Parece tema para películas de espionaje de James Bond. Sin embargo, la realidad se revela más inverosímil que la ficción. En América Latina, cualquier persona medianamente informada sabe: Detrás de los golpes políticos que han derrumbado a gobiernos progresistas está la mano del Imperio. La inestabilidad política y la guerra de noticias fabricadas todos los días en los medios de comunicación contra gobiernos independientes son instrumentos sembrados por agentes del gobierno de los Estados Unidos.
En el siglo XX, para garantizar su hegemonía en nuestro continente, el gobierno norteamericano daba apoyo directo a dictaduras militares y siempre que juzgaba necesario, invadía militarmente los países y asesinaba sus enemigos. Ahora en el siglo XXI, esta táctica es muy cara y no conveniente. Para desestabilizar aquellos que ellos consideran sus enemigos, el imperio usa manifestantes y insurgentes del propio país a ser tomado. Los medios de comunicación y las tecnologías digitales substituyen ataques armados, con un costo más reducido y resultado eficientes. Para aclarar esa nueva táctica política de los Estados Unidos, sus generales han propuesto los conceptos de revolución colorida y guerras no convencionales. Así fue hecho en Siria y Ucrania, donde fue suficiente crear una oposición nacional fuerte y pagar sus acciones, sin intervenir directamente. Andrew Korybko es periodista ruso, analista político y integrante del Consejo del Institute of Strategic Studies and Predictions. El explica el concepto de “guerra híbrida” en su libro Hibrid War: the indirect adaptative approach. To regime change, (Moscow Peoples Friendship University of Russia, 2015). Revela documentos en los cuales teóricos militares de los Estados Unidos proponen la guerra indirecta y convulsiones sociales para destruir gobiernos incómodos. En América Latina, eso tuvo éxito en diversos países. En Venezuela, el imperio financia la prensa, paga el bloqueo económico y suscita manifestaciones de oposición, pero no logra ganar la guerra casi directa, hecha a través de una elite que se pone a su servicio.
El pueblo venezolano está, en su mayoría, consciente de que el gobierno bolivariano lo representa y es víctima de una campaña falsa. De todo el continente, movimientos sociales y comunidades se solidarizan al pueblo y al gobierno de Venezuela en su resistencia heroica. Como hace décadas, decían los indios de Chiapas, en el sur de México: “ En todas las luchas, somos más que vencedores porque no dejamos de soñar”.
Para el momento que este artículo salga publicado ya se sabrá si el Equipo Nacional de Puerto Rico ha obtenido el pase al Mundial de Baloncesto o no. Los boricuas y Uruguay se enfrentaban el lunes por el último boleto para el Mundial que se realizará en China del 31 de agosto al 15 de septiembre de este año.
Este fue el último juego del sistema de ventanas que se implementó por primera vez en este ciclo olímpico a todos los niveles en la Federación Internacional de Baloncesto para determinar los 32 equipos que jugarán en ese campeonato.
Cabe destacar que cuando se hizo el anuncio de este nuevo sistema que se divide en un torneo de cerca de dos años y se juegan juegos de local y visitante en cada país, el mismo enfrentó resistencia pues se argumentaba que se trataban de parecer demasiado al fútbol. FIBA entendió que este nuevo sistema ayudaría a países que normalmente no tendrían la ocasiób de presentar este tipo de torneo a que tuvieran la oportunidad de ver jugar a su país como local y ver en su territorio a jugadores que han sido estrellas como Luis Scola, José Juan Barea o Esteban Batista por mencionar algunos.
Sin embargo independientemente de cual haya sido el resultado del pasado lunes lo que no es debatible es el éxito del sistema de ventanas. Para muestra de ello es el hecho de que en Puerto Rico la oportunidad de ver al Equipo Nacional de manera consistente durante los últimos dos años ha producido llenos totales en el Coliseo Roberto Clemente en cada uno de los cinco juegos que se han jugado aquí, cabe destacar que nuestro equipo ha jugado de manera invicta venciendo a Cuba, Panamá, México y el pasado viernes a Argentina. No cabe duda que los boricuas han mostrado mayor intensidad de juego cuando juegan como local y que el público se ha convertido en el sexto hombre para los nuestros. Otra de las metas de las ventanas que se ha podido obtener es el nivel competitivo pues se ha eliminado aquella tendencia que se creó de formar súper equipos para un campeonato en particular. Aquí prácticamente todos los equipos reciben sus jugadores con 72 horas de anticipación y tienen que hacer los ajustes con el personal disponible para cada uno de los encuentros, lo que hace que todos los equipos estén en igualdad de condiciones.
Aún si Puerto Rico no obtuvo la clasificación el lunes lo que queda claro es que este sistema ayudará a la masificación del deporte y ha venido para quedarse. En un país donde el baloncesto es religión nos permite ver en primera fila el desarrollo de una nueva camada que sin tener estrellas está luchando por su espacio a nivel mundial y su identidad como equipo.
Las injusticias, como el caso colonial de Puerto Rico, mantienen al mundo fuera del añorado equilibrio. Hay un complejo sistema de normativas para sostener un supuesto equilibrio que reproduce el sistema de hegemonías y explotación, un sistema con una gran capacidad de reacomodo y supervivencia que podría llevar a la no-supervivencia de la humanidad.
Por Olga Sanabria/Especial para CLARIDAD
El equilibrio del mundo del apóstol José Martí es una utopía que deja de serlo a partir de la conciencia de los hombres y las mujeres y de la acción que dicta esa conciencia.
La búsqueda del equilibrio del mundo tiene dos vertientes: Una por mantener el orden actual de explotación, violencia de género, exclusión, discriminación, desatención a la armonía con el planeta y el individualismo. Este es el concepto de equilibrio del mundo de las fuerzas de la reacción que buscan contener las luchas de los pueblos para así continuar su pillaje del mundo. Nuestras luchas abarcan el concepto utópico del equilibrio que aspira al cumplimiento con las necesidades del ser humano.
En el micro hay un trabajo de base que se vuelca sobre toda índole de realidades y escenarios que incluso han posibilitado la elección de gobiernos de políticas internas e internacionales de avanzada o revolucionarias por lo cual están bajo constante ataque como es el caso de Venezuela, Nicaragua, Brasil y Lula en estos momentos.
Al decir del excelso escritor y artista puertorriqueño Eduardo Lalo, hay unos países invisibles mientras se pretende que todo lo relativo a los países dominantes sea punto de referencia para los demás.
Vivimos en un mundo de doble estándares y tergiversaciones que Fidel Castro nos instó a descubrir, describir y combatir sin cortapisas ni rodeos. Vivimos también en un mundo donde Fidel, con Cuba, nos dio el mayor punto de referencia de lo que es la solidaridad y el internacionalismo entre los pueblos, lo que es la fe en el ser humano, en su inteligencia y sus mejores sentimientos a pesar de sus contradicciones y desniveles.
En el mundo de doble estándares el colonialismo que combatieron Martí y Fidel con particular atención a Puerto Rico es un sistema que persiste. Quedan varios casos coloniales, incluyendo el de Puerto Rico, y no por haber disminuido deja este sistema oprobioso de ser desquiciante para el mundo y para quienes lo sufrimos.
En el caso de Puerto Rico, la menor de las Antillas mayores, el pueblo de Puerto Rico nunca ha tenido la oportunidad para, en ejercicio de sus derechos soberanos, decidir sobre sus asuntos y su futuro. De ahí deriva la violación continua de sus derechos y su dignidad.
El propio Estados Unidos desenmascaró su farsa en 2016 cuando las tres ramas de su gobierno afirmaron que la soberanía de Puerto Rico reside en el Congreso de ese país, que Puerto Rico nunca ha tenido soberanía originaria y que la misma fue transferida de España a Estados Unidos mediante el Tratado de París. Merece particular atención que en junio de 2016 la rama legislativa lo afirmó al adoptar la Ley PROMESA que mandata el nombramiento por el presidente de Estados Unidos de una Junta de Supervisión Fiscal dirigida a reestructurar la deuda pública y su pago por el pueblo de Puerto Rico.
Al presente, todos los sectores políticos en Puerto Rico se expresan inconformes con la subordinación colonial de Puerto Rico y la imposición de la Junta de Control Fiscal.
La presentación del caso colonial de Puerto Rico en las Naciones Unidas es reflejo del mundo desequilibrado en que vivimos. El magno organismo ha adoptado 37 resoluciones sobre Puerto Rico que reafirman “el derecho inalienable del pueblo puertorriqueño a la libre determinación y la independencia, de conformidad con la resolución 1514(XV) de la Asamblea General de 1960.”
Se pronuncian sobre problemas de Puerto Rico producto de la subordinación colonial incluyendo la persecución y represión política, y los presos políticos, como Oscar López Rivera presente aquí y quien fue excarcelado en 2017 luego de casi 37 años de encarcelamiento en prisiones de Estados Unidos. “Exhortan al Gobierno de Estados Unidos de América a asumir su responsabilidad” en el caso de Puerto Rico, y desde 2016 expresan preocupación sobre la imposición sobre Puerto Rico de la Junta de Supervisión Fiscal. Valiosas como son agradecemos a muchos países, en particular a Cuba, a los copatrocinadores de las resoluciones y los Estados miembros del Comité de Descolonización.
Pero la acción de Estados Unidos ha ido en dirección contraria a esos llamados, al añadir otra especie de capa de colonialismo con el nombramiento de la Junta de Control Fiscal que ha recrudecido la realidad colonial del pueblo de Puerto Rico.
El caso de Puerto Rico tiene urgencia, pero maniobras legales han impedido que el caso vaya más allá de las resoluciones del Comité de Descolonización. Y así el Derecho Internacional se obvia o cuando no, se utiliza para sostener un, entre comillas, “equilibrio” que es el equilibrio equivocado.
Las injusticias, como el caso colonial de Puerto Rico, mantienen al mundo fuera del añorado equilibrio. Hay un complejo sistema de normativas para sostener un supuesto equilibrio que reproduce el sistema de hegemonías y explotación, un sistema con una gran capacidad de reacomodo y supervivencia que podría llevar a la no-supervivencia de la humanidad.
La resistencia y lucha del pueblo de Puerto Rico contra su subordinación colonial sería motivo de otro escrito u otra conferencia.
Los luchadores y luchadoras vivimos nuestras aspiraciones como, al decir del poeta nacional de Puerto Rico, Juan Antonio Corretjer, las y los puertorriqueños que luchamos por nuestra independencia, vivimos la independencia como algún día la vivirá todo nuestro pueblo. Quienes luchamos por el verdadero equilibrio del mundo vivimos el pensamiento de Fidel Castro y la utopía del equilibrio del mundo de José Martí.
Presentación en la IV Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, La Habana, Cuba, del 28-31 de enero de 2019.
El que espera desespera,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.
Antonio Machado, Campos de Castilla, Proverbios y Cantares XXX
Imagino que el maestro andaluz bien podría haber recitado este poema en el “tablao” abierto del concierto “Para la Guerra Nada”, en el lado venezolano del puente Tienditas. Mientras tanto, a pocos cientos de metros, la vulgaridad pop revestida de atuendos níveos en el intento de confundir oscuras intenciones, se desgañitaba para hacer creer al mundo que su objetivo es ayudar a los pobres de Venezuela. Ese concierto, al otro lado de la frontera estatal y moral, fue organizado por ricos como el billonario empresario Branson, quien se mudó a las Islas Vírgenes Británicas –uno de los principales paraísos fiscales del mundo– para no pagar impuestos, o sea, para estafar a los pobres a quienes ahora dice querer ayudar.
El propósito criminal de desencadenar una guerra civil fracturando a las fuerzas armadas bolivarianas tampoco dio resultado. Las amenazas, la extorsión, la propaganda y la seducción estadounidense no lograron la sedición de altos mandos o la deserción masiva.
Pobres que sin embargo, a pesar de la dificultad manifiesta producida por la guerra político-económica desatada contra la Revolución Bolivariana, siguen dando la espalda a quienes envueltos en banderas extranjeras piden a gritos una invasión armada.
Pobres, a quienes la misma revolución sacó del analfabetismo, de la falta de establecimientos públicos de salud cercanos, a quienes facilitó estudio, a quienes ofreció vivienda digna, a quienes cobija en la vejez y a quienes invita a ser protagonistas de su propia libertad.
Libertad que tiene en esas tierras un significado diferente a la “liberty” del Norte. En las tierras del sur, la libertad implica la aspiración aún pendiente de emancipación colectiva de la dominación imperial y la superación de la segregación social instalada por la historia colonial. La libertad del liberalismo, preeminente en Estados Unidos, es individualista, reactiva al compromiso con la comunidad y propicia a la acumulación sin límite. Opuesta, en sus fundamentos, a la liberación de los pueblos del Sur global.
Esperar desespera, dice el poeta y con razón. Estados Unidos está impaciente. Trabajó durante 20 años en la oposición al chavismo con resultados relativamente magros, en relación a la magnitud del esfuerzo invertido. Controla apenas una oposición fragmentada y un “prescindible encargado”, cuyo encargo es cumplir el papel de extra en el guión del extremismo gobernante en Washington, tristemente secundado por gobiernos lacayos.
Ninguno de los objetivos de la estrategia golpista se alcanzó. A la idea de una revuelta popular empujada por la estrechez y animada por grupos delictivos en las guarimbas de 2017, pueblo y gobierno respondieron con la victoria de la paz en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.
El propósito criminal de desencadenar una guerra civil fracturando a las fuerzas armadas bolivarianas tampoco dio resultado. Las amenazas, la extorsión, la propaganda y la seducción estadounidense no lograron la sedición de altos mandos o la deserción masiva. Los casos aislados de algunos efectivos son irrelevantes en número y no configuran muestra evidente de que esta artillería pesada psicológica haya hecho mella en el apego de los militares venezolanos a la Constitución y al proyecto revolucionario.
El que espera, desespera. Pero la desesperación es mala consejera.
El fake gobierno
La historia no sólo la cuentan los vencedores, según escribió George Orwell en Febrero de 1944. También intentan escribirla los que van a la zaga, para recuperar terreno y forzar sus objetivos. Relatar la ficción primero, para que resulte real después. O insistir en la mentira, como manda Goebbels, para que se transforme en verdad. Bien lo saben Hollywood y Netflix. Cuando la realidad no coopera, se necesita inventarla.
Todo es falso en la ofensiva político-diplomática de EEUU para hacer efectivo el intento de un nuevo golpe de Estado -sí, uno más y en pleno siglo XXI- en América Latina y el Caribe. Falso es el protagonismo de un ignoto diputado del Estado Vargas, catapultado por la ingeniería golpista al estrellato de los medios masivos internacionales. Falsos sus embajadores, falsas las “órdenes” que emite, desde un sitial ficticio sin potestad alguna. Falsas las declaraciones de gobiernos que apoyan el golpe y “reconocen” al títere, mientras exigen al gobierno real y constituido que haga esto o haga lo otro. Falsas las informaciones que muestran los mentimedios concentrados y los trolls de la oposición en las redes sociales. Falsos los motivos y falsas las acusaciones.
Lo único verdadero es que el golpe es directamente comandado por los Estados Unidos de Norteamérica y que su interés reside en apropiarse de las reservas naturales de Venezuela, destruir al eje rebelde de la región y alinearla por completo con sus intereses geopolíticos.
El imperio de la ley o la ley del imperio
La inaudita agresión, disimulada bajo el rótulo de “ayuda humanitaria”, no cuenta con aval mayoritario a nivel internacional. Ni en las Naciones Unidas, ni en la OEA –que muestra su verdadera cara al actuar su secretario Almagro por fuera de su mandato formal-, ha conseguido el golpismo los votos necesarios que le permitan al menos una delgada pátina de legalidad. Ni siquiera la Unión Europea, hoy dominada por las derechas, logró consenso en el reconocimiento al gobierno fake a pesar de las temerarias e irresponsables actuaciones de algunos países, seguramente presionados por las fuerzas de ocupación de la OTAN.
La Cruz Roja Internacional y la Media Luna Roja se deslindaron de la maniobra mediante una declaración oficial que implicaba la falta de consenso interno de sus miembros, mientras que un importante número de gobiernos y personalidades mundiales advirtieron sobre la vulneración de soberanía y peligro para la paz que representaría una invasión militar disfrazada de ayuda humanitaria, tal como ocurrió anteriormente en Libia, Irak o Siria.
Trump no cuenta con el visto bueno del Congreso para desatar el infierno en Sudamérica, escenario esquivo que aumentaría su debilidad política institucional. Al mismo tiempo, una nueva guerra reforzaría el amplio rechazo de su población, la que debe lidiar con severas dificultades sociales y está muy poco interesada en cargar con las muertes y los costos derivados de una política exterior afiebrada y violenta. Probablemente el país enfrentaría una extendida rebelión interna y una fuerte desestabilización. Quizás ése, junto a la segura oposición de Rusia y China en la arena internacional y la probable defección de aliados para un eventual ataque, sea un elemento que pese en el cálculo del establishment norteamericano para frenar la barbarie.
Una aventura bélica en Venezuela no cuenta tampoco con el beneplácito de los militares de países latinoamericanos. Tanto los altos mandos en Brasil como en Colombia han rechazado –al menos hasta ahora- la posibilidad de sumarse a una cruzada intervencionista, oponiéndose incluso a la posición política de sus propios países, hoy en situación de vasallaje imperial.
Y esos mismos gobiernos, nucleados en el cártel de Lima (con la muy honrosa excepción mexicana), tampoco quieren cargar con el peso que supone la acción militar y temen, justificadamente, el desastre regional que supondría una guerra civil en Venezuela.
Desastre que no solamente segaría vidas y destruiría infraestructuras, sino que también acarrearía una oleada imponente de refugiados. La sumisión a la estrategia estadounidense, involucrando a sus países en una guerra contra hermanos, levantaría una ola generalizada de rechazo y pondría en crisis terminal la legitimidad, de por sí frágil o inexistente, de sus propios gobiernos.
El único campo en el que este plan subversivo cuenta con una amplísima mayoría es el mediático, a partir del cual se ha elaborado la estrategia de descrédito y de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro y la nación bolivariana.
Tal como es la costumbre del actual régimen estadounidense, cuyo líder no se cansa de repetir ¡America first! -lema que trae a la memoria el “Deutschland über alles” [1] del nazismo-, la irracionalidad del comportamiento unilateral parece ser la única norma. La legitimidad no proviene ya del derecho o los acuerdos internacionales, sino que emana de la fuerza bruta y del propio interés. No es el imperio de la ley, sino la ley del imperio.
¡A la trinchera de la paz!
Sin embargo, el día anunciado por la oposición para el “ingreso de la ayuda humanitaria”, no le trajo los esperados frutos. La escenificación contó con conocidos cantantes latinos que actuaron como teloneros el día 22, con el propósito de convencer a la audiencia mundial acerca de la supuesta (y en realidad inexistente) catástrofe humanitaria y política que atraviesa hoy el pueblo de Venezuela. Las únicas armas de destrucción masiva, como las que sirvieron de pretexto a la destrucción de Irak, son los medios que propagan infundios y ayudan a desatar, ellos mismos, verdaderas catástrofes.
La intrusión de ayuda no solicitada estaba prevista para el sábado 23, desde pasos en la frontera venezolana con Colombia y Brasil. Respecto al programado ingreso desde Roraima, Brasilia se distanció a último momento de apoyar un envío masivo. El gobierno de Curazao, súbdito de Holanda, luego de una nota remitida por el gobierno de Venezuela, señaló que no enviaría nada desde el centro de acopio instalado en la isla.
Para monitorear y “colaborar” con la función se apersonaron, junto al diputado Guaidó, peligrosos intrigantes como Elliot Abrams y Luis Almagro, funcionarios de la USAID y la tríada de presidentes de las democracias más refinadas y respetuosas de los derechos humanos del continente: Sebastián Piñera, Iván Duque y Mario Abdo Benítez.
El cuadro se completó con dirigentes de los partidos de oposición de derecha Voluntad Popular y Primero Justicia, algunos de ellos probados “resistentes” en las guarimbas de 2014 y 2017, y un par de centenas de “voluntarios” – cuya apariencia y accionar remite a la probabilidad de bandas alquiladas para la ocasión.
El gobierno venezolano dispuso la noche anterior el cierre de fronteras y por su parte, el gobierno colombiano también cerró el paso en el puente internacional Simón Bolívar, con la intención de impedir el paso a gandolas enviadas por Venezuela con cajas CLAP para las barriadas pobres de la ciudad colombiana de Cúcuta. Obviamente una señal del gobierno de Nicolás Maduro acerca de las propias insuficiencias sociales existentes a lo largo y ancho del territorio colombiano.
Los objetivos previstos por el montaje opositor eran evidentes. Si el gobierno bolivariano dejaba pasar la “ayuda humanitaria”, convalidaría la primera acción de poder efectivo del presidente ficcional, debilitando al mismo tiempo la posición inequívoca de protección territorial del gobierno y las fuerzas armadas.
Si por el contrario, se detenía a los intrusos, abundarían las declaraciones en los medios sobre la “sangrienta” represión desencadenada por el “régimen dictatorial”. Para aumentar la veracidad, estaba previsto que se consumaran auto atentados, tipificados -y no casualmente- en Colombia como “falsos positivos”.
Más allá del impacto en la opinión pública, se pretendió generar un quiebre en las fuerzas armadas, mostrando por TV algunas deserciones y convocando a un alzamiento masivo del sector militar contra el gobierno constituido.
Como era previsible, hubo algunas incidencias, algunos heridos, una docena de efectivos desertados, gandolas y buses ardiendo. Como señaló un analista, “trajeron las guarimbas desde Plaza Altamira (Este de Caracas, bastión opositor) a la frontera con Cúcuta”.
En relación a la propaganda y la ambición opositora, la acción culminó en fracaso total. El movimiento chavista mostró una vez más su capacidad de movilización y el pueblo, junto a la unidad cívico-militar una férrea voluntad de paz y soberanía.
La decepción en las filas de la oposición y su radical dependencia externa, muy negativa a ojos del venezolano de a pie, podrían llevar –aunque sin admitirlo y a mediano plazo- a la posibilidad de que una parte importante de ella se avenga a iniciar un nuevo diálogo con el gobierno bolivariano.
El gobierno de Estados Unidos y 13 de los países del grupo de Lima, no retrocederán, al menos oficialmente. Declararán a principio de semana desde Bogotá, en un nuevo acto del “grupo de Lima” su repetida letanía de condena a la violencia del gobierno de Venezuela. El gobierno venezolano, a su vez, ha roto las relaciones diplomáticas con Colombia e iniciado un proceso de cooperación técnico-humanitaria con Naciones Unidas y con la Unión Europea. Mientras tanto, Guaidó salió de escena por una puerta lateral, con destino incierto.
Movida por la falta de éxito acumulada en la estrategia golpista, la opción de la guerra sigue existiendo.
El mundo parece estar inmerso en una corriente de crueldad extrema. Los pueblos somos hoy rehenes de la barbarie financiera que se parapeta detrás del fascismo, sofocando todo impulso libertario. Es preciso fortificar masivamente la trinchera de la paz y los derechos sociales. La lucha por la paz y la soberanía en Venezuela es crucial y no admite matices.
Ya preguntaba el poeta, por boca de Juan de Mairena [2] “¿Necesitamos plañideras contra las guerras que se avecinan; madres desmelenadas, con sus niños en brazos gritando: “No más guerras”? Y la musa colombiana Marta Sánchez, le respondió. Para la guerra, nada.
El autor es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.
Tenían razón los 436 consumidores que se habían querellado ante el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) en contra de Sunnova Energy Corporation, una empresa de alquiler de paneles solares residenciales. El NEPR reconoció en un informe el entramado de problemas que enfrentan los querellantes: los equipos no rindieron el servicio ni los ahorros prometidos a los consumidores. Estos habían puesto su firma en una tablet para supuestamente hacer una verificación de crédito, pero la empresa usaba la firma para estamparla en un contrato que no les había enseñado. Los clientes se enteraban luego de que, para impugnar las facturas o buscar cualquier remedio, tenían que ir a un proceso de arbitraje (fuera de los tribunales y del NEPR), y pagar gastos de abogados. Así, terminaban amarrados por 25 años a un acuerdo de compra de energía que no habían visto antes de firmarlo y del que no había escapatoria.
Pero el NEPR concluyó el 15 de febrero de 2019 que Sunnova, al obligarlos a resolver las disputas por arbitraje, violenta el derecho de los consumidores de buscar remedio ante esa entidad, según lo manda la Ley 57 de 2014. Como medida correctiva, el NEPR ordenó a Sunnova enmendar los contratos y establecer un protocolo para divulgar la información completa sobre los servicios que ofrece y para que los clientes puedan objetar las facturas.
“Si me puedo deshacer de este contrato, sería maravilloso. Ese contrato fue bien abusivo”, dijo Madeline Batista, quien solicitó el servicio de Sunnova para su casa en Naguabo. Fue una de las que firmó la petición de servicios y verificación de crédito en una tablet y luego se enteró de que realmente había firmado un contrato que nunca vio y que no se tradujo en ahorro en las facturas.
Los equipos solares no tenían baterías para almacenar y usar durante la noche la energía obtenida del sol durante el día. La mayoría ni siquiera permitía que generaran electricidad durante el día, luego de que los vientos del huracán María destruyeran la red eléctrica, reveló el Centro de Periodismo Investigativo (CPI). La tecnología instalada hace que el equipo deje de funcionar cuando en la AEE hay un apagón.
“Me fui de Puerto Rico porque no podía aguantar más el huracán. Yo quería que me proveyeran unas baterías para que el equipo funcionara pero Sunnova me iba a cobrar más”, añadió Batista.
Ahora vive en Carolina del Norte con su hijo, mientras que su esposo se tuvo que quedar en Puerto Rico, porque no pueden deshacerse de los paneles solares y están obligados a pagarlos. “Esto es ahora mismo lo que nos está atando a Puerto Rico. Los de Sunnova quedaron mal conmigo pero no quieren llevarse las placas solares y nos amenazan con dañarme el crédito y llevarme hasta los tribunales”.
Sunnova es una corporación con sede en Houston, Texas, organizada bajo las leyes del estado de Delaware y autorizada para hacer negocios en Puerto Rico como corporación foránea. Alquila unos 10,000 equipos solares en la isla, para interconectarlos a la red de la Autoridad Energía Eléctrica (AEE) por medio del sistema de medición neta.
Instalado correctamente el sistema suministra al consumidor energía y, de haber un exceso, se la vende a la AEE a cambio de un crédito en la factura.
Si el consumidor necesita más electricidad de la que obtiene de su equipo renovable, entonces la compra a la AEE.
“Esta decisión del Negociado de Energía es un adelanto bien grande”, sostuvo en entrevista con el CPI la licenciada Hannia Rivera Díaz, directora de la Oficina Independiente de Protección al Consumidor (OIPC). “Quedó meridianamente claro que el arbitraje es solo un proceso voluntario”.
“Es importante que la persona que opte por este tipo de servicios revise que la compañía esté certificada por el Negociado de Energía. Los consumidores deben orientarse previo a firmar el contrato sobre cuál es el contenido, las implicaciones, y asegurarse de cuál es el servicio que les van a ofrecer”, añadió Rivera Díaz, refiriéndose al nuevo mercado energético al que se dirige Puerto Rico luego del huracán María, en el que cada vez hay más empresas que ofrecen servicios residenciales y comerciales de energía renovable.
“Las prácticas de Sunnova durante el proceso de contratación no son consistentes con las obligaciones que tienen las compañías del servicio eléctrico bajo el artículo 6.21 de la Ley 57-2014, de proveer un servicio adecuado, confiable y no discriminatorio”, según el informe del NEPR. “Sunnova tiene que hacer estas divulgaciones de manera clara y precisa, asegurándose de que el cliente entienda el alcance del servicio que proveerá Sunnova y de las obligaciones que el cliente asume al firmar el PPA [acuerdo de compra de energía], irrespectivamente de la preparación académica, condición social o económica del cliente”.
El NEPR alega que, en algunos casos, vendedores de los servicios de Sunnova hicieron representaciones falsas a los clientes, diciéndoles que podían adquirir nuevos enseres eléctricos y dejarlos encendidos todo el día, ya que los paneles solares iban a ofrecer suficiente energía. La empresa aseguraba que los clientes sólo iban a pagar $3 mensuales por conectarse a la AEE, más la mensualidad a Sunnova por el equipo alquilado, lo que representaría hasta un 30% en ahorros en su factura, y eso resultó falso.
Sunnova lleva a cabo sus esfuerzos de mercadeo e instalación a través de empresas locales, por lo cual gran parte de los consumidores no saben que están haciendo negocios con la empresa de Texas. Según el informe, esta tampoco requería a sus socios hacer las divulgaciones debidas para que los consumidores tomaran una decisión informada.
Uno de esos socios era precisamente Máximo Solar Industries (MSI), una empresa puertorriqueña que desarrolla, mercadea e instala sistemas renovables.
Alegatos de un primer monopolio privado en el mercado renovable
MSI instaló un equipo solar para la casa y el colmado de Edwin Hernández, en Mayagüez. Pero Hernández llamó de inmediato a su banco para cancelar el cobro automático que le hacía Sunnova, cuando vio que sus facturas, en lugar de bajar, se dispararon, según le contó al CPI. Sunnova comenzó una acción legal de cobro contra Hernández, y este decidió demandar a MSI, que a su vez se defiende demandando a Sunnova el 28 de enero de 2019. Le acusa de cancelarle el contrato de mala fe y sin notificación adecuada y de tratar de restringir su negocio. MSI dice haberse negado a ser parte de un “plan maestro” para implantar un monopolio en el mercado residencial solar en Puerto Rico. En tan sólo cinco años de haber llegado a Puerto Rico, Sunnova controla el 90% del mercado solar residencial de la isla, según la demanda.
MSI está solicitando al Tribunal de Primera Instancia de Mayagüez más de $11 millones de dólares en facturas no pagadas y daños.
Alega que Sunnova, sin personal suficiente para atender sus compromisos en la isla, obliga a sus socios a subsidiarle las pérdidas en el mercado local, por lo que le retiene pagos por servicios de instalación, práctica que ya ha causado la insolvencia de unas seis empresas instaladoras. Sostiene, además, que Sunnova le achaca pérdidas causadas por la AEE, ya que esta agencia no es ágil en lograr la conexión a la red de los equipos renovables instalados. Los inversionistas cesaron de proveerle capital operacional a Sunnova para su mercado en Puerto Rico hasta que se resuelvan los problemas de interconexión con la AEE, por lo que no han querido pagarle a MSI, según la demanda.
Los sistemas de generación distribuida (cerca de los puntos de consumo) son una medida de resiliencia para un contexto de huracanes más frecuentes e intensos, en lugar de depender de la red centralizada de la AEE que destruyó el huracán María y causó uno de los apagones más largos de la historia.
Con el control de Sunnova de la mayoría de los paneles solares residenciales instalados, Puerto Rico está hipotecando parte de ese desarrollo energético, opinó el abogado José Pérez Vélez, ex director de la Oficina Independiente de Protección al Consumidor. “Estaríamos creando otra Autoridad de Energía Eléctrica para la generación distribuida, pero sería un monopolio privado. Sería nefasto para el país”. Pérez Vélez fue quien inició en 2016 el referido para investigar a Sunnova ante la NEPR. “La demanda de Máximo Solar nos da la razón”.
Sunnova no respondió a la solicitud de entrevista del CPI. El NEPR dio un plazo de 20 días, a partir del 15 de febrero de 2019, para que la empresa presente cualquier objeción al informe.
El autor es fellow de periodismo de energía en el Energy Institute de The University of Texas at Austin. Comentarios a: