Inicio Blog Página 1629

Soñando con la Patria

Especial para CLARIDAD

Si por casualidad

duermes y sueñas

que te acaricia la brisa

y sientes que el rocío

mañanero besa tiernamente

tu mejilla

y el aroma del café

te hace cosquillas

seguro sueñas

que estás en Puerto Rico.

Soñando con Puerto Rico, Bobby Capó

Vivir en el exilio siempre es duro… pero en Navidad es casi intolerable.

Desde que me mudé con mi familia de Puerto Rico a los Estados Unidos, de inmediato nos dimos cuenta que las navidades fuera del terruño son bien difíciles.

Confieso que jamás pensé que me convertiría en el clisé, en el estereotipo, en la boricua melancólica que se bebe las lágrimas mientras canta esgalillá “Soñando con Puerto Rico” y toma un ‘sipi’ de coquito (o un shot de chichaíto, dependiendo del día) mirando por la ventana la nieve caer.

Pero sí, cuando se vive fuera una hace todas esas ridiculeces y mucho, mucho más. Soy la boricua del sketch de Teatro Breve que se pasa buscando pasajes con destino SJU, para soñar que hago las maletas. Soy la boricua que declama casi a diario, “Nostalgia” el poema de Virgilio Dávila ¡”Mamá! ¡Borinquen me llama! ¡Este país no es el mío! Borinquen es pura flama, ¡y aquí me muero de frío!” cada vez que veo que la temperatura baja de 40ºF.

No obstante, siguiendo del ejemplo de muchos y muchas que emigraron antes que nosotros, cada vez que llega la época festiva me armo con las estrategias que la familia escogida nos enseñó, cual “kit de herramientas de un boricua bestial, Parranda Edition”. Y así resistimos… no nos queda de otra, más que resistir, más que aguantar.

Decoración: Lo primero que hay que hacer es decorar al estilo boricua. Decoramos desde Sanguivin y se deja todo hasta las octavitas. Mientras decoraba a mediados de noviembre una amiga me preguntó qué hacía. Se sorprendió porque estaba disque muy temprano. “Nena, soy boricua, estoy justo a tiempo”. Hay que poner el arbolito mientras se canta “Me gustan las Navidades que sepan a Puerto Rico”, “El Cardenalito” o el “Bombazo Navideño Mix Volumen 1”.

Conexión de pasteles: Lo segundo que hay que hacer es la conexión de los pasteles. Hay que preguntar entre los boricuas que llevan más tiempo exilados o ya los de segunda o tercera generación quién hace los mejores pasteles. Porque la realidad es que la cena de Nochebuena o la Despedida de Año sin pasteles de masa con cerdo, o de yuca con pollo como que no se pasa tan bien. Si en donde se vive hay alguna fonda boricua, ¡te pegaste en la loto! Esas fonditas criollas valen millones de pesos cuando se extraña el hogar. El primer año de exilio, me llevaron al sabroso restaurante Criollísimo. Recuerdo como ahora estar en el frío helado y pasar el umbral y ya sentirme en casa. El delicioso aroma a pernil, arroz con gandules, ¡morcillas! y ¡fritanga! me llegaron al alma. Después fuimos a la panadería Borinquen para comprar pan sobao, tres leches y tembleque. Tremenda hartera. Repito este tour cada cierto tiempo, cuando me pica la vena de llegar a un lugar, ordenar en español boricua, bien explayá, comprarme mis caprichos gastronómicos y tomarme una Kola Champán o una malta.

Los Tres Reyes Magos como protagonistas: Una de las cosas más complicadas de vivir fuera de Puerto Rico es transmitir a las nuevas generaciones nuestra cultura y costumbres. Por eso hacemos hincapié en la tradición de los Magos de Oriente. Mi crío de 5 años se sabe que si no se porta bien Melchor, Gaspar y Baltazar no le traerán regalos. Tenemos la talla de los Reyes en un lugar especial y le cantamos “los tres Santos Reyes los tres y los tres”. El único problema es que conseguir gramita para poner en la caja de zapatos para los caballos es senda misión. El año pasado luego de una despiadada tormenta de nieve opté por hacerles unas ensaladas de lechuga, zanahorias y rábanos a los corceles porque no había muchas opciones. Este año, cuando la maestra dijo que había que explicar alguna tradición navideña el chiquito pintó unos Reyes hermosos y les explicó lleno de orgullo a sus compañeros y compañeras quiénes son los Magos. En algunas ciudades hacen paradas el día de Reyes, pero confieso que nunca he tenido la valentía de enfrentarme al frío ártico de enero para ver a los Reyes con abrigos. Ni siquiera para honrar a aquellos bravos del Ejército Popular Boricua que un 6 de enero del 1985 llevaron regalos a niños pobres de Hartford.

Emperifollarse: Como buena boricua me empaqueto y me pongo regia, con la bemba colorá aunque nadie me vaya a ver o aunque me tenga que poner botas hasta la rodilla y abrigo hasta la pantorrilla para combatir el frío. Porque eso de recibir la Navidad o el Año Nuevo en leggins, ‘ugly sweaters’, pantuflas y con la cara lavada, me parece de lo más cafre, como diría mi abuelita QEPD.

Es necesario el junte, jangueo o parrandón: Sin duda lo más importante es reunirse, arrejuntarse con la familia, amistades, y la familia escogida. Porque si bien hace falta la brisa tropical, el cantar del coquí, el lechón a la vara y el pitorro bien ‘curao’, lo más duro es pasar las navidades lejos de la familia… sin ese abrazo caluroso y apretado de tu abuelita, el beso sudao del tío, el alboroto de la prima o la bailadita con el primo. Por eso hay que juntarse, y llevarle el parrandón a quien esté dispuesto a recibir un corillo de boricuas bestiales. Alguien pone la casa y los demás llevamos el pernil, el arroz con gandules, los pasteles, el ron y los instrumentos para acompañar los dos playlists indispensables; el primero de Navidad Boricua, que incluye entre muchas canciones los dos LP’s de Asalto Navideño de Willie Colón, El Gran Combo de Navidad, Vicente Carattini y los cantores y tal vez ‘colao’ alguna del Hígado de Ganso, el gran Tavín Pumarejo. La otra lista de canciones se pone más tarde en la noche, ya descansando del baile y la bebelata. Este incluye canciones de Puerto Rico para esmelenarse, como “Lamento Borincano”, “Boricua en la Luna”, “En mi Viejo San Juan”, “Preciosa”, “Verde Luz”, “Soy boricua” y “Quien no se siente patriota”, para mencionar algunas.

Y por último, hay que llorar y brindar y volver a llorar: Pues sí, hay que llorar y desahogarse y soñar con la patria (liberada). Porque ¿quién puede cantar “Oubao Moin” y no llorar? Porque cómo no llorar cuando escuchas a Bobby Capó y entiendes a la perfección lo que quería decir cuando escribió “Si por casualidad duermes y notas que una lagrima te brota seguramente es que yo sueño que camino por las calles de mi pueblo y en el ventorillo aquel de mil recuerdos revivió el ayer quizá llorando llorando”…

Pero hay que resistir, aguantar y siempre y cuando que se pueda, viajar a la Isla a visitar a los nuestros, a los tuyos y gozar. Porque como ya hasta los compañeritos de Kindergarden de mi chiquito saben que las Navidades en Puerto Rico son las mejores y las más largas del mundo. ¡Asalto!

Dictadura y colaboración

Por Félix Córdova Iturregui

Especial para CLARIDAD

El imperialismo estadounidense desarrolló un notable talento histórico en esta isla. Desde que impuso su férrea dominación en Puerto Rico, hizo lo que estuvo a su alcance para revestir su presencia con un discurso sobre la democracia. Tuvo un éxito relativo. Sin embargo, la efectividad de ese ropaje discursivo no dependió ni de las acciones concretas del poder imperial ni de los recursos persuasivos del discurso. La efectividad de la dominación estadounidense se apoyó principalmente en la debilidad interna de las clases dominantes de Puerto Rico. Entre los más destacados sectores empresariales brilló la incapacidad de organizar una lucha para establecer un estado propio, un proyecto de país dirigido desde el interior. Cuando hubo algún cuestionamiento serio al poder imperial, acompañado de la acción, como fue el caso del nacionalismo albizuista, el imperio dejó caer su máscara y caminó sin pudor sobre los vidrios rotos de su cristalería democrática.

Supo el imperio moverse con habilidad ante las presiones nacionales e internacionales. Para evadir la poderosa tendencia descolonizadora de la posguerra, hizo sucesivas concesiones importantes: permitió la elección del gobernador, la elaboración de una constitución y el establecimiento del Estado Libre Asociado. Todo lo hizo sin menoscabar la férrea estructura de su dominio. Por eso, cuando se manifestó la severa crisis económica actual, no tardó el imperio en devaluar la mentira internacional que había construido con la colaboración local. Después de casi tres décadas de política neoliberal, el país hundido en una depresión económica que ha sido principalmente hechura del imperio, no le ha temblado el pulso para imponer la descarada dictadura de la Ley PROMESA, con la esperpéntica figura de la Junta de Control Fiscal. ¿Dónde está el reclamo democrático de la misma clase empresarial que ha minado el estado colonial con su política parasitaria y su disposición al robo? ¿Dónde quedó toda la retórica de la prensa sobre las virtudes de nuestra flamante democracia? Lo que ha predominado entre los dirigentes de los grandes sectores empresariales y la prensa comercial ha sido el consentimiento o un silencio que raya en la vergüenza. Se le acabó la gasolina a la estruendosa retórica sobre la democracia. La dictadura brilla sobre la complacencia de burgueses locales que bailan en la charca podrida de la crisis, de la corrupción, de la traición al país y de una total falta de imaginación política.

Pero eso no es todo. Hace falta insistir en un aspecto de enorme importancia en el que se ha manifestado la colaboración del actual gobierno de retórica estadista y la Junta de Control Fiscal. Ni el gobierno ni la Junta han manifestado interés alguno por definir cuáles son y en qué consisten los servicios esenciales. Esto debió ser hecho antes de que la nueva dictadura diera su primer paso. Sobre este vacío o sobre esta ausencia, la Junta ha preparado planes fiscales que más que atender una crisis fiscal parecen tener como objetivo desmantelar instituciones fundamentales para la vida del país. Ha propuesto recortes a las pensiones, reducciones a los planes médicos y a otros servicios de salud, proyectando una insensibilidad y una agresión que en no pocos casos tiene dimensiones homicidas. Si después del huracán María, a pesar de la resistencia vergonzosa del gobierno, salió a relucir el daño severo y las pérdidas de vida de nuestra población de mayor edad, con las medidas propuestas por la Junta, esa misma población se verá al borde del abismo. Es un escándalo observar la obstinación de la Junta por eliminar el bono de navidad, como antes hizo con la Ley 80, mientras hay un éxodo de policías que abandonan la isla y mientras hay una escasez de bomberos que pone en peligro la vida de las comunidades en casos de fuego. La seguridad de la población no parece ser una preocupación de esta Junta. La falta de ética de este bochornoso cuerpo, que no se esconde para proteger los intereses de los grandes bonistas, puede palparse con un ejemplo que pone los pelos de punta: mientras el gobierno hace malabarismos y traslada poco menos de $500,000 del Negociado de la Policía al Negociado de Bomberos para poder extender el contrato de 45 bomberos, Natalie Jaresko tiene un salario de $625,000 al año. Con ese salario de lujo, en un país con un gobierno quebrado, podría pagarse el salario anual de los 45 bomberos necesarios para la seguridad de nuestra sociedad.

Ahora bien, cada paso de la Junta ha tenido su precio. La frase bíblica flota sobre sus acciones: por sus frutos los conoceréis. La Junta de Control Fiscal ha logrado en poco más de dos años invertir los términos sociales de su apoyo. Si antes de llegar, ante la desconfianza de la sociedad con respecto al bipartidismo desprestigiado, tres cuartas partes de nuestra población apoyaba su gestión, actualmente tres cuartas partes repudia su funcionamiento. El desprestigio de la Junta y la falta de apoyo a la violencia institucional de sus decisiones, se abrió paso con una velocidad que supera el acelerado desprestigio del gobierno de Luis Fortuño, que obtuvo una victoria electoral única en la época del bipartidismo y la vio desaparecer en cuatro años. Y no debe olvidarse que el lado republicano dominante de la Junta de Control Fiscal lleva la huella del desprestigiado exgobernador. Basta pensar que en la Junta está sentado Carlos García, uno de los grandes responsables de la deuda y de la actual crisis fiscal.

No debe sorprendernos. El movimiento dirigido por los llamados estadistas carga con innumerables cicatrices provocadas por su propia política: la eliminación de la Sección 936 (1995-2005), la violenta Ley 7 del gobierno de Luis Fortuño, con el despido de más de 20,000 empleados públicos (algo nunca antes visto en Puerto Rico), una lista de privatizaciones que cada día aumenta, el desmantelamiento de leyes históricas de protección laboral, y la ola más poderosa de corrupción que se ha visto en nuestra vida política. ¿En eso consiste el programa de transición hacia la estadidad? ¿Se camina hacia el estado federado aumentando excesivamente los salarios de un grupito de figuras que parecen más vinculadas con la incompetencia que con la competencia, mientras el pueblo se empobrece? ¿El tránsito hacia la estadidad se fortalece privatizando la riqueza pública, desmantelando la AEE, agrediendo la UPR, sembrando desempleo y desolación en la sociedad?

Es evidente que en toda esta política no hay ningún programa estadista. Solo retórica vacía, simulacro, fantasmagoría, con el objetivo de manipular una población dependiente y desmoralizada. Una retórica tan vacía como las posibilidades del proyecto de Jenniffer González en el Congreso, tan vacía como todos los fuegos artificiales del Plan Tennessee del gobernador Rosselló. No se puede caminar hacia la solución del coloniaje debilitando al país. Tampoco se puede resolver la dependencia colonial con la hegemonía de políticos transformados en cabilderos, que se enriquecen entregando el país. Aunque estén amparados por la ley, violan la ética, la moral social y el amor al bienestar de la sociedad. El ideal de la estadidad se ha convertido en la posibilidad de meter una faja de billetes en el bolsillo. Tintinea como las monedas y a pesar de toda su retórica, hoy más que nunca, es una tendencia que fortalece el coloniaje. ¿Dónde está el proyecto de país de la Junta o el gobierno? La retórica estadista es una sombrilla para cabilderos y políticos corruptos y el mismo vacío puede encontrarse en toda la retórica de los planes fiscales de la Junta. El llamado camino de la estadidad ha desembocado en las formas más terribles del coloniaje.

Hablan los números

Por Carlos Delgado Lasalle

Hace unos días un renombrado analista de MLB TV, Brian Kenny, con energía criticó la designación de Harold Baines al Salón de La Fama, a través del “Today’s Game Committee”. Es poco usual en este medio ese tipo de señalamientos. Concluyeron que había varios peloteros con mejores números, incluidos dos boricuas: Jorge Posada y Carlos Delgado.

El 11 de diciembre El Nuevo Día publica un reportaje titulado: “Baines abre una brecha para Delgado”. En él hace una comparación de las ejecutorias y estadísticas que favorecen al boricua.

¿De qué se trata?

Resulta que desde el 1939, la Junta de Directores del Salón de la Fama creó lo que se conoce como el Veterans Committee. Con el pasar del tiempo, este comité se ha subdividido en cuatro (4) comités encargados de revisar y pasar juicio sobre el status de los peloteros que hayan perdido su elegibilidad para el Salón de la Fama. Los subcomités están divididos por fechas de participación. A saber: Early Baseball Committee (1871-1949), Golden Days (1950-1969),  Modern Baseball ( 1970-1987) y el Today’s Game Commiåttee (1988 al presente). Son paneles de 16 personas por comité, relacionados directamente con el béisbol: escritores, exjugadores, exdirigentes etc,etc.  Los candidatos, necesitan recibi†r 12 votos de los 16 participantes, equivalente al 75%, para ser seleccionados.

El Comité que nos interesa es el Today’s Game Committee, que fue el encargado de seleccionar a Baines, quien obtuvo 12 votos, y a Lee Smith, el lanzador de relevo, que fue seleccionado por unanimidad.

Harold Baines es un exjardinero zurdo, que durante su carrera se desempeñó principalmente como bateador designado. Jugó por 22 temporadas con varios equipos, mayormente con Chicago White Sox. Fue un jugador carismático, al extremo de que el equipo de Chicago retiró su uniforme –el número 3– aun estando activamente participando con otro equipo. Fue un bateador que, al igual que Delgado, era ubicado en el medio de la alineación.

Delgado, es también un bateador zurdo. Se desempeñó durante toda su carrera en la primera base, jugó 17 temporadas, con tres equipos, participando mayormente con Toronto Blue Jays. Consumió 2,625 turnos al bate menos que Baines (9908 vs 7283), y aun así lo supera en cuadrangulares  (473 vs 384), extra bases (974 vs 921), OBP (383 vs 356), SLUG (546 vs 465), OPS ( 929 vs 820) y WAR ( 44.4 vs 38.7).

Por su parte, Baines lo supera en AVG (.289 vs .280), RBIs (1628 vs 1512) y carreras anotadas (1299 vs 1241). Cuando profundizamos en el examen estadístico, encontramos que Delgado lo supera en productividad. En RBI/ turno,  Delgado (4.81) vs ( 6.08 ) Baines. En extra bases/ turno (7.47 vs 10.75) CA/ turno (5.86 vs 7.62). En Cuadrangulares/ turno (15.39 vs 25.80) .

Cuando se analiza la productividad de Delgado por la cantidad de turnos, lo supera en todos los renglones, menos en promedio de bateo, donde Baines tiene .09 puntos más. Harold Baines tuvo la oportunidad de participar, de ser evaluado y considerado al Salón de la Fama. Lo hizo en cinco (5) votaciones seguidas, hasta que en el 2011, no acumuló los votos necesarios ( 4.8) y perdió su elegibilidad. En el caso de Delgado, ni siquiera le dejaron participar aun con sus números y ejecutorias. En su primer año eliminaron su elegibilidad, al adjudicarle un raquítico (3.8).

Es bueno que nuestro pueblo conozca que de las tres camadas de instalados al Salón de la Fama en los últimos tres (3) años, los números de Carlos Delgado superan en algunos renglones de forma cercana con los instalados y en otros son comparables. Esperamos que en algún momento se corrijan esos “errores” históricos. Estos señalamientos los han hecho decenas de escritores deportivos de Estados Unidos en decenas de artículos y reportajes.

El ingreso de Gallisá

Quizás no haya sorprendido a nadie la noticia del ingreso de Carlos Gallisá al Partido Socialista Puertorriqueño. Y es que a un partido revolucionario no se ingresa sorpresivamente como suele suceder en los partidos coloniales. Lo que se hizo ayer fue, en realidad, formalizar una realidad que venía desarrollándose en la práctica desde hace largos meses y que ya ha cuajado.

Por lo mismo que señalamos arriba, la integración de Gallisá al partido de los trabajadores reviste singular importancia, sobre todo en este momento. Se trata de un dirigente que –como muchos de nosotros– llega al socialismo por el camino de la lucha de independencia patria.

Hace unos pocos años, Carlos Gallisá era un joven profesional instalado en las esferas más ventajosas de la abogacía. Pudo haber trepado alto dentro de este sistema, echando a un lado sus sentimientos patrióticos, como han hecho tantos otros abogados. O sin llegar a los extremos de abyección de los renegados, podría haberse conformado con mantener su patriotismo dominguero –participando en alguna que otra gran concentración y contribuyendo con dinero a las organizaciones independentistas de vez en cuando- sin que tales actividades afectaran su ascenso profesional. Salvaba así la conciencia y el bolsillo, como solía decir un viejo amigo mío, muy cínico.

Pero el compañero Gallisá optó por una ruta mucho más escabrosa y de mayor provecho para su pueblo. Temprano en su carrera, la militancia independencia lo sacó de cuajo de la abogacía de los grandes bufetes. Participó activamente en el movimiento de renovación del Partido Independentista y en ese proceso se insertó definitivamente en las inquietudes y el pálpito de su pueblo.

Forma parte de un amplio de militantes y dirigentes de nuevo PIP, el que empezó a fraguarse en el período de 1970 al 1972 y que, con posterioridad a los últimos comicios, no pudieron triunfar en sus intentos de llevar al PIP a adoptar una ideología y unos principios organizativos que ellos estimaban imprescindibles para el desarrollo de la lucha revolucionaria. No fue la primera vez, y probablemente no sea la última, en que el PIP se estremece en grandes conmociones internas y un sector sale del partido por entender que no cabe dentro de sus moldes.

Al fin de cuentas, las aguas están llegando a sus niveles. Gallisá, como muchos de sus compañeros que salieron del PIP en 1973, ha encontrado en el Partido Socialista la canalización organizativa de su ideario. En verdad, ellos no podían triunfar en el PIP porque –aunque no lo entendieran así en el instante de la pugna interna- lo que estaban planteando era la conversión del Partido Independentista en un partido revolucionario de la clase obrera. Y el embrión de ese partido ya estaba fundado.

El PIP seguirá el curso histórico que le trazaron sus fundadores, como partido que refleja en ideología, composición, actitudes y estilo de trabajo, todas las posibilidades –virtudes y vacilaciones- de la pequeña burguesía patriótica. El PIP ha sido, es y tiene todos los indicios de seguir siendo exactamente eso: el partido de la pequeña burguesía patriota. Nada menos que eso –que es decir bastante- pero nada más.

Gallisá, como muchos otros de sus compañeros en el PIP del ’72, se ha abrazado a la ideología del proletario. La tribuna parlamentaria para la cual lo eligieron los independentistas puertorriqueños ha estado al servicio de la clase obrera. Su práctica profesional se ha tornado en verdadera abogacía proletaria. Es legislador de los trabajadores y abogado de los obreros. Nada más lógico, entonces, que su ingreso al partido de la clase obrera. Por eso, desde el punto de vista del desarrollo de Carlos Gallisá como dirigente obrero, su decisión de integrarse al PSP es un gran acierto.

Para el Partido Socialista Puertorriqueño, por otra parte, el ingreso de Gallisá abre una nueva dimensión a su expansión e influencia como colectividad proletaria. Incorpora a sus filas a uno de los dirigentes independentistas-socialistas de mayor resonancia en el Puerto Rico contemporáneo. Se nutre de una experiencia acumulada poro el compañero que le amplía la perspectiva a nuestro partido, en el momento en que nos proponemos avanzar decisivamente hacia el cumplimiento de metas superiores. Alcanza una tribuna parlamentaria, con anterioridad a cualquier posible participación del partido en comicios electorales, que nos permite ensayar las posibilidades del uso revolucionario de esa tribuna y medir su efectividad en el contexto de la lucha presente.

Fragmento de la columna que se publicó en CLARIDAD en ocasión de Gallisá afiliarse al PSP.

Tallando

Mi padre sobrevivió muchas cosas, libró muchas batallas –yo soy una de ellas. Como la hija más pequeña, le decía bromeando que yo era la venganza, enviada a pasarle factura en la vejez. Papi ya era viejo cuando yo nací, y desde chiquita temía su muerte porque él tenía la edad de los abuelos de mis amigos, pero resultó que yo era casi un anticuerpo para la vejez: preguntándole y debatiéndole hasta la semana pasada. Ya que todo el mundo lo aplaudía, asumí desde chiquita que me tocaba ser la impertinente que le cuestionara. Como me han recordado varias amigas, Papi siempre escuchaba a los niños con mucho respeto. Desde pequeña me hizo sentir que tomaba mis opiniones en serio y que creía genuinamente en el debate y el intercambio de ideas como un gesto de amor y de interés en el aprendizaje mutuo. Admiro su compromiso con la comunicación honesta y directa, y la capacidad que tenía de renovar sus ideas, reconocer sus errores, interesarse por aprender de todo tipo de personas y evolucionar (a veces al mismo tiempo que sus compañeros, a veces de maneras inusuales para su generación).

Ayudé a Papi a mantenerse joven compartiendo cosas que a veces sorprenden a los que piensan que era un tipo serio – desde cantar Mon Rivera de camino a la escuela, hasta hacernos tatuajes juntos y fumar cannabis medicinal. Fue, por encima de todas las cosas, mi cómplice. Me gustaba delatarlo en escenarios serios como éste, porque me parecía que su humor era tan importante como su elocuencia a la hora de ganarse el respeto y el cariño de cualquier persona.

Hace unas semanas, me dijo en el hospital que sentía que estaba terminando su odisea: y me parece la mejor manera de describir su vida. Papi era como un Forest Gump boricua – vivió muchas vidas, conoció muchas personas. Fue pelotero, baloncelista, campeón de trivia y mímica, vendedor de turrón, jardinero, soldado en Corea, vice-director del Departamento de Turismo, abogado, legislador, director de periódico, escritor, historiador aficionado, comentarista radial, representante de los derechos del consumidor ante la AEE y campeón de billar, póker y dominó, así como gran conocedor del bolero.

Como todo personaje heroico, estuvo cerca de la muerte muchas veces. Enumero los atentados que conozco, porque estos aspectos de su vida fueron los más invisibles. Entre sus proyectos pendientes se quedó un libro sobre la lucha armada clandestina, porque decía que la CIA sabía más de nuestra lucha que los puertorriqueños.

En 1969 le rajaron la cabeza a macanazos en la Avenida Ponce de León cuando una turba anexionista quemó la cede del MPI en Río Piedras y él fue a apoyarlos con un grupo de abogados. Colapsó frente a una librería y un desconocido lo salvó arrastrándolo para adentro del negocio.

En 1974, cuando Carlos La Sombra organizó un motín en la Cárcel La Princesa y tomó a papi como rehén y abogado negociador, un fotógrafo del periódico El Mundo le dijo que se quedara junto a él, que habían rumores que la policía estaba tratando de matarlo allí y hacerlo ver como accidente.

En 1975, antes de comenzar un acto del Partido Socialista Puertorriqueño en Mayagüez, una bomba estalló causando la muerte a Luis Ángel Charbonier y a Eddie Román Torres. Papi se suponía que se encontrara con Charbonier esa tarde.

•  En 1978, le pusieron una bomba en su oficina cuando era presidente del PSP.

Meses más tarde, tirotearon la casa donde vivían mis hermanos y su mamá en Hato Rey

También le pusieron una bomba debajo del carro en una ocasión y en otra lo tirotearon llegando a su casa en la Calle Sol del Viejo San Juan.

A eso se sumaron el cáncer, dos veces, e innumerables problemas en el corazón. Sobrevivió tantas cosas que es sorprendente que llegara al 1986 cuando yo nací.

Papi nunca dio alardes de sus hazañas y no quiso preocupar a muchos hablando de sus enfermedades. Sus mayores héroes eran los nacionalistas puertorriqueños y los revolucionarios cubanos, y de ellos siempre resaltó la humildad. Pero era increíble escucharlo contar historias –si hay una cosa que me da miedo con su muerte es que se me olviden los detalles de algunas y no pueda seguir contándolas. Era apasionante escucharlo hablar de sus andanzas con Carlos La Sombra, sus reuniones con Fidel, o los encuentros fortuitos que tuvo con figuras desde La Pasionaria hasta Julio Cortázar. Mi relación con Papi se forjó a partir de interrogatorios eternos y maratones de cuentos. Nunca escribió sus memorias y nunca quiso homenajes. Creo que el mejor tributo que podríamos hacerle es contar sus historias, forjar mejores puentes entre generaciones que permitan el intercambio de ideas e influencias, dudar y decirlo, pero sobre todo gozar en el proceso. Papi no creía en una revolución sin jangueo.

Aunque tuvo muchas vidas, siempre tuvo conciencia de que todas ellas tienen una caducidad. No se aferró a ningún partido, organización, proyecto político o personal. Reclamó siempre su libertad de hacer y pensar lo que le diera la gana, e impuso su voluntad sobre su vida hasta el final.

Los últimos 7 meses fueron un sube y baja entre hospitales y terapias en el hogar. Tanto su familia biológica como su enorme familia escogida cuidamos de su salud y lo rodeamos de amor a lo largo del proceso. Nunca terminaremos de dar gracias a todas y todos los que estuvieron acompañándolo. Aunque nos había acostumbrado a recuperaciones milagrosas y a un cuerpo que luchaba siempre más de lo que correspondía a sus años, en las últimas semanas se empezaron a combinar males, efectos secundarios y señales de deterioro. Su última batalla fue por defender su derecho a morir. Utilizó sus últimos momentos de lucidez para proclamar el final. Cuando parecía que estaba todo fuera de su control, nos dijo: “Ya yo decidí que esto se acabó. Yo quiero romper con la vida.” Y utilizó lo que le quedaba de energía para rechazar terapias y medicamentos hasta morir durmiendo en su cama una semana más tarde. Me da una tranquilidad profunda saber que se salió con la suya, y que todas y todos los que lo cuidamos y acompañamos en el final respetamos sus decisiones y su dignidad.

En esta última etapa, papi fue perdiendo su capacidad de comunicarse como parte de su deterioro. Aunque ese proceso fue inmensamente doloroso, y nos dejó con las ganas de escuchar muchas historias por última vez o con ansiedades de lo que se nos quedó por conversar o documentar, también provocó unos últimos momentos bonitos y accidentes poéticos. Muchas veces cuando le preguntábamos cómo se sentía nos decía ‘batallando, batallando’, pero la última vez que lo dijo le faltaron letras, y me dijo ‘tallando, tallando’. Y así me lo quiero imaginar. Tallando. Consistente e insistente con sus palabras y acciones, haciendo mella poco a poco en una lucha de toda una vida, y calando hondo a fuerza de valentía.

Texto leído en el acto de celebración de vida, 10 de noviembre.