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Editorial: Vieques sin Marina, 20 años después

La semana pasada se cumplieron 20 años de la muerte de David Sanes, un viequense que trabajaba como guardia de seguridad civil en un puesto de observación de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques. Un piloto que equivocó su blanco desde un avión de la Marina, lanzó la bomba que segó la vida joven del puertorriqueño, incidente que impulsó el tramo final de la heroica jornada que puso fin a la presencia del cuerpo militar en Vieques. La Marina llevaba 40 años allí, y había convertido las mejores tierras, las playas, el suelo marino y las aguas circundantes de Vieques en un vertedero de desechos bélicos y sustancias tóxicas, así como de bombas sin detonar que aún hoy – 20 años después de su salida- amenazan la vida y seguridad de viequenses y visitantes. 

La muerte de David Sanes sirvió para advertir a una población vulnerable el alcance de los riesgos que confrontaba. Además, rompió el muro de contención a la indignación colectiva que se había ido acumulando por décadas contra la injusticia y los abusos del cuerpo militar. Así cuajó desde todos los rincones de Puerto Rico, y desde Estados Unidos y otros lugares, un masivo e impresionante apoyo popular a la lucha de Vieques por sacar la Marina, que se convirtió en el más importante momento de unidad nacional que ha experimentado el pueblo puertorriqueño en su historia reciente. Una detallada cronología, elaborada por la compañera Cándida Cotto, sobre la trayectoria nefasta de la Marina de Estados Unidos en Vieques, y la respuesta militante del pueblo, se incluye en esta edición. 

El origen de esa historia está atado al coloniaje de Estados Unidos en Puerto Rico y a los conflictos que tan desigual relación acarrea entre colonizadores y colonizados. La Marina fue clave para la victoria de Estados Unidos en su guerra contra España, la cual culminó con la invasión de Puerto Rico y su conversión en colonia estadounidense el 25 de julio de 1898. Ya el 11 de mayo de ese mismo año, San Juan había sido bombardeado por las fuerzas navales estadounidenses al mando del Almirante Sampson, cuyos buques sitiaron la ciudad amurallada, destruyeron plazas militares y civiles de gran importancia, y ocasionaron centenares de bajas entre la población militar y civil. También durante esa jornada sometieron a Vieques a un bloqueo naval que duró 4 meses, con consecuencias devastadoras para una población asediada y sumida en la miseria. 

Durante las primeras décadas del gobierno colonial de Estados Unidos, Vieques (y también Culebra) fueron escenarios de maniobras militares intermitentes hasta que en 1926 se anunció la intención de establecer una base permanente en suelo viequense. A partir de ese momento, creció también la lucha de la población de Vieques contra la presencia de un cuerpo militar que no solo desalojó inmisericordemente de sus hogares a cientos de familia, sino que tomó por asalto ¾ partes del territorio viequense. La Marina de Guerra de Estados Unidos convirtió a la población de Vieques en parias en su propia tierra. Su presencia implicó el súbito fin de la convivencia pacífica en la Isla. Los viequenses se vieron obligados a vivir bajo el constante estruendo de los bombardeos; el daño permanente al aire, los suelos y el agua por sustancias tóxicas, y el terror a la creciente incidencia de serias enfermedades asociadas a dicha toxicidad. Tuvieron que aprender a vivir también con la degradación paulatina de su calidad de vida, así como la amenaza constante de un accidente fatal que les costara la vida. 

A la par con la presencia apabullante del cuerpo militar, se dio la lucha militante de los viequenses para lograr su salida. Fueron décadas de sacrificio y de represión brutal contra la población y los militantes que desde otros lugares la apoyaban, jornada simbolizada ejemplarmente por las acciones de desobediencia civil pacífica realizadas por centenares de manifestantes desde Vieques, Puerto Rico y el propio Estados Unidos. Estas acciones recibieron una respuesta punitiva excesiva por parte de las autoridades de Estados Unidos en Puerto Rico, lo cual, en lugar de disuadir, arreció la militancia, y selló la suerte de la Marina. 

La lucha de Vieques convocó una gran solidaridad desde todos los sectores de la sociedad puertorriqueña; solidaridad que se amplió internacionalmente, convirtiendo a la pequeña isla del archipiélago borincano en foco de la atención mundial. Vieques se convirtió en una piedra en la bota poderosa de Estados Unidos en el mundo, y que fue avalada contundentemente en la consulta electoral, donde 2 de cada 3 votantes de Vieques votaron a favor de la salida inmediata de la Marina. 

La Marina se fue pero dejó bombas enterradas, suelos y lecho marino contaminados, y en su típica actitud arrogante e irresponsable, no ha cumplido con su obligación de limpiar. Veinte años después del sacrificio de David Sanes las circunstancias en Vieques son el reflejo magnificado de la crisis en todos los órdenes que vive Puerto Rico. Estas son el producto del fracaso del sistema colonial impuesto por Estados Unidos y de los gobiernos ineptos y corruptos que se han turnado la administración del país. Pero Vieques demostró que no hay enemigo pequeño, ni obstáculo tan grande que no pueda superarse. En su heroica y exitosa lucha contra la Marina, Puerto Rico tiene ante sí un gran ejemplo y una probada hoja de ruta. 

Hemos avanzado

La gran importancia de la lucha de Vieques, mas allá de hacerle justicia a los viequenses, consistió en desnudar la realidad colonial de Puerto Rico. Eso hizo posible una mayor comprensión y entendimiento, tanto aquí como en el exterior, de lo que significa la subordinación política. Un mejor conocimiento de como funciona el sistema es sin duda un avance en la descolonización.

El problema de Vieques corrió el mundo a través de una diversidad de medios que trascendieron la prensa escrita y televisiva. Por las vías artísticas, deportivas,musicales, políticas, ambientales, religiosas pacifistas y otras, la lucha viequense recorrió el mundo llegando a sitios tan distantes como Australia. En ese país, el club de fanáticas de Ricky Martin integró la lucha viequense a su agenda de trabajo y organizó actividades de solidaridad con la causa. En otras partes del mundo se dieron casos similares 

No hay duda de que en su esencia, Vieques ha sido una lucha descolonizadora que al captar la atención de nuestro pueblo, obligó a definiciones de todos los sectores políticos. Realmente no hubo grandes sorpresas en estas definiciones. Como era de esperarse, el independentismo en su totalidad abrazo la causa viequense. Por largos años, el independentismo había estado solo en esa lucha. Esta vez estuvo acompañado masivamente por nuestro pueblo. El independentismo hizo lo que tenía que hacer, desde la diversidad de trincheras que escogió y jugó un papel de gran importancia en lo que fue el principal frente de lucha contra la Marina, la desobediencia cvil.

Además de obligar a definiciones de los diversos sectores y personalidades del mundo político, la lucha viequense puso de manifiesto todo el aparato represivo que mantiene el gobierno estadounidense en Puerto Rico para defender su dominación política cuando esta amenazada.

El FBI, los alguaciles federales, la policía militar y, la Corte Federal y la Cárcel Federal en Guaynabo, se pudierom ver, en vivo y a todo color, en su verdadera función en Puerto Rico. La Corte Federal perdió la poca de imagen que le quedaba, entre los puertorriqueños como una corte de justicia y se desnudó ante el país como un tribunal cuya función primaria es defender los intereses estadounidenses en la lsla. Igualmente quedó evidenciada la arrogancia y prepotencia imperial. A estas Alturas la Marina ni siquiera ha ofrecido el nombre del piloto que mató a David Sanes. 

En Inhofe, el senador de Oklahoma, vimos la cara del imperio.

Al finalizar victoriosa la lucha viequense se echa por el piso la gran mentira, propagada por la Marina de que Vieques era insustituible y que el cierre de sus operaciones en la Isla Nena pondría en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta postura de la Marina, repetida por muchos años y adoptada por todos los gobiernos coloniales, fue desmentida al final por la propia Marina al certificarle al Congreso que había encontrado sitios alternos para sus maniobras equivalentes o superiores a Vieques. ¡Y los encontraron en su propio territorio, en la Florida! La caída de esta mentira debe servir para que nuestro pueblo enfrente otras mentiras que lo han inmovilizado, como lo son, la pérdida de la ciudadanía americana, el sistema democrático-existente y los de peligros de desmilitarizar a Puerto Rico Pero hemos avanzado. Igualmente reveladora en la lucha viequense fue la indefensión que sufre nuestro pueblo por virtud de lo inoperantes y carentes de poder que son las instituciones políticas y gubernamentales del País. La gobernación y la Legislatura, la mayor parte del tiempo en que el pueblo se enfrentaba a la Marina, eran sencillamente unos espectadores sin poder alguno para intervenir y alterar la situación. El pueblo ya sabe que no puede contar con estas instituciones para lograr justicia. Y eso es un avance. No hay duda de que en la lucha de Vieques hemos avanzado más en la descolonización de Puerto Rico que en décadas de participación electoral.

Fragmento del artículo de Carlos Gallisá en CLARIDAD de junio del 2003

Desmantelamiento

Por Francisco A. Catalá Oliveras/Especial para CLARIDAD

La administración gubernamental de turno está empeñada en desmantelar la institucionalidad pública que le resta a Puerto Rico. Ha encontrado terreno fértil para el cultivo de tal agenda. Mientras la insuficiencia fiscal y la insostenible deuda le sirven de pretexto, el llamado neoliberalismo, con su afán de privilegiar al espacio privado, le provee el marco ideológico adecuado. Por su parte, la Junta de Supervisión (Control) Fiscal no hace otra cosa que sumarle dimensiones a tal propósito. La Universidad de Puerto Rico y todos los sistemas de retiro figuran prominentemente en la “lista negra”.

En realidad, la senda del debilitamiento del espacio público se fue abriendo poco a poco, casi sin advertirse, a lo largo de muchos años. Por lo tanto, los fanáticos neoliberales han encontrado un camino prácticamente sin obstáculos. 

Aunque la “modernización” de Puerto Rico partió del andamiaje institucional que se diseñó durante los primeros seis años de la década de 1940, bajo la gobernación de Rexford G. Tugwell, no puede afirmarse que el mismo marcara la ruta que tomó el país. La razón es sencilla: el diseño se alteró.

El cambio de rumbo comenzó con la Ley de Incentivos Industriales de 1947 y con la reforma gubernamental de 1950. Se convirtió el privilegio fiscal en el instrumento de política pública por excelencia, con el consecuente debilitamiento en la recaudación tributaria. Hoy día se usa, y abusa, para todo. Las reformas gubernamentales, a su vez, han degenerado en fuentes de confusión.

La Compañía de Fomento, organizada en 1942, se concibió no únicamente como promotora sino como incubadora de diversas formas empresariales: privadas, públicas, cooperativas y de capital conjunto. Operaba un laboratorio de nuevos productos. Se reconocía la necesidad de contar con capital externo pero se expresaba la urgencia de formar un empresariado local. Esto se altera con la Ley de Incentivos Industriales, circunscrita básicamente a la atracción de inversión directa externa a base de exenciones tributarias. Con la creación de la Administración de Fomento Económico en 1950 la Compañía pasa a ser subsidiaria de la misma. Posteriormente se cobijará bajo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio. En efecto, la Compañía perdió su papel protagónico y se convirtió en oficina de bienes raíces.

En la actual administración gubernamental la promoción industrial está a cargo de un artilugio publicitario llamado inicialmente “Enterprise Puerto Rico” y rebautizado luego como “Invest Puerto Rico”, entidad privada “sin fines de lucro” sostenida con fondos públicos. Se trata de un arreglo análogo al de la promoción del turismo en el que se cuenta con otro artilugio publicitario: “Destination Marketing Organization” (DMO) y su brazo de mercadeo “Discover Puerto Rico”.

Para garantizar la mayor autonomía posible de las corporaciones públicas Tugwell insistió en ubicarlas fuera de las agencias convencionales, con juntas de directores nombradas por grupos (“stakeholders”) y no exclusivamente por el gobernador y con directores ejecutivos efectivamente nombrados por sus juntas. Con relación a las corporaciones de carácter comercial—como la Autoridad de Energía Eléctrica—recomendó que cobraran tarifas efectivas, queriendo decir suficientes para cubrir costos, generar reservas y contribuir al fisco. Los subsidios que por justicia social se tuvieran que dar no deberían provenir directamente de las corporaciones ya que se expondrían al canibalismo político. Se consideraba como fuente lógica de los mismos al Fondo General. Estas propuestas murieron casi al nacer.

La reforma de 1950 eliminó cualquier residuo de autonomía. La tendencia centralizadora redujo la agilidad institucional y paulatinamente mermó la vocación innovadora de los primeros años de la década de 1940, prólogo de las actuales dificultades financieras y operacionales. Ahora todo se resume en invocar ciegamente la privatización.

En realidad, la senda del debilitamiento del espacio público se fue abriendo poco a poco, casi sin advertirse, a lo largo de muchos años. Por lo tanto, los fanáticos neoliberales han encontrado un camino prácticamente sin obstáculos.

Resulta irónico que ante tantos problemas provocados por la cacería de rentas o rapiña privada se recurra como remedio a la privatización. Tal parece que es obligatorio premiar al glotón por aquello de que sin acceder al “banquete total” no hay satisfacción plena.

En la instancia de las agencias la más debilitada ha sido la Junta de Planificación. Creada en 1942 como organismo semiindependiente se redujo unos años después a mera dependencia adscrita a la Oficina del Gobernador. Basta observar el desorden urbano, la pobre articulación infraestructural, la degradación ambiental y la carencia de una política socioeconómica coherente para apercibirse del pobre historial de la planificación en el país. Naturalmente, a los desarrolladores se les hizo fácil comprar voluntades y dictar agendas. Para culminar el historial, recientemente la Junta fue subsumida en el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio. Allí morirá.

El ejercicio de subsunción en que se ha convertido la “reforma” gubernamental da la impresión de que se ha confundido la reorganización del gobierno con un juego de lanzamiento de canicas en un cesto. La pieza de evidencia más citada es el desbarajuste en los numerosos componentes del nuevo Departamento de Seguridad Pública: Policía, Bomberos, Ciencias Forenses, Emergencias Médicas, entre otros. 

Otra agencia cuya “reforma” ha ganado titulares es el Departamento de Educación. Sobresale—aparte del polémico cierre de escuelas—su concepción como fragua de “feroz guerra de contratos” en lugar de red interactiva de estudiantes y maestros. Por cierto, el enmarañado tejido de contratos que arropa al Departamento de Educación, ya convertido en enorme momia envuelta en vendajes contractuales, también tiene un largo historial. 

La capacidad de toda sociedad para actuar ante la oportunidad y ante la adversidad se remite a la disposición de una red institucional adecuada. Nada más peligroso que el vacío institucional. Desafortunadamente, desmantelar instituciones es fácil. No requiere ni gran esfuerzo ni mucha imaginación. Suele ser tarea de bárbaros. Por esa ruta, conducente a la inviabilidad acompañada de creciente corrupción, se arrastra al país. Y, como si todo esto no fuera suficiente, no se debe olvidar que la mayor atrofia de la institucionalidad tiene nombre: colonia.

Adjuntas: Un pueblo energizado por el Sol

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En Adjuntas, el pueblo del ‘Gigante Dormido’, sus habitantes están más despiertos que los del resto de la Isla, al dirigirse a ser el primer pueblo que tendrá una Red de Generación, Almacenaje y Distribución de Energía Solar, para su casco urbano. La Red Comunitaria energizará las áreas de mayor demanda energética a través de una micro-red, que reducirá los costos de operación de los comercios. 

La Marcha del sol recorrió las calles del pueblo de Adjuntas. Fotos: Alina Luciano/CLARIDAD

El proyecto anunciado este domingo en la Marcha del Sol, celebrada en Adjuntas, es impulsado por Casa Pueblo con el apoyo de la Fundación Honnold, la empresa emergente de vehículos eléctricos Rivian y la empresa Empowered by Light, con base en San Francisco. 

“Todos sufrimos el embate de María, todos fuimos víctimas del sistema energético”, expresó Gustavo Irizarry, presidente del Comité Timón de la Cooperativa Solar Adjunteña, nombre y modelo bajo el cual se desarrollara la red. “Las ganancias serán dirigidas a un fondo de ayuda social. Vamos a identificar gente con diferentes problemas de salud, diferentes problemas en sus casas, a gente que la luz le tardó un año en llegar”, expresó Irizarry sobre los fines del proyecto, además, proveerá servicio de energía eléctrica a los diversos comerciantes del sector urbano del pueblo. 

El comerciante, dueño de Lucys Pizza’s, comentó sobre las dificultades que representó para muchos no tener servicio eléctrico después del huracán María y el impacto económico de la factura de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). “Un dólar que tú te economices diario y lo multiplicas por mes, ya es una ganancia. La mayoría de los comerciantes estuvieron un año sin luz, estuvieron sacrificados con bombas de gasolina, buscando dísel, hicieron mil maravillas y hoy día, si sucede una eventualidad, están sumamente preparados y eso es lo que queremos orientar al casco urbano”. Allí hay alrededor de 70 comerciantes, de los cuales 40 están participando de la iniciativa de la Cooperativa, otros 14 negocios no pudieron reabrir después del huracán. 

Irizarry exhortó a que esta iniciativa se repita en otros pueblos como Lares y Jayuya. “Que Puerto Rico entero lo copie y nosotros [podemos] ayudarle”. El pago de la factura de energía eléctrica”, dijo, “es lo que consume y sangra a un negocio, y hay comerciantes en el casco urbano que pagan una factura de hasta $2,500 mensuales. “En un pueblo tan pequeño se nos hace bien difícil enfrentar un pago de luz mes a mes, con esta ayuda Casa Pueblo nos dio un abrazo fraternal y hoy estamos más que agradecidos con Casa Pueblo y con las organizaciones que han venido ayudarnos”. 

Don Alexis Massol junto a su hijo encabezo la marcha.

En tanto, Arturo Massol Deyá, director asociado de Casa Pueblo, destacó la importancia de estar organizados para poder impulsar una transformación energética para mejorar la calidad de vida ahora, no en el año 2050, dijo, en alusión a la fecha que según el gobierno el 100% de la energía sería producida de fuentes alternas. Agregó respecto al proyecto anunciado: “Lo realmente valioso es el compromiso de nuestros colaboradores a largo plazo para que crezca un proyecto con voz propia. Al mismo tiempo, como pueblo, estaremos mejor preparados para eventualidades del futuro, incluyendo huracanes o posibles golpes económicos como los aumentos en la tarifa eléctrica que se avecinan. Lo que hoy anunciamos en Adjuntas puede, con sus variantes, replicarse en cada casco urbano de cada municipio del País. Esto no es una propuesta, esto es un proyecto en desarrollo”. 

Según se explicó, el diseño de la micro-red está en desarrollo y deberá completarse en las próximas semanas, cuando se complete el levantamiento de datos de campo para establecer los patrones de consumo de cada establecimiento. La inversión inicial será de unos 600 paneles fotovoltaicos con micro-inversores y bancos de baterías de litio última generación, que mantendrán energizado el casco urbano, incluso durante dos o tres días en que no haya sol.

Los cabezudos de don Alexis y doña Tinti Deyá también formaron parte de la actividad.

Otro de los comerciantes que se beneficiara de la red, César Mercado, dueño de la Panadería Robles, dijo respecto a su participación en el proyecto: “Lo que me interesa es cómo salir de los combustibles fósiles, y la iniciativa de usar energía solar me atrae. Solo no hubiese podido (hacer la transición) pero esta posibilidad es mucho más viable. Tenemos un negocio que consume mucha energía y requiere de muchos paneles y equipos. Ha sido bien positivo y nos hemos dado cuenta de que se puede”.

En la marcha y de visita en Adjuntas para dar a conocer el proyecto estuvo el escalador profesional Alex Honnold, fundador de la Fundación Honnold, que promueve la energía solar para un mundo más equitativo. La organización brinda subvenciones en todo el continente americano para proyectos de energía solar que reducen el impacto ambiental de otras fuentes de energía, aumentan la equidad social y económica y mejora las vidas. “La Fundación Honnold se enorgullece de asociarse con Casa Pueblo en la iniciativa de micro-red para la comunidad y nos emociona ser parte de su increíble legado. Es un gran honor apoyar a las personas de Adjuntas en su viaje hacia la autosuficiencia energética”, dijo Alex Honnold. “Creo que este proyecto tiene el potencial de ser un modelo para las comunidades de todo el País”. 

Un pueblo comprometido con la energía sostenible.

También participó de la actividad Dory Trimble, directora ejecutiva de la Fundación Honnold, quien señaló que “lo que es particular de Adjuntas es que la comunidad ya está profundamente comprometida con la energía solar y con la organización, realmente creemos en su capacidad para lograrlo. Casa Pueblo tiene una historia de éxito con proyectos de este tipo, y estamos encantados de colaborar con ellos”. 

Por su parte, el director creativo de Rivian, Larry Parker, también presente, manifestó: “una de las muchas razones por las que nos atrajo Alex fue su pasión por proporcionar soluciones de energía sostenible en todo el mundo. A través de la Fundación Honnold, nos presentaron a Casa Pueblo y estamos profundamente inspirados por el trabajo que están realizando para aumentar la adopción de energía renovable y crear independencia energética, no solo dentro de su propia comunidad sino también más allá. Casa Pueblo tiene un largo legado de hacer las cosas de manera diferente y crear un cambio de abajo hacia arriba. Nuestro equipo está emocionado de asociarse con las organizaciones y trabajar para ayudar a ampliar sus esfuerzos”.

Tanto los oficiales de la Fundación Honnold, como tres ingenieros del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Baterías de Rivian, se reunieron con Casa Pueblo y los dueños de negocios locales para incluir la evaluación de campo en el diseño que se trabaja. Se identificaron los desafíos que existen dentro de la comunidad y las formas en que, juntos, podrían ayudar a crear una red comunitaria de energía. “Si bien la isla es afortunada, geográficamente hablando, para poder generar fácilmente energía solar, el verdadero desafío es almacenarla”, añadió Parker.

A la Marcha de Sol fue gente de todos los pueblos y comunidades de Puerto Rico.

“Nuestro equipo ha trabajado en el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía para una variedad de proyectos pero la oportunidad de trabajar en uno como este, que puede impactar a una comunidad en muchos niveles, hace que esto sea más significativo”, dijo Charles Chang, director de Almacenamiento en Rivian. 

La empresa Rivian se encuentra desarrollando una nueva tecnología para automóviles y tiene centros de desarrollo en Plymouth, Michigan; San José, California; Irvine, California y Surrey, Inglaterra. Los vehículos de Rivian saldrán a la venta en Norteamérica a fines de 2020. 

Las expresiones se dieron poco antes de emprender la Marcha del Sol, la cual salió desde Casa Pueblo y recorrió las principales calles del pueblo de Adjuntas. Una vez de regreso frente a la sede de Casa Pueblo, el director y fundador de Casa Pueblo Alexis Massol, se dirigió a los presentes en especial a los adjunteños, a los cuales les tomó el compromiso de mantener la decisión de convertir a Adjuntas en un pueblo solar y solicitó que lo expresaran alto para enviarle un mensaje al país e incluso para que lo escuchara la Junta de Control Fiscal (JCF). 

La comunidad de Peñuelas se unió al reclamo de Adjuntas. Fotos: Alina Luciano/CLARIDAD

El veterano activista ambiental y social destacó que ese día, el 21 de abril, Casa Pueblo cumplía 39 años, durante los cuales habían enfrentado muchos retos, el primero que dio origen a la organización fue la lucha contra la explotación de las minas. Ante los logros alcanzados por Casa Pueblo y el nuevo reto de una red energética exhortó a que otro Puerto Rico es posible. “Cómo lo hacemos para hacer los cambios sin poder político”, cuestionó y apeló a que “todos los cambios se hacen desde las comunidades sin tener el poder político eso se llama el poder social”. 

Los 39 de Casa Pueblo

Se dice fácil 39 años de trabajo comunitario, pero no, no es así, le emplazó CLARIDAD en un aparte al fundador de Casa Pueblo, a lo que reaccionó: 

“Los 39 son, yo diría, que de felicidad. Han sido 39 años con mucho esfuerzo y contratiempo, y problemas pero cuando uno pesa los 39 años versus la felicidad los logros que se han alcanzado lograr el Bosque del Pueblo donde hay las minas, el Bosque Olimpia, la Escuela de Música, el Café Madre Isla, la emisora de radio, uno dice wao… hay un poeta, Fernando Pessoa, poeta nacional portugués, que tiene un poema que dice … y valió la pena… y yo puedo contestar sí, valió la pena”. 

De no haber ocurrido María, que dejo ver la fragilidad del sistema de energía eléctrico, qué punto hubiese sido el que estaría tratando Casa Pueblo ahora, ¿es cierto que Casa Pueblo venía trabajando sobre el tema de la energía pero fue María quien hizo ver a la gente lo importante y urgente que era tratar este tema?

“Se esta dando actualmente una coyuntura histórica, el modelo político económico colonial colapso. Y esa coyuntura la vemos desde la ineficiencia del gobierno, lo que han hecho con la Universidad (se refiere a la Universidad de Puerto Rico), el sistema de educación, pero entra María y corre el velo de esa situación y también permite que el pueblo busque su propia alternativa. María es un agente catalítico para acelerar esto, nosotros veníamos ya con proyectos autosostenibles pero María aceleró el proceso. María le dijo al pueblo: pues mira, no confíes más en los gobiernos, en los partidos políticos, ni en los políticos, porque esa gente va a seguir con lo mismo, entonces es algo repetitivo”.

A la luz de 39 años de lucha y ante un nuevo proyecto, Massol reiteró: “la fuerza está en las comunidades, en los sectores en el mismo país y no hace falta tener el poder político para hacer cambios, nosotros estamos haciendo cambios con el poder social hoy lo que se ha hecho en Adjuntas es evidenciar que hay una fuerza de la sociedad civil, un poder social que lo heredamos de Hostos, que nos dice a nosotros que podemos”.

La actividad del pasado domingo contó con la participación de los grupos artísticos, Agua, Sol y Sereno, la Orquesta Nacional Boricua Mapeyé y la Banda Juvenil de Peñuelas, entre otros.

Reconocimiento a Alberto Mercado Monserrate

Por Socorro Millán Ferrer y 

Josefina Pantoja Oquendo

Especial para CLARIDAD

El Semanario CLARIDAD le hace esta entrevista al medallista de Oro y miembro del Salón de la Fama del Deporte Puertorriqueño Alberto Mercado Monserrate, como preámbulo al reconocimiento que le rendirá el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití al dedicarle el Carnaval de Softball “Jugando por Haití II”, el próximo domingo 28 de abril en su querido pueblo de Cayey. La entrevista se hizo en la Casa Museo Alberto Mercado.

CLARIDAD: ¿De qué parte de Cayey es oriundo?

Alberto Mercado: Del Residencial Luis Muñoz Morales, muy cerca de aquí (refiriéndose a la Casa Museo), en el mismo pueblo. 

¿Quiénes fueron su mamá y su papá?

Benicia Monserrate y Francisco Mercado.

¿Cuántos hermanos y hermanas son?

Nueve.

Alberto Mercado en la Casa Museo en Cayey.

¿Qué edad tenía cuando comenzó en el boxeo? 

Empecé a los 12 años con Josué “Joe” Marrero. Al principio tenía la cara llena de dedos, hasta que aprendí. Al ver mi desarrollo él pronosticó que yo viajaría el mundo entero y no se equivocó. Gané todos los torneos en los que competí, pero luego entré a la Federación de Boxeo de Puerto Rico porque quería representar a mi país.

¿Quién presidía la Federación de Boxeo en esa época?

El presidente era Héctor Cardona.

¿Quién estaba a cargo de su entrenamiento una vez entró a la Federación?

Mi entrenador fue José Ramón Martínez, a quien apodaban el 747.

¿En qué pesos compitió usted? 

Competí en las categorías de Peso Mime, Mini Mosca y Peso Mosca. Esta es la categoría en la que competí para las Olimpiadas de Moscú.

¿Cuáles fueron los eventos del Ciclo Olímpico en los que participó?

Participé en un Mundial de Boxeo en Panamá, en el que gané medalla de Oro. También competí en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia en el 1978, donde también obtuve Oro. Luego vinieron los Juegos Panamericanos que se llevaron a cabo en San Juan, en el 1979 y tuve el orgullo de darle a Puerto Rico la primera Medalla de Oro que la delegación obtuvo en esos juegos. Finalmente llegué a las Olimpiadas de Moscú en el 1980, participación que marcó mi vida deportiva y personal para siempre.

¿Qué recuerda de esos Juegos Panamericanos del 1979 cuando obtuvo la primera Medalla de Oro para Puerto Rico en ese evento?

Recuerdo el recibimiento que me dio el pueblo de Cayey. (Contesta orgulloso mostrando una foto del evento en la Casa Museo en el cual es cargado en hombros por la multitud).

Mucha gente lo recuerda especialmente por su participación en las Olimpiadas de Moscú, donde junto a otros dos boxeadores fueron los únicos atletas que acudieron al evento, a pesar del boicot decretado por el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, debido a controversias relacionadas con el conflicto de Afganistán y la Unión Soviética. ¿Cuáles son sus memorias de lo que pasó? 

Yo no sabía nada de las razones por las cuales se había declarado del boicot. Yo sí sabía que era un atleta y no tenía por qué obedecer lo que decía Estados Unidos Quería representar a mi Patria en unas olimpiadas. Representé a todos los que se sentían puertorriqueños y a los que no también. Atletas de otras delegaciones no soportaron la presión y no fueron. Yo había participado en las eliminatorias y tenía el pase para Moscú, pero los políticos me martirizaron la vida, especialmente los del PNP ( Partido Nuevo Progresista). Abochornaron a mis padres, los amenazaron con sacarlos del Caserío. Hasta Don Luis A. Ferré me envió una carta a México, donde Don Germán me había enviado, junto con otros dos boxeadores, José Molina y Luis Pizarro, que también fueron a las Olimpiadas, para continuar el entrenamiento y sacarnos de la presión que nos estaban poniendo los que respaldaban el boicot. En la carta también me presionaba para que no fuera a la competencia, pero yo no me acobardé, aunque temía por lo que pudiera pasarle a mi familia. 

¿Qué pasó cuando llegaron a Moscú?

Los periodistas de todo el mundo estaban esperando y preguntaron cómo ciudadanos de Estados Unidos, proviniendo de una colonia, habían desafiado la determinación del presidente de no participar en las Olimpiadas. Les dije que yo era un atleta, no un político y que estaba allí para representar a todos los puertorriqueños.

¿Además de los otros dos boxeadores, ¿qué otras personas recuerda de esa gesta en defensa de la soberanía deportiva de Puerto Rico?

Estaba Don Germán, Tuto Marchand, Luis Bermúdez , el periodista de Claridad, Elliott Castro. Elliott me dio mucho apoyo, bromeábamos, salíamos juntos por las calles de Moscú. ¡Qué bueno es! (haciendo referencia a la frase con la que se ha identificado a nuestro querido compañero Elliott para la posteridad). También había un grupo de fanáticos de ATROPICO (organización cívica que acompaña a nuestros atletas dondequiera que hay competencias deportivas)

¿Fue usted nuestro abanderado en el 1980?

Cargué la mono estrellada. (dijo con emoción mientras nos enseñaba la foto que documentó el momento histórico)

¿Fue portador de la bandera boricua en alguna otra ocasión? 

Sí en el Festival Mundial de la Juventud en Cuba en el 1978.

¿Cuál fue el resultado de su participación en el Boxeo en las Olimpiadas?.

Desafortunadamente me dieron un cabezazo que me abrió la frente y pararon la pelea. Nadie me quita de la mente que fue mandado. Pero, la gente de Puerto Rico que estaba allí apoyándome y los de ATROPICO me cantaron La Borinqueña, todavía se me paran los pelos, y me llevaron para el Hotel para pasar el mal rato. 

¿Qué pasó a su regreso a Puerto Rico?

Yo hubiera querido seguir en el boxeo aficionado, pero necesitaba un trabajo para vivir. No fue fácil después de Moscú. Hablé con Héctor Cardona, pero me dijo que no tenía nada que ofrecerme. Entonces me fui para Estados Unidos y firmé profesional. Hice un poco de dinero, pero no fui muy precavido administrándolo.

¿Qué está haciendo ahora?

Desde hace varios años trabajo en el gimnasio de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y cuando no estoy allí recibo a la gente que visita la Casa museo Alberto Mercado.

Si tuviera que escoger el momento de su vida deportiva que más satisfacciones le produjo y el más triste?

El que más satisfacción me dio fue cuando obtuve la primera medalla de Oro para Puerto Rico en los Panamericanos de 1979. Solo hubo dos medallas y las dos fueron del Boxeo, la primera fue la mía y la segunda de José Molina. El momento más triste fue cuando me eliminé en la primera pelea en Moscú, luego de recibir el cabezazo que me abrió la frente y no pude completar la gestión de conseguir la primera medalla de oro en unas Olimpiadas para mi país.

¿Cómo se siente con relación a la dedicatoria del Carnaval de Softball “Jugando `por Haití II” que le dedica el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití?

Me siento contento y muy orgulloso de que la gente me recuerde y exhorto al público, especialmente a mi gente de Cayey, a que vaya al Parque Los Gemelos el domingo 28 para apoyar una causa justa y para que me vean lanzar la primera bola.

Nota: La Casa Museo Alberto Mercado está localizada en la Calle José De Diego, esquina Lucía Vázquez en el municipio de Cayey. Mercado tienen 58 años. Tiene dos hijas y un hijo. Se mantiene en buena forma física y cuenta con muy buen sentido del humor el que muestra en el recorrido que hace con quienes visitan su Casa Museo.