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Exigen al Gobierno no construir en áreas vulnerables

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“Por primera vez hay que tomar en serio la llamada que esta haciendo la  comunidad científica esto no se puede quedar en el aire, tiene que haber acción, no puede decir, muy bien muchas gracias, esto hay que traducirlo en una planificación de un nuevo Puerto Rico, pero que no se quede en palabras. Es hora que desarrollemos el país trabajando con la naturaleza y no contra ella como hemos hecho en el pasado gran parte de esta vulnerabilidad es causada por nosotros mismos”.

En tono severo y enfático, el experto en asuntos sobre amenazas naturales, doctor José Molinelli Freytes, junto a otros miembros de la comunidad científica del país, exigió al gobierno de Ricardo Rosselló Nevares a que se tomen acciones específicas y contundentes para descontinuar la política de fomentar la construcción de edificaciones en lugares vulnerables a procesos naturales con potencial destructivo.

La demanda fue hecha en conferencia de prensa el pasado lunes 23 de octubre a un mes del paso del huracán María, que dejó devastada a la Isla. “La construcción de proyectos mal concebidos y permitidos irresponsablemente en áreas sujetas a inundaciones, marejadas y deslizamientos de terrenos, según hemos advertido por años o décadas, ha tenido como desenlace el desastre que estamos viviendo, colocando a la inmensa parte de la población en una situación de inestabilidad económica y social extrema, sin precedente en nuestra era moderna.  Los funcionarios de la administración gubernamental actual, por lo tanto, tienen el deber de empezar por reconocer y no repetir los errores cometidos en el pasado, si intentan encaminar la recuperación de Puerto Rico hacia uno más resiliente y sostenible,” afirmó Molinelli Freytes.

Mientras, el doctor Félix Aponte González,  experto en planificación urbana,  vulnerabilidad y adaptación al cambio climático, llamo la atención a que “la situación que hemos estado observando bajo el evento de María bajo el evento de Irma  ha dejado al descubierto realmente el grado de vulnerabilidad que Puerto Rico tiene y ha tenido durante tanto tiempo por la forma en que hemos ido organizando y desarrollando el país y yo creo que nos ha dejado más que evidente que las formas que hemos estado utilizando para construir y generar un Puerto Rico no han sido las correctas”.

El planificador expuso y censuró que el desarrollo adoptado en el país de expandir  y construir  cada vez más hacia lo lejos,  de forma horizontal, negando las realidades de que somos un país, una isla pequeña en el medio del océano que  tiene un territorio limitado, que tiene unos recursos naturales muy sensitivos. Advirtió que si no adoptamos una buena relación con nuestro entorno natural, la forma en que se ha ido construyendo el país hasta ahora no nos pone en una situación donde verdaderamente se pueda salir adelante ante este tipo de eventos.

“Para mí es  inconcebible como planificador el que a más de treinta días de este evento incluso la ciudad principal de San Juan, que en caso de las islas,  de los pequeños territorios del mundo tienden a ser los primeros espacios donde vuelven a echar adelante, donde tienen esa infraestructura básica que permite poder ayudar al resto de su territorio todavía aquí en la ciudad no tenemos es infraestructura básica que permita verdaderamente comenzar a dar una ayuda optima a la recuperación del resto del territorio de Puerto Rico”, expreso Aponte González.

También advirtió que las proyecciones que se han hecho es que eventos como el huracán María y hasta más fuertes serán más recurrentes en la cuenca del Atlántico. Eso no significa  que cada año un evento de esa naturaleza afectara a la isla  pero en efecto este tipo de evento que antes era excepcional ya no lo serán.

Frente a esta realidad el planificador exhortó a reconocer que, “hemos  cometido muchos errores durante décadas en la forma en que hemos ido pensando cuales son las prioridades de país, el tipo de construcción urbana, en cual es el tipo de infraestructura de energía eléctrica, cual es el tipo de infraestructura de agua que seguimos teniendo, en la forma en que seguimos pensando cual va ser el mantenimiento que le damos a esa infraestructura”.  Recalcó al igual que Molinelli Freytes que no se debe seguir fomentando el que la gente siga viviendo en áreas que van a estar susceptibles a los eventos extremos que traen huracanes, sequías, que traen eventos de marejadas ciclónicas, todos estos eventos –reparo- “que han  ocurriendo a través del tiempo siguen superando las capacidades de nosotros los seres humanos de poder construir para enfrentar esas fuerzas de la naturaleza eso en última instancia lo que genera es estos desastres que son desastres sociales no son desastres naturales”.

En tanto la ecóloga Elia Meléndez, abordó a que no se puede hacer  un plan de país enfocándonos simplemente en la reconstrucción de los edificios y de la infraestructura gris  sino, que también hay  que ponerle atención a la reconstrucción de la infraestructura verde. “Un buen árbol te da sombra, un buen árbol aguanta agua de lluvia y reduce las escorrentías y reduce las inundaciones secuestra bióxido de carbono y ayuda a mitigar los efectos del cambio climático”.

La profesora del Departamento de Ciencias Ambientales de la UPR, llamó la atención a que en estos momentos de la crisis cuando se ven tantos árboles dañados se ha presentado una oportunidad para cortar lo dañado y lo no dañado. “Aun cuando un árbol este en el piso así como uno coge el poste eléctrico y lo levanta para que pueda volver a producir un árbol que pueda estar en buenas condiciones que pueda echar raíces también puede levantarse y seguir produciendo que yo sepa el Departamento de Recursos Naturales no ha puesto una moratoria en su ley de poda los árboles que están sanos no deben cortarse bajo ningún concepto” y recordó que se requiere un permiso para llevar a cabo la poda de un árbol por lo que urgió al DRNA a que se pronuncie sobre el particular.

Sobre otro particular del cual advirtió fue el que los planteamientos ambientales antes del huracán continúan por lo que censuro el que los municipios han usado la fumigación con pesticidas para combatir los mosquitos en lugar de concentrar en tareas de limpieza.

En tono enérgico el planificador ambiental Luis Jorge Rivera Herrera, trajo a la atención que con los dos eventos naturales de Irma y María, se ha visto la vulnerabilidad en que se encuentra la zona costanera del país a lo que se añade el hecho de que es donde mayor población se encuentra, aun cuando anotó que eso es así en la mayor parte del planeta, “el reclamo que estamos haciendo al gobierno si verdaderamente desea encauzar el país hacia el bienestar y hacerlo más resiliente tiene que  tomar acciones precisas y contundentes”.

En esa dirección Rivera Herrera preciso que dos asuntos por los cuales puede comenzar y para los que el gobernador  no se necesita tan siquiera algún tipo de asistencia de fondos federales o intervención de FEMA, del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE UU, ni tan   siquiera aprobar legislación alguna, solo ejecutar  la ley que existe al presente, es una orden para eliminar toda la infraestructura en el área de la Parguera y detener el proyecto de la incineradora Energy Anwers (EA).

“El gobierno debería de hacer ese proceso empezando por la Parguera que es posiblemente el lugar más emblemático de todo Puerto Rico  en términos de vulnerabilidad por la ubicación de esas estructuras pero sobre todo ante la desfachatez de personas que de forma abierta e inmoral se han apropiado de esos terrenos que pertenecen por igual a todos los puertorriqueños sin ninguna condición y los que hay muchos de ellos no son ni siquiera su primera vivienda sino casas de veraneo privando de ese disfrute al resto de los residentes del país”.

El ganador del Premio Ambiental de la Fundación Goldman, destacó que si  el gobernador Ricardo Rosselló realmente tiene “el deseo genuino de  encauzar el desarrollo del país debe dar la instrucción directa seca y de inmediato a la secretaria del DRNA que es la agencia con jurisdicción y encargada del manejo de la zona marítimo terrestre y de igual manera a la presidenta de la Junta de Planes  que no es la  primera vez que ocupa una posición en la Junta ha ocupado varias desde la década de los ‘90”.

Respecto a EA ilustro que de haber estado construido el citado proyecto con el paso del huracán  María la mejor  imagen que hubiese visto sería  la de un submarino porque lo único que hubiese sobresalido de la inundación hubiese sido la chimenea, ante los embates del Rio Grande de Arecibo. Rivera Herrera exigió que el gobierno no debe continuar induciendo a los inversionistas de EA  a hacer un gasto de dinero en detrimento de su dinero y  también del resto del país.

El grupo participante en la conferencia de prensa, Molinelli Freytes, Aponte González, Elvira Cuebas, Elia Meléndez,  acogió señalamientos de Rivera Herrera de que no se puede solicitar ayuda tanto a FEMA como al gobierno federal, ni a otros países “si no somos los primeros en ser responsables de las decisiones que nos  atañen a nosotros mismos y que nos afectan directamente no hay forma de tener cara de pedir dinero o algún tipo de ayuda si al fin de cuentas es para utilizarlo en volver a cometer los errores que nos han llevado a la situación del presente”.

Será Otra Cosa: La belleza de los objetos

Como creemos que la indiferencia hacia el dolor de los demás tiene que ver con la comodidad del indiferente, hemos olvidado la nobleza de los objetos. Pensamos, y con algo de razón, que quien cuenta con agua potable, no se acuerda de quien tiene que salir todos los días a buscarla, clorinarla, hervirla y filtrarla. Concluimos que el mundo material causa la apatía. Sin embargo, los objetos se han creado para paliar el dolor de los cuerpos. Es evidente que Elaine Scarry (The Body in Pain,1985) me permite esta reflexión. Los objetos son una estructura materializada de una percepción, señala. Traducen a la materialidad la inteligencia y la compasión de su inventor(a). Así el dolor se rehace y se materializa en ellos. Cada artefacto es la proyección del hecho del dolor físico y del deseo de subsanarlo, concluye.  Parte de la belleza de los objetos es que libera a los humanos y les provee tiempo para pensar en otros objetos que tengan nobleza.

Experimentar la vida premoderna, sin servicio de agua potable y electricidad o alguna otra fuente de energía, me ha hecho reflexionar sobre los objetos que permiten esa “modernidad”. Son montones pero escojo algunos que me parecen más hermosos que otros. Porque apuesto por la inteligencia humana, decido, casi como en unas Odas Elementales, hablar de los artefactos que me han permitido vivir mejor durante la crisis de este último mes. En todos ellos veo el deseo de paliar el sufrimiento del cuerpo. Cada uno tendrá su lista. Todo depende de las prioridades y carencias que se tengan. Es obvio que para un enfermo o una parturienta es absolutamente necesario un generador de energía que garantice su vida y la del niño por nacer en la sala de emergencia del centro hospitalario al que acuda. No todas las embarazadas pueden irse del País. El mapa de qué objetos llegan a quién no es moral sino político. Lo sabemos.

Mi lista de artefactos posthuracán María comienza con el candungo. Un candungo es un recipiente grande. Digamos que la proyección mental del signo es casi tan individual como formas posibles haya, pero la estructura interna del candungo tiene que ver con almacenar una considerable cantidad de líquido. Esas vejigas artificiales minimizan los viajes de búsqueda del agua. Reducen la fatiga, el cansancio y el tiempo. Parecería una tontería, pero habrá que mirar su belleza. Mi candungo favorito tiene tapa y pluma incorporada. Lo utilizamos para fregar. Almacena cinco galones de agua y posee una pequeña tapa por donde se llena. El material del que está hecho, plástico resistente, asegura el almacenamiento y evita la contaminación del contenido. Por la pequeña tapa clorino el agua sin problemas cada vez que lo lleno. Pero el colmo de la inteligencia de este artefacto es la pluma incorporada. Quien pensó en ello, entendió la austeridad y debió tener, quiero creer, un sentido ético del consumo. Controlar el flujo del agua hace efectivo el almacenamiento. Implica también otro patrón de gasto. Una de las reflexiones a las que nos ha llevado la crisis es, precisamente, el estilo excesivo de consumo de nuestra cotidianidad.

El segundo lugar de mi lista lo ocupa el filtro de agua. Su invención supone la consideración por el cuerpo envenenado. El agua debería ser salud pero ya sabemos que no es así para todos en este país. Temer enfermarse por tomar agua de la pluma, cuando llega, no es un terror injustificado. Podemos prescindir de un alimento dañado pero no del agua. Así que, sin miedo a que se me acuse de histérica, dedico mucho empeño a sanear el agua que consumo. La protagonista de mi empresa es mi jarra con filtro de carbón incorporado. Desearía otro más sofisticado, que filtrara bacterias como la salmonela pero llegué tarde a la fila. La verdad que la simpleza del artefacto sobrecoge. La lleno con agua hervida (tengo estufa de gas) y espero a que el filtro, dispuesto en el centro de la tapa de la jarra, purifique el líquido y lo conduzca al resto del envase.

Igual habría que alabar a todos los artefactos luminiscentes: velas, quinqués, linternas, bombillas de baterías y solares. Su ingenio consiste en extender nuestra capacidad de visión más allá del día. Incluso superar las posibilidades del ojo humano. Parece tan evidente, pues son objetos tan comunes, tan nimios para nosotros. Sin embargo, se adelantan al tropezón, al moretón, a la fractura del hueso, al aburrimiento y al miedo.

Para ser justa con la nostalgia (mi nostalgia), hablaré de la bellísima tabla de lavar ropa. No pude sustraerme al antojo de comprarla cuando vi los vendedores orillados en la calle. Se sabe que no hay mejor campaña publicitaria que la nostalgia. Pero a falta de luz y agua, la visita al pasado de las abuelas puede ser necesaria. La mía es un rectángulo de madera laminado de PVC, que según el vendedor, la protege de las bacterias. Pienso en la inteligencia de la tabla. Es barata. Las líneas talladas aseguran la limpieza de la ropa. Es la tabla de mi abuela mejorada. Mis manos no se acostumbran a su dureza. Exprimir a mano duele en las muñecas. Mi colega Bernat me enseña una foto de su lavadora improvisada. Es algo más compleja que mi tabla. Son dos zafacones de plástico. Al más pequeño, que se introduce en el más grande, se le abren orificios en el fondo. Se le echa agua y jabón y con un destapador de inodoros se procura el movimiento de la tanda y el enjuague. Es ingenioso ese artefacto. Intenta subsanar el dolor de las manos al lavar en tabla.

No sé por qué mi madre no incluía la lavadora en su lista de la modernidad. Para ella, la garantizaban las toallas sanitarias y los pañales desechables. Es evidente que pensaba en un cierto tipo de mujer: joven, madre, de una sociedad tradicional y de un momento histórico particular. Nació en el 1929. No es gratuito que los dos objetos estén relacionados con el circuito de la procreación. Se deduce que provenía de un espacio de carencia absoluta. Su lista dice también una verdad, esos artefactos carísimos, aún hoy, liberan a las mujeres de mucho trabajo, incomodidad y vergüenza. Lo de la vergüenza tiene que ver con el lugar de los fluidos (sobre todo los femeninos) en nuestra cultura. Podría concluirse mucho de la lista de mi madre. Por ejemplo, que ambos artefactos fueron pensados para procurar que las mujeres dedicasen menos tiempo a su aseo y al de los hijos. Ambas cosas corresponden a la higiene sanitaria que suponemos implica la modernidad. Hubo alguien compasivo que pensó en esos cuerpos incómodos y quiso crear un objeto capaz de subsanar su malestar. También podría concluirse que su alto precio corresponde a una economía de las necesidades donde la higiene femenina no es prioridad. Ya sabemos que la cartografía de lo imprescindible tiene sujetos y zonas preferidos. Se hace tan evidente hoy. Eso explicaría en parte que Plaza de las Américas y no la UPR tenga electricidad, aunque sea a ratos.

Debería hablar de tantos otros objetos. Un amigo me pide que mencione el mosquitero o su versión moderna, el escrín. No pienso en él porque los he utilizado siempre. Los mosquitos no llegaron con el huracán. Podría apuntar la lejía o el hielo, por ejemplo. He oído que el primer hielo que llegó a la isla provino de San Thomas. Dicen que aparece en las Memorias de Tapia. ¿Qué dolor del cuerpo subsana el hielo? Pienso en la descomposición de los alimentos, en el calor, en la hinchazón de algún músculo, en el tedio y la desesperación. Hay quien no entiende las filas para comprarlo. Para mí está clarísimo, Aureliano frente al hielo por primera vez.

La escritura también es un objeto material, aunque nos hagan creer otra cosa. Como cualquier artefacto requiere de una técnica. Para escribir hoy necesitamos de una computadora, de un programa de escritura, de alguna fuente de energía y de la conexión de Internet. Me faltan algunos de esos elementos en este momento. Es más, mientras escribo, me pregunto cómo haré llegar estas palabras. Por suerte que hay ángeles que ayudan a los dinosaurios. Además, aún existe el papel y la pluma. Esos serán los últimos objetos de mi lista: la estilográfica y el papel. La tecnología es antiquísima. Costó siglos dominarla. El papel se remonta al siglo I d.C., cuando aparece en China. La estilográfica metálica aparece en el siglo XIX. Aprender a escribir de izquierda a derecha, de arriba a abajo implicó muchos siglos. La primera escritura lineal, la cuneiforme, inventada por los sumerios está documentada en Mesopotamia en el 3,5000 a.C. Entonces se escribía en tabletas de barro y con cálamos de caña. No es hasta el siglo VII que aparece la pluma de pájaro. Contrario a lo que se piensa, dominar una tecnología tan difícil como un sistema de escritura implica tiempo y esfuerzo. Por lo tanto, la escritura no es un bien tan democrático como queremos pensar.

Aunque la escritura a mano es para mí la definición misma de la belleza, confieso que la he perdido. Nada admiro más que la paciencia de los calígrafos. La precisión del trazo es un arte elevado. Pero la escritura no solo tiene que ver con los dedos, las manos y los ojos, también se relaciona con la manera en que el cerebro organiza los pensamientos, hilvana las ideas, dibuja los sentimientos. Mucho se ha escrito sobre la forma en que la era digital implica una forma diferente de organización cerebral. Y debo aceptarlo, ya no sé escribir un texto completo a papel y pluma. Lo acabo de comprobar. Necesito las referencias automáticas, las consultas simultáneas, los mandatos de copiar, pegar, buscar, eliminar, adjuntar, guardar, enviar que me ofrece el programa computarizado. Este escrito es evidencia. La escritura, en cualquiera de sus formas, corresponde al deseo de memoria. Recordar, archivar, informar, grabar son los verbos que se desearon con la escritura. También alegrar, conmover, denunciar y consolar. Hoy, sobre todo, denunciar y consolar.

Cuando el cuadro de la recuperación del país es tan obscuro, cuando vivimos en un estado de alarma y tristeza continuas ante la indignidad de la miseria de gran parte del país, ante la corrupción del capitalismo del desastre en el que se cuajan las decisiones de la administración de Puerto Rico, apuesto porque quienes tienen la vida más fácil, gracias a ciertos artefactos, utilicen su tiempo liberado para contemplar e imaginar formas de proveer y distribuir a toda la población puertorriqueña estos y otros objetos que paliarán el dolor del desastre, que, según ya sabemos, durará mucho más de lo que nos informan.

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Post María: “A problemas sociales, soluciones comunitaria

CLARIDAD

Antes del paso del huracán María por Puerto Rico, la Iniciativa de Eco desarrollo de Bahía de Jobos, Inc. (Idebajo), la cual tiene su núcleo organizacional en el pueblo de Salinas, ya tenía como consigna “A problemas sociales, soluciones comunitarias”. De hecho, desde mucho antes de María.

En conversación con Nelson Santos Torres, uno de los portavoces de la iniciativa comunitaria, CLARIDAD constató que Idebajo, incorporada en 2010, germinó de las distintas luchas sociales y ambientales que dieron en los años 70 varios grupos de activistas de Guayama, Salinas y Arroyo.

Santos explicó que la historia de Idebajo viene de la batalla contra Monsanto de 1978; del Comité para el desarrollo de Salinas y el Comité Comunal Playa Playita, gestados en el ’89; y de la fundación en 1996 de la primera escuela comunitaria La Rosada. Esos antecedentes resultaron en los actuales proyectos socio-productivos, comunitarios, sostenibles y ambientalmente amigables que conforman Idebajo.

A exactamente un mes del azote del huracán María, con un país aún sometido al estado de emergencia, el pasado 20 de octubre este medio visitó el centro comunal El Coquí como parte de un esfuerzo por conocer de cerca el trabajo de las organizaciones comunitarias de Puerto Rico, el cual contrasta con la inercia que han demostrado las entidades federales, estatales y municipales.

Ese viernes se encontraban reunidos los líderes de los distintos comités, comunidades y proyectos que componen la organización sombrilla Idebajo: Comité Diálogo Ambiental, Huerto Casero Comunitario y programa de apicultura, Parcelas Vázquez, Asociación de Pescadores Raúl Maldonado Inc., Hospedería Casa Aguirre, Junta Comunitaria La Marea, Hidropónica San Felipe, Junta Comunitaria El Coquí y Proyecto Coquí Solar.

En estos momentos, los objetivos de todas estas organizaciones están concentrados en el proyecto “Construyendo solidaridad desde el amor y la entrega”, ideado para reconstruir las casas y arreglar los techos de la comunidad devastados por los vientos huracanados. Sin embargo, “el concepto va más allá porque, (mientras arreglamos techos), vamos fortaleciendo el tejido humanitario. Luego de María, nosotros no queremos ser un simple centro de acopio para dar, aunque eso es importante, sino que la esencia (del proyecto) es que la experiencia nos sirva para transformar la conciencia, reconstruir mientras vivimos, y desarrollar el concepto de comunidad”, expresó Nelson Santos, quien actualmente es el vicepresidente de la Junta Comunitaria El Coquí.

Según este activista comunitario, el trabajo social que ejercen hace más de 40 años – Idebajo desde el 2010 – tiene el propósito de que las comunidades se asuman como tal y adquieran desde la práctica y la convivencia diaria valores como el desprendimiento, la ayuda mutua, y el fortalecimiento de las relaciones humanas. Nelson Santos apuesta a que ese conocimiento adquirido con el trabajo comunitario se convierta en un arma para enfrentar, incluso, el estado colonial de la isla.

Generadores eléctricos solares en El Coquí

Durante la visita al centro comunal el pasado viernes 20, líderes del Proyecto Coquí Solar instalaban dos generadores de electricidad a base de energía solar y varias placas solares. Este equipo fue donado por organizaciones de la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos que han estado apoyando el proyecto de esa comunidad salinense.

La idea de energizar el centro de ese sector es que sirva para que los residentes tengan un lugar para refrigerar medicamentos, tener acceso a computadoras y a electricidad para cargar celulares. Esa misma tarde, según indicó la asesora legal del proyecto, Ruth Santiago, iría Arturo Massol de Casa Pueblo a entregar bombillas solares. Para Santana, después de María, el proyecto alternativo que asesora es más que necesario. Energizar el centro comunal es el punto de lanza para crear una comunidad solar, como han venido proponiendo hace tres años.

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Cuando llega el 30 de octubre corro al huerto de la UPR

El primer semestre del año académico 2017-2018 continúa el 30 de octubre.  El rector, doctor Luis A. Ferrao afirmó que «Estamos conscientes de que tenemos retos que enfrentar a diario en medio de la situación que nos ha tocado vivir como país, sin embargo, es nuestro deber ministerial continuar con nuestra misión de educar y ofrecer a nuestros estudiantes la oportunidad de seguir su carrera universitaria y mostrarle nuestra solidaridad”.

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Mónica Puig y Maria Sharapova llegan a Loíza Aldea

Especial para CLARIDAD

Mónica Puig jugó la final del abierto de Luxemburgo el sábado y después se montó en un viaje de veintiséis horas en avión junto a María Sharapova para llegar a Loíza Aldea, donde su gente se levantó con la esperanza de que hoy recibirían suministros de la tenista boricua en el Centro TAU.

El Centro TAU es una colaboración de cuatro organizaciones comunitarias. La Fundación Ricky Martin provee dirección e infraestructura, mientras Nuestra Escuela tiene a su cargo la educación alternativa en un ambiente solidario. Con el apoyo de Iniciativa Comunitaria en al área de salubridad y prevención de violencia y el de SER de Puerto Rico en cernimientos se desarrolla el potencial de más de 100 niños de Loíza.

A las diez de la mañana el calor azotaba frente a la entrada del centro-escuela, donde cientos de personas ya se amontonaban en fila. «No esperábamos tanta gente», comentó la Directora de la Fundación Ricky Martin, quien estuvo encargada de la logística.

Residentes de los residenciales y barrios aledaños, como María Lacen, hicieron fila en el estacionamiento desde las ocho de la mañana junto a sus vecinos. Algunos dicen haber llegado antes porque se rumoraba que repartirían estufas de gas, «con tanquecito de propano y todo».

Luego de un pequeño recorrido por las instalaciones, la tenista se amarró el pelo en una cola de caballo y junto con Sharapova se trepó en uno de los camiones que aportó la Cruz Roja para la transportación de los víveres y comenzó a repartir.

Además de las estufas con sus tanques y cajas de agua para mil personas, AT&T entregó celulares a cien de los presentes junto con camisetas con el logo de la compañía. Mientras esperaban por los abastos, los loiceños comieron de un almuerzo hecho por la coalición Chefs for Puerto Rico y disfrutaron de paletas de helado. Se repartió lo suficiente para ayudar a más de mil familias.