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¿Nuevo militarismo? Los anexionistas no aprenden

 

Los anexionistas puertorriqueños se han inventado un nuevo juego, o más bien, están recalentando otro bastante viejo. Están azuzando a Donald Trump para que ante una supuesta amenaza a los intereses estadounidenses en el Caribe -léase Venezuela y Cuba- vuelvan a llenar a Puerto Rico de bases militares. La probabilidad de que eso ocurra es muy baja, pero si ocurriera –no porque los anexionistas lo gestionen, sino porque el nuevo imperialismo del sátrapa lo crea necesario- lejos de acercar la anexión la mantendría a distancia. Lo que sí se impulsaría sería nuestro movimiento de liberación nacional ante esa nueva versión de colonialismo brutal.

Pero antes de abundar sobre esto hagamos un poco de historia.

La guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que arrancó en 1945 tan pronto concluyó la II Guerra Mundial, catapultó la importancia estratégica de Puerto Rico para los estadounidenses. Entonces las fuerzas navales y terrestres necesitaban de bases de apoyo cercanas a potenciales áreas de conflicto y Puerto Rico, llave de entrada al mar Caribe, se volvió clave para la defensa de un sector geográfico donde, entre otras cosas, ubica el más importante canal interoceánico, el de Panamá.

Las bases militares que Estados Unidos había construido en su colonia caribeña durante la segunda gran guerra no vieron mermada su importancia tan pronto terminó aquel horrible conflicto, más bien lo contrario. La URSS había cargado con los peores daños de la guerra, con más de 20 millones de muertos y su infraestructura destrozada, pero emergió victoriosa. Además, al finalizar el conflicto sus fuerzas armadas eran las más grandes y mejor entrenadas del planeta y había extendido su dominio político y económico a la mitad de Europa. Frente a esa fuerza que el mundo capitalista consideraba como su principal enemigo, las bases militares caribeñas aumentaron su importancia. Poco más de una década después, cuando sobrevino la Revolución Cubana en 1959 y, tras ella, creció el movimiento de liberación nacional por toda América Latina, la colonia caribeña aumentó aún más su importancia para quienes nos habían invadido seis décadas antes.

La política interna de la colonia puertorriqueña a partir de 1945 estuvo determinada por esa nueva realidad. La principal fuerza política puertorriqueña de entonces, el Partido Popular Democrático, y su líder hegemónico, Luis Muñoz Marín, mantuvieron posiciones independentistas aún después del primer triunfo electoral de 1940 y hasta en los primeros años del periodo bélico, pero a partir de 1945 todo cambió. No solo desapareció la independencia de sus postulados, sino que se declaró incompatible apoyarla y ser miembro del PPD. Simultáneamente, desde sus nuevas instancias de poder colonial luego de las reformas que les concedieron, ayudaron al FBI a desatar la mayor persecución del independentismo de la que hay registro (Ley de Mordaza, encarcelamientos, 135 mil carpeteados, etc.).

Mientras tanto, la militarización de Puerto Rico continuó. A las bases que nacieron durante la guerra (Ramey, de la Fuerza Aérea, en el oeste; Roosevelt Roads, de la Marina, en el este.) se unió la utilización de Vieques y Culebra como centros de entrenamiento, junto a áreas de El Yunque y del sur del país, mientras en el área Metro siguieron operando la base de la Marina en Isla Grande y el Fuerte Buchanan en Guaynabo, así como los programas de formación de oficiales militares en las universidades (ROTC). A todo esto, se unió, a principios de la década del 60, el reclutamiento forzado de jóvenes puertorriqueños para utilizarlos en la nueva guerra que desataron en Indochina.

La intensa persecución desatada a partir de 1948 (año en que la legislatura del PPD aprobó la Ley de Mordaza, seguida del programa Cointelpro del FBI en 1956) no sirvió para garantizarles el ambiente de tranquilidad que necesitaba el colonialismo. Contrario a lo que esperaban, a partir de los años sesenta la lucha de independencia creció alimentada, entre muchas otras cosas, por el militarismo que enviaba nuestros jóvenes a Vietnam y convertía las universidades en centros de entrenamiento. Uno de los motores principales de aquel crecimiento fue la lucha estudiantil que, militante y masiva, creció en la UPR contra el programa militar. Comenzando la década del 70, Culebra primero y Vieques después, añadieron un nuevo motor de la lucha patriótica.

El resultado de aquel militarismo es muy conocido. Primero desapareció Ramey como resultado mayormente de los cambios habidos en el armamento militar y luego la lucha estudiantil redujo a la inoperancia los programas universitarios, mientras que la de todos los puertorriqueños obligó al cierre de los centros de entrenamiento de Vieques y Culebra y la eventual clausura de Roosevelt Roads. Aquella lucha victoriosa hizo a los puertorriqueños más conscientes de nuestra fuerza ayudando, de paso, a consolidarnos como nación.

Ahora, en la tercera década del nuevo siglo, cuando Puerto Rico exhibe muy exuberante su fortaleza nacional, el anexionismo, arrinconado por la historia, cree que rescatando su servidumbre militar pueden volverse útil para Estados Unidos y conseguir así algo de atención. En su desesperación no se percatan de que si lograran atraer de nuevo la bota militar tal vez nos estarían dando el empuje que se necesita para la victoria final de la patria puertorriqueña. Ojalá. Volver a las calles nos reconfortará.

No a la remilitarización de Puerto Rico

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

A la luz de lo confirmado por el propio por Cuerpo  Militar de Estados Unidos —según divulgó el periódico El Vocero— de que el  U.S. Marines y marineros de la 22.ª unidad expedicionaria de Infantería de Marina (22nd MEU) comenzaron «entrenamientos anfibios y operaciones de vuelo al sur de Puerto Rico», no es descabellado pensar que las declaraciones de hace unos días del secretario de Departamento de Seguridad Pública (DSP) de Puerto Rico, Arturo Garffer Croly, de que no descartaba la posibilidad de que se reactivaran las bases militares en Puerto Rico, hayan sido  para preparar el camino.

Hace apenas una semana que Garffer Croly, quien también fue  General en Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de la OTAN, declaró que ante la tensión entre Estados Unidos y Venezuela y la presencia de Rusia y China en la región del Caribe, no descartaba la  posibilidad y necesidad de reactivar las bases militares en Puerto Rico como  Roosevelt Roads, en Ceiba,  las islas municipios de Vieques y Culebra y el aeropuerto de  Aguadilla.

Por su parte, la nueva presidenta del partido Proyecto Dignidad (PD) Nilda Pérez Martínez, en entrevista en el noticiero del Canal 11 también se expresó a favor de una reactivación militar en el país, con los mismos argumentos.

Mientras, varias organizaciones políticas y de derechos humanos denunciaron esta posibilidad como un retroceso histórico de una mente colonial y un intento desesperado de parte de los anexionistas por detener el avance de la  soberanía de Puerto Rico.

Uno de los primeros en repudiar la propuesta de Garffer Croly fue el senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciado Adrián González Costa: “Solo en una mente colonial se le ocurre volver a ofrecer a Puerto Rico como un punto estratégico. El director de Seguridad Pública de Puerto Rico  promueve que Puerto Rico  se convierta  nuevamente en bastión militar de Estados Unidos.  Solamente en una mente colonial cabe la posibilidad de ofrecer a Puerto Rico  como punto estratégico para bases militares de otro país”, declaró en el hemiciclo del Senado.

El senador del PIP argumentó que Puerto Rico no tiene conflicto con ningún país en el mundo; sin embargo, el coronel Garffer  acaba de poner en sobre aviso a los enemigos de EE. UU. de que hay un nuevo blanco de ataque, es decir, Puerto Rico. Comparó que  los estados de la unión no promueven que sus territorios se conviertan en bastión militar y que el gobierno de EE. UU. no puede  intervenir en un estado de la unión como pudieran intervenir en Puerto Rico, por nosotros ser una colonia, y “promover que  se convierta en un punto estratégico  militar del país que sea. Es legitimar el colonialismo, sea con quien sea. Es Estados Unidos  someter a los y las puertorriqueños  a una nueva situación que no existía: ser blanco de un país extranjero enemigo de Estados Unidos”.

González Costa recalcó que la reactivación de bases militares en el país es aumentar la posibilidad de que nunca dejemos de ser colonia.  “Estamos ofreciéndonos como blanco de ataque en el centro del Caribe. Basta ya,  eso es una ofensa al pueblo de Puerto Rico, incluyendo a los estadistas. Solo unas  mentes colonizadas ofrecerían a Puerto Rico  como bastión militar y punto de ataque en el Caribe”.

Mientras, el Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico igual repudió la propuesta del secretario del Departamento de Seguridad Pública con eco en la presidenta del Proyecto Dignidad.

“El Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico se une al llamado urgente a derrotar la violencia, las violaciones a las soberanías de los pueblos hermanos y a llevar a nuestra juventud un futuro más prometedor que ser carne de cañón de los intereses financieros que defiende el ejército de los Estados Unidos en nuestra región”, expresó en comunicado de prensa.

“Le proponen al país remilitarizar los terrenos ya invadidos por las fuerzas del ejército para que seamos blanco fácil de los enemigos que constantemente se buscan los Estados Unidos por su ambición y glotonería de imperio en decadencia”, sostuvo el licenciado Kevin Miguel Rivera, portavoz del Comité.

El activista por los Derechos Humanos denunció que el ejército de EE. UU.  promueve el genocidio en Gaza, el golpe y la crisis de refugiados en Siria y Libia, invisibiliza el terrible conflicto de Sudán y amenaza con quedarse con las riquezas naturales de Ucrania y Venezuela: “Ese es el que quieren seguir sembrando en esta tierra caribeña. Basta ya.”

Reclamó que nuestra juventud y el país se merecen mucho más que la alternativa militar para salir de la pobreza y crecer. “Ya hemos entregado muchas vidas, la salud física y emocional de generaciones completas, ya han experimentado demasiado con nuestras tierras y nuestros cuerpos. Si eso es lo más que le pueden ofrecer estos funcionarios al país, que se quiten. Y si lo hacen como ofrenda a la metrópolis que nos coloniza, que se abochornen, al menos. Rechacemos la alternativa de seguir ofreciendo nuestra tierra y las vidas de nuestra ciudadanía al servicio de los intereses ajenos y objetarla, mucho más cuando se pretende usar para atacar a un pueblo hermano latinoamericano”.

Por su parte, el grupo Plan B- Independencia fue otro de los que censuró la propuesta. “La conversión nuevamente de Puerto Rico en fortaleza militar estratégica del imperialismo estadounidense surge ahora como la carta de los estadistas ante la crisis del régimen colonial y el colapso de la estadidad como opción descolonizadora, especialmente tras la negativa del presidente, Donald Trump, a respaldarla. Pretender resucitar la militarización, incluso con el apoyo de think tanks como la Heritage Foundation, es una maniobra para cerrar el paso a la independencia”, declaró el grupo en comunicado de prensa.

Plan B trajo a la atención que el éxito de la Marcha por la Independencia celebrada el  domingo, 31 de agosto de 2025, donde miles de independentistas se lanzaron a las calles, ratifica el repudio del pueblo tanto a la remilitarización como al coloniaje.

“Remilitarizar a Puerto Rico es insistir en atarnos a un modelo de subordinación colonial, cuando lo que necesitamos es pensar en una seguridad centrada en el bienestar humano. La seguridad de un pueblo no se mide en portaviones ni en bombarderos, sino en escuelas, hospitales y justicia social”, puntualizó el Dr. Carlos Rivera Lugo, filósofo y analista político de Plan B Independencia.

Además Plan B calificó de inaceptable el que un funcionario de gobierno civil como Garffer, con historial de mando militar en la OTAN y operaciones bélicas, hable como si Puerto Rico fuera una base avanzada del Pentágono. “Sus expresiones carecen de autoridad legal y moral y contradicen el espíritu democrático que debe prevalecer en la administración pública. Puerto Rico no puede ser reducido a una pieza en el tablero militar de Estados Unidos”. En esa línea, indicaron que la Gobernadora  tiene el deber de desautorizar de inmediato las declaraciones de Garffer, ya que  guardar silencio equivaldría a legitimar una agenda contraria a los intereses de nuestro pueblo y a la paz en la región.

Reacciona la Gobernadora

A horas de las declaraciones de Garffer y a preguntas de la Prensa, la gobernadora, Jenniffer González, rechazó que haya habido alguna conversación o solicitud para que Puerto Rico vuelva a abrir ninguna instalación militar y dijo no respaldar la actividad militar ni en Vieques ni en Culebra, de ninguna índole.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La violencia machista no es cuestión de temporada

 

 

Especial para CLARIDAD

 Las diferencias climáticas entre las estaciones del año en Puerto Rico son muy tenues por nuestro clima tropical, aunque los días se alargan a partir de abril y se hacen más cortos cuando se acerca noviembre. Sí estamos muy pendientes de la temporada de huracanes que nos pone en riesgo entre julio y noviembre por los fenómenos que pueden formarse en África y llegar a nuestro Caribe. El cambio climático y sus dramáticos efectos, como los que sufrimos con María, nos han hecho más conscientes.  Sin embargo, cuando de la violencia machista se trata, el periodo del verano de este año 2025 ha sido trágico por la cantidad de mujeres cuyas vidas han sido segadas por feminicidas que eran o fueron sus parejas. Los datos del Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico (OEG) señalan que junio fue el mes con más feminicidios. Doce mujeres fueron asesinadas, dos de ellos en la categoría de íntimos y la mala racha no se ha detenido hasta el sol de hoy.  Del 1 de enero al 31 de agosto de este año 15 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas

Además de los feminicidios perpetrados, las tentativas para cometerlos, pero ellas lograron sobrevivir, son numerosas. Por ejemplo, los datos del OEG, reflejan que julio de 2025 cerró con 36 feminicidios, 13 de ellos íntimos, pero hubo 76 intentos de cometerlos. Además, hubo 14 casos de mujeres que murieron en circunstancias violentas, pero todavía estaban siendo investigados. De esta categoría podrían surgir más asesinatos, una vez sean esclarecidos, si es que eventualmente las autoridades policiales logran hacerlo. Es sabido que el índice de esclarecimiento de casos sigue siendo bajo en Puerto Rico.

Desafortunadamente, son muchas las personas que piensan y sin remordimiento expresan, que hablar de la violencia de género es como ver llover sobre mojado, que no hay mucho más que hacer, que cada mujer debe hacerse responsable por la pareja que “escoge” y enviarlo a freír espárragos cuando la agrede física o emocionalmente. Sin embargo, las historias de las sobrevivientes que fortalecidas por el apoyo que reciben de las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro que las apoyan logran salir del círculo de la violencia que les roba la paz, la libertad y la dignidad, nos dejan ver claramente los múltiples factores sociales que en una sociedad patriarcal nos pueden conducir a una relación de violencia, tanto por quien la sufre como por el que la ejecuta.

El pasado 15 de agosto se cumplieron 36 años de la aprobación de la Ley 54 para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica. Producto del activismo de las organizaciones de mujeres, sectores y personas defensoras de los derechos humanos, esta legislación de avanzada, novel en cuanto a la protección de los derechos de las mujeres, estableció en Puerto Rico la política pública del Estado de repudio a la violencia doméstica como un problema social y de salud pública que concierne al gobierno y a toda la sociedad, el cual trasciende las puertas de la intimidad del hogar. Ha requerido mucho activismo y militancia la defensa del estatuto para que se implante y sea interpretado de la manera en que fue concebido. La Ley reconoce en su Exposición de Motivos las causas de la violencia contra las mujeres, quienes son las más afectadas, como demuestran las estadísticas y que la solución al problema no es individual, sino de la colectividad social. Por tal razón, como reiteran las personas expertas en los temas de género, de las ciencias de la conducta, pero también las que parten de la sensibilidad y el sentido común, la prevención a través de la educación es la llave para abrir la puerta hacia la erradicación del discrimen por género y la desigualdad que nutre la violencia hacia las mujeres y hacia las personas de género fluido.

Desafortunadamente el Estado no encuentra el ojo de la cerradura y se niega a asumir un papel efectivo para la prevención de la violencia de género. Desde la Rama Ejecutiva, la gobernadora suelta una que otra frase trillada cuando es abordada por la prensa cuando se informa un nuevo feminicidio. No hay profundidad, creatividad, compromiso sobre el tema. Nada tengo que decir sobre la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). Para desgracia y traición a la historia feminista que dio origen a su creación, es hoy una nave quemada, gracias a la mayoría de las “Procuradoras” que fueron nombradas por el Partido Nuevo Progresista (PNP), una de las cuales es hoy convicta por corrupción en el tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico. ¡Cuánto daño le hizo Wanda Vázquez a la OPM!  En los cuerpos legislativos, no cesan los proyectos de ley para enmendar la Ley 54. No necesariamente con el propósito de atender las necesidades de las víctimas sobrevivientes, sino para obtener titulares y promocionar su imagen. Muchas son propuestas redundantes e innecesarias y otras sumamente peligrosas pues menoscaban la política pública de la legislación y el enfoque inclusivo de las personas a las que protege. También se han presentado proyectos que intentan menoscabar la autonomía de las organizaciones sin fines de lucro que les ofrecen servicios a las sobrevivientes, mediante investigaciones y propuestas injustificadas de fiscalización. Esto es totalmente irónico, cuando son los albergues y otras entidades no residenciales las que salvan las vidas de las sobrevivientes y sus crías, mediante una dedicada labor que no lleva a cabo el gobierno por incapacidad y falta de voluntad.

En tiempos en los que el extremismo republicano en EEUU y su nefasto presidente han eliminado y disminuido fondos para las entidades que hacen trabajo para promover la diversidad, la equidad y la inclusión; para todo lo relacionado con los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTQ+, para cualquier gestión dirigida a la protección y defensa de la dignidad humana y ante las posturas de sumisión de quienes mal dirigen a Puerto Rico, nos toca a la sociedad civil continuar luchando contra la violación de los derechos humanos y particularmente contra el trágico problema de la violencia machista. Podemos hacerlo desde nuestros espacios comunitarios. La indiferencia es condenable. ¿Por qué Claribel Montes Alicea, no recibió ayuda mientras pedía auxilio cuando era apuñalada por su feminicida en una calle de Patillas? Además del tiempo que transcurrió sin que la ambulancia llegara. La colaboración económica y con servicios voluntarios a las organizaciones sin fines sin fines de lucro que les frecen servicios a las víctimas sobrevivientes también puede ser una contribución importante.

La temporada de huracanes nos mantiene alertas y nos preparamos para las eventualidades que pueda traer, pero la violencia de género nos afecta de enero a diciembre y también requiere de nuestra acción para prevenirla o para actuar cuando la presenciamos y combatir sus estragos.

 

 

 

 

 

Dos rectores menos y un inicio atrasado: “Nos preocupa la universidad”.

 

CLARIDAD

 Tras conocer la intención de la presidenta de la Universidad de Puerto Rico (UPR) de destituirlo del cargo, el rector interino de la unidad de Arecibo, Ricardo Infante Castillo, renunció al cargo el pasado 28 de agosto. La fecha coincidió también con la renuncia del jefe del recinto de Humacao, Carlos Galiano Quiñones.

En distintos comunicados, ambos rectores salientes aludieron al “panorama” actual que atraviesa el sistema universitario y al desempeño de su nueva presidenta, la Dra. Zayira Jordán Conde. Limitándose a una oración breve, el Dr. Galiano Quiñones catalogó la situación como “dantesca”.

“En ningún momento la presidenta se comunicó en forma escrita, verbal y expresó la razón por la cual realizó esta acción…Reconozco que sería insostenible seguir en el cargo bajo el patrón de hostilidad y falta de respeto que la presidenta ha demostrado desde el primer día de su incumbencia, y que refleja un total desconocimiento de las leyes, reglamentos y funcionamiento de la UPR”, expresó, por escrito, el Dr. Infante Castillo sobre el asunto.

Del mismo modo, el rector expuso varios logros alcanzados durante su administración del recinto en Arecibo, como un alto índice de retención académica, reclutamiento estudiantil y, particularmente, la acreditación ante la Middle States Commission on Higher Education (MSCHE). Castillo Infante ocupó el cargo por nueve meses y medio, de acuerdo con un comunicado del rector que filtró el presidente de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes, Carlos de León.

“Es muy difícil lo que va a tener la universidad porque el estilo de la presidenta es demasiado complicado. Es una persona bastante hostil, su forma es bastante fuerte. Desafortunadamente, esto es un patrón porque ya viene (la destitución) de Utuado, viene Cayey. Hoy también renunció el rector de Humacao y me voy yo también. Tienen una agenda con (la unidad de) Ponce. Hay un patrón de desestabilización”, aseguró el doctor en Química Aplicada.

Estas dos renuncias se suman a las del Dr. Luis Tapia Maldonado, exrector de Utuado, y la Dra. Carmen Quiroga, de Cayey.

En un vídeo filtrado por De León, Infante Castillo arguyó que, en lugar de enviarle una solicitud de renuncia como suele hacerse en otras ocasiones, la Dra. Jordán Conde prefirió remitir el nombre del doctor a un comité que evaluaría su destitución. En ese cuerpo, de acuerdo con el ahora exrector, la decisión quedó “trancada”.

Hasta el momento, De León indicó que se nombrará a la exdecana de Asuntos Académicos en Arecibo, Weyna Quienes, como nueva rectora interina. El pasado 8 de septiembre de 2024, el expresidente Luis A. Ferrao había despedido a Quienes junto a su entonces decana auxiliar, Elizabeth Cortés, por supuestas querellas de hostigamiento laboral en su contra.

“A nosotros (el estudiantado) nos preocupa la universidad muchísimo por las cosas que han dicho los rectores, las denuncias que han hecho públicamente… Nosotros entendemos que aquí lo que hay es un abuso de poder que está ocurriendo, no solo desde la Administración Central, sino desde la recién designada presidenta”, denunció, por su parte, la secretaria ejecutiva del Consejo General de Estudiantes (CGE) de Río Piedras, Dyamar Cruz.

Asimismo, Cruz manifestó la incertidumbre del estudiantado sobre las renuncias, su continuidad y el vacío que dejarán figuras como Infante Castillo, quien contó con el apoyo del CGE en Arecibo hasta el anuncio de su salida. Respecto a los rumores de que la rectora del recinto de Río Piedras, la Dra. Angélica Varela Llavona, renunciará, la secretaria ejecutiva afirmó desconocer los detalles.

“Ciertamente, es algo que nos preocupa porque los rectores se sienten en la necesidad de renunciar porque entienden que las cosas están inciertas en el sistema, es preocupante. Mucho más cuando son rectores comprometidos, que han trabajado y que tienen el apoyo de sus estudiantes”, agregó.

En cuanto a las relaciones con Jordán Conde, Cruz contó que la presidenta nunca informó a la comunidad estudiantil sobre estas determinaciones ni otras parecidas, en un patrón que no le parece saludable para el desarrollo del primer centro docente del país. “No nos parece que esta persona nos cuenta todo lo que está ocurriendo o todo lo que está pasando allá arriba”.

Esta falta de comunicación también fue característica durante el retraso en el inicio de clases, donde cientos de estudiantes prorrogaron y pagaron sus facturas de la universidad por falta del famoso Memo de beca y préstamo, que concede un tiempo de gracia mientras se tramitan las ayudantías. De acuerdo con Cruz, este proceso se vio impactado directamente por el One Big Beautiful Bill Act, firmado por el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump.

“Comprendo que esto es algo que nunca ha pasado antes, pero precisamente por estas políticas federales es que tenemos que adelantarnos, que prevenir. Porque si esto pasó ahora, pueden pasar muchas más”, opinó la integrante del cuerpo regente.

 

 

Abrazando a Palestina

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

“Desde la nación caribeña y latinoamericana  Puerto Rico abrazamos a Palestina”.

La organización Madres Contra la Guerra (MCG) y miembros y activistas de otras agrupaciones llevaron a cabo su piquete número 95 en apoyo al pueblo Palestino y repudio a la guerra genocida que comete el estado de Israel contra el pueblo palestino.

La manifestación  se lleva a cabo  todos los martes de cuatro a cinco de la tarde frente al Consulado de Israel en Puerto Rico que ubica en el número 221 en la avenida Ponce de Leon, en la zona bancaria, de Hato Rey.

“Desde el rio hasta el mar Palestina vencerá…  no es guerra es genocidio… las consignas  ayudan a desahogar nuestros sentimientos que van desde la indignación al dolor. Los carros que pasan por la avenida, los más tocan sus bocinas en señal de apoyo, los menos  pasan con indiferencia.

En esta ocasión el mensaje de la portavoz, de MCG, la doctora Sonia Santiago, respaldada por los asistentes fue transmitido en vivo, vía Facebook  a la Franja de Gaza.  “Desde la nación caribeña y latinoamericana  Puerto Rico abrazamos a Palestina, las Madres Contra la Guerra de Puerto Rico  junto a una gran multitud de personas decimos viva Palestina, viva Palestina.  Nosotros en Puerto Rico  sufrimos la situación colonial porque Puerto Rico  es colonia de Estados Unidos como Palestina es  colonia de Israel. En Vieques también se desplazo a ¾ partes de la población para  la marina de guerra de Estados Unidos  hacer sus prácticas militares.  Podríamos decir que también esa es nuestra Nabka”.

La Nabka, se refiere al desplazamiento y expulsión de  cerca de 700 mil palestinos  en el 1948, para establecer el estado de Israel.

“En Palestina hoy sabemos el horror que se está viviendo con la complicidad de Estados Unidos  que le suple las armas, el control geopolítico y todo el apoyo logístico”.

Santiago denunció en tono vehemente que las personas en la Franja de Gaza, que van en busca de de ayuda humanitaria se encuentran en una emboscada, en la cual ya han fallecido mas de dos mil buscando alimento.  “Parece mentira que a nuestras espaldas ubique el consulado sionista de Israel en el piso seis de ese edificio y por eso es que decimos consulado de Israel en Puerto Rico fuera fuera, No lo queremos”

“Fuera, fuera”,  replicaron los asistentes.

En su mensaje la activista pacifista  continuo denunciando el exterminio, la limpieza étnica a la que está sometida la población en Palestina, con  mas de 62 mil personas fallecidas  contabilizadas,  pero se sabe que hay mas personas bajo los escombros, mas de 162  mil personas heridas y las 3.4 millones de personas en Cisjordania que están siendo acosadas por  mas de medio millón de colonos israelíes  que están tratando de sacarlos de su territorio . Todo esto atribuyó con la complicidad de Estados Unidos.

“Ahora mismo Netanyahu está en conversaciones con los gobiernos de Libia, de Etiopía e Indonesia para movilizar hacia allá a un millón de palestinos. Sabemos que el pueblo palestino no va a caer en esa trampa y estamos con ustedes no se vayan de su tierra, viva Palestina, viva Palestina libre y que viva Puerto Rico  libre”, manifestó Santiago.

Otro de los que dirigió   un mensaje fue el joven palestino-boricua, quien se identifica solo como Mustafa.  “Un martes mas que nos damos cita aquí a denunciar el genocidio que se está cometiendo en la Franja de Gaza a denunciar los crímenes de guerra que se están llevando a cabo en toda la costa de la Ribera Occidental. El robo de  terrenos del sur y el sur este de Siria, y tantas acciones del gobierno sionistas después del 10 de octubre”, expresó el joven.

Entre sus expresiones Mustafa destacó el hecho de que miles de niños palestinos han sido exterminados o han fallecidos, decenas de miles de ellos viven con la amputación de una o mas de una de sus extremidades, decenas de miles de ellos   no tienen padre, ni madre sobreviviente, no tienen a un hermano,  tío o tía y son  reconocidos como un “suvirval  child”,  no les queda literalmente nadie en este mundo. “Lo único que tienen para recordar a su  familia son sus extremidades que les faltan desafortunadamente”.

“Desde aquí, desde Puerto Rico,  desde este pequeño rincón en el Caribe les enviamos cada martes desde cada actividad donde quiera que estemos la mas pura comunicación, la mas genuina muestra de nuestro amor y solidaridad. Estamos aquí una y otra vez tratando hacer un llamado no a los gobiernos de ocupación ni a los gobiernos imperialistas, sino a aquellos que como nosotros siente el amor a la humanidad dentro de su corazón”.  Al final Mustafa envió un mensaje en árabe.

El apoyo a la causa Palestina continua creciendo en Puerto Rico, por lo que cada martes también a las cuatro de la tarde habrá manifestaciones en la: Plaza Pública de Aibonito; en el Parque las Delicias, en Ponce y en la Rotonda de Aguadilla.  Los miércoles en Humacao, a la entrada del recinto de la Universidad de Puerto Rico,  de Humacao. Los jueves en la isla de Vieques, frente a la Escuela 30 de Septiembre y el ultimo viernes de cada mes a las 4:00 de la tarde en Mayaguez, frente al Mayaguez Mall.

Huelga de Consumo

Madres Contra la Guerra exhortó también a participar del   movimiento global impulsado por la organización Humanti Project, de “huelga de consumo”. Se exhorta a las personas a no comprar nada,  los jueves independiente del comercio, origen o servicio. El objetivo es afectar la economía y poner presión a los gobiernos para que a su vez se intensifique  la presión internacional para mover a que se termine la agresión de Israel que ha  asesinado a más de 61.827 personas desde octubre de 2023.