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La realidad se impondrá una vez más

En los últimos años ha habido un cambio radical en la realidad política de Puerto Rico que ha sido ignorado por gran parte de las estructuras políticas del país y minimizado por otra. Es sabido que el elemento más determinante de la invasión y ocupación yanqui en el 1898 obedeció a intereses militares. Fue la localización estratégica de la Isla para el control del Caribe lo decisivo para la conquista de la isla.

El plan naval de Estados Unidos le asignó a Puerto Rico tres funciones:

1) Servir de base carbonera

2) Culebra como punto estratégico para vigilar la entrada al Caribe de una potencia europea y

3) Controlar y defender la vía marítima del Canal de la Mona.

Asegurar estos objetivos antes de comenzar las negociaciones de paz con España es lo que explica la invasión a Puerto Rico a pesar de que ya España había sido derrotada. El plan estratégico del imperio sobre la Isla, como era de esperarse, estaría en manos del Departamento de Guerra estadounidense hasta principios de los años treinta. Pero dentro del enclave militar norteamericano le correspondió a la Marina de trazar la política sobre Puerto Rico. Su visión de la isla llegó al extremo de llamarnos el Décimo Distrito Naval. En un momento nos llegaron a exigir la entrega de Vieques. En Roosevelt Roads y otras bases nos despojaron de miles de cuerdas de tierras.

La Marina tuvo participación en la discusión de la ley 600 que dio paso al ELA. El Almirante en Roosevelt Roads tenía un teléfono directo con Fortaleza. Se dice que Sánchez Vilella lo arrancó al asumir la gobernación.

Cuando decimos que la realidad política de Puerto Rico ha cambiado radicalmente, podríamos señalar el comienzo de ese cambio con la salida de la Marina de Vieques y el cierre de Roosevelt Roads. El que los militares ya no tengan la primacía en el dominio norteamericano sobre la Isla es un cambio de 100 años en la política imperial.

Esto hace que no tengamos que enfrentar a un enemigo tan poderoso como la Marina que con sólo invocar la seguridad nacional imponía sus demandas. Derrotar a la Marina en Vieques fue un gran paso en nuestra lucha de independencia.

La salida de la Marina en forma alguna significa que Estados Unidos esta preparando su retiro de la Isla como alegan algunos, incluyendo el liderato pipiolo, grave error de un independentismo sentarse a esperar que el imperio nos de la independencia.

El gran cambio después de la partida de la Marina es la decisión del Tribunal Supremo USA en el caso Sánchez Valle en que afirma la condición territorial (colonial) de la Isla bajo la claúsula territorial de la constitución de USA.

Esta decisión del 2016 del Tribunal Supremo pone fin a una discusión de 64 años sobre si el ELA había resuelto el problema colonial. Un enorme cambio el que se haya logrado el reconocimiento de la condición colonial por todos y se pueda hablar de la colonia abiertamente aún por los que la negaban. Reconocer el problema es comenzar a resolverlo.

El mismo día en que se anuncia Sánchez Valle por la tarde el congreso de EU aprueba legislación imponiendo una Junta para gobernar el país, afirmando la condición colonial por si algunos tenían dudas de lo resuelto por Sánchez Valle. ¿Cómo y por qué se da el que EU haya destapado el colonialismo luego de haberlo oculto y negado por décadas en la Isla y en el plano internacional?.

Una nueva fuerza dentro de los círculos de poder del imperio ha tomado la dirección política de la Isla. El capital financiero sustituye al militar por virtud de una deuda de unos 70 mil millones. Ese capital tiene un gran poder e influencia sobre el Congreso, son los donantes de las campañas de los congresistas. La aprobación de PROMESA es una muestra de ese poder al lograr legislación para cobrar su deuda.

Desarrollar una estrategia para enfrentar ese capital es uno de los retos que tenemos todos por encima del partidismo que nos ahoga. Al igual que nos unimos para vencer la Marina hoy se requiere otra unidad del pueblo.

Esa unidad tiene que partir del entendimiento que el problema es económico y político a su vez. Si no se reconoce la vertiente política no hay solución. Por otro lado el enfoque político no puede ser el debate de siempre entre estadidad, independencia o el ELA.

Me parece que lo mas acertado hasta ahora en el acercamiento al problema es el señalamiento que la economía de la colonia no puede generar los ingresos necesarios para pagar la deuda ni una parte sustancial de ella. El plan de la Junta de Control por su parte, esta utilizando la economía colonial como la base de donde habrán de surgir los dineros para la recuperación del País. Creo que ya estamos viendo el fracaso de ese plan a pesar de lo poco que hemos recorrido en los pasados meses.

La Junta hasta ahora ha ignorado el problema colonial como impedimento a cualquier solución. Le corresponde a la Junta expresarse sobre los efectos económicos de las opciones de estatus. Debe señalar que la estadidad además de su lejanía, no puede generar una economía que promueva un desarrollo capaz de producir los ingresos que se requieren para enfrentar de problema. El Government Accountability Office (GAO) cuerpo asesor del Congreso en marzo de 2014 publicó un informe de cómo la estadidad afectaría los programas federales y las fuentes de ingreso a Puerto Rico.

Las conclusiones de este informe señalan que bajo la estadidad se crearía una economía de dependencia en programas federales y un posible cierre de las empresas de manufactura como farmacéuticas que perderían los incentivos contributivos que tienen ahora y que es la razón principal para establecerse en la Isla. Dice el informe “changes in federal income tax requirements under statehood would likely motivate some corporations to relocate from PR to lower tax foreign locations”.

¿Le ha dicho a alguien a los bonistas que la única forma de que puedan cobrar su deuda o parte de ella es liberando a Puerto Rico de las ataduras coloniales? ¿Saben que los buitres sin ataduras coloniales, es como único se puede desarrollar una economía que produzca los ingresos que se necesitan?.

Si los buitres entienden esto, como mercenarios que son no hay porque pensar que no estarían apoyando nuestros reclamos de anticoloniales.

Para la clase política nuestra salirse del tradicional debate del estatus no es nada fácil. Les tomo años aceptar que la deuda era impagable. Entender que el problema de la deuda es fundamentalmente un problema político además de económico, les va a tomar también mucho tiempo. Pero al igual que la realidad los llevó a aceptar que la deuda era impagable no tardará que otra vez la realidad se imponga. Y les haga entender que sin descolonización no hay solución.

150 años del Grito de Lares: Recuerdos del primer Lares

No había ido a Lares hasta el 1958

Yo tenía 20 años acabados de cumplir en septiembre y había sido electo en esos días también presidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) fui presidente del 58’ al ‘60 fui a la reelección y gané. Entonces ya después de la Revolución del ‘50 en Lares no aparecía nadie porque habían metido preso a mucha gente, a muchos los habían matado y otros estaban muy temerosos de la represión, lo que era lógico y razonable. En la FUPI éramos unos muchachos y decidimos ir a Lares y así fue la primera conmemoración-vamos a decir grande entre comillas- después de la Revolución del ‘50 que había sido la última de Albizu y allí fuimos. Nunca había ido en mi vida a Lares, yo nací en Guánica me crié en la loza, por acá e iba mucho a Yauco y Mayagüez a esos sitios, pero pa’ Lares nunca había ido, hasta ese 23 de septiembre de 1958.

Allí estuvo invitado por la FUPI Juan Antonio Corretjer, que ejercía entonces una gran influencia en la FUPI. Aquello estaba lleno de guardias de seguridad interna que tomaron fotos para intimidar y había algunas docena de miembros de la FUPI. Me impresionó el Obelisco, la Plaza de la Revolución. La gente era muy agradable, muy simpática, muchos policías que no eran simpáticos con cámaras mi carpeta está llena de esos eventos del ‘58.

Norman Pietri/Expresidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia

La experiencia fue gratificante

Recuerdo que fuimos tres amigas y un amigo, nos quedamos en unas cabañas cerca de un lago, la vista era esplendorosa y que llovía torrencialmente, nos levantamos temprano pues la emoción propia de los estudiantes que van por primera vez a la escuela. Ibamos prestas a escuchar no solamente de los combatientes de la revolución sino también de lo que se decía en tarima sobre lo que estaba pasando en el país. Además pues era momento de reencuentro con una serie de amigos y amigas que hicimos en la lucha. Recuerdo que éramos muchos y muchas, la experiencia era gratificante, creo que fue en el ‘69 y ‘70.

Rita Zengotita, militante y fundadora del Comité Pro derechos Humanos

No sentí que incluían la voz de la mujer

El primer año en mi vida que fui a Lares fue en el 2001, dos años después del ex carcelamiento en el 1999, ese año no pudimos ir. No sentí como mujer en el programa formal, no sentí que incluía la participación de la mujer, una recién excarcelado decía woa… no sentí la voz de la mujer y eso fue algo que me impresionó. Salí de ahí con ese felling… fue interesante, una cosa es hablar de próceres, pero hay mucha gente en este país que todavía no se reconoce la aportación de las personas que están haciendo trabajo. Veo a mucha gente alrededor haciendo trabajo y creo que hay que ampliar el reconocimiento hay mucha gente que esta trabajando, mucha gente que lucharon por la excarcelación de los presos políticos, mucha gente que están día a día en la trinchera.

Lucy Rodríguez, ex prisionera política

En 1968 había mucho fervor y lucha estudiantil

Recuerdo que la primera vez que fui a una conmoración del Grito de Lares fue en 1968 para el centenario. Lorenzo Homar hizo un afiche para conmemorar la celebración. Yo estuve activo pegando afiches por todos lados. Todavía estaba la Guerra de Vietnam y había mucha militancia en contra de esa guerra y del servicio militar obligatorio. Había muchos jóvenes que quemaban su tarjeta del servicio militar. Fuimos miles los que nos negamos. Eso fue parte de la conmemoración del centenario. Había mucho fervor, mucha lucha estudiantil y en las calles. Todo eso hacia de Lares un sitio en el que se reunían los sectores independentistas. Yo estaba en la FUPI; luego entré a la organización universitaria de la Liga Socialista.

La comparación principal es, y mucha gente lo sabe y lo acepta aunque no lo diga, que Lares se ha convertido en un festival artesanal. El contenido del Grito de Lares se ha ido perdiendo. Hay mucha discusión entre grupos independentistas y son cosas que no deben convertirse en lo principal, van a haber diferencias siempre, pero en este momento en que uno conmemora el nacimiento de la nación puertorriqueña, uno tiene que buscar la unidad, como decía Albizu.

Elizam Escobar, ex prisionero político y artista

Reafirmación de la nacionalidad

La conmoración del Grito de Lares es reafirmación de la nacionalidad y es compromiso. Es estar orgullosos y orgullosas de ser de esta nación.

Flora Santiago, cantaautora

Me impresionó la intervención de Corretejer

La primera vez que asistí a la conmemoración del Grito de Lares fue estando en primer año de la Escuela de Derecho en la UPR. Esto fue bastante tarde en mi vida, considerando que había estado en el PIP de Vega Baja cuando estudiaba bachillerato. Fui con una amiga muy querida y nos quedamos en una casita que tenía su familia en la soledad de un campo. Entramos a la iglesia, escuchamos los discursos y nos mojamos con el gran aguacero que, como casi siempre, cayó temprano en la tarde. Recuerdo que lo que más me impresionó fue la intervención de Don Juan Antonio Corretjer. Sin embargo, fue a partir de mis comienzos en Servicios Legales que retomé el compromiso y participación ininterrumpida en las actividades de una de las fechas más dignas de nuestra historia patria.

Josefina Pantoja, líder feminista y abogada

Uno va aprendidendo el significado de Lares

Fue para el centenario de la gesta en 1968. Tenía 23 años. Estaba en la IUPI todavía. Fui por interés propio porque aún no pertenecía ninguna organización. Escribía canciones para el 68, pero no cantaba ni tenía visualizado vivir la vida que llevo después de esa fecha. En el 70 comencé a cantar porque me descubrieron en la universidad una gente que estaba organizando una manifestación en el vestíbulo de Sociales.

En aquel centenario había mucho entusiasmo entre la juventud. Había mucha gente joven. Estaba tan y tan lleno que tuve que treparme en las escaleras de la iglesia. Fue muy emocionante. Esos primeros años uno esta aprendiendo el significado de Lares porque uno era joven y no había estudiado la historia del Grito de Lares en la escuela. Tenía curiosidad, la inclinación política y la cabeza volando por la sensación de que estaba aprendiendo algo de la historia de mi país y de mí mismo, porque yo soy el resultado de esa historia. Mi familia no me estaba apoyando porque era estadista, así que esa primera vez fue por total curiosidad.

Yo no quisiera criticar nada del momento de ahora porque hay mucha gente movilizándose, pero es una situación totalmente distinta a aquella época. En aquel momento, había una reorganización en el PIP, un movimiento pro-independencia que era muy activo y la FUPI estaba en pleno esplendor. El que vivimos ahora es distinto, aunque el movimiento estudiantil es protagonista como en aquel entonces. Los estudiantes siempre son vanguardia. Las movilizaciones hacia Lares han perdido ese esplendor de algo nuevo, pero hay que ir porque son la esperanza de la unidad.

Roy Brown cantaautor

“Yo fui por primera vez a Lares en en 1967”.

Cuando Florencio Merced llegó a Lares era de noche y había un considerable grupo de personas convocado por el Movimiento Pro Independencia (MPI) en espíritu de que el próximo año era el centenario del Grito de Lares. Esa noche Juan Mari Bras fue el orador principal.

El centenario fue la segunda ocasión que Merced visitó Lares. Ese año habló como presidente de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) en un acto unitario en el que hablaron distintos lideres a nivel nacional. Entre ellos José Miguel Pérez de la Juventud Independentista Universitaria.

Florencio Merced, expresidente de la FUPI y miembro Junta CLARIDAD

Ese año se quemaron miles de tarjetas

En 1968 fue la celebración del centenario del Grito de Lares y la primera vez que Doris Pizarro asistió a dicha actividad que aquellos días era estudiante de la UPR en Río Piedras y pertenecía a la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI).

Pizarro mencionó que para ese centenario la celebración del Grito tuvo más promoción por el hecho de que allí se estaba denunciando el servicio militar obligatorio, lo que motivó a jóvenes universitarios de distintas organizaciones independentistas a unir sus reclamos en contra de la Guerra de Vietnam y la presencia del ROTC en la Universidad.

“De la universidad salieron muchas guaguas para Lares”, rememoró Pizarro destacando que en ese contexto de una campaña anti-militar la movilización consistió en llegar directamente a personas de diferentes sectores, incluyendo las escuelas superiores.

Ese día, el 23 de septiembre de 1968, en un acto de resistencia, el Monseñor Antulio Parrilla quemó en una paila las tarjetas de jóvenes puertorriqueños en el servicio militar.

Doris Pizarro,trabajadora social y militante del MINH

Lares del 1948 acto solemne

Lares, 1948- Un año antes Pedro Albizu Campos había regresado a Puerto Rico luego de cumplir 11 años en la prisión federal de Atlanta en EE.UU..

“Si habían Lares antes de eso yo iba, pero recuerdo más bien ese de la foto que te dimos del 48… que dicho sea de paso es del carpeteo”.

Rafael Cancel Miranda describe aquel Lares del 1948 como una actividad solemne y recuerda la marcha del cementerio a la catedral, pero resalta que fue ese mismo años cuando a sus 18 fue sentenciado a dos años y un día en la prisión de Tallahassee, Florida, por rehusarse a formar parte del ejercito yanqui.

“Esos mismos que masacraron a mi gente querían que yo fuera a masacrar coreanos que no me habían hecho nada. Si tenía que pelearle a alguien era a ellos”, dijo Cancel Miranda haciendo referencia a la Masacre de Ponce, en 1937, y la Masacre de Río Piedras, en 1935.

Estos dos eventos y el ejemplo de su padre, quien fue presidente de la Junta Nacionalista de Mayagüez, fueron determinantes en el desarrollo político del líder independentista que al momento de ambas masacres todavía era un niño.

Rafael Cancel Miranda, líder nacionalista

Gran respeto por los que se levantaron en en Lares

Hacía casi un año que Gabriel Casals Nazario había llegado de los EE.UU. –luego de estudiar un año en la Universidad George Washington en D.C.– cuando fue por primera vez al Grito de Lares en septiembre de 2015. Tenía 19 años, comenzaba a entrar en contacto con la izquierda en Puerto Rico y asistía a reuniones de la Juventud del Partido Independentista Puertorriqueño (JPIP).

“No había ido a tantas actividades independentistas pero esta fue la primera vez que asistí a una por cuenta propia”, dijo Casals.

En aquel momento, sintió un fuerte respeto por el movimiento que desembocó en el Grito de Lares y entendía que la lucha y los reclamos hechos el 23 de septiembre de 1868 seguían vigentes y eran tan similares a los de hoy día que debían emularse.

Sin embargo, en la entrevista para el suplemento especial el joven universitario reflexionó sobre como ha crecido y evolucionado el independentismo en Puerto Rico, destacando que “no estamos hablando solamente de una independencia y soberanía jurídica y política” y la necesidad de hablar de una libertad de opresión, no solo económica sino también patriarcal. “Eso es lo que estamos discutiendo dentro de la izquierda, como juventudes activas lo que estamos haciendo es viendo como se va a conformar esa independencia. Para mi debe ser una independencia feminista y socialista”, dijo Casals quien actualmente es estudiante e integrante del Movimiento Estudiantil de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

Gabriel Casals Nazario, joven militante del PIP

Puerto Rico entre los diez países más desiguales del mundo

Por la Redacción/CLARIDAD

Puerto Rico es uno de los 10 países en donde más creció la desigualdad económica, entre los años 2016 a 2017 y de 2013 a 2017. Este crecimiento hizo que Puerto Rico clasificara como el tercer país más desigual entre los 101 países que publicaron estos datos para estos mismos periodos. Según dio a conocer el Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico en Cayey, estas diferencias sociales entre familias en Puerto Rico fueron mayores que para cualquier país en las Américas, de acuerdo a los datos que publica el Banco Mundial.

“Estos datos ponen de relieve la importancia de considerar la desigualdad social que hay en Puerto Rico a la hora de ejecutar políticas públicas. Las medidas que impactan negativamente a todas las familias por igual se consideran regresivas y tienden a aumentar la desigualdad. Por eso, en economía se recomienda que para reducir la desigualdad se tomen medidas impositivas progresivas que impacten proporcionalmente más a las familias más adineradas y medidas dirigidas a proveer mayores oportunidades para las familias desventajadas”, explicó el doctor José Caraballo Cueto, director del CIC. Los datos surgen del coeficiente de Gini (Gini) utilizado por el Banco Mundial y la Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico 2017, publicada este lunes 17 de septiembre.

El doctor Caraballo Cueto, explicó en comunicado de Prensa que el coeficiente de Gini mide la desigualdad económica entre familias. Cuando el Gini es igual a cero indica que todas las familias tienen el mismo ingreso y cuando es igual a 100 indica que las familias más ricas tienen todo el ingreso del país. El Gini de Puerto Rico ha sido relativamente alto durante la crisis económica que atraviesa la Isla. El Centro de Información Censal informó hace casi cuatro años que Puerto Rico ubicaba entre los cinco países más desiguales del mundo durante el periodo 2010 a 2013.

Los diez países con mayor desigualdad, de 2013 a 2017, a nivel mundial además de Puerto Rico lo fueron Sur África, Zambia, Mozambique, Colombia, Brasil, Panamá, Honduras, Rwanda, Costa Rica y Paraguay.

Dudan del plan de emergencia del gobierno

El gobierno de Puerto Rico no está preparado para atender una próxima emergencia ya sea de huracán o de cualquier otra índole y más aún en efecto de tener un plan eso no significa que tenga ninguna garantía. Así lo atribuyeron y describieron -en entrevista por separado- dos planificadores a raíz del anuncio del gobernador Ricardo Rosselló Nevares de que ya el gobierno tenía listo un Plan de Emergencia, pero que este no se podía divulgar por tener partes sensitivas de comunicaciones. La administración de Rosselló Nevares, tampoco ha querido proveer a la Prensa copia del supuesto documento.

Para el veterano planificador doctor Félix Aponte, el hecho de que el gobierno anuncie al cabo de un año del paso del huracán María, que ya tiene listo un plan de emergencia nada dice que el supuesto plan tenga alguna garantía. “El que haya un plan ahora -debe haberlo- nada dice que tiene garantía, en la medida que se lo han ido reservando y ahora sí que botaron la bola porque ahora es y que medio confidencial que hay unas partes críticas de comunicaciones entonces sí que nos chavamos”.

Aponte, quien entre otros cargos fue miembro de la Junta de Planificación, ofreció una exposición del desarrollo de estos planes en el país. Apuntó que la preparación de planes de emergencia son ya procedimientos estandarizados que exige la Administración Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, siglas en inglés), por lo que en el momento en que nos azotó el huracán Maria, había un plan de emergencia lo que sucedió fue que el gobierno no lo siguió. Aponte, quien trabajó en varios procesos de preparación de planes de emergencia relató que incluso antes de FEMA exigir los planes bien, o mal, limitado el gobierno de Puerto Rico tenía una estructura mínima de razonar sobre distintos escenarios de emergencia, y que aun con pocos recursos, esa estructura permitía contestar las preguntas sobre quién tiene que hacer qué, cuándo, cómo, qué recursos se necesitan; y dos cómo se coordina eso. El tema de la planificación de emergencia profesionalmente se está trabajando desde el año 1979, cuando el azote de los los huracanes David y Federico.

“Con el avance del conocimiento las técnicas se han ido incorporando de forma acelerada, la capacidad de anticipar los factores de peligro y el comportamiento de peligro sea huracán, terremoto, maremoto, lo que fuera en la población humana. El concepto de manejo de riesgo, del factor de peligro y la vulnerabilidad que existe, sobre qué gente y qué propiedades están expuestas y qué daños se pueden anticipar eso ya se ha ido puliendo y es un proceso continuo de documentación”. Puntualizó que luego del diagnóstico se supone que el plan contengan medidas preventivas y remediativas.

Después del huracán Georges en el 1998, -dijo- FEMA comenzó a requerir y a financiar, para que Puerto Rico tuviera un Plan Multi Riesgo de Puerto Rico. El planificador afirmó que el participó como consultor – por la Escuela de Planificación de la UPR- en varios equipos de trabajo en la preparación de estos planes. Pero con el tiempo ese trabajo se fue moviendo a consultores y luego se concentró en la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencia (AEMA) y luego en lo que ahora es el Negociado para el manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD) y una poca de participación de la JP.

Aponte recalcó que es requisito del gobierno de Estados Unidos que cada estado y jurisdicción tenga preparado de antemano un plan de mitigación de multi riesgo, por lo que se supone que el año pasado hubiese el plan y en efecto lo había.  “Pero el gobierno no lo siguió”.

Agregó que se supone que cada uno de los 78 municipios tenga su plan antiriesgo, para los cuales FEMA también dio dinero. Estos planes municipales se supone que estén en referencia al Plan de Emergencia Nacional. De hecho, acotó que los planes de los municipios se supone que estén en base a eventos como María, en ellos se considera que el impacto y efecto anticipado de eventos de esta naturaleza supera por mucho la capacidad de cualquier municipio -incluyendo las ciudades grandes- de poderlo manejar solos.

El planificador, quien también fue miembro de la Junta de Directores de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), continúo describiendo que hay un entendido operacional en el plan de emergencia de que los municipios están agrupados en regiones operacionales -desde la antigua Defensa Civil. Se supone que en la actualidad en cada una de esas regiones operacionales se asigne un grupo de trabajo multiagencial, coordinado por la AME. Ademas de un comité central nacional, “donde están las agencias que ordinariamente “dan el show”, se refiere a que son los que salen ante las cámaras al país. Los centros de operación se supone que han estado articulados por años.

Describió que el plan de emergencia contenía la utilización de la red telefónica que tenía y que se supone que todavía tenga la Defensa Civil, además de la banda de la Policía y la del Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la cual incluye a los dos islas municipios, Vieques y Culebras, y la Isla de Mona. Por si eso no era suficiente había el concepto de los ‘runers’ (corredores) una persona designada para cuando hubiese aislamiento de alguna comunidad, la persona llegara fisicamente al lugar que se sospechaba estaba aislado ya sea en carro, en motora, caballo, bicicleta como fuese, recogía información para regresar y entregarla al comité coordinador.

A la luz de esta relación y lo que el país vio y vivió durante la emergencia de María el planificador reiteró su denuncia de “nada que ver que el gobierno de Rosselló haya seguido ese plan. Si las personas que van a poner en vigor el plan son unos ignorantes, para no decir insensibles, además de corruptos, entender lo que implica y ejecutar de forma inteligente un plan de emergencia, requiere de funcionarios electos o designados capacitados para eso”, manifestó. Aponte denunció que con los años estos planes se han ido abandonado lo que en Maria hizo crisis debido a que la situación exigía un nivel de preparación para catástrofes no para emergencias “y la gente que estaba a cargo del país nada que ver, ¿qué hicieron? se refugiaron allí en Miramar con aire acondicionado mientras el país …”, expresó en tono de indignación.

Por su parte la planificadora ambiental, Ingrid Vilá, señaló que “desafortunadamente” el gobierno no está preparado para enfrentar otra emergencia, ya sea huracán o de otra índole. “Desafortunadamente no lo está. Y es que queda claro que el gobierno, aún tras la experiencia del huracán María, no ha llevado a cabo un proceso de introspección real de por qué la respuesta fracasó y el funcionamiento del gobierno colapsó”.

A preguntas de qué fue lo que falló, Vilá  denunció que más allá de lo que ya se conoce, de que los funcionarios de gobierno no siguieron ni implementaron los planes de emergencia que existían y lo que se dio fue una absoluta improvisación, “queda claro que el gran fracaso se debe a que el gobierno no tiene relación ni conexiones reales con la sociedad, con los sectores que está supuesto a servir”.

Vila, cuestionó el que si fueron las comunidades, los municipios, las estructuras de sostén social las que respondieron de manera efectiva ante la emergencia, cómo que ahora el gobierno dice estar preparado para una futura emergencia sin integrarlos de manera activa, ni tomarlos en consideración.

La Ingeniero Ambiental llamó la atención a que de igual manera ha quedado claro que la fragilidad de la infraestructura pública y del servicio del gobierno es resultado de las políticas de austeridad, la politización y la corrupción. Ejemplo de ello, es la situación con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). “La precariedad del sistema eléctrico se debe en gran medida a que la austeridad la ha dejado sin los empleados que necesita y sin los fondos para el mantenimiento de su infraestructura. De igual manera la politización y la corrupción propiciada por los funcionarios electos han descalabrado la dirección de la AEE obstaculizando cualquier transformación sensata y necesaria”.

A juicio de Vila luego del huracán el gobierno no ha cambiado su actitud y continúa con la implementación de políticas de austeridad para los trabajadores y con decisiones erradas e improvisadas basadas en presiones políticas y de intereses que en nada vienen a beneficiar al país o a que esté mejor preparado ante futuros eventos extremos. “Hoy estamos ante un gobierno tan encerrado en sí mismo como antes del huracán y una infraestructura tan o más vulnerable”.

Respecto al anuncio del gobernador de que se le había pagado a una firma llamada ISP para que haga un plan para el gobierno y para 30 agencias, Vila reaccionó que en su lugar el gobierno debió haber realizado unas jornadas de trabajo a través de la Isla, para recoger las lecciones aprendidas en cada comunidad y diseñar junto a cada comunidad y cada sector planes de respuesta.

En esa dirección trajo a la atención que el huracán María dejó claro que para que la respuesta a una emergencia sea efectiva tiene que: Haber claridad en las responsabilidades de cada actor social (no solo el gobierno estatal o federal): los consejos vecinales, el sector laboral, las organizaciones estudiantiles, organizaciones religiosas, organizaciones sin fin de lucro, sector privado, municipios, etc. Se deben establecer canales efectivos de comunicación con y entre las comunidades y los sectores; Reconocer y apoderar a las comunidades como el primer frente de respuesta: Descentralizar la responsabilidad de respuesta: Delegar mayor poder y recursos a municipios y comunidades.

El olvido que nunca llegará

En la tarde de aquel 20 de septiembre de 2017, luego de abrir las ventanas y comprobar que nuestro entorno se mantenía en pie –salvo los árboles–, muchos de nosotros, suponiendo que amigos y parientes habían capeado la tormenta con el mismo “éxito”, sólo pensábamos en las semanas que estaríamos sin energía eléctrica. Los que habíamos tenido las experiencias de los huracanes Hugo (1989), Georges (1998) y la tormentas Jeanne (2004) e Irene (2011), esperábamos tres o cuatro semanas a oscuras y el consabido caos en las calles durante el mismo periodo. Luego regresaría “la normalidad”, mientras la economía se recuperaba, y hasta se aceleraba con el dinero que desembolsaban las aseguradoras y los fondos para palear desastres. La vegetación, con menos dolores, también se recuperaría. Pocos días después todos los puertorriqueños teníamos la certeza de que en esta ocasión sería distinto, que no estábamos ante un huracán más.

Ya sabemos lo que ocurrió y como en estos días, en ocasión del primer aniversario, en todos los medios se repite nuestro rosario de angustias, no es necesario evocarlas. Friedrich Nietzsche vinculaba la felicidad a la capacidad para olvidar porque sólo aquellos que pueden desprenderse de una memoria mortificante, pueden recobrar la sanidad mental necesaria para poder avanzar. En esa búsqueda han estado los puertorriqueños desde aquel 20 de septiembre, pero cada esfuerzo por olvidar choca diariamente con las consecuencias que permanecen. Tanto el recuerdo de algún muerto querido como la nimiedad de un semáforo todavía averiado, se juntan para decirnos que el olvido tiene que esperar.

El que con más esfuerzo quisiera recobrar la paz del olvido es el gobierno de Puerto Rico, y no sólo para esconder la criminal incompetencia de aquellos primeros meses posteriores al huracán, sino para encontrar la posibilidad de sobrevivir. La realidad, sin embargo, lo sigue azotando, cortándole el paso hacia la ansiada sobrevivencia.

Una de las consecuencias del huracán fue convertir a Puerto Rico en un tema importante dentro del debate político y la virtual guerra de medios que existe en Estados Unidos. Tras la elección de Donald Trump, ese país vive en una permanente confrontación, que el presidente aviva y los medios de comunicación disfrutan hasta la náusea. Las declaraciones disonantes de curioso habitante de la Casa Blanca aparecen casi diariamente en las redes sociales y en las noticias, provocando reacciones de todo el mundo, particularmente de la oposición Demócrata. En la medida en que se acerca la elección general del próximo noviembre, donde se renovará el Congreso, el debate se ha vuelto más intenso.

Para desgracia de los que buscan la comodidad del olvido, Puerto Rico se ha convertido en uno de los temas más importantes de esa confrontación política. La alta cifra de fatalidades que provocó la negligencia que siguió a la catástrofe persigue sin misericordia a los personeros de la administración de Trump que debieron responder a la emergencia, señalándolos como ineptos y en parte responsables de la tragedia.

El gobierno de Puerto Rico, por otro lado, necesita que la tan ansiada “recuperación” comience a manifestarse, impulsando una intensa actividad económica que arrope a la mayoría. Sólo en un ambiente como ese el tan deseado olvido de la debacle llegaría, al menos un poco. Pero en el actual estado de indefensión del país, con la Junta de Control Fiscal imponiendo sus controles sobre una administración con pocos recursos, el Gobierno necesita a gritos que los federales abran lo más posible la llave que controla los fondos que impulsen la recuperación. La ayuda permite la recuperación y con ésta llega el olvido.

Consciente de ese difícil juego, Ricardo Rosselló ha tratado de mantener un delicado balance entre la sumisión a Trump –porque se trata de un presidente que todos los días quiere y exige sumisión– y unos ciertos aires de dignidad, necesarios para mantener algún respeto político entre los puertorriqueños. La comisionada residente Jennifer González, quien espera agachada que Rosselló se caiga de una vez para emerger como candidata a la gobernación, vive el mismo juego. Por la mañana lanza un alago y por la tarde se distancia un poco.

La cifra de muertos que provocaron el huracán y la negligencia oficial era un cerrojo que mantenía encerrados los monstruos noticiosos, mientras “oficialmente” se mantuviera baja. Una vez el Gobierno de aquí no tuvo más remedio que reconocer la verdad, llevando las fatalidades a casi tres millares, voló en pedazos el balance que con tanto ahínco trataba de mantener Rosselló. La mentira le duró casi un año, pero al final la verdad estalló.

En las últimas semanas, cuando ya comenzaban los reportajes noticiosos en ocasión del primer cumpleaños del huracán, la ira del energúmeno de Casa Blanca inundó los medios de prensa de Estados Unidos. Los muertos fueron inventados, dijo el rey desnudo y, si hubo algo mal, la responsabilidad reside en el “gobierno corrupto” que tiene Puerto Rico. Ese ataque frontal llegado desde Washington rompió en pedazos la cuerda floja donde intentaba balancearse Rosselló y ya no hay marcha atrás.

El ansiado olvido que con tanto desespero busca el gobierno colonial de Puerto Rico, nunca llegará. Por el contrario, lo que tienen por delante es la hipermnesia de aquel personaje del cuento de Jorge Luis Borges –Funes el memorioso– perseguido permanentemente por los recuerdos. Tres mil ánimas andan rondando y, como ya son etéreas, nadie las puede enclaustrar.