Inicio Blog Página 1885

Oscar en Casa: El futuro es espacio

EL futuro es espacio,

espacio color de tierra,

color de nube,

color de agua, de aire…

NERUDA

0. Oscar López Rivera, luego de tres décadas y media en una cárcel, es quizás el puertorriqueño que más haya pensado en el tiempo. El tiempo como experiencia, como proceso orgánico, como reloj interno. Sin embargo, él lo resume como una vital formulación de libertad. Al atravesar las puertas de la prisión el hombre tomó una decisión: “El tiempo va a ser mío”. Así, el tiempo dejó de ser algo externo para ser memoria, atención al presente del propio Oscar y no una determinación de sus carceleros. Lo tengo frente a mí. Con los luminosos ojos negros. El rostro de quien tiene paz, de quien ha regresado de donde pocos lo han hecho así, repleto de sueños, esperanza y planes. Oscar López, fuerte como un muchacho a los 74 años, habla del futuro. Se apropió del tiempo. Es suyo.

¿Y qué puede decir del espacio un hombre que estuvo en confinamiento solitario y en paredes monocromas por tantos años? Que el espacio es una fortaleza física interior. Que en la apertura mínima de una rejilla miraba con atención un cierto color verde que se movía y sabía que era un árbol. Que en una celda muy pequeña en solitaria aprendió a hacer seis diferentes ejercicios usando su propio pantalón y los barrotes. Y entonces, décadas después, caminó por un pasillo, a una puerta de salida, a un portón principal y a una salida. Esa caminata fue su regreso al espacio del afuera. La calle fue alargándole la vista y con ello entonces los demás sentidos. Luego llegó a un aeropuerto enorme y la sensación de color de nube, de aire fue permitiéndole más sensaciones. Las conversaciones, los acentos, reconocer a los boricuas en el espacio y en la estrechez de un avión en pleno vuelo. Y ese contacto entre cuerpos en los asientos y el pasillo. Todo fue, ese primer día, redescubrir el tempo y el espacio. Agudizar libremente los sentidos.

Pero, ¿cómo pudo sortear el encierro y la ausencia de colores? Pues lo que cuenta Oscar López es una historia de supervivencia. Lo relata con rostro afable, con tono sedoso. Habla un hombre sereno y feliz.

1. Para recordar y administrar los colores se concentró en la pintura. Oscar señala que fue algo curioso.

“Yo llevaba cuatro años encerrado 22 horas 45 minutos todos los días en una celda monocromática. Estoy viendo un solo color, 24-7. Día a día, semana tras semana. Cuatro años. Cuando salí del hueco un compañero que pertenecía a una organización racista siempre me decía” “Hey, ¿por qué no te pones a pintar? Al principio le dije que no, que eso no era lo mío. Pero después lo pensé como una buena idea. Un día fui y le pregunté si la idea de enseñarme a pintar estaba disponible. Me dije que claro que sí”.

En su vida el pepiniano había pintado. Sin embargo, allí vio algo que le podría ayudar a recuperar su paisaje. Y administrar el tiempo. Hicieron una orden con el poco dinero que podían manejar, 186 dólares. Pinceles, canvas y colores. Llegó la orden. Ese mismo día me le dio unos consejos. Quince minutos. Esa misma tarde trasladaron al prisionero que iba a enseñarle algunos trucos. Así que Oscar comenzó desde cero. A practicar. Aprendiendo por su cuenta. Relata que algunos presos, tres o cuatro veían lo que estaba haciendo y hacían crítica: “coño, eso está bien feo”. El se reía o los mandaba a la mierda según la hora del día. Poco a poco las críticas fueron cambiando. En unos cuatro meses estaba pintando girasoles. Se acercaron: “Oye, eso está bueno”. El más que me relajaba vino un día a pedirme que le hiciera unas florecitas para su mamá. “Esas las vas a tener que pintar tú”. Entonces sabía que estaba mejorando y seguía practicando. “Eso fue un modo de, de algún modo, curar el impacto de la privación sensoria. Me relajaba. Me sacaba del entorno. Cada vez me gustó más”.

Por supuesto, ahora las cosas son diferentes

“Ahora puedo pintar todo el día si quiero. me levanto a las seis de la mañana y pongo el caballete ahí en el balcón. En prisión puedes estar pintando y cierran o trasladan y puedes estar tres días, dos semanas, tres, sin tocar la brocha. Tenía la pintura mojada, ahora está seca. Aquí puedo mirar, tengo acceso al sol, a este tipo de claridad. Y esa luz hace una diferencia grande. Me he dado cuenta. Puedo tener apreciación de colores.

En la prisión no sabes si vas a poder terminar algo o si te van a dejar terminar una pintura. Dos ejemplos concretos. Hace como diez años nos pusieron en cuarentena por un brote, un virus, norovirus (responable de la mitad de los casos de gastroenteritis por contaminación alimentaria en EEUU). Así que todo lo que había pintado lo rociaron con bleach (cloro). Todo lo que tenía ahí se fastidió. Las tuve que empezar de nuevo. En 2003 podíamos pintar en la celda. Llegó un alcaide nuevo y me vió. ¿Qué tú haces ahí? Pues, pintando. Se molestó mucho. A los cuatro días registraron la celda y me llevaron dos cajas de libros, casi todos con dedicatorias. Hasta dos libros que Antonio Martorell me había dedicado de una colección de 50 ejemplares.

Esa indignación que causa eso, esa molestia solo porque estabas pintando, es algo con lo que hay que batallar. Uno no puede dejar que eso se te meta debajo de la piel. Si uno permite que la prisión, los atropellos, los insultos o los abusos se te metan debajo de la piel, eso te va a afectar. En la prisión hay que mantener cierto grado de sanidad, tratar de que no te deshumanicen, que no te institucionalicen. Uno tiene que aprender a navegar. No se puede permitir que el odio o el miedo se apoderen de uno. Uno se puede envenenar con el odio del otro, o el racismo o el miedo de otro. Cuando uno está haciendo arte, algo, y te lo destruyen se pierde mucho. Pero entonces te pones a trabajar la mente y el cuerpo”

Oscar López se propuso considerar la imaginación y el arte como una potencia mayor de la naturaleza humana. A mí me da con preguntar si alguna vez pintó una casa mientras estuvo en la cárcel. Más bien lo pienso, no lo pregunto. Si alguna vez pintó una de esas casas antiguas. Uno de esos paisajes del hogar que parece una ensoñación y que son a la vez documentos biográficos. Uno puede contemplar el recuerdo como un paisaje interior. Un modo de habitar otro lugar.

Lo que sí vi, hace cuatro años, en una exhibición en el municipio de San Juan, fue un bodegón “Sabor Boricua, prieto y puya”. Lo recuerdo porque ahora lo veo con una taza de café entre las manos. Lo saborea como lo que es. Buen café. En el interior de este apartamento ahora recuerdo el interior de aquella otra casa. En primer plano hay unos bollos de pan. Y un queso de bola. Los sabores de la imaginación. El rescate del espacio íntimo lo incluyen. Ahora, libre, esos sabores están a su alcance.

“La comida. Eso es otra cosa. En la cárcel es muy difícil alimentarse saludablemente y el sabor es algo que uno no piensa mucho. Aunque uno hace sus inventos. El primer día que llegué (a Puerto Rico) me tenían arroz con gandules. Hacía tiempo que no probaba. Aguacate. Tostones. Café. Soy un gran tomador de café. Quizás demasiado. No era el café de prisión. Allí uno hace y se las inventa, pero ningún café como este.”

2. Llegó el día 9 de febrero. Oscar está en un salón de espera en la prisión. De momento le anuncian que “llegaron”. Y el camina.

“Para mí lo más importante en ese momento es el espacio. El espacio limitado. De momento, ese día, hay un espacio sin límites. No hay verjas, no hay murallas. Me monto en un carro. Me acomodo. Nada impide el movimiento del auto. Eso es un cambio grande. Miro el movimiento, las cosas pasar.

Llegamos al aeropuerto. Es enorme. Todo el mundo con teléfono, casi nadie habla, caminando, todos texteando. (Ríe). Nos movemos dentro del aeropuerto. Les dije que me dieran un tiempito. Tomé un minuto para sentir el espacio. Experiencia extraordinaria. Otra planta física pero espaciosa.

Entro al avión, otro espacio. Voces. En una prisión tú no quieres que se te pegue mucha gente. Pero en un avión estás junto, y muchas voces. Luego llegamos a Charlotte y escucho voces boricuas. Uno va reconociendo. Una señora que entra en el avión y se acerca. Están mi hermano (José), Luis (Gutiérrez) y (Carmen) Yulín. Una voz boricua, fuerte. Empezamos a negociar. Pero ella no quiere otro asiento. Clarisa y Jan al lado mío. Yo estoy escuchando y mirando. Voz fuerte. Entonces pasa el carrito con las bebidas. Pide un trago. Poco a poco va bajando la voz. Pasa el carrito. Se da el segundo palito y la voz se va apagando. Se va quedando dormida. (Se ríe). Las voces, eso, ver boricuas en acción. En el avión lo que yo quiero es ver el mar. La espuma. Las olas. De momento pasa eso. El avión a descender. Ya estoy viendo la patria.

Una de las azafatas me regaló unas alitas. Me dijo que había leído y que sabía quién era. Me deseó suerte. Las tres azafatas muy chéveres al salir del avión. Luego vimos otra cosa que no me gustó tanto, el periodismo basura, eso no me gustó, pero pasó. Tú sabes, empujando y eso, a Clarisa. Eso no me gustó pero eso pasa.

Me llevan cerquita del mar, Ocean park, la calle Loíza. En el clandestinaje viví como cuatro meses entre la San Jorge y la Loíza. Noté la gentrificación (aburguesamiento) que puede ser muy dañino para el pueblo puertorriqueño. Nuestra primera comunidad gentrificada fue en Chicago, Lincoln Park. Ahí se crió Luis Gutiérrez, las hermanas Rodríguez.

Entonces llegamos al apartamento con Clarisa. Esa primera noche fue espectacular. Miré las estrellas. Escuché los coquíes. Escuché gallos. Hacía tiempo que no escuchaba gallos.”

3. Sentirse libre es un proceso.

“Estar preso es saber que de un momento a otro vas a estar encerrado. Puedes estar caminando pero en algún momento no hay más. Pueden trancar la unidad. Trancar la celda. Pero al llegar acá inmediatamente sabes que esto es otra cosa. Abres esa puerta y sigues caminando. Poco a poco lo vas internalizando. Aquí está la perrita (Luna). Allá en la cárcel tenía que reportarme cada dos horas. Tenía que mirar el reloj para saberlo. Los primeros días miraba el reloj “van a dar las diez, hay que reportarse”. Pero eso duró solo los primeros días. Ya casi no miro el reloj.”

4. Clarisa

“Mi relación con mi hija es una cosa también extraordinaria. Nunca había podido compartir con ella. Cuando ella nació, a los tres meses vino a Puerto Rico. Yo no estaba listo para perjudicar la vida de nadie o para poner la vida de nadie en peligro. Había escogido un estilo de vida. Fue mi opción. Yo estaba bastante entregado a la lucha. Son cosas de la vida, pero ahora podemos compartir y es una experiencia diferente. Ella es la jefa.”

Pienso que ese ancho espacio íntimo en el que puedes abrir una puerta y salir a caminar, debe haber sido parte de la imaginación y la creatividad en la mente de Oscar López. Ahora está ahí, compartiendo vida y sueños. Por supuesto que regresará a Chicago, su espacio de adolescencia y de lucha. Por supuesto que regresará a San Sebastián donde tendrá la oportunidad de recomponer recuerdos más concretos. Recomponer esa casa del ensueño a partir de la intimidad de la familia y el agradecimiento de un pueblo. Este hombre representa a ese pueblo en sí mismo. Ha transitado por aquello que el poeta Elaurd llamaba “las geografías solemnes de los límites humanos”.

Oscar en Casa: Ser masa

Según los años se abalanzan, sentimos que tenemos que pasarlo todo por el juicio de la crítica. Es una especie de altivez que acompaña a muchos viejos, probablemente porque olvidaron, o prefieren callar el frente de emoción que es la juventud. Ayer, inolvidable día, 17 de mayo de 2017, desde que salí con mi camiseta: “Yo no como austeridad”, honrando esa labor callada pero persistente, de los compañeros de Comedores Sociales y de Educación Política, sabía que iba a un encuentro tan sabido (porque sabía lo que iba a ocurrir) como inesperado (porque no sabía lo que podía ocurrir).

Tuve la dicha, para calentar motores, de encontrarme en El paraíso a Zoraida Santiago. Creo que me la encontré en el sitio correcto. Conversamos breve, tuve la oportunidad de dejarle saber lo hermosa e importante que es la canción, Es hora de cobrar y le dije, también, de lo mucho que me había gustado el poema de Tato, del Día de las Madres. En el paraíso andaba aún, con el juicio a cuesta.

Entonces caminé a la Plaza de la Convalecencia, eran las 2:20pm, quería asegurarme un lugar al frente, bien al frente, de la tarima. Ya comenzaba a operar en mí, el jovencito que se quería bañar con el sudor de los artistas desde la primera fila. Vi a Esteban Valdés, lo más seguro pescando algún poema concreto, que se fue más adelante que yo. Entonces, ya estaba encendido el ritmo de unos tambores, que obligaba a remenearse, se quisiera o no. Es esa fiebre de la masa que le apaga el juicio al más sabio. Es ese momento, en que usted responde como un bloque de emoción y todo lo que prende por sus oídos es alegría y felicidad; ansioso de que llegue el momento, que sólo sabrá que llega después que llegó.

Anuncian, que Oscar va a salir, pero que por favor tengamos calma y comprensión que hay Oscar para rato. Si en algún momento hice el compromiso de tener calma y comprensión, cuando apenas vi a Oscar lo olvidé. Ya no era yo, era masa en bloque de emoción, que olvida y solo quiere satisfacer la ilusión de su espera. Me acerqué tanto como pude, le tendí la mano a Oscar y no me la estrechaba, hubiera necesitado él ser pulpo para complacer a tantos. De pronto se acercó de espalda y le pude tocar levemente el cuello. Obtuve el premio a mi emoción y me retiré, para dejar que otros lograran alcanzarlo.

Me fui y encontré en Gostoso el ángel que hace que mi vida obtenga algo más de lo que jamás pensó. Insistió regresar a la actividad y ¡oh maravilla! Oscar salió y bailó, estaba gozoso, no pude acercarme como hubiera querido, pero mi ángel lo firmó.

Entonces habló, y escuché al Comandante en Jefe, ahora vuelvo a pensar. ¡Qué felicidad, es ser masa! Ahora, que el ahínco de las horas nos descubra en la unidad de la lucha, camaradas.

Deportistas x la libertad de Oscar

Todos los candidatos a la gobernación de Puerto Rico apoyaron públicamente la Libertad para Oscar López Rivera … incluyendo el electo, Pedro Rosselló Nevárez y el saliente, Alejandro García Padilla.

De hecho, la única persona (hombre o mujer), candidata electa a un puesto de importancia que originalmente se opuso a su liberación fue la ahora Comisionada Residente por el Partido Nuevo Progresista, Jenniffer González, quien posteriormente cambió su posición, pues poco antes de las elecciones se unió a la ola que reclamaba la Liberación del prisionero político Puertorriqueño.

Del mismo modo lo hizo la más alta jerarquía de todas las vertientes de las Iglesias y sectas religiosas del país. En un acto sin precedentes, también formaron parte del sólido reclamo los dirigentes y/o representantes de la mayor parte de las organizaciones sindicales, cívicas y comunales de Puerto Rico.

También hubo expresiones invididuales de trabajadores de todas las ramas del arte –no solo de cantantes y músicos– y decenas de miles de puertorriqueños de forma individual.

A fin de cuentas, el consenso de sectores cada vez más amplios de nuestro pueblo organizado, se encaminaba más a una expresión de prácticamente unanimidad, como la hubo en la parte final de la lucha por sacar la Marina Estadounidense de la Isla de Vieques.

Pero el respaldo no se limitó a personalidades y a organizaciones nacionales, sino que contó con opiniones similares de personalidades, como varios receptores del Premio Nobel de la Paz.

Contrario a otr@s compañer@s, durante la primera parte de la campaña por la excarcelación de Oscar López, no me desesperé y mucho menos me frustré por la ausencia de apoyo público entre las figuras más conocidas de los deportistas del país, como había sucedido poco más de una década antes en la lucha x Vieques.

Es importante consignar que en aquel momento de la lucha los esfuerzos se concentraron para buscar el apoyo primero de personalidades y luego de organizaciones y así llegar a los llamados “ciudadanos de a pie”. Las múltiples acciones y expresiones de apoyo de atletas y deportistas como Félix “Tito” Trinidad, Carlos Delgado y “Piculín” Ortiz, entre muchos otros, tuvieron efectos de multiplicación geométrica y le brindaron a amplios sectores de nuestro pueblo la confianza necesaria para integrarse a la lucha.

El resultado en el caso de los atletas por la Liberación de Oscar fue tal como se diseñó y más temprano que tarde se fueron integrando competidores individuales, grupos algo dispersos de atletas, organizaciones de base, torneos a todos los niveles, hasta llegar a atletas del más alto rendimiento y a las organizaciones que los agrupan.

“El Diamante” Verdejo ¿fue el primero?

Esta vez fue diferente. Nunca sabremos exactamente quién fue el primero, pero la prensa comercial recoge unas expresiones del “Diamante” Félix Verdejo, quien con su voz, hasta dulce para ser boxeador, reclamó ¡¡¡Libertad para Oscar López!!! poco antes de una pelea.

De ahí en adelante, el deporte tuvo presencia y participación constante en todas las actividades realizadas.

Por ejemplo, asumió la presencia y el liderato de un tramo de la marcha alrededor de la Isla por la Libertad de Oscar, que fue coordinada por el compañero Carlos Uriarte y que recibió el apoyo de importantes personalidades del deporte puertorriqueño, incluyendo atletas activos y retirados y dirigentes deportivos a todos los niveles.

Atletas y personalidades

El olímpico y campeón nacional de 800 metros, Wesley Vázquez fue uno de los competidores que mostró su apoyo al ponerse una camiseta alusiva a la actividad.

Por su parte, el múltiple medallista de oro internacional, nuestro Rey de Maratones, Jorge “Peco” González, encabezó a los que tienen más tiempo de retiro, mientras la Reina Boxeadora Kiria Tapia, lo hizo por los “casi” activos.

Entre otros medallistas internacionales destacamos a la sofbolista Ivelisse Echevarría, así como a los judokas Luis Martínez, Abderramán Brenes y los hermanos Gadiel y Augusto Miranda. El presidente de la Asociación de los Atletas Olímpicos, Carlos Santiago, fue otro de los que brindó apoyo decidido a la campaña.

El puertorriqueño de mayor rango a nivel internacional es el presidente de la ODECABE, Héctor Cardona, quien también reclamó la “Libertad para Oscar”, del mismo modo que lo hicieron Osvaldo Gil, quien presidió nuestro Comité Olímpico y Jenaro “Tuto” Marchand, el boricua con el puesto de mayor prestigio en el Baloncesto Mundial.

Gil fue presidente del Comité Olímpico, organismo del que hoy son miembros Luis Rivera Toledo, Iván Santos, Pedro “Peyo” Córdova, Gregorio “Goyo” Lima y uno de sus vicepresidentes es Víctor López, quien junto a Israel Roldán ocupan puestos de mucha fuerza en el beisbol y atletismo, respectivamente y también respaldaron la liberación de Oscar López.

Por otro lado, la plana mayor del equipo conocido como  Los Nuestros, que obtuvo medalla de plata en el Clásico de Béisbol celebrado hace unos meses, estuvo representada por su dirigente Edwin Rodríguez, así como por Carlos y Cao Delgado, padre e hijo, respectivamente.

Por razones de espacio no incluimos los nombres de toda la gente del deporte que de una forma u otra, también apoyó el reclamo de la Liberación de Oscar López Rivera.

En Whitney: Obra de arte con Jan Susler al centro

Por Laura González

Especial para CLARIDAD

La primera escena de Oneiromancer, el filme de Beatriz Santiago Muñoz estrenado este año en la bienal del Whitney Museum, se sitúa en el despacho de Jan Susler, la abogada estadounidense quien por casi 40 años ha defendido a prisioneros políticos puertorriqueños, incluyendo a Oscar López Rivera. La primera voz que se escucha es la de Susler narrando los principios de su carrera, comenzando en el 1980 cuando asumió la representación de Luis Rosa y Carlos Alberto Torres. La cámara se enfoca en detalles de Susler trabajando: sus manos en el teclado, la parte de atrás de su cabeza mientras lee frente a su escritorio. Las voces de la artista y la abogada analizan las particularidades legales de la lucha anticolonial, usando como ejemplo las posiciones de Rosa y Torres con respecto a la Convención de Ginebra, los abusos emocionales y físicos dirigidos a las mujeres prisioneras, y la guerra de lenguaje y terminología con la cual el gobierno intenta omitir las realidades de la persecución política.

Se podría decir que Susler es el personaje principal, pero Santiago Muñoz prefiere describirla como “la persona con quien pensé la obra.” El filme de cerca de 30 minutos va mucho más allá de una sola persona o experiencia. Una de las escenas siguientes se sitúa en un almacén “que les pertenece a unas personas que fueron parte del movimiento,” según la narración de la artista. Ocupando un lugar entre naturaleza muerta y documentación arqueológica, la cámara captura lentamente el espacio lleno de cajas y muebles, pausando frente a textos como “Analysis of the Havana Conference in Solidarity with the Independence of Puerto Rico,” fotografías de manifestaciones, y viejos ejemplares de CLARIDAD amarilleados por los años.

Un oneiromancer es alguien que interpreta sueños para predecir el futuro. Como suele hacer en sus obras, Santiago Muñoz usa la imagen en movimiento para proponer lecturas alternativas, no solo de la realidad pos-colonial, sino también del potencial futuro de una población que toma las riendas de su propia historia y mitología.

Para más información visite: fabricainutil.com También: agustinaferreyra.com

Dos FEI investigarán al alcalde O’Neill, tras referido de Justicia

La presidenta de la Oficina del Panel del Fiscal Especial Independiente (OPFEI), Nydia Cotto Vives, informó que ha desginado a dos fiscales para investigar el caso del alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, quien podría haber incurrido en 20 violaciones de ley de artículos de la Ley 54, como maltrato psicológico o emocional, restricciones a la libertad y agresión sexual.

Cotto Vives indicó que la OPFEI emitió una resolución que designa a Guillermo Garau y Leticia Pabón, fiscales especiales independientes (FEI), para investigar “a fondo” las actuaciones del alcalde de Guaynabo”.

El pasado 1 de mayo, la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced, informó que, solicitó un FEI para O’Neill, involucrado en un caso de hostigamiento sexual.

La investigación establece que hubo 20 violaciones de ley por parte del alcalde, entre ellas acoso y agresión sexual, restricción de libertad y exposiciones obscenas. El informe, de 53 páginas, incluye entrevistas, documentos, declaraciones juradas de situaciones narradas por dos perjudicadas y el análisis legal. También el alcalde habría violado el Código Penal, por incidentes de acoso sexual y exposiciones obscenas.

Igualmente, O’Neill habría incurrido en aprovechamiento ilícito de trabajo o servicios públicos y por impedir o persuadir la comparecencia de testigos.

Vázquez Garced afirmó que se cuentan con declaraciones juradas de dos mujeres afecadas.

El pasado 27 de marzo, O’Neill se amparó en la quinta enmienda durante una citación en el Departamento de Justicia, tras el caso de hostigamiento sexual en el que se vio involucrado y que transó con la afectada, una policía municipal. O’Neill ha afrontado manifestaciones en su contra por permanecer en el cargo, pese a la petición de renuncia que le ha hecho el gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

El primer ejecutivo municipal se amparó en la quinta enmienda para no autoincriminarse, de acuerdo a expresiones de entonces de su abogado, Joaquín Monserrate Matienzo.

El alcalde, quien transó (por cerca de 300 mil dólares) en un caso de hostigamiento sexual en que la víctima fue una policía municipal, dejó su cargo como presidente del Partido Nuevo Progresista (PNP) a petición del gobernador.

Traducir»