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“Anoxia” o el humedal más grande del área metropolitana

Tengo que preguntar si el director Joaquín Octavio y las tres mujeres danzantes de La Trinchera querían sofocarnos. No hablo en metáforas. Estar encerrados, persianas cerradas y sin aire acondicionado, en el segundo piso de la Casa de la Cultura Ruth Hernández en Río Piedras, nos deja empapados de sudor. De pie y moviéndonos de gesto-imagen a gesto-imagen, sin querer acercarse pegajosamente a los demás espectadores, sin suerte intentamos abanicarnos con la hojita del programa de Anoxia, presentada en el centro de Río Piedras del 21-23 de junio.

Este acto –Anoxia– danzado, a veces hablado y siempre visceralmente sentido, recrea táctilmente la vida del mangle del sector Juana Matos de Cataño, “el humedal más grande del área metropolitano”. Nace de la entrevista que el director de la pieza, Joaquín Octavio González, hizo a don Pedro Carrión, “maestro . . . de la tradición oral”, en la casa donde nació y todavía vive en la comunidad de Juana Matos.

Según González, “cada imagen se dibujaba perfectamente, cada personaje del pasado volvía a la vida durante nuestro intercambio”. Fue “una inmersión en lo más profundo de su memoria y en la de las generaciones que habían llegado al mangle virgen para habitarlo. . . . Nos apropiamos de su testimonio, inspirados por las imágenes, frases y personajes de Juana Matos . . . “.

Por eso sufrimos, aunque temporera y ligeramente, como, tal vez, sufrían los residentes del mangle en su lucha por sostener sus vidas, casas y familias y de mantener su comunidad frente al empuje inexorable hacia la “modernidad”, el cemento y los residenciales que ahora definen Juana Matos. Sentimos la “anoxia” –la falta de oxígeno, de aire a los órganos–, la humedad, el calor y encerramiento claustrofóbico del mangle hasta que finalmente abren las persianas y el aire fresco de la noche entra para dejarnos respirar y refrescarnos de nuevo.

Es solamente por un rato, porque la encerrona regresa para agarrarnos, ahora acompañada por una luz proyectada intrusiva y violentamente sobre los ojos y cuerpos miméticos de las danzantes y nosotros como si fueran las fuerzas destructoras de los focos de puercas y “diggers” trabajando por la noche para desahuciarnos al próximo día.

Cómo contar sin narrar, sin representar; cómo transmitir experiencias y cuentos cuerpo a cuerpo, nervio a nervio; cómo imaginar, danzar, fiscalizar el diario vivir a través de gestos y el movimiento. Beatriz Irizarry, Cristina Lugo y Marili Pizarro –las danzantes de La Trinchera– encuentran las formas de cada una ser tanto partera como mujer dando a luz, de ser madres, abuelos, hijas, padres, abuelas, hijos, pero casi sin género, de lavar ropa, tenderla para secar, de subir a las vigas del segundo piso de la Casa Ruth para enganchar y colgarse como la ropa, de traer, ensamblar, manejar y mudar sillas y sillones viejos. Sus actos reclaman al mangle como un espacio siempre mojado pero recuperable y vivible, como maneras de sostener redes de vivencias compartidas, de sufrir y morir pero principalmente de sobrevivir.

Las actoras-danzantes se exprimen hasta quedar exhaustas, repitiendo, repitiendo, forzando, forzando, otra vez, otra vez, otra vez hasta que la vida ya se ve claramente como una pelea constante contra los elementos de agua, sol, vegetación y pestilencia, por un lado, y la intromisión violenta del “progreso”, por otro.

En el calor de la claustrofobia experimentamos un proceso de aprendizaje y compartimos memorias que no son precisamente las nuestras pero sí también son parte de nuestros pasados y presentes. Qué orgullo tener talentos, mentes y cuerpos así expresivos y entrenados trabajando en el teatro actual. Gracias a La Trinchera, Joaquín Octavio y sus colaboradores por hacernos sentir incómodos y deleitarnos a la misma vez.

Comencé esta reseña pensando en escribir sobre “Privada” de Teresa Hernández que estrenó (14 – 18 de julio) en La Beckett (café, teatro, cine), también en Río Piedras, una semana antes del estreno de “Anoxia”. Existe un doble enlace entre las obras, el primero siendo el pueblo de Río Piedras como centro teatral, como era en la década antes de 2011, cuando cerró el teatro-estudio Yerbabruja.

El segundo, y más importante, es la noción de escribir desde el cuerpo y el espacio teatral.

Ese tipo de escritura corporal ha caracterizado el trabajo de Teresa Hernández al crear varias de las obras puertorriqueñas más impresionantes de los últimos 25 años. “Isabela diserta”, “Acceso controlado”, “La nostalgia del quinqué . . . una huida”, “Salve la reina”, “Nada que ver” y “Coraje” sirven de ejemplos de la trayectoria de la dramaturga-performera más destacada del teatro puertorriqueño actual (ver: hemisphericinstitute.org/hemi/fr/modules/itemlist/category/341-thernandez).

Yo diría que “Anoxia” cae dentro de la secuela general de las obras de Hernández y sus colaboradores desde los años noventa. La creación de la vida discursiva y visible exterior y, en contra-distinción, la vida interior o “Privada” de Lázara-Teresa, Teresa-Lázara, mujer, si entendí bien, puertorriqueña-cubana de 52 años que nunca ha vivido fuera de Puerto Rico pero que ha mudado de lugar en lugar cuidando su abuela, continúa la trayectoria de acciones agudas, atrevidas e incisivas de Hernández.

Sin embargo, y a pesar de la abrumadora evidencia crítica, sigue siendo necesario defender la estatura artística e intelectual de Hernández. Encuentro esa situación ser de gran interés crítico y cultural y escribiré tanto de ella como de la obra “Privada” próximamente.

La familia humana y la casa común

Cada año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consagra el 11 de julio como “Día mundial de la población”. El objetivo es llamar la atención de la humanidad sobre el hecho de que, cuanto más aumenta la población mundial, más se hacen necesarios planes para favorecer la vida de todos. Además, es urgente un mayor cuidado con el planeta, para que ese no se vuelva inhabitable.

Los datos actuales demuestran que: la humanidad cuenta con 7, 3 mil millones de personas. China y India siguen siendo los países más poblados. Cada año, la población mundial registra un aumento de 75 millones de personas. La población crece en África y en los países pobres pero disminuye en algunos países ricos. Además, el tiempo y condiciones de vida también son escandalosamente discrepantes. En los países más ricos, cada vez más, las personas llegan a cien años. Mientras en Japón y Suecia, la media de vida va más allá de los 80, en países africanos, como Zambia y Zimbabue, la media de vida no pasa de 35 años.

En 2015, la ONU publicó los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el Mundo que se quiere alcanzar en los próximos quince años. Para 2030, se espera que la humanidad haya logrado proporcionar seguridad alimentaria y agua potable para toda la población de la tierra. Científicos de todo el mundo afirman que si la sociedad dominante no cambia el rumbo del desarrollo y ese modo de organizar el mundo, la misma vida en la Tierra está amenazada. En esos últimos años, científicos de diversos países han estudiado la cantidad de energía o calor que entra en la atmósfera y se acumula en los océanos, los glaciares y el propio suelo de la tierra. Descubrieron que el calor allí acumulado es equivalente a 0, 58 W / m2. Es un calor equivalente al provocado por la explosión de 400 mil bombas atómicas. Ante esta realidad, es urgente que la sociedad civil se organice más y presione a los gobiernos y empresas para que asuman su responsabilidad en relación al futuro. En el día mundial de la población, es importante reflexionar sobre qué mundo entregar a los hijos de nuestros hijos.

Quien cree en Dios como Amor sabe que, al agredir la naturaleza, se ataca al propio Creador. Al mismo tiempo, cuando trabajamos para salvar un manantial, preservar las plantas o simplemente posibilitar una agricultura ecológica, estamos cuidando de la continuidad de la vida y, concretamente, del futuro de la población humana. Estamos colaborando con el trabajo divino del Espíritu Madre de la Vida, presente y actuante en cada ser vivo y en todo el universo, en un proceso de creación permanente.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

La canalla mediática y la violencia

¿Qué son estas imágenes? ¿Denuncian la feroz represión del “tirano” Maduro? No. Es la que se ejerce en el Chile democrático –aquella tan publicitada “feliz copia” del Pacto de la Moncloa– contra manifestantes pacíficos que no levantan barricadas o guarimbas, no queman vivas a personas rociándolas con gasolina y prendiéndoles fuego, no arrojan bombas incendiarias contra jardines infantiles y hospitales, no destruyen autobuses por centenares, no saquean comercios ni depósitos de alimentos ni fabrican obuses caseros para atacar a las fuerzas del orden, ni disponen de francotiradores para escarmentar a quien intente atravesar la guarimba u oponerse a sus tropelías.

Son gentes que salen a la calle a protestar, sin ningún tipo de armamento; en muchos casos niños mapuche y en otros estudiantes y mujeres reprimidos –con la brutalidad que demuestran las imágenes que acompañan esta nota– por los Carabineros que, a diferencia de la Policía Nacional Bolivariana, no tienen prohibición para llevar armas de fuego. Son imágenes estremecedoras que hablan de los límites a que llega la violencia represiva en un país cuyo gobierno se permite dar lecciones de democracia y derechos humanos a Caracas.

Con perversión, la canalla mediática oculta esta realidad y pone el grito en el cielo y vomita una catarata de insultos cuando el autor de estas líneas le dice al gobierno del presidente Nicolás Maduro que debe intervenir con todo el rigor de la ley para evitar la metástasis de la violencia. Esta es concienzudamente ejecutada por la fracción terrorista de la oposición en cumplimiento del programa elaborado por el Comando Sur para derrocar a Maduro y sintetizado en un documento cuyo título lo dice todo: “US Southcom Operation “Venezuela Freedom”, American Strategy to Overthrow the Maduro Government”. [1]

Pese a ser minoritaria aquella fracción, apoyada sin reservas por el Comando Sur y su jefa civil, Liliana Ayalde (la tenebrosa ex embajadora de Estados Unidos en Paraguay y Brasil cuando se perpetraron ambos golpes de estado), tiene intimidados e inmovilizados con sus sicarios a los sectores de la oposición conscientes del catastrófico desenlace que puede tener la crisis y proclives a buscar una salida política a la misma. Pero estos se ven imposibilitados de hacerlo porque serían considerados traidores por los violentos que han dado muestras de estar dispuestos a hacer cualquier cosa, inclusive matar a opositores renuentes a acompañarlos en su orgía de sangre y destrucción.

Con su interminable cadena de “posverdades” y “plusmentiras”, como acertadamente lo señalara Fernando Buen Abad, los medios de comunicación hegemónicos se convirtieron en cómplices y, en cierto sentido, autores intelectuales de la destrucción y las muertes que ha provocado la ofensiva de los vándalos, presentados ante el público como la valiente y pacífica oposición democrática enfrentada a la cruel tiranía de Maduro. Nada nuevo: repiten la operación que hicieran, por ejemplo, en Nicaragua cuando los mercenarios que atacaban al recién instalado gobierno sandinista fueron glorificados como virtuosos “combatientes por la libertad”. Lo mismo en Libia, con los mercenarios implantados en Bengasi para dar inicio a la demolición de ese país. Medios que aplauden o exigen la “mano dura” contra la protesta social en Chile, o en Argentina o Brasil, pero que con infinita inmoralidad califican de “brutal represión” a la prudente y cuidadosa contención que con gases lacrimógenos y cañones de agua hace el gobierno bolivariano para controlar a quienes saquean, destruyen y matan. Exigen, y esto también está en el Plan del Comando Sur, que el estado desentienda de su obligación de preservar el orden público y deje a la sociedad, indefensa e inerme, a merced de terroristas y sicarios.

Totalmente subordinados a las ambiciones imperiales lo que estos medios buscan con su escandalosa manipulación (des)informativa es sembrar el caos y la anarquía, provocar una crisis humanitaria y la disolución de toda la trama social, instalando en Venezuela una suerte de bárbaro “estado de naturaleza” hobbesiano en donde el hombre sea el lobo del hombre. Acuciada por el malhumor social que provoca el desabastecimiento programado de bienes esenciales (igual que en el Chile de Allende) y el terror de la violencia ciega, la sociedad se desintegra y se repliega sobre un feroz individualismo tipo “sálvese quien pueda”.

Destruido o paralizado el estado y, por consiguiente, desaparecida la institución que salvaguarda el orden público, nada podría ya frustrar la obsesión norteamericana de apoderarse, para siempre, del petróleo venezolano. Este es el plan, un plan concebido a escala planetaria para dejar a los pueblos indefensos ante la voracidad imperial que se arroja sobre ellos para despojarlos de sus riquezas. Es lo que Washington hizo en Libia e Irak, y lo que ahora quiere hacer en Venezuela, sede de la mayor reserva petrolera del planeta. Por eso la oposición cipaya y sus peones mediáticos alientan la violencia y procuran inmovilizar con sus chantajes al gobierno de Maduro, para que finalmente reine el caos. En los papeles, el plan parece perfecto. Pero en la patria de Bolívar, Zamora y Chávez, el imperialismo y sus compinches se encontrarán con la horma de sus zapatos. Chávez no pasó en vano y el bravo pueblo chavista y su gobierno sabrán, con ejemplar heroísmo, triunfar en esta batalla decisiva para su futuro como nación independiente y soberana.

El autor es director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (PLED), Buenos Aires, Argentina. Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013. Reproducido de www.alainet.org

[1] Ver https://www.globalresearch.ca/us-southcom-operation-venezuela-freedom-american-strategy-to-overthrow-the-maduro-government/5530383 . Según el New York Times el Comando Sur ha negado la autenticidad de este documento, que establece doce pasos para derrocar a Maduro, mismos que se han venido cumpliendo meticulosamente. Es una arraigada costumbre norteamericana que cada vez que se filtra un documento de este tipo sea inmediatamente descalificado por la agencia en cuestión. Pasó en los años setenta cuando Daniel Ellsberg entregó al New York Times documentos secretos del Pentágono en relación con la Guerra de Vietnam. Poco después se reconoció su carácter genuino y fueron publicados con gran éxito editorial en todo el mundo. Lo mismo hicieron las autoridades norteamericanas con los Wikileaks. Hace más de un año que el periodista argentino Héctor Bernardo dio la voz de alarma en relación con los planes del Comando Sur en Venezuela. Ver https://www.diariocontexto.com.ar/2016/04/29/operacion-venezuela-doce-pas….

La OEA y otras infamias

Una vez más fracasó la OEA. Pese a las presiones de Washington y las febriles maniobras de Luis Almagro no pudieron condenar a la Venezuela bolivariana y chavista en su reunión en Cancún, México. Para ello había sido convocada en el balneario mexicano.

Para eso y nada más. Se le ordenó ejecutar un fratricidio y al mismo tiempo ignorar los problemas reales que laceran a los pueblos supuestamente representados en el exclusivo hotel.

Del encuentro no salió una palabra sobre los niños de Ayotzinapa, ni sobre los periodistas asesinados, o los desaparecidos, o los inmigrantes acorralados, o las poblaciones originarias explotadas y perseguidas desde el Río Bravo hasta la Araucania, ni los obreros y estudiantes reprimidos por todas partes. Nada acerca del golpe de estado en Brasil. Ni siquiera una queja por el infame muro de Trump. Se les exigió sólo apuñalar por la espalda a un estado que a nadie ha causado daño y algunos lo hicieron sin pestañear.

El Imperio consiguió el apoyo de un grupo impresentable en el que figuraban golpistas y pseudodemócratas, corruptos y represores que tienen en común el rechazo de sus pueblos. Todos los que se conjuraron para condenar a Venezuela deben afrontar al interior de sus fronteras la oposición creciente de los trabajadores, los jóvenes y muchas más víctimas del modelo neoliberal que es intrínsecamente injusto, antidemocrático y servil al dominio extranjero.

Ninguno de ellos ha sido capaz de censurar la abierta intervención imperialista ni de solidarizarse con un pueblo hermano. El Gobierno bolivariano, en contraste evidente, no sólo ha sacado de la miseria a millones de sus ciudadanos sino que además ha dado muestras de ejemplar solidaridad para con los demás pueblos de la región.

Lo ocurrido hace recordar los años Sesenta del pasado siglo cuando Estados Unidos empujó a una mayoría a convertirse en cómplices de la agresión militar y el bloqueo contra Cuba. Ahora la historia parecía repetirse aunque con algunas diferencias que vale la pena destacar.

Salta a la vista ante todo la actitud del país anfitrión. Cuando se actuó contra Cuba la diplomacia mexicana mantuvo su rechazo solitario y digno. Ahora fue protagonista principal en la maniobra contra la Patria de Bolívar. Otros, hace medio siglo, tuvieron al menos la prudencia de abstenerse. Entre estos últimos estuvo Chile gobernado por Jorge Aessandri y la derecha conservadora y que hoy bajo una coalición que se dice democrática se sumó sin reparos al alevoso ataque.

La diferencia más notable, entre los dos resultados, sin embargo, estriba en que, pese a todo, los yanquis no pudieron alcanzar la mayoría requerida. No pudieron porque lo impidió un conjunto de países que no eran miembros de la OEA, pues aun estaban sometidos al colonialismo, cuando Cuba fue condenada en Punta del Este.

Los países caribeños, estados jóvenes y de territorios y recursos limitados, siguieron políticas verdaderamente autónomas desde el momento en que asumieron su soberanía. Cuando la obtuvieron establecieron vínculos de respeto y amistad con la Isla asediada y se negaron a plegarse a la política anticubana.

Ahora se unieron a otros que en el Continente siguen resistiendo la ofensiva imperial para evitar un nuevo crimen contra Venezuela.

En los años Sesenta Washington además del garrote ofrecía una zanahoria. Hablaban entonces de una pretendida nueva relación, que bautizaron como “Alianza para el Progreso” y que pronto se disolvió en la nada y desembocó en el agujero negro de las peores tiranías.

Es francamente patético el espectáculo denigrante de unos gobernantes, algunos sobrevivientes –herederos– de aquellas dictaduras, obedientes a la voz de mando de quien desde la Casa Blanca los humilla y desprecia y ya no les ofrece siquiera la olvidada zanahoria.

Pero resulta esperanzador ver a los más pequeños rebelarse y actuar con dignidad.

Reproducido de: www.puntofinal

Entrevista a Horacio Sevilla Borja “El anexionismo es la antítesis de la descolonización”

Por Vanesa Baerga/Claridad

Su voto fue decisivo para que en el 1972 el caso de Puerto Rico entrara al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Horacio Sevilla Borja, fue el delegado que en representación del Ecuador dio ese voto histórico, según él mismo lo describe, por el cual, con solamente un voto, este tema se examina en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas cada año.

Eran los tiempos de la guerra fría y según los sondeos internos había un empate de once a favor y once abstenciones acerca del caso de Puerto Rico, y el Ecuador hasta esa época se había abstenido. El tema de Puerto Rico había salido de los ámbitos del también llamado Comité de los 24 y por lo tanto no estaba incluido en la agenda.

“Estados Unidos era muy activo en el tema de impedir que se apruebe el tratamiento del caso de Puerto Rico en Naciones Unidas. Ese año el Ecuador tomó la decisión de cambiar su voto, de votar a favor de la inclusión. Yo fui el delegado que di ese voto y como consecuencia de eso, ese tema se trata en Naciones Unidas. Imagínate cómo puedo estar, desde el punto de vista nacional, desde el punto de vista de latinoamericano y desde el punto de vista personal, cercano a la independencia de Puerto Rico,” sostuvo.

Para ese entonces, Horacio Sevilla Borja representaba al Ecuador ante las Naciones Unidas y fue durante este tiempo que conoció y mantuvo una estrecha amistad con los líderes independentistas Juan Mari Brás y Rubén Berríos. Según informes, este voto le costó su puesto de embajador alterno ante la ONU, aunque ese mismo año su país sufriría un golpe de estado.

“Para el Ecuador este es un tema clave, vital, es nuestro, y estamos muy complacidos de que una vez más el Comité este año por unanimidad haya aprobado este proyecto de resolución del cual nosotros somos copatrocinadores,” sostuvo el diplomático, refiriéndose a la resolución aprobada por la autodeterminación e independencia el pasado 19 de junio en la sesión dedicada a Puerto Rico del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.

Luego de su paso inicial por las Naciones Unidas en la década de los setenta, tuvo una carrera dedicada a la diplomacia en el Servicio Exterior Ecuatoriano, fungiendo como embajador de su País en varios países de Europa y América Latina. Hasta que recientemente, en mayo de 2016, fue nuevamente nombrado representante de su país ante las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, por segunda vez en su carrera.

Dada las circunstancias actuales de Puerto Rico, que incluyen una deuda impagable, la imposición de una Junta de Control Fiscal, ¿cómo ve el caso de Puerto Rico dentro del Comité de Descolonización?

“Lo importante es la lucha del pueblo de Puerto Rico. Nosotros lo que hacemos es apoyar esa lucha, pero la independencia del pueblo de Puerto Rico está en manos del pueblo puertorriqueño. Nosotros lo que decimos, es que (1) la comunidad internacional, las Naciones Unidas, tiene el deber de acompañar y de apoyar la lucha del pueblo puertorriqueño. Y segundo (2), que la potencia administradora que firmó la carta de las Naciones Unidas tiene la obligación de cumplir con las disposiciones de la resolución 1514 y dar paso a la independencia de Puerto Rico. De tal manera, que nosotros estamos contentos de ver la evolución de esta situación y destacar este año 2017. Este 2017 quedaron como claros dos cosas que favorecen la causa de la independencia de Puerto Rico. En primer lugar, el fracaso económico, del manejo económico, social, político, financiero del llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Ha quedado claro que ese modelo ha fracasado. Queda claro, de que Estados Unidos al haber creado esa Junta de Administración Fiscal ha desnudado completamente el carácter colonial de la situación de Puerto Rico. Entonces, eso es un paso muy destacado, muy importante, triste para el pueblo de Puerto Rico, pero un paso fundamental donde ha quedado claro que esa farsa del Estado Libre Asociado ha fracasado totalmente en las políticas públicas y en la cuestión de la autodeterminación y autogobierno del pueblo puertorriqueño. La otra cosa muy importante es el plebiscito. El 77% del pueblo puertorriqueño no acompañó a esa farsa de plebiscito, hecho contrario a las normas del derecho internacional, contrario a las normas de Naciones Unidas, por el cual se pretende anexar a Puerto Rico a los Estados Unidos. Muy claramente también en estas semanas ha quedado fracasado ese modelo. Entonces, ha fracasado el modelo del Estado Libre Asociado, ha fracasado la tesis de la anexión. Nos queda la autodeterminación y la independencia por la vía que Puerto Rico escoja.”

El movimiento anexionista de Puerto Rico sostiene que la anexión es una solución descolonizadora al actual status político (el Estado Libre Asociado), ¿qué piensa sobre la anexión como vía descolonizadora?

“No habría contradicción más grande que eso. Es decir, el anexionismo es la antítesis de la descolonización. En fin, es el pueblo puertorriqueño el que tiene que pronunciarse de acuerdo a la resolución 1514, de acuerdo a la resolución 1541. El pueblo puertorriqueño tiene que pronunciarse en una consulta que esté conforme a las normas del derecho internacional, por la opción que prefieran. Pero los hechos claramente nos han demostrado que la opción del anexionismo con el plebiscito que acaba de hacerse y la opción del Estado Libre Asociado con el fracaso económico y el caos en Puerto Rico han quedado esos dos caminos absolutamente desacreditados.”

¿Qué representa para el Ecuador ser parte del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas?

“Es muy importante. Recordemos que la ONU tuvo desde su concepción tres objetivos fundamentales: (1) la creación de la paz en el mundo, la paz a través del desarme general y completo, y evitar nuevas guerras, como las dos guerras mundiales como dice la Carta infringieron a la humanidad sufrimientos indecibles. En algo se ha cumplido ese mandato. Es decir, no ha habido una tercera guerra mundial, pero lamentablemente existen guerras regionales que han producido tanto o más daños que las mismas guerras mundiales. Entonces, estamos trabajando en ese objetivo. (2) El segundo objetivo es el del desarrollo, igual, desde que se creó Naciones Unidas, se han establecido una serie de programas de proyectos sobre desarrollo, ninguno de los cuales, lamentablemente, ha tenido efecto. Estamos viendo la situación de hoy, de injusticia en el mundo entre los que tienen y los que no tienen. Es una brecha que se ha acentuado más profundamente, y por lo tanto Naciones Unidas, como último recurso acaba de crear la agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Así que tenemos 13 años para corregir esa brecha en el desarrollo que no lo hemos conseguido. (3) Y, el tercer punto es precisamente la descolonización, el tercer gran objetivo de Naciones Unidas. Tal vez en ese tema es donde más hemos avanzado, basta ver la cantidad de países que han adquirido su independencia desde el 1945 hasta ahora, pero esa es una tarea que, si bien es la que más ha avanzado, aún está inconclusa en todas las regiones del mundo. Tenemos en América Latina, no solo el caso de (las Islas) Malvinas en el sur, no solo el caso de Puerto Rico en el norte, en el Caribe, sino en la misma región de Sudamérica, tenemos territorios en el Caribe que aún no están en la lista de territorios del Comité, pero son territorios coloniales. Entonces queda todavía mucho por hacer, y esto que tenemos en América Latina, lo tenemos también en el África, lo tenemos también en regiones del Pacífico. Por lo tanto, si bien, en tema de descolonización posiblemente las Naciones Unidas puede exhibir sus mejores éxitos es un programa que está inconcluso. Y para nosotros en el Ecuador, el tema de Puerto Rico es el tema emblemático, de tal manera nuestra importancia de estar y de seguir en el Comité luchando porque se acabe finalmente la descolonización en el mundo. Nosotros creemos que la descolonización es prevenir las guerras futuras que deben darse. Es preservar la paz. Está muy vinculado el tema de la descolonización con el tema de la paz sustentable.”

¿Por qué dice que Puerto Rico es el tema emblemático? ¿Puede comentar acerca de su cercanía a nuestro País?

“En primer lugar, es la herencia histórica que tenemos los ecuatorianos. El líder más importante que ha tenido mi país, el General Eloy Alfaro, que hizo la liberación liberal en el Ecuador en 1895, estuvo muy cerca de la independencia de Puerto Rico. Se pronunció, y en ese tiempo hizo declaraciones ante la Reina de España pidiendo la libertad de Puerto Rico, y esa es una herencia que tenemos los ecuatorianos de sentirnos cercanos al pueblo de Puerto Rico. Desde el punto de vista personal mío, yo tuve la extraordinaria experiencia de ser amigo personal de Mari Brás, de conocerlo y de conocer a muchos de los líderes independentistas de Puerto Rico, fundamentalmente Rubén Berríos del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). A Mari Brás lo conocí aquí en Naciones Unidas. Acabo de recibir un libro con un resumen de sus discursos y me ha hecho recordar las conversaciones que teníamos juntos, cuando él venía acá en la década de los setenta para abogar por la independencia de Puerto Rico.”