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Editorial-Puerto Rico: crece la resistencia del pueblo ante el despojo y desgobierno

 

 

Este próximo 20 de septiembre se cumplen ocho años desde que el huracán María devastó a Puerto Rico, en lo que se considera el peor desastre natural de nuestra historia moderna. Tras el azote de María, nuestro pueblo tuvo que reexaminar todos los supuestos de la vida relativamente cómoda que se vivía, y enfrentar la prolongada escasez de servicios básicos que se daban por sentado, entre otros, luz eléctrica,  agua potable, y  comunicación digital, ese duende que a partir del desarrollo del Internet y las nuevas tecnologías se ha vuelto indispensable en la vida de la mayoría de nuestra gente.

La generalizada pobreza que existe en nuestros pueblos y campos mostró el rostro en toda su crudeza, pobreza que la mayoría de nuestros sucesivos gobiernos coloniales del PNP/ PPD- y también una buena parte de nuestro pueblo- se habían negado a confrontar cara a cara. Aparte de desnudar la vegetación y naturaleza tropical, el huracán María desnudó también la miseria humana que se escondía tras los rimbombantes pronunciamientos sobre “progreso y desarrollo” que tanto gustan a los politiqueros del patio. El paso de María costó las vidas de cerca de 5,000 puertorriqueños y puertorriqueñas, además de obligar a miles de familias a enfrentar la emigración forzada y el desarraigo como principal opción. El pueblo tuvo que sufrir también la desgraciada y fallida respuesta de los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos-  bajo Ricardo Rosselló y el PNP aquí, y en Washington, bajo Donald Trump y el cogobierno de Republicanos y Demócratas. La desidia e indiferencia gubernamental nos obligó a echar mano de nuestra proverbial “resiliencia” para afrontar los enormes retos de aquel momento y emprender por nosotros mismos la tarea de reconstrucción personal, familiar, comunitaria, y de país.

Como siempre, la dialéctica natural y de la historia sentó la pauta. El paso devastador de María- que ocurrió  en medio de la crisis de la deuda pública, la caída estrepitosa de los bonos de Puerto Rico, la quiebra fiscal del gobierno colonial, la aprobación por el Congreso de la Ley PROMESA, y la instalación del supra gobierno regente de la Junta de Control Fiscal- fue también el detonante de un resurgir en la resistencia de nuestro pueblo ante lo que identifica como contrario a sus mejores intereses. Por eso, a partir de las nuevas experiencias de vida colectiva que nos legó la recuperación del huracán, la resistencia de nuestro pueblo frente a los malos gobiernos ha exhibido una renovada fortaleza y constancia. Ese espíritu de resistencia movió a multitudes de nuestro país a darse a respetar contundentemente ante los insultos y burlas del infame “chat” de Telegram, y exigir y lograr, con militancia en la calle, la renuncia del insensato gobernador Ricardo Rosselló, del PNP, en el verano de 2019.

Ese mismo espíritu ha motivado al pueblo a organizarse y defenderse de los desmanes de los sucesivos gobiernos de Wanda Vázquez, Pedro Pierluisi, y ahora, de Jenniffer González – todos del PNP- y de la falta de visión y liderazgo que llevó al colapso total de la Junta de Control Fiscal. La respuesta de dichos gobiernos a las crisis persistentes no ha sido impulsar desarrollo económico propio, ni usar los recursos de todos para el progreso del país. Ha sido la corrupción, la entrega a los grandes intereses extranjeros, el servilismo y la dependencia de Estados Unidos.  Ha sido amarrarnos con un contrato a un monopolio de gas metano, volátil y sucio. Ha sido vender al mejor postor los recursos naturales más valiosos del pueblo- costas, playas, especies protegidas, tesoros arqueológicos, acuíferos, valles, montañas y espacios privilegiados-  a millonarios extranjeros para enclaves turísticos, o proyectos exclusivos  y excluyentes, que discriminan contra nuestra gente. Ha sido revivir el fantasma de la militarización, que ya fue derrotada en Vieques, Culebra y Puerto Rico por la acción, movilización y desobediencia civil del pueblo, para sumarnos a las nuevas aventuras guerreristas del imperio estadounidense en nuestra región, lo cual nos coloca en inminente riesgo de ataques por aquellos a quienes Estados Unidos considera sus enemigos.

Los signos de la resistencia de nuestro pueblo se observan dondequiera.  Porque, mientras el desgobierno de Jenniffer González y el PNP privilegia el monopolio de “gas natural” de New Fortress Energy, avanza a paso firme la instalación de sistemas solares en techos residenciales y comerciales en Puerto Rico. Ya la energía solar representa un 10.3 % de la producción energética y cada mes se instalan un promedio de 3,200 de esos sistemas.

El presidente de la Cámara de Representantes, Johnny Méndez, del PNP, traicionó a sus constituyentes y declaró recientemente ante la Asociación de Contratistas su apoyo a que se eliminen las salvaguardas y pueda construirse en el protegido Corredor Ecológico del Noreste. Mientras, los grupos que resisten la ofensiva desarrollista en terrenos y espacios públicos y protegidos, arrecian su lucha y avanzan en diferentes frentes.  Escambrón Unido recurrió al Tribunal Supremo para impedir la construcción desmedida  en terrenos de la playa Escambrón. El Tribunal de Apelaciones determinó hace unos días anular el deslinde del año 2022 del proyecto Punta Bandera en Luquillo, que compromete humedales, vida silvestre y zona marítimo terrestre. Y sobre Esencia, el megaproyecto turístico residencial propuesto para 2,000 cuerdas de terreno protegidas en el litoral de Cabo Rojo, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico (DRNA) emitió un contundente informe el pasado 10 de septiembre reiterando su oposición al mismo.

Logros singulares e importantes que, sin embargo, no acaparan titulares en los grandes medios de prensa. Lo que sí logran es continuar trillando el camino de una resistencia nacional puertorriqueña madura e informada, que no se rinde ni se deja intimidar.

 

 

Se llama la flotilla global SUMAD

 

Por Perla Franco

 

Esta flotilla internacional está compuesta de unas 700 personas de 45 países y se dirigen en diversas embarcaciones con ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza. Ya fueron atacados en dos ocasiones cuando se detuvieron en Túnez. Pero continúan.

La flotilla Global SUMAD es la respuesta que han decidido darle individuos que van en representación de sus comunidades, cuidadanos de a pie, legisladores, médicos y periodistas, entre otr@s, al genocidio y asesinato por hambre que ha impuesto el gobierno de Israel al pueblo palestino, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos (EEUU).

Estos son momentos donde el silencio no tiene cabida. Menos mal que aunque tardío, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comunidad de la Unión Europea (UE), Ursula von der Leyer han expresado que tomaran medidas económicas contra el gobierno israelí. Y digo tardío porque luego de casi 65 mil muertes en Gaza y 160 herid@s, las medidas se pudieron imponer antes.

Sin muerto alguno, EEUU le tiene impuesto un bloqueo a Cuba hace mas de 60 años. Y ahora le tiene plantada a Venezuela en su costa marítima fronteriza al menos ocho buques de guerra destructores con misiles guiados, barcos de asalto anfibio, miles de marineros e infantes de marina, aviones de vigilancia y un submarino (que se sepa). Además presentó un vídeo en el que las fuerzas estadounidenses asesinaron con fuego aéreo a 11 personas en una lancha que alegadamente llevaba droga. Y qué curioso que a esa lancha se le ocurrió emprender camino en medio de los buques militares estadounidenses en la zona.

Como parte de esa ofensiva estadounidense contra Venezuela, EEUU utiliza además a Puerto Rico (PR) como campo de entrenamiento de ejercicios bélicos que incluyen desembarco y paracaidismo, entro otros; inicialmente sin que la gobernadora de PR, Jennifer González supiera al respecto. Al menos eso declaró la mandataria.

Ese es el escenario que permea en el Caribe actualmente, utilizando nuevamente EEUU a Puerto Rico a su conveniencia como su colonia que es. La excusa para esto, combatir el narco estado que dice el presidente estadounidence Donald Trump tiene el gobierno de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro. Nadie ha pedido las pruebas que pueda tener EEUU que sostengan esa afirmación. Los únicos datos que se conocen al respecto son de la Organización de Naciones Unidas que indican que los principales productores de droga (cocaína) en Sudamérica son Colombia, Perú, Bolivia, Panamá y Brasil. Dónde están los datos que demuestran que Venezuela amenaza a EEUU con su narcotráfico?

En el caso de Gaza los muert@s esta allí, algun@s aun bajo los escombros. Las personas desnutridas muriendo de hambre también. No es esa la prioridad? O es Venezuela con el alegado narcogobierno que afectas a EEUU y que dice la gobernadora de PR que a los ciudadan@s americanos en la Isla también.

O seguimos siendo manipulados mediáticamente, o pedimos respuestas y tomamos al menos la acción de la denuncia. Como periodista, no me queda de otra.

 La autora es periodista la consigues por facebook en: Micrófono Franco

 

            Hacia una economía política del perreo

 

En Rojo

 

0.La residencia de Bad Bunny está por terminar. Pero hay un espectáculo final en la isla que se podrá ver en streaming a través de Amazon. Las reacciones no se han hecho esperar. Amazon no es una empresa con un historial positivo respecto al trato a sus empleados y a sus métodos de trabajo.

Rafael Bernabe, con un largo historial de accionar político que comienza mucho antes de ser legislador, ha recibido duras críticas por un comentario en X -propiedad de Elon Musk-. El comentario es a raíz del anuncio de que con la transmisión, Amazon y BB anuncian la creación de una escuela y lanzarán un portal para empresarios locales. Escribe Bernabe: La multinacional AMAZON (abusadora con sus trabajadores, socia de Israel, entre otras cosas) ¿nuestra salvadora? Admiro muchísimo lo que ha hecho Benito por Puerto Rico y lo aplaudí, pero no perdamos nuestra capacidad de analizar las cosas con cuidado. Y no, no es que nos guste criticar todo, es que algunas cosas deben examinarse críticamente.

En las redes, como suele suceder, las reacciones virulentas no se han hecho esperar. Lo bueno del comentario de Bernabe es que nos pone a reflexionar sobre el consumo y la idea en torno a el consumo ético en el capitalismo. La violencia con la que se ha respondido es desproporcionada. Parecería que se trata de los juicios de Nuremberg pero en versión tropical y cibernética.

  1. Varios filósofos -sí porque hay filósofos contemporáneos- sostienen que el consumo ético a menudo se convierte en una forma de autoindulgencia y una ilusión de cambio. Las personas pueden creer que al elegir productos «éticos» o «sostenibles», están haciendo una diferencia significativa, pero esto puede ser más una forma de satisfacer su conciencia que un verdadero cambio estructural en el sistema. Pero digamos que el mismo concepto de sociedad de consumo sugiere que hay una mentalidad colectiva en las sociedades occidentales que absolutiza el consumo como bien del hombre -pun intended-. Una forma de escapar es la demanda de consumo ético antes que cambio radical del sistema.
Público en el concierto # 30 de la Residencia. Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

Como afirma Slavoj Zizek, ese filósofo devenido hombre del espectáculo, el capitalismo se adapta a estas demandas de consumo ético y las incorpora, transformando lo que podría ser una crítica válida en una nueva forma de consumo. Esto se conoce como «capitalismo verde» o «capitalismo consciente», donde las empresas comercializan productos éticos, pero siguen operando dentro de un marco capitalista que prioriza las ganancias sobre el bienestar social y ambiental. Amazon no es siquiera una de esas empresas verdes o conscientes. ¿Tendría Bad Bunny -y su equipo- que considerar no asociarse con ellos en virtud de alguna de sus posturas del nacionalismo cultural espectacularizado?

2. Ante el anuncio de Bad Bunny, algunos argumentan en las redes que concentrarse en el consumo ético puede desviar la atención de las luchas políticas y estructurales necesarias para abordar problemas como la desigualdad, el cambio climático y la explotación. En lugar de exigir cambios en el sistema económico, el enfoque en el consumo individual puede resultar en una aceptación tácita del mismo sistema que se critica. Pero, siendo objetivos, ¿le corresponde a Bad Bunny ser líder de una campaña antisistema? ¿Debemos exigirle a los artistas una postura radical que incluya boicots a corporaciones, auspiciadores y a otros artistas que tienen relaciones fáciles con empresas como Amazon o que no se manifiestan sobre hechos terribles como el genocidio en Gaza? ¿Es justo exigirle a Bad Bunny y a su equipo de trabajo cuestionar las bases del sistema y repensar la economía y su modo de generar riqueza de una manera que no dependa de la explotación de manera directa o indirecta?

Eso NO es lo que hacen los críticos del acuerdo anunciado. No es lo que hace Bernabe. No es lo que intento yo. Lo que planteo es que hacerse preguntas sobre este y otros asuntos relacionados con nuestro modo de vida, que incluye el consumo y disfrute de espectáculos y actividades culturales es necesario. Muchos vemos la idea del consumo ético como una respuesta limitada y, a menudo, ilusoria dentro del capitalismo, sugiriendo que la verdadera transformación requiere una crítica más profunda y radical del sistema en su conjunto. Nos corresponde pensar en eso y sugerir alternativas.

  1. Se ha dicho que algunas de las canciones del artista en cuestión no se sostienen cuando llega a relacionarse comercialmente con empresas asociadas a la explotación laboral y a agresiones al ambiente. Se exige entonces que al menos practique el «capitalismo verde», es decir, la forma en la que el capitalismo ha integrado la preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad dentro de su lógica de mercado. Pienso que no es justo. Hace tiempo que las empresas han comenzado a ofrecer productos «verdes» o «sostenibles», de pistacho o de fresa, utilizando la preocupación ambiental como una estrategia de marketing. Esto puede hacer que los consumidores sientan que están contribuyendo al cambio positivo al comprar estos productos, aunque el sistema capitalista subyacente siga siendo el mismo. Igual puede pasar con “la cultura”, que puede defenderse mientras el país se militariza y se anuncia la llegada de fábricas de ropa militar como uno de los desarrollos económicos más importantes de los últimos tiempos.¿No será que el resurgir del nacionalismo cultural -como el capitalismo verde- ofrece una ilusión de progreso y de libertad?. Las empresas pueden adoptar prácticas más sostenibles, pero esto no significa que estén dispuestas a renunciar a la lógica de maximización de beneficios. En lugar de cambiar el sistema, el capitalismo verde lo adapta para continuar operando dentro de sus propios parámetros. La cultura -y sus bienes y servicios- puede mercadearse de la misma forma, como un producto que nos permite acceder a la emoción de reconocernos como comunidad, sin pasar por el drama de cambiar estructuras de dominación.

    También he leído que el perreo puede desviar la atención de las soluciones políticas más profundas que se necesitan para abordar la crisis ambiental y el sistema colonial. En lugar de exigir cambios estructurales, como políticas gubernamentales más estrictas o transformaciones en el modo de producción, el perreo puede hacer que las personas se sientan satisfechas con pequeños intercambios de consumo libidinal.

Si tengo que explicar que el tono de esta nota incluye algo de ironía y sarcasmo, entonces, estamos peor de lo que pensaba. El consumo ético, también se ha dicho, es el que proporciona al conjunto de las personas una vida buena. La calidad de vida frente a la cantidad de productos es algo sobre lo que tendríamos que pensarnos. Las relaciones humanas que tengan de por medio el disfrute de la naturaleza y que el proceso de producción satisfaga las necesidades bases de la comunidad, suena como una buena idea. Lo que siempre suena como una invitación al desastre es la aspiración al consumo ilimitado.  Pero me atrevo a preguntar, ¿hay tal cosa como un límite al perreo?

 

Crece la generación solar en techos

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

La instalación de sistemas de energía solar en Puerto Rico avanza a contracorriente de la política pública del gobierno de Jenniffer González de impulsar el uso del ‘gas natural’. Este hecho fue confirmado por el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, siglas en inglés), en su reciente publicación La energía solar generada en los techos en Puerto Rico ya alcanza el 10 % a medida que la confiabilidad de la red sigue decreciendo.

El informe, de la autoría de Cathy Kunkel, está basado información sometida por el mismo LUMA Energy, de que a junio de  2025, cerca de 1.2 gigawatts (GW) en sistemas de placas solares en techos habían sido instalados en residencias y negocios bajo las regulaciones de medición neta de Puerto Rico.

De acuerdo a IEEFA, estos sistemas producirán más de 1.8 gigavatios-hora de electricidad al año. Se calcula, además, que con base en las cifras de ventas estimadas por LUMA para el año fiscal 2025 y los datos sobre la energía solar exportada a la red por sistemas bajo medición neta, estos sistemas fotovoltaicos instalados en techos residenciales y comerciales representan cerca del 10.3 % de toda la electricidad consumida en Puerto Rico. “Estas estadísticas no tienen en cuenta los sistemas desconectados de la red, lo que significa que la cantidad de electricidad suministrada de hecho por sistemas solares, probablemente, es todavía mayor”, se indicó.

La instalación de sistemas solares tuvo crecimiento durante esta última década y durante este último año. La instalación en residencias y comercios se ha sumado a la red a razón de casi 3,200 cada mes. Se proyecta que la cantidad de sistemas seguirá creciendo a un ritmo similar, alcanzando casi 2 GW de capacidad instalada para mediados de 2028.

IEEFA atribuyó este crecimiento, entre otros factores, a la baja confiabilidad en el sistema, que ha seguido deteriorándose en los últimos años, con métricas sobre la frecuencia y duración de las interrupciones en los sistemas de transmisión y distribución empeorando entre los años fiscales 2023 y 2025. “Estos indicadores son varias veces peores que el promedio de los Estados Unidos”.

Kunkel apuntó que es por ese motivo que aproximadamente el 83 % de los sistemas solares en los techos residenciales y comerciales cuentan con almacenaje de energía con baterías, de manera que puedan seguir operando durante los apagones. Estas baterías distribuidas también podrían servir de apoyo para la red.  Esto permitió a LUMA este mes de julio despachar un promedio aproximado de 40 MW de energía durante las horas pico. La experta señaló que los sistemas de placas solares en los techos han contribuido a reducir los relevos de carga (apagones) durante las horas pico cuando la capacidad de generación central no es suficiente para cubrir la demanda total.

En la actualidad, el número de instalaciones residenciales es de sobre 163,000, es decir, un aproximado del 12 % del universo de clientes residenciales de Puerto Rico.

“Desafortunadamente, en lugar de promover la transición hacia una red descentralizada, el Gobierno de Puerto Rico está apostando por la generación central. En lugar de planificar y facilitar la instalación de sistemas de placas solares en los techos e impulsar la resiliencia de la isla ante tormentas severas en el futuro, el anuncio del Gobierno de una solicitud de propuestas (RFP, por sus siglas en inglés) para 3 GW de generación de gran escala favoreciendo el gas natural encadenaría a los puertorriqueños a décadas de infraestructura centralizada con la volatilidad de precios de la importación de combustibles fósiles”, concluye IEEFA.

Una boricua en la Flotilla de la libertad

 

Entre las más de 50 embarcaciones que integran la Coalición de la Flotilla de la Libertad, junto a Global Sumud y los miles de activistas que se dirigen a Gaza, se encuentra la puertorriqueña Zuleyka Morales Rivera, veterana del cuerpo de Infantería de la Marina de Guerra de Estados Unidos.

La participación de Morales Rivera, nacida y criada en Puerto Rico, fue dada a conocer por el medio independiente The Real News Network, en entrevista por su editor en jefe, Maximillian Rivera. Junto a la boricua viaja la estadounidense Zue Jernstedt, también veterana pero del Cuerpo de Infantería del ejército de EE. UU.

En la  Flotilla de la Libertad y el Movimiento Global Sumud, que luego de varios intentos zarpó a principios de este mes de septiembre del puerto de Barcelona, España, participan delegaciones de  44  países, activistas, organizadores y personas de conciencia de todo el mundo. Como informa The Real News Network, esta   es la misión marítima más grande de la historia para romper el bloqueo israelí de la Franja de Gaza.

A continuación CLARIDAD presenta un extracto de la entrevista de Álvarez a ambas activistas.

Maximillian Álvarez: Muchas gracias a ambas por acompañarnos en Real News Network. Se lo agradezco mucho. Bueno, primero hemos visto muchos videos y fotos de esta enorme flota de flotillas navegando hacia Gaza, pero quería preguntarles si podrían contarnos cómo se siente estar allí ahora mismo. ¿Quiénes participan? Simplemente, den a nuestros espectadores una visión de primera mano de este esfuerzo histórico.

Zue Jernstedt: Sí, bueno, la verdad es que es una locura porque estamos en estos diminutos veleros. Es una misión humanitaria, no militar. Así que viajamos en estos diminutos veleros con gente de todo el mundo, gente común y corriente, navegando por un mar inmenso. Así que, cuando estamos en estos barcos, nos sentimos pequeños, como si estuviéramos todos apiñados en ellos. Y luego miramos al otro lado del vasto mar y vemos todos estos pequeños veleros a nuestro alrededor, todos con banderas palestinas. Es surrealista estar en un océano inmenso con todos estos pequeños barcos meciéndose, todos con banderas palestinas. Y a veces parece que estamos muy separados. Y luego vemos la solidaridad en línea, a la gente de Gaza que habla de esperarnos, las acciones en casa de la gente que dice estar con nosotros, y nos damos cuenta de lo grande que es estar mareados solos en nuestro barco, conectados con todo el mundo.

Zuleyka Morales Rivera: Sí, se siente muy surrealista. Creo que es uno de esos momentos en los que no te das cuenta de lo grande que es hasta que pasan meses y finalmente lo asimilas y piensas: ¡Guau, no puedo creer que esto esté pasando!

Incluso cuando llevábamos unas seis horas navegando hasta Túnez, un barco de civiles se acercó a nuestro barco y empezó a gritar «¡Palestina libre! ¡Palestina libre!», y se detenían en cada barco diciendo: «¡Gracias, Palestina libre!». Así que la solidaridad que sentimos en este movimiento es increíble.

Álvarez: ¡Guau! Sí. ¿Qué se siente?

 Zuleyka Morales Rivera: Es algo que nunca habíamos experimentado antes, porque es a gran escala, a nivel mundial: 44 países navegando hacia Gaza. Ser parte de esto es algo que nunca antes había sentido.

Alvarez: Sí, me lo imagino. Y quería preguntarles, como veteranos militares estadounidenses y como grupo que representa una postura radical contra la guerra, ya que hay un contingente de ustedes navegando hacia Gaza ahora, si podrían contarnos más sobre por qué decidieron unirse a la Flotilla Saud global.

Zue Jernstedt: Sí, de hecho, la mayoría de los que estamos en el barco somos miembros de About Face. Muchos también somos veteranos por la paz. Prácticamente todos somos activistas antiimperialistas porque creemos que la lucha en Palestina está interconectada con el antiimperialismo. Pero me uní personalmente porque un amigo palestino-estadounidense a quien conocí en Cisjordania el año pasado mientras hacía presencia protectora me preguntó si conocía a algún marinero, capitán o algo, y le dije que no. Entonces me dijeron: «Oye, hay un barco de veteranos». Y les dije: «Inscríbanme aquí. ¡Claro! Quiero participar». Y luego les envié la información a otras personas. Y About Face.

Zuleyka Morales Rivera: La mía es algo similar. De hecho, participé en la marcha a Gaza de junio y no pudimos llegar muy lejos. Pero realmente me abrió los ojos a las capas de opresión sistémica que se ejerce no solo contra el pueblo palestino, sino contra gran parte del sur global y la gente del mundo. Así que un compañero que también estaba en la Marcha a Gaza me llamó y me preguntó: «Están organizando otra flotilla con docenas de barcos. ¿Te gustaría ir?». Y de inmediato dije: «Por supuesto, tenemos que llegar a Gaza».

Álvarez: ¿Hay algo en sus identidades como veteranos, como personas que prestaron sus juramentos y que han vivido lo que han vivido? ¿Hay algo en ser veterano del ejército estadounidense que los haya impulsado aun más a hablar sobre esto?

 Zue Jernstedt: Sí, absolutamente. Serví en Afganistán en 2009 y siento que mi deber ahora es oponerme al imperialismo, porque fui un soldado raso. Sembré dolor y violencia por el mundo, defendiendo este ideal estadounidense y el robo de recursos. Así que siento que también debo oponerme, ahora que veo lo que está pasando, ahora que tengo privilegios en Estados Unidos por ser veterano y que es muy importante que digamos: Oye, no, ya vemos lo que está pasando. No participaremos más. Podemos cambiar la narrativa. No tenemos que seguir órdenes. No tenemos que ser como ellos. No tenemos que marchar a su son. Somos el pueblo, tenemos el poder.

Zuleyka Morales Rivera: En mi caso, me uní a la Infantería de Marina, directamente desde Puerto Rico. Nací en Puerto Rico, la colonia más antigua del mundo, y no era consciente de la opresión ni de la condición de ciudadano de segunda clase que teníamos. Y al abrir los ojos al salir del ejército, me di cuenta de que estos sistemas están diseñados para ponerse en nuestra contra y que tenemos que hacer algo al respecto. Así que está entrelazado con nuestra vida cotidiana y, simplemente, teníamos que hacer algo al respecto.

Álvarez: Pero quería preguntarles, ¿cómo esperan la respuesta de Israel? Nunca hemos visto una flota como esta, pero sí hemos visto cómo Israel ha respondido a misiones individuales. Entonces, ¿cómo están preparados para los diferentes escenarios, incluyendo la posibilidad de violencia y hostilidad por parte del ejército israelí?

Zue Jernstedt: Bueno, solo quiero comenzar diciendo que la violencia y la hostilidad del ejército israelí no serán nada comparadas con lo que la gente de Gaza y Cisjordania enfrenta a diario. Así que, para nosotros significa tanto que estén pasando por esto, que no nos preocupa. No es nada comparado con lo que han enfrentado durante los últimos 700 días, desde 1948 y antes. Así que esa no es nuestra principal preocupación. Nuestra principal preocupación es ¿qué van a hacer? Porque no respetan el derecho humanitario. No respetan la Convención de Ginebra. No respetan la CPI. No respetan el DIH. Así que estamos completamente inseguros. Son un Estado rebelde. Son un completo impredecible. Estamos imaginando todos estos escenarios sobre lo que podríamos hacer en cada caso, pero realmente no podemos decirlo porque no respetan las leyes, son inhumanos y están cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino.

Zuleyka Morales Rivera: Y basándonos en lo que hemos presenciado y la masacre que ha estado ocurriendo en Gaza durante más de 700 días, sinceramente, podemos esperar cualquier cosa de ellos, porque así son. Nadie les pone límites. Así que revisamos escenarios regularmente. Diariamente tenemos reuniones, hablamos sobre qué pasaría si esto o si esto pasara, o qué harías si vieras que esto le sucede a otra persona. ¿Cómo mantenemos la calma? ¿Cómo lidiamos con situaciones como esta, para las que probablemente no estamos realmente preparados; pero nos estamos preparando lo mejor posible?

Álvarez: El simple hecho de que exista esta flota es un testimonio del antiguo principio organizativo de que la unión hace la fuerza, e incluso sabemos que otros que no están en esos barcos se están preparando para apoyar su esfuerzo, incluyendo a los estibadores italianos, que afirman que cerrarán los puertos si todos sufren daños. Parece que, y por favor, díganos si hay más información al respecto que la gente deba saber, el principio de la unión se está aplicando con toda su fuerza aquí, desde la cantidad de barcos que navegan hacia Gaza, hasta el apoyo mundial para protegerlos.

 Zuleyka Morales Rivera: Y creo que la diferencia con este movimiento es su gran magnitud. Quizás no nos demos cuenta porque estamos en un barco pequeño; pero es tan grande, que siento que esta vez la gente realmente puede solidarizarse con nosotros, incluso si solo se trata de compartir las voces de Gaza. Compartir una publicación, hablar del tema con sus familias o unirse al discurso, o incluso el más mínimo esfuerzo para solidarizarse con el pueblo de Gaza y el pueblo palestino en todo el mundo es muy diferente a los movimientos del pasado.