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Cada voto cuenta

Mariana Nogales Molineli frente a la Comisión Estatal de Elecciones. Foto por Alina Luciano

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Los cinco comisionados electorales determinaron por unanimidad la mañana del 14 de noviembre aprobar la tabulación de todos los votos por nominación directa, lo que dejó sin efecto la directriz de la presidenta interina de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), Jessika Padilla, de no contar los votos de nominación directa para el encasillado número 4 de representante por acumulación.

La determinación de la presidenta interina fue denunciada por la candidata por nominación directa licenciada Mariana Nogales, quien se manifestó frente a la CEE para exigir que se contaran los votos.

Aunque la instrucción de la presidenta interina de la CEE fue verbal en declaraciones a diversos medios de comunicación, esta confirmó que los votos no se iban a contar, y entre sus argumentos para justificar su decisión, estuvieron que el Código Electoral así lo dispone y que no se justificaba el recuento ya que los números no cambiarían el resultado electoral.

Nogales Molinelli, en entrevista con este medio frente a la CEE, en donde permanecía desde horas tempranas de la mañana del jueves, fue enfática al indicar que la papeleta con la nominación directa es la misma papeleta que se está escrutando para el Senado por acumulación y las últimas tres posiciones de la Cámara por acumulación, debido a que están muy cercanos los votos de candidatos por el Partido Nuevo Progresista (PNP); a lo que cuestionó que, si se hace un recuento sobre esas tres posiciones en la Cámara, por qué entonces no registrar los votos de nominación directa al mismo puesto.

La actual representante a la Cámara por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) destacó el hecho de que siempre se ha registrado ese tipo de voto, y reiteró su cuestionamiento de por qué ahora no se va a registrar el voto para el cual se hizo una campaña que estuvo en todos los medios, en las redes sociales y de la cual la CEE estuvo notificada desde el 9 de junio. Trajo a la atención, además, que aun la decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico, que resolvió en su contra y de otros tres miembros del MVC descalificando sus candidaturas, hizo la salvedad de que los electores estaban protegidos mediante el mecanismo de la nominación directa. “Hemos visto que es todo lo contrario. Tan es así que hay problemas con los observadores de las mesas. Me lo han dicho tanto funcionarios del MVC como observadores de Eliezer Molina”. Este último también candidato por nominación directa.

Hasta el momento de la entrevista ,a 10 días de las elecciones, las máquinas de escrutinio solo habían contado 29 mil votos de nominación directa, pero –indicó Nogales Molinelli– existen dos universos de cerca de 100 mil votos cada uno. Uno registrado como papeletas en blanco, papeletas no votadas y papeletas mal votadas y otro con 100 mil papeletas de voto ausente y voto adelantado que están sin adjudicar.

“O sea, que los números podrían estar ahí, hay 200 mil papeletas, por lo que es una inferencia razonable de que sus números pudiese cambiar”, dijo en relación a sus resultados.

De todas maneras –expresó– que aún si tuviese los votos aproximados que hacen falta para llegar a un escaño, o no se tienen, eso debe quedar registrado y que el voto de la gente cuente. Observó que eso ayuda al análisis político no solo de ella, sino de los otros candidatos y partidos, considerando que es un hecho histórico que debe registrarse. “Por eso he estado haciendo mucha alusión a la novela El Misterio de la verdad que decía qué era lo que se iba a registrar y qué no del pasado, para que la gente desconociera qué era lo que en realidad ha ocurrido”.

 

 

Los derechos culturales en Puerto Rico: una conversación necesaria

 

 

La existencia del ser humano está delimitada en las sociedades contemporáneas por una serie de “principios” o derechos. Derechos que se deben conocer, divulgar y exigir para una mejor calidad de vida que trascienda las limitaciones del tiempo. Conviene señalar que exigir esos derechos desde el presente nos permite honrar a los hombres y a las mujeres del pasado que lucharon, precisamente, para que el bienestar y la justicia social tuvieran su lugar en las sociedades del futuro que soñaron.

Expresado lo anterior, debo advertir que es cierto que las arbitrariedades de las autoridades, o del poder, en ciertas ocasiones –o las más de las veces– acechan y transgreden nuestros derechos. Derechos por los que la humanidad –todas las personas que históricamente han estado al otro lado del poder– ha tenido que esperar tanto; e incluso morir por ellos. No obstante, el conocimiento [de esos derechos] permanece como luz en el camino en este devenir del ser humano en sociedad. Y en ese devenir del ser humano, los derechos culturales tienen un rol protagónico. Conocerlos y exigirlos es necesario. Los derechos culturales se integran a la base de los derechos humanos.

En primer lugar, ¿qué se ha discutido con respecto al tema? El Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) nos ofrece los cimientos de esta discusión:

Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. / Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le corresponden por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Una conversación amplia sobre los derechos culturales en Puerto Rico, a 76 años de esta declaración como parte de los derechos humanos, es necesaria. La UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization / Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha permitido que esta conversación en torno a los derechos culturales evolucione:

  • 1966 –Artículo 15 del «Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales»
  • 1972 –La «Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural»
  • 2001 –«Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural»
  • 2003 –La «Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial»
  • 2016 –«Los derechos culturales y la protección del patrimonio cultural».

Por consiguiente, en la actualidad, ya son varios los países los que se han insertado en esta conversación. México, por ejemplo, es uno de los más activos y a partir del año 2009 los Derechos Culturales se «constitucionalizaron» en este país. Costa Rica, Perú y algunas regiones de España también se han interesado por esta discusión.

¿Cuánto se conoce en Puerto Rico sobre el tema? En el caso de Puerto Rico –una colonia de Estados Unidos– es poco lo que se conoce sobre estas conversaciones entre naciones. Es por ello por lo que debemos tener la iniciativa de insertarnos en lo ya discutido e incluso proponer ideas al respecto. Y nos incumbe tomar acción a los que trabajamos en el ámbito cultural puertorriqueño. Para ello, es menester preguntarnos: ¿Qué son los derechos culturales? ¿Cómo me atañen estos derechos?

Primero, debemos tener una idea clara respecto a lo qué es cultura. Por lo que me abocaré de inmediato a un intento de definición que surge de una meditación que aún continúa. La cultura es nuestro entorno –todo lo creado por la humanidad en épocas y escenarios determinados– y también lo que acontece en nuestro interior: conocimientos y creencias. En esa interacción del ser humano –su raciocinio y espiritualidad– con su ambiente, es que la cultura ocupa su espacio protagónico. Es en esa relación que se crea la cultura: una cultura que atañe tanto a lo colectivo como a lo individual y es nuestra manera de comunicarnos con nosotros mismos y con los demás. Esto nos permite interpretar nuestras vivencias y el entorno que le da acogida, además de asignarle valor a nuestras relaciones familiares y comunitarias. Sin duda, la cultura es diversa en el mundo e incluso en nuestra comunidad y es por ello por lo que reconocer esa diversidad nos permite abrazar la solidaridad, la empatía, la paz y la justicia. También es identidad. Una identidad con múltiples lenguajes que nos facilitan elementos para comprender nuestra existencia y la de otros. La cultura es todo lo anterior y más, pues, es un «todo complejo» (Edward Burnett Tylor 1871). Sí, la cultura es inmensa, al igual que su fuente de origen: el ser. Y la historicidad del ser es lo que, en efecto, ha dado paso a ese «todo complejo» que nos define como humanidad. Para el barcelonés Antonio Monegal, «la cultura es el marco ineludible de nuestra existencia» (2022).

Luego de exponer una reflexión acerca de lo qué es cultura, puntualizo que nos urge esta conversación: hablar de la cultura como ámbito esencial de toda sociedad, y de cómo los derechos culturales se relacionan con nuestro bienestar y desarrollo social. Un bienestar y un desarrollo que no depende de valoraciones cuantitativas, sino de proveernos las herramientas apropiadas para la expresión, la comunicación, el cuestionamiento, e incluso para una “potencialidad” en nuestra calidad de vida. Una calidad de vida que se ha visto trastocada en el transcurrir de los años y que mucho tiene que ver con nuestras experiencias y expectativas, entusiasmo en lo que hacemos, inquietudes ciudadanas y mucho más. Ese devenir en la potencialidad de nuestra calidad de vida tiene su puesta en escena en el ámbito cultural por todo lo hasta ahora expresado en favor de la cultura. La significación de la cultura mantiene un vínculo muy fuerte con la calidad de vida de la humanidad y es en ese vínculo donde tiene lugar el derecho. Y es menester el diálogo acerca de cómo ese derecho a la cultura es, en efecto, nuestro legado ancestral –material o inmaterial– y como legado que es, ahí está a nuestro alcance para el desarrollo de nuestras aptitudes humanas, además de nuestra sensibilidad y solidaridad.

¿Cómo trasladar esta reflexión a la realidad de la sociedad [colonial] puertorriqueña? En otros foros propios de la escritura ya he subrayado que el derecho a la cultura toma en cuenta, en primera instancia, a los habitantes del país –de todas las edades– para que todos se sumen a la divulgación de la memoria colectiva, a la apreciación de las artes, al disfrute de las diversas expresiones culturales; y al diálogo y la discusión en torno a la preservación y conservación del patrimonio. La instituciones educativas, culturales y turísticas de Puerto Rico deben unirse y crear agendas “correlativas”, además de proyectos “curriculares” para todo el país. Agendas “abiertas” y dinámicas que no se queden en tinta y papel. La comunicación entre estas instituciones –públicas o privadas– debe ser clara y constante. Estas instituciones deben repensar una y otra vez su rol en el colectivo al que pertenecen. El derecho a la cultura en Puerto Rico requiere de alianzas.

Hasta este momento, he intentado proponer que la conversación sobre los derechos culturales es necesaria. Y es necesaria por la correlación [natural] de la cultura con la humanidad. Esta conexión o relación recíproca ha redundado a través de los años en la creatividad o inspiración humana tanto en el ámbito artístico como científico. Hablar sobre derechos culturales es historiar siglos de ingenio humano.

Ahora bien, así como en Puerto Rico no se dialoga respecto a los derechos culturales, es decir, no se ha tomado en cuenta la perspectiva del derecho al momento de apreciar o analizar nuestro acervo cultural, de manera paralela las autoridades nos han trastocado esos derechos. Esa falta de diálogo no nos ha permitido percibir con claridad la agresión tan consistente por parte de grupos elitistas capitalistas o de círculos de poder en Puerto Rico.

Como ya se conoce, nuestro patrimonio cultural se ha visto amenazado por el gobierno colonial. No tenemos acceso a lugares históricos que deberían estar abiertos al pueblo. Lugares diversos en todo el archipiélago puertorriqueño que son un reflejo de nuestra diversidad cultural y, por lo tanto, debemos protegerlos para el acceso, precisamente, a esa diversidad que nos caracteriza y que nos permite sensibilizarnos aún más. Somos testigos del abandono de teatros y museos: espacios [aún] vivos que son potencialmente idóneos para la circulación del conocimiento y la solidaridad cultural. ¿Y qué podemos decir del cierre de escuelas públicas y del abandono de estructuras o edificios que han sido catalogados como «estorbo público»? Este «estorbo público» ha sido otro negocio más.

Por otro lado, ¿y la venta del antiguo Seminario Conciliar de San Juan? Esta venta debe catalogarse como un crimen y tanto el gobierno como la Iglesia deben responder por esta acción. El Seminario Conciliar de San Ildefonso le pertenece al Pueblo. Este lugar histórico ha sido espacio de evolución intelectual, símbolo de nuestra identidad puertorriqueña y de lucha por una educación accesible en Puerto Rico y, por lo tanto, debe permanecer abierto como parte de nuestros derechos culturales. El periodista, político, maestro, científico e historiador José Julián de Acosta y Calbo, en sus  Notas  de 1866, ya resaltaba la significación de este edificio y promovió desde entonces su preservación y conservación gracias a su texto –la escritura histórica como elemento esencial del patrimonio, además de que es igualmente patrimonio–. Acosta pertenece a una generación historiográfica de puertorriqueños que nos legaron una escritura de la historia crítica y una identidad cultural que precisamente cuestionaba las imposiciones de un poder arbitrario. ¿Cómo es posible que haya prosperado esta venta funesta? El Seminario Conciliar es patrimonio cultural de Puerto Rico y su venta ha sido una agresión a la dignidad humana de los habitantes de Puerto Rico.

Sin duda, nuestra memoria colectiva se encuentra amenazada; nuestros derechos culturales están en juego. El que no se hable de los derechos culturales en Puerto Rico no quiere decir que no existan. Debemos cuestionar las prácticas irresponsables, irrespetuosas, violentas y criminales por parte de las autoridades con relación a nuestro patrimonio construido. El patrimonio construido puertorriqueño continúa en venta.

Reitero que nos urge promover esta conversación y reflexionar acerca de los derechos culturales como uno de los elementos principales para el ejercicio y la constancia de los derechos humanos en nuestras comunidades. Los derechos humanos de las personas no están completos si no se toma en cuenta el rol de la cultura en el devenir de cada sociedad. Son diversas las personas y las organizaciones que trabajan por el derecho a la cultura en Puerto Rico. Organizaciones, artistas, historiadores y abogados que han unido voluntades para hacerle frente a la ignorancia y a la violencia continua de los gobiernos de turno liderados por el bipartidismo “PNPPD”; y a un poder estadounidense que lo único que ve es “basura” en la diversidad cultural más allá de sus fronteras. Organizaciones y portavoces de la cultura puertorriqueña de los que muy pronto conocerán su plan de trabajo colectivo para la defensa de los derechos culturales de todos los habitantes de Puerto Rico.

 

 

Múltiples irregularidades en las elecciones 2024

Al centro Annette Martínez Orabona Foto suministrada.

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Un informe preliminar de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) capítulo de Puerto Rico en conjunto con el Colegio de Abogadas y Abogados de Puerto Rico (CAAPR) sobre su ejercicio como observadores del proceso electoral de este 2024 recoge  fallas e irregularidades habidas en el proceso que abonan a una actitud de desconfianza hacia el trabajo de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE).

Las organizaciones dividieron sus hallazgos en cinco categorías que confirman muchas de las denuncias hechas por ciudadanos, medios de comunicación e incluso por algunos funcionarios de colegio.

El primero de los hallazgos preliminares se refiere a impedimentos a la función de los observadores, a quienes en una, coordinadores y funcionarios impidieron la entrada a los colegios, aun cuando los observadores estaban debidamente  identificados y acreditados. En otra instancia, los coordinadores de la unidad electoral les exigieron a los observadores salir del colegio una vez cerrado, contrario a lo que establece el mismo protocolo de la CEE. También se denunció de casos donde los funcionarios interaccionaron de manera agresiva con los observadores.

El segundo hallazgo tiene que ver con deficiencias en los centros de votación, como falta de acceso para las personas de diversidad funcional, falta de papeletas en sistema braille o lupas y falta de servicio de agua potable.

El tercer señalamiento de las organizaciones  es de máquinas de escrutinio que no funcionaron o funcionaron de manera incorrecta. Esto incluyó la ausencia de baterías para en caso de que fallara el servicio de energía y la falta de suficientes máquinas de reemplazo, solo una máquina por colegio.

El cuarto señalamiento se refiere a la tardanza de la entrega de materiales a los colegios y la cantidad insuficiente de funcionarios. La tardanza en la entrega de materiales provocó que muchos colegios comenzaran los trabajos pasadas las 10 de la mañana, algunos pasadas las 10:30.  No en todos los colegios hubo funcionarios de todos los partidos y funcionarios que no eran de la unidad ni coordinadores no aparecieron en el sistema, por lo que no pudieron registrarse para votar.

En quinto lugar, denunciaron el CAPR y la ACLU, se violentó el derecho al voto secreto, debido a que las casetas no tenían cortinas y además su colocación no permitía la privacidad del voto.

En cuanto al trabajo en la Junta Administrativa del Voto Ausente y el Voto a Domicilio (JAVAA), los observadores documentaron que, en efecto, las papeletas que se utilizaron para calibrar las máquinas estaban impresas con los recuadros ennegrecidos, lo que puede explicar la razón por la cual las máquinas de escrutinio no estaban leyendo de manera adecuada la X de los votos adelantados. La instrucción de rellenar el cuadro y no marcar con una X se dio apenas dos días antes de la elección general.

Más allá de estos hallazgos preliminares, la ACLU y el CAAPR señalaron en su informe los obstáculos que representó lograr que la CEE los certificara como observadores, comenzando con que  no fue hasta el 8 de octubre que la CEE  contestó la acreditación  de ambas entidades, lo cual hicieron a inicios de septiembre y que para que les facilitaran el protocolo de los observadores, tuvieron que acudir al tribunal. Este fue aprobado después del 8 de octubre. No se les proveyó el protocolo ni adiestramiento.  Por el contrario, la CEE gastó $80 mil dólares de su presupuesto (aprobados por la Junta de Control Fiscal) para invitar a observadores internacionales a quienes les cubrieron transporte aéreo, alojamiento, comidas y adiestramiento, lo cual no estuvo a disposición de los observadores del patio.

Por su parte, la ACLU y el CAAPR  reunieron 31 voluntarios y les adiestraron para servir de observadores. Entre ellos hubo abogados y abogadas, universitarios, ministros religiosos y servidores públicos. La falta de atención por parte de la CEE al servicio a ofrecer por parte ACLU y el CAAPR incluyó la entrega de las credenciales como observadores a las 7:14 de la noche del día anterior a las elecciones, lo que provocó que tuvieran que enviar las credenciales vía fotografía a sus celulares.

De acuerdo al informe preliminar, cubrieron 40 unidades electorales de 20 precintos en12 municipios, que incluyeron San Juan, Bayamón, Toa Baja, Carolina, Caguas, Cayey, Río Grande,  Las Piedras, Cabo Rojo, Guaynabo, Guayanilla,  Coamo  y la JAVAA.

 

 

 

Empresarios, elecciones y  lucha de clases

Screenshot

 

Ha llamado mucho la atención de estudiosos y analistas de la política puertorriqueña la fuerte incursión en esta pasada elección general del 5 de noviembre, de un sector organizado de la clase empresarial de nuestro país que decidió usar su mollero y su dinero para lograr  resultados electorales que favorezcan sus intereses económicos. La forma agresiva en que lo hicieron- o sea, colocar una millonaria inversión en medios pagados, la publicación de una lista de sus candidatos y candidatas favorecidos, y la expresa advertencia de que no apoyarían a ningún candidato o candidata de la Alianza de País entre el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) ni del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC)- sorprendió a mucha gente. Bajo el nombre engañoso de «Democracia y Prosperidad», el susodicho grupo empresarial se organizó en un  SUPER PAC que invirtió millones con un solo objetivo: impedir cualquier cambio en la gobernanza de Puerto Rico que, según ellos, pueda interferir con el trato especial y los privilegios de que disfrutan por su condición de ricos y poderosos. «Que nada amenace lo mío» pareció ser el grito de guerra lanzado al ruedo electoral por esta camada de dueños y no tan dueños de empresas y sectores del comercio al por mayor y al detal, la construcción y la importación y distribución de alimentos, licores y otros productos de consumo. A estos se unieron jugadores menores de otros sectores económicos y, por supuesto, los principales oficiales (empleados) de las organizaciones que agrupan la llamada «libre empresa», que no perdieron oportunidad para demostrar que son más firmes y leales «libre empresarios» que los patronos millonarios que les pagan el sueldo.

Esta incursión del sector empresarial en la política electoral puede resultar sorpresiva para muchos pero no es así. A lo largo de nuestra historia, abundan los ejemplos de incursiones similares, sobre todo en momentos de crisis económica y social como los que se viven actualmente en Puerto Rico. Durante los años treinta del siglo pasado, y tras el impacto de la Gran Depresión de Estados Unidos sobre la empobrecida población de Puerto Rico, hubo un largo período de tensión entre empresarios de la caña, el tabaco y otros sectores agrícolas – representados en el Partido Republicano Puertorriqueño de entonces, y los trabajadores de esas industrias, que eran la base económica del Puerto Rico de principio y mediados del siglo veinte.

Fue un abierto conflicto de clases y,  para proteger sus intereses, el Partido Republicano hizo una Coalición con el Partido Socialista de Santiago Iglesias Pantin, un anarquista español exiliado en Puerto Rico que proclamaba defender a los obreros. La llamada Coalición se repartió la representación legislativa mayoritaria en Puerto Rico por los últimos años de la década del 1930-1940, bajo todos los gobernadores estadounidenses de la época, pero nunca los salarios ni las condiciones de los obreros mejoraron. Sin embargo, la Coalición seguía obteniendo mayorías, utilizando prácticas electorales ilícitas tales como la coacción y el transporte de trabajadores a los lugares de votación, el encierro de los más reacios en almacenes o sótanos para que no pudieran ir a votar, la compra de votos a cambio de alimentos, ropa o zapatos, o la abierta amenaza de cesantía  en medio de los momentos de peor miseria. A muchos de sus adversarios, el fuego «misteriosamente» les consumía sus cosechas o sus sembradíos.

La actitud y comportamiento ilícitos de aquellos hacendados y sus mayordomos en los años 30, se acercan peligrosamente a las declaraciones y acciones intimidantes de los empresarios y portavoces del  SUPER PAC » Democracia y Prosperidad» en el Puerto Rico del 2024. Algunos de los actuales  llegaron al extremo de hostigar e intimidar a sus empleados por escrito para impedir que votaran por los candidatos y candidatas de La  Alianza de País, una acción de dudosa legalidad.

No hay duda de que tanto los de antes como los de ahora actúan de esa manera porque se han sentido protegidos y cobijados por la impunidad, esa vara exclusiva con la que se mide a los poderosos y que les coloca por encima de las leyes y normas de ética y decoro que aplican a los demás miembros de una sociedad.

Las acciones de estos empresarios, en el marco de una elección histórica en Puerto Rico, demuestran que la lucha de clases sigue siendo una ley inexorable de la historia tanto ayer, como hoy y lo será también mañana. El rostro de un nuevo Puerto Rico se asomó con fuerza tras los resultados electorales del pasado 5 de noviembre. Y aunque los mismos de siempre lograron mantener el poder político, y conservar sus privilegios e  impunidad por un tiempo adicional, quedó claro que la mayoría de nuestro país reclama un cambio y que está dispuesto a movilizarse para lograrlo, un cambio que nos permita comenzar a salir de la crisis económica y social, y avanzar en la construcción de un nuevo país con oportunidades para todas y todos. Los que lograron mantenerse a la cabeza del gobierno, y los empresarios que los respaldan solamente ganaron un tiempo adicional. Ellos y ellas representan al «viejo» Puerto Rico, carcomido por la parálisis del coloniaje, el cáncer de la corrupción, y la enfermedad de la dependencia, la ineptitud y la avaricia.

Como dicta la ley de la historia, de esas ruinas emergerá el Puerto Rico nuevo que ya asomó con fuerza y esperanza su rostro durante la pasada contienda electoral. De entre esas manos, nos saldrá la Patria Nueva. Que no les quepa duda.

 

Palestina sigue bajo asedio

Ibrahim Abdulhadi

Entrevista a Rabab Ibrahim Abdulhadi, Palestina

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La elección de Donald Trump como el próximo presidente de Estados Unidos no representa ninguna diferencia  para el pueblo palestino. Para la profesora palestina Rabab Ibrahim Abdulhadi, entre el candidato republicano y la candidata demócrata no hay diferencia.

“El genocidio que ha ocurrido desde el 8 de octubre en Gaza no es nuevo; pero se ha intensificado. Es una intensificación que los palestinos han sufrido desde el sionismo en Palestina a finales del siglo XIX.  Esto es lo peor, pero es un genocidio que se ve a diario. Estados Unidos ha estado directamente envuelto, no solamente apoyando a Israel políticamente en la ONU, en la Corte Penal Internacional de Justicia, en la opinión pública. Cada vez que a  Israel le hace falta armamentos, Estados Unidos  le suple esos armamentos, aun 20, 30 años por adelantado”.

Ibrahim Abdulhadi, profesora asociada de Estudios Étnicos, Estudios de Raza y Resistencia en  la Universidad Estatal de San Francisco y directora fundadora de Estudios de Etnias y Diásporas Árabes y Musulmanas (AMED), estuvo de visita en Puerto Rico invitada por el Colegio de Abogadas y Abogados de Puerto Rico (CAAPR), la Asociación Americana de Juristas (AAJ) y el Comité Pro Derechos Humanos (CPD) para ofrecer una presentación: Tomar el pulso  a la ocupación y genocidio palestino.

En entrevista exclusiva con este medio, la profesora reconocida en el mundo académico en Estados Unidos por su activismo, subrayó que ambos candidatos que representan los dos partidos  mayores en EE. UU., demócratas y republicanos, “han competido por cuál de ellos va a apoyar el régimen colonial de asentamientos en Israel y adelantar el genocidio del pueblo palestino. Como si las vidas de los palestinos no valiera nada o menos que cualquier vida”.

En referencia de la campaña de ambos políticos, repasó que en el caso de Harris esta expresaba  preocupación por la situación en Gaza, pero inmediatamente  después decía que Israel tiene que defenderse a sí mismo. Aun cuando se diga que eso es legitimo, acotó Abdulhadi, eso no es relevante, ya que la seguridad de Israel no está amenazada por los palestinos. La candidata Harris repitió de manera continua conectar el antisemitismo con la lucha de los palestinos por la autodeterminación y convirtió a los palestinos en parte de ese discurso de odio e hizo posible que los enemigos de los palestinos trazaran una línea recta desde el holocausto a personas que quieren la libertad.

En lo que respecta a Trump, trajo a la atención el hecho de cuando fue presidente, entre otras acciones,  movió la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén,  lo que violó la posición tradicional de EE. UU. de que el estatus de Jerusalén se va a decidir en negociaciones finales, posición que fue parte de los  acuerdos de Olso y es la posición  internacional de las Naciones Unidas (ONU). También aceptó la anexión de Israel de las alturas de Golán, que el mundo considera va a ser Siria. “Así que está aceptando el expansionismo de Israel como el sueño sionista que ahora se ve como más realidad de expandirse sobre los territorios árabes”, denunció.

Todavía recordó que Trump le cortó los fondos a UNRWA (Agencia de la ONU para la población refugiada de Palestina y Oriente) que es la única agencia que provee ayuda a los refugiados palestinos. En estos momentos el 70 % de la población de Gaza son refugiados.

La profesora Abdulhadi, quien ha sido víctima del lobby sionista en Estados Unidos, lo describió como la industria de cabildeo israelí. “La razón es porque esto opera como una industria. No es una fantasía, es una cuestión que opera materialmente muy conectado con el Estado de Israel, al Ministerio de Relaciones Estratégicas, que Israel creó para específicamente atacar la solidaridad y el activismo palestino en EE. UU.”

A esos efectos, expuso que cuando fue  creciendo el Movimiento de Boicot Desinversión y Sanciones contra Israel (BDS), que es uno a nivel internacional, Netanyahu lo llamó una “amenaza existencial a Israel”. En Estados Unidos, el Gobierno de Trump lo declaró uno antisemita. Señaló que el movimiento de solidaridad con Palestina siempre ha sido un problema para Israel, pero el BDS se convirtió en algo muy concreto, el cual les permite a las personas participar fuera de Palestina, pero no dentro de Palestina, y no necesariamente dentro de la lucha armada. Abdulhadi defendió que el boicot es  muy atractivo y lo comparó con  el movimiento de los derechos civiles en EE. UU. :”Cuando algo es malo, tú no lo patrocinas”.

Cuando el movimiento de boicot creció y entró en las universidades, a las asociaciones académicas e iglesias pequeñas y otras asociaciones de mujeres, el movimiento sionista comenzó una campaña contra este tildándolo de que ser  ‘antisemitismo, odio a los judíos’. Describió la campaña y la atmósfera en las universidades como el de la era del macartismo: “Si tú hablas, hay un costo”.

La presión del lobby sionista a través de sus donantes a las universidades ha provocado que las universidades en EE. UU. hayan cerrado cursos relacionados con todo lo que tenga que ver desde la óptica Palestina, ya sea político o cultural.

En el caso de  Abdulhadi, enseñaba su curso emblemático sobre Palestina desde el 1999 en la Universidad de California. Aunque el curso cumple con todos los requisitos académicos, el pasado año, grupos sionista y proisraelíes desataron una campaña en su contra, en la que incluso se lanzaron palabras despectivas con el fin de presionar a la universidad para que se suspendiera el curso y se le despidiera a ella. Aunque no ha sido despedida, en el otoño  se le suspendió el curso sin ninguna explicación. Ella lo luchó y aunque pudo ofrecerlo el próximo semestre y dijo que lo quería enseñar en el verano, le dijeron que sí; pero tres semanas después le dijeron que no. La situación tuvo la reacción de los estudiantes, quienes montaron campamentos. Se tuvo apoyo del resto de la facultad e incluso apoyo internacional. La universidad ha rehusado a que se vuelva a dar el curso de manera oficial. No obstante, Abdulhadi se decidió a ofrecer el curso de manera gratuita y en él se han registrado 564 estudiantes.

Los jóvenes toman el liderato

 En Estados Unidos es algo difícil saber con alguna exactitud cuánta es la a población de palestinos, debido a que  hay muy pocos que tienen la identificación porque es muy limitada. Primero tiene que ser aprobada por la Autoridad Palestina y luego  tiene que ser aprobada por el Gobierno de Israel, por lo que no se sabe si vienen de Jordania o de Palestina.

Lo que sí se ha visto es que los jóvenes palestinos son los que están  liderando las manifestaciones en las calles; son lo que están llamando a las demostraciones, los que  idean las consignas. Abdulhadi comentó que, por ejemplo, las personas de su generación tendrían cautela en decir Desde el río hasta el mar, Palestina será libre. “A la  gente joven no le importa. Hay un grupo de gente joven que desde la primera semana lo regó por las calles de Nueva York y lo normalizó. Son los jóvenes los que están tomando  la iniciativa política y los mayores les están siguiendo. La gente joven está dando esperanza, por un lado la gente está triste, de luto por el derramamiento de sangre; pero por el otro lado, hay mucha conexión orgánica con la tierra, con la patria”.

Al otro lado del mundo

 La académica experta en Estudios de Etnias y Diáspora Árabes y Musulmanas considera que, desde  octubre 7, al otro lado del mundo las cosas han cambiado entre los grupos políticos palestinos. Admitió que al principio no todo el mundo estaba en la misma página. Ahora todo el mundo parece estarlo y la resistencia que representan las facciones de Hamás, la Islamic Jihad,  PFLP,  DFLP (estos tres el PLD) y   Fatah, que es el más  pequeño, no ha parado. “Hay  muchas cosas pasando en la Franja Occidental, cada campamento de refugiados está peleando como vimos en Argelia”. Igual reconoció que todas estas facciones no están contentas con la  Autoridad Palestina, por los acuerdos de seguridad que mantiene con Israel.

En términos del apoyo internacional al pueblo palestino, de si se va a poder cambiar la correlación de fuerzas,  Abdulhadi considera que se está dando un apoyo internacional que nunca habían visto con tanta fuerza y que las organizaciones sionistas se están debilitando y no pueden hablar ya a nombre de todos los judíos. Un ejemplo de esa solidaridad es la gestión del gobierno de Sudáfrica de llevar ante la Corte Penal Internacional a Israel y acusarlo de genocidio, a la cual se han unido varios otros países, el más reciente, Irlanda.

Sin dejar pasar por alto que los intereses de Estados Unidos en la región son un obstáculo muy grande contra los palestinos y el peligro de galvanización que dijo representa Trump para el mundo, expresó: “Pienso que Palestina, a pesar de todas las pérdidas, la resistencia y el temple palestino y la juventud en cualquier parte del mundo se niega a renunciar y sienten el dolor, pero se rehúsan a parar y eso es contagioso para todos nosotros. Nosotros podemos ganar y yo creo que vamos a ganar”.

Para concluir, Ibrahim Abdulhaid expresó su agradecimiento por estar en Puerto Rico. “Pienso que cualquier palestino que ha tenido relación con la gente de Puerto Rico puede sentir el amor, la solidaridad, el entendimiento y la identificación. No tenemos que decir mucho. Cuando escuchamos a un prisionero (se refiere a un prisionero político puertorriqueño) es como si un palestino que está preso hablara”.