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De una estrella a la luna: A Star Is Born y First Man

Soy un hombre blanco, cisgénero y heterosexual. Esto conlleva un nivel de privilegio heredado de una larga historia de desigualdad. Mis identidades representan una agresión de la cual no soy directamente responsable, pero que están ahí aunque no me agrade. Así como las mujeres tienen que diariamente soportar agresiones (micro y de otras índoles más nefastas) por su género, yo represento la identidad del agresor aunque nunca haya sido responsable de violencia física. Pero estemos claros, la agresión física no es la única y el hecho de haber crecido en una sociedad que normaliza agresiones de género me hace ser partícipe de ellas. Una de mis secuencias favoritas del cine es cuando en Vertigo (dir. Alfred Hitchcock, EEUU, 1958) el personaje de Scottie (James Stewart) transforma a Judy en Madeleine (Kim Novak actúa ambos papeles), la amada que él vio morir. Scottie hace que Judy se vista y se arregle el cabello como Madeleine a manera de experimento. En ese momento, el cuarto se inunda de una luz verde de ensueño que se cuela por la ventana. Mientras arrecia la música seductora de Bernard Herrmann, Scottie abre los ojos maravillado por su creación. Algo borrosa, vemos a Judy convertida en Madeleine acercarse hacia nosotros ya que Hitchcock nos obliga por la cámara a mirar a través de los ojos de Scottie. El hombre creó la mujer que deseaba y ella se entrega a él con un beso. Es un momento bellísimo del cine, pero con dimensiones sumamente misóginas. Hitchcock nos seduce a participar en la supresión de la identidad de una mujer y nos hace ver el acto como uno de amor. Esta transformación es la que nos trata de vender el más reciente “remake” de A Star Is Born (dir. Bradley Cooper, EEUU, 2018).

En A Star Is Born, Jackson Maine (Bradley Cooper) es un cantante famoso sumido en alcoholismo. Después de un concierto y en búsqueda de un trago, Maine entra a una barra gay donde ve por primera vez a Ally (Lady Gaga). Ella interpreta magistralmente “La vie en rose.” Mientras todos los presentes están sumergidos en una luz roja, Ally transita por el escenario iluminada con la luz verde que nos recuerda a la escena de Vertigo. Con este detalle, Cooper revela que la película se enfocará en la transformación de Ally a la estrella que Maine reconoce en ella. A través de la película, Ally comienza una relación con Maine y mientras ella asciende a la fama por su talento, él desciende por su adicción. No obstante, es él el que le limpia el maquillaje de la cara a Ally, con la excusa de que esconde su belleza natural, y la obliga a enfrentar un público para el cual ella no se siente preparada. Es inevitable ver a Maine como una especie de Profesor Higgins (Rex Harrison) que perfecciona a Ally como si ella fuera Eliza Doolittle (Audrey Hepburn) en My Fair Lady (dir. George Cukor, EEUU, 1964). Como director, Cooper ahoga a Ally en un mundo de hombres rodeada por su papá (Andrew Dice Clay), que comparte constantemente con sus simpáticos amigos; Noodles (Dave Chappelle), el mejor amigo de Jackson; y Bobby (Sam Elliott), el sensible hermano del cantante. Inclusive, el mejor amigo de Ally, Ramón (Anthony Ramos), es un hombre gay que vemos de vez en cuando celebrando las glorias de su amiga, pero Cooper nunca explora esta relación. A Star Is Born es técnicamente sólida con buenas actuaciones, canciones e interpretaciones sorprendentes (aunque el número final de Lady Gaga carece de la fuerza emocional de “With One More Look at You,” que Barbra Streisand interpreta al final de la versión del 1976 [dir. Frank Pierson]) y la cinematografía de Matthew Libatique, que le da una personalidad única a la película. Pero esta primera película de Cooper como director no añade nada nuevo a una historia donde un hombre crea a una estrella, independientemente de los deseos de Ally.

Por otro lado, First Man (dir. Damien Chazelle, EEUU, 2018) explora la manera en que Neil Armstrong (Ryan Gosling) se prepara para su viaje a la luna, sin silenciar a Janet (Claire Foy), su esposa. Ella es una presencia constante y vigorosa a través de la película. Es irónico que una obra cuyo título enfatiza el género de su personaje principal y que se lleva a cabo en un hogar de clase media en los Estados Unidos durante los 1960, tenga un personaje femenino tan fuerte. La película abre con Armstrong pilotando una nave experimental a la cual le fallan los controles en medio del vuelo. Después de esta explosión de acción, adentramos en la tragedia personal, la muerte de la hija menor de Neil y Janet. Chazelle nos demuestra un Armstrong muy poco emotivo que sólo se derrumba escondido. El director utiliza mucho el “close-up” para que el espectador estudie detenidamente la sutileza en la actuación de Gosling al igual que de los otros personajes. Los close-ups de Janet revelan su fuerza, sus ojos al borde de las lágrimas y su preocupación por los riesgos que toma Armstrong a través de su carrera. Chazelle no retrata la historia de unos héroes, de un país o de un periodo que concluye en el 1969 con el aterrizaje en la luna. Su película nos acerca a los momentos pequeños en los cuales una mirada o una expresión refleja los sacrificios que conllevó viajar a la luna. En la escena en la que Armstrong camina por la luna, a Chazelle no le interesa enseñarnos al astronauta plantando la bandera estadounidense. El filme omite un mensaje nacionalista que haría de Armstrong un héroe, para resaltar el triunfo del amor entre Janet y Neil que sus miradas develan al final.

A pesar de que Janet es un ama de casa dedicada a sus hijos y a su esposo, Chazelle no la silencia. La combinación entre la cinematografía de Linus Sandgren y la actuación de Claire Foy elevan a Janet al nivel de Neil Armstrong. Ambos son héroes en la película. Mientras en A Star Is Born, Ally es el producto de un hombre que la impulsa al estrellato; en First Man, Janet es el centro emocional de la historia y una de las responsables de que Neil llegara a la luna. La agencia y la voluntad de Janet nunca se sienten coartadas por su esposo. Ese primer paso a lo desconocido fue tanto de ella como de él.

Quince años de aprendizaje, crecimiento y agradecimiento

Nota: Javier Guaní esta de aniversario en el periódico, agradecemos que en momentos difíciles como la partida de nuestro columnista Elliott Castro, él ha estado dándonos la mano para mantener viva esta sección. Gracias Javier y que sean muchos más. –amf

Esta semana se cumplen 15 años desde que escribí mi primer artículo de deportes en este periódico. Confieso que no pensé que lo haría por tanto tiempo. Incluso, ni siquiera pensaba que ese primer artículo saldría publicado. De ese, sólo recuerdo que era de tenis pero no mucho más. Jamás me imaginé que el mismo cambiaría mi vida, pues el compañero Elliott Castro vio algo en mí que le llamó la atención. Se comunicó a mi celular y me preguntó si me interesaba continuar escribiendo sobre deportes. Ahí empezó esta gran aventura que me ha permitido cubrir cerca de mil eventos deportivos desde béisbol, baloncesto superior, FIBA, la clasificación olímpica del equipo femenino de volibol y sobre todo, boxeo.

He tenido la fortuna de cubrir sobre 300 carteleras de boxeo tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos y hacer artículos de peleas de figuras como Miguel Cotto, Juanma López e Iván Calderón, por mencionar algunos.

Aprendí la profesión en la marcha, admito que al principio quería volar sin saber gatear ni caminar. El pasar del tiempo me hizo entender lo duro que había sido para CLARIDAD solidificarse, pues todavía en algunas partes trataban de ignorar al periódico, sin reconocer las grandes aportaciones que ha hecho a la cobertura deportiva del país y sin darle el puesto que se ha ganado por derecho propio.

Solo por mencionar dos de las hazañas logradas por este periódico, destaco que CLARIDAD fue el primer medio en llamar a nuestro equipo de baloncesto como el equipo nacional, sin miedo a las repercusiones que ese cambio trajera en la época. El periódico, además, fue pionero en la defensa del deporte femenino en un momento donde el deporte femenino era grandemente discriminado y a todas luces no era simpático hablar del tema. Aprendí a admirar a todos los que colaboraron con este medio antes que yo, y su sacrificio, pues algunos de ellos se vieron obligados a usar seudónimos en sus escritos para evitar persecución política. Todos ellos de alguna manera pavimentaron el camino para que yo pudiera tener la oportunidad de escribir en el periódico y tener mi propia voz mediante mis artículos.

Hay muchas personas a las que tengo que agradecer la confianza brindada y la mano amiga para mi desarrollo profesional. No los mencionaré a todos pues sería injusto de mi parte si omito algún nombre.

No obstante, hay dos en particular a las que le dedicaré estas palabras, y aunque uno de ellos ya no está con nosotros físicamente, sé que esté donde esté leerá esto. Elliott Castro, contigo siempre tendré una deuda de gratitud. Sin ti nada de esto sería posible. Gracias por haber sido mi mentor (y un segundo padre). Jamás podré agradecerte lo que me enseñaste en el deporte, en el periodismo y en la vida.

Te extraño todos los días, pero en tu infinita sabiduría me dejaste a Elga, a quien considero como una hermana y con quien hoy comparto esta tarea de seguir tu legado en las páginas deportivas de CLARIDAD. Y a Alina Luciano, que desde ese primer momento me ha protegido y ha cuidado como una madre cuida a sus cachorros. Nunca ha permitido que se me suban los humos a la cabeza. Siempre esta aconsejándome, pero sin interferir en mi trabajo, permitiéndome la libertad necesaria para que yo pudiera seguir creciendo y de la mano de sus brillantes fotos, hagamos un gran equipo. No sé cuánto tiempo más escriba en estas páginas, pero sí sé que siempre tendré una deuda con este periódico que me ha permitido vivir mi sueño de convertirme en periodista deportivo.

En el limbo la acreditación de la Universidad

La acreditación de la UPR corre peligro. La Middle State le está cuestionando al recinto de Río Piedras de la UPR su capacidad de recaudar fondos recurrentes, si puede sostener sus programas académicos y el resto de los servicios a estudiantes. Existe un problema aún mayor: la lentitud para entregar estados financieros auditados.

La universidad tenía hasta el 30 de septiembre para entregar los estados financieros auditados del 2016-17. En los últimos días de la presidencia interina de Darrell Hillman la Universidad le notificó al gobierno federal que no se iba a poder cumplir con la entrega de esos documentos para la fecha pautada. Por esa razón se pedía un extensión para el 30 de diciembre a lo que el gobierno federal respondió de manera positiva.

Ahora la fecha límite para que la Universidad de Puerto Rico (UPR) entregue los estados financieros 2017-18 es el 30 de marzo de 2019. Si la Universidad no lograra cumplir en esa fecha podría perder la acreditación. Esto es así porque la probatoria a la que fue sometida la UPR se cumple en 2019.

¿Qué problemas enfrentaría la UPR de perder la acreditación y cómo esto afectaría la accesibilidad y los fondos federales?

“Sabemos ya que con la duplicación del costo de la matricula y la reducción de exenciones hay una menor capacidad por parte de las clases menos privilegiadas de nuestro país para obtener una educación superior de calidad”, dijo el presidente del consejo de estudiantes, Gabriel Negrón.

Con la pérdida de la acreditación de la Middle States –explicó el estudiante de economía– la situación de acceso, que ya es difícil para muchos estudiantes, se agudizaría porque sin acreditación la UPR no cualificaría para recibir fondos FAFSA.

El estudiante que apenas lograba estudiar –con el costo de matrícula duplicado, la reducción de exenciones y la pérdida de acreditación– se encontraría menos capaz y quizás no podría estudiar de no tener los medios para pagar la educación ya que no tendría acceso a ayudas federales.

Habrá quienes puedan argumentar “bueno no hay beca pero el estudiante puede solicitar préstamos estudiantiles”

Pero los préstamos estudiantiles también son fondos federales a los cuales, de la universidad perder la acreditación, los estudiantes tampoco tendrían acceso y se verían obligados a costear la educación de su bolsillo.

“Eso sin mencionar que un bachillerato sin acreditación pierde valor dentro del mercado laboral y a la hora de solicitar escuelas graduadas”, añadió el joven estudiante.

En este aspecto, la pérdida de acreditación afectaría tanto a estudiantes que no se han graduado como a aquellos que ya se graduaron, pues en los primeros, el bachillerato no tendría valor para efectos de solicitar empleos o escuelas graduadas que consideran la acreditación como algo fundamental en el reclutamiento.

“En el caso de un estudiante que se haya graduado antes de la pérdida de la acreditación se supone que ese bachillerato tenga valor pero la realidad del asunto es que en la práctica ¿qué puede pensar un reclutador de un candidato que viene de una universidad que recientemente fue desacreditada?”, cuestionó Negrón.

Por otra parte el presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), en Río Piedras, Jimmy Seale, describió el asunto de la acreditación como una cosa “bien, bien, bien politizada”

“Son señalamientos viejísimos, cada vez que viene la Middle State y preguntan a la comunidad universitaria, se señala la politización y el asunto de la gobernanza va por ahí”, dijo Seale.

“Si miramos los estándares, lo que es la gobernanza y las finanzas estamos jodidos. Hay amplias bases para decir que esta universidad ni se gobierna, ni se sostiene. Si nos aplican eso como es, nos quitan la acreditación fácil”, añadió.

Mientras, la Junta que desmantela la UPR “pretende abrogarse su dirección y control mediante la apertura de una oficina que le costará $20 millones a la propia universidad”, dijo el presidente de la APPU, Javier Córdova, en la edición del 11 al 17 octubre de 2018, Claridad.

Servicios básicos a la comunidad como la vivienda también se verían afectados. A pesar de que Torre Norte está cerrada, el programa de vivienda de la UPR podría recibir fondos federales que, de perderse la acreditación, dejarían de recibirse.

Por otro lado, las investigaciones no podrían costearse porque las entidades que las subvencionan no reparten fondos a instituciones no acreditadas. Los profesores y estudiantes investigadores sufrirían las consecuencias.

Ciencias Médicas, Mayagüez y Aguadilla

En la práctica, la crítica de la Middle State sobre la capacidad de la UPR de recaudar fondos recurrentes es general. Mayagüez y Ciencias Medicas y Río Piedras son recintos que históricamente han tenido problemas y atrasos en entregas.

Sin embargo, Ciencias Médicas, Mayagüez y Aguadilla no están en probatoria. Según explicó Negrón, estos recintos reciben una mayor cantidad de fondos federales dado a su enfoque a ciertos programas.

Por ejemplo, Mayagüez tiene programas enfocados en ciencias, matemáticas e ingeniería, que poseen mayores calificaciones para recibir fondos federales y obtener financiamiento de otras organizaciones. A la hora de evaluar a los recintos individualmente, la Middle State puede concluir que estos recintos pueden justificar el mantenimiento de sus programas académicos, investigaciones, servicios estudiantiles, porque no dependen del fondo que se recauda por concepto de la fórmula del gobierno.

Por otra parte, Seale, señaló que la Junta de Control Fiscal esta totalmente comprometida con los preceptos neoliberales. Para el neoliberalismo –dijo– una universidad pública con matrícula baja es un anatema, eso no puede existir porque ellos creen que la educación es una cosa privada porque es un grado que tú vas a conseguir y tú lo debes pagar.

“Olvídate de que la universidad por el país… en el neoliberalismo no existen países. Que Puerto Rico necesite una universidad nacional para el desarrollo… ¡trroop! (hace una trompetilla) no les importa”.

La pobreza, la desigualdad y el hambre aumentan en Puerto Rico

Siendo el tercer país con más desigualdad del mundo y con el 52.3% de la población bajo los niveles de pobreza, es iluso y hasta irresponsable pretender negar que no haya hambre en Puerto Rico. “Puerto Rico sufre de dos situaciones particulares. Una es la pobreza, que cuando definimos pobreza lo hacemos basado en los niveles federales de la pobreza, y en Puerto Rico casi la mitad de la población está por debajo de los niveles de pobreza. El otro gran problema es la desigualdad que existe. Puerto Rico es uno de los países más desiguales, y aunque la desigualdad no iguala a pobreza, la desigualdad es un gran problema por la distribución de la riqueza. En Puerto Rico, el 20% de las personas tiene más del 80% de de la riqueza”, manifestó en entrevista con CLARIDAD la presidenta del Banco de Alimentos de Puerto Rico (BAPR) Denise Santos Feliciano.

El Banco de Alimentos es una organización sin fines de lucro -una ONG- que acopia alimentos y los distribuye a través de otras organizaciones, para satisfacer las necesidades alimentarias a personas en desventaja socioeconómica. El crecimiento del proyecto –iniciativa de unos misioneros hace 30 años– es evidencia de que el hambre en el país ha aumentado en lugar de disminuir. En esa dirección Ivonne Bernard, directora de Desarrollo de Programas de Mercadeo del BAPR, señaló que desde hace cinco años lleva hablando de que el número de personas que pasa hambre en el país va en aumento, en particular a partir del periodo mas crítico de la crisis económica en el 2006 al 2010, incluso entre gente que vive en urbanizaciones de prestigio.

Aun cuando comentó que, en su opinión, el hambre siempre ha existido y existirá porque depende mucho de los demás seres humanos, también expresó que hay gente “que están dispuestos a compartir las gracias que tenemos. No tengo estudios, pero te puedo mencionar que en general ha habido una mayor pobreza, y afecta a la alimentación, al hambre, porque ya no se comparte tanto como antes, que le podías pedir al vecino. Por eso nuestra campaña de Nadie se quede sin comer”.

Trajo la atención a que las ideas para ayudar a atender esta situación han ido creciendo y que ya hay universidades en Puerto Rico que tienen un programa de alimentación para sus estudiantes que viven bajo el nivel de pobreza. Describió que las iniciativas, todas sin fines de lucro, varían en sus servicios. Algunos ejemplos de estas iniciativas las hay en recintos de la Universidad de Puerto Rico, en la Universidad del Sagrado Corazón y en algunos recintos de la Universidad Interamericana. Varias de estas iniciativas incluyen una pequeña compra al estudiante que no puede volver a su casa el fin de semana. También reconoció que el Departamento de la Familia extendió ya hace unos años la tarjeta del PAN a estudiantes universitarios. “El problema está ahí: la alimentación está bien atada al aprovechamiento académico”, recalcó.

Santos Feliciano ahondó en que mientras Puerto Rico no disfrute de un desarrollo sostenible y amplio, va a seguir existiendo la pobreza y, por ende, el hambre. Quizás no sea una pobreza extrema como la que vemos en África, pero es el que las personas tengan que escoger entre educar a los hijos o comer, comprar medicamentos o comer; hasta pagar los servicios de agua y luz; o lo mas frívolo que uno pueda pensar, de pagar el celular o el cable, porque el dinero no da para todo. Comentó que sabe de estudiantes universitarios que duermen en sus carros y que pasan el día con una bolsita de papitas fritas. “Esa es la realidad que existe, la que no nos gusta ver”.

Junto a la experiencia de servicio y crecimiento de sus participantes durante estos 30 años están las estadísticas. Las estadísticas que maneja en BAPR, recogidas del Censo, así como de otras fuentes, arrojan que en julio de 2017 la población de Puerto Rico era de 3,240,000. De esta población, 1,400,000 se encontraba bajo el nivel de pobreza y 800 mil en pobreza extrema. La mediana de ingresos pre María era de $20,043.

Tras el paso del huracán, el promedio de la población bajo los niveles de pobreza subió a 52.3% y la mediana de ingresos bajó a $9,606.

Una tarea de voluntarios

El capital del Banco de Alimentos se obtiene todo mediante donaciones, ya sea de individuos, fundaciones o corporaciones con o sin fines de lucro. El trabajo de almacenar, identificar, segregar y limpiar los alimentos lo hacen voluntarios. Bernard indicó que el BAPR distribuye los alimentos a través de otras 130 ONG, de las cuales algunas tienen ramificaciones, que entonces distribuyen a otras organizaciones. Estas organizaciones en la práctica son de nivel isla, de pueblos como Morovis, Barceloneta, Manatí, Aguadilla, Mayagüez, Loíza, Ponce, Guayama y Maunabo. Estas últimas más lejanas sirven a sus pueblos cercanos.

El alcance de todo este trabajo y servicio voluntario impacta a hogares de envejecientes, programas escolares de horario extendido, hogares para menores, cuidado diurno a envejecientes, hogares para personas con impedimentos físicos y mentales, cuidado diurno de menores, hogares de rehabilitación a drogas y alcohol, residencias religiosas, programas conocidos como Soup Kitchen, organizaciones múltiples de servicios y hasta comida para albergues de animales.

Una de las iniciativas del BAPR que refleja lo grave de la situación de hambre de la población es el programa de la “Mochila Alegre”. Este programa que inició en el 2008 impacta en la actualidad a 700 menores entre las edades de 6 a 12 años en 19 municipios. La Mochila Alegre que se le da a cada participante todos los viernes contiene alimentos y meriendas nutritivas para el fin de semana.

Bernad explicó que el BAPR calcula toda la comida que entra y sale por libra. El año pasado distribuyeron 18.023 millones de libras de alimentos. En el 2016, fueron 9.8 millones de libras de alimentos. Si se lleva a una proyección de porciones de comida, en el 2017 se repartieron 15 millones de porciones de alimentos.

Ls entrevistadas coincidieron en que más allá del Programa de Alimentación Nutricional ( PAN), es decir el programa de la tarjeta de alimentos, y el Programa de Comedores Escolares, el estado no tiene ninguna otra política pública para manejar la situación de hambre. Bernard recordó el dato de que el senador Miguel Pererira en una ocasión trabajó un proyecto de ley que pretendía atribuir esa responsabilidad al BAPR. Aun cuando dejó entrever que no estaban muy de acuerdo con esa intención, sí comentó que hay oportunidad para una ley de sostenimiento. Hizo la observación de que si no fuera por la gestión del Banco y las redes de ONG, la situación no estaría atendida.

Por su parte, Santos Feliciano, levantó el señalamiento de que aparte de apoyar a las personas verdaderamente necesitadas, Puerto Rico tiene que empezar a fomentar el trabajo, fomentar que la gente se gane la vida y pueda vivir una vida plena. “Yo creo que también tenemos que cortar un poco el asunto de la dependencia porque nosotros somos un pueblo muy creativo, muy capaz. Creo que muchas políticas que comienzan con un deseo de ayudar a la población terminan creando mayor dependencia. Este país necesita romper un poco la dependencia y comenzar a fomentar el trabajo y la generación de ingresos y riqueza. Hasta que no creemos riqueza, no podemos salir de esta situación en que estamos”.

El Banco de Alimentos coincide con los planteamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el Banco Mundial en reducir la pobreza y el hambre; en la necesidad de desarrollar programas que aumenten los ingresos familiares, en la necesidad del aprendizaje continuo para saber y poder responder a escenarios cambiantes, en establecer alianzas con organizaciones y expertos para complementar recursos y capacidades existentes y en contar con la colaboración e insumo de los clientes.

Santos Feliciano exhortó a las diferentes organizaciones, con o sin fines de lucro, y al gobierno a procurar un proyecto de país para trabajar la pobreza desde todos los frentes para poder crear una mejor calidad de vida. “Cuando salimos un poquito de la ciudades nos damos cuenta de que hay gente que pasa gran parte de su día buscando alimento. Hay que salir y ver las organizaciones que están trabajando y agradecer a estas organizaciones aliadas, que nos dan la mano asegurándose de que ese alimento llegue a las manos que lo necesitan. Sin nuestros donantes y sin el trabajo voluntario, sin la generosidad, tanto de los que laboran en el Banco como el de las ONG, no podríamos cumplir con nuestra misión.

Más información en la página 7.

Vigilancia transnacional y supervisión ciudadana

Mientras me disponía a revisar la literatura sobre las áreas en común entre la Vigilancia Transnacional y la Supervisión Ciudadana de las Fuerzas del Orden, me sorprendió saber que no solo Puerto Rico, sino otras naciones caribeñas se mueven hacia la privatización de los servicios policiales.  Esta tendencia se inicia antes de la devastación ocasionada por el Huracán María, y antes de la inquietud social provocada por la objeción generalizada a una “Junta” decretada por el Congreso de los Estados Unidos de América para que busque la forma de pagar una deuda acumulada por el gobierno que muchos puertorriqueños consideran ilegal.  La Ley PROMESA, aprobada por el Congreso para aplicarse a Puerto Rico, creó lo que se designa oficialmente como Junta de Supervisión Fiscal, pero en Puerto Rico se le conoce como Junta de Control Fiscal, o sencillamente “La Junta”.

A pesar de que Puerto Rico tiene un gobierno electo por voto directo, es La Junta la que de facto está gobernando el país de cerca de 4 millones de habitantes, población de ciudadanos estadounidenses mayor que la encontrada en 21 estados; y mayor que la encontrada en muchas naciones a través del mundo. Es La Junta la que establece política pública, la cual sigue ocasionando el mayor éxodo de la isla en su historia de más de 500 años. Han cerrado cientos de escuelas, y se avecinan aún más cierres, los servicios de salud pública se han reducido severamente.  A esto se añade un Departamento de la Policía que no ha podido reclutar ni entrenar nuevos oficiales, mientras se sigue reduciendo el personal humano del mismo. Este mes, el juez federal a cargo de que se cumpla con el acuerdo de reforma de la Policía de Puerto Rico, Gustavo Gelpí, celebrará una vista que podría determinar el futuro de la Policía de Puerto Rico y el acuerdo de reforma. El juez está inconforme porque la Policía no ha cumplido cabalmente con los acuerdos y ha dejado claro que podría engavetar el acuerdo y en su defecto situar al cuerpo policial bajo supervisión directa de la corte, o como se le conoce: “en sindicatura”.

Lo irónico en este nuevo capítulo en la historia de la Policía de Puerto Rico es que la falta de cumplimiento con el sistema judicial federal ahora también se puede remitir a la rama legislativa federal, ya que La Junta es una creación de, y le responde a, el Congreso.  Sin duda, la Policía de Puerto Rico tiene una larga historia de violación de derechos civiles, corrupción y persecución política de los disidentes e independentistas. No obstante, ahora es La Junta la que determina las políticas prioritarias para Puerto Rico, y la vigilancia no es una de ellas. Se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el tema que nos ocupa, y la respuesta es TODO.

II.

Volviendo al asunto de los aspectos comunes en la transnacionalización y las prioridades de la vigilancia, comenzamos con Jamaica; parece ser que Puerto Rico está siguiendo los pasos de Jamaica y de otros países caribeños, que han estado consecuentemente privatizando los servicios policiales.  Puerto Rico siempre ha tenido una fuerza policial grande, con vigilancia por parte de diversas agencias de seguridad, un calco de Washington, D.C.

III.

A la Policía de Puerto Rico, que solía contar con 19,000 miembros (la segunda más grande en los Estados Unidos) se le añaden los mucho más reducidos departamentos de policía municipales (78 municipios), el FBI, la DEA, Homeland Security, otras agencias del orden federales y muchos cuerpos de seguridad (armados) privados.  Por momentos, sobre todo durante actividades o protestas con asistencia masiva, y definitivamente durante el periodo de emergencia provocado por el Huracán María, pareciera que en Puerto Rico se estaba suscitando una insurrección o un estado de sitio. En Puerto Rico la respuesta a las protestas es, para decirlo claramente, exagerada, desproporcionada, represiva y, en muchas ocasiones, abiertamente ilegal.

Como mencionamos antes, la Policía de Puerto Rico contaba con aproximadamente 19,000 miembros, pero al momento en que comenzó la reforma de la policía se había reducido a aproximadamente 14,000.  Luego azotó el Huracán María y el cuerpo policiaco se ha reducido a menos de 10,000, según expresado por el Monitor de la reforma policial.

Antes de proseguir, debo mencionar que aunque se conoce oficialmente como “la Policía Estatal de Puerto Rico”, se asemeja más a lo que muchas naciones llaman “Policía Nacional”.  No es una policía estatal, pues no somos estado, ni es tampoco un departamento de limitada jurisdicción a través de la “nación-estado”, como lo son los departamentos policíacos estatales en los Estados Unidos.  La Policía de Puerto Rico es un amplio cuerpo policial de jurisdicción general que opera en toda la isla –dicho llanamente, es la fuerza policiaca de Puerto Rico.

Como todo lo demás, lo material y lo humano, la Policía de Puerto Rico se vio adversamente impactada por el Huracán María. Una fuerza policial ya menguada, se vio aún más reducida por el éxodo masivo de puertorriqueños a Estados Unidos y a otras naciones; y luego vino el fenómeno “blue flu”, caracterizado por el ausentismo en masa y/o negativa abierta de cumplir con tareas policiales. En estos días es raro ver una patrulla en las carreteras o las comunidades; el crimen va en alzada y muchos agentes de la policía están siendo arrestados por agentes federales.

IV.

Para octubre de 2017, tras el Huracán María, Puerto Rico parecía estar ocupado por oficiales fuerte e ilegalmente armados de organizaciones privadas de seguridad traídos de Estados Unidos.  Llegaron compañías privadas de servicios de seguridad como Blackwater (ahora llamada Academi), Tiger Swan, Ranger American y otras. Pero, “venían en paz” y desde entonces se quedaron; los vimos en acción durante la celebración del Primero de Mayo de 2018 cuando las movilizaciones en San Juan terminaron “como el rosario de la aurora”, o sea, en caos total. Todos los presentes, los que protestaban, los observadores de ACLU, los miembros de la prensa, a todos por igual se les lanzó gas lacrimógeno o se les agredió a golpes, fuese por policías del gobierno o por esta otra presencia expandida y más agresiva de policía privada. La jornada culminó con la persecución de estudiantes hasta sus vecindarios, el registro ilegal de sus hogares y el arresto ilegal de algunos estudiantes por participar en un acto masivo público autorizado.

Durante el irrazonablemente largo toque de queda establecido pos-María, agentes de seguridad privada cuyo idioma era inglés mayoritariamente, salieron a la calle enmascarados, armados y sin identificación o placa visible, portando armas largas y automáticas, y hasta de uso militar ilegalmente; detenían a las personas por violaciones a la ley de tránsito y otras actividades no criminales, a la vez que les apuntaban con sus armas y registraban sus vehículos; en ocasiones, arrestaban a los que, según ellos, no “cooperaban”.  Téngase en cuenta que el idioma predominante en Puerto Rico es el español.

V.

Y así es que están las cosas al día de hoy, con una fuerza policial pública disminuida, una fuerza policial privada en aumento, lo que lleva a la privatización  cada vez mayor de la vigilancia en Puerto Rico, como es el caso en Jamaica, donde la razón de guardias privados a públicos es 3:1. Para la comunidad de Supervisión Ciudadana de las Fuerzas del Orden, la prevalencia de seguridad privada como la que se está dando en Puerto Rico y otras naciones supone un reto, porque: ¿A qué mecanismos de supervisión le responden estos agentes? y aunque concluyésemos que responden al interés público por ser autorizados por agencias del gobierno,¿ cómo podemos siquiera identificar a los que violan su puesto o se extralimitan en sus acciones cuando están tan camuflados o escondidos? ¿ los agentes policiales privados, están sujetos a los acuerdos de la reforma de la Policía de Puerto Rico, que incluye el que los oficiales públicos estén adecuadamente identificados, entrenados y compensados?

VI.

Esta tendencia a la privatización que notamos en Puerto Rico, Estados Unidos y otras naciones sigue en todo su apogeo hasta el día de hoy.  En la vista que se celebrará este mes, el juez federal verá que no se cumple con los acuerdos de la reforma, que incluye el uso ilegal de fuerza en contra de gente que ejerce su derecho a protestar, y el no cumplir con los protocolos requeridos en cuanto a la constitucionalidad en asuntos de vigilancia.  Aún no se sabe si los agentes armados de seguridad privada estarán incluidos en los acuerdos de la reforma.

VII

Según se dijo antes, los miembros de la Policía de Puerto Rico se han reducido a casi 10,000, de los cuales cerca del 65% están cercanos a la edad del retiro, y no ha habido una nueva clase graduada de la academia de la Policía en más de cuatro años.  Esto prácticamente garantiza el crecimiento de la industria de seguridad privada, muy similar a como ha sucedido en Jamaica y otras naciones. Le corresponde a la comunidad independiente de supervisión ciudadana estar al tanto de esta tendencia y de expresar sus preocupaciones al respecto.  Después de todo, ¿de qué sirven las reformas a la policía y las organizaciones independientes de supervisión ciudadana de la vigilancia pública si las organizaciones de ley y orden se privatizan a pasos agigantados? Puede que algunos consideren que la privatización de la vigilancia es una opción del gobierno, pero, ¿caerán estas agencias privadas bajo la jurisdicción de las organizaciones independientes de supervisión ciudadana?

Vigilancia represiva, sobre-militarizada y politizada en Puerto Rico, los Estados Unidos y otras naciones

En Puerto Rico:

• federalización y privatización de la policía, como respuesta a la libre expresión y posturas políticas disidentes

• políticas respecto al alcance de la vigilancia partiendo de La Junta, y control de dicha Junta sobre el presupuesto de la Policía de Puerto Rico (de cara a la crisis fiscal de Puerto Rico y los procedimientos de bancarrota ad hoc)

• respuestas policíacas que contravienen derechos garantizados por la 1ra. y la 4ta. enmiendas de la constitución, como la confiscación de equipo de grabación y otras formas de documentación, el arresto de observadores y supervisores, persecuciones y registros ilegales de moradas y arrestos ilegales de participantes de protestas en sus hogares

• suspensiones judiciales de derechos civiles y de demandas por violación a los derechos civiles presentadas ante las cortes en Puerto Rico y los Estados Unidos, presentadas a raíz de los procesos de bancarrota, lo que convierte a Puerto Rico en la única zona libre de derechos civiles  bajo la bandera norteamericana; el resultado neto es que no se puede presentar demandas en corte y pedir compensaciones por violación a los derechos constitucionales, de acuerdo a la Ley Promesa que aprobó el Congreso de Estados Unidos.

Ponencia presentada por el autor en la conferencia anual del NACOLE Training. El autor es el director de la ACLU en Puerto Rico. Traducción para CLARIDAD por Sylvia Solá.