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Un boricua el día que todo se jodió

Todo este fin del mundo que estamos sufriendo ahora empezó el día que la Unión Soviética dejó de ser el único bastión contra el capitalismo salvaje.

Rozaban las tres de una clara y soleada tarde en Nueva York cuando el 6 de diciembre de 1988 el presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy decido a cambiar el mundo.

Al bajarse del avión, vestido con abrigo y sombrero grises, dijo a la prensa que la URSS planificaba ampliar su cooperación con todos los pueblos del mundo en esa visita en la que hablaría ante las Naciones Unidas y se reuniría con el presidente de EEUU saliente, Ronald Reagan, y el entrante, el incumbente vicepresidente George Bush, padre.

Poco menos de una año después, el 9 de noviembre de 1989, cayó el Muro de Berlín como consecuencia de las gestiones de Gorbachov con Reagan y Bush.

Con la esperada visita del dirigente de todas las Rusias a las Naciones Unidas, el día anterior había subido con fuerza la bolsa de Nueva York y las tres principales cadenas de televisión nacionales interrumpieron sus programaciones regulares para dar seguimiento especial a la visita.

José Antonio Rosario miraba la tele fascinado en su pequeño apartamento de proyecto entre East Tremont Avenue y White Plains Road en el Bronx.

Raisa Gorbachov, con abrigo de astracán marrón, lideraba el séquito de su marido, que incluía al ministro de Asuntos Exteriores, Edvard Shevarnadze, y al miembro del Politburó y su mano derecha, Alexander Yakovlev.

La comitiva de 45 limusinas colapsó el tráfico de la ciudad en la hora punta de la salida del trabajo mientras seis mil seiscientos policías fueron destinados a la seguridad del mandatario en la visita de tres días.

Jose Antonio era entonces un fotógrafo independiente especializado en fotografiar artistas, especialmente salseros.

También dedicaba gran parte de su tiempo en escuchar en su escáner la frecuencia de radio de la Policía para llegar el primero a lugares donde acabara de suceder un accidente, un asesinato o se estuviera produciendo algún altercado.

Pero aquel día no había ido a trabajar e hipnotizado por la visita de los rusos era incapaz de separar su mirada del televisor.

Su primo Ernesto, que había salido del trabajo en la Telefónica, llegó al apartamento de Jose Antonio con una caja de Heineken maldiciendo por el tráfico infernal causado por la comitiva rusa, que se alojó en el edificio de la misión soviética ante la ONU en la calle 67 en Manhattan.

Los dos primos pasaron la tarde bebiendo cerveza, fumando marihuana y viendo la televisión, hasta que Jose Antonio, iluminado, le dijo a Ernesto: a mí me gusta Gorbi, me gustaría tener una foto de él.

Ernesto se rio y dudó de que pudiera conseguirlo. Te apuesto otra caja de Heineken y un saquito de pasto a que mañana consigo su foto de una manera u otra, a la distancia que sea. Y entonces acordaron la apuesta.

Ernesto se fue a su casa pensando que su primo era un fanfarrón bajo los efectos del cannabis, pero al día siguiente Jose Antonio se levantó temprano, desayunó fuerte porque no tenía un centavo para gastar en la calle, se puso su chaleco de fotógrafo y una de sus muchas gorras de béisbol y agarró su cámara y su credencial de periodista.

Caminó de East Tremont a Westchester Ave hasta la estación del tren número 6 disfrutando esperanzado de una mañana apacible y despejada. Tomó el tren hacia el sur de la ciudad hasta el puente de Brooklyn y de allí cogió el número 4 hasta Bowling Green, la última parada en Manhattan antes del río. Sabía que por allí tendrían que pasar los mandatarios de camino a Governors Island, pero no pensaba que acabaría montado en un transbordador con otros periodistas para cruzar el río.

Gorbachov declaró en la ONU que las sociedades contemporáneas necesitaban «un nuevo impulso» para afrontar los problemas internacionales.

Luego, el dirigente del Kremlin se desplazaría a Governors Island para celebrar el quinto y último encuentro con Reagan como presidente en el que participaría también Bush para garantizar la continuación de las conversaciones que concluyeron con la desmembración de la Unión Soviética. La reunión almuerzo duraría dos horas.

Jose Antonio no tenía ningún plan, salvo el de estar lo más cerca posible de Gorbachov para hacerle la foto.

A la salida del tren en Bowling Green se encontró con un policía de la ciudad ante el que se identificó como fotoperiodista. El agente le dijo que toda la prensa debía dirigirse al embarcadero de Governors Island. En el embarcadero, un policía militar daba instrucciones a gritos para que los periodistas acreditados hicieran fila pegados a una pared.

José Antonio se mezcló entre sus compañeros de profesión y se coló en el transbordador.

Aunque el fotógrafo freelance tenía una credencial de prensa genérica para periodistas independientes, no había sido acreditado por ningún medio para el evento, por lo que atravesó el río con una mezcla de ilusa esperanza y miedo pavoroso al Servicio Secreto, encargado de la seguridad cuando hay jefes de estado de por medio.

Mientras los periodistas atravesaban Buttermilk Channel la silueta de la Estatua de la Libertad se difuminaba en la distancia por una bruma gris que comenzó a apoderarse de la Bahía de Nueva York entristeciendo el final de la mañana como preámbulo a una tarde desagradable.

Temiendo acabar siendo retenido por el Servicio Secreto y que se le impidiera cumplir su objetivo de capturar con su cámara a Gorbachov, José Antonio vio pasar su vida ante sus ojos.

Una vida, que como la de tantos puertorriqueños y su diáspora, es un continuo viaje de idas y vueltas que se sabe dónde empieza pero nunca dónde acabará.

De traspiés en traspiés en Nueva York y en Ponce, consiguió graduarse de cuarto año como técnico de radio y televisión, pero comenzó a trabajar en una tienda de útiles para el hogar, luego en una factoría de cuero y después arreglando maquinillas de escribir.

Encontró su vocación al empezar a trabajar en un taller de reparación de cámaras fotográficas en Nueva York donde aprendió fotografía.

Consiguió conectarse con el ambiente musical de la ciudad, especialmente con las bandas y cantantes de salsa y se ganaba la vida fotografiando a artistas como Celia Cruz, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe y toda la clique de la Fania All Star.

La revista Canales Magazine lo contrató como fotógrafo oficial porque hacía fotos extraordinarias pero además por sus contactos para pasearse por el Madison Square Garden como Pedro por su casa.

Un día le pusieron problemas para fotografiar a Michael Jackson y le dijeron que tenía que ir a la Policía a conseguir una acreditación de prensa específica. En la comisaría conoció al detective a cargo de dichas credenciales, que era un boricua de apellido irlandés, Fred Elwick, que se enamoró de sus fotos de Ruben Blades, Willie Colón y otros salseros.

Jose Antonio empezó a llamarlo por las mañanas para que le contara lo que había pasado durante la noche, por si quedaba algo valioso que fotografiar y a quién le podría interesar comprar la foto, ya que el oficial tenía contactos con los medios.

Luego se compró un escáner de la radio de la Policía, se aprendió los códigos policiales, del departamento de bomberos, de las ambulancias, y comenzó a relacionarse directamente con los periódicos.

En las temporadas flojas, se ayudaba guiando un taxi no oficial de esos que en Nueva York llaman gypsy cab.

José Antonio se espabiló con el bramido del barco llegando antes de atracar en Governors Island y el corazón le empezó a latir con fuerza. Por momentos, se arrepintió de no ser un mero fanfarrón y haber emprendido aquella aventura que en algún instante le pareció ridícula, pero que se empeñó en no abandonar habiendo llegado tan lejos.

Una vez al otro lado del río, una guagua recogió a los periodistas y los llevó a un centro de prensa donde debían recoger las acreditaciones específicas del evento.

La bonita mañana se había convertido en una desapacible tarde gris y un sudor frío le bajaba por la frente a Jose Antonio, que se sentía como gallina sin cabeza y el único de la clase que no traía la tarea hecha de casa. Algunos colegas le aconsejaron que hablara con el oficial de Prensa de la Casa Blanca, Gary Foster, y el boricua se puso a preguntar por él hasta que lo encontró y le cayó encima.

Buenos días, señor Foster, dijo disimulando el tembleque por los nervios, mi nombre es José Antonio Rosario y soy el fotógrafo del periódico hispano de Nueva York El Diario La Prensa, me dijeron que viniera hasta aquí y que cuando llegara preguntara por mi credencial, mintió, y aquí estoy, planteó con una tranquila seguridad que no sabe de dónde le salió.

Mr Foster, muy amablemente, le soltó el discurso sobre los procedimientos de seguridad en eventos de esta magnitud, la necesidad de pasar antes por una revisión de antecedentes, toma de huellas dactilares, carta del medio al que representas, y que como no tenía nada de eso no lo podía ayudar.

Hay tres tipos de periodistas: los que no sirven para nada, que lamentablemente abundan; los que lo hacen todo bien y por el libro, que celebramos; y los que lo hacemos todo a trancas y barrancas, por impulso, improvisando con pasión y por compasión, a menudo con coraje y de lágrima fácil, empatizando siempre más con la gente que con jefes, empresarios y autoridades.

Los que somos de esa tercera clase de periodistas sabemos lo que es sentirse un soberano gilipollas por tirarnos a coberturas sin paracaídas, y así se sentía Jose Antonio en aquel momento.

Pero esta desagradecida profesión, a poco que uno insista y confíe en sus instintos, también ofrece satisfacciones extraordinarias, y más pronto que tarde aquel histórico día de diciembre de 1988, Jose Antonio conseguiría varias recompensas magníficas por vivirla a lo loco y poseer un ingenio y una cara dura de antologías.

Le ruego por favor que no castigue a este humilde fotoperiodista por la negligencia de un compañero que debería haber hecho gestiones que no hizo. Estoy haciendo mi trabajo y si no consigo esa foto me van a echar del periódico, que es el principal medio de comunicación en español de la Costa Este y mi único sustento, inventó en un perfecto inglés.

El fotógrafo nuyorrican se atrevió a suplantar a un fotógrafo fijo de El Diario porque sabía que a esa hora no había nadie atendiendo los teléfonos de contacto del periódico y con la esperanza de que si alguien atendía en la sala de redacción fuera un colega que lo conociera como colaborador y confirmara que efectivamente Jose Antonio Rosario trabajaba para ese medio, aunque fuera ocasionalmente en aquella época.

El señor Foster, ya menos amable, expresó zanjando el asunto que un no es un no, se subió a una tarima a dar instrucciones sobre el protocolo a seguir durante las próximas horas con los presidentes e instó a los acreditados a que lo siguieran.

Varios periodistas solidarios, entre ellos un fotógrafo del New York Times y otro del Washington Post, que habían presenciado la escena anterior, hicieron gestos a Jose Antonio para que se acercara, lo rodearon, y siguieron al señor Foster ocultando con sus propios cuerpos a José Antonio, que volvió a dejarse llevar, tan cagado del susto, reconoció, como decidido a tomar su foto.

Llegaron a un campo de pelota donde revisaron a los periodistas con perros policías husmeando entre las piernas y detectores de metales antes de dar paso a una oportunidad para fotografiar a los tres presidentes juntos.

A Jose Antonio se le iba a salir el corazón del pecho mientras sus compañeros iban pasando uno a uno por el último control de seguridad, donde el señor Foster firmaba detenidamente cada una de las acreditaciones rodeado de los intimidantes y elegantes agentes del Servicio Secreto.

El boricua se quedó el último de la fila sudando a mares mientras se iba acortando y cuando ya solo tenía a cuatro o cinco periodistas por delante se dirigió al señor Foster, que no había levantado la vista hasta entonces concentrado en revisar y firmar las credenciales.

Cuando el oficial de prensa de la Casa Blanca oyó la voz de Jose Antonio diciendo por favor, por favor, no puedo llegar con las manos vacías, yo me levanté bien temprano para esto, se puso colorado de rabia y le empezó a temblar una vena en el cuello.

El fotoperiodista pensó que el señor Foster estaba a punto de sufrir un infarto.

«¿Quién te crees que eres? Estás loco. Te voy a arrestar», gritó fuera de sí el oficial de prensa.

Ahí fue que José Antonio se rindió. Está bien, disculpe. Solo trato de hacer mi trabajo, no lo molesto más, se despidió Rosario alejándose del lugar.

Lo volvió a invadir la sensación de fracaso, de ser un pendejo, mientras caminaba hacia ninguna parte. Pero no había dado veinte pasos cuando escuchó la voz del señor Foster llamándolo. José Antonio desandó sus pasos y con sorpresa escuchó al señor Foster decirle que esperara un momento que iba a comprobar si podían encontrar algún lugar desde el que él pudiera tomar la foto cuando los presidentes salieran de la Casa del Almirante, donde Reagan le presentaría formalmente a Gorbachov el relevo presidencial, Bush.

Mr Foster le gruño que ésa sería la única oportunidad para él. Después de la reunión almuerzo de dos horas habría más ocasiones para los fotógrafos acreditados, pero no para Jose Antonio.

De repente, todas las adversidades se convirtieron en una fantástica oportunidad para sacar un extraordinario partido de la situación.

En aquella época todavía las cámaras eran analógicas y había que revelar las fotos y transportarlas físicamente. Todos los periodistas acreditados debían esperar hasta que concluyera el evento para llegar a sus periódicos. Si Jose Antonio conseguía su foto, y como no le iban a dar más opciones, quizás podría dejar la isla y llegar a Manhattan a tratar de venderla horas antes de que llegaran los periodistas oficiales.

Mr Foster sacó una credencial de su gabán, escribió sobre ella Jose Antonio Rosario, Diario La Prensa, y la firmó. Otro agente lo escoltó a un lugar frente a la Casa del Almirante donde podría realizar su única foto.

Es lo único que vas a hacer hoy, insistió el señor Foster.

Jose Antonio llevaba una Nikkormat con lente 50 1.8 milímetros y otro de 200 mm fijo. Y de nuevo la suerte volvió a sonreír al osado. El Servicio Secreto lo había dejado en un spot óptimo para su limitado equipo. Si lo hubieran dejado unos metros más cerca o más lejos, hubiera sido incapaz de sacar una foto decente con el equipo del que disponía.

Capturó una foto perfecta de los tres presidentes con un encuadre oportuno.

Los compañeros periodistas no podían creerse que Jose Antonio le hubiera comido los dulces al Servicio Secreto y a la Casa Blanca para finalmente conseguir la foto, y alguno gritó y otros aplaudieron para celebrarlo.

Una vez José Antonio consiguió su foto regresó de inmediato a la realidad tras el trance profesional. Un rugido en el estómago le recordó que tenía hambre y que no llevaba un centavo encima. Debía regresar cuanto antes a Manhattan para vender la foto y para comer.

El terminal de los ferrys estaba controlado por el Servicio Secreto y uno de los agentes le preguntó qué en qué podían ayudarlo. José Antonio volvió a meterse en su papel de dar pena y les contó que ya había terminado su trabajo allí, que no podía estar en el evento ni en ninguna parte y que necesita regresar a Manhattan.

Le dijeron que lo sentían mucho y le explicaron que todo el transporte estaba congelado por aire, mar y tierra por las próximas 5 horas. José Antonio reclamó alguna opción, pero le contestaron que hiciera lo que le diera la gana por allí y esperara.

El fotógrafo se puso a merodear por los alrededores del puerto y al doblar una esquina se encontró con una carpa de campaña donde unos tipos con ushankas conversaban en ruso. José Antonio se acercó, se identificó como fotoperiodista y les preguntó en inglés si eran del KGB.

Los rusos confirmaron con sonrisas abiertas y cachetes colorados que eran oficiales del Comité para la Seguridad del Estado y que formaban parte de la escolta de Gorbachov.

José Antonio se excusó un momento y regresó a la terminal de ferrys para preguntar al Servicio Secreto si él podía hablar con el KGB, no lo fueran a acusar de traición o alguna otra cosa.

Los estirados agentes del Servicio Secreto, más bien interesados que molestos con la interacción del fotógrafo boricua con sus némesis del KGB, le dijeron que claro, América es un país libre.

Volvió José Antonio a olvidarse del hambre y regresó con los agentes rusos, que se dejaron fotografiar y que le contaron que algunos de ellos ya habían estado varias veces en Nueva York, otros por primera vez, pero que a todos les gustaba mucho la ciudad.

La charla duró poco y José Antonio les agradeció la amabilidad al despedirse. De nuevo esa mañana, alguien volvía a llamarlo por la espalda y le hacía desandar sus pasos.

Uno de los rusos gritó «fotografer» y le pidió con gestos que regresara. El agente metió su mano en uno de los bolsillos de su abrigo y sacó un puñado de broches de Lenin, la hoz y el martillo, la estrella roja… que puso sobre la mano del fotógrafo con otra gran sonrisa.

José Antonio estaba pletórico de contento: había conseguido contra todo pronóstico la foto de los tres presidentes y además se llevaba los souvenirs del KGB. Contó sus pines, eran diez insignias.

Algunas las conservará toda la vida, alguna la regalará y alguna la venderá cuando adquieran más valor histórico, pensaba el fotógrafo ensimismado en su felicidad paseando por los predios del puerto de Governors Island.

Por enésima vez aquella mañana, oyó que lo llamaban a su espalda, pero como no se dirigían a él por su nombre, al principio ignoró el llamado.

No tardó en darse por aludido y cuando se dio la vuelta observó a varios agentes del Servicio Secreto haciéndole señas para que se acercara.

Le preguntaron sobre qué había hablado con los rusos y qué había pasado. A José Antonio le pareció que los agentes gringos tenían una sincera curiosidad personal más que lo estuvieran interrogando como cuestión de Estado.

No tardó en comprobar que su percepción era acertada cuando los serios agentes del Servicio Secreto le pidieron que les consiguiera más pines para ellos, como si fueran niños ávidos de cromos.

Un agente sugirió que el fotógrafo compartiera con ellos las insignias.

Estos pines son míos, se cuadró José Antonio.

Y si conseguimos que salgas de esta isla inmediatamente?, preguntó otro de los agentes.

Está bien, voy a pedirles más. Y el boricua, volviéndose a poner su traje de pena, regresó a la carpa del KGB y les pidió más pines. Le dieron otros diez que José Antonio entregó al Servicio Secreto.

Los agentes del retén se repartieron nueve pines y le dieron otro al capitán del remolcador que a los cinco minutos zarpó de Governors Island hacia Manhattan con un único y feliz pasajero: José Antonio Rosario.

El boricua tenía su foto en el carrete y diez broches soviéticos en el bolsillo. No se lo podía creer y le dio por mirarse las tenis, los jeans y levantando la vista se llevó una mano a la visera de su gorra de béisbol y pensó, mirando al río Hudson: este ponceño nacido en el Bronx está cabrón.

Varios periódicos y agencias de noticias, donde reveló el carrete y le hicieron impresiones, le compraron la foto solo para tenerla de recurso en el caso de que sus fotógrafos no llegaran a tiempo del cierre.

Con una impresión de ocho por diez entre las manos de los tres presidentes llamó a Carlos Morales, de El Diario La Prensa, y le espetó: te tengo la foto del día, te la voy a regalar pero me la tienes que poner en portada. El primo Ernesto pagó la caja de Heineken y el saquito de pasto, que bebieron y fumaron juntos.

A consecuencia de aquel «front page» lo acabaron haciendo fotógrafo fijo en El Diario La Prensa, donde trabajó durante 15 años publicando cientos de portadas.

La última portada de José Antonio Rosario en El Diario La Prensa se publicó el 12 de septiembre de 2001 y muestra a una de las torres gemelas explotando inmediatamente después del impacto de un avión, pero esa es otra historia.

Esta semana en la historia

 

6 de febrero de 1778
Independentistas y Francia firman Tratado de Alianza
La lucha independentista de las 13 colonias yankis se solidificó cuando Francia oficialmente acuerda participar en contra de su rival, el imperio británico. La ayuda militar y financiera que Francia proveyó es considerada como determinante en la derrota inglesa.

6 de febrero de 1972
Vandalizan tarja
Vandalizan tarja de Ramón Emeterio Betances, colocada por estudiantes y profesores en la Facultad de Estudios Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras.

6 de febrero de 1980
Asesinato en Loíza
Tras lanzar gases a la casa, un grupo de alguaciles y miembros de la fuerza de choque, asesina a balazos a Adolfina Villanueva Osorio y hieren a su esposo cuando la policía intentaba efectuar un desahucio de la familia de su residencia, ubicada en Medianía Alta, Municipio de Loíza. La casa estaba en terrenos donde la familia de Villanueva radicaba por décadas.

7 de febrero de 1894
Huelga de mineros en Cripple Creek
Frente al intento patronal de reducir el salario, armados con armas robadas y dinamita para defenderse de la milicia del estado de Colorado, EUA, trabajadores de las minas decretan huelga. El 4 de junio los trabajadores logran sus reclamos, tras el acuerdo, tropas patronales siguieron atacando obreros, y sobre 300 fueron arrestados, con variedad de acusaciones. Solo 4 fueron convictos y rápido “perdonados” por el gobernador.

7 de febrero de 1986
Triunfo del pueblo haitiano
Una revuelta popular derroca al presidente de Haití, el dictador Jean-Claude Duvalier, quien huye del país poniendo fin a treinta años de dominio de la familia Duvalier sobre la población haitiana. Durante ellos, la corrupción, el nepotismo y la represión política azotaron a uno de los países más pobres del planeta.

7 de febrero de 2008
Machetero capturado
Avelino González Claudio (1942-2019) fue apresado en Manatí tras vivir sobre 22 años en el clandestinaje. Fue sentenciado por las cortes yankis por su participación en el robo de casi $7 millones a la Wells Fargo en septiembre de 1983, perpetrado por miembros del Ejército Popular Boricua Los Macheteros en Hartford, Connecticut.

Avelino se declaró culpable de conspiración y de haber transportado a México en marzo de 1984 parte del botín obtenido de la acción de expropiación a la Wells Fargo del año anterior. A cambio de su declaración de culpabilidad el gobierno de Estados Unidos aceptó que el acto fue uno político llevado a cabo por la lucha de la independencia de la Isla y no para lucro personal de los implicados.

7 de febrero de 2023
Israel asesina palestinos
Ocho meses antes de octubre, tropas israelitas asesinaron a un menor en la ciudad de Nablus, Palestina, mientras que fuerzas paramilitares sionistas de sus “colonos” asaltaron a un pastor en la ciudad de Arab al Malihat. Mientras el Secretario de Estado yanki, Antony Blinken, pide al gobierno israelí que congele la expansión de sus “colonos” en territorio palestino, el ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, dijo que Israel no tiene intención de detener su expansión de los asentamientos.

8 de febrero de 1974
Atentado de asesinato
Policía “encubierto” dispara contra dirigente estudiantil Raúl Mari Pesquera, hijo del Secretario General del PSP, Juan Mari Brás.

9 de febrero de 1966
Masacre estudiantil
Tropas dominicanas y yankis, bajo una sombrilla de la OEA, dispararon por más de dos horas contra una manifestación estudiantil que exigía la salida de las tropas de ocupación de Estados Unidos. Mueren 12 estudiantes.

10 de febrero de 1937
Masacre de Ponce iba a ser en Caguas
Los Cadetes de la República le solicitaron permiso al Alcalde de Caguas, Don Julio Aldrich, para llevar a cabo una actividad en la Plaza Palmer de la ciudad. Este le dio el visto bueno y ese día, después de la Misa, se dispusieron a realizar esta actividad. La policía estaba apostada en los alrededores de la plaza con armas largas.

El gobernador Blanton Winship llamó a la alcaldía a don Julio solicitando que cancelara la actividad de los nacionalistas porque se esperaba violencia por parte de los cadetes. (Luego en Ponce, la acción de marchar en una actividad que “el gobierno” le había cancelado el permiso, fue el pretexto para que la policía interviniera).

El alcalde le contesta al gobernador “que él respondía por la conducta de los seres humanos que estaban en la plaza, además tenía su palabra empeñada con ellos”. Winship le dice “de todo lo que suceda en Caguas, usted será el responsable”.

El Alcalde le dijo “que él asumía la responsabilidad”. Don Julio vio los policías apostados en los laterales de la Plaza en posición desafiante y llamó a doña Amalia H. Mangual que vivía a pasos del lugar de la actividad, para que en caso que pasara lo peor, ella se encargara de la alcaldía y de llamar a la prensa y al mundo si él era asesinado por la policía.

El alcalde a caballo encabezó toda la marcha, sirviendo de escudo contra las intenciones asesinas. La llevó hasta el Teatro Arcelay en donde se llevó a cabo la manifestación pacíficamente. La policía no se atrevió a disparar. (De: Juan David Hernández, El Nacionalismo en Caguas, edición de autor, 2014; PDF disponible en scribd.com)

10 de febrero de 1943
Tropas franquistas auxilian invasión nazi
En la Batalla de Krasny Bor, cerca de Leningrado -actual San Petersburgo- 5 mil soldados españoles ayudan la invasión nazi a Rusia, a pesar de la “neutralidad” franquista en la 2da Guerra.

10 de febrero de 1945
Expulsan a independentistas
El Comité Central del Partido Popular Democrático acuerda declarar incompatible desde este momento, ser miembro del Congreso Pro Independencia de Puerto Rico y participar en las actividades del PPD.

10 de febrero de 1968
Unión gana huelga en ciudad de Nueva York
En una huelga donde la solidaridad de las demás uniones mantuvo al gobierno sin poder llamar la Guardia Nacional y mover rompehuelgas, tras 10 días de dejar la basura acumularse en las calles, y el presidente de la unión ser arrestado, los trabajadores de recogido de basura ganan sus reclamos de aumentos, paga doble los domingos y mayor aportación del patrono al retiro.

10 de febrero 2010

El terremoto en Haití conlleva cancelación de deuda
Como resultado del devastador terremoto en Haití del 2010, la comunidad internacional ha reclamado a los acreedores la cancelación de la deuda pendiente de ese país. Uno de los primeros países en hacerlo fue Venezuela, que canceló la deuda de alrededor de US$ 290 millones. Haití recibió alivio de la deuda por US$ 1 200 millones de sus principales acreedores internacionales; pero este alivio solamente abarcaba las deudas contraídas con anterioridad a fines de 2004. A partir de entonces, Haití ha acumulado nuevas deudas y en el momento de sufrir el terremoto debía US$ 890 millones, de los cuales aproximadamente US$ 281 millones se adeudaban al FMI, incluido un nuevo desembolso de US$ 114 millones posterior al terremoto. Para el 2023, tras la ocupación yanki y de la ONU, de acuerdo con la CEPAL, la deuda externa del país asciende a US $ 5 579 mil millones.

11 de febrero de 1973
Salen derrotados
Se retiran de Vietnam del Sur las últimas unidades estadounidenses de combate.

11 de febrero de 1981
10 militantes del FALN sentenciados

Alicia y Lucy Rodríguez junto a Luis Rosa. Foto:Victor R Birriel

En 1980, la policía de Chicago arrestó a 10 independentistas en Evanston, Chicago, y los acusó de una supuesta campaña armada contra 29 oficinas e instituciones gubernamentales y militares. Los 10 eran: Elizam Escobar, Ricardo Jiménez, Luis Rosa, Carlos Torres, Alfredo Méndez, Adolfo Matos, Carmen Valentín, Ida Luz Rodríguez, Dylcia Pagán y Lucy Rodríguez.

El gobierno yanki acusó a los militantes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de “conspiración sediciosa” para tumbar el gobierno y de otros 12 delitos. El juez a cargo fue oficial de espionaje militar.

Los y las independentistas se declararon prisioneros de guerra y declararon culpable a Estados Unidos de dominar a nuestro país con las armas.

Protestaron con huelgas de hambre. Varias veces, el juez los sacó de la corte y continuó la farsa en su ausencia.

El 11 de febrero de 1981, los sentenciaron a condenas larguísimas, prácticamente a cadena perpetua. En mayo de 1981, la policía capturó a Oscar López-Rivera, a quien acusó de ser el líder de las FALN.

11 de febrero de 1990
Mandela excarcelado
Sus primeras palabras tras 27 años de prisión fueron: “Os saludo en nombre de la paz, la democracia y de la libertad. Hoy estoy aquí no como profeta, sino como vuestro humilde servidor. Vuestros sacrificios heroicos lo han permitido”.

11 de febrero de 2024
Día internacional de la Mujer y la niña en la Ciencia
Establecido por la ONU desde el 2015, el día procura “dar voz a las mujeres y a las niñas para que tengan un papel protagonista en aquellas áreas de la ciencia que son imprescindibles para el desarrollo humano” (https://anpecantabria.es).

12 de febrero de 1898
Juran miembros del Gabinete Autonómico
De cara a la selección del Gabinete, se lanza la idea desde Madrid, y otros la secundan en la Isla, de la fusión de los partidos Liberal y Autonomista Ortodoxo, por lo menos para los efectos de que el gobernador -español- pueda incluir en el Gabinete a simpatizantes de ambas colectividades. Obviamente, lo que desea el gobierno español es contar con el respaldo de ambos partidos en su implantación del nuevo régimen. Comienzan las gestiones sobre el particular. Los liberales proponen que el nuevo partido lleve el nombre de Unión Liberal Autonomista; los autonomistas piden el nombre de Unión Autonomista Liberal. En medio de las divergencias entre los líderes de ambos movimientos –quienes, sin embargo, están de acuerdo con la fusión–, el gobernador Manuel Macías designa, el 10 de febrero de 1898, a los miembros del Gabinete, y lo hace como si ya se hubiera dado la fusión entre los dos partidos. Juramentaron dos días después.

 

Fuentes principales: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda; historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe del CSC de Puerto Rico; Calendario Histórico Nuestros Mártires 2024; https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-62616853, rumboalterno.net, calendarz.com/ y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

Ofrecen proyecto de apoyo a emigrantes

 

La Iglesia Episcopal Diócesis de Puerto Rico, anunció el establecimiento de un centro de acompañamiento con ayuda espiritual y emocional para las personas afectadas con las órdenes de deportación emitidas por el presidente Donald Trump.

El programa de ayuda con sede en el 1152 de la avenida Ponce de León en Río Piedras se llamará “Proyecto Acogida”, el cual se une a unas docenas de iniciativas que opera esa denominación religiosa en Puerto Rico.

En conferencia de prensa, el oficial de más alta jerarquía en la Iglesia Episcopal en Puerto Rico, el Obispo Rafael Morales Maldonado enumeró la gama de servicios que prestará “Proyecto Acogida” entre los cuales está el apoyo psicológico, emocional y espiritual para las comunidades minoritarias.

“El “Proyecto Acogida” es una respuesta al momento histórico que estamos viviendo, tomando en consideración la situación por la que atraviesan miembros de las comunidades migrantes y otras. Entendiendo que estamos en un momento difícil para muchas personas con serias dificultades para movilizarse a buscar un servicio presencial, nuestra respuesta ha sido el poder ubicar un teléfono de ayuda (787-675-3700), el cual pueda ser utilizado para coordinar citas, comunicar problemas y solicitar apoyo”.

El Proyecto Acogida” ofrecerá ayuda virtual utilizando cámaras donde la persona pueda interactuar con los profesionales de nuestro Centro. Para aquellos donde se requiera asistencia en salud mental, esta la línea telefónica especial 787-625-1403, la cual cuenta con doctores en psicología todos adscritos a nuestro exitoso programa “San Lucas Conductual”, añadió el obispo Rafael Morales Maldonado.

La doctora Rocio Zayas, psicóloga clínica de San Lucas Conductual, indicó que el público que tenga acceso a las clínicas o consultas lo hará en total confidencialidad. “Nosotros no compartimos información con nadie, esto está basado en la discreción y el derecho que tiene un ciudadano en buscar ayuda emocional y espiritual. Todas nuestras acciones, todo el servicio médico y psicológico que ofrezcamos está protegida por la conocida Ley HIPPA”.

 

 

 

 

Exigen al gobierno que adopte una política migratoria

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

El Frente Amplio Contra Las Políticas Migratorias de Trump, urgió al gobierno de Puerto Rico a que adopte una política pública migratoria para la protección de la población migrante y sus familias.

La licenciada Annette Rodríguez Orabona directora ejecutiva de la Unión Americana de Libertades Civiles, (ACLU, siglas en ingles), capítulo de Puerto Rico, dio lectura a una declaración del Frente en la cual se plantean los aspectos que debe contener dicha política. En primera instancia el gobierno debe reconocer “los derechos humanos fundamentales de la persona migrante y de su derecho a una vida digna y segura en Puerto Rico, sin importar su estatus migratorio”.

Entre los aspectos que debe contener la política pública, plantea el Frente es que se garanticen servicios públicos como hospitalarios, educación y otros servicios esenciales sin importar el estatus migratorio de la persona, proveer lugares santuarios, y la no separación de las familias.

Un aspecto esencial que se indicó es que se adopte “una política clara de no participar, ayudar o facilitar el trabajo de las autoridades federales en la identificación, detención y arresto de personas migrantes sin documentación regular”. Además de que el gobierno de Puerto Rico publique cualquier acuerdo de colaboración que exista entre las agencias estatales y el gobierno federal con relación a la identificación, detención, arresto y procesamiento de personas migrantes.

El Frente subrayó que no existe mandato alguno que obligue a los gobiernos locales a colaborar con las agencias federales. Al respecto la licenciada Mariela García, de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (MILA, siglas en inglés), capítulo de Puerto Rico, en alusión a la orden en el Departamento de Justicia de Puerto Rico de hacer una lista de migrantes víctimas de delito, expresó que “lo que está haciendo la gobernadora de Puerto Rico es algo sin precedente que ningún otro estado ha estado llevando a cabo perseguir a víctimas por delitos de crímenes”.

Añadió que la organización tiene un banco de abogados pro bono a nivel de Estados Unidos al cual las personas pueden acudir. Además de que, junto a la Liga de Ciudades, aquí en Puerto Rico ofrecerán talleres para abogados que no se dediquen a inmigración, que sean mayormente criminalistas para que puedan defender a extranjeros que se encuentren en una situación criminal.

 

García fue enfática en indicar que cada estado tiene en estos momentos la discreción de cuán mucho utiliza sus fuerzas estatales para ayudar en al ejecución de las órdenes ejecutivas a nivel federal. “El gobierno federal en estos momentos no puede obligar a agencias estatales a que lleve a cabo la gestión que solo le corresponde al gobierno federal, para que un gobierno, estatal o local participe tiene que hacerlo libre y voluntariamente”.

Sobre este aspecto el director Legal de ACLU Fermín Arraiza Navas explicó que  durante su primer cuatrienio Trump trató de imponer esa responsabilidad a los estados y el estado de California llevó un caso -California vs. Trump 2019- que llegó al primer circuito y se le dio la razón a California, al decir que una imposición a través de una ley federal para que la policía estatal hiciera el trabajo de colaborar con las autoridades federales es inconstitucional. La ley -dijo el tribunal- viola la constitución debido a que los estados tienen unos poderes donde no puede intervenir el gobierno federal. Aunque el caso llegó al Tribunal Supremo de EE UU, el tribunal no atendió el caso.

“Ese es el estado de derecho actual los estados están protegidos por la constitución de Estados Unidos para negarse a colaborar con las autoridades federales”. En el caso de Puerto Rico confirmó que el ELA no tiene ninguna política migratoria.

A esos efectos la Directora ejecutiva de ACLU reiteró que las organizaciones están pidiendo que se adopte una política clara en protección de la comunidad migrante y que se prohíba que se ayude o facilite a las autoridades de inmigración. A esos fines ya tienen redactado un borrador de un proyecto de ley para presentar ante la Legislatura.

Sobre la incertidumbre de cuánto durarán las detenciones Arraiza Navas, comentó que se puede llegar a un punto que paren por presiones políticas. “Todo depende los pleitos que hay pendientes principalmente en Estados Unidos”. Aun cuando dijo, que aquí en Puerto Rico se podrían presentar casos de interdicto y otras acciones legales para que no se implementen esas políticas, observó que eso ya se está haciendo en otras jurisdicciones, lo cual tendrían efectos aquí en Puerto Rico. “En el ínterin de que estos pleitos no surtan efectos la exhortación a las personas que no tienen estatus migratorio legalizado eviten contacto con las autoridades federales. Tenemos que estar conscientes de que son medidas que se están impulsando para eliminar lo que son el debido proceso de ley por lo menos en aquellas personas que no llevan más de dos años viviendo en EE UU”.

A la pregunta de en que instancias una persona pudiera pedir asilo político con estas políticas migratorias, la experta en migración, licenciada Julie Cruz, explicó que según la ley una persona tiene un año del momento en que llega a EE UU para poder pedir asilo. Resaltó que la incoherencia en las ordenes de Trump es que si la persona tiene un año y ya está en la corte de migración para pedir el asilo, lo cual se puede hacer ante a la agencia y ante la corte, dentro de este proceso hay unas fases que están avaladas por el derecho Internacional, sin embargo con la orden de Trump si se tiene un año y de momento le arrestan cae dentro de la deportación expedita. Debido a esto dijo es que se van a ver mas litigios para frenar esta política de la deportación expedita, que esta administración extendió a personas que llevan menos de dos años.

Cruz exhortó a que es importante que se tenga un enlace con la comunidad en EE UU porque desafortunadamente en Puerto Rico no se tiene un centro de detención para inmigrantes, básicamente lo que hay son centros temporeros lo que hace un problema porque disloca cualquier persona que sea arrestada por lo general se envía a Florida. Recordó que durante la primera administración de Trump las personas eran enviadas a donde hubiese espacio, eso disloca el apoyo familiar, el apoyo evidenciarlo del abogado que lo representa “por eso el llamado de las organizaciones a los abogados que se unan a estos grupos”, se refiere a las organizaciones del Frente.

Las expresiones se dieron en conferencia de prensa en la que se dio a conocer la formación del Frente Amplio Contra Las Políticas Migratorias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rechazo a resolución contra Venezuela

 

 

La delegación en la Legislatura del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) expresó su oposición a una resolución concurrente de la Cámara de Representantes, RC-01, en que se rechazan  expresiones del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de que iba a invadir a Puerto Rico utilizando tropas de Brasil para liberarnos de Estados Unidos.

Las expresiones de Maduro se dieron durante el Festival Mundial de la Internacional Antifascista, celebrado en Caracas, este pasado  9 al 11 de enero. Sus palabras fueron una cita de  uno de los generales de Simón Bolívar, el general Ignacio Abreu e Lima, quien murió hace 156 años.

La resolución del representante del Partido Nuevo Progresista (PNP), José Hernández,  presume de que el Gobierno de Puerto Rico es uno “soberano en donde manda el pueblo y Puerto Rico es parte de Estados Unidos desde el 1898, que desde el 1917 somos ciudadanos estadounidenses y de que el pueblo ha votado por la estadidad (sic)”.

“En el tema de Venezuela hay dos posturas prevalecientes a nivel internacional. La primera, a la que responden instituciones políticas como el PNP, es la de avivar conflictos y hostilidades. Ese es el camino hacia la guerra civil y el derramamiento de sangre. La segunda postura es la que promueve el Papa Francisco, la del diálogo y “el comienzo de negociaciones de buena fe y finalizadas al bien común del país”, expresó la delegación del PIP en comunicado de prensa.

La delegación reclamó que la postura del PIP es igual a la propuesta de figuras políticas con sólidos credenciales democráticos, como Luz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil,  y Gustavo Petro, de Colombia “y es la que también suscribe el PIP”.

El PIP calificó las resoluciones presentadas  ante la Cámara de Representantes de, además de ser inconsecuentes, apartarse del llamado a la prudencia y la diplomacia, apostando a la escalada de la violencia.

“Lejos de constituir una aportación democrática, tales expresiones, evidentemente, persiguen desviar la atención pública y mediática en momentos en que la administración PNP inicia el cuatrienio con acciones ampliamente repudiadas, como el archivo de las querellas contra los suegros de la gobernadora, la entrega de bienes de dominio público en La Parguera y la extensión de las operaciones de la carbonera AES en Guayama. La incapacidad de este Gobierno ha quedado además expuesta con su falta de acciones concretas en el tema energético, los desacuerdos entre Fortaleza y Senado y el hecho de que falta por nombrar más de la mitad del gabinete”, denunció el PIP.

Agregó que la medida aprobada y otras radicadas por la delegación PNP, en las que hasta mencionan a los candidatos del PIP, arrastran el lenguaje difamatorio y demagógico que predominó en su campaña.

“El PIP no va a sumarse a esa agenda del PNP. La campaña electoral terminó y es el momento de trabajar por Puerto Rico, buscando consensos donde sea lo mejor para nuestro pueblo y denunciando aquello que represente injusticia y corrupción”.