Ahí está el contrato de Julia Keleher con la firma con la que trabaja Jay Rosselló, el hermano de Ricky. Además la compañía de Keleher fue contratada y colabora con esa misma compañía. El hermano del Gobernador se presenta en esa compañía como el experto en facilitar a otros el montar una chárter en PR, eso porque la Ley 85-2018, abrió esa oportunidad.
En Puerto Rico la constitución prohíbe que los fondos públicos de educación los administren entes privados. Esa fue la sentencia del Supremo en el 1993, caso entre AMPR vs DE, (Rosselló padre) El Supremo revoca su decisión en el 2018 cuando al aprobar la Ley 85-2018 permiten las charters. La Asociación de Maestros de Puerto Rico demandó e invocó la jurisprudencia pero el Supremo se revocó y legalizaron las chárters.
¡Qué conveniente para Jay!
Curiosamente hay 7 estados en Estados Unidos que prohiben las chárters y todos son estados republicanos. Son estados que protegen la educación de su gente frente al negocio de la educación.
Eso es importante porque en EUA estados están comenzando a detener la creación de más chárters. O sea, el mercado se les achica.
Abrir el mercado de Puerto Rico era importante.La pregunta es, quién trajo a quién. ¿Jay a Keleher o viceversa?
La mística es una de las formas de la concepción idealista-religiosa del mundo. De cimiento para el misticismo sirve la doctrina acerca de la posibilidad de relaciones espirituales entre el hombre y la divinidad, de la posibilidad, mediante la revelación, de concebir los “misterios” del ser, &c. Todas las doctrinas religiosas actuales se nutren del misticismo. A lo largo de toda la historia, la mística, como la religión, fue un instrumento de lucha contra la ciencia, contra todo lo progresista en la historia. El misticismo alcanzó un florecimiento especial en los círculos de la actual burguesía imperialista. El burgués, en su temor pánico ante la revolución proletaria, busca una salvación en la mística milagrosa y sobrenatural. Una serie de filósofos de la actual sociedad burguesa se situó abiertamente en el camino de la propaganda del diablismo, de la mística y de la religión (James en América, Bergson en Francia). También en la actual ciencia burguesa se infiltran los elementos místicos. Por ejemplo, ciertos físicos ingleses llegaron a afirmar que existe, a la vez que las tres dimensiones conocidas del espacio, una cuarta, poblada de espíritus. Estas teorías místicas son el testimonio de la profunda crisis que actualmente atraviesa todo el sistema capitalista. –Diccionario filosófico marxista · 1946:221
Por supuesto, lo que revela la imagen es una distorsión absurda de lo místico, que ha dado entre otros monumentos culturales la inigualable poesía de San Juan de la Cruz o libros hermosos como Lo santo, de Rudolf Otto, tan querido por el poeta Francisco Matos Paoli.
Angèle (Judith Davis), la protagonista le lanza a la generación de sus padres una estimulante propuesta y cuestionamiento. En mayo 1968 convocaron desde París a las juventudes del mundo con un movimiento de protesta callejera de inspiración ideológica maoísta, con marchas de estudiantes, obreros, profesores, renombrados intelectuales, directores de cine, artistas. Les reprocha haber renunciado a sus ideales revolucionarios y aburguesarse. El asunto la obsede manteniéndola enfocada, mientras se reúne al azar con personas de orientación diversa que andan buscándose a sí mismas, o algún ideario reivindicador. El filme, un punto de partida con perspectiva analítica expone ese período como un notable referente. París fue significativo, inspirador e importante. Pero no era, ni es el ombligo del mundo, vale afirmar. Entendemos la preocupación del personaje en una Europa donde el pensamiento conservador desafortunadamente se ha estado fortaleciendo aceleradamente con un deplorable matiz xenofóbico. Particularmente después de la disolución por acuerdo, del campo socialista. Sistema que gústenos o no, representó un balance ideológico. Esta película intenta esclarecer entre otros, la naturaleza y significado del compromiso político del individuo en la sociedad. A modo de pitonisa, alerta sobre las consecuencias del descuido al mantener la conciencia adormecida. En otras palabras ¡no bajar la guardia! (Porque te comen los dulces…)
Nota introducida como irritante y reflexión partiendo de la filmografía política guardada en el archivo de la memoria colectiva. Sería pertinente recordar segmentos del panorama político mostrados en el cine, relacionados con la cinta y el tema aludido. No es casualidad que el cine con su poderoso acopio de imágenes guarde documentación de la experiencia humana, asumiendo una de sus tareas fundamentales desde su origen en los albores del siglo pasado como instrumento artístico y didáctico. Hemos contado con ese referente específico para consulta y reflexión del discurrir histórico en el escenario político mundial.
Como antecedente, las antiguas colonias europeas en África se fueron emancipando desde 1957, como Ghana, a través de una inteligente tarea diplomática. Jornada interrumpida por la desgarradora foto del arresto a plena luz de Patricio Lumumba (1961) Primer Ministro de la República Democrática del Congo. El líder anticolonialista convertido en mártir del nacionalismo africano. Vimos su asesinato víctima de una conspiración de oficiales africanos de alto nivel con la consabida participación de intereses extranjeros, descritos en Lumumba (2000) del haitiano Raoul Peck.
En el norte de África la lucha de independencia de los argelinos contra el imperialismo francés, adquirió un carácter violento por la renuencia a liberarlos. (1962) La contienda resonó por todo el orbe; quedó captada en La batalla de Argel (1966) de Gillo Pontecorvo.
Cuba había iniciado un cambio social radical después de una lucha guerrillera en las montañas contra la dictadura. (1959) Eventualmente asumiría su destino solidario en suelo africano expresado en Cuba, una odisea africana (2007) de la egipcia Jihan el –Tahri, prestando ayuda militar fundamental en África del Sur (1988) culminando con la derrota del Apartheid (1991) y la liberación de Nelson Mandela figura egregia de esa resistencia. Documentada en Plot for Peace (2013) por Mandy Jacobson, Carlos Aguilló.
América del Norte, inició una lucha por los Derechos Civiles de los afrodescendientes (1955-1968) comprometiendo varias generaciones al iniciarse las marchas de desobediencia civil enfrentando perros entrenados contra manifestantes. Los asesinatos de los líderes carismáticos y de fundamento ideológico en 1965 Malcolm X, filme por Spike Lee (1992) y del Reverendo Martin Luther King 1968, Selma (2014) por Ava DuVernay, provocaron una sacudida en la comunidad negra seguida de una profunda crisis de desconfianza general reactivando el sentimiento radical. La batalla en el terreno legal continúa contra la segregación y discriminación de todo tipo.
En el mismo contexto se denunció el militarismo, y la guerra infame de agresión de los EEUU (1955-1975) contra el pueblo vietnamita ocupando un largo curso en la historia. Hearts and Minds (1974) de Peter Davis, Oscar al mejor documental, nos estremeció con imágenes de la guerra como un crimen de lesa humanidad y violación de reglas éticas. ¿Habrá que recordarles a los invasores perdedores que los vimos por Televisión agarrándose a los helicópteros con los pantalones caídos y el trasero al desnudo, como quien dice? Imborrables secuencias de esa confrontación fueron recreadas en Platoon (1986) por el veterano de guerra Oliver Stone. En la masacre de My Lai acribillaron 504 vietnamitas. Imágenes de la población con quemaduras de napalm circularon a nivel internacional; jóvenes soldados fueron expuestos a la contaminación de agentes químicos que les obligaron a regar sobre la población asediada.
En las Antillas, Puerto Rico, nación que el Congreso norteamericano se empeña en mantener bajo tutela colonial, los jóvenes quemaron las tarjetas que les imponía el servicio militar obligatorio para la contienda en Viet Nam, marchando en protesta por todos los senderos de la isla junto a sus madres, hermanas y novias. Fue en Vietnam donde nuestra generación perdió la inocencia siendo contaminada visualmente sin quererlo y para siempre por el espectáculo de la maldad.
Durante la segunda mitad el siglo pasado el derrocamiento de gobiernos progresistas y liberales fue promovido por medio de conspiraciones que alentaron a usurpar el poder legítimo de Jacobo Árbenz en Guatemala 1954.
La potencia bien conocida que ha ejercido con mayor poder hegemónico en este hemisferio desembarcó su fuerza naval en 1963, promoviendo un golpe de estado para derrocar al presidente Juan Bosh de la República Dominicana.
Paralelamente América Latina se fue caldeando exigiendo ajuste de cuentas a los usurpadores del poder, las burguesías nacionales en su papel de clase opresor, iniciando resistencia contra las oligarquías y sus dictadores de turno. Ni pretensión juvenil, ni pasatiempo de tontos: desataron delaciones, arrestos, exilios, desapariciones, torturas y asesinatos contra los que se aprestaron a resistir las dictaduras militares en Argentina (1976-1983), La hora de los hornos (1968) de Fernando Solanas. Brasil (1964-1986), sufrió también una larga dictadura. En Chile (1973) se inicia un régimen con desgarradoras consecuencias antes enumeradas: el combate de Grandes Alamedas con el asalto al Palacio de La Moneda, y la resistencia del Presidente Salvador Allende. Mientras el poeta nacional Pablo Neruda, agonizaba recluido en un hospital, los golpistas allanaron su residencia saqueando la biblioteca para encender una pira en la calle con sus libros. La espiral (1976) de Armand Mattelart; Missing (1982) del griego Costa Gavras; La batalla de Chile (1975) de Patricio Guzmán recogen la experiencia del asalto al poder igual que en Uruguay (1973). Sobre los Tupamaros y la represión: Estado de sitio (1972) de Costa Gavras, el director de Z (1969).
En Angola y Mozambique se sostuvo una lucha (1964-1974) hasta que las tropas portuguesas dijeron ¡basta¡ instando a la resistencia interna con la culminación de la Revolución de los Claveles provocando la implosión del poder. Ver Capitanes de abril (2000) de María de Medeiros. Las juventudes del mundo continuaron respondiendo con actos de conciencia, sacrificio, y militancia heroica. Quiere decir que la mayoría de las acciones de desafío estuvieron ocurriendo no en Europa exclusivamente, continuaron en África, Oriente Próximo, el Caribe y Latinoamérica. Esta respuesta va cargada y a la vez agradecida al filme citado que nos provocó revisar cuentas, dado a la realidad colonial o de extrema explotación donde apenas hay espacio libre para echarse fresco y respirar. Todo intento de transformación social, estructural ha sido saboteado consecutivamente por intereses económicos dictados por ese viejo enemigo de la Paz, la libertad y la justicia social: el gran capital. Solo basta leer la Prensa matutina. ¡Salud y buenos filmes!
La autora es actriz de teatro; profesora retirada, Dpto. de Lenguas Hispánicas, Q. C. y Estudios Puertorriqueños, Hostos College – CUNY.
Del libro Escrituras en contrapunto, publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 2016, comentamos someramente el ensayo de Rafael Bernabe que da título a esta nota. Y comenzamos in media res.
Aunque reconoce la existencia de los múltiples temas y enfoques utilizados para abordar la literatura puertorriqueña, Rafael Bernabe decide en este ensayo acercarse a ella desde una óptica diferente; no con la intención de desdeñar los acercamientos o lecturas anteriores o tradicionales, de los que, valga recordar, él también ha sido partícipe, sino con la intención de ampliar su propia lectura. De esta forma propone otra perspectiva: relacionar nuestra literatura con la crítica romántica de la modernidad según la ha definido Michael Löwy y Robert Syre.
Hablar de la crítica romántica de la modernidad es hablar de añoranza pero también de capitalismo. Y de acuerdo a Bernabe, la literatura puertorriqueña del siglo XX refleja las consecuencias que el modelo político, económico y cultural de la modernidad ha tenido en nuestra cultura puertorriqueña.
Hablar de la crítica romántica de la modernidad es hablar de añoranza pero también de capitalismo. Y de acuerdo a Bernabe, la literatura puertorriqueña del siglo XX refleja las consecuencias que el modelo político, económico y cultural de la modernidad ha tenido en nuestra cultura puertorriqueña. Para el desarrollo de su planteamiento Bernabe trae al caso un ensayo de Juan Flores titulado Insularismo e ideología burguesa (1979). De este ensayo destaca la postura de Flores ante Insularismo de Antonio S. Pedreira, particularmente la crítica a la concepción eurocéntrica de la cultura y la “identidad puertorriqueña”, de donde se desprende la subestimación del componente indígena de la identidad nacional”.
A raíz de esto, Bernabe destacará la valoración de Flores referente al modelo social indígena en contraposición al modelo europeo importado por los conquistadores y colonizadores españoles y, reflexionará en torno a lo que significó el cambio de un modelo social/cultural indígena, entiéndase un modelo de vida comunal, orgánico, sin propiedad privada y sin dinero, a un modelo europeo de “sociedad organizada a través de la producción de mercancías y de la propiedad privada”. De esta forma Bernabe comenzará su cuestionamiento crítico sobre el desarrollo social y cultural del Puerto Rico moderno.
Sustentado en los planteamientos de Flores, nuestro autor reforzará el desarrollo de su crítica aludiendo al ensayo titulado “Puerto Rico: An Essay in the Definition of a National Culture” (1966), del antropólogo Sidney Mintz. En dicho ensayo Mintz resume un texto de 1942 del lingüista Edward Sapir donde se lleva a cabo una comparación similar a la de Flores en torno a los modos de vida indígena y los modos de vida de la modernidad capitalista estadounidense. De esta comparación o más bien de este contraste realizado por Sapir, se concluye que “salir de ese mundo (indígena) a la civilización, deja en quien realiza el viaje “un incómodo sentido de pérdida” (p.7).
En otras palabras, el producto del capitalismo, lo resultante del mecanismo capitalista, favorecido y tenido por la hegemonía estadounidense como un sistema propulsor del progreso y en aras de él, favorecedor de una cultura y vida más ricas, en realidad es un sistema que deshumaniza o va en detrimento de la “cultura genuina”, concepto que utiliza Sapir para referirse a la experiencia de vida indígena o con cualquier otro modelo de vida diferenciado del capitalismo.
Bernabe pone a dialogar los ensayos de Pedreira, Mintz (Sapir) y Flores para de esta forma dar cuenta sobre el lugar de la cultura puertorriqueña en la modernidad. Y de esto resulta que Sapir, Flores y Pedreira coinciden en favorecer ““una más profunda y más satisfactoria cultura”” (p.9) indistintamente la evoque el pasado indígena o cualquier otro aspecto del pasado, considerando que Pedreira no tomó mucho en cuenta el componente indígena de nuestra identidad nacional como bien señala Flores.
Bernabe deja muy claro que en estos ensayos citados se lleva a cabo una crítica al progreso capitalista, o en palabras de Pedreira, una crítica al “avance de la civilización que muy bien puede desintegrar la cultura” (p.8). Teniendo esto claro, la parte más atractiva de este ensayo, luego de que Bernabe hace un recorrido por toda esa literatura puertorriqueña del siglo XX que denuncia las consecuencias del capitalismo para nuestra cultura y sociedad, y que además refleja una añoranza por aquella perdida época precapitalista (René Marqués, Nilita Vientós Gastón, Pedro Albizu Campos, Luis Muños Marín, Ana Lydia Vega, etc.), trae a su propuesta de lectura un enfoque más amplio a considerar, y es el enfoque marxista que en un momento dado propusieron César Andreu Iglesias, Mariátegui y nuestro Nemesio Canales.
Se trata del enfoque que deja en exposición la crítica romántica de la modernidad en los términos de Michael Löwy y Robert Syre. La crítica romántica de la modernidad no debe consistir en idealizar ese deseo de volver al tiempo pasado y quedarse estancado en posturas retrógradas y reaccionarias de esta índole, pues, proponer esto como una “solución” daría paso entre otras cosas al fascismo, como bien señala Bernabe. El asunto va más bien por el establecimiento de una crítica en nombre del pasado, de esta forma la crítica del romanticismo será legítima hasta que la burguesía desaparezca. En esto consiste la crítica romántica a la civilización burguesa que favorecen Löwy y Syre. El problema no es el progreso sino permitir que la riqueza sea únicamente monetaria. Esto Canales lo supo ver y Bernabe lo enfatiza al parafrasear su propuesta: “En fin, Canales propuso una recuperación de todo lo que fuese admirable del pasado precapitalista en una igualitaria sociedad postcapitalista, que no renunciaría a los logros de la civilización industrial, si no que los pondría al alcance de la colectividad”(p.27).