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El significado de la Carta Autonómica de 1897 (cápsulas de un discurso Albizuista II)

JUAN MARI BRAS

 

Luego de plantear que la autonomía reconocida por España a Puerto Rico no fue resultado de los mediadores entre España y sus colonias antillanas, sino de la guerra de independencia escenificada en Cuba, con participación tanto de cubanos como de dominicanos y puertorriqueños (2,500 combatientes boricuas participaron en ésta, afirmó el orador en su discurso), Don Pedro Albizu Campos entra a explicar el alcance que tuvo la Carta Autonómica otorgada por España en noviembre de 1897 a Puerto Rico. Dice así:

“Pues bien, señores, cuando España vio flaquear a su ejército en Cuba, España redactó entonces la autonomía con la sanción de los hombres dirigidos por Luis Muñoz Rivera. Betances, Hostos, Rius Rivera y lo más grande de Puerto Rico en esa fecha, rechazaron la autonomía. ¿Y por qué rechazaban la autonomía? 

“Primero, porque era una institución monárquica. Aquí hoy se está abusando de muchos términos, abusando de ellos y difundiéndolos por pura ignorancia, la autonomía es la independencia entre dos o más naciones que conviven bajo una sola dinastía monárquica. Actualmente existe un poder que caracteriza perfectamente ese régimen político internacional. Que es el Imperio Británico. Bajo la dinastía británica actual conviven independientemente el Canada, la Gran Bretaña, Irlanda, Australia, Nueva Zelandia y Africa del Sur. El parlamento británico no puede pasar una ley que afecte al Canada. Ninguna mercancía inglesa puede entrar al Canada sino en virtud de un tratado comercial entre el Canada y la Gran Bretaña. Y esta misma noche está reunida la gran convención de las naciones libres que componen el Imperio Británico. Están reunidas en la capital de Canada. La delegación británica está presidida por Stanley Baldwin. Están reunidos los plenipotenciarios de la Gran Bretaña, de Australia, del Canada, etc. para resolver qué tratado comercial debe regir las relaciones entre ellos, de igual a igual, de potencia a potencia.”

“Pues bien, con la carta autonómica se disponía que Puerto Rico seguiría bajo la dinastía de los Borbones, pero que las Cortes Españolas no podían legislar más para Puerto Rico en ninguna forma; que Puerto Rico podía contratar libremente tratados comerciales con todos los poderes del mundo, por medio de sus propios plenipotenciarios; que Puerto Rico se regiría en sus relaciones comerciales por el primer tratado que firmó Puerto Rico, que era el tratado de la autonomía con España, en que se disponía la mercancía que podía entrar de la península a Puerto Rico y las condiciones, disponiendo que ese tratado vigente regiría hasta que las altas partes contratantes, Puerto Rico y España, resolvieran lo que quieran hacer. Pues bien, señores, eso significaba que ni un pote de turrones de España podía entrar por la aduana de Mayagüez sin consentimiento del poder de Puerto Rico; que ningún español podía entrar por el puerto de Mayagüez sin el consentimiento del poder de Puerto Rico. Y ese tratado era irrevocable, según consta en el artículo segundo del mismo.”

“Pues bien, señores, eso establecía el reconocimiento de la personalidad jurídica de Puerto Rico ante el mundo. Y Puerto Rico ya no podía ser colonia, y dejó de ser colonia. La diferencia entre una colonia y una nación libre, es la diferencia que existe entre un esclavo y un hombre libre. El esclavo es una cosa; el hombre es una persona. El esclavo no puede tener hijos, porque el amo le vende los hijos, y tiene el derecho a venderle sus hijos e hijas. El esclavo no puede tener madre, porque el amo puede vender la madre del esclavo, y la vende. El esclavo no puede tener padre, porque el amo puede vender al padre, y lo vende. Es decir, que el esclavo no tiene personalidad, no tiene derechos, no puede constituir familias, que es el fundamento básico de la dignidad del hombre. El hombre libre es persona. El hombre libre es persona; quiere decir, es sujeto de derechos, y como sujeto tiene derechos: —puede crear familias, y con otras familias constituir una sociedad, y esa sociedad constituir un ayuntamiento, y esos ayuntamientos, con otros ayuntamientos constituir un país libre que tenga personalidad en el concierto de los países libres del mundo.”

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Los estados en Estados Unidos son meras provincias (cápsulas de un discurso Albizuista I)

JUAN MARI BRAS

El 28 de agosto de 1932, Don Pedro Albizu Campos pronunció un discurso en Mayagüez, algunos de cuyos temas mantienen plena actualidad. Vale la pena reproducirlos, siquiera en partes. Lo transcribió de sus notas taquigráficas el patriota y taquígrafo mayagüezano Raúl Colón Leyro y el original de dicha transcripción la tiene, entre importantes hallazgos historiográficos, la profesora Haydée Reichard de Cancio. Ella tuvo la gentileza de regalarme copia de dicha transcripción. Es así que puedo sacar las cápsulas temáticas que se irán publicando en ésta y sucesivas ediciones CLARIDAD.

 

Luego de explicar el cambio que representó para Estados Unidos el proceso que comenzó con la aprobación de la constitución, trece años después de la independencia y culminó con la Guerra Civil de mediados del siglo diecinueve, Albizu dice:

“Eso es el estado desde el punto de vista sociológico. Pues bien, no existía más el estado desde el punto de vista político. La guerra civil resolvió esa cuestión, constándole al Norte veinte mil millones de dólares, y constándole al Sur treinta mil millones de dólares, y hubo más de tres millones de muertes.”

“Yo no sé porqué los hombres de estudios de nuestro país, sabiendo que eso es así, han venido predicando que el estado norteamericano es soberano, que es la independencia dentro de la constitución norteamericana; y yo creo que es que no han distinguido el período inicial de la confederación, en el que el estado soberano, del actual, en el cual el estado es una provincia. Yo he tenido el altísimo honor de plantearle esa cuestión al doctor Barbosa en su propio hogar en el año 1919, antes de embarcar para Estados Unidos, y el doctor Barbosa no pudo contestarme esa cuestión, porque no podía contestarla; y yo he tenido el alto honor en San Juan de invitar a los líderes republicanos que yo he creído de buena fe, y entre ellos al Sr. Huyke, y que están preparados e ilustrados en derecho constitucional, a una reunión íntima, para discutir estos asuntos, y decirles: “Señores, si ustedes creen en la estadidad porque es la independencia, si eso es verdad, ustedes están en un profundo error, que cualquier creatura de la escuela positivamente sabe que eso no es así, y ustedes se están poniendo en ridículo.” Y para evitar que el público se meta en esta discusión, evitar la fatuidad, evitar el orgullo, y evitar los comentarios de prensa; yo los invité a una reunión íntima para discutir como buenos puertorriqueños si eso es verdad, y si yo los convencía, los llamaría a hacer una declaración pública de que el día que Puerto Rico entre como estado desaparecerá su entidad política y jurídica, y Puerto Rico será entonces una provincia de Estados Unidos. Porque si Puerto Rico puede separarse, lo puede hacer Nueva York, lo puede hacer California, Tejas; y quien levantase entonces bandera de separatismo, sería pasado por las armas por delito de alta traición a la unidad de Estados Unidos. Y esto tiene que ser definido por su Tribunal Supremo, que es para Estados Unidos la más alta autoridad jurídica; y nunca ha declarado a Puerto Rico parte de Estados Unidos, y  ha dicho positiva y terminantemente que Puerto Rico no es parte de Estados Unidos. Aquí, con el establecimiento del National City Bank, la Secretaría de Estado de Estados Unidos, que es el ministerio de relaciones exteriores de Estados Unidos, ha dado un permiso al National City Bank para hacer negociaciones en Puerto Rico. Oíd bien eso: El National City Bank es un banco con franquicia federal para hacer negociaciones exclusivamente en la ciudad de Nueva York. No puede hacer negociaciones en ninguna otra ciudad del estado de Nueva York, ni en ninguna otra ciudad de Estados Unidos. Me dirán ustedes: “Pero ¿qué es esto? ¿Pero como está haciendo negociaciones en Puerto Rico? El National City Bank está autorizado por la secretaría de estado de Estados Unidos para hacer negociaciones en países extranjeros. En virtud de la definición de que Puerto Rico es un país extranjero, es que el National City Bank hace negociaciones en Puerto Rico. Esa es la definición más clara por la sencilla razón de que es una definición que la da el órgano político americano llamado a definir lo que es extranjería.”

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Hace falta un nuevo renacimiento nacional

 

No es la primera vez que Puerto Rico se enfrenta a una grave crisis política, económica y social. Las hemos pasado peores que ésta, argumentarán algunos, quizás con cierta razón. Pero esto no remedia nuestra situación actual. Cada generación tiene que enfrentar sus problemas de manera particular y hasta diferente. Pero hay siempre una continuidad histórica que, bien comprendida, nos ayuda a dar contenido certero a las particularidades del momento. Eso quisiera ayudar a lograr. Es una urgencia, más allá de un mero sentimiento, que me conmueve hasta las fibras más hondas del ser.

Cuando escucho a locutores, analistas, candidatos a cargos electivos y empleados del amplio sector burocrático que sirve de base material a partidos, sindicatos, cooperativas y una cantidad indeterminada de grupos y micro-grupos, me luce que el debate cotidiano es tan trivial e irrelevante, en la gran mayoría de los temas, que no puedo evitar pensar que estamos perdiendo la sensibilidad y todo sentido de proporción para enfocar nuestras realidades. Los periodistas que están en la calle buscando la noticia, el reportaje y las entrevistas casi siempre realizan su trabajo con esfuerzo y habilidad profesional. Pero, en muchas ocasiones dan la impresión que les preocupa más competir exitosamente en el oficio que cumplir las normas esenciales del sacerdocio que debe ser el periodismo. 

Lo peor del caso es que sucumben a encerrar sus trabajos dentro de los parámetros temáticos que priorizan en sus portadas y sus titulares más destacados en asuntos que tienen poca relación, si alguna, con los asuntos cruciales que afectan el devenir de nuestra vida cotidiana. En gran medida, los que manejan un par de diarios comerciales que circulan en el país, son los que pautan la opinión pública.

Los temas que se discuten con mayor impacto son, por lo general, referentes a asuntos de poca monta.

Dentro de ese cuadro, la atención mayor que capta el público es el insulto entre los políticos de oficio, la diatriba recíproca que trae como secuela el ataque personal subido de tono de los que acuden a la radio mediante llamadas telefónicas o entrevistas personales. Los partidos y otros grupos de intereses particulares organizan esas llamadas muchas veces por claques de telefonistas pagados.

Lo peor de todo esto es que se queda escondido, al márgen de la opinión pública, el principal asunto de cada día que va acumulando unos problemas que ni se discuten ni se le buscan soluciones viables. Al fin de cuentas, el país se va hundiendo en un entramado funesto de viejos y nuevos problemas sociales y económicos que afectan adversamente la vida de las comunidades de las familias de prácticamente todos sus componentes. 

Mientras tanto, los debates políticos se reducen a pugnas electorales entre partidos, facciones y candidatos. Y en ninguno de esos debates se va al fondo de los problemas y mucho menos a presentar soluciones reales. Los mas lúcidos en la exposición de las condiciones de desventaja y sumisión en que nos mantiene la subordinación colonial que sufrimos, incesante, por más de quinientos años, aplazan las medidas radicales que deben tomarse para cuando ganen las elecciones. “¡Cuan largo me lo fiaís!”. Los otros —los que en realidad compiten por ganar la administración del menguado poder que permite el dominio colonial— sólo interesan ocupar cargos privilegiados en el engranaje burocrático del régimen. Ofrecen villas y castillas para cuando alcancen el poder, pero como tal poder no existe mas que en la imaginación calumturienta de unos y otros, todo se reduce a juego a la política sin resultados sociales beneficiosos para el país y sus ciudadanos.

¿Hasta cuándo vamos a mantenernos en esta jugarreta letal?

Recordemos que cuando nos hemos propuesto reivindicar derechos, hemos podido avanzar hacia ellos. Así ocurrió en Vieques. Pero ya la fuerza aérea de E.U. anda tramando establecer una unidad de combate en parte de Roosevelt Road, incluyendo terrenos al oeste de Vieques. Son tan únicos que admiten que el objetivo es atacar a Venezuela cuando lo estimen necesario para defender los intereses de E.U.; no los de Puerto Rico, porque nosotros no tenemos ningún conflicto con la hermana República Bolivariana de Venezuela, ni con su pueblo ni con su gobierno.

En los primeros años del Siglo XIX, el imperio Español mandó un general a Puerto Rico para organizar un ataque a la primera república proclamada por los venezolanos en Caracas. El general pernoctó en La Fortaleza y cuando caminó hacia la Catedral temprano en la mañana, alcanzó a ver varios pasquines fijados en lugares públicos por patriotas boricuas que decían: “los puertorriqueños no iremos a pelear contra nuestros hermanos venezolanos”. La historia recoge ese hecho como una de las primeras manifestaciones del nacimiento de un movimiento independentista en nuestra Patria. 

Hoy podemos hacer valer aquella advertencia de hace dos siglos, proponiéndonos, por encima de divisiones partidistas y sectoriales, impedir que el imperio yanqui utilice nuestra tierra, y mucho menos a nuestro pueblo, para cualquier plan de ataque al bravo pueblo venezolano, al que nos unen siglos de convivencia y solidaridad en nuestras luchas. Ahí tenemos un asunto real e inminente, en el que podemos usar nuestras energías y voluntad de lucha más allá de la cháchara politiquera que nos inmoviliza y divide en falsas metas electorales. Por ahí podríamos comenzar un nuevo renacimiento nacional que tanta falta nos hace. 

A buscar un salto en la conciencia colectiva

JUAN MARI BRAS

 

Al independentismo puertorriqueño se le ofrece una rara oportunidad de ayudar a producir un salto en la conciencia colectiva del pueblo puertorriqueño. La acción tomada por el gobierno federal de George Bush contra el gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, constituye un abuso de poder por la administración en Wáshington en inequívoca señal de la arrogancia y prepotencia que sólo puede darse en una relación de tipo colonial. Y que delata, además, el marcado declive histórico en que ha entrado el imperio norteamericano. Esto es lo más importante del momento actual en la política puertorriqueña.

Corresponde al independentismo alcanzar la cabal comprensión de la presente coyuntura. Recordemos la enseñanza del viejo Marx cuando nos dijo a los revolucionarios del mundo que el crecimiento de los pueblos en la historia se da por saltos y no linealmente.

El pueblo puertorriqueño está indignado con lo que han hecho los fiscales de la administración Bush con el gobernador de Puerto Rico. Y es que una de las mayores virtudes de este pueblo es su capacidad para rechazar abusos de poder contra sus compatriotas. Y sabe también que Aníbal Acevedo Vilá es una persona decente. Ese hecho, percibido claramente por la gran mayoría del país, es la realidad de la que tenemos que partir.

No es momento para seguir dándo vueltas a las norias de la política electoral, que aquí se ha ido reduciendo, en calidad, tanto como se reduce cada vez más el ámbito de la limitada autonomía que Wáshington le reconoce a Puerto Rico.

El gobernador es el primero que tendrá que asimilar la lección que su caso ofrece a todo el país. Acevedo Vilá es un hombre inteligente y ha demostrado capacidad para la estrategia política, todo ello dentro de los límites de su condición de colonizado. Todos los puertorriqueños —incluyendo a los independentistas del amplio espectro patriótico— cargamos alguna cuota de la tara de colonización por más de quinientos años consecutivos que sofoca constantemente la aplicación certera de la inteligencia natural y la extraordinaria creatividad que este pueblo ha podido demostrar en su historia.

Lo que le falta al pueblo es alcanzar la conciencia de que en el fondo de sus grandes, medianos y pequeños problemas está inmutable la subordinación colonial que padecemos. Ésta se agrava ante una realidad como la presente, cuando a Estados Unidos lo preside una persona que representa los peores vicios de conciencia que ha acumulado el pueblo norteamericano. Por eso ha precipitado la llegada del imperio de Estados Unidos a un punto de declive histórico que ya es irreversible.

No debemos olvidar, ni subestimar, algunos hechos descolonizadores producidos, aunque casi siempre a medias, por el gobierno semi-autonómico de Acevedo Vilá en el breve tiempo que lleva y aún ante el conflicto que le ha mantenido una legislatura fundamentalmente politiquera y pitiyanqui. Sobre todo, ha sido intolerable para la arrogancia imperial de Wáshington, el reclamo que el Secretario de Justicia, Roberto Sánchez Ramos, con la aprobación del gobernador, le hizo al FBI para que le informe al gobierno del ELA todo lo relativo a sus acciones que culminaron en el vil asesinato de Filiberto Ojeda Ríos. Las acciones tomadas por el gobierno del ELA bajo la dirección de Acevedo Vilá, en la autorización de la opinión del Secretario de Justicia sobre la titularidad de las tierras de Paseo Caribe, y la expedición por el Secretario de Estado de una certificación de ciudadanía puertorriqueña a los que así lo soliciten y cualifiquen para ampararse en nuestra ciudadanía natural, así como la protesta ante los federales por el atropello cometido contra periodistas y otros compatriotas por parte del FBI en los incidentes ocurridos frente a un edificio en la Calle De Diego de Río Piedras; todos ellos —aunque de menor alcance que lo relativo al asesinato del patriota Filiberto Ojeda Ríos— formaron el caldo de cultivo en que se ha fundado la torpe decisión de autorizar la formulación de cargos criminales contra el gobernador por unos supuestos delitos que, aún cuando se probaran algunos de ellos —lo cuál está por verse— constituirían una persecución selectiva, que hace inválida la misma a la luz de la jurisprudencia vigente en Estados Unidos.

Todo esto se hace con un propósito claro, que es someter a un chantaje al gobernador de Puerto Rico para que cancele el diapasón de sus esporádicos reclamos de poder para el estado libre asociado. No es la primera vez que se somete a un gobernante incumbente de Puerto Rico a un chantaje por el gobierno de Estados Unidos. Pero no está dentro de los límites razonables de espacio de este escrito entrar a discutir esos hechos históricos.

Lo importante ahora es que el independentismo no pierda su ruta orientadora dirigida al país entero. Aníbal tiene ante sí la alternativa que se presenta en todas las víctimas de chantaje en la vida: o se somete a los chantajistas, accediendo a sus reclamos, o lo combate de frente. En gran medida, su decisión al respecto dependerá del respaldo que sienta, por parte del pueblo, para actuar con la plena dignidad de la resistencia frente al chantaje.

Es lastimoso que, hasta ahora, sean muy pocas las voces que se han alzado a analizar la situación creada por la formulación de cargos contra el gobernador ante un tribunal de jurisdicción extra-territorial, proscrito en el mundo desde hace más de un siglo, y éstas se limiten a la disputa mezquina de la politiquería partidista. Sepa el goberandor y sus abogados que hay abiertos ya, en el mundo, unos foros para dilucidar y adjudicar querellas contra los estados que violen derechos humanos fundamentales. Lo que se está cometiendo por Wáshington constituye una violación flagrante a los derechos humanos del pueblo puertorriqueño en general, no sólo del gobernador. Y los foros no son únicamente los de carácter judicial o semi-judicial. Más importante son, en esta etapa del desarrollo de las relaciones internacionales, los foros sociales, económicos y políticos que, juntos o contradictoriamente, van cambiando las relaciones de fuerzas en el mundo. La América Nuestra, la caribeña y latinoamericana de la que formamos parte indispensable, es una de las zonas de mayor aceleración en esos cambios de orientación que apuntan a que se organice un mundo mejor para todos y todas.

Pensemos en todo lo alto y actuemos, al mismo tiempo, con los pies bien firmemente incados en la tierra, para enfrentar la realidad y hacer que esta produzca, con nuestra acción certera —ni mayor ni menor a la que la coyuntura permita— el salto cualitativo que requiere Puerto Rico para terminar con el coloniaje que nos humilla y nos inmoviliza. Para eso, el primer salto es el de la descolonización de la conciencia colectiva. Esa es la prioridad.

Vieques: ¿Qué va a pasar con el Rompeolas?

Como si las inconsistencias a partir de los cambios realizados en el servicio de transportación marítima hacia las islas municipios de Vieques y Culebra fueran poco, la incertidumbre ha crecido entre viequenses por lo que presumen será un portón que limitará el acceso al Rompeolas.

Por muchos años –incluso, antes de que la Marina fuera expulsada de la Isla Nena– el rompeolas ha sido una zona en la cual los residentes de la isla han realizado comúnmente actividades recreativas, ya sea pescar, hacer ejercicios o simplemente ir de picnic, por ejemplo.

Jorge Fernández Porto, director de la Comisión Iniciativas Comunitarias del Senado, dijo a este medio que las decisiones sobre restringir el acceso al rompeolas son de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) y comenzaron bajo el director anterior.

“Ponen de excusa que es bajo orden de la Guardia Costanera [GC]. El director actual de la ATM [Juan M. Maldonado de Jesús] nos dijo en vistas del Senado que solo restringirá el área que la GC indique, por razones de seguridad, pero no desde el inicio del rompeolas donde habían comenzado”, añadió.

En 2001, el Rompeolas fue transferido con todas sus estructuras al Municipio por la Marina de Guerra de los EE.UU. en el “Quitclaim Deed” (instrumento legal que se utiliza para transferir intereses en bienes inmuebles). Luego, bajo la administración del exgobernador Aníbal Acevedo Vila (2005-09) se comenzó a construir el terminal con fondos federales aunque el proyecto no fue completado.

La sección que tienen que ver con el rompeolas en el “Quitclaim Deed”, dice:

“The Government covenants and agrees to coordinate use of the Mosquito Pier with the Commonwealth, Municipality or its designee. Grantee covenants and agrees that it will not hinder, bar, or otherwise impede the access of the Government to the pier for any public purpose.

This easement is at all times and places for the purposes of exercising the rights set forth herein; reserving; however, to the Grantee, any and all rights and privileges as may be used and enjoyed without interfering with or abridging the Government’s rights herein retained.”

“El Municipio se opone al cierre de acceso mas allá del requerido por razones de seguridad, pero básicamente ha cedido a ATM el poder de decisión”, dijo Fernández.

El 29 de agosto de 2018 el Municipio y la ATM formalizaron el acuerdo preliminar que permite a la corporación pública adelantar los trabajos necesarios para establecer la ruta corta desde Ceiba hasta Mosquitos (Rompeolas), según dice una carta enviada por el alcalde al director de la ATM, Juan M. Maldonado de Jesus, referente a asuntos pendiente en el plan de trabajo de dicha ruta.

Entre otros, el primer asunto a ser atendido según escrito dice: “Se deberá ratificar cualquier acuerdo a través de la Legislatura Municipal de Vieques…”.

CLARIDAD se comunicó con Elda Guadalupe Carrasquillo, miembro de la Legislatura Municipal, que a preguntas sobre el futuro del rompeolas respondió que no disponía de mucha información “por que aquí la información es como hermética, llega a cuenta gotas como dicen…”

“Lo que tenemos entendido es que el terminal sería fuera del Rompeolas, un terminal que se empezó a construir y había quedado abandonado (luego de la administración de Acevedo Vilá). Parece que invirtieron algo en esa estructura la arreglaron y creo que la van a poner a funcionar ahora mismo”, dijo Guadalupe.

El puerto al final del rompeolas recibió unas mejoras para el mismo tiempo que se construyó el terminal pero nunca se le dio uso a las facilidades, además de que no se pudo llevar el servicio de agua hasta allí. Recientemente –comentó Guadalupe– le dieron un poco de cariño pero no está apto para recibir personas.

Aunque esta pequeña historia se enfoca en la Isla Nena, no descarta que las condiciones son igualmente terribles y deplorables tanto para viequenses como para culebrenses que se ahogan en un mar de incertidumbre. Por otra parte, el pueblo de Vieques exige saber de inmediato ¡¿QUÉ VA A PASAR CON EL ROMPEOLAS?!