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En Memoria: Brunilda García Ayala: Mujer de una sola pieza

Para mí es un honor grandísimo poder participar en este acto.

Brunilda García es un ser que todos llevamos en nuestros corazones porque representa lo mejor de la mujer puertorriqueña. Es una patriota de convicciones radicales; una independentista sin matices oportunistas ni aspavientos protagónicos; una mujer que siempre ha vivido las palabras en sus actos, directa y suave, sensible y solidaria.

Todos conocemos su talante. Como la protagonista de una de las óperas más reconocidas de Wagner (“Gotter-dammerung”), también llamada Brunilda, nuestra “jefa cimarrona” ama apasionadamente a su gente y su país; lucha con rabia contra lo que es injusto y aborrece la traición con vehemencia. Y sabemos que por más de 40 años ha trasladado esa cosmovisión inquebrantable a la producción cultural. Como dramaturga, cantante, poeta, actriz, gestora y productora de radio, nuestra amiga siempre ha reivindicado nuestra memoria histórica, la lucha por la independencia y la responsabilidad social y política de los artistas. Y es que para ella, como para Corretjer, la palabra –cantada, declamada o interpretada– “es un cincel que esculpe y labra”; una llama… una luz que señala caminos de dignidad y amor propio.

Como ustedes saben, la agenda artística y política de Brunilda ha orbitado, principalmente, en torno a la compañía Cimarrón. Un esfuerzo que arrancó en la década del 80 inspirado en las ideas de Amaury Veray, Piri Fernández, Augusto Rodríguez, Julia de Burgos, Narciso Figueroa, Madeline Willensen, Elena Ayala y Carlos Raquel Rivera.

El concepto de Cimarrón, su hoja de ruta, se fundó en la humilde casa de Guaynabo de doña Consuelo Lee Tapia y su amante esposo, Juan Antonio Corretjer. Esa fue la matriz de una idea artística que tomó la Patria liberada como punto de partida.

En la imaginación y la creatividad de Brunilda y en las producciones de Cimarrón se han expresado unos vasos comunicantes entre arte y política muy poco vistos en Puerto Rico. Gracias a ella hemos conocido más de nuestra rica historia, de nuestra exquisita poesía, de nuestros grandes héroes y sus gestas. Además, hemos valorado más nuestro patrimonio natural y nuestra identidad puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. Y algunos se convencieron, si hacía falta, de la necesidad de la independencia para lograr el máximo desarrollo social, político, económico y cultural de nuestro país.

Todo lo anterior sintetiza, además, el mensaje de Brunilda y Cimarrón cuando han marchado fuera de Puerto Rico a presentar sus espectáculos, siendo una de nuestras compañías artísticas más viajeras.

Como decía el gran director de teatro alemán Bertold Brecht, cuyo pensamiento ha influenciado las puestas en escena de Brunilda, el principal objetivo del arte es cambiar el mundo… llevar al público al punto de reconocimiento de la verdad acerca de sus desigualdades sociales o políticas, y promover la acción revolucionaria.

Mediante su teatro combativo, Brunilda entró a los corazones y despertó el orgullo patrio, la reflexión y la acción subversiva en diversos escenarios.

Por eso la reconocemos aquí. Porque agradecemos ese esfuerzo desinteresado de toda una vida.

Ahora, para cerrar mi intervención, quisiera evocar la palabra poética de nuestra Bruni. Les leeré su poema De la estirpe, para mí, una declaración de principios sobre su ser y su compromiso:

Nací

donde muchos crecieron

besando la estrella.

Mi savia es

de una tribu recia, áspera y solar.

Mi estirpe

es de quetzales y pitirres.

Esta sangre

se amamantó del mar que azotó a los enemigos.

Tengo ala y raíz

en la tierra que sustenta nuestra patria:

unción de níspero con mucha hiel.

Alada,

pacto con luciérnagas primaverales.

Amo,

y ese amor es de guitarra y flor;

amo, amor amordazado y trunco,

capaz aún de emanar su olor

a selva y madrugada.

Canto

la exacta melodía trashumante

que soñó el caracol. Soy

de los que viven besando la estrella.

Como ellos, engendro

alas nocturnales.

Iré

tras ellos.

Iré:

aunque un sol de alacranes

me coma la sien.

Palabras pronunciadas en la celebración de vida realizada en el Ateneo Puertorriqueño el lunes 6 de marzo.

Brunilda

Cuentan que Brazo de Oro

reencarnó en el Siglo XX

en una mujer ardiente

que alumbraba con sus ojos.

En una mujer boricua

que sí caminaba sola

con alma de cimarrona

y un amor que no claudica.

Reencarnó en el corazón

de una mujer valiente

que siempre dice presente

cuando hace falta el amor.

Reencarnó en una mujer

que camina junto a Hostos

y en los caminos angostos,

caminó con Corretjer.

Aunque nos dijo un coquí

que con o sin reencarnación,

cultivó en su corazón

para la patria un jardín.

Reencarnó Brazo de Oro

en ti, Brunilda García,

reencarnó en tu poesía,

como en tu amor por nosotros.

Publicado en: Cancel Miranda, Rafael.

Del cimarrón a Los Macheteros.

San Juan: Edición Privada, 2008.

Va la Asamblea Nacional de Estudiantes

Desde el 2010 no se realiza una asamblea nacional estudiantil, según indicó Ileana Ayala, presidenta del Consejo General de Estudiantes de Humacao. Por tal razón, desde principios de esta semana la Confederación Estudiantil Nacional (CEN), conformada por representantes estudiantiles de los 11 recintos, está discutiendo y redactando un reglamento especial para esta asamblea, que según se acordó en asambleas generales de cinco recintos, está pautada para efectuarse en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan el próximo 5 de abril. El registro comenzará a las 8:00 a.m.

Sin embargo, en una reunión extraordinaria celebrada por la CEN recientemente en el recinto riopedrense, además de determinar el lugar y la hora de la Asamblea, ya se decidió que el sistema de votación será voto por estudiante y que cada unidad debe tener un quórum de 10%. Se determinó este sistema para que en caso de que una unidad no llegue al quórum, los estudiantes no pierdan el viaje y tengan el derecho de voz y voto. Ayala explicó que en el caso de que una unidad no llegue al 10%, debe realizar una asamblea en su campus para ratificar la decisión o postura que se tomó en la Asamblea Nacional.

Esta asamblea será parte del rechazo al recorte de $300 millones que la Junta de Control Fiscal (JCF) sugirió para la universidad del Estado. En la actividad, se espera que los estudiantes lleven propuestas y decidan las acciones que tomarán para contrarrestar las propuestas de ajustes.

La idea de una asamblea de esta magnitud se originó en la asamblea general de estudiantes del Recinto de Arecibo, realizada el pasado 16 de febrero. Con esa propuesta, se instó a definir una postura, no como 11 recintos, sino como una única UPR. Rápidamente, el estudiantado de los demás recintos y afiliados del Conservatorio de Música y la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, se interesaron en participar. Así, a este momento, son cinco los recintos de la UPR que han favorecido la Asamblea Nacional por medio de asambleas generales: Arecibo, Ponce, Carolina, Cayey y Bayamón.

Las demás instituciones están en el proceso de la consideración de la propuesta, y tendrán asambleas próximamente para lograr una determinación al respecto.

La CEN se reunirá dentro de unos días para discutir detalles que restan: enmiendas al reglamento que han ido conformando para esta ocasión, saber los parámetros, comenzar a organizar el grupo de escrutinio, determinar cómo será el registro y desarrollar la agenda.

En memoria: Crecer con Brunilda García Ayala

Hay instancias donde escribir duele y ésta es una de esas.

Cuando la muerte va y regresa para reclamar la vida de aquellas con quienes se entrelazan vivencias profundas, la tristeza se interna por todo el sistema circulatorio. Sale del corazón, discurre por el cuerpo para regresar al mismo punto de partida. En ese circuito, la mente re-oxigenada destapa recuerdos e instancias que marcaron muchas vidas y las de toda una comunidad.

A Brunilda García Ayala la conocí en Adjuntas, de adolescente, a principios de los años ochenta. Su figura fuerte con una ternura abrumadora se hizo familiar en el entorno del hogar. Más tarde yo entendería que Brunilda llegaría a nuestra casa en el Barrio La Olimpia enviada por Juan Antonio Corretjer para ayudar a una comunidad que recién se organizaba para enfrentar la amenaza de la explotación minera. ¿Por qué el poeta nacional enviaría a una voz forjada en las artes y la cultura después de que solo una persona se presentara a la plaza pública a protestar en nuestra primera gran manifestación contra la minería?

La adoptamos, nos adoptó a la familia entera.

De pequeño, me gustaba irme con ella pues su esposo Ramón, un tipo enorme y gentil, era conductor de Don Juan, a quien llevaba y escoltaba a eventos políticos en plazas y pueblos. Bruni me llevaba a hacer trabajo de tramoya, sonido y, cuando regresábamos de los espectáculos de Cimarrón, me hacía treparme a un árbol entre Salinas y Cayey para que colectara unas hojas que nos servirían para la cena del día. Creo que ese árbol aún está en esa subida tras el peaje, debo fijarme mejor. A esas hojas mal sabidas y a todo le ponía zanahorias como para disfrazarlas. De todo hacía un plato apetecible. Humilde, firme y feliz, Bruni conocía de cerca la pobreza y la necesidad de transformar un sistema social lleno de contradicciones e injusticias.

En Adjuntas, sus aportaciones fueron enormes incluyendo añadir a nuestra ecuación de trabajo social definida por mis papás Alexis Massol y Tinti Deyá, el componente de la cultura. Si usted reconoce y valora lo que hacemos en Casa Pueblo, el rol de la cultura y nuestros proyectos educativos, entonces usted está en deuda con Brunilda García Ayala como lo estamos profundamente nosotros. Su pensamiento y sus manos están allí inscritas de muchas maneras.

Una de sus aportaciones más significativas que cambiaría el rumbo de nuestra historia fue la conceptualización del Concierto Patria Adentro. “Vamos a organizarnos por área de interés”, nos sugirió. “Los artesanos, los músicos, técnicos, bailadoras, los padres y madres de apoyo con vestuarios, transportación”. De pronto, los actores de una lucha se multiplicaron. Con un guión magistral, Brunilda pudo traducir la esencia de la lucha antiminera mediante la afirmación de las aguas, el bosque, la agricultura y su gente. Ese concierto se convirtió en el discurso político para educar sobre los conflictos de la minería con imágenes que se proyectaban en un telón de fondo blanco mientras músicos acompañaban a trovadores del pueblo cantando décimas especialmente escritas para la ocasión. Parejas de niños y niñas bailadores(as) incursionaban para montar danzas, mazurcas [punta-talón-punta] o bailar un seis chorrea’o mientras dos narradores, Noemilda Vélez y Frank “el Indio” Cortés hacían su parte hilvanando un ejercicio de lucha a través de la cultura. Tocaba ensayar, organizar, dirigir, revisar el guión, atender aspectos técnicos, de vestuario, resolver luces, sonido y muchos detalles más.

Por su parte, Fonso Vélez construyó un sistema de luces con lámparas de esas de calentar frituras pero de colores verde, azul, amarillo y rojo en latas desechadas de la panadería donde trabajaba. Pintadas de negro, se colgaban en unos tubos de metal desarmables. A mí me tocaba manejar las luces y hacer los cambios de intensidad con controladores de ferretería y siguiendo el guión minuciosamente desarrollado.

Con gran esfuerzo, así se fue construyendo pueblo. Nunca faltó la Policía, no tanto para escuchar el concierto sino para visitar a padres y madres a sus casas, antes y después de los conciertos para amedrentarlos. Algunos se quitaron, el miedo pudo más. Pero la fortaleza que Brunilda añadía hizo que esta producción se convirtiera en el portavoz comunitario. Así fuimos, barrio por barrio en Adjuntas, las universidades, a Vieques, a Bayamón con Davilita, y a muchos lugares de nuestra isla diciéndole ‘Sí a la vida, no a las minas’. Hoy algunos de esos policías son nuestros amigos. Adjuntas y Puerto Rico triunfaron.

Pronto cumpliremos 37 años de gestión comunitaria en la montaña. Y en ese archivo de una historia viviente que evoluciona, a cada salto, en cada instante significativo o ante nuevas amenazas, en la Calle Darién de la urbanización Villa Borinquen en Puerto Nuevo siempre había una parada obligada que hacer para consultar y reflexionar con Bruni. Su opinión siempre fue necesaria. Ella fue una de nuestras sabias, su alma siempre llenándonos de entusiasmo y energía.

Hoy lloramos la desgraciada noticia de su muerte. El dolor se apodera de mis padres quienes sufren su partida, de nuestra gente de Casa Pueblo, de Néstor y sus familiares, de sus compañeros de Cimarrón, Ariel, Carlos, Carmencita y sus amistades como Rita Zengotita, que siempre le acompañaron. Duele sí, desde lo más interno. Sin embargo, nos recarga el corazón la alegría de poder celebrar su vida como una de las fundadoras de nuestra autogestión comunitaria, por humanizar nuestra lucha y desarrollo individual.

Ve con el niño de los bucles angelicales, con doña Elena Ayala, Isabelita, Juan, Consuelo, Carmín Pérez y descansa en paz. Acá la agenda sigue inconclusa y seguiremos luchando contigo presente.

Esta columna se publica simultáneamente en CLARIDAD, 80grados y La Perla del Sur por acuerdo editorial.

Será otra cosa: Ese lugar en el mundo

En ese lugar en el mundo se distribuye pizza para pensar en temas serios. Las humanas que, heroicamente, allí se han quedado luego de la huida en masa registrada en todos los noticiarios globales, no tienen donde refugiarse para hacer arte y ritual. Se la pasan de lado a lado bajo un sol inclemente, haciendo reuniones y más reuniones en las que discutir los temas serios mientras comen pizza. Así, se entretienen del flujo descomunal de malas noticias que espepita La Asociación de Control Visual. Tantas horas, días y semanas, tantos meses, años y siglos, a la intemperie, les ha cambiado la composición del ojo. Son incapaces ya de ver aquello que sea más cercano y evidente. En marcado contraste, ven todo perfectamente bien si está en la lontananza, por allá lejos, en un lugar que llaman Grande y Mejor, como cuando Pirulo vio el mar por primera vez. Pero, ¿qué digo? Ya en ese lugar en el mundo no se recuerda dicha referencia, pues leer novelas resulta imposible.

La encargada de la preparación y distribución de la pizza para pensar en temas serios es La Asociación de Control Visual, un grupo de siete miembros principalísimos, además de alternos y asistentes, provenientes de las mejores familias y de las más ávidas congregaciones de fe que, en el pasado, avivaron los bienes tanto de quienes escaparon, como de quienes permanecieron. En su página del libro de las caras, que reúne toda la información relevante para la vida, la ACV declara como su misión y visión “mejorar la salud y el bienestar de las humanas-en-transformación-geológica que viven en ese lugar en el mundo.” Los miembros de la ACV han retenido su ojo intacto, merced a una inversión foránea, de nombre Pepepe, que cayó del cielo del lugar Grande y Mejor.

Ante la irrefutable evidencia de la ceguera a distancia chica, situación que, según se me explicó, afecta el procesamiento crítico de la realidad, la ACV ha aprobado un Plan de Alimentación que permite a las habitantes seguir pensando en temas serios, mientras se auspicia la confección de robots que, con su avanzada tecnología, podrán operar los ojos atrofiados. Los robots se han ido diseñando en una propiedad con varios recintos que antes se llamó “universidad.” La ACV prohíbe so pena de hambruna el uso de esa palabra –rarísima, por cierto–, pero logré averiguarla con una habitante a cambio de mi propio pedazo de pizza.1

El material de construcción de los robots consiste en células y cantitos de piel imperceptibles (sobre todo para quienes no pueden ver a distancia corta) que pierden las habitantes con cada mordida de pizza. Ellas, no obstante, se muestran convencidas que la ACV les regala el alimento sin esperar nada a cambio, pues su extensa trayectoria de filantropía desinteresada está más que probada. Esto último me lo dijeron con actitud de exasperación combativa, exhortándome a examinar el Archivo Nacional de Contribución sobre Ingresos de la ACV, cuya localización se les hizo difícil de precisar, aunque no tenían duda alguna de que existía. Luego de varios días de búsqueda, encontré un edificio minúsculo en cuyo tope prendía y apagaba un nombre parecido, pero no igual: “Archivo Nacional de Exención Contributiva de la ACV.” Concluí que las habitantes se habrían equivocado como resultado de su afección visual.

Beatriz Llenín Figueroa

Según declaraciones de sus miembros, la ACV está convencida de que los robots podrán salvar ese lugar en el mundo y sus habitantes. Para probarlo, han mostrado a las habitantes, asombradas y sumisas ante el sortilegio de la inteligencia planificadora, incontables tablas con numeritos y colores, pero sin un solo nombre. En su Plan para Ese Lugar en el Mundo consignan que, cuando sean curadas y puedan ver lo que tienen más cerca, las habitantes decidirán, como quienes les precedieron, escapar despavoridas. Nótese que el Plan no está escondido; incluso a mí me lo mostraron con la confianza de que reseñara La Verdad, en lugar de esparcir mentiras y falsedades como hace el resto de los medios. Por la situación de salud que atraviesan, las habitantes no pueden leerlo, claro, pero nadie duda de que el Plan es su única salvación.

Para cuando llegue el momento del desenlace planificado, ya hay conversaciones en curso con el Panel de Corporaciones y Entidades del Gobierno del lugar Grande y Mejor. El Panel está interesado en reclutar los cuerpos e ideas de los miembros de la ACV, a cambio de una jugosa suma de aparatos inteligentes y chavos. Como en ese lugar en el mundo hace ya años que no circulan ni lo uno ni lo otro –porque requieren de una vista capaz de captar lo cercano y lo obvio–, los miembros de la Asociación están sosegados y dichosos con las proyecciones de su Plan.

Del mismo modo se siente el Panel con su propio Plan de añadir otra propiedad a las arcas del lugar Grande y Mejor. Una vez controlen en su totalidad, por vacío, ese lugar en el mundo, el Panel podrá asolarse sin que la peste de las que no ven de cerca les contagie. Solo una cosa les sigue preocupando: los mosquitos. Con esos tienen la intención de bregar en cuanto terminen con las habitantes, pues la eficiencia requiere un sólido orden de prioridades. De todas maneras, el Panel ya ha encaminado, con miras al futuro y ayuda de la Asociación, el diseño de un Plan de Drones para el Control de los Mosquitos.

Si nada de lo anterior funcionara, la ACV seguirá impávida su curso de acción. Tiene un Plan B infranqueable, con el que recibiría los mismos beneficios de parte del Panel. El Plan B, cuyo borrador me mostraron, se titula “¡La independencia!”

Ah, casi olvido los ejemplos de temas serios en que piensan las habitantes mientras comen pizza y pierden células y cantitos de piel. Les pedí una lista de las diez favoritas y esto fue lo que me dijeron mientras contemplaban, salivando, un crucero en el horizonte. Eso sí, me advirtieron que todos los temas serios se formulaban con signos de interrogación porque el lugar Grande y Mejor les ha dicho muy claramente que deben siempre ocuparse de las grandes preguntas:

• ¿Cómo podemos renunciar a esta situación?

• ¿Cómo podemos arrepentirnos de renunciar a esta situación?

• ¿Cuál es el protocolo para estos casos y quién lo establece?

• ¿Qué planes y tablas podemos hacer nosotras?

• ¿Cómo podemos hacer planes y tablas sin hacer planes y tablas?

• ¿De qué modo podemos tomar las decisiones sin que parezca que las tomamos porque, de hecho, nunca las tomamos?

• ¿Cuál es la mejor estrategia para oponernos a la ACV de manera que cumplamos al pie de la letra con todas sus instrucciones?

• ¿Qué pasará con los robots después que nos salven?

• ¿Por qué es un problema no ver lo más cercano y evidente, si vivimos de lo más bien con tanta gente tan importante que se preocupa por nosotras?

•¿Por qué nos han abandonado?2

1La ACV es muy hospitalaria con las turistas, y más aún si son periodistas. De hecho, mantiene una reserva de pizza para dichos propósitos en no de os recintos donde se construyen robots, al oeste de ese lugar en el mundo.

2Este último tema serio lo trastabilló una de las habitantes en el momento en que me encaminaba al puerto de salida de ese lugar en el mundo. Parecía aterrorizada. Pero, inmediatamente añadió, “Bueno, pensándolo seriamente, de seguro la explicación es lo que merecemos.

HOSTOS Y LA NOVELA

La novela, según Eugenio María de Hostos, hace tanto daño a quien la escribe como al que la lee.

Su opinión la expresó en el capítulo XXXIII de su Moral Social (1888); así:

“La novela es necesariamente malsana. Lo es dos veces: una para los que la cultivan; otra para los que la leen. En sus cultivadores vicia funciones intelectuales, o para ser puntualmente exacto, operaciones capitales del funcionar intelectual. En los lectores vicia, a veces de una manera profunda, irremediable, mortal, la percepción de la realidad.”

Hostos, quien nació en Mayagüez, Puerto Rico, en 1839, demostró temprano su dedicación a los libros. Entre 1847 y 1851 estudió la primaria en el Liceo de San Juan. En 1848 recibe el premio de mejor estudiante de aritmética. En 1852 ya se encuentra en España. Comenzó su bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Bilbao.

En 1854 regresó a Puerto Rico. Estudió en el Seminario de San Idelfonso en San Juan.

En 1858 ingresó en las facultades de Derecho y Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid.

Aquel joven estudioso y aplicado tuvo que advertir la situación política de represión e intolerancia en la colonia. Puerto Rico estaba aislado de las corrientes reformistas. Sus gobernantes eran despóticos. Se suprimían los periódicos liberales. Se prohibía el empleo de las palabras “independencia”, “tiranía”, “opresión” y “despotismo”.

Hostos en España

España en la segunda mitad del siglo XIX hervía en constante pugna entre los conservadores monárquicos y los liberales burgueses. Sin embargo, los liberales que protagonizan la Revolución de 1868, que arrojó del trono a Isabel II, eran de tendencia moderada. Dentro del liberalismo español, no hubo proyectos de libertad y autonomía para las Antillas. Por eso, Hostos rompe con España.

Según Gabriela Mora, con el liberalismo político de la época, Hostos comparte la actitud anticlerical y la promoción de la libertad de enseñanza, de asociación y de cultos. Pero también “comparte el fuerte moralismo y la tendencia pedagógica de los Krausistas, quienes creyeron, con fe de misioneros, en la posibilidad de cambiar las estructuras sociales con el mejoramiento de la educación”. En 1869 Hostos se marchó de España desilusionado con el liberalismo español, que le niega libertades y autonomía a Puerto Rico.

La novela en los tiempos de Hostos

Apunta José Luis Méndez, que “cada generación o promoción de nuevos escritores que se inician en las letras tiende a pensar que su función es acabar con unas formas envejecidas e inadecuadas, inventar nuevos recursos de expresión artística e iniciar un proceso de borrón y cuenta nueva que pueda iniciar una nueva época”.

En aquella España la tendencia general de la literatura y los novelistas era de abandono del tono confidencial e intimista de la literatura romántica. Era la “época del realismo” en la novela.

Los novelistas de entonces eluden la pasión y el subjetivismo del Romanticismo. Pretenden una objetividad absoluta. La intención estética se vincula con un propósito docente. El escritor de novelas y cuentos es un moralista, en defensa de una tesis, con las preocupaciones económicas, sociales e ideológicas del momento. “Ya no se habla de ruinas, cementerios, selvas y torrentes, sino de huertos provincianos, playas pueblerinas o montañas familiares al autor”, dice García López. Son los tiempos de Fernán Caballero, Juan Valera, Pedro de Alarcón y Benito Pérez Galdós. Lo curioso es que, a pesar de eso, Hostos reacciona contra la novela. Digo curioso porque en esos mismos tiempos aquellos novelistas experimentaban con el género y pretendían el análisis de la sociedad mediante el discurso de la ciencia.

En América, sin embargo, el novelista más destacado de ese periodo, Jorge Isaacs (1837 – 1895) no abandona el romanticismo. En María (1867) el autor funde las dos corrientes: la romántica y la realista; la romántica en la sicología de los personajes; la realista en las descripciones del paisaje y los regionalismos. América rehúsa abandonar el romanticismo. O, al menos, le inyecta su propio giro americano.

Sin embargo, la visión de Hostos de la novela no parece que surgió de su lectura de las novelas españolas y americanas. Su reacción es contra aquellos a quienes llama “vagabundos de la fantasía”. Se refiere a Goethe, a Víctor Hugo, a Fósculo, entre otros, culpables de corromper la sensibilidad y de filtrar a través de la imprenta peligrosas influencias sociales. Estos “vagabundos de la fantasía” propagan la desilusión, el desencanto y el desengaño.

Su visión de la novela

Las novelas de aquellos “vagabundos de la fantasía” alteran de manera profunda la percepción de la realidad, dijo Hostos. Dijo también que la novela genera corrupción del juicio. El escritor de novelas es, según Hostos, víctima inconsciente de su estado psicológico, que tiende a hacer el mundo a imagen y semejanza de su propio estado de razón y sentimientos.

Hostos no sólo atacó a los novelistas del romanticismo, atacó también el realismo y el naturalismo.

El romanticismo saca a los seres humanos de la realidad, para hundirlos en otra realidad falseada. El realismo también altera la realidad, porque aumenta las causas y los efectos de la realidad social. El naturalismo, por su parte, es una segunda evolución del romanticismo, que trata de romantizar o hacer bellas y amables las groserías y las bestialidades de la naturaleza humana.

Hostos, el moralista, lamentó la influencia negativa de la poesía y la literatura en la imaginación y en el carácter de los latinoamericanos. El cultivo de la razón debe privilegiarse sobre el culto de las formas, propuso Hostos. Repudió el arte por el arte.

Para Hostos el fin de la literatura debe ser concurrir con la ciencia. Como sociólogo, propuso que la literatura debe buscar únicamente a la realidad. Por eso, atacó a todo lo que desordena las relaciones entre el individuo y la sociedad en que vive.

Hostos sólo aplaude la novela moralizadora y al drama pedagógico, con héroes positivos, como literatura necesaria. Todo lo demás es obra de “corruptores de (la) razón”.

Hostos novelista

1. La Peregrinación de Bayoán

A pesar de sus expectativas, su primera novela La peregrinación de Bayoán, publicada en 1863, no se recibió con entusiasmo por el público español. Puede que el aire romántico de la novela, no estuvo a tono con el gusto realista del lector español. Además, Bayoán era un grito libertario ante el despotismo español. La censura oficial prohibió su circulación en las Antillas.

Francisco Manrique Cabrera observa en Bayoán una muestra del novelar romántico en Hispanoamérica, escrita cuatro años antes que la María de Isaacs. La llamó novela poemática, de entraña lírica y símbolos brumosos.

Hostos adoptó en Bayoán la forma de un diario bajo la influencia del Werther de Goethe. En el prólogo a la primera edición, el autor describe la obra como “un diario escrito en la oscuridad de una conciencia”.

En 1863, según José Luis Méndez, Hostos era autonomista, reformista y romántico, con una visión ingenua del mundo. Esa visión ingenua e ilusa se expresa a través del personaje Bayoán.

Bayoán, un hijo de Borinquen, decide, por segunda vez, viajar a España a convence3rla de que América debe ser feliz. En su viaje, se detiene en Cuba, donde vive su amada Marién. Debe decidir entre su amor a Marién y su deber. ¿No es acaso una visión ilusa pretender la libertad de su patria sólo a través del diálogo y la razón? ¿Tienen acaso los imperios conductas razonables con sus colonias?

Hostos descubrió la realidad del imperialismo cuando los liberales españoles no escucharon sus reclamos de libertad y autonomía para Cuba y Puerto Rico. Sólo la revolución armada en sus colonias les abre los ojos y los oídos a los imperios. Con este convencimiento, Hostos se unió en 1875 a una malograda expedición armada para participar en la liberación de Cuba.

Las cavilaciones de Bayoán son las cavilaciones angustiosas de Hostos. La vida verdadera es una peregrinación, a través del sufrimiento, hacia el cumplimiento del deber. Hostos reniega de la inútil felicidad de los felices. La vida es lucha, donde el sufrimiento es el crisol del carácter y de la personalidad.

2. La tela de araña

Su novela La tela de araña, escrita entre 1861 y 1864, trata del amor, del matrimonio y las costumbres madrileñas. Hostos dijo que la escribió en quince (15) días para competir en un concurso de la Academia Española.

Es de fácil lectura. Es un estudio sobre la familia y la situación de la mujer en Madrid a fines del siglo XIX. El autor invita, con su lectura, a la meditación y a la reflexión.

Se trata de una novela de tesis, con fines moralizantes y pedagógicos. La tela de araña fue ignorada por la crítica literaria o permaneció oculta en los archivos de la Academia Española. Pienso que esta novela hubiera sido mejor si el autor ocultara sus propias reflexiones y dejara a los personajes reflexionar por ellos mismos.

Creo que a raíz de su mala suerte con el género de la novela, Hostos se decidió a buscar en el ensayo su vehículo de expresión. El ensayo exige reflexión profunda, lo que lo convierte en el instrumento de expresión más adecuado para la ciencia y la filosofía.

Conclusión

En el prólogo de la edición de 1873 de La peregrinación de Bayoán, Hostos desprecia la literatura. Dice:

“Las letras son el oficio de los ociosos o de los que han terminado ya el trabajo de su vida, y yo tenía mucho que trabajar.”

Hostos se exige más acción y menos palabras. Lo curioso es que lo dice el autor de numerosos ensayos, artículos de periódicos y tratados de derecho, moral y sociología, entre otros.

En 1888, Hostos fustigó a la novela. Ciertamente, se equivocó. Pero hay que apuntar que sus manifestaciones contra la novela surgen en un momento de crisis de la novela española en el siglo XIX y antes de los primeros grandes novelistas de Hispanoamérica: Ricardo Güiraldez, José Eustaquio Rivera y Rómulo Gallegos.

Cuando Hostos fustigó la imaginación de los novelistas y los poetas, perdió de vista que la imaginación creativa es otra forma de reflejar y crear la realidad. Dice Carlos Fuentes: “La novela convierte el pasado, en memorias, y el futuro, en deseo… El novelista, con más puntualidad que el historiador, nos dice siempre que el pasado no ha concluido, que el pasado ha de ser inventado a cada hora para que el presente no se nos muera entre las manos. La novela dice lo que la historia no dijo, olvidó o dejó de imaginar.”

Es a través de la imaginación en sus cuentos y en sus mitos, que los pueblos se unen para construir la nación, la comunidad estructurada y consciente de sí misma.

Es injusto, por supuesto, juzgar a Hostos a la luz de la sociología de la literatura de nuestros tiempos. Es injusto también porque luego del “boom” de la novela hispanoamericana a partir de la década de 1960, la novela asumió el rol indiscutible de intérprete de la realidad.

Mucho tiempo después el novelista mexicano Carlos Fuentes expresó que “la novela está capturada en las redes de la realidad inmediata y sólo puede reflejarla”.

Creo que Hostos descartó la novela porque entendió que no era el vehículo más adecuado de comunicación de novedades y de diálogo social que exigían los tiempos que le tocó vivir. El vehículo de lo real es el ensayo, nos advierte Hostos. Lo que Hostos no podía adivinar, y por eso es injusto criticarlo en estos tiempos, es que de las cenizas de aquellas novelas del siglo XIX surgiría una nueva forma de novelar que encuentra y levanta sobre un nuevo lenguaje mitos y profecías de una nueva realidad de hechos fríos, maravillosos, contradictorios, ineluctables, libertarios y, a la misma vez, enajenantes, a juicio de Carlos Fuentes. El novelista latinoamericano del siglo XX toma la palabra para defender a los hombres del caos circundante. Para el nuevo novelista no hay fronteras entre lo real y lo quimérico, entre lo útil y el ocio, entre la certidumbre y la indecisión, entre lo preciso y lo vago, entre lo relativo y lo absoluto.

En un mundo degradado, orientado hacia valores exclusivamente materiales, sin orden, ni verdadero progreso, la novela es la búsqueda de valores auténticos, según Lucien Goldman. Hoy, ante la nueva novela, Hostos hubiera opinado lo mismo que Goldman.

Las ideas de Hostos sobre la novela surgen de sus abismos, de su impaciencia por transformar el mundo colonial, de su repudio al ocio y a la mera contemplación, de su búsqueda implacable de un mundo donde prevalezca la razón, la lógica, la modernidad y la civilización sobre la barbarie, la opresión, el caudillismo y el colonialismo.