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No hay dinero para Salud Correcional

Como parte de sus movidas estratégicas según la agenda ideológica que han de seguir, la Junta de Control Fiscal ordenó recortar el 50% del presupuesto destinado al Programa de Salud Correcional.

Según esto el programa de salud correcional debe ahorrar $8 millones para este año y $13 millones para el 2019. La norma para generar ahorros sugiere principalmente buscar quien subsidie los gastos o reducirlos. Quizás, aumentar los ingresos, pero eso resulta imposible.

“La primera es imposible, te queda buscar subsidios o reducir servicios” dijo Manuel Quilichini, presidente de Correctional Health Service Corp. (CHSC).

En Estados Unidos algunos estados con el programa de seguros de salud, Medicaid sí le pagan al confinado desde la hora 23 en adelante, pero en Puerto Rico no es así –explicó– por lo que solo queda para reducir personal y servicios.

El ente federal que “vigila” y “asegura” la estabilidad económica de Puerto Rico, concluyó en una carta enviada al secretario del Departamento de Correción, Erick Rolón, que el costo de los servicios de salud por confinado debe ser reducido a un monto de $3,000 del promedio actual, $6,000.

En el sistema de prisiones según un informe realizado por el PEW Center en el 2014 el costo promedio de tratamiento de salud para un confinado sentenciado es de $6,000 al año.

“Nosotros estábamos en $6,300. Si nos pusiéramos en esa tabla haríamos el número 23, lo que quiere decir que estamos en el promedio de los que cuesta tratar a un confinado. Sin embargo, la JCF dice que deben ser $3,000. Un número imposible de cumplir precisamente por las condiciones de salud que tienen los confinados”, explicó el presidente de CHSC.

Como parte del caso Morales Feliciano, en 1998, se aprobó la privatización de los servicios de salud correccional mediante la creación de una entidad sin fines de lucro. A partir de esta orden, en el 2005, CHSC comenzó a ofrecer servicios médicos a los confinados y así lo hizo hasta finales del pasado mes de septiembre, cuando la compañía Physician HMO quedó a cargo de dichos servicios.

Al tratarse de una entidad sin fines de lucro –explicó Qulichini– el CHSC no estaba obligado a dar una ganancia por lo que los costos eran bajos. Pero llegado un punto no se pueden reducir gastos sin tener cortar servicios y es ahí donde radica el problema pues para cumplir con el Medical Care Plan y llegar a los $3,000 que dice la Junta hay que cortar servicios.

“El Departamento de Corrección va a tener que decir, no le vamos a dar tratamiento para estas condiciones de salud y eso puede constituir una violación de derechos constitucionales… Cortar el 50% del presupuesto del programa de salud correccional sin que se afecten los servicios es imposible”, sostuvo.

La razón por la que “puede” constituir una violación de derechos constitucionales es porque la Constitución Federal dispone que si el sistema de corrección conoce de que un paciente tiene una condición seria de salud y no le da tratamiento está actuando con “indiferencia deliberada”.

No toda negación de servicios llega a ese nivel, si son servicios que se consideran no-críticos no se considera como una violación de los derechos del confinado. La violación se da cuando hay una condición seria de salud que a sabiendas de que existe no se atiende.

Por lo antes mencionado, Quilichini, asumió que empezarán a quitar servicios no-esenciales o que se vean como no-críticos, por ejemplo, tratamiento a drogas, programas de rehabilitación, programas terapéuticos, entre otros.

“Nosotros dábamos Yoga, acupuntura como parte de un plan de tratamiento, ciertos servicios psicológicos de apoyo. Estos servicios no ponen en riesgo el bienestar y la vida del confinado”.

En cambio, el abogado mencionó que los servicios que sí son críticos, medicamentos que se reciben para pacientes con HIV, los pacientes que tienen condiciones serias de salud mental, condiciones crónicas como diabetes, asma, estarían protegidos.

Cerca del 70% del costo de todos los medicamentos que se dispensan en el sistema de salud correccional van para fármacos antirretrovirales y psicotrópicos, medicamentos altos en costo por lo cual controlarlos es difícil.

Sin embargo, el abogado entiende que no es posible llegar a la cifra que sugiere la JCF cortando los servicios menos críticos por lo que quedaría despedir personal, enfermeros y enfermeras, medicos y especialistas.

Pero eso no es tan fácil –dijo Quilichini– porque, por ejemplo, el sistema tenía cerca de 1,000 enfermeros y enfermeras cuando CHSC comenzó a dar servicios y actualmente va por 450.

“En muchos casos esos profesionales son más importante que el médico porque el médico puede venir una o dos veces al día, una vez a la semana, pero el enfermero está ahí dando el servicio 24 hrs 7 días a la semana. Pues tú no puedes cortar servicios de enfermería, sin embargo es el grupo más grande que hay”

Por otra parte añadió que los médicos en el sistema de salud correccional reciben la paga más baja en Puerto Rico y quieren que se les aumente la compensación pero para eso habría que cortar el número de médicos que atienden “y si tu cortas el número de médicos que atienden, muchos pacientes se quedarían sin recibir tratamientos”.

Viéndolo desde las proyecciones del Departamento de Corrección de trasladar 3,000 confinados fuera de Puerto Rico, “a lo mejor” pueden bajar el costo de los servicios de salud en Puerto Rico, pero el problema con esto, según la experiencia del CHSC, es que en los dos traslados realizados anteriormente los confinados que se fueron para EE.UU son los “well babies”, reos que no tienen ninguna condición de salud, lo que quiere decir que por esta parte no se genera ningún tipo de ahorro.

“No va a tener efecto porque todavía vas a tener los gastos. Si te llevaras una población representativa, entonces los gastos en Puerto Rico bajarían porque los servicios médicos estarían incluidos en el contrato de los que se van fuera de Puerto Rico. Lo que pasa es que nuestra experiencia nos dice que los que siempre se han ido son los que estan bien”.

La directora de Administración de Seguros de Salud [ASES], Ángela Ávila, descartó que la población penal pudiera tener acceso a fondos Medicaid. Esto luego de que el presidente de Physcian HMO, Raúl Villalobos, proyectara generar más de $2 millones en economías al sustituir parte de la cubierta médica de los presos con fondos Medicaid.

Quilichini sostuvo que esto no es posible, pues CHSC ya había hecho un acercamiento tanto a ASES como a los Centros de Servicios Medicare y Medicaid [CMS, en inglés].

“No es que los confinados no cualifiquen para Medicaid. Es que hay una regla dentro de Medicaid que si un confinado está en un hospital y pasan 23 hrs de ahí en adelante se le puede reclamar a Medicaid pero no es un derecho. Medicaid es quien deciden si van a pagar o no”.

“Yo no sé que va a hacer él [Villalobos] pero buscar dinero de afuera no es tan fácil porque las agencias federales y estatales van a decir corrección tiene su presupuesto para eso”, añadió.

El presidente de la empresa sugirió dar eficiencia en la utilización tecnología y puso como ejemplo el programa de tele-medicina del CHSC que contaba con cinco psiquiatras que atendían a todos los confinados en la isla. Con la eficiencia que ganaste mantuviste el servicio y bajaste los costos.

“De hecho mientras nosotros corrimos el sistema el presupuesto de salud correccional fue reducido hasta un 24% y nunca bajamos el nivel de cumplimiento”.

Cuando eres una empresa con fines de lucro tienes que producir una ganancia. Para esto tiene que haber un toma y dame. Nosotros no teníamos problemas, todo lo que hacíamos era sin ganancia, por ende, nosotros teníamos los costos mas bajos. En esta subasta dice el secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación, Erick Rolón, que esta compañía [Physician HMO] ofreció $500 mil al año menos que nosotros pero estos no cuentan todos los servicios”, dijo.

Physician HMO, por ejemplo, no tiene un sistema de récord médico electrónico por lo que utiliza el sistema administrado por CHSC. Solo el gasto que incurre el acceso a este servicio podría vislumbrar que a larga la empresa contratada el pasado mes de julio va a costar más que el CHSC.

Nos Queremos

Por Patricia Polanco

Especial para CLARIDAD

“Oh tu mujer, quien está dispuesta y capaz de esparcir la semilla de la justicia; No dudes, no te preocupes, no huyas, ¡sigue adelante!”

-Luisa Capetillo

Desde hace mucho tiempo, las mujeres no sólo nos estamos apoyando a vivir en sintonía de género. Simultáneamente hemos ido creando un pacto y, dentro de este pacto, un nuevo lenguaje.

En el verano del año 2016, la Real Academia Española (RAE) junto a la Fundación de Español Urgente (Fundéu) bautizó  cómo “término válido” la Sororidad. Sororidad es un vocablo morfológicamente completo, derivado del latín “soror” que significa “hermana” y su concepto literal se refiere a la “hermandad entre mujeres” . En su proceso de transformación, este término ha sido utilizado en ámbitos de lucha para representar reivindicación. Aparece en consignas feministas como una llamada a la autodefensa, la unión, la igualdad, y la solidaridad. Pero evidentemente la Sororidad va mucho más allá del debate lingüístico y supone de un salto teórico, a un plan de acción.

Las mujeres nacemos con el llamado del amamantamiento. Ese es nuestro pacto. Nos cuidamos, nos queremos y nos llevamos de la mano para juntas enfrentar los avatares de la vida. No hay mayor compromiso que la sorora y para solidificar este compromiso, no hace falta un vínculo sanguíneo. Con esta vanguardia, este sentido innato de protección y hermandad, nos han precedido mujeres y movimientos que, codo a codo en la calle; han sacudido la historia.

Movimientos como el Ataque al Congreso Estadounidense del 1 de marzo de 1954. Operativo en el que participó una de nuestras grandes hermanas revolucionarias; Dolores (Lolita) Lebrón Sotomayor. Nacida el 19 de noviembre de 1919, esta brava Lareña cedió su libertad, para llamar la atención a la asquerosa situación colonial de Puerto Rico y la represión gubernamental que le acompaña. Lolita Lebrón formó una cuarta parte de este operativo. En un grupo también compuesto por Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores Rodríguez y Andrés Figueroa Cordero; fue Lola la primera en disparar al techo de la sala de vistas del Congreso.

En sintonía con nosotros, otra isla hermana también celebra un gran movimiento. El pasado 25 de noviembre, se conmemoró en la República Dominicana, la resistencia y revolución de las hermanas Mirabal, para la década de los cincuenta, el siglo pasado. Las autoproclamadas Mariposas; Minerva, Patria y Maria Teresa Mirabal, fueron otras bravas quienes, en su afán por repudiar y derrotar el régimen dictatorial de su país, fueron asesinadas por orden de Rafael Leónides Trujillo en el año 1960.

A las Mariposas les sobrevivió Bélgica Adela (Dedé), quién dedicó sus últimos cincuenta (50) años de vida a mantener vivo el recuerdo y cumplir con la promesa de obra y lucha de sus hermanas. Levantando entonces, toda una nueva generación de concientización social y política.

El asesinato de las hermanas Mirabal, sonó una campana que despertó un país dormido y dio el pie para la creación de organizaciones y movimientos feministas. Para la década de los ochenta, estas organizaciones acuñaron el 25 de noviembre en honor a las hermanas y crearon El Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Jornada a la que se sumó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) años más tarde en el 1999.

A casi veinte (20)  de esta gestión, nuestra risible realidad confirma que los tiempos no han cambiado. Si bien hemos modernizado algunos detalles, los hechos siguen siendo los mismos. El machismo, el cinismo y la chabacanería no ha muerto. Han muerto, en cambio un sin número de mujeres violadas, apuñaladas, abaleadas.

Puerto Rico tiene una de las cifras más altas en casos de violencia de género a nivel internacional. En lo que llevamos de año, se han reportado cuarenta (40) casos de mujeres asesinadas, veintres (23) de estos asesinatos a manos de sus parejas consensuales.

En noviembre del año corriente, la conmemoración del Día Internacional de le Eliminación de la Violencia contra la mujer, llevó a cientas de mujeres a unirse codo a codo en protesta, solicitando un Plan de Emergencia Nacional contra la violencia machista que nos continúa sofocando. En respuesta a esto, el gobierno decidió arremeter contra estas sólo con más violencia física. No sin antes encender una cínica luz violeta en el ala norte del Capitolio, en honor a las víctimas de violencia de género.

¿Qué sería de las mujeres sin ellas mismas? Sin aliento y apoyo en medio de tanto caos.

Contrario al discurso que nos obliga la sociedad a desayunar todas las mañanas; las mujeres no vivimos con la necesidad de competir unas con las otras. Esa idea trillada y enfermiza es una fabricación y una provocación machista con la intención de separarnos y adormecernos.

De obligarnos a ignorar la herencia brava y capaz que corre por nuestras venas y, lamentablemente, en su mercadeo; este discurso ha rendido frutos de una manera u otra.

La realidad es, que no existe ser más poderoso que una mujer con rabia y determinación; más aún cuando camina acompañada de sus hermanas. Es la cobardía lo que engrasa el motor del control; nos mandan a matar, nos encierran, nos controlan por que nos temen.

Nuestras manos también están ensangrentadas, pero con las cargas que estamos hartas de arrastrar. Y a diferencia del Patriarcado, en su repudio; las utilizamos como un símbolo de resistencia. Porque no sólo somos las Lolitas, somos también las Blanca Canales, las Celestina Cordero, las Julia de Burgos, las Luisa Capetillo, las Mariana Bracetti. Somos un grito de guerra “empantalona’o”. Las que también disparan, las que incomodan, las que no callan, las brujas. Y así nos queremos.

Vivas, felices, libres, nos queremos. Así nos queremos.

El impacto del cambio climático en Puerto Rico

El impacto del cambio climático (C/C) a nivel mundial es mayor para Puerto Rico en la medida en que la Isla no tiene una soberanía alimentaria y el 80% de lo que se consume proviene del exterior.

Este llamado a la atención es traído por el profesor, José Molinelli Freytes, en entrevista respecto al cuarto informe; Impactos, Riesgos y Adaptación en los Estados Unidos, ante el Cambio Climático (National Climate Assement, en inglés NCA), el cual incluye a Puerto Rico y a las otras islas del Caribe posesión de EEUU, Molinelli Freytes señaló que el citado informe ordenado por una ley del Congreso para que se produzca cada cuatro años recoge datos de 13 agencias del gobierno federal por lo que tiene mucho valor institucional dentro del gobierno de EE UU. En el caso de este último el informe -dijo- todo indica que estaba hace unos meses en poder de la Casa Blanca y no fue hasta el día después de la celebración estadounidense de “Día de Acción de Gracia” que se hizo público.

En cuanto a los señalamientos que hace el informe de los efectos del C/C sobre la isla, Molinelli Freytes expresó que a los científicos puertorriqueños no les sorprende ya que son señalamientos que han hecho hace tiempo. En entrevista por separado el profesor Ruperto Chaparro Serrano, del Programa Sea Grant, del Recinto de Mayaguez de la Universidad de Puerto Rico (RUM) se expresó en términos similares.

No obstante el doctor en geomorfología apuntó que es importante señalar que en el contexto amplio de lo que está ocurriendo con el C/C es que eventos que se pensaban iban a ocurrir mas tarde, se están produciendo mucho mas temprano. Es decir que los efectos del C/C ya se están viendo por lo que las proyecciones son preocupantes porque lo que se esperaba que ocurriera a fin de siglo va a ocurrir en los próximos 20 a 30 años. Ademas de que hay otro informe que dice que para el 2040 ya se espera que haya un impacto mayor en los sistemas de arrecife de coral a nivel global.

Continuó que es natural que haya un impacto como resultado del nivel del mar, impactos muy fuertes en la erosión costera, que el nivel del mar siga subiendo, por lo que habrá distintos escenarios, pero las consecuencias para Puerto Rico –destacó- es que se va a impactar un recurso de importancia económico para el desarrollo turístico, como lo son las playas.

“Ese sector turístico va hacer impactado no solo en términos de la pérdida de playa, sino también de la infraestructura por toda la construcción aledaña a la orilla de la playa eso también trae un agravamiento al problema de inundaciones las áreas bajas pegadas a la costa que ya se está viendo, ejemplo en Ocean Park, con marejadas normales el mar se mete completo”.

En este aspecto, el director del Programa de Sea Grant, trajo a la atención que es en las zonas costeras donde se ha llevado a cabo el desarrollo de Puerto Rico, es donde se han establecido comunidades, hoteles, donde está la infraestructura más importante del país como los aeropuertos, la generación de energía y las plantas de tratamiento. Es decir toda esta infraestructura se encuentra más vulnerable tanto a inundaciones de agua fresca, como por el aumento en el nivel del mar y a las marejadas ciclónicas.

La escasez de lluvia

Los dos científicos destacaron la confirmación de la proyección sobre la variabilidad en el clima en la región del Caribe en una reducción en la precipitación de la lluvia, por lo que habrá más períodos de sequía, lo que a su vez tiene un impacto directo en la agricultura y en los abastos de agua. A los periodos de sequía -no obstante- las lluvias serán más intensas lo que significa mayores inundaciones, mas erosión y aceleración en la sedimentación de los embalses que es donde se recoge el agua eso. Las fuertes lluvias, significa un potencial mayor de que ocurran derrumbes en la región montañosa central y un mayor potencial de inundaciones urbanas.

Ambos entrevistados señalaron la necesidad de tomar medidas para la conservación del agua, como mantener en óptimas condiciones los embalses, considerar las plantas de desalinizadoras, el uso de cisternas en las casas para recoger el agua de lluvia, la protección de los los acuíferos y manantiales. Chaparro Fuentes reparó en que si no se protegen los acuíferos “vamos a tener unos problemas graves, y lo peor del caso es que aquí no se está tomando en serio esto porque, muchas veces el gobierno habla pero las acciones no se están tomando”

En tanto Molinelly Freytes planteó que una recomendación de inmediato para incrementar la resiliencia es proteger las áreas donde hay manantiales. Para ello se debe identificar la cuenca hidrológica que aporta agua a esos lugares, hacer las tomas y proteger el área para que no se contaminen y puedan ser una fuente alterna. Describió que muchas de esas áreas aunque haya sequía siguen siendo una fuente alterna.

En cuanto a los eventos extremos eso implica un incremento en la intensidad de los huracanes, y debido a que si el nivel del mar esta mas alto con un huracán la marejada ciclónica va a penetrar mas tierra adentro.

El aumento en las temperaturas. Sobre este particular el informe NCA (Los Riesgos y Adaptación ante el Cambio Climático) indica que los aumentos continuos en las temperaturas promedio probablemente conducirán a una disminución en la productividad agrícola, cambios en los hábitats y distribuciones de vida silvestre, y riesgos a la salud humana, especialmente en poblaciones vulnerables. A medida que aumenten las temperaturas máximas y mínimas, es probable que haya menos noches frescas y días calurosos más frecuentes, lo que probablemente afectará la calidad de vida. En Puerto Rico, el número anual de días con temperaturas superiores a 90 ° F ha aumentado en las últimas cuatro décadas y media. Durante ese período, los accidentes cerebro vasculares y las enfermedades cardiovasculares, que están influenciados por temperaturas tan elevadas, se convirtieron en las principales causas de muerte.

El documento resume el que la mayoría de los países y territorios del Caribe comparten la necesidad de evaluar los riesgos, habilitar acciones a escala y evaluar los cambios en los ecosistemas para informar la toma de decisiones sobre la protección del hábitat bajo un clima cambiante y que estas tienen el potencial de mejorar las medidas de adaptación y mitigación mediante el fomento de colaboraciones más estrechas con las iniciativas sobre el cambio climático y reducción del riesgo de desastres.

Mientras el doctor Chaparro Fuentes, quien es miembro del Consejo de Cambio Climático (CCC) de Puerto Rico, expresó a que más allá del gobierno hay gente que tampoco está susceptible a este proceso. “Cuando nosotros hablamos del cambio climático tenemos que pensar en unos términos de todo el universo entonces cuando hablamos del universo hablamos de millones de años y la agente no puede relacionarse con esa métrica de millones de años para nosotros 100 años es mucho para la tierra no, debemos pensar que para el universo el tiempo es diferente el universo ha estado cambiando desde sus inicios y estamos sufriendo esos cambios”.

En esa línea trajo a la atención que las acciones del hombre, las emisiones de gases, están acelerando ese proceso de C/C y “es eso lo que mucha gente no quiere reconocer y aunque nosotros como Isla cambiamos, el resto tiene que cambiar especialmente los del G8, es bien difícil explicarle a la gente, apaga la luz, no prendas el aire, tenemos que empezar a cambiar y adaptarnos es algo difícil el cambio. Tenemos que educar a nuestros jóvenes a tomar decisiones que aunque nos parezcan antipáticas son las que nos van a llevar a tener un mundo mejor”.

Por su parte Mollinely Freytes reiteró que el C/C a nivel mundial es mayor para Puerto Rico por nuestra dependencia de la importación de alimentos de Estados Unidos y otros lugares del mundo. Por ejemplo los efectos del C/C en la región central de EE UU donde se proyecta un escenario de mayor sequía tendrá un impacto en la producción y el costo del maíz, el trigo y la soya, lo que aumentará el precio de los alimentos. “Eso hace con mayor urgencia que Puerto Rico busque soberanía alimentaria desarrollada dentro de un contexto de sequía también, pero esa visión hay que tenerla” y recalcó, “dentro de la cadena de producción cada evento que afecte la producción industrial la cadena compleja afecta el costo y dependencia de la tecnología y alimentos hay unos elementos de conectividad global que nosotros no estamos mirando, otros elementos claves del intercambio internacional que no estamos mirando”.

Mirada Cooperativista: Alianza Cooperativa de las Américas, un encuentro y nuevos bríos

Del 23 al 26 de octubre de 2018 se celebró en Buenos Aires, Argentina, La V Cumbre de la Alianza Cooperativa Internacional de las Américas. Puerto Rico estuvo presente en dicho evento internacional mediante una delegación de seis personas. En una edición reciente de Claridad se reseñó los logros de esa presencia y se hizo hincapié en la importancia de participar en este espacio de concertación, educación y formación cooperativista. Además, este acontecimiento constituye un momento ideal para consolidar esfuerzos en la defensa de este modelo de organización social ante la coacción de los intereses del lucro y la especulación.

La ACI fue creada hacia el 1895 y su función esencial es promover y construir un escenario que favorezca el crecimiento del cooperativismo mundial. Esto incluye el ámbito político, jurídico y normativo. Defiende los intereses del cooperativismo y desarrolla trabajo y alianzas para promoverlo. Sus miembros son organizaciones cooperativas y mutuales de todos los sectores. Su sede internacional está ubicada en Bruselas, Bélgica y para asegurar el desarrollo de la agenda de trabajo poseen cuatro oficinas regionales: África, América, Asia-Pacífico y Europa, ocho organizaciones sectoriales globales (agricultura, banca, comercio minorista, pesca, salud, vivienda, seguros e industria y servicios), y cinco comités y redes (género, investigación, derecho, juventud y desarrollo). ACI- de las Américas tiene su sede en Costa Rica. La Alianza Cooperativa Internacional destaca que en el mundo existen aproximadamente tres millones de cooperativas que agrupan a 1.2 billones de personas, en otras palabras, una de cada seis personas en el mundo pertenece a una cooperativa.

Esta V Cumbre de las Américas tenía un matiz distinto al ser el primer evento que actual presidente, el argentino Ariel Guarco, dirigía en su tierra natal. Guarco es un líder cooperativista de gran trayectoria. Es veterinario de profesión y cuenta con una maestría en Economía Agraria y un posgrado en Economía Social. Nacido en Coronel Pringles al sur de la Provincia de Buenos Aires es el segundo latinoamericano en presidir esta organización en sus 123 años de historia. El primero fue el brasileño Roberto Rodrigues que presidió del 1997 al 2001. Estas actividades regionales son encuentros muy esperados y concurridos por los cooperativistas pues facilitan el intercambio de experiencias y el análisis a profundidad de temas de interés.

Ariel Guarco, presidente de esa organización recientemente hizo declaraciones en las cuales destacaba la importancia de visibilizar el modelo frente a sus detractores: “Ellos están mucho más preparados que nosotros para hacer que nuestro modelo fracase”. El líder del movimiento cooperativo argentino, que lleva poco más de un año a la cabeza de esta entidad mundial recabó que es urgente dar respuesta rápida a los problemas que enfrenta el modelo alrededor del mundo. Esa es una clara aceptación de las amenazas que rodean al cooperativismo y que nos mueven a impulsar trabajos concretos en el aspecto de incidencia en políticas públicas que respeten y propicien el desarrollo del modelo.

Por eso me sentí honrada al ser invitada a disertar en el Foro sobre Derecho Cooperativo en el cual abordamos los problemas de la actuación de los organismos regulatorios en nuestro país. En esa disertación, que incluyó el desarrollo histórico de nuestra legislación, los organismos regulatorios y la participación del cooperativismo afirmamos que: la experiencia ha sido útil a los fines de haber alcanzado una dinámica de defensa con participación directa de los nuestros en las estructuras de gobierno. Sin embargo, no hemos logrado cambiar el escenario de excesiva intervención, control gubernamental absoluto y desviación de recursos. A través de su historia el Movimiento Cooperativo puertorriqueño ha procurado el respeto por la naturaleza especial del modelo y sus bases filosóficas. Nuestra respuesta a las condiciones económicas y sociales que nos plantea el momento histórico debe apoyarse en estas mismas bases doctrinarias y concretizar un escenario que nos independice de las fuerzas políticas y económicas desvinculadas de los intereses sociales del movimiento cooperativista en nuestro país.

Regresamos a Puerto Rico con nuevos bríos y conocimientos fraguados en las experiencias compartidas principalmente con Colombia, Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina. Todas experiencias ricas, con altas y bajas, nos dan perspectiva. Estos eventos nos recuerdan que no estamos solos en el reclamo de políticas públicas de respeto para los que edificamos un sistema que esté al servicio del desarrollo sostenible. Un sistema que propicia la inclusión financiera de los más vulnerables y que reclama que las regulaciones financieras reconozcan la naturaleza distinta del modelo que fomenta el crecimiento de una economía social y solidaria. Regresamos a la realidad sobre la necesidad de mantenernos alerta ante el impacto de la Ley PROMESA y sobre todo porque la Junta de Supervisión Fiscal extendió su marco de acción a la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas (COSSEC), que ejerce las funciones de regulador y asegurador de las cooperativas del país.

En los planes fiscales presentados por el gobierno de Puerto Rico ante la Junta se insiste en que los regulados no pueden estar en la junta del ente regulador, refiriéndose a la actual composición de la junta de directores que incluye representantes del gobierno y del cooperativismo. Ese es el pie forzado para que propongan cambios en la dirección de la corporación pública dirigidos a eliminar la representación de las cooperativas en la Junta de Directores de COSSEC. La reacción de los cooperativistas es: ¿y a quiénes van a dejar, al gobierno solo? La experiencia es que el sistema en más de una ocasión se ha visto amenazado en diversas administraciones que han intentado echar mano de los dineros de COSSEC para fines ajenos a su naturaleza.

Lo positivo de este proceso es que los líderes del cooperativismo en Puerto Rico han abierto la puerta del diálogo con las autoridades federales y estatales sobre las bases de propiciar garantías de protección de un modelo que está arraigado en el pueblo y que le ha servido bien. La discusión incluye medidas financieras que fortalezcan el sistema cooperativo para que continúe ocupando ese espacio de inclusión financiera con impacto positivo en el entorno económico y social. Además, para que pueda asumir un rol destacado en el desarrollo económico de otros sectores productivos.

No podemos bajar la guardia. Es tiempo de estar atentos. No se puede permitir que se utilice la situación fiscal del gobierno como una excusa para vulnerar los fundamentos básicos éticos y democráticos del cooperativismo. Eso lo hemos vivido en carne propia y lo palpamos en este pasado encuentro regional cooperativo.

La autora es líder cooperativista. Comentarios a: mildredkairo@gmail.com

Será Otra Cosa: Refugiados

Las que tenemos acceso a la red y algo de tiempo para navegarla hemos podido ver durante los últimos días los espeluznantes vídeos grabados desde autos que avanzan en medio de la oscuridad mientras a su alrededor todo arde. En uno de estos vídeos divulgado por el periódico británico The Guardian (https://youtu.be/LtwutlbJQqI) una voz femenina reza mientras un conductor en silencio busca algún pedacito de cielo sin humo o un campito verde a salvo de las llamas. Por los segundos que dura la grabación, estamos allí a su lado, aguantando la respiración como si pudiera alcanzarnos el humo que les rodea y sentimos el más ligero matiz del miedo que deben haber experimentado los que grabaron de cerca ese súbito infierno.

Se trata de los testimonios fílmicos que han compartido los supervivientes del Camp Fire, el fuego forestal más mortífero en la historia de California. En unas pocas horas las llamas se extendieron hasta el poblado de Paradise, a los pies de la Sierra Nevada. De ese paraíso que ya no es salieron huyendo buena parte de sus 27,000 habitantes, algunas mascotas e innumerables animales silvestres. El Camp Fire es solo uno de tres incendios que ardió simultáneamente este noviembre en California. Tras cuatro años de sequía (2011-2015) los bosques del estado perdieron 100 millones de árboles que ahora alimentan los incendios, cual fogatas enormes que pueden ser vistas desde el espacio.1 El gobernador demócrata Jerry Brown ha llamado a esta tragedia la nueva normalidad. Y según el informe publicado por más de una docena de agencias del gobierno de Estados Unidos durante el fin de semana de Acción de Gracias, el Fourth National Climate Assessment0(https://nca2018.globalchange.gov/), parece que Brown tiene razón. En lugares tan ricos como California la nueva normalidad será saber que una puede amanecer en un pueblo que habrá sido obliterado antes de que caiga la noche. Apocalíptico.

En California, como en muchos otros lugares, el cambio climático significa menos lluvia y temperaturas más altas durante el año. Cuando al fin llueve, lo único que crece rápidamente es la hierba, que volverá a secarse y servir de mecha cuando recomience la sequía. Debe ser aterrador vivir en un bosque seco donde cualquier chispa puede ser tragedia, como lo es vivir en un lugar que cualquier aguacero inunde, en una estructura que cualquier viento estremezca o en cualquier costa a merced de las olas. Es de una violencia enorme que una tenga que vivir en condiciones que no son seguras para nadie por falta de los recursos personales para agenciarse otro espacio. Es más violento si al riesgo cotidiano se le añade la colosal indiferencia del estado que solo se da por aludido cuando le ciegan las cámaras y el dolor o el peligro de una le resultan políticamente rentables. Es todavía peor si a esas experiencias de riesgo y de indiferencia se le suma el conocimiento de que hay gente obcecada con extraer de las entrañas de la tierra la última gota de combustible fósil antes que perdonarle a una la vida junto a millones de humanos, animales y plantas. Todo esto es terrible y nos piden que lo normalicemos, por lo que esta nueva normalidad no es solo apocalíptica. Es también prefilosófica. Corresponde a una época antes de que el tábano de Sócrates anduviera por la plaza y los mercados de Atenas intentando razonar con sus contemporáneos sobre cómo vivir una vida que pudieran llamar buena. Ahora resulta que vivir colectivamente es pactar con la muerte que otros nos imponen mientras el llamado a protegernos bosteza.

Para colmo, no le va mejor a los supervivientes, a los que sí lograron llegar a un lugar seguro cargando con los niños, el abuelo anciano o el transeúnte que encontraron varado en el camino. Una pensaría que a esos, verdaderos supervivientes de la lucha por la mierda de vida con la que nos quieren hacer pactar, el estado o el capital indiferentes, implacables y sanguinarios les concedería algún mérito, una especie de segunda oportunidad, al menos la ocasión que les permitiera compartir sus genes de triunfadores. Pero ni asistir a la evolución de nuestra torpe especie les importa. Nada que ver. Los que logran escapar no tienen otro destino que arremolinarse en el estacionamiento del Walmart más cercano. Allí los vemos, organizándose solos lo mejor que pueden para repartirse lo que otros van dejando. Allí esperarán por FEMA que les pedirá cada uno de los papeles que se quemaron y querrán que la parta un rayo. Allí irán descubriendo que nadie tiene a cargo el rol de apiadarse de ellos. Estarán vivos, pero los dejarán vivir como muertitos sociales. En las casas de campaña que van montando o en los campamentos de gitanos en los que convierten sus autos arremolinados esperarán su turno por un plato de sopa. Con él les darán su turno para darse una vueltita al lugar que era su casa. Allí buscarán al gato chamuscado y algún amuleto que no lo haya consumido el fuego. Donde antes salieron ciudadanos ahora volverán refugiados, esa nueva identidad que todos llevamos dentro.