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La libertad de los despojados

Discursos del líder independentista Juan Mari Brás entre los años de 1960 y 1962, cuando tenia entre 33 y 35 años de edad, recuperados de las carpetas que le confeccionó la policía de Puerto Rico a Mari Brás y a miles de independentistas, igual que lo hizo también el FBI, con el sistemático carpeteo al movimiento independentista e incluso a familiares y personas que se relacionaban con independentistas, sólo por el hecho de creer y luchar por la independencia de Puerto Rico.

Ramón Maysonet, uno de los policías que tuvo la tarea de escuchar, escribir y entregar a sus superiores esos discursos, nos llevan a tener sentimientos encontrados, ya que gracias a eso, estos discursos toman hoy forma en este libro que queda como evidencia histórica.

Este libro, publicado por la Fundación Juan Mari Brás gracias a Mariana Editores y Tamara Yantín, y que hoy acompaño al abogado Lcdo. José Hernández Lázaro a presentar, contiene 12 discursos de Mari Brás, que el investigador Ángel Pérez seleccionó y que formaron parte de la investigación de su tesis doctoral.

Tuve la oportunidad, en la parte de edición, de ser parte del equipo que trabajó este libro que hoy se presenta por segunda vez, en el marco del aniversario número 97 del natalicio de Mari Brás. La primera presentación se realizó el día específico de su natalicio el pasado 2 de diciembre en San Juan en los predios del Periódico Claridad, por la licenciada Wilma Reverón y Francisco Santiago Cintrón.

La libertad de los despojados recoge momentos históricos importantes destacados en los discursos de Mari Brás, como la mención de políticos de la época, patriotas que fueron su guía, y por supuesto, reflejan su visión política como líder del entonces Movimiento Pro Independencia (MPI) del que fue uno de sus fundadores.

En estas páginas quedan claras las bases que dieron paso a la lucha de uno de los líderes más demonizados en su tiempo por los gobiernos coloniales de turno y por el poder colonial estadounidense, porque siempre habló de frente al liderato político, al imperio. Uno de los segmentos de este libro evidencia la persecución a la que por ello estuvieron expuestos militantes del MPI.

En este libro Mari Brás, que dirigía sus mensajes al pueblo en plazas públicas y programas de radio, deja ver las razones por las que vio con buenos ojos por momentos, y también con un tanto de esperanza, a miembros jóvenes del Partido Popular, una situación que no necesariamente se entendía políticamente.

Estos discursos reflejan cómo Mari Brás tenía plena esperanza en su pueblo y su gente. Por eso sus discursos estaban siempre dirigidos a crear conciencia de la condición colonial de Puerto Rico y la necesidad de la independencia. También de la solidaridad que alcanzaba a constatar en el acercamiento con países que expresaban su solidaridad con la independencia de Puerto Rico. Aquí se documenta su participación en vista en la ONU reclamando el derecho de Puerto Rico a su independencia, vínculos con líderes latinoamericanos y del resto del mundo, vista en el Congreso de EEUU, todos ellos momentos que dejan ver el alcance de la gestión de Mari Brás en busca de apoyo a la independencia de Puerto Rico.

En fin, que estos discursos son el testimonio fehaciente de un patriota que entregó su vida a la lucha por la independencia en la que siempre creyó, no sólo porque se trata un derecho, sino porque es alcanzable y posible para el bienestar de su patria y de su gente.

MUCHAS GRACIAS

Presentación realizada en la librería El Candil en Ponce, el sábado 14 de diciembre.

* El libro La libertad de los despojados está disponible en CLARITIENDA.

 Luces de Navidad en la oscuridad del mundo

 

Especial para En Rojo

 

Calles, plazas y tiendas se llenan de luces y en todo el mundo hay signos de fiesta. Muchas personas viajan para pasar esos días con sus familias. La gente intercambia regalos y se desea una feliz Navidad.

En un grupo escolar el profesor preguntó a los niños qué significaba para ellos la Navidad. La mayoría respondió: Papá Noel y el regalo que vamos a recibir. De hecho, así es como la sociedad en general habla de la Navidad. Sin embargo, esta fiesta es como un paquete que tiene varios envoltorios, uno encima de otro. Tenemos que desvelar capa por capa para descubrir el significado más profundo de la fiesta.

La historia revela que nadie conoce la fecha del nacimiento de Jesús. En el siglo IV, en Roma, el 25 de diciembre era marcado por las Saturnales, fiestas al dios Sol, por ocasión del solsticio de invierno. Era el día en lo cual, tras desaparecer casi por completo, el sol volvía a salir.

Al integrarse en la cultura romana, la Iglesia retomó la fiesta del Sol Invencible y la transformó en celebración del nacimiento de Jesús, que, como canta Zacarías, es el sol naciente que viene de lo alto a visitarnos (cf. Lc 1,78).

Las antiguas comunidades cristianas llamaban a esta fiesta La Pascua de Navidad, porque el propósito no era sólo celebrar el cumpleaños del Niño Jesús, sino recordar su nacimiento para testimoniar que, por muy humano que llegara a ser, sólo puede ser divino.

La filósofa española María Zambrano decía que el ser humano no se caracteriza por ser mortal. Todo ser vivo es mortal. Lo que distingue al ser humano es que nace, es decir, es capaz de nacer y renacer continuamente. Nacemos para renacer. El sentido más profundo de la Navidad es celebrar esta llamada divina a renovarnos permanentemente, tanto en el plano íntimo de nuestro ser, como en la vocación de llevar a cabo una renovación continua de la sociedad humana.

Hoy en día, es bueno recordar que la Navidad comenzó como una celebración del renacimiento de la naturaleza. Hoy, el mayor desafío para la vida en el planeta Tierra es detener el proceso de destrucción ecológica provocado por el sistema capitalista y ayudar a la humanidad a relacionarse con la Madre Tierra y con toda la naturaleza que nos rodea, no como mercancías, sino como miembros de una única comunidad de Vida y, por tanto, seres de relación.

Al afirmar que el Verbo Divino se hizo carne en la persona de Jesús de Nazaret, el Evangelio revela que Dios ha asumido todo lo que es humano. Todos los caminos de espiritualidad subrayan que la intimidad con lo Divino pasa por descubrir la presencia del Amor en nosotros, que también se revela en cada ser vivo y en el universo en su conjunto.

En la antigua liturgia de los monasterios, el 24 de diciembre, víspera de Navidad, las comunidades cantan un verso inspirado en una palabra del libro del Éxodo, que puede cobrar un nuevo significado para nosotros en esta celebración de la Navidad:

«Hoy sabremos
que vendrá el Amor Divino
y mañana veremos
los signos de su presencia salvadora.
Esta es nuestra fe,
la razón de nuestra alegría».

 

 

 

 

 

 

Casa Pueblo inaugura la Plaza de la Independencia Energética en Adjuntas

 

Casa Pueblo recibirá el invierno con la Fiesta del Sol, un evento que contará con música en vivo, exposiciones y talleres de arte, cine y la inauguración de la Plaza de la Independencia Energética.

La cita será el sábado, 21 de diciembre, fecha que marca el Solsticio de Invierno, en la sede de la organización comunitaria en el centro urbano adjunteño.

Las personas podrán ver culminada la Plaza de la Independencia Energética, una nueva microrred aledaña a Casa Pueblo que, además de servir de oasis energético para cinco casas vecinas, una lavandería y la población en general, proporcionará otros elementos vitales para la vida en comunidad.En un predio de terreno contiguo al Bosque Solar, se estableció una imponente microrred de 55 kilovatios de potencia solar con 80 kilovatios hora de almacenaje en baterías y un inversor de 44 kilovatios.

La plaza también cuenta con un huerto, cisterna, murales pintados por nueve artistas puertorriqueños y una deslumbrante obra del maestro Antonio Martorell. Este lugar servirá como espacio de recreación para la gente y además acogerá el Centro de Investigación de Red de Microrredes Solares.

“Será la primera red de microrredes solares de Puerto Rico para marcar el futuro y una nueva escala de trabajo gestada desde la acción comunitaria”, afirmó Arturo Massol Deyá, director de Casa Pueblo.

“Pero, si grandioso es el componente técnico, la integración del arte transformando un lugar privado en uno público redefine el rol de la energía en el desarrollo y la vida de un pueblo”, agregó Massol Deyá.

La Fiesta del Sol iniciará a las 10:00 a.m. con una tostada participativa de café cosechado en la Finca La Olimpia, el cual se vende bajo la marca Madre Isla. De 10:30 a.m. a 12:00 del mediodía, se realizarán visitas al mariposario y la profesora Sirena Montalvo hará demostraciones sobre el funcionamiento del proyecto educativo Mi Plántula Solar.

A las 11:00 a.m., Y No Había Luz impartirá un taller de arte en el mariposario, mientras en el Cine Solar se estrenará el documental “Casa Pueblo: la gota que se vuelve río”, de Filmes Zapatero. Las demás tandas gratuitas serán a las 12:00 p.m. y 2:30 p.m.

Mientras, a las 12:00 p.m., Massol Deyá presentará la segunda edición de su libro “Democracia y Energía: Desafiando la economía de los combustibles fósiles por un país propio”, publicado por Ediciones Callejón. A las 12:45 p.m., saldrá una comparsa desde Casa Pueblo hacia la Plaza de la Independencia Energética, para dar paso a la ceremonia inaugural. Millie Gil será la moderadora.

Cantarán durante el acto Tony Rivera y la Orquesta Criolla Nacional de Puerto Rico Mapeyé, Chelimar Ramos “La Jíbara de Adjuntas”, el Coro de Casa Pueblo con su directora Withnee Rivera, y un grupo de trovadores.

Durante la jornada, las personas también podrán apreciar la nueva exposición de la Galería de Arte Joaquín Parrilla, titulada “Raíces y Resonancias”.

La Fiesta del Sol concluirá con un compartir navideño, con lechón asado. Las actividades se transmitirán por Radio Casa Pueblo 1020 AM.

 

 

Entrega a mano #9 ¿Seremos hijos del desastre? El tiempo es todavía, de Guillermo Rebollo-Gil

 

Especial para En Rojo

 

Lovers and thinkers, into the earth with you.
Be one with the dull, the indiscriminate dust.
A fragment of what you felt, of what you knew,
A formula, a phrase remains, —but the best is lost.

The answers quick and keen, the honest look, the laughter, the love, —
They are gone. They are gone to feed the roses. Elegant and curled
Is the blossom. Fragrant is the blossom. I know. But I do not approve.
More precious was the light in your eyes than all the roses in the world.

-Edna St. Vincent Millay (“Dirge Without Music”)

 

Leer poesía implica un gran reto que consiste en desentrañar el lenguaje particular de cada poeta. No me refiero necesariamente a símbolos ni a imágenes. Hay poetas que no recurren a los tropos consabidos, poetas que parecería hablan la lengua de todos nosotros cuando nos comunicamos con el objetivo de lograr algo, instrumentalmente hablando. Tampoco uso el verbo desentrañar en el sentido de descubrir, sino de captar, sentir o abrirse a lo desconocido. Eso desconocido transita por las palabras y cómo se configuran mutuamente para crear un “sentido”, el otro sentido que suscita dejarse estremecer por una configuración verbal nueva que nos toca en un momento particular de su historia y nos dice: “Un poema es lo que hace un trabajador promedio cuando no hay nadie mirando.” (6) Al poema lo sostiene una historia que se nutre de los contextos culturales de su época o de la tradición a la que se remite o a la historia que rodea a sus lectores. Esa mínima historia no nos remite a la Historia que configura a héroes o eventos de otro tiempo. Más bien trata de su historia cotidiana y las circunstancias destinadas a borrarse a menos que se inscriban en un contexto más amplio, el de una generación o una comunidad particular en un momento preciso del tiempo. De ahí el título: El tiempo es todavía (San Juan: Folium, 2024).

La poesía de Guillermo Rebollo-Gil aspira a capturar esos momentos fugaces, convertirlos en un diario afectivo destinado al futuro, al futuro del hijo que los desentrañará cuando sea adulto.  Desentrañar implica captar la esencia de su objetivo al sentirlos mejor. Se trata de una operación simultánea que no atañe a una lectura especializada de la poesía, sino a una captación del sentido profundo de su sentimiento o de su amor. Ese lenguaje entonces tiene que sobreponerse al tiempo que afecta los modos en que se consume la poesía. Lo poético tiene que haberse conservado en un lenguaje otro que no sea meramente residual, ruina de lo que fue. Tropos y metáforas gastadas no sobreviven. Ya Nietzsche lo dijo en su ensayo sobre la verdad y la mentira, pero el epígrafe de Edna St. Vincent Millay lo explica mejor. “But the best is lost”. ¿A qué se refiere la poeta cuando dice que lo mejor se pierde? La rosa solo contiene los residuos de lo que estuvo lleno de valor en una sonrisa o en un intercambio de miradas; lo que pasó, los sucesos, las personas; lo que está destinado a la muerte.  Es paradójicamente fácil comprender eso que no se pudo decir, pese al esfuerzo de decirlo; quizá sea esa lucidez sobre el proceso poético la entrada misma en el poema. Los mejores poemas, en mi opinión, tratan precisamente de eso que no se pudo capturar. El poema es solo su residuo. Quizás entonces el mejor poema de Rebollo Gil en este libro sea el que lo concluye (y a su vez lo inicia):  “Hay una parte secreta/donde todo poema/ya no tiene nada más/ que decir.// O lo que tiene para decir/no lo dice y uno, al leer,/tiene que hacer como un lobito/y husmearlo.//Una teoría sobre la escritura/es que uno es capaz de escribir/lo que sea,//por el tiempo que sea/hasta llegar ahí. //”

En el ‘todavía’ del título se sugiere que ahí, en esa confluencia del espacio y del tiempo reposa lo que aún no llega, pero llegará. Se da una vuelta y lo que en otras ocasiones sería una negación, es un todavía lleno de posibilidad. En su dimensión más específica, cercana al libro, se sugiere, además de una meditación sobre la escritura, una teoría que gira alrededor de la lectura que hará el hijo. Así lo marcan las dedicatorias y las cartas enviadas al hijo-infante que atraviesa los dos libros que componen esta colección. Nosotros, como lectores indirectamente implicados, no somos el verdadero receptor de esa entrega, sino a través de las teorías de la recepción. Si no fuera el hijo el verdadero destinatario del ‘todavía’ y del libro en su totalidad, se perdería el sentido verdadero de la mirada y del amor, aquello de lo que hablaba la poeta de “Dirge without Music”. Coincidiendo con la misma Millay, reitera la poética de este libro que no le interesa la rosa, sino el intercambio de miradas, la luz que se asomaba entre los sucesivos amaneceres velando al hijo, aquello destinado a “perderse”.

El libro, entonces, es el sitio donde un padre espera a su hijo. Es una encrucijada donde dos tiempos genealógicos se encuentran y transforman; un lugar donde la teoría se convierte en amor. Este nuevo libro de Guillermo Rebollo-Gil enuncia varios encuentros y algunos desencuentros. Hablemos primero de los encuentros con el amor a un hijo, como en el Ismaelillo de Martí, con parecidas advertencias ante el mundo. Acá la principal es la perdurabilidad cifrada en un sitio, cualquiera, fuera y dentro de la página del libro, para cuando el niño aprenda a leer. Que lo primero de lo que sepa sea del amor paternal. En la dedicatoria del Ismaelillo dice José Martí: “Hijo, espantado de todo, me refugio en ti.” Lo mismo podría decirse de este libro de Rebollo. Podríamos decir que Lucas es su “príncipe enano”. Y formalmente es el apóstrofe o la interpelación lo que vincula el libro mientras el niño no puede replicar porque es un recién nacido que llora a cada minuto y por quien el hablante “moraría” todos los días de su vida. Pero en la interpelación se expresa el deseo paterno que prefigura algo del “¿Vivir impuro? No vivas hijo”, del Ismaelillo. Por eso prevé al hijo escogiendo la revolución que prefiera. Uniendo la poesía de Martí con la de Fernández Retamar da las posibilidades de su transformación, “con su camisa azul” con babas de recién nacido” o las martianas en “Que nadie me rompa a mi niño./ Que yo no rompa a mi niño./ Que mi niño no se rompa nunca.” (21) Y más, en un momento se pregunta con razón: “¿Mi hijo será hijo del desastre?” (19) pensando en las críticas circunstancias globales y nacionales adversas que rodean a todo nacimiento en nuestra era desastrosa.

Pero antes debí comentar la comunidad en familia que constituye el primer libro, La guerra contra las drogas. La banda War on Drugs, el cantante de la banda Adam Granduciel, las novelas gráficas de Jessica Jones y su relación con Luke Cage, el film The Hero donde actúa Krysten Ritter. Todo ello procura crear otra genealogía no necesariamente de sangre sino de afinidades líricas (poéticas y musicales) donde se entremezclan la realidad y la ficción. El marco lo proveen el poema de Edna St. Vincent Millay “Dirge without Music”, el álbum de Bob Dylan, Time Out of Mind, las canciones de Granduciel y un poeta lingüista medular del Berkeley Renaissance llamado Jack Spicer. Todo una madeja de referencias donde aparece implicada otra generación. Mediante ello confiesa en qué consiste la influencia en la obra poética: “Una influencia es como un poema -algo que sucede de madrugada/cuando no hay nadie mirando./ O durante las muchas horas/ o los muchos años después de haber leído La hora de la estrella.” (7) “Una influencia es como tener 14 ó 15 años y estar al borde de un abismo existencial y murmurar pedacitos de diálogo de una serie de televisión para sentirte menos solo, o para tener algo bien cabrón que decirle a la soledad cuando la sientes venir.” (11) Podríamos decir que es otra manera de abordar el tema de la “familia puertorriqueña”, las parejas estéticas, pero esta vez, la generación “miti miti” de un infante, el anhelo ético en torno a su crecimiento, la cultura a la que alude y la persona “dramática”, la persona poética que corresponde al nombre del autor del libro, la oscilación lúdica entre lo prosaico y lo poético. Está la persona y está la obra; la cultura en su relación con la poesía; y está la teoría poética: Alejandra Pizarnik, Dylan Thomas, Bob Dylan, y su poemario Tarantula, traducciones de Lorca, Nick Laird, Jack Spicer, St. Vincent, autora de “Masseduction”,  Millay, Clarice Lispector, Tamara Kamenszain. Todos hallan cabida en su teoría de la escritura. Nunca se dice directamente, pero el volumen que el poeta comprará por Amazon en otra parte del libro es “La novela de la poesía”, de Kamenszain, reunida por Adriana Hidalgo editora en 2013.

En “la novela de la poesía” que Guillermo Rebollo-Gil escribe, es decir, La guerra de las drogas (plaquette del 2017-2018), las referencias a las parejas de Jessica Jones o de Granduciel repercuten sobre las vidas de Guillermo y su hijo Lucas. No solo por eso, sino porque hay referencias dentro de las referencias, creando una madeja de ecos y puestas en abismo que colocan al “poema-personita” al fondo del espejo barroco. Y sin embargo, el diálogo podría resultar prosaico para algunos, pero no es más que una simulación estética, un trabajo arduo. Allí aparece rodeado de sus contextos y quien lee ingresa a ese vórtice donde lo intertextual repica y dialoga entre bandas, canciones, poemas, películas y novelas gráficas. Esta primera parte es un tratado sobre las influencias, pero no hay ansiedad aquí. Se revelan y se ahilan al tramado de su propio discurso, entrecruzando las relaciones poético-musicales. Los temas producidos podrían ser la paternidad y el amor, pero también la muerte y el dolor. Edna St. Vincent Millay se lee en The Hero, película protagonizada por un vaquero que tiene una hija a quien hubiera querido querer más, y que resulta ser la pareja de Granduciel en la vida real. El nombre de Granduciel se mezcla con el nombre del personaje de la novela gráfica Jessica Jones. Todo esto repercute sobre Lucas, el hijo real del hablante poético. Pero éste es más que un hablante poético; es el padre atribulado porque en la vida futura su “niño no se rompa nunca”. La posibilidad de la elegía concluye esta parte, donde se escenifica la genealogía del “héroe” que no lo es. Tampoco se explican los motivos para que su vida se estimule con alcohol y sustancias controladas. Los poemas proveen una especie de oasis, una invitación al viaje en brazos de Edna St. Vincent Millay (1892-1950) y Jack Spicer (1925-65). Pero en el ámbito de la cultura de las novelas gráficas y las bandas musicales mezcladas con las poéticas de Millay y Spicer, Tamara Kamenszain provee el marco para insinuar que la prosa y la poesía se imbrican, que los versos largos se interrumpen y no necesariamente porque hay hemistiquios, especialmente cuando el próximo verso de la serie “no comienza con mayúsculas” como se estila en la poesía más formal. Acá abundan los nombres propios y las referencias al tiempo que vivimos, y nos sumergimos en una puesta en abismo donde la voz poética se advierte en el fondo, así como las referencias nominativas, la teoría de la poesía y lo meta-poético. No se nombra en vano a Pizarnik y Kamenszain; son figuras tutelares aquí. El sujeto poético se refleja continuamente en las referencias que hace a sus referencias; en la autobiografía colectiva que invoca a su paso. “Alejandra, Alejandra, en dónde estás Alejandra?” Y claro, los destinatarios, Lorca en Spicer  y Lucas en Rebollo, hayan secuela en la segunda parte de aquella plaquette, incluida en esta colección, estructurada sobre el apóstrofe. Y Lorca no es Federico ni Lucas es Luke. En realidad, Lorca es un libro de Spicer y Lucas es el nombre de la materia de su amor.

En un artículo previo del 2009 (“Hipótesis sobre cuatro maneras de poetizar”, Revista Iberoamericana) destaco la obra de cuatro poetas boricuas posteriores al 2000 y aludo a la insistencia de Rebollo en teorizar sobre su poesía y contextualizarla mencionando nombres, sitios y objetos culturales: “Acaso no haya un poeta que deconstruya con mayor rigor que Rebollo el lugar del libro y del espectador-lector en la “sociedad del espectáculo”.” Hablaba entonces de su tercer poemario, Teoría de conspiración (2005), donde el poeta se ubica dentro de la clase mediera alta y en contextos urbanos particulares de urbanizaciones con control de acceso para crear ironía precisamente en torno a esos lugares, comenzando con su propia genealogía, la de su padre. Decía entonces que “la conspiración, vocablo proveniente del derecho penal, coloca en la mira a la sociedad puertorriqueña global que se contempla aquí. Un análisis semántico de gran parte de las metáforas recurrentes en el libro yuxtapone la zona de la genealogía familiar con el crimen de cuello blanco, modificando ahora la lectura que podamos hacer de este texto en el registro del delito que permanece impune. La metáfora de la enfermedad (el lupus) en el poeta Gallego halla correspondencia en la metáfora de la genealogía en Rebollo Gil. Este es el pie no forzado de una poética que parte de una deconstrucción de la familia.” En El tiempo es todavía se trata de otro padre que asume el cuidado de su familia centrando en su hijo la apuesta al porvenir y en una vena próxima a Martí (aunque el poeta indica que se halla más cerca de Maelo) escribe un cierto tipo de diario que rastrea los más mínimos movimientos de su hijo y de él mismo, su padre, describiendo las acciones y los afectos que sostienen esa paternidad.

Entonces, aquí se reúnen dos libros. El primero, dedicado a su hijo comienza con una larga cita, casi un relato, que invoca a una banda, una peli, un cantante, una novela gráfica, otra cantante y varios poetas. El nombre del autor figura en primera persona y se llama Guillermo y tiene un hijo que se llama Lucas a quien se dirige epistolarmente, lo apostrofa y es sujeto y objeto del diario donde describe sus primeros días como recién nacido.   Se titula “La guerra contra las drogas”, pero realmente Rebollo alude a la banda “War on Drugs”. Las sustancias psicoactivas se relacionan estéticamente con ciertas prácticas de la cultura musical y poética que se van entrelazando a lo largo de los cincuenta (St. Vincent, Dylan Thomas), pasando por Jack Spicer (60), Bob Dylan y la banda (90). En esta primera parte la intertextualidad rezuma un aire de resistencia y activismo.  La cronología se entremezcla cuando pensamos en el film antes mencionado dado el papel que la poesía de Edna St. Vincent, la paternidad y la muerte desempeñan allí. Cónsono con la alusión a esta película, hay un aire elegíaco que rodea esta primera sección donde prácticamente se esquematiza una novela en torno a los antecedentes del nombre del niño al considerar la cultura gráfica, musical y poética que forma el sustrato cultural de quien escribe. La segunda parte, El tiempo es todavía, es la negación de la elegía, la oportunidad de la continuación en el tiempo. Una de sus partes más estremecedoras es una lesión, digamos una herida, creada por falsas acusaciones a la figura poética y humana del escritor. Amparándose en las oportunidades que hoy las universidades de la catástrofe le ofrecen a ciertas “víctimas”, hay personas que abusan de los privilegios de los realmente lesionados para atacar a personas, específicamente a profesores y profesoras, que por alguna u otra razón resienten. Así es que se producen las falsas agresiones sexuales, las falsas acusaciones de racismo, las falsas persecuciones políticas. Quienes ocupan los puestos de custodios de la justicia y la igualdad en dichas universidades son los mismos burócratas que desconocen a fondo la situación, convirtiendo el sistema de “igualdad y equidad” en un sistema de abuso, persecución y desigualdad contra profesores y profesoras que le rinden un servicio de calidad a la universidad. Y todo, para evitar demandas a la institución. Los lesionados son acusados por un falso “tribunal”  (un panel de adláteres conspiratorios) que no respeta el debido proceso legal (“due process”), asignando sanciones que son castigos, utilizando los medios y el rumor para divulgarlo en una suerte de conspiración sostenida por la mala fe.  Apoyados sobre la mentira de acusadores institucionales e individuales, pretenden destruir la vida, la tranquilidad y la sensibilidad de quienes en un momento fueron sus empleados, en un caso, y sus mentores, en el otro. Pero fallan y pierden estrepitosamente ante el gran tribunal de la verdad. Rebollo alude a esa instancia autobiográfica en su poemario de manera magistral y contundente:

Los nombres de las personas que me llamaron

agresor en redes son también los nombres

de aquellos que alguna vez me llamaron

por mi nombre tiraron de mis brazos me

sacudieron fuerte fuerte los hombros me

agarraron por el cuello me dejaron

casi casi sin aire

al abrazarme (47)

Y repasando lo que leía Rebollo sobre las influencias y las menciones que hacía su poesía me di cuenta que el regalo de la escritura cuando una comenta a los poetas y dialoga con ellos es descubrir más poesía. Esta vez descubrí a Jack Spicer y escuché la banda War on Drugs, vi The hero, escuché por vez primera a la magnífica cantante St. Vincent. Y si no hubiera buscado estas referencias me hubiera perdido la música de esta banda con Granduciel viéndose tan bonito cuando se inspira. Gracias, Guillermo. Finalmente me quedo con esta definición de la poesía: “un poema no es superficie plena, sino que contiene muchas capas o niveles. Que los poemas son como personitas en el papel, solo que no hablan el mismo idioma que nosotros. Pero entonces la personita que soy comienza a temblar y comenta —”

 

28 de noviembre de 2024.

 

 

 

Los mejores libros que leí en 2024

 

 

PRIMERA PARTE

 

Las listas de los mejores libros del año es ya una tradición. Por mi parte, lo hago por diversión aunque me ha causado problemas con algunos autores. Puedo aclarar los criterios y como quiera, hiero sensibilidades.

La verdad es que, aunque populares, las listas de mejores libros presentan varios problemas lógicos y filosóficos que pueden cuestionar su validez. Mi primera objeción con mi propia lista es esta: no me he leído todos los libros que se han publicado en Puerto Rico. Ni siquiera todos los que se han publicado cerca del área de Río Piedras. De modo que todo se reduce a los mejores libros que cayeron en mis manos.

Dicho esto, la selección de «mejores» libros siempre se basa en criterios subjetivos, lo que puede variar enormemente entre diferentes individuos, culturas y épocas. Soy un puertorriqueño que hace una lista en Navidad.

¿Criterios claros y consistentes para determinar qué hace a un libro “mejor”? Leo tomando atención a la calidad literaria, impacto cultural, por encima de la popularidad. Sin embargo, he perdido amistades por decir cosas como esta. Me han preguntado ¿quién eres tú para determinar lo que es calidad literaria? Y, bueno, no voy a presentar credenciales pero tengo mi idea al respecto. Se me respetara el hecho de que tengo ideas y las expreso, al menos. O sea, la calidad literaria se refiere a la habilidad con la que un autor utiliza el lenguaje, incluyendo la elección de palabras, la construcción de oraciones y la fluidez del texto en prosa, ya sea cuento, novela o ensayo.

A mí me gustan los libros que invitan a la reflexión y al análisis. Sí, eso incluye poemarios.  Aprecio la originalidad o la capacidad de una obra para ofrecer nuevas perspectivas, enfoques o estilos aún con asuntos que han sido tratados mil veces. Me importa la manera en que una obra refleja, cuestiona o aporta a su contexto cultural y social. Me gozo la literatura que aborda problemas contemporáneos o históricos de manera significativa puede tener un mayor valor. Disfruto la relación de una obra con otras obras literarias y su capacidad para dialogar con ellas. Las referencias y conexiones pueden enriquecer la experiencia de lectura. Amo cuando quien escribe usa recursos literarios, como metáforas, simbolismo, y otros dispositivos que añaden capas de significado y belleza al texto sin exageraciones. Además, creo que uno sabe cuándo una obra va a mantenerse relevante y ser apreciada a lo largo del tiempo, influenciando a generaciones de lectores y escritores.

Entonces, mi lista pretende fomentar un análisis crítico o discusión en profundidad de los libros. Está claro que al centrarse en un número limitado de libros, se corre el riesgo de excluir obras importantes que podrían ser igual de valiosas.

Muchas veces, la inclusión en una lista puede influir en las decisiones de lectura de algunas personas, lo que puede llevar a una lectura menos auténtica y más influenciada por la presión social. Sin embargo mi lista no es auspiciada por otra cosa que mi aprecio personal a la literatura. Eso sí, garantizo que leo con rigor y que si tengo pocos amigos es porque soy muy objetivo con las obras. Es que son muy sensibles los escritores. Yo no aparezco en ninguna y no me pongo bravo.

Entonces, Caja de poemas de Nora Dávila; El tiempo es todavía de Guillermo Rebollo Gil y Leer antes de usarse de Cezanne Cardona fueron publicados por la misma editorial: Folium. Son, al decir de su editor, el egregio Eugenio Ballou, las últimas publicaciones de este proyecto que ha dejado varios libros en el nuevo canon de nuestra literatura.

Dávila construye su poemario reformulando la metáfora de la caja, cuestionando la posibilidad de acceder a la plenitud de lo presencial y lo presente. Rebollo Gil propone en estos poemas una reflexión sobre la figura del padre, que renuncia a la omnipotencia y acepta la falta: a fin de cuentas eso es el lenguaje y la cultura. Por eso este libro también es una poética. Cardona nos presenta una recopilación de alguna de sus columnas y crónicas publicados durante una década en la prensa. Una lectura complementaria a sus relatos.

El instituto de Literatura y el Instituto Alejandro Tapia publicaron Redentores de Manuel Zeno Gandía. Se trata de una edición crítica de Vivian Auffant. El estudio  realizado por la académica es Auffant Vázquez ha colocado esta novela en un fino estuche de la mejor madera. Ha logrado ubicar este clásico puertorriqueño en el contexto del pensamiento político y filosófico con un pormenorizado análisis documental. Así, por ejemplo, fundamenta con citas de la novela, como el escritor se refiere a la ley Foraker, la ley Jones, o el Tratado de París en diálogos y voz del narrador, pero además, Auffant nos refiere a esa discusión a partir de su análisis de legislaciones del Congreso, revistas autorizadas de la época, documentos, que arrojan luz sobre el texto.

Nada escapa al trabajo de erudición de la ensayista. El contexto religioso -a veces pasado por alto- se incluye aquí pues se trata de una fuerte seña de identidad y una enorme influencia sobre todos los aspectos de la sociedad, incluyendo, por supuesto, el período de cesión colonial en el 1898 y durante esas primeras décadas del siglo pasado.

La hija del huevero de Sixto Díaz Saldaña es una  novela -edición de autor – bellamente diseñada, en la que se narra una historia familiar que hace énfasis en la lucha por la liberación y la heroicidad del pueblo puertorriqueño.

Ficción de Venado es la segunda edición del primer poemario publicado por Margarita Pintado. En la nueva edición Secta de los Perros, se añade el arte de Marta Jazmín García -otra excelente poeta- y el diseño cuidadoso de Javier Faris.

Teoremas Turbios/Lacónicas pesadillas de Pabsi Livmar, también de La Secta de los Perros, incluye dos libros en los que la galardonada escritora nos presenta cuentos de horror, lo siniestro y lo fantástico, géneros con los que ya se ha convertido en una escritora de referencia en el Caribe.

Del maestro Antonio Martorell apreciamos la belleza y la fina escritura de Prendas de vestir y desvestir. La editorial Luscinia acostumbra a publicar libros muy bien diseñados y con buen ejercicio Crítico.  Visualmente atractivo, los textos complementan la belleza con la poesía que tienen las cosas colocadas en una poética del espacio que tiene “el armario” como referente.

Ojos de agua, de Melanie Pérez es un breve poemario publicado por La impresora, ese laboratorio creativo que Nicole Delgado y Amanda Hernández dirigen en Isabela. Pérez sostiene una lúcida red metafórica del vuelo, que luego convierte en performance en La Casa de los Contrafuertes, del Viejo San Juan, en un ejercicio creativo exigente. El cuerpo de la escritora exuda sus poemas. Buen ejercicio.

Encontrados en las carpetas que levanto el aparato de inteligencia policial, varios ensayos componen La libertad de los despojados: discursos de Juan Mari Brás 1960-1962, de Mariana Editores. El libro añade al estudio del pensamiento político de Mari Brás y de la terrible historia de persecución ideológica en la isla. Son transcripciones de discursos grabados o transmisiones radiales que van desde semblanzas a próceres como Betances a agudos análisis de la situación geopolítica en el Caribe.

Gracias a la gentil deferencia de Eunice Rodríguez Ferguson, tuve en mis manos una hermosa edición de Desolación de Sundial House de Nueva York. Se trata de una edición conmemorativa al cuidado de Sundial Hous), ilustrada con xilografías creadas por niños, jóvenes y artistas adultos. El grabador, Rafael Lara Monsalve los reunió en el Taller de Grabado Kalifú Kimün de la Academia de Artes Islas al Sur, Chile.

Desierto de Edder González, publicado por Riel es el primer poemario que publica este poeta que es ya un experimentado editor y ahora director de la principal editorial universitaria del país. De este poemario escribió Aurea María Sotomayor: “(…) la mayoría de los poemas que se incluyen en la colección portan de un lado reflexiones sobre la soledad, la nada y la muerte, aunque no dejen de inscribirse en los registros de la promesa y la invocación”.

Máscaras: confesiones de un tallador secreto, publicación de Tiempo Nuevo, de la autoría de Lowell Fiet,  nos permite conocer el producto del proceso creativo del teatrero como creador de máscaras que reflejan la dualidad de la naturaleza humana, mostrando tanto lo visible como lo oculto. Es madera recogida luego de que la naturaleza del Caribe se mostrara su fuerza irrefrenable.

La próxima semana les prometo continuar la lista con otros libros que son imprescindibles. Empezaré por el libro textil de Gloribel Delgado Esquilín. No les voy a comentar para que regresen.