Inicio Blog Página 1689

Nuevas corrientes de esclavitud

En el mundo actual, la esclavitud sigue siendo una llaga tan pesada y cruel que la ONU consagra anualmente el 23 de agosto como “Día internacional del recuerdo del tráfico de esclavos y de su abolición”.

El lenguaje es ambiguo. No se puede hablar de recuerdo del tráfico de esclavos como si eso fuera sólo un mal recuerdo. No lo es. La misma ONU sabe que, cada día, en las fronteras de algunos países de África, todavía se ven camiones apiñados de niños y adolescentes llevados al tráfico de esclavos. En países “del primer mundo”, el tráfico humano se hace clandestinamente, de forma igualmente cruel y violenta.

La misma ONU calcula que todavía existen más de 800 mil personas sometidas a regímenes de esclavitud. Los campesinos trabajan como esclavos en granjas que son verdaderos campos de concentración. Mujeres son obligadas a prostituirse. Niños son robados de sus casas hasta para servir como donantes de órganos. Eso ocurre en todos los continentes. En Brasil, ese problema es tan grave que, en 2014, la conferencia de los obispos (CNBB) lo tomó como tema de la Campaña de Cuaresma.

En 2017, en todo Brasil, el Ministerio de Trabajo del actual gobierno ilegítimo actuó 131 empresas que mantenían a personas en régimen análogo a la esclavitud. En el campo, la agricultura y la ganadería son sectores en los cuales se han aún encontrado campesinos aprisionados con corrientes eléctricas. En las ciudades, es sub-humana la situación de trabajo de muchos obreros de la construcción civil y del sector textil.

La explotación del otro al servicio del lucro no es un abuso del sistema. Es la misma lógica del capitalismo. Si se considera legal que cinco brasileños posean una riqueza equivalente a la mitad de la población, eso solo puede darse como fruto de la explotación del trabajo y de la fragilidad de las personas. El papa Francisco siempre nos alerta en contra la cultura del individualismo y de la indiferencia. En julio de 2013, en Lampedusa, la isla italiana a donde intentan llegar miles de migrantes clandestinos, el papa declaró: “Pidamos a Dios la gracia de llorar por la crueldad que hay en el mundo y en nosotros, incluyendo aquellos que toman decisiones socioeconómicas que abren el camino a dramas como este”.

Las Iglesias cristianas tienen como misión testificar el proyecto divino de paz y justicia en el mundo para vencer todas las estructuras inicuas. Más que en tutelar la sociedad y querer imponer a todos leyes y reglas que las iglesias crean para sus fieles, los cristianos están llamados a testimoniar la verdad de lo que san Pablo escribió: “Fue para que seamos libres que el Cristo nos liberó “(Gal 5, 1).

El Maestro 2

Dirigida por Nelson Rivera y el artista plástico Garvin Sierra, El Maestro 2 se estrenó en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes, del 21 al 24 de junio. La iluminación estuvo a cargo de Pedro Iván Bonilla; la producción ejecutiva a cargo de Y no había luz; los servicios técnicos a cargo de Tranki, Inc.

La obra inicia con el actor Teófilo Torres sentado frente a un pequeño escritorio, con una taza de café a mano y, frente a él, una pequeña libreta. Sobresale el hecho de que el escritorio se encuentre sobre una superficie de grama que se extiende quizás unos 6 pies hacia adelante de este y del personaje. La iluminación en este momento es tenue y concentrada. El personaje, vestido casualmente, y quien debiera entenderse como contemporáneo de los espectadores, lee o recita en voz alta palabras que pronto se reconocen como pertenecientes a discursos de Pedro Albizu Campos.

Si bien es cierto que, contrario a la primera parte de El Maestro, Teófilo no hace el papel de Albizu, las palabras de su personaje continúan siendo en su totalidad las del líder nacionalista. La articulación de Teófilo aquí es lenta, en ocasiones algo acartonada, probablemente para alejarse y distinguirse de la figura histórica que anteriormente protagonizó. Eso sí, esta nueva articulación ayuda a que aquellos momentos en los que se acerca al tono de voz y al estilo de Albizu se caractericen por su inusitada fuerza y resonancia.

La selección de los parlamentos –que, según expresó Nelson Rivera para El Nuevo Día (21/6/2018), provienen de discursos pronunciados entre los años 1948 y 1950, años de discusión intensa provocada por la elección de Luis Muñoz Marín y el camino hacia la aprobación de la Ley 600– busca, sin querer descontextualizar el momento histórico y el espacio de enunciación original, demostrar las conexiones que existen entre las coyunturas de aquella época y la nuestra. En el parlamento del personaje, resuena la Junta de Control Fiscal cuando recita fragmentos que se refieren al control que tiene el gobierno estadounidense sobre la colonia. Resuena FEMA y las nuevas ayudas federales cuando se habla de las migajas con las que se “compran” a los niños puertorriqueños. Incluso aquellos aspectos que más han envejecido del pensamiento albizuista y nacionalista, como el que se refiere a sus políticas de género y en torno a la mujer, se movilizan en la obra, quizás por un lado para no borrar por completo lo que nos separa de aquella figura histórica, pero por otro para recordarle al público las importantes jornadas de los últimos dos años del 8 de marzo, Día internacional de la mujer trabajadora, y de esa manera, tensamente, sostener en el presente incluso algunas diferencias que se tienen con el pasado.

En la medida en la que progresa la obra, se van trayendo a escena instalaciones artísticas que quizás como mejor se podrían describir sea como pequeños conglomerados de mercancías, o “instalaciones-mercantiles”. Otras instalaciones, en lugar de ser traídas, descienden desde arriba del escenario. Aquí se puede apreciar lo que el director Nelson Rivera expresó en el artículo anteriormente citado: “La pieza fue creada para ser presentada en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce. En ese espacio, el público está sentado alrededor del escenario” (El Nuevo Día 21/6/2018). Y ese “estar alrededor” se aprovechó al máximo con la introducción de estas instalaciones. Poco a poco el personaje se va perdiendo de vista. Primero, solo a ciertas partes de la audiencia, aquellos frente a quienes se colocaron las primeras instalaciones. Finalmente, se pierde por completo de la vista de todos en la medida en que se forma un cuadro de instalaciones alrededor del personaje, una “cárcel mercantil” que, paradójicamente, mientras hace perder de vista al personaje, se hace más visible debido a la iluminación creciente. Ante la pérdida del personaje, la visibilidad de los objetos. El espacio teatral casi se borra para convertirse en un “inmenso arsenal de mercancías” (Marx, Contribución a la crítica de la economía política).

¿Qué se encuentra en estas instalaciones? En una, muñecos inflables de Sponge Bob y Jimmy Neutron. En otra, la lotería tradicional en tablillas de madera. Un yeso y unas muletas, amarradas a una verja. Tablas de madera con galones de Clórox. Una gran lista de cortes de carne y sus precios. Etc.

Las instalaciones-mercantiles cumplen una función clave en la obra: hacen hincapié en que el imperio y el sistema capitalista al que se enfrenta el Puerto Rico de hoy día es distinto al enfrentado por Albizu Campos, pues la violencia política frontal – que todavía existe – es acompañada por una violencia por parte del mercado, reificante, insistente, y que permea todos los segmentos de la vida social y cotidiana, como lo demuestra la gran variedad de “productos” insertados o referidos en cada instalación. Como si se dijera que la lucha emancipatoria también tiene que darse en este campo económico, donde el único producto local que aparece en escena es ¡la lotería tradicional![1]. El mercado, también, es capaz de encarcelar y limitar. Y los 30 mil millones de ayudas federales asignados posterior al huracán María son, también, de una manera compleja y contradictoria, un bombardeo apaciguante producto de la relación colonial.

La alusión al encarcelamiento de Albizu a través de estas instalaciones es evidente. Pero más enigmático aún es el hecho de que, dado que no es Albizu quien es representado en escena, no sea el personaje histórico quien es encarcelado, sino sus palabras encarnadas en un personaje contemporáneo. Este entrampamiento obliga a la audiencia, curiosamente, a concentrarse en aquello que queda atrapado pero que todavía es capaz de percibirse: la palabra. Si bien es cierto que el personaje que habla no es Albizu Campos, al perderlo de vista se podría decir que se deja a un lado la distinción entre el personaje histórico y el personaje ficticio. Es decir, al perder de vista al personaje contemporáneo, cobra fuerza el recuerdo de quien originalmente enunció las palabras. El encarcelamiento, pues, es interpretativamente ambiguo, pues hace surgir tanto como hace desaparecer.

De manera quizás ominosa, al concluir la obra, las instalaciones-mercantiles permanecen para que el público vaya a la escena y las aprecie de cerca, mientras el personaje/actor sale del espacio teatral. Como si la obra produjera una emboscada final: los espectadores, al observar las instalaciones, parecerían participar de la vida social reificante que se critica a través de las propias instalaciones. ¿Una victoria de los objetos que llevan a cabo el encarcelamiento? Quizás. Pero la permanencia del capital, espero (es una obra que, después de todo, enmarcada en la derrota, apunta a la esperanza, a un futuro distinto), debiera ser solo pasajera.

Está abierto al debate cuánto del llamado político de Albizu tiene vigencia hoy día, aunque las conexiones entre la coyuntura suya y la nuestra quedan bien sugeridas en “El Maestro 2”. Quizás solo un futuro vislumbrable, fuera de la escena y de la obra teatral, sea la única manera de idear un posible desenlace a este encarcelamiento que, aunque aluda al pasado, ocurre en nuestro presente. (¿Será significativo que por donde único no se logra atrapar al personaje sea por encima suyo? Como para decirnos que se debe tomar el cielo por asalto.)

Nota:

[1] Lowell Fiet, en una aguda reflexión sobre la obra y publicada en En Rojo (5 al 11 de julio, 2018), interpreta los objetos de las instalaciones de la siguiente manera: “lo que baja o entra es basura… Para mí, esta instalación del consumismo representa lo que hemos recibido a cambio de 70 mil millones de dólares de deuda: nada de valor. Es lo que tenemos en vez de buenos sistemas de educación, salud, energía eléctrica, agua, transportación y comunicación. Aprendimos en septiembre pasado precisamente cuán deficientes son estos sistemas y cuán pobre y corruptamente los gobiernos de Puerto Rico desde los años 1950 en adelante han manejado los fondos y recursos públicos. Y Albizu lo dice”.

Puerta de Tierra, Las Gladiolas y Gautier Benítez: Engaño total a los residentes en la repartición de unidades remodeladas

Un grupo de líderes comunitarios se reunió con CLARIDAD para denunciar desinformación, incertidumbre e incumplimiento de promesas por parte del Departamento de la Vivienda y de la firma desarrolladora McCormack Baron Salazar durante el proceso de entrega de apartamentos remodelados a solicitantes de vivienda en los complejos Puerta de Tierra en San Juan y Las Gladiolas en Hato Rey.

El residencial José Gautier Benítez de Caguas –todavía no ha sido terminado– también es parte de un gran proyecto novel en Puerto Rico, comenzado en 2016 bajo la administración del exgobernador Alejandro García Padilla. Este proyecto adopta un modelo de ingresos mixtos, diseñado para integrar a personas que pagan renta privada y a personas que reciben subsidio público.

Sección 8 de renta subsidiada, Vivienda Pública, Crédito contributivo para vivienda y Renta privada son las formas a las que los residentes pueden acogerse para establecer contrato bajo este nuevo modelo de residencial público y privado.

Según declararon los y las líderes Mirta Colón Pellecier, Jonathan Colón Reyes, Cristóbal Berros Speing, Milagros Colón Rodríguez y Angelina Meléndez Santos, el pasado mes de mayo (un año y medio después de iniciadas las reconstrucciones) fue que por primera vez se enteraron de que los solicitantes de un apartamento en esos complejos tendrían que pasar satisfactoriamente dos fases de evaluación antes de habitar una unidad: la de actividad criminal y crédito y la de ingresos.

En mayo 2018, también supieron, gracias a sus averiguaciones, que los parámetros de ingresos habían bajado, noticia que desfavorece a muchas familias solicitantes. “Son unos parámetros extremadamente ridículos. Estamos hablando de que una persona con una jornada de 40 horas a $7.25, por hora, excede el ingreso para cualificar”, explicó Colón Pellecier.

El engaño radica, a juzgar por el grupo de entrevistados, en que se había hecho un compromiso con los residentes, antes de desalojarlos por motivos de reconstrucción, de admitirlos en los complejos primero que a otras personas solicitantes; sin embargo, al haber dos fases de evaluación, muchas familias a ser reinstaladas solo llegan a la preselección, por lo que cumplen con la fase de crédito y buena conducta, mas no con la de ingresos.

“Tengo el caso de Angelina Meléndez, enfermera retirada, quien recibe su seguro social. Eso junto suma $1,200. ¿Cómo me vas a decir que una persona que fue productiva, que recibe ingresos porque los cotizó y que siempre fue residente de Las Gladiolas vas a penalizarla impidiéndole que regrese por exceder los ingresos establecidos en la nueva tabla?”, comentó Mirta para ejemplificar la situación que atraviesan muchos y muchas de sus compañeras.

Tal y como han ido constatando, los que tienen ingresos bien limitados o no tienen son los únicos que han ido recibiendo las cartas de aprobación del apartamento. Como explicaron, el ingreso máximo que una persona puede tener para ser aceptada en uno de estos complejos es de $13 mil 20 anuales. La lógica de la desarrolladora, que también administra, es “entrar a la gente que no tiene ingresos y, si no pueden pagar la luz ni el agua, y se la desconectan, los botan a la calle porque eso dice el contrato que tenemos que firmar”, aseguraron.

“Es un organigrama muy bien orquestado. Entro al que no tiene ingreso. La opinión pública no puede decir nada porque cumplí con mi palabra. Pero, como son tan irresponsables y negligentes, no pagaron las utilidades y los saqué”, dijo Colón Pellecier en aras de explicar el razonamiento de la compañía McCormack Baron Salazar.

La pregunta principal que se hacen los que enfrentan esta situación es para quién se han reconstruido los proyectos. Aunque la compañía desarrolladora dice que la realidad no es esa, tras las medidas restrictivas que han impuesto, todos y todas se inclinan a pensar que los desarrolladores no los quieren ahí.

Como hay una política de no desplazamiento, no pueden echar a los residentes, pero “admiten a los que no tienen ingresos, que pueden fallar en pagos e incumplir con los requisitos. Eso justificaría el desplazamiento. A 48 familias les llegó una carta con la noticia de que les habían aprobado la primera fase; pero con 17 de ellas, al día de hoy, no han hecho un arreglo todavía y no van a entrar por el tema del ingreso”, remató la portavoz de Las Gladiolas.

“Cuando vemos todo este cuadro y nos llega información a cuenta gotas, nos preguntamos para quiénes son las unidades de ambos proyectos”, expresó el líder de Puerta de Tierra, Jonathan Colón Reyes, quien a su vez comentó que mantienen una línea de comunicación con la empresa desarrolladora y que han llevado copias de una carta de reclamación a varias de las instituciones involucradas.

“Que se entienda que esta lucha no se da por un caprichoso. En el caso de Puerta de Tierra, decidimos salir de buena fe porque nos hicieron una promesa. En el camino, nos empezamos a dar cuenta de las intenciones del desarrollador. Todos pensamos que el desarrollo que se iba a hacer era totalmente de vivienda pública, con iguales criterios de evaluación y requisitos de cualificación”.

Según los portavoces, aunque pensaron que los residentes que cualificaban para Sección 8 y Vivienda Pública no tendrían problemas para obtener una unidad en los nuevos complejos residenciales, lo cierto es que tuvieron que esperar año y medio para enterarse por ellos mismos de que no es así y de que la firma desarrolladora tiene otras intenciones.

Escollos para el Instituto de Cooperativismo de la UPR en el inicio de clases

En momentos en que miles de estudiantes del sistema UPR enfrentan una nueva realidad, pues el semestre inició el pasado lunes con aumentos en los costos de matrícula, cuotas y servicios que aprobó la Junta de Control Fiscal, particularmente a quienes se hayan matriculado en el Instituto de Cooperativismo del Recinto de Río Piedras se les añade la carga de no contar con un espacio físico para tomar clases y resolver asuntos administrativos junto al personal docente y no docente de ese programa, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales.

Y es que además de pagar dos veces lo que pagaban por crédito graduado el año pasado—ahora, todos los y las estudiantes a nivel graduado pagarán $175 por crédito—, el estudiantado de la maestría en Gestión y Desarrollo de Cooperativas y Organizaciones Solidarias comenzó el año académico con un instituto desarticulado: sin oficinas adecuadas, con el personal administrativo trabajando desde diferentes espacios del recinto, con los profesores dispersos, entre otros escollos.

“Eso va a afectar el inicio de clases y la comunicación con los estudiantes y el servicio que, no solamente se les da a los y las de maestría, sino también a los participantes del Programa de Incubadora de Cooperativas, que este año integra a 13 grupos, y a los participantes del Programa de Extensión, que capacita a 600 líderes cooperativistas en un año”, comentó una de las profesoras del Instituto en entrevista telefónica con este medio.

“Estamos en una situación muy incómoda. Seguimos siendo la única institución universitaria que ofrece una maestría en Cooperativismo, que tiene una incubadora especializada, que ofrece servicio a los líderes comunitarios del movimiento cooperativista y, sobre todo, la única unidad de investigación”, continuó la profesora a la vez que enfatizó la necesidad imperante de contar con un espacio digno, que asegure la integridad del Instituto.

El pasado jueves, el personal del Instituto se reunió con el rector del recinto riopedrense, Luis A. Ferrao Delgado, para abrir un canal de negociación y aportar soluciones al conflicto. La situación comenzó cuando la Escuela de Comunicación Pública (COPU) del recinto fue movida al espacio del Instituto por directrices administrativas. La planta física de COPU sufrió graves daños tras el paso del huracán María y, próximamente, recibirá la visita de la agencia acreditadora, por lo que necesitaba un espacio fijo urgentemente.

El profesorado y los empleados no docentes del Instituto no se opusieron a esos mandatos administrativos, lo que sí han exigido es que se les incluya en el proceso de discusión y de propuesta de alternativas.

Según informó la profesora entrevistada, en reunión con Ferrao Delgado, negociaron un espacio para el Instituto, por lo que esperan que las palabras que ha puesto la administración universitaria en boca del rector se materialicen con brevedad. Para exigir que se acelere el proceso de designación de un lugar, los y las estudiantes del Instituto realizaron una manifestación solidaria el pasado lunes en la mañana, justo el día en que iniciaron las clases en la UPR.

“Nos hubiese gustado que nos dejaran expresar sobre cómo nos sentíamos con el proceso y que nos dejaran ser parte de la solución del problema. En ningún momento se nos incluyó en la discusión de soluciones óptimas para todas las partes”, denunció.

Las repercusiones de no contar con un espacio digno van más allá de la falta de atención rigurosa que ameritan los estudiantes graduados del Instituto, ya que se pueden afectar los vínculos que mantiene el Instituto con entidades externas a la Universidad y los fondos económicos que estas le suplen.

“Mi mayor preocupación es que, por no tener un espacio digno e integridad institucional, perdamos las ayudas que el movimiento cooperativo siempre ha otorgado cuando solicitamos donativos para equipo. Tenemos acuerdos colaborativos con la Cooperativa de Seguros Múltiples, con el Fondo de Inversión y Desarrollo Cooperativo (FideCoop) y con el Banco Cooperativo”, aseguró la portavoz.

El Instituto es el brazo de la academia dentro del movimiento cooperativista, pues es de los únicos programas del Recinto —si no el único— que tiene que, por responsabilidad legal, según la Ley 247 de 2008, estar representado en la junta rectora de una agencia gubernamental y tener una comisión de desarrollo cooperativo. El director o directora del Instituto y el Instituto, propiamente, están obligados por ley a crear política pública para el movimiento cooperativo y para la economía social y solidaria.

“Esa responsabilidad institucional requiere que se mantenga una integridad institucional porque nuestro alcance no solamente se queda dentro de los estudiantes del recinto de Río Piedras, sino que tenemos una responsabilidad externa a la academia, que es crear política pública, y tener un compromiso con la comunidad general”, explicó la profesora.

Según dijo, las autoridades universitarias solo ven la cantidad de estudiantes matriculados en la maestría, pero no ven el alcance que tiene el Instituto a nivel comunitario, de política pública, de país, que tanto se requiere después del huracán. “Necesitamos pensar en otra economía y en organizaciones autogestionarias, justamente los temas que abordamos en el Instituto a mediante nuestros diversos programas”, opinó.

Por la razón anterior, porque se sabe que los programas del Instituto apuntan a un desarrollo social firme, el personal de mencionada entidad ha levantado sospechas de que la administración universitaria quiera desarticular el funcionamiento del Instituto.

El plan para la Universidad de Puerto Rico es nefasto. Ante eso, aseguró la profesora, que no es descabellado pensar que una forma de socavar el movimiento cooperativista, justo en este momento que atraviesa el país, es empezar a desestabilizar el Instituto de Cooperativismo de la UPR.

El llamado para estos próximos días es a que las cooperativas de Puerto Rico se solidaricen con el Instituto para evitar su desintegración. Así, la entrevistada exhortó al movimiento cooperativo a que les exprese a las autoridades universitarias que restituyan con premura las instalaciones accesibles y dignas del Instituto.

Las Fiestas de Santiago Apóstol de 2018

Casi once meses después del azote de huracán María los procesos de recuperación siguen de formas desiguales, lentos y en muchos casos débiles. En general, la recuperación cultural viene en las huellas de la económica y muchos pueblos fuera de zonas metropolitanas han mostrado solo un pausado regreso a la normalidad. El huracán, además de la crisis fiscal y la Junta Fiscal, parece garantizar la casi desaparición de apoyo oficial para el arte y la cultura, popular o formal. La Casa de la Cultura Ruth Hernández de Río Piedras continúa apagada; se cancelaron las fiestas patronales de Vieques y con ellas el Carnaval Viequense. Muchos otros ejemplos confirman el patrón.

Pero no se puede cancelar, apagar o aguar las Fiestas de Santiago Apóstol de Loíza. Aunque había comentarios de las Fiestas de 2018 estar menos congregadas y más apaciguadas, fue todo lo contrario, encontré una reafirmación local de especialmente los elementos artísticos y culturales deL evento. Esto dentro de un ambiente en que hubo menos restaurantes, cafeterías, bares y kioskos abiertos para atender los participantes y espectadores de las procesiones del 26 al 28 de julio.

Este año pude asistir solamente a las procesiones de Santiago de las mujeres (27 de julio) y

Santiago de los niños (28 de julio). Si este año se movieron algo más rápido por las tres millas de la ruta 187 desde el casco del pueblo de Loíza hasta el barrio Colobó y entonces Las Carreras, no fue por la falta de acompañantes de los santos ni por carencia de Caballeros y Vejigantes, o la banda municipal y el Carretón Alegre que convergen en la ruta por frente o detrás del santo.

Unos detalles específicos.

• Por segundo año consecutivos un Caballero (personaje de vestido elaborado y una máscara de tela metálica) montado en caballo encabeza la comparsa de Caballeros, Vejigantes, Locas, Viejos y el Carretón Alegre.

• El 28 de julio la congregación de personas alrededor del bohío de la familia Ayala, donde tocaron bomba, fue más grande que nunca. El huracán había destruido la tienda del desaparecido patriarca don Castor Ayala, pero la reconstrucción duplica cada detalle de la casita original con sus máscaras y artesanías.

• Como en otros años recientes, la participación de los personajes de la Loca y el Viejo ha bajado. Vi solamente tres o cuatro Locas (uno de ellos muy reconocido) y los dos Viejos llevaban máscaras de goma y no la tradicional máscara casera de cartón.

• Hubo un contingente nuevo en la procesión de Santiago de las mujeres el día 27 de julio: un grupo nutrido de voluntari@s de Taller Salud, cuya oficina queda cerca a la entrada a Las Carreras, participaron en la procesión.

Pero principalmente, mi lente buscaba máscaras nuevas de Vejigante. Los artistas establecidos continúan su trabajo. En las procesiones vi máscaras innovadoras de Raúl Ayala, Pedro Laviera, Teddy Vázquez y Wilda Cruz usadas por jóvenes lo que da la impresión de que hay un gran interés juvenil –hombres y mujeres– en seguir actuando los personajes de Vejigantes y Caballeros.

De hecho, tomé menos fotos este año, pero finalmente la cosecha de imágenes impactantes de alta resolución hizo las Fiestas de 2018 entre las más productivas de los últimos veinte años. Uno siempre quiere ver más Locas y Viejos tradicionales, pero considerándolo todo, en términos artísticos-culturales tanto como la muestra artesanal y reafirmación de la tradición afro-boricua loiceña, las Fiestas de Santiago Apóstol quedan dentro de las más exitosas de años recientes. Eso dice mucho del valor puertorriqueño en tiempos de crisis.