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Será otra cosa: Cartera pelá

Beatriz Llenín Figueroa / Especial para en Rojo

Con la boca pegada a un megáfono que ellxs también me enseñaron a usar, admití a lxs estudiantes aglomeradxs en la placita entre los edificios Chardón y Celis de la UPR-Mayagüez que lxs docentes sabíamos poco de manifestaciones y que yo llevaba las consignas del día en un papel, para poder recordarlas.

(Algún día intentaré compilar la lista de todo cuanto el arrojo estudiantil nos enseña.)

Era jueves, 15 de junio, en una tarde de sol que, según quien lo interprete, castiga o bendice. Un grupo de docentes sin plaza de la UPR-RUM, junto a profesorxs con plaza solidarixs con nuestra precariedad laboral, realizábamos Cartera pelá: el tour. Con dicha manifestación, hicimos y hacemos una apuesta a la posibilidad de agrietar el entumecido edificio político de la docencia en la UPR y de rasgar el velo de silencio, desconocimiento y miedo sobre la situación de lxs sin plaza en la institución.

El alcance del alza dramática de contrataciones temporeras y congelación de plazas durante la última década está aún por comprenderse (en esfuerzos en pos de ello nos encontramos, tanto desde PROTESTAmos como desde la CoNaD), pero queda claro que la práctica ha supuesto millonarios recortes tácitos para la UPR y su sistema de Retiro. Esos recortes no entran en la misteriosamente voluble contabilidad de la Junta ni del ejecutivo, quienes lideran un saqueo inédito de todo bien público. La UPR y el país no pueden olvidar que dicho expolio se manifiesta paradigmáticamente en la cada vez más abultada fuerza laboral docente cuya fragilidad y “flexibilidad” de empleo se traduce en explotación, subvaloración e inmovilización política.

En este infausto escenario, la mesa de trabajo Lxs sin plaza del RUM se ha organizado y movilizado para resistir sin claudicar a la alegría y a la imaginación. Cartera pelá: el tour recorrió el Recinto de Mayagüez en varias estaciones para concienciar a los diversos sectores universitarios sobre nuestra situación y su vínculo directo con el desfalco del bien común que se cierne sobre nuestro archipiélago. En las semanas que corren, lxs docentes sin plaza, por solo ofrecer un ejemplo, nos encontramos laborando en la UPR sin salario porque “nuestros contratos terminaron,” pero el seguro de desempleo no está desembolsando porque “no estamos aptos y disponibles para trabajar” (¡porque estamos trabajando!). Así de inconcebible es la vida vulnerable a la que nos somete la institución y así de hondo el daño que se le hace a la misión prioritaria de enseñanza, investigación y creación de la UPR.

Durante el tour, llevamos adherido al pecho un Diploma de la Universidad Colonial Neoliberal de Puerto Rico, que nos otorga el excelentísimo grado de doctorxs en filosofía sin plaza. En cada estación, leímos una Declaración y conversamos con lxs presentes, antes de terminar con un carterazo pelao frente a Rectoría. Del interior de las carteras emergían cheques firmados por “Sin plaza y sin miedo” y billetes de juguete ponchados con AUDITORÍA YA, LA UPR ERES TÚ, LA UPR ES SERVICIO ESENCIAL, CON ESTE $ NO SE PAGA DEUDA.

Asimismo, entregamos en Rectoría nuestro Dossier sin plaza, que contiene la documentación requerida para solicitar a la plaza de “Defensorx de la alegría:”

1. Carta de presentación: Declaración de lxs sin plaza

2. Curriculum Vitae: Resoluciones de lxs sin plaza aprobadas en Asamblea Nacional del Claustro, Cayey (5 de mayo de 2017)

3. Carta de recomendación: Carta abierta a nuestrxs colegas en puestos administrativos y a nuestrxs colegas con plazas regulares en la UPR (18 de mayo de 2017)

4. Evidencia de publicaciones: todas las Resoluciones aprobadas en la Asamblea de Claustro del RUM (24 de abril de 2017), en la Asamblea Nacional y en el Primer Pleno Nacional de Docentes sin Plaza (CoNaD) (Río Piedras, 26 de mayo de 2017)

5. Evidencia del impacto de la investigación: Plan SoS para la UPR y el comienzo de la investigación sobre el perfil de lxs sin plaza del RUM que la mesa de trabajo Lxs sin plaza está encaminando al presente

Luego, recorrimos las oficinas de los cuatro Decanatos del RUM para entregar dossiers abreviados y honramos, como corresponde, al Quijote del edificio Chardón con el diploma de doctor en filosofía sin plaza.

Algunxs estudiantes se unieron al tour desde la placita donde hice mi confesión. Sobre las carteras pelás, tiraron sus ATHs. La inclemencia del sol no me ocasiona jamás el llanto furibundo que me provoca la inclemencia del capital para quitarnos toda noción de futuro.

Pero, no.

Cuando volví a la escultura del Quijote a las 6.30 de la tarde, luego de enseñar sin salario mi tercera clase del día, un estudiante que no conozco contemplaba los diplomas sin plaza. Me paré a su lado a pensar en la razón de la locura, en el ímpetu quijotesco y, por ello, hermoso, de nuestra lucha. El estudiante me dijo: profesora, es increíble cómo ellos allá se ganan todos esos chavos y nos tienen acá pelaos. Así mismo es, contesté. Y añadí: pero, no podrán con nosotrxs. El estudiante asintió, convencido.

El retrato de la desgracia

Un día de 1907, André Derain se cruza por la calle con su amigo Picasso y lo invita a tomar unas copas en su atelier. Uno lee esto y piensa: el viejo pintor y su amigo más joven. Error: Derain y Picasso eran casi de la misma edad (uno de 1880, el otro de 1881), pero por alguna rara razón no competían entre sí. Al subir al atelier ese día, Picasso se fascinó de tal manera con la colección de objetos primitivos de Derain que éste le dijo que fuese sin falta a la sección africana del Museo del Trocadero. Picasso insólitamente obedeció y el resto es historia conocida: Picasso pinta Las señoritas de Avignon y cambia las coordenadas de la pintura de su tiempo. Derain, entretanto, parte al frente cuando estalla la Primera Guerra y vuelve de las trincheras convencido del viraje que debe dar su pintura. Sigue siendo el mismo grandote bonachón y sensualista, pero siente que debe ir en una dirección diferente a la de todos sus amigos pintores, intentando una síntesis metafísica entre el primer cubismo y la serenidad de los viejos maestros renacentistas. A su regreso del frente, le dice a Picasso que Las señoritas de Avignon le parece una empresa desesperada y que no le extrañaría encontrar algún día a su amigo colgado detrás de semejante tela. Picasso lo tranquiliza en privado, pero le pide que repita en público el comentario, porque no puede imaginar un “elogio” más efectivo. Derain lo hace y, para la sorpresa general, Picasso sigue frecuentándolo. Lo mismo hacen Giacometti, Braque y un jovencito llamado Balthus, que terminará teniendo un rol decisivo en esta historia.

Por esa época (ya estamos en los años ’30) se produce en París una reacción de varios pintores contra los experimentos de vanguardia. La decisión es menos estética que ideológica: soplan vientos nauseabundos en Francia.

La prensa nacionalista da a esos pintores el título de “La Vuelta al Orden”, que es lo mismo que piden políticamente: expulsión de inmigrantes judíos y bolcheviques, retorno “a los valores franceses de siempre”. Pese a los reparos de Derain, que no comparte uno solo de los ideales de esos pintores, la prensa lo pone a la cabeza del movimiento y lo usa como ariete para fustigar a los vanguardistas, casi en los mismos términos en que Hitler habrá de dividir poco después el arte en “degenerado” y “excelso”. Derain se va de París a un pueblito de las afueras llamado Chambourcy, pero de poco le sirve el cambio de aire: los nazis invaden Francia, la Gestapo le hace saber al pintor que ha sido elegido para integrar la comitiva de artistas franceses que el Führer quiere conocer en Berlín.

Derain contesta que ya no pinta, y mucho menos viaja, pero la Gestapo insiste con la delicadeza que la caracteriza. Poco importa a los franceses que en ese viaje Derain se negara a hacerle un retrato a su admirador, el canciller Von Ribbentrop, y que pidiera (en vano) por sus compatriotas deportados. Terminada la guerra, Derain es acusado de colaboracionismo y, si bien será exonerado de los cargos, su nombre quedará manchado hasta su muerte en 1954.

Retrocedamos ahora veinte años, al momento en que Derain es arrastrado por Picasso, siempre atento a los escándalos, a la primera muestra de Balthus. Ante la reacción incendiariamente adversa, Derain decide dar su apoyo al joven pintor comprando uno de sus cuadros (Picasso promete hacer lo mismo, pero después se olvida, o se arrepiente). En agradecimiento, Balthus se ofrece a pintarle un retrato. Derain le da largas al asunto, pero permite al joven pintor que lo contemple trabajar en su atelier. Los expertos dicen que esas jornadas fueron decisivas para Balthus y él mismo aseguró hasta su muerte que la razón por la cual era tan lento y obsesivo para pintar era porque quería dar a sus cuadros el virtuosismo que Derain conseguía darle a los suyos casi sin esfuerzo. Pero en 1936, cuando Derain acepta por fin posar para Balthus, su moral está en baja. El evento de la temporada es un libro llamado Pour et Contre Derain, en el que una veintena de críticos cuestionan el viraje de su pintura y lo declaran acabado. Con ese estado de ánimo concurre diariamente a posar, durante cuatro meses, al atelier de Balthus. El resultado es uno de los mejores retratos del siglo, pero involuntariamente dio el golpe de gracia a la reputación de Derain, cuando Balthus lo incluyó en su primera exhibición en París después de la guerra.

Admirador del famoso retrato que había hecho Picasso de Gertrude Stein, Balthus dio a su Derain la misma imponente altivez. Y, fiel a su inveterada pasión por las nínfulas, incluyó en el fondo del retrato a una modelo y amante ocasional de Derain. A causa de su proverbial lentitud para pintar, Balthus incluyó a la modelo en el cuadro cuando Derain ya había dejado de posar. Se trataba de una jovencita judía llamada Sonia Mossé, deportada por los nazis y gaseada en Auschwitz. Cuando Balthus exhibió el cuadro en 1946, su recuerdo estaba aún fresco en la memoria de los artistas parisinos y la altivez de Derain en el cuadro fue interpretada como desprecio por la suerte que habría de correr su modelo. La terrible ironía del asunto es que Balthus había pintado a la modelo equivocada: la que trabajaba habitualmente para Derain se llamaba Raymonde Klaubniche, pero compartía pensión con la pobre Sonia Mossé y envió a ésta al atelier de Balthus porque tenía otro trabajo mejor pago.

Derain ya no volvió a París, ni volvió a exponer hasta su muerte. Da escalofríos comparar el último de los autorretratos que pintó con el que le hizo Balthus: nada queda de uno en el otro; no sólo no parecen la misma persona; ni siquiera parecen pertenecer a la misma especie. Aunque Balthus no se atrevió nunca a darle el retrato, siguió visitando a Derain en Chambourcy. En la última de esas visitas, en 1953, le llevó de regalo el ejemplar de los Cuentos Orientales de Marguerite Yourcenar que Derain le había hecho leer en 1937. Derain le pidió que leyera en voz alta el cuento que había sido su favorito en aquel entonces, “Cómo se salvó Wang-Fo”, la historia de un viejo pintor chino condenado por el emperador a que le arranquen los ojos y le corten las manos por pintar el mundo demasiado hermoso; es decir, por falsearlo. El viejo pintor no esgrime ninguna defensa. Sólo pide, antes de que se ejecute la condena, terminar su última obra, un paisaje del mar visto desde la orilla, en el que flota una barca solitaria. Cosa que procede a realizar con tal maestría que el mar se hace realidad y las olas se llevan al emperador y a toda su corte, mientras él se sube a la barca solitaria y se pierde en el horizonte. Cuenta Balthus en sus memorias que, cuando llegó al final del relato, por un instante estuvo convencido de que el horizonte se abriría y el viejo Derain haría un triunfal mutis por el foro junto con el sol poniente, pero los minutos fueron pasando, el sol terminó de ocultarse en el horizonte y, cuando ya había caído la oscuridad sobre ellos, el viejo Derain quebró el silencio para murmurar amargamente al vacío: “Yo no tendré esa suerte”.

Reproducido de Página 12

Topografía: Amor de película – Betances y Lita

En estos tiempos en que se habla mucho de promover el cine puertorriqueño, pregunto, ¿no es hora ya de hacer una película del amor entre Betances y Lita? Aunque para algunos pueda ser “pecaminoso” el amor entre el joven médico y su sobrina me parece una historia poética, romántica y trágica digna de un guión cinematográfico. Cierto que el cineasta T. Román ha hecho un documental, pero una película de ficción, con actores etc., es otro tipo de proyecto.

El punto de partida para el guión, sin duda, sería el conjunto de cartas escritas por Ramón Emeterio que aparecen en el libro Betances de Luis Bonafoux. De dichas cartas se pueden extraer imágenes y situaciones para desarrollar.

Como se sabe, María del Carmen Henri, (Lita) viaja a Francia para unirse con su futuro esposo. En París asistirá a un colegio de señoritas, pero luego se mudará al pueblito de Mennecy donde se hospedará con los Lamire, un matrimonio amigo de Betances. Cuando aparecen las primeras fiebres, Betances se trae a su novia a París. Vinculado a Mennecy aquí ya encontramos un dato importante que puede cobrar protagonismo. Luego del regreso a Puerto Rico, nos enteramos de un hecho triste y perturbador. Betances le confiesa al Dr. Leroux (el 25 de noviembre de 1859) lo que no le ha dicho a sus familiares. Dice que no se perdonará el haberse traído a Lita a Francia, y luego se pregunta si hizo bien en haberla sacado de Mennecy para traérsela a París, toda vez que en el pueblito no había fiebre tifoidea, solo unas fiebres intermitentes que con el tratamiento adecuado se podían curar. “Mais a Mennecy il n’y a pas de fievre typhoïde qui . . . guerissent toujours . . .” A Ramón Emeterio le torturará la idea de que Lita quizás se pudo haber salvado si él no se la hubiera llevado a París. Este sentimiento puede ser un aspecto clave a tomar en cuenta en la creación del personaje de Betances.

Hay que crear escenas para mostrar la personalidad de Lita y cómo se manifiestan sus cualidades.

En el Colegio en París, Lita impresiona a la directora. Escribe Betances: “Bien pocos días necesitó para hacerse querer muchísimo de sus compañeras y admirar de la misma directora. Esta señora, cada vez que hablaba conmigo no dejaba de ponderarme su educación escogida, su discreción, su gusto exquisito, su amabilidad, su dulzura y su buen humor.” (Carta a Ana Betances, 18 de mayo de 1859.)

En Mennecy se gana el aprecio de varios de los habitantes. Por ejemplo, el de un obrero. Cuenta Betances: “Una vez me hizo saber que en el pueblo donde vivía se hallaba un hombre de mérito, un obrero ya viejo, que había inventado una máquina para simplificar sus trabajos, y que sin embargo, no gozaba allí de la consideración que se merecía. Quiso que fuésemos a visitar su taller. [. . .] ¡Menos de un mes después, el buen obrero venía llorando tras el ataúd sin vida hasta el cementerio!” (Carta a Teresa Betances 23 de mayo de 1859.) Díganme si eso no constituye una buena escena. Siguen los ejemplos: “¿Usted no sabe lo que sucedió aquí una vez? Ella fue con su amiga, su hermana, Mme. Lamire, a hacer una visita a una señora anciana ya y que vive en su castillo al lado de Mennecy. Pasaron allí medio día apenas, y la señora quería ya que se quedase con ella y que fuese su hija.” (Carta a Francisco Betances, 28 de mayo de 1859.)

La imagen del último abrazo es una escena de intenso patetismo romántico. Narra Betances: “El último que le di fue al ponerla en el ataúd, ¡cuando ya estaba pálida y fría! Le di un abrazo y le puse su anillo y le juré fidelidad. Ese ha sido mi casamiento . . .” (Carta a Francisco Betances, 28 de mayo de 1859.)

También es importante mostrar los efectos de la muerte de Lita en la gente del pueblo. Cuenta Ramón Emeterio: “Muchas veces encuentro flores en su tumba. Unas las pone su amiga; otras, no se sabe quién las lleva; me dicen que las muchachas del pueblecito donde está enterrada.” (Carta a Clara Betances, 14 de agosto de 1859.) Hay más. Le cuenta Betances a su amigo Ruiz Belvis: “En Mennecy una pobre muchacha que la veía algunas veces se halla indispuesta, le dicen que ha muerto y desde ese momento entra el delirio y queda como ella, seis días delirando.” (Carta del 28 de junio de 1859.) Lo que observa Betances y lo que le cuentan serán prueba de la naturaleza sagrada de Lita, y por lo tanto, causa para su adoración.

El regreso de Betances a Puerto Rico con el cuerpo de Lita pone en escena la amistad de Segundo Ruiz Belvis y Francisco Basora. Ramón Emeterio está determinado a llevar a Lita a su tierra y enterrarla. El proyecto le tomará siete meses. El 31 de agosto de 1859 le escribe a Ruiz Belvis, le da instrucciones a su amigo y espera lo mismo de él.: “No le escribo a nadie de la familia, por no decir mis proyectos, no sabiendo lo que tú has resuelto allá. Espero en Santo Tomás tus instrucciones, si tú no puedes venir. Basora te dirá por el próximo correo el día fijo de mi salida. Llevo una escopeta y mis pistolas revólveres. Saca un permiso o avísale a Carmona.”

El destino final de la amada es imagen obligatoria. El entierro de Lita fue el 13 de noviembre de 1859, en Mayagüez, un día lluvioso. El ataúd estuvo en casa de Betances durante los quince días que duró la espera del permiso (desde el 29 de octubre). Durante ese tiempo, Ramón Emeterio permanece al lado del ataúd. El día del entierro, a pesar de la lluvia, el pueblo no dejó solo a Ramón Emeterio y su familia. En carta del 26 de octubre de 1859, al matrimonio Lamire, dice Betances que todo el mundo vino a acompañar a Lita hasta su lugar de reposo: “tout le monde est venu l’accompagner jusqu’au lieu de repos”.

Hay más imágenes y situaciones para la película, pero no hay espacio en esta página. Baste mencionar, por ejemplo, el anillo hecho de oro de Corozal y el vestido de novia que todavía deben estar con ella, el delirio durante los últimos días, las visiones y pesadillas de Betances luego de la muerte de su novia, las instrucciones para la construcción del ataúd, las visitas diarias de Ramón Emeterio al cementerio en Mayagüez donde habla con Lita y lee hasta el anochecer, así como la transformación final de la amada en símbolo de Borinquen.

El final de la película podría coincidir con el tiempo del primer destierro de Betances, en 1860, a consecuencias de su labor abolicionista. Esto marcaría una nueva fase en la vida del personaje que merecería otras producciones cinematográficas.

Ante la idea aquí esbozada tal vez alguien diga que no es más que romanticismo passé. Puede ser. No obstante recordemos que la idea de la independencia es hija amada del Romanticismo, y todavía la queremos. Pero, sobre todo, es Betances, desde su dolor de novio apasionado, el que pide en sus cartas que no olvidemos a Lita. Aquí, pues, se quiere honrar la súplica –llamado irresistible- de un enamorado.

El autor es poeta y profesor de la UPR, en Río Piedras.

No al muro: Ideología y “apps”

El diseñador de aplicaciones y videojuegos, Carlos Marcial Torres ha recibido centenares de mensajes de odio en la última semana. Es una buena señal. La derecha pro-Trump ha visto su “Stop de Wall”, una app para móvil a partir de una breve reseña en Breitbart News. Breitbart es el sitio de noticias de lo que se ha dado en llamar la “derecha alternativa” y su director durante cuatro años fue director de estrategia de la Administración Trump. Por supuesto, no nos interesa esa plataforma fascista sino el trabajo del profesor puertorriqueño que allí se menciona.

Torres creó la aplicación en la que el jugador trata por todos los medios de impedir la construcción del muro en la frontera con México. Usted puede evitar que la fantasía delirante de Donald Trump se haga realidad. Está claro que esa fantasía recibe sustento de medios corporativos, el Partido Republicano y 58 millones de votantes. Es como si el delirio se hubiera insertado en el disco duro de millones de cerebros a través de otras aplicaciones. Esa preeminencia de lo mediático es obvia y así comienza StopTheWall: “Welcome to the world of the media”.

El boricua, nacido en México, ha leído algunas de las reacciones de esa derecha en los medios corporativos y, sobre todo, en Breitbart. Señala que se trata del consabido racismo, y el hecho de ser puertorriqueño ha exacerbado las reacciones. Cuando se enteran de que es profesor de historia, teoría y crítica de cine en el Tecnológico de Monterrey, la confusión entre los lectores de medios de derecha se hace mayor. Tú sabes, en esta parte del mundo (Latinoamérica y el Caribe) la gente no se supone que piense. Así que al racismo se suma el antintelectualismo que domina a la sociedad norteamericana. Por otro lado “que un gringo tome la decisión final e inapelable de que Puerto Rico no puede ser un estado de los EEUU es un triunfo total”. Así lo han expresado algunos en la sección de comentarios de Breitbart.

Mediante el desarrollo de este tipo de aplicaciones y juegos con conciencia social, Torres intenta ingresar en el aspecto de una cierta educación política usando los medios del “enemigo”. Aunque la aplicación se puede conseguir de manera gratuita a través de Apple Store y Google Play, la versión pagada es la que prefieren los que escriben comentarios de odio. De modo que usan su dinero para ayudar a cumplir un sueño de Carlos, crear una compañia de juegos y aplicaciones políticas. “Se trata de expropiación digital. Ellos ni se enteran”

La creación y diseño de aplicaciones forma parte, además, de una postura racional con respecto a la importancia y pertinencia de la tecnología de medios, informática y ocio en nuestro entorno. En Puerto Rico hay miles de usuarios de aplicaciones y juegos especialmente diseñados para móvil. Para el profesor, lo urgente es que se pase a producir y diseñar. Señala por ejemplo que en Cuba y en Bolivia se desarrollan más videojuegos y aplicaciones que en la isla. En Bolivia, por ejemplo, hay unos 4 millones de dispositivos móviles conectados a Internet. Se trata de una industria incipiente que ha generado creadores que han ganado premios internacionales. En Cuba videojuegos como “La Neurona” fueron creados por esfuerzos conjuntos de la Universidad de las Ciencias Informáticas, Desoft y los Estudios de Animación del ICAIC. Se trata de aplicaciones con arraigo en la población. Pero si usted quiere ver el trabajo que se hace en Cuba relacionado con tecnología, cultura y sociedad, tiene que acceder a Cachivache Media.

En México, donde vive Torres, se encuentra una de las empresas más exitosas de latinoamérica, Kokonut Studio, que se inició diseñando páginas para internet y se transformó en un proyecto empresarial hace poco más de un lustro. Sky Hero es la app más conocida y recientemente crearon “El Chavo Kart”.

Puerto Rico, a pesar de contar con una infraestructura digital que puede considerarse mejor, la producción de aplicaciones y videojuegos se encuentra rezagada con respecto a estos países. ¿Por qué?: “Probablemente porque la colonia es una mala programación. Imita. No hay un código limpio. Hay que cambiar esa programación y crear un código con menos línea, más eficiente”, dice, echando mano a la analogía tecnológica.

Carlos entro a la UPR a estudiar literatura comparada. Luego en un bachillerato interdisciplinario añadió estudios de cine y cursos en la Escuela de Comunicación. Realizó cortometrajes por su cuenta. De ahí decidió marcharse a hacer su maestría en Londres y en una prestigiosa escuela de drama se especializó en dirección de cine. Mientras tanto, en la capital de Inglaterra, se alimentó de sandwiches todos los días. Agradece además la solidaridad de un exiliado chileno que le permitió vivir sin demasiados gastos ni sufrimientos.

Torres regresó a trabajar a la isla y realizó varios proyectos publicitarios. Sin embargo, aprovechó su amor por México y se lanzó a vivir en ese país con sus ahorros. Apareció la oportunidad de trabajar en el Tecnológico de Monterrey y solicitó, sin demasiadas esperanzas, pensando en que necesitaba alguna ayuda de funcionarios o amigos dentro de la institución. Se equivocó. Consiguió la plaza y es profesor de dirección de cine, actuación para cine y otras argucias.

Para quien fuera estudiante de literatura por su afición a las narraciones (y aspirando a ser escritor) el cine provee espacio para narrar. Y los videojuegos no son otra cosa que un medio alternativo de contar. “Quería narrar. Instalé un programa de edición en mi computadora y a partir de mi formación en literatura, la teoría que aprendí en la UPR, de aprender lo técnico en You Tube como buen millenial, hice mis primeros trabajos. Cortometrajes. Eso gracias a esa relativa democratización de la información que permite la tecnología actual. Mi interés por la ciencia ficción me llevó a aprender a hacer mis propios efectos especiales”

“Creé una empresa, en desarrollo, Obxidiana, con la que pretendo explorar nuevas formas de narrar, utilizar los recursos interactivos, la programación para explorar medios narrativos que tengan un buen soporte estético y un contenido social y político. Para mí eso es imprescindible, ese contenido político. No es arte por el arte mismo. Creo que eso no existe. Además todos los que hemos leído algo de Aristóteles sabemos que el hombre es un animal político. El hombre y el animal, por naturaleza son sociales, pero solo el hombre es político y unos más animales que otros”.

El profesor, que aclara que nunca ha sido un gamer, propone entonces crear juegos políticos que tengan y propongan compromiso y sensibilidad. Los juegos en general pueden centrarse en la fantasía. Sin embargo muchos de ellos son realmente ideológicos. Comenta que existe un juego en el que el jugador es un mercenario que busca atrapar y matar a Fidel. El first-person shooter, un género del video juego centrado en un arma individual en contexto de combate, culmina encontrando al fallecido líder cubano que se encuentra acompañado por una prostituta y la usa de escudo humano. Ideológicamente terrible. Entonces ¿por qué no crear videojuegos de otra índole? “¿Te imaginas un videojuego tipo Mario en el que Ricky Roselló salta y brinca obstáculos para llegar a la estadidad y esta se aleja siempre? ¿Un juego en el que Filiberto esté defendiéndose de sus doscientos atacantes en Plan Bonito?”

Ciertamente, los videojuegos pueden ser interpretados como armas ideológicas. En muchos de ellos, las referencias reales (políticas, históricas, demográficas) se hallan entremezcladas con pura ficción especulativa que coincide, no de manera inocente, con la celebración de poderes absolutos entregados a agentes dormidos del gobierno norteamericano que toman las calles para combatir el terror. En ninguno de ellos se defiende una sociedad, una cultura o a ciudadanos. Generalmente se defienden propiedades, o el propio poder absoluto.

¿Es hora de crear apps y juegos con conciencia política y social? ¿Diseñar para la solidaridad, la defensa de la tierra y el mar, y los ciudadanos? Hace rato que es tiempo. Carlos Marcial Torres es uno de esos nuevos creadores. Por supuesto, ha recibido los insultos esperados de la derecha alternativa, que no es otra cosa que la derecha de siempre, racista y xenófoba. Lo importante es que ha recibido el apoyo inmenso de los miles de personas en todo el mundo. De Asia a Europa, de México a Puerto Rico.

Trump: Truenos y trampas

Mucho se ha dicho y se dirá sobre el grotesco show que tuvo lugar en Miami el 16 de junio y las mentiras y amenazas contra Cuba allí proferidas. El discurso de Trump, incoherente y torpe como todos los suyos, dejó en claro al menos dos cosas: que hará todo lo que pueda para endurecer la política contra Cuba, anulando los tímidos pasos que había dado su predecesor y que el actual Presidente es un mentiroso irremediable.

Es costumbre allá en el Norte mezclar la política con el espectáculo, la información con el divertimiento, aunque sea, como en este caso, de pésimo gusto. Para quien lo observa desde fuera es recomendable una buena dosis de duda cartesiana y la prudencia necesaria para no dejarse confundir. Sobre todo si se trata de lo que diga alguien como el estrafalario ocupante de la Casa Blanca.

Con razón la congresista federal Barbara Lee, incansable luchadora por la justicia y los derechos civiles, al rechazar el discurso de Trump, subrayó la importancia de pelear por evitar que las regulaciones específicas para traducir en normas obligatorias la directiva presidencial sean aun más perjudiciales para los pueblos de los dos países. Allí mismo ese día se dio una prueba evidente de la justeza de su preocupación.

En su perorata Trump anunció que iba a emitir una nueva orden ejecutiva para reemplazar la ya derogada que había orientado la política de Obama en sus últimos dos años. Allí delante de todos, estampó su firma en el documento que aparece en el sitio oficial de la Casa Blanca pero que nadie leyó.

Lo que dijo no corresponde exactamente con lo que suscribió y esto último es lo que vale, lo que tiene fuerza legal y guiará la conducta de su Administración. El contraste es evidente, por ejemplo, en el caso de las remesas que reciben muchos cubanos en la isla de sus familiares residentes en Estados Unidos. Según el que habló en Miami tales remesas continuarían y no serían afectadas.

Pero allí mismo, en el mismo acto, sin esconderse, firmó una orden que dice exactamente lo contrario. A esta cuestión de las remesas dedica varios párrafos el documento titulado “Memorandum Presidencial para el Fortalecimiento de la Política de Estados Unidos hacia Cuba”, que firmado por Trump publicó la Casa Blanca y con todas las letras establece que serían millones los cubanos residentes en la isla a quienes no se les permitiría recibir remesas.

En la Sección III, inciso (D) la definición de “funcionarios prohibidos del gobierno de Cuba” se amplía ahora para abarcar más allá de los dirigentes del Estado y el Gobierno cubanos a sus funcionarios y empleados y a los miembros y empleados de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, a los cuadros de la CTC y a los de los sindicatos y los Comités de Defensa de la Revolución locales. El profesor William M. Leogrande calcula que se trataría de más de un millón de familias.

Trump alardeó de que echaría abajo todas las medidas adoptadas por Obama y probablemente se propone hacerlo. Pero sabe que ello contradice los intereses y opiniones de algunos sectores empresariales vinculados al Partido Republicano y por eso se escudó tras su retórica agresiva y su jerga a menudo indescifrable. Respecto al tema de los cubanos y las remesas no le quedó otro remedio que emplear su arma favorita: la mentira.

Habrá que ver ahora como redactan y aplican esta nueva orden que pretende castigar al conjunto de la población cubana.

Reproducido de: www.poresto

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