comunidades y a la diversidad que existe. Y eso simplemente no puede ser”, concluyeron ambos integrantes del CGE, en exclusiva con CLARIDAD.

 

 

 

 

 

 

El sionismo y el fin de la libertad académica en Estados Unidos

 

La administración Trump busca revocar las visas de muchos del millón cien mil estudiantes extranjeros en Estados Unidos

 

Asimismo, ahora, el gobierno de Trump le está haciendo la guerra a las universidades con la excusa de que cobijan a organizaciones de izquierda.

Los intereses corporativos judíos en Estados Unidos son parte integral de la política del país y de su élite del poder. Muchas de las decisiones de los gobiernos estadounidenses relacionadas con Medio Oriente durante años han estado muy influidas debido a la posición particularmente prominente de una parte de los judíos norteamericanos en el poder financiero y los medios de comunicación de masas.

Existe una matriz creada, y extendida en los círculos políticos estadounidenses, que les permite injuriar, tildar de antisemitas y hasta de racistas a quienesquiera que critiquen los crímenes de guerra y las constantes acciones violatorias de los derechos humanos del gobierno israelí. Igual le ocurre a quienes defienden la causa palestina, se oponen al sionismo, o cuestionan la excesiva influencia del lobby pro israelí en la política interna de Estados Unidos.

Muchos estados del país también han aprobado leyes para castigar a personas o empresas que boicoteen a Israel. En varios estados existen leyes que tildan las críticas al moderno Estado de Israel como «acciones de odio» y antisemitismo. Lo mismo ocurre con aquellos quienes en Estados Unidos osan afirmar que las acciones de exterminio y genocidio israelí en Gaza se asemejan al holocausto perpetrado por los nazis.

Durante meses campamentos de solidaridad con Palestina, y con reclamos para que esas entidades corten su complicidad y sus lazos con Israel, se establecieron en los terrenos de universidades a lo largo del país, incluyendo Harvard, Yale, Stanford, Cornell, Universidad de California en Los Ángeles, y otras. Algunas, como Cornell, al norte del estado de Nueva York, tiene inversiones en empresas estadounidenses productoras de armamento vinculado al actual genocidio y colabora directamente con el Instituto de Tecnología de Israel (Technion) en el desarrollo de tecnología para el exterminio de la población palestina.

A raíz de la participación de un buen número de estudiantes e integrantes de los claustros universitarios en las pacíficas protestas en rechazo y condena a la brutalidad israelí contra el pueblo palestino, en los últimos dos años muchos de esos jóvenes han sido físicamente agredidos y se han llevado a cabo purgas, oleadas de detenciones, así como recortes de la financiación pública a la educación superior por parte del estado y de donantes privados, no poco de los cuales son entidades sionistas y multimillonarios, propietarios de activos en las universidades.

Como parte de la atmósfera represiva generada, algunos de los llamados influencer de derecha han creado, incluso, Listas Negras digitales de Profesores o académicos «que se atreven a decir la verdad al poder», como lo acaba de denunciar el pasado día 13 la periodista y profesora Stacey Patton en su blog espejismodelunallena.blogspot.com.

No pocas de esas entidades de educación superior han capitulado ante la represión de la administración a la libertad de expresión con respecto al genocidio en Gaza. Al decir de Maura Finkelstein, profesora judía despedida del Muhlenberg College (Pensilvania) como resultado de una represión de estilo macartista contra el profesorado pro palestino, las universidades se han convertido en «bancos y empresas de desarrollo inmobiliario que ofrecen clases».

La Dra. Finkelstein, profesora asociada titular y directora del Departamento de Sociología y Antropología del centro universitario Muhlenberg, fue despedida en enero de 2024, únicamente por sus expresiones contra el sionismo y el genocidio que publicara en Instagram, tras lo cual fue atacada durante meses por sionistas en redes sociales. Estos, incluyendo autoridades y exalumnos graduados de la universidad, denunciaron lo que llamaron «peligrosa retórica pro-Hamás» y por su «flagrante sesgo en el aula contra el alumnado judío».

Finkelstein fue atacada en línea por ser «judía autodestructiva, nazi y kapo». Sus detractores publicaron que su familia debía estar avergonzada de ella, que su madre debería haberla abortado, que pronto perdería su trabajo y amenazaron: «Te estamos vigilando».

Una petición en Change.org, con unas 8 000 firmas, exigía su despido. Publicaban capturas de pantalla de los mensajes de Finkelstein: una foto suya con el pañuelo tradicional árabe o kaffiyeh, una mascarilla con estampados de ese origen y una camiseta sin mangas en la cual había escrito: «Libertad para Gaza, libertad para Palestina, detengan el genocidio continuo de las máquinas de guerra israelíes y estadounidenses».

Quienes carecen de titularidad, que constituyen la gran mayoría del profesorado universitario en Estados Unidos, tienen aún menos seguridad laboral. El ataque se basa en el engañoso argumento de que apoyar los derechos de los palestinos es una forma de antisemitismo, incluso para los judíos.

Por supuesto, su objetivo no es erradicar el antisemitismo, sino silenciar a la izquierda, a los liberales y aplastar todas las voces disidentes.

Finkelstein no es una excepción. Más de 3 000 estudiantes universitarios fueron arrestados, la mayoría durante el gobierno de Biden, en campus universitarios. Activistas estudiantiles, junto con profesores y administradores, han sido expulsados. Departamentos especializados en el Oriente Medio han sido desmantelados, cerrados o puestos bajo administración judicial.

Un ejemplo de ello, entre muchos casos en que se manifiestan esas acciones represivas, es el Dr. Eric Cheyfitz, profesor de estudios estadounidenses en la mencionada Universidad Cornell, la cual ha cancelado los dos cursos que impartiría este semestre y ha recomendado su suspensión sin sueldo por dos semestres, alegando que violó las leyes federales contra la discriminación, dadas sus expresiones acerca de la situación en Gaza. Cheyfitz, quien es judío y tiene familiares viviendo en Israel, niega la acusación. Afirmó que la universidad, en la cual ha enseñado durante más de dos décadas, intenta silenciarlo como parte de una campaña más amplia contra el activismo pro-palestino.

La administración Trump, como forma de presión y chantaje, ha recortado la financiación a algunas universidades de élite por supuestamente tolerar el antisemitismo, los prejuicios contra Israel y la ideología progresista en sus campus. The New York Times informó que las negociaciones entre Cornell y la Casa Blanca para recuperar cientos de millones de dólares en financiación federal se han estancado en las últimas semanas.

Esta cacería de brujas, a la que tontamente dieron credibilidad muchos administradores universitarios, ansiosos por congraciarse con los críticos de derecha y la administración Trump, han impulsado a que la Casa Blanca retire unos 11 000 millones de dólares en fondos para investigación.

Solo la Universidad de Harvard podría perder 2 000 millones de dólares. Asimismo, la administración Trump busca revocar las visas de estudiante de muchos del millón cien mil estudiantes extranjeros en Estados Unidos. También amenaza con revocar la condición de institución sin fines de lucro a universidades como Harvard y retirar la acreditación a la Universidad de Columbia, a pesar de que esta última ha cedido ante todas las presiones y exigencias del gobierno.

Se trata de una ofensiva del actual gobierno estadounidense contra los que ha llamado «enemigos internos», la izquierda, los liberales, el progresismo, la disidencia…

 

Publicado originalmente en juventudrebelde.cu

Espejo de artistas – Elizabeth Robles

Taller de la artista

 

 

Vivo prácticas del arte que son prácticas de vida, prácticas políticas -feministas: las
formas en que percibo mi corporeidad.

Esculturas de hielo.2025
Esculturas de hielo, 2025

En mi taller, las relaciones entre los deslizamientos de una cosa a la otra pueden ser
tensas. Se cruzan frente a mí trabajos a medias, en proceso o sin terminar, respirando
reposados o sin reposo. Me observan con sigilo al comenzar algo nuevo. Intento que
se queden en su sitio, pero son capaces de acomodarse en la sala, aparecen en el
comedor, en el balcón, la terraza, el estacionamiento, el patio o en todos los pasillos. Desde todos lados aguardan mi interacción, esculturas, pinturas, cerámicas, vitrales,
injertos, tinturas, ensamblajes, fotografías, objetos encontrados, telas, cobres y otros
metales, grabados, esferas de hielo, guirnaldas, semillas, dibujos, escritos, poemas,
caracoles, tapices, papel y papeles.

Diálogo en señas con el río Piedras. Orillar. Performance. Foto sumnistrada

Soy un ser vivo con cuerpo de múltiples lenguas. Convivo con tanta aparición
casi quieta o en descomposición, germinado o fermentado. Se trata de una movilidad
visible o imperceptible, mutante. También camino.

Los microorganismos hacen que me detenga. Intento dibujarlos al levantar una
piedra. Su olor al dorso descansa en el suelo. Microrganismos también imagino ver
entre los granos de la arena. Tengo visores, pero no científicos. Los llevo conmigo para
mirar debajo de las piedras del río. Sus desproporciones me recuerdan que la tierra no
puede ser una propiedad, no le pertenece a nadie, no se deja pertenecer. Igual hay
hambruna como inundaciones.

Presencia 2017. Foto suministrada

Mi patio está lleno de lombrices, a veces las veo al excavar para sembrar alguna
planta. El arte hace que la noción del tiempo no quede adormecida.

El riesgo y la duda son algunos de los modos de vida en mi taller. El desplazamiento
genera cambios. Aunque también tengo una mecedora y un tatami japonés para
descansar.

Como quien hace un cuerpo, en estos días de calor, he podido tocar base o, dialogar
con Rocío Zambrana, Melanie Pérez, Sarabel Santos, Dialitza Colón, Vanessa Vilches,
Darian Rosado, Michelle Pérez, Annex Burgos, Yarixa Puig, Marisol Plard, Gabriela Mejías, Marta Aponte Alsina, Beatriz Llenín, Awilda Rodríguez Lora, Àurea María Soto Mayor, Tari
Beroszi, y muchas otras pensadoras a quienes me gustaría tener un día en mi taller.

Esta semana conocí a la chilena Alejandra Castillo, quien nos visita por unos días.
Escucharla ha movido mi suelo, provocando en mí un nuevo descubrimiento de mí
misma.

Instalación, Desaparición de la fecha, 2022

Sobre la nueva novela de Cezanne Cardona

 

Especial para En Rojo

Con su colección de cuentos Levittown mon amour (Ediciones Callejón, 2018; edición ampliada: Seix Barral, 2025) Cezanne Cardona se estableció como un narrador de importancia en nuestras letras.  Los cuentos incluidos en este volumen retratan de manera imaginativa los conflictos económicos, sociales y hasta sicológicos de una clase media baja que vive o sobrevive en la periferia del área metropolitana sanjuanera.  De ahí que el título de la colección apunte directamente a un ambiente típico o arquetípico de esa clase, la urbanización Levittown.  Pero el título también apunta a una técnica empleada frecuentemente por Cardona, la intertextualidad o, definida muy someramente, las relaciones que se ponen de manifiesto en un texto con otro.  Así es porque el título del libro hace eco de la famosa película de 1959 de Alain Resnais, con guion de Margarite Duras, Hiroshima mom amour.  Los lectores de Cardona siempre tenemos que estar atentos a las referencias evidentes o escondidas que le sirven para estructurar su prosa, siempre culta, pero accesible a todos sus lectores y llena de sorpresas dadas las relaciones que directa o indirectamente va creando con estas. La intertextualidad en la obra de Cardona no es un mero despliegue de erudición, sino que, en sus manos, se convierte en una ingeniosa y efectiva técnica narrativa.  Por eso empleo el término intertextualidad, término que va más allá que la mera referencia o la sencillas alusión.  Recalco: en la prosa de Cardona la intertextualidad tiene un propósito y un sentido; no es mero juego estético ni pasatiempo académico.

Ahora los logros alcanzados con su colección de cuentos quedan solidificado y ampliados con su nueva novela, Esto también es una casa (Seix Barral, 2025).  Aquí el título presenta una intertextualidad menos obvia que la de su colección de cuentos, pues juega con el del famoso cuadro de 1929 del pintor surrealista belga René Magritte, “Ceci nést pas un pipe” (Esto no es una pipa), cuadro que plantea importantes ideas sobre la relación del arte y la realidad.  De manera sutil Cardona parece hacer lo mismo con el título de su nueva novela y con la obra misma.  Trataré de explicar mi propuesta ya que me parece que aquí se esconde mucho de importancia para entender mejor la obra.

Para aclarar mi propuesta tengo que delinear muy someramente la trama de la obra.  Una mujer – descubrimos muy de paso que se llama Pilar, nombre que no deja de ser simbólico en el contexto de la obra: pilar de la casa – tuvo un hijo a los catorce años, pero no vive con el padre de este.  El hijo, personaje principal de la obra, es la voz narrativa de la novela.  Su apodo, Javi, aparece sólo una vez en el texto y también muy de paso.  Esa casi ausencia de nombres implica que no tratamos con personajes que quieren representar a individuos sino con arquetípicos; estamos ante una especie de “Everyman”, personajes que representa a la humanidad entera.  El joven y su madre viven con el padre de esta en un edificio de dos plantas.  La de abajo es de concreto y funciona como ferretería; la de arriba es de madera y es la vivienda de la familia.  A Pilar siempre la vemos en la planta baja.  La ferretería termina funcionando también como casa ya que un huracán – a presuponemos que se alude a María – destruye la planta superior.  Un rótulo del negocio cuelga del balcón del piso superior y funciona como puente entre las dos plantas.  Este tiene un hueco producido por una bala que se convierte en punto de interés para el joven y su abuelo; es una especie de Aleph a través del cual miran e interpretan sus mundos.  Esta, en grandes líneas, es el argumento de la obra.  La trama no es su elemento más importante.

Pero este breve e incompleto resumen me sirven para desarrollar mi lectura de la novela y el título, por ello, viene muy al caso.  Casa aquí no es solamente un espacio físico, una vivienda, sino también un ámbito emocional, una institución social.  Casa es aquí familia.  El título de la novela, pues, puede leerse como “Esta también es una familia”.  Tal título hipotético encuadra perfectamente bien con la trama de la novela y la de los cuentos de Cardona porque estos tienen como tema central la estructura familiar.

En Levittown mon amour y en Esto también es una casa las familias que pueblan estos textos son disfuncionales.  Abundan aquí las parejas divorciadas, la violencia doméstica, los hijos que casi no tienen relación con los padres, especialmente con el padre.  En la colección de cuentos el padre era, para mí, la figura central; en la novela lo es la madre.  Pero en ambos libros la visión de los niños de esas familias fragmentadas o disfuncionales es clave; la novela la narra el hijo que fluctúa entre niño y adolescente.  Hay, por todo ello, una gran relación – podríamos hasta hablar de unidad – entre los dos libros.  El cultivo de esta temática parece darle la bienvenida y hasta pedir una lectura sociológica o sicoanalítica.  Evado tales lecturas porque no son de mi preferencia y porque más que retratos de seres verosímiles creo que la novela propone personajes que son arquetipos, el “Everyman” al que me refería.

Por ello, si cambiamos familia por casa, se hace más claro y evidente que la novela continúa y desarrolla la temática de los cuentos ya publicados.  Además la estructura de ambos libros también tiene una clara relación.   Hay, por ejemplo, capítulos de la novela que se pueden leer como cuentos, como unidades independientes de la totalidad, pues tienen, como los cuentos clásicos, una estructura coherente y cerrada.  Hay que apuntar, aunque sea de paso, que en la segunda edición de Levittown mon amour se añaden dos excelentes cuentos y que estos caben perfectamente bien en el conjunto por su temática y su estilo y hasta ayudan a entender mejor la novela.

Para explicar mi lectura de Esto también es una casa se hace necesario ver en más detalle su estructura.  La novela se compone de nueve capítulos.  Como ya apunté, algunos de estos funcionan perfectamente bien como cuentos: son unidades narrativas coherentes con un fuerte cierre o final.  Es que los cuentos de Levittown mon amour se pueden leer como resúmenes o síntesis de posibles novelas.  A su vez, Esto también es una casa se puede ver como un cuento ampliado convertido en novela.  Reconstruir una casa es también crear una novela, lo que me lleva a proponer una cadena de identidades: la casa es la familia y también es la novela.

Esta es breve; tiene unas mera 138 páginas.  La capacidad de síntesis es uno de los rasgos del estilo de Cardona.  Por ello mismo es tan buen cuentista.  Como ya he apuntado y ahora recalco, en los dos libros la intertextualidad juega un papel muy importante.  Por ejemplo, en la novela se alude varias veces a Desayuno en Tiffany’s, a la película, no a la novela en que esta se basa.  El libro abre con un epígrafe tomado de esta novela.  Siempre las referencias al filme van asociadas a la madre y sirven para caracterizarla como un ser soñador que intenta superar su ámbito.  El abuelo – nunca se nos dice su nombre – le regala al niño “una novela sobre un prisionero de guerra en Alemania, en la Segunda Guerra Mundial” (p. 61).  Nunca se nos dice qué libro es este, pero se hacen claras referencias a su trama.  Así la intertextualidad se hace evidente; se trata de la famosa novela de 1969 de Kurt Voggenut, Slaughterhouse-5 (Matadero-5).  Pero como en el caso anterior, las referencias a esa novela son mucho más que mera erudición o un simple juego con los lectores.  La misma sirve para caracterizar al abuelo y su mundo: la Guerra de Vietnam, los Macheteros, la represión política.

Estos son algunos ejemplos representativos del empleo de la intertextualidad en la novela.  Hay muchos más.  Cardona emplea este recurso frecuentemente y de manera efectiva.  Sus lectores ya estamos acostumbrados a su empleo y, sobre todo, a descubrir las relaciones iluminadoras que este hace al relacionar textos aparentemente sin relación ni contacto.  En la novela, por ejemplo, tenemos un párrafo (pp. 87-88) que alude de manera indirectamente a diversos autores que el joven narrador lee: Defoe, Melville, Verne, García Márquez, Isabel Allende, Pedro Juan Soto, René Marqués, Cervantes, entre otros.  Estas referencias semiocultas no hay que leerlas como un examen que les hace el autor a sus lectores.  ¿Cuántos de estos puede usted identificar?  Estas referencias apuntan a las lecturas del personaje, pero, a la vez, sirven para caracterizarlo.  En la prosa de Cardona la intertextualidad sirve para aclarar las ideas que postula y para crear grandes patrones o metáforas en los que se desarrolla la obra.  En Esto también es una casa la gran metáfora que sirve para construir la obra es obviamente la casa que podemos entender como la familia y como la novela misma.

Entre las intertextualidades que aparecen en la novela hay una que a primera instancia sorprende, las frecuentes alusiones a Ángel Darío Carrero (1965-2015), sacerdote franciscano y poeta puertorriqueño, conocido como el Padre Darío.  Este trabajó en la Parroquia San José Obrero de Sábana Seca, lugar cercano al que es el centro de la obra.  Casi en cada capítulo aparece el Padre Darío y una vez su compañero franciscano el Padre Eddie.  En algunos capítulos las referencias al Padre Darío son varias.  Más allá de rendir homenaje a un poeta al que obviamente Cardona admira – ¿Fue su mentor? – hay que ver qué función tienen esas alusiones ya que, como las otras intertextualidades, estas siempre cumplen un propósito en la estructura de la obra.

El Padre Darío aparece en la narración desde temprano como “uno de nuestros mejores clientes en la ferretería” (p. 22).  Pero poco a poco, con meras referencias a su persona, no como propiamente un personaje, adquiere un papel de importancia en el texto: le presta libros al joven narrador; es su consejero; le habla de poesía y poetas; le sugiere lecturas y le plantea problemas ético-religiosos y estéticos.  La culminación de este curioso proceso de creación del Padre Darío del texto es la identificación de este con la voz narrativas ya que ambos se enfrentan al mismo problema: “…el Padre Darío y yo fuimos amigos, … él también dibujaba y escribía poemas.  Pero … dibujaba para saber cual era su casa” (p. 32).  Recordemos el sentido profundo de casa en esta novela: casa es familia; casa es contexto social; casa es la gran metáfora de la obra; casa es la novela misma.  El Padre Darío, pues, es el modelo que el joven narrador intenta seguir.  Por eso en el complejo final de la obra, donde indirectamente habla la madre, esta dice que lloró “más en el funeral del Padre Darío que en el funeral de mi propio padre” (p. 138).

Ese final es clave para entender toda la novela.   En las dos páginas que la cierran y en donde habla indirectamente la madre, esta vaticina la vocación literaria del protagonista.  Por ello le aconseja que “…si alguna vez iba a escribir algo de todo esto, aunque fuera el pie de una foto, que por favor contara la verdad y también la mentira” (p. 137).  Así abre este párrafo donde se anteponen aparentes contrarios: Holly Golightly (el personaje de Desayuno en Tiffany’s) y Santa Teresa de Ávila.  En este magnífico párrafo final se resume la novela a través de anteposiciones: “que fui la mejor y la peor madre”, “que tenía catorce y treinta años a la vez”, “que era actriz de novela turca y de películas bíblicas”.  Son múltiples y reveladoras las peticiones de la madre, peticiones que culminan con “que digas que tuvimos dos casas” (p. 138).

Estas contradicciones que resumen la trama de la novela también sirven para aclarar y definir la estética que es la base de la misma.  Por ello podemos decir que esta es una obra fundada en contradicciones, porque parte de que la realidad no es clara ni sencilla.  No leemos una obra realista al estilo de las grandes novelas decimonónicas; leemos una obra creada a partir de nuestra complejidad, que es contradictoria.  La novela es tan compleja y contradictoria como la casa y la familia que la habita.

Pero Esto también es una casa postula que hay esperanza si se busca una familia ya que esta no tiene que ser la impuesta por la normativa, por la llamada normalidad.  En el fondo la novela postula que hay muchas casas y muchas familias posibles.  Por ello, Cezanne Cardona puede decir que “esto también es una casa” para decir que “esto también es una familia”.  Y yo añado: “Esto también es una novela, una excelente novela.”

 

“Conversaciones al sol de esta sombra”

 

Especial para En Rojo

 

A veces me sorprendo hablándole a la nada. Pero no es la nada: es él, el hombre que llenaba la casa con silencios densos como café sin azúcar. Mi esposo no gritaba, no rompía platos, no hacía escándalo. Su dolor era tan discreto que se confundía con la sombra del refrigerador. En esta isla donde la tristeza de los hombres se esconde tras chistes, botellas o jornadas dobles, él hacía lo que sabía: sonreír con los ojos apagados y decir “todo bien” con un hilo de voz.

Yo aprendí a leerle las arrugas como se lee un mapa secreto. Sabía que algo lo estaba hundiendo, pero él insistía en ser “fuerte”. Me hablaba de su padre, del trabajo, del cansancio, de lo caro que está todo. Nunca de su tristeza. A veces me miraba como mas que una esposa como si yo pudiera salvarlo con la vista. Y yo, que lo amaba, creía que con mi amor bastaba. Qué ironía: una piensa que conoce a quien duerme a su lado hasta que descubre que su silencio era un idioma entero que no aprendió a traducir.

La culpa es una gata callejera que me sigue a todas partes. Se acurruca en mis pies cuando intento dormir y me muerde los tobillos cuando despierto. Me pregunta: “¿Por qué no lo viste?”. Y yo le contesto al aire: “Sí lo vi, pero no supe qué hacer”.

Nuestra hija, sin saberlo, me sostiene. A veces entra en el cuarto con sus dibujos y me los deja en la cama. Me abraza sin preguntar. Ese abrazo es como una tregua entre dos orillas: la de su padre y la mía. Ahí recuerdo que también él la abrazaba así, aunque su sonrisa ya estuviera cansada.

He decidido que no voy a recordarlo sólo por el final, ese día que lo encontré esa foto que me sigue, los olores, las preguntas…. sino por todo lo que fue: el hombre que enseñó a nuestra hija a montar bicicleta, el que cocinaba arroz con salchichas los domingos, siguiendo sus deportes con una fidelidad absurda, el que me hacía reír con chistes malos en medio del apagón. Ese es el que quiero guardar entre mis costillas, no el que se fue en un silencio ensordecedor.

Seguiré hablando con él, claro. Le digo del coraje de que me dejó sola del miedo de no tenerle, de no expresarle lo importante que fue y sigue siendo, maldita sea, el dolor suyo no era nada para lo que somos, esta familia aguanta eso y mas… ¡coño! Seguiré sintiendo la gata de la culpa rondar. Pero también, cuando mi hija me abrace, aprenderé a soltar un poco y a mirar la vida como él la miró en sus mejores días: con ternura. No es un final feliz; es apenas la posibilidad de seguir, seguir con dolor… de recordar al hombre entero y no a su última sombra… sus silencios eran árboles y yo ahora siembro uno para que me dé sombra.