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Elías Beauchamp e Hiram Rosado en su misión del 23 de febrero de 1936

El domingo 23 de febrero de 1936, un comando compuesto por los jóvenes nacionalistas Elías Beauchamp e Hiram Rosado ajusticiaron al nefasto criminal coronel Francis Riggs, perpetrador de la Masacre de Rio Piedras el 24 de octubre de 1935, cuando fueron asesinados Ramón S. Pagán, Dionisio Pearson, Eduardo Rodríguez Vega, José Santos Barea y Pedro Quiñonez. Éstos fueron emboscados por la Policía Insular bajo las ordenes del coronel Riggs cuando se dirigían a la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras.

Es dentro de este contexto de régimen de terror y circunstancias que se produce el ponerle termino a la vida de Riggs.

El coronel Riggs y el también nefasto general Winship fueron enviados por el entonces presidente Franklin D. Roosevelt, como jefe de la policía y gobernador respectivamente, para exterminar a los nacionalistas y lidiar con los trabajadores de la caña. Estos dos esbirros del imperio Yanqui ya habían estado en Nicaragua en una misión, peticionada por sangriento dictador Anastasio Somoza, para organizar un operativo y asesinar al general de hombres libres, Augusto Cesar Sandino. Como ha dicho nuestro héroe nacionalista Rafael Cancel Miranda “gracias a la acción heroica de Elías Beauchamp e Hiram Rosado, Riggs no cometería ningún otro asesinato contra nuestros pueblos. Pagaron con sus vidas, pero le hicieron un bien a la humanidad.” (Rafael Cancel Miranda. El Hostosiano, viernes 24 de febrero de 2017).

Los hechos del ajusticiamiento de Riggs por Beauchamp y Rosado, así como la muerte posterior de éstos se desarrollaron según relata Marisa Rosado (Pedro Albizu Campos, Las Llamas de la Aurora, acercamiento a su biografía) de la siguiente manera.

Elías Beauchamp e Hiram Rosado habían decidido cumplir con el juramento que se hicieran en el 1935 frente a la tumba de los mártires de la Masacre de Rio Piedras. Fue un domingo del 23 de febrero de 1936. El primero padre de dos niñas y el segundo, hijo único de una familia.

Hiram Rosado se apostó cerca del mediodía en la imprenta de “Romero y del Valle” en la Calle Allen (hoy Fortaleza) esquina del Callejón del Gámbaro. El coronel Riggs acostumbraba a tomar esa ruta de regreso a su residencia en El Escambrón, luego de asistir a misa en la Catedral de San Juan. Ese domingo, como otros, Riggs en el asiento delantero de su automóvil marca Packard, tabilla G. I., a un bloque del Teatro Municipal Tapia, Rosado le salió al paso disparándole dos veces con una pistola calibre 38. El chofer se detuvo y observó que Rosado trataba de continuar disparando, pero el arma le amarraba el fuego. Avisó a gritos al policía de turno frente al Teatro Tapia para que persiguiera a Rosado, mientras dirigía el automóvil hacia la calle Recinto Sur, donde desembocaba el Callejón del Gámbaro. Al llegar a la esquina vio a Rosado tomar un automóvil rojo de servicio público. El Conductor de Riggs se abalanzó sobre el carro, logrando detenerlo, procediendo a arrestar a Rosado. Mientras lo arrestaba, se acercó al carro de Riggs el joven nacionalista Elías Beauchamp. Riggs estaba fuera del automóvil hablando con un testigo del primer atentado, Rafael Andreu. Beauchamp impecablemente vestido de blanco, no levantó sospechas de Riggs y acercándose a éste le dijo: “Yo lo vi coronel, yo lo vi.” Otros policías habían llegado al lugar y procedieron a arrestar y conducir a Rosado al Cuartel de la Policía en la Calle de San Francisco. Al momento de Riggs abordar de nuevo su automóvil, invitó a Beauchamp a que se entrase al carro y conducirlo al Cuartel a que testificara lo que había visto. Elías Beauchamp saluda el lente de El Imparcial minutos antes de ser asesinado por la Policía luego de ajusticiar al coronel Riggs.

En ese momento, Beauchamp sacó su arma, disparando contra el coronel dos veces, perforándole el cráneo, e hiriéndole en el pecho y la mano derecha. Beauchamp intentó retirarse disparándole a los que le seguían y entró al almacén Rodríguez y Palacios, en la Calle Tetuán número 29. Allí la policía le dio alcance usando la violencia para someterlo a arresto Beauchamp les dijo: “Suéltenme, no se apuren. Que yo no voy a disparar contra mis hermanos puertorriqueños. Yo sólo mato americanos. Al coronel Riggs lo maté, porque era un sinvergüenza y por el asesinato de Río Piedras”.

Ese mismo día por la tarde se produjo otro tiroteo en Utuado en el que resultó herido el jefe de la Policía de ese mismo pueblo y muertos el nacionalista Ángel Mario Martínez y Pedro Crespo en el momento en que la policía se proponía registrar su automóvil. El alcalde de ese pueblo, Santiago González, acusó a la policía de haberlos baleado como represalia por la muerte de Riggs.

Tras la muerte de Riggs, Charles H. Terry, secretario del Gobernador Winship asumió el mando de la policía sometiendo la capital a un estado de sitio, con policías armados de revólveres y carabinas, que no permitían acceso a la ciudad, aun a los residentes del área. Todos los ciudadanos que transitaban por la Calle Tetuán fueron arrestados y el nacionalista Buenaventura Rodríguez, empleado de la imprenta Puerto Rico, donde se editaba el periódico La Palabra, resultó apaleado brutalmente en el allanamiento que hicieran a su lugar de trabajo.

Rosado y Beauchamp bajo arresto, fueron trasladados al Cuartel de la Policía de San Juan donde según Paulino Castro, por ordenes del Coronel Cole, jefe del Regimentó 65 de Infantería de los Estados Unidos, fueron brutalmente asesinados. De acuerdo con Paulino Castro el Coronel Cole se hallaba estacionado en El Morro, cuando el Capitán Vázquez le llamó para informarle sobre la ejecución del coronel Riggs. Se lo informa porque no había logrado comunicación con el gobernador Winship. El coronel Cole – según Paulino Castro – le dijo entonces: “Are they still alive?” Esta frase la entendió Vázquez como una orden de fusilamiento. (Historia Sinóptica del Partido Nacionalista de Puerto Rico). Corretjer en su opúsculo “Albizu Campos y los años treinta” concurre con lo dicho por Castro y añade que semanas después el Coronel Cole fue ascendido al grado de Brigadier por el presidente Roosevelt y trasladado a los Estados Unidos. Dice Corretjer sobre los hechos: “Salvo la reacción inmediata de la orden del coronel Cole – quien la dio encerrado en la fortaleza de El Morro y quien de allí no salió hasta volar a Estados Unidos, excepto para concurrir al sepelio del coronel Riggs, y la acción policial que media hora después del suceso asalto la imprenta y redacción de “La Palabra” – la acción del gobierno, inclusive la del General Winship y de toda la oficialidad yanqui, fue de franca cobardía”.

La policía excusó la ejecución de Beauchamp y Rosado acusando a los nacionalistas de querer apoderase de unas armas guardadas en el salón donde estaban detenidos por disparar contra ellos. Sin embargo, la misma prensa pudo constatar, por la condición de sus cuerpos y los huecos que dejaron las balas en las paredes que estos habían sido linchados.

La prensa del país condenó el brutal asesinato de Beauchamp y Rosado. El Imparcial publicó un Editorial culpando al Gobernador Winship de los abusos que se estaban cometiendo contra los miembros del Partido Nacionalista. Con abierta indignación y lenguaje directo se expreso en los siguientes términos. Una banda de facinerosos la puede acabar la policía matando a los facciosos, pero una organización de patriotas no la destruye todo el poder de los Estados Unidos.

El periódico El Mundo en su edición del 25 de febrero trae noticia de que miles de personas marcharon en el entierro de los patriotas hasta el Cementerio de Villa Palmeras. En el discurso de despedida de duelo, Albizu expresó:

“Ha caído, señores, un tirano que se llama el coronel Riggs a quien Dios perdone por los crimines que perpetró en Puerto Rico. Decimos esto sin odios ni rencores y con la certeza dogmática del mas puro cristianismo, como si le mirásemos cara a cara, como le mirábamos un día en el Escambrón cara a cara. El asesinato de Rio Piedras fue su obra. Los puertorriqueños, aquí reunidos a fines de octubre, vinieron a jurar venganza del asesinato de Rio Piedras, y estos dos valientes que aquí yacen nos dicen que el juramento en Puerto Rico es valido y esta sellado con sangre inmortal. Podrán matar diez mil nacionalistas, pero eso no es nada porque surgirá un millón de puertorriqueños.

Honremos a Elías e Hiram que cumplieron la misión del 23 de abril de 1936. A los que “impasibles con la calma” – como diría El Topo – “crearon la madrugada”, dando su vida por la libertad de nuestra patria.

*El autor es historiador y profesor universitario

Referencias

https://partidonacionalistapuertorico.blogspot.com/2012/02/23-de -febrero-de-1936-misio-cumplida.html).

Será otra cosa: Críptidos

En la foto, un personaje de espaldas, vestido y accesoriado de negro: largo chaleco de cuero sin mangas, sombrero panamá, múltiples brazaletes. Una bellísima ventana que me resulta familiar, por sanjuanera.

En el titular, las palabras “crypto” y “utopia”. “The Dawn of a new Crypto Utopia?”.

Los lectores regulares de la sección de negocios del New York Times (yo, la verdad, voy directo a “magazine” y “book review”, aunque así como están las cosas, me vendría bien saber algo sobre finanzas) seguramente vieron lo mismo que yo (titular y foto) pero su proceso de libre asociación fue probablemente racional, y pensaron cosas así como “bitcoin” o “blockchain”.

¿La palabra que llegó primero a esta atormentada mentecita mía?

CHUPACABRAS.

Sí, qué pachó. A estas alturas todos deberíamos saber alguito del nuevo mundo de la moneda virtual. Especialmente teniendo en cuenta que algunos de sus protagonistas le han echado el ojo a esta isla nuestra que se vacía. Pero déjeme describir mi tren de pensamiento: la palabra “cripto” significa “oculto”, y la  “criptozoología” (algunos la llaman “ disciplina”, y otros “pseudociencia”) se refiere al estudio de criaturas tipo chupacabras, monstruo del lago Ness, y Patota (A.K.A. Big Foot.) Los criptozoólogos boricuas, el más famoso de los cuales es posiblemente Chemo, antiguo alcalde de Canóvanas, se ocupan del estudio y cacería de entes esquivos e improbables como el chupacabras, la gárgola, la pantera, el alien de Lajas, y el vampiro de Moca.

Estas criaturas misteriosas y siniestras se llaman “críptidos”.

Así que ya ve usted por qué la imagen del personaje de negro, encima de ese cripto-titular, me puso a pensar en chupacabras y vampiros.

Se trata, sin embargo (según me fui enterando al leer) de Brock Pierce, un joven magnate que ha hecho una fortuna produciendo y especulando con modalidades digitales de moneda que son descentralizadas e independientes de bancos o gobiernos. Pierce y sus crypto-amigos se han mudado a Puerto Rico y se han puesto a comprar edificios y terrenos. Aún no deciden si montar su ciudad (PuertoCrypto) en Roosevelt Roads, el Viejo San Juan u otra parte, pero en el interín se pasan el día comprando propiedades, jangueando y haciendo turismo. Se van a reunir en una cripto-conferencia en marzo y confían en recibir allí el espaldarazo público de nuestro gobernador.

A Pierce le gustan los rituales: se acurrucó en una ceiba frente a la periodista, a meditar y rezar, y, acto seguido, le besó los pies a un mendigo que pasaba por allí. ¡De complejo de Buda a complejo de Cristo en veinte minutos! El suyo es un cripto-sincretismo de lo más pintoresco: cree en los poderes de los cristales; predica las virtudes sagradas del discurso de Chaplin en su personaje de Hitler; recoge basuritas de metal para su altar. Sus acólitos en varios blogs se refieren a él como un “líder espiritual”, a nuestra situación como una “tormenta perfecta”, y al cripto-movimiento como “una nueva religión”. Uno de sus más fieles seguidores lo llama, sin tapujos y sin ironía, “Grand Wizard.” En serio. De seguro que el pobre (¡¿pobre?!) no sabe nada del Ku Klux Klan y piensa que está haciendo referencia a…qué sé yo. ¿Harry Potter, quizás?

Los adinerados crypto-chicos que han decidido vivir entre nosotros en nuestra isla exhiben esa extraña combinación –inconsciencia, egocentrismo adolescente, y una especie de crédula inocencia–que suelen padecer los billonarios. Tal vez porque creer que la fuente de su fortuna es su (extraordinario) talento, combinado con la voluntad divina o con fuerzas espirituales que residen en ceibas y cristales, es una manera eficaz de protegerse de la terrible verdad: que las mismas estructuras que les permiten enriquecerse mantienen a otros humanos en la pobreza. Que su riqueza y nuestra miseria son dos caras de la misma cripto-moneda.

Que la Biblia la pegó, con eso del camello y el ojo de la aguja. Que su talento es privilegio, que la ceiba es una ceiba y no un bodhi tree, que el mendigo es un mendigo y no un asceta.

No saben qué hacer con sus montones de dinero, pero sí tienen muy clara una cosa: que no se lo quieren dar al gobierno. De hecho están aquí porque por alguna razón hemos decidido no cobrarle impuestos a la gente rica, con la loca esperanza de darnos una mojaíta en el trickle down de su actividad económica.

A  la periodista del New York Times, sin embargo, le dijeron que están aquí por motivos de “compasión” y “transparencia”. Que vienen a salvar la isla de 500 años de  abuso. Que son “capitalistas benévolos”. Muy altruistas, en fin, nuestros cripto-salvadores. Dos meses antes de salir en el NYT y alarmarnos a todas, uno de ellos describió al grupo como “pensadores avanzados” que “no están aquí por el dinero” sino para predicar una nueva religión, “la religión de la paz, la religión de la economía, la religión de todas las cosas bellas y de todas las cosas que queremos para este mundo.” Ajá.

No que la manada de ricos que llegó hace algunos años atraídos por la ausencia de impuestos y la invitación a iluminarnos con su buen ejemplo (A.K.A. Ley 22 del 2012) sea mejor o menos…críptida. Esos ricos más maduritos que hoy critican a los jóvenes cripto-ricos tampoco pasan el test de la aguja, y sus instrumentos financieros (derivativas, fondos de cobertura, acciones, aparatos así) me parecen tan especulativos y misteriosos como el bitcoin, francamente. De hecho nos han quebrado (sin ellos quebrarse) más de una vez.

Al final del día, son todos una partida de críptidos, comprando la isla a precios de liquidación, con la complicidad de los chupacabras y vampiros del patio.

La violencia de no ver el otro como hermano

Hay muchos estudios sobre la violencia. Hay quien cree que el instinto de la agresividad que genera violencia hace parte del ADN del ser humano. Las tradiciones espirituales enseñan: la naturaleza humana es buena e inclinada al amor. El egoísmo y la violencia son elementos culturales que entraron en la sociedad. Por eso, así como han entrado, pueden también ser superados. En Brasil, a cada año en la Cuaresma, la Iglesia Católica promueve lo que se llama Campaña de la Fraternidad, un intento de ligar la fe con un problema concreto de la actualidad que debe ser afrontado y que es propuesto como ejercicio de conversión personal y comunitario en ese camino para la Pascua. En ese año, el tema es “Fraternidad y la superación de la violencia” y tiene como lema la palabra de Jesús: “Vosotros sois todos hermanos” (Mt 23, 8).

De hecho, superar la violencia es un reto para todos los ciudadanos, no sólo para los cristianos. De hecho, en nuestros países, la violencia cuotidiana crea situaciones que pueden ser comparadas con la de un país en guerra. Y hace 50 años, los obispos latinoamericanos, reunidos en Medellín, han dicho que en América Latina y el Caribe, predomina una “violencia institucionalizada” que es la raíz de las violencias cotidianas. La inmensa desigualdad social, un sistema económico cada día más excluyente y una estructura patriarcal y discriminatoria hasta hoy se convierten en pilares de la violencia estructural de la sociedad. Es bueno que los cristianos sepan: celebrar la Pascua de Jesús no es solamente recordar un hecho del pasado, sino nos llama a construir la fraternidad, promoviendo la cultura de la paz, de la reconciliación y de la justicia, a la luz de la Palabra de Dios, como camino de superación de la violencia.

Cuando vivemos en esos tiempos políticos de una comunicación de masas controlada por la derecha a servicio del imperio, comprendemos porque el papa Francisco insiste que “la Iglesia es llamada para ser servidora de un diálogo difícil que lo mismo en contextos no favorables, nosotros tenemos que mantener”. Cuando en 2014, el Papa reunió a los presidentes de Israel y Palestina para un diálogo, afirmó: “Hemos escuchado un llamamiento y debemos responder a la llamada a romper la espiral del odio y la violencia. Sólo podemos romperla con una sola palabra: hermano Pero, para decir esa palabra, debemos todos levantar los ojos al Cielo y reconocernos hijos e hijas del mismo Padre”.

Las tribulaciones de Melania

Las fotos de la Primera Dama de los Estados Unidos durante el reciente discurso sobre el estado de la Unión de su marido, Donald Trump, dicen mucho más que mil palabras. Pero, ¡por cada una! Sucedió el pasado 30 de enero en el hemiciclo de la Cámara de Representantes del Congreso, en Washington, D.C. Melania se veía seria, ensimismada. Una expresión a la que el público ya casi se acostumbra. Parecía sola, aislada, literalmente como si tuviera muy pocas amigas o amigos. Esta vez, no la acompañaba su hijo Barron, el preadolescente silencioso, que es el menor de la prole Trump.

Hace un año, cuando Trump, el presidente #45 de los Estados Unidos, tomó posesión de su cargo, integrantes de la importante Marcha de las Mujeres escribieron en las redes sociales las consignas “Sad Melania”, “Save Melania”, “Free Melania”. Es decir que desde entonces corría el rumor de que la primera dama estaba prácticamente secuestrada por este hombre sexista y troglodita, que se vanaglorió en público de que agarraba a las mujeres por su “pussy” (genitales), y las tocaba inapropiadamente sin su consentimiento.

¿Será cierto que Melania está triste y necesita que la salven? ¿O, es realmente una trepadora que dio el salto de una insignificante chica pobre de Europa del Este a multimillonaria dama de Nueva York? Aquí está el quid de la cuestión… ¿Debemos compadecerla porque tiene que aguantar las groserías de un marido poderoso (cafre pero rico) o tal vez despreciarla porque todo, lo hace por dinero y posición social?

Nacida como Melanija Knaus en Eslovenia, una de las repúblicas que surgieron una vez se dividió la antigua Yugoeslavia, la ahora primera dama de Estados Unidos, era considerada “callada y triste” durante su infancia y adolescencia por quienes la conocieron. De padres obreros, marchó pronto a la capital eslovena donde se matriculó en la carrera de arquitectura en la universidad de Ljubljana, pero pronto interrumpió sus estudios para aspirar a la carrera de modelo profesional en Europa Occidental. Aunque no se destacó en las pasarelas europeas, sus fotos aparecieron en algunas publicaciones y comenzó a frecuentar las fiestas de magnates que se relacionan con la industria de la moda. Pero, ésa es otra historia. Ya Melania había modificado su nombre e intentaba trabajar como modelo en Nueva York, a dónde llegó de la mano de otro ricachón, Paolo Zampolli, quien la trajo como inmigrante con visa legal para aparecer en las pasarelas de la ciudad. Zampolli la invitó a una fiesta en su casa a la cual también estaba invitado Trump. (Evgenia Peretz, “Inside the Trump Marriage: Melania’s Burden”, Vanity Fair, 21 de abril de 2017)

No vamos a seguir contando la historia de Melania, disponible en archivos periodísticos y libros oficiales, lo que nos ocupa es comentar su desempeño, primero, como mujer, casada con un hombre de poder, adicto a las mal llamadas “esposas trofeo”; y en segundo, como “primera dama”. Es importante señalar que el hecho de que sea modelo profesional no la descalifica como una mujer inteligente y emprendedora, hay quienes atestiguan que lo es. Lo que sí vale la pena es explorar ese papel que interpretan las esposas de gobernantes. Sólo las esposas de hombres que gobiernan, porque a los esposos de mujeres mandatarias, no se les asigna ninguna ocupación y tampoco se espera que desempeñen un papel especial…

Me gustaba mucho aquel programa de la televisión estadounidense llamado The Good Wife en el cual la esposa buena aparecía en los medios de comunicación apoyando a su esposo, un dignatario infiel. El programa tuvo mucha acogida por lo que sus creadores fueron entrevistados y cuestionados sobre qué o quién los había inspirado. Michelle King, una de los productores(as), contestó que siempre se había preguntado qué pasaba por la cabeza de esas mujeres, que de forma silenciosa apoyaban a sus maridos en medio del caos, por lo que quiso representarlas en su personaje.

Por mi parte, pensé en Hillary Clinton durante el affaire de su marido con Monica Lewinsky, y en cómo los medios y el público en general la quisieron más cuando se convirtió en una “esposa buena”, y dejó atrás su trabajo como una eficiente ejecutiva. Pensé en aquel fiscal del estado de Nueva York que sostenía relaciones telefónicas con una prostituta, y en un gobernador de Nueva Jersey, que pidió comprensión cuando confesó (con su esposa al lado) que era gay y que por eso había cometido el delito de contratar a su amante como ayudante. No, todavía no sabemos qué pasa por la mente de estas mujeres, consideradas “esposas buenas” y por qué hacen lo que hacen. Será como consecuencia de la milenaria cultura patriarcal que obliga a las mujeres a comportarse de una manera específica. Tal vez actúan así por la familia, los hijos, para salvarse… O tal vez lo hagan por dinero, poder, o una ciudadanía diferente. Por eso, cuando Melania Knaus Trump se presenta en una actividad presidencial con unas enormes gafas oscuras, silenciosa y adusta me pregunto a qué grupo pertenece.

Y por otro lado, me remonto al estudio de la biografía de aquella primera dama estadounidense, que tanto tuvo que ver con la reconstrucción del maltrecho Puerto Rico de la década de los ’30, doña Eleanor Roosevelt. Periodista por derecho propio, activista feminista y de derechos humanos, quien dejó una impronta en la Casa Blanca y en el gobierno de su país, contribuyendo a la creación del Nuevo Trato (The New Deal, 1933-1937).

En fin, que entiendo que ese papel de “primera dama” en Estados Unidos, o en cualquier lugar del planeta, es uno obsoleto. Las mujeres, igual que los hombres, deben poder desempeñarse en sus propios oficios y profesiones, independientemente de las de sus compañeros o compañeras.

Bravo por los campeones Criollos de Puerto Rico

La victoria obtenida este pasado jueves por el equipo de Puerto Rico en la Serie del Caribe que se llevó a cabo en Jalisco México quedará marcada como una de las grandes hazañas de la historia del deporte boricua. No sólo representa la primera vez que un equipo boricua gana dos años consecutivos (con el mismo equipo) una Serie del Caribe, sino por la manera que lo hicieron y las circunstancias tan adversas que tuvieron que vencer para alzarse con el campeonato.

Es bien posible que muchos no lo comparen con el éxito de los llamados “Los Nuestros” (en el Clásico de Beisbol), la medalla de oro de Mónica Puig, ni siquiera con la victoria de baloncesto frente al equipo de Estados Unidos en el 2004, pero cuando esta hazaña se ponga en su justa perspectiva histórica, esta victoria no tendrá nada que envidiarle a ninguna de las anteriores.

Hay que destacar que todos los otros países participantes en el torneo: Cuba, Venezuela, México y República Dominicana estuvieron meses jugando y gozaron de una temporada invernal completa, mientras que en Puerto Rico se debatía si incluso valía la pena jugar la temporada ante los embates del huracán María. Debido al huracán, algunos equipos tuvieren que mover sus juegos a diferentes pueblos y jugar por el día por la falta de electricidad en el país.

Pero eso no importó para que esta combinación de muchachos jóvenes, muchos de ellos sin mucha experiencia y sin una sola estrella en la alienación, con poca o ninguna exposición en las mayores y con veteranos que ya no están en su mejor momento en el béisbol, dieran una muestra de cría, corazón y vergüenza deportiva para obtener este campeonato.

Dramáticas la semifinal y la final

Tras dividir con marca de dos y dos en la primera ronda, Puerto Rico cayó cuatro carreras atrás en la semifinal y tres en la final, pero el equipo que había manifestado que sentía un compromiso con brindarle una alegría grande al País tras el paso del huracán, jamás dejó de jugar. Así, comandados por el Jugador Más Valioso, Anthony García (quien bateó para 500, dio tres cuadrangulares y remolcó ocho carreras) y quien fuera clave en cada “rally” grande, anotaron 14 carreras en las últimas siete entradas combinadas de los últimos dos juegos. Esto frente a los mejores relevistas tanto de Venezuela como de República Dominicana y demostraron que el béisbol no se termina hasta que se saca el out 27 y que el béisbol de aquí sigue siendo una potencia de la región, independientemente de los problemas internos de la liga y las circunstancias que rodearon este atropellado torneo.

Nuevamente el deporte trae una gran alegría al país en momentos donde todas las demás noticias sólo se habla de la crisis política y social en la que vivimos.

Gracias Muchachos por recordarnos por qué el deporte sigue siendo el elemento unificador de Puerto Rico y celebren con mucha champaña después de como jugaron y la cría que demostraron en el terreno de juego, se la merecen.