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Rumbo al centenario de Tite Curet Alonso

 

En Rojo

ccotto@claridadpuertorico.com

 

“Atención, personal, atención gente de los caseríos, aquí va mi guaguanco a ustedes que son los míos”…

Es la canción del compositor Catalino ‘Tite’ Curet Alonso, que cautivó la mente y el alma salsera del fotoperiodista José Rodr​íguez, que le llevó a seguir al compositor desde antes de conocerle personalmente.

Escuchar la canción  en la voz del Sonero Mayor, Ismael Rivera, en su adolescencia cuando trabajó un verano en una fábrica de “mattress” en Guaynabo,  la escuchó tanto que dice “esa canción a mí me marcó”. Esa era la canción que ponían a diario las y los trabajadores que almorzaban en la fonda de al lado de la fábrica y los viernes además de almorzar, “dejaban el sueldo allí en cervezas. El dueño del negocio tuvo que cambiar el disco -el k5 – porque se rayó de tanto que las personas  lo ponían”.

Se puede decir que ese fue su primer contacto con el compositor, pero ya adulto y fotoperiodista las vueltas del mundo lo llevaron a encontrarse​ esta vez con Tite, llevando sus columnas al hoy desaparecido periódico El Reportero. Como ya sabía quién, era no dudo en acercarse y presentarse, y decirle, “usted sabe que esa canción de los caseríos a mí me marcó y él en su peculiaridad me dijo a ti también”.

De ahí en adelante, cuenta José, empezaron a conversar y hacer cosas juntos, como la colaboración con el Festival de Bomba y Plena de Capitol Clemente y muchos otros. Más adelante  conoció a la  pareja del compositor, Norma Salazar, y le adoptaron como parte de la familia. En fin, nos cuenta ahí creció la relación y dentro de ese caminar como cada vez documentaba más cosas sobre Tite un día le prometió que en algún momento iba a publicar una memoria sobre él.

¡Viva Curet! El poeta del pueblo, es su promesa cumplida. El libro se produjo entre el año pasado y este 2025, gracias a la colaboración, reconoció su autor, del escritor Josean Ramos, quien escribió el prólogo y Lenis Oropenza, que escribió los calces de las fotos. Ambos​, añade​, le empujaron a hacer el libro.

El libro contiene cientos de fotos que recogen diversos momentos en la vida del compositor, junto a otras figuras de la música de Salsa. Puede ver fotos de Tite Curet, con otras figuras como Ruth Fernández, Eddie Santiago, José Nogueras, Tony Croatto, Andy Montañez, Cheo Feliciano y otros muchos artistas. Cada calce que acompaña a las fotos es una historia elaborada que, de hecho, fue la parte que más se tardó en realizar, indicó el fotoperiodista. Hay fotos que su contenido sorprenderá a algunos como la de la heroína nacionalista, Lolita Lebrón, frente al ataúd de Tite. Una en donde está Tite junto a la madre del Sonero Mayor, Margarita Rivera.​ Solo hay siete fotos  de Tite en vida en el libro que no son de José Rodríguez, sino de Josean Ramos, entre ellas una en la que aparece Tite y el escritor colombiano Gabriel García Márquez, entre otras personas.

Pero no son solo fotos, el libro contiene ensayos sobre Tite y su música a cargo de musicólogos, Elmer González, César Colón Montijo, la fenecida Dinorah Marzán, el también  fenecido​ Ramón Muñiz, el​ colombiano César Pagano y el panameño Ruben Blades.

¿Cuál crees que es la canción de Tite  que más gente conoce? “Tite  me dijo que la más que se conoce es Anacaona”. Este famoso éxito de Tite fue escrito para Cheo Feliciano. El admirador, amigo y documentalista describe que Tite Curet, era una persona sencilla, tímido, que le gustaba pasar desapercibido.

José Rodríguez no está solo en su esfuerzo por mantener viva la figura del Poeta  del pueblo, para ello se organizó  el Comité Camino al Centenario de Tite Curet Alonso, el 5 de febrero del próximo año. El comité sin fines de lucro es presidido por la doctora Virgen Cáceres, y entre sus miembros figuran  los comunicadores Linda Hernández, Héctor Peña. Javier Santiago y Afrika Clivillés. “La idea es perpetuar la memoria y el legado de Tite Curet”.

Uno de los primeros esfuerzos en esa dirección fue tratar que como empleado postal que fue el Servicio de Correos, emitiera un sello a la memoria de Curet.  José narró que esta primera petición fue firmada por Ruben Blades, y aunque no se logró, la noticia fue difundida por la agencia EFE, lo que ayudó a dar a conocer tanto la petición como la existencia del comité. El comité ha llevado a cabo varias actividades entre ellas, la presentación del libro, tienen acuerdos colaborativos con varios medios de comunicación y entre ellos que la celebración del Carnaval Ponceño del 2026 se le dedique a Tite.

Son más de dos mil las canciones que escribió Catalino “Tite” Curet Alonso, algunas de ellas  nunca se han grabado, indicó José. Una de las labores más fuertes que dijo tiene el Comité es tratar de que esos 15 años en que su música  estuvo vetada traerla nuevamente a la gente, “que conozcan la importancia de esas letras que no dejan de pasar reflejando los problemas que ahora mismo tenemos. Juan albañil es eterno, Juanito alimaña es eterno,  Plantación adentro, Las caras lindas, Pueblo latino. Mientras haya música Tite vive y Tite tenía esa cualidad de ser un sastre”. Se refiere a escribir una letra a la medida de quien la iba a interpretar.

“Tite decía que para escribir del amor había que escribir cuando se comienza y cuando se termina porque en el medio es una chulería, no hay problema”. Así llegamos a… aquella mujer fue un veneno cruel que como ciego la amé .. Leonor porque juraste un mismo amor a dos mulatos a la vez, ves como todo acabó, ves como todo acabo… en duelo se batieron y cayeron a la vez ambos a dos… ves como todo acabo…

Jose Rodriguez exhortó a  aquellos que quieran  conocer sobre Tite Curte Alonso y las tradiciones de la  música popular  a comprar el libro y en camino al centenario aquellos que quieran hacer un donativo pueden hacerlo a través de ATH Móvil 939-464-2278.

Entre las futuras actividades este 6 de septiembre en la Sala Sinfónica de Bellas Artes la Fundación para la Cultura Popular, presentará el concierto, Saludo a Tite con Ritmo y Feeling,  con la Orquesta de Humberto Ramírez, con los cantantes, Willito Otero, Michelle la Brava, y Rafael José.

 

Nueva ley para archivar en Puerto Rico: “Nos piden más con menos”

En Rojo

Menos herramientas para fiscalizar cómo se archivan, nuevos reglamentos que cambian la forma en que se registran y más carga para los pocos empleados que los vigilan son las posibles implicaciones de la recién aprobada Ley de Administración y Conservación de Documentos Públicos para el Siglo XXI (Ley 107 del 2025), de acuerdo con ProSol UTIER.

“La nueva ley establece un nuevo organigrama para el Archivo General, y todo sin dinero asignado. El mayor problema lo va a tener la actual directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña porque tiene que buscar un presupuesto para montar esto (el nuevo orden)”, advirtió Marisel Flores Patton, presidenta del sindicato que recoge a los trabajadores del ICP y el Archivo General.

Con un “presupuesto insuficiente para cumplir el mandato”, Flores Patton también alertó sobre la duplicidad institucional que provocaría esta nueva ley por no coordinarse con el Servicio de Innovación y Tecnología de Puerto Rico (PRITS, en inglés), encargada de la digitalización del Gobierno de Puerto Rico, ni con el ICP. Las tres agencias, hasta ahora, se han dividido las tareas de la preservación documental en Puerto Rico.

“Imagínate que todo el mundo esté diciendo cómo interpretar la ley, y el PRITS dice ‘pues, a mí me toca velar los documentos digitales’, pues no. Quizás eso no le toca al PRITS, porque el PRITS es, al momento, un registro de contratistas y proveedores de servicios y equipos. Pero con esta ley, PRITS pudiera hacer muchas cosas más, sobre todo con cómo se va a establecer la política pública del manejo del documento digital”, mencionó la presidente del sindicato como ejemplo.

Además, a Flores Patton le preocupa la fragmentación de los archivos bajo la nueva ley, que dispone ahora de un archivo histórico por cada agencia estatal. El nuevo estatuto requiere inventarios anuales de documentos, un manual interno por cada dependencia y una Oficina de Reciclaje y Destrucción Controlada. Esta última división abre paso a la trituración de papeles.

“Fíjate que la Ley 5 (la que la nueva Ley 107 derogó) no era que no permitía las trituradoras de papel, era que se tenían que cumplir unos requisitos para tenerlas. Y en las más de 128 agencias y los 78 municipios, ninguno cumplía con ese plan. Y aun así, se perdían documentos. Ahora se entiende que cada una puede comprar trituradoras de papel”, añadió la trabajadora del Archivo General.

Con relación a la creación de archivos por municipios, Flores Patton recordó que hay ayuntamientos en donde los administradores de documentos no tienen computadoras, lo que complica la tarea de un recurso humano que ya ha venido mermando con los años. En este nuevo esquema de poder, el PRITS es la agencia responsable de pautar los nuevos requisitos de conservación.

“El documento que vas escaneando necesita unas características específicas para la conservación digital y la que se accede en línea. Por ejemplo, yo hago cuatro formatos para documentos de películas: para la preservación, para las referencias, para intermedios de servicios y otro formato divulgado en Internet. Eso cuesta mucho dinero”, comentó.

El precio de los escáneres de películas, por ejemplo, pueden rondar los $125,000 o más. Todas las nuevas disposiciones de la Ley 107 deben, por otra parte, implementarse en un plazo de tres años. Para Flores Patton, estos factores pueden afectar el acopio de documentos y, por consecuencia, la investigación de diversos temas. Algo tan sencillo como las imágenes seleccionadas para marbete pueden quedar olvidadas, cuenta la presidenta de ProSol UTIER.

“Cuando el PNP regresa en 2020, lo primero que hicieron Thomas Rivera Schatz y Johnny Méndez fue presentar esta medida, que se viene arrastrando desde la administración de Pedro Pierluisi. Nosotros incluso, en su momento, le enviamos un memorial explicativo a la gobernadora para que no firmara la ley, y ella nos dijo que no la iba a firmar, a una semana de su aprobación. Nos enteramos el lunes cuando se hizo ley”, repasó Flores Patton.

Para dialogar sobre las implicaciones del estatuto y la otra medida que propone transferir las tareas del ICP al Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), ProSol UTIER se reunió con el presidente del Senado, ocasión en la que Rivera Schatz “reafirmó que no tiene intención de destruir al ICP ni nada parecido”. En ese sentido, Flores Patton destacó que el sindicato no busca desempeñar rebeldías, sino integrarse a las determinaciones que impactan al Archivo General y el ICP.

“Nosotros lo que queremos ver es una oportunidad para participar y llevar la conciencia de lo que se debe hacer o no. Solo quien trabaja con los documentos históricos entiende que ahí están las raíces de nuestra identidad, y que realmente fue la trinchera de la defensa de nuestra cultura”, concluyó la presidenta.

Atentos a nueva etapa del caso Muñiz Varela

 

La investigación estaba cerrada “administrativamente” desde el año pasado

 CLARIDAD

Tras enterarse de que el Departamento de Justicia reanudó la investigación del asesinato de Carlos Muñiz Varela, el Comité de Amigos y Familiares del fenecido organizador de “Viajes Varadero”  solicitó una reunión a la secretaria de la agencia, Lourdes Gómez Torres.

De acuerdo con Carlos Muñiz Pérez, hijo del asesinado, la organización fue apercibida por una comunicación que filtró la senadora María de Lourdes Santiago (PIP), en la que Justicia alega que no puede publicar el sumario fiscal relacionado con el caso porque “está bajo una investigación activa”. Hasta hace poco tiempo, Muñiz Pérez entendía que, por parte del gobierno local, la investigación estaba cerrada “administrativamente”.

“Eso nos motiva a pedir la reunión. No hemos tenido una contestación todavía, al menos hasta ayer (domingo). Lo último que nos notificaron la exjefa de fiscal (y) la fiscal a cargo del caso en ese momento, en una reunión que no estaba el pasado secretario Domingo Emmanuelli, es que iba a haber un cierre administrativo del caso”, expresó Muñiz Pérez en entrevista con CLARIDAD.

En esa reunión, agregó el hijo de Muñiz Varela, Justicia argumentó que, sin “elementos de investigación”, sin suficientes recursos económicos para ser atendido ni voluntad para emprenderlo, el caso quedó truncado durante el gobierno de Pedro Pierluisi. No obstante, la organización estima la reciente desclasificación de documentos del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) como un adelanto en el proceso.

“Nosotros manifestamos en la reunión que no estábamos de acuerdo (con el cierre). Que al contrario, aún había asuntos para investigar. Que había varias solicitudes de nuestra parte para activar el Freedom of Information Act para la desclasificación de documentos… Ahora, a petición de las congresistas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio Cortez, se desclasificó una parte”, detalló Muñiz Pérez sobre la reunión de mayo de 2024.

Establecida la intención de la titular de Justicia para abrir el caso, el Comité de Amigos y Familiares aguarda por el plan de acción trazado, el fiscal que se nombrará para investigar el caso y otros asuntos que comúnmente suceden en los cambios de gobierno. El último fiscal encargado, Pedro Berríos, preparó el sumario del caso de Muñiz Varela y Santiago “Chagui” Mari Pesquera.

“No queremos que la manifestación de la secretaria de Justicia represente un limbo para el caso. Ella alega que el expediente del caso no puede hacerse público porque no hay posibilidad de acusar a los sospechosos, de tomar acción legal… pero nosotros queremos que el caso se haga público, que salgan todos los nombres, que de alguna manera se sepa la verdad. Si eso no se puede hacer, pues seguimos con el caso. Lo que podemos hacer es quedarnos en este limbo de ‘ni se hace público ni investigo’”, continuó el hijo.

De concertarse una reunión con Gómez Torres, Muñiz Pérez es consciente de las ideologías de este gobierno. Es consciente de que la gobernadora Jenniffer González Colón incumbente rindió, en 2006, un homenaje a Julio Labatut, uno de los sospechosos directos en la conspiración contra Carlos Muñiz Varela. Esa conciencia lo lleva a un cierto escepticismo.

“No es mucha la esperanza que uno pueda tener en ese contexto, a menos que la gobernadora quiera reivindicar esas acciones. Nosotros fuimos a hablar con ella y le llevamos los documentos del FBI en ese momento y de cómo Julio Labatut estaba mencionado como uno de los posibles conspiradores… Aun así, con esa información, ella hizo el homenaje que acabó con una manifestación”, recordó, no sin reparar en que la mera existencia de evidencia del FBI debió impeler a González Colón para investigar.

Por otro lado, el Comité reconoce la solicitud de desclasificación que Justicia le hizo al FBI, a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés) y el Departamento de Justicia federal como un paso necesario para esclarecer el caso ocurrido, en 1979, bajo circunstancias sospechosas. Partiendo de las 44 páginas desclasificadas por la solicitud de Velázquez y Ocasio Cortez, Muñiz Pérez intuye que “aún faltan” testimonios de agentes por recopilar e información de la CIA y el FBI que pueden apoyar la investigación.

“La pregunta es por qué no lo hacen. Muchos de estos documentos, que aparecen con tachaduras, aluden a asuntos de seguridad nacional. Uno puede preguntarse si, a estas alturas, eso es una justificación válida, porque hay informantes del FBI que están vivos y pueden dar su testimonio. Todavía hay acciones que están pendientes. Es información que no tenemos y que podría complementar lo que ya se ha desclasificado”, cuestionó el también arquitecto.

Asimismo, el Comité inclusive ha solicitado que, de no hacerse públicos los documentos del caso, que al menos del Departamento de Justicia local tenga acceso a ellos. Esta falta de acceso, adujo Muñiz Varela, deja entrever una complicidad por parte del gobierno federal.

“Gran parte de los que participaron en esa época en las agencias federales, en el FBI, sabían de la participación de estos grupos terroristas de la extrema derecha cubana. De alguna manera, protegieron estas acciones hasta el punto de atentados, bombas y asesinatos, cuando ya no podían protegerlos. De hecho, probablemente sabían que había un atentado para asesinar a Raúl Álzaga, y no le notificaron, no investigaron. Aquí hay algo de complicidad”, concluyó Muñiz Pérez.

De la reunión, el Comité de Amigos y Familiares de Carlos Muñiz Varela espera ampliar el panorama del caso con posibles informaciones que posea Justicia.

 

“Hoy día cualquier persona puede quedarse sin hogar”

 

Entrevista a Edwin Otero Cuevas, director de la Fondita de  Jesús

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El director de Desarrollo y Planificación Programática (DPP) de la Fondita de Jesús, Edwin Otero Cuevas, exhortó a que las organizaciones que ofrecen servicios a las personas sin techo  sean más  creativas en estos momentos ante el hecho de que la nueva política del presidente, Donald Trump no ve la situación del sinhogarismo  como una situación social, sino como un crimen.

Se refiere a la nueva política Ending Crime and Disorder on America’s Streets ,  que pone fin a la política de Housing First.  Según el presidente, la anterior política no promueve el tratamiento y recuperación de las personas sin hogar.

CLARIDAD entrevistó a Otero Cuevas sobre la situación del sinhogarismo y la misión de la Fondita de Jesús para con  dicha población. En tono crítico, el activista denunció que esta nueva  política del presidente lo que hace es criminalizar la pobreza. “La manifestación ulterior, más grande de lo que es la pobreza en la sociedad es el  sinhogarismo. A lo último que puede llegar una persona que ya no tiene recursos a donde acudir, que no tiene apoyo, es llegar a vivir en la calle, y esta política del presidente Trump lo que hace  es criminalizar a la persona que está viviendo en la calle por las razones que sean”.

En la Fondita de Jesús no utilizan la palabra deambulante  por  entender que es un término  despectivo hacia  la dignidad del ser humano. La Fondita fue  la primera  organización que se fundó en Puerto Rico para atender a la población de personas sin hogar, por lo que este año están cumpliendo sus primeros 40 años de estar ofreciendo servicios de manera ininterrumpida. También ofrecen ayuda a personas de comunidades vulneradas, que se encuentran en riesgo inminente de perder su vivienda.

“Así que se trabaja con el que está en la calle y  también para evitar el sin hogarismo. Nosotros hemos visto una transformación en el perfil de las personas sin hogar. Antes se veía mayormente personas con problemas de uso de sustancias o trastornos, problemas de salud mental. Pero hoy día vemos una diversidad de situaciones que han llevado a las personas a vivir sin hogar”, describió Otero Cuevas.

En esa línea, explicó que el desempleo, situaciones de violencia doméstica, los desastres naturales, como Irma y María y la pandemia puso a muchas personas en un riesgo inminente de perder su vivienda. “No estamos trabajando con lo que tradicionalmente se veía antes, sino con toda una serie de situaciones socioeconómicas, políticas que afectan de manera directa a la comunidad”. De acuerdo con el conteo de personas sin hogar del 2024, en ese momento específico se contaron 2,990 personas sin hogar. Ese número era mayor en años anteriores, sin embargo, reclamó que el trabajo de las organizaciones que atienden  a esta población ha hecho que muchas personas sin hogar hoy día tengan una vivienda.

Otero Cuevas comentó que cuando surgió la Fondita de Jesús no pasaba por la cabeza de nadie que existiera la posibilidad de vivienda para las personas sin hogar, pero que gracias a los esfuerzos de la Fondita y otros grupos y organizaciones, así como de algunos municipios que ofrecen servicios, hoy día es una realidad. La Fondita provee  un sistema de cuidado continuo con servicios de apoyo que  permite darle a las personas un seguimiento y la oportunidad de desarrollar destrezas de vida que le permitan mantener una  vivienda y evitar que regresen a la calle.

“No es solo la comida, no es solo proveer las duchas,  la ropa, que es un servicio básico y esencial, no le restamos importancia. Ahí es que comienza el proceso, pero también va a lo que son cuidado de salud, servicios psicosociales, desarrollo espiritual para el crecimiento espiritual. Tenemos también desarrollo social y de autocapacitación para la autosuficiencia. Así que impactamos muchas áreas que necesita el ser humano para desarrollarse y reintegrarse de manera productiva a la comunidad”.

En ese aspecto de la vivienda, la Fondita tiene  sobre 200 unidades de vivienda, un edificio con 29 unidades,  otro con 13 unidades  y administra sobre 200 vales de vivienda para personas sin hogar. Las personas que asisten físicamente a diario  a la Fondita son del Área Metro, pero luego del huracán Irma y María, narró Otero Cuevas, se dieron a la tarea de ir a las comunidades, precisamente para prevenir que las personas llegaran a la organización sin hogar, en especial, adultos mayores. “Si  vieras la cantidad de adultos mayores que vimos en comunidades vulnerables que aun teniendo un techo sobre sus cabezas viven como si fueran personas sin hogar”, recordó.

Otero continuó relatando que ha notado un aumento significativo de personas  mayores o personas que han envejecido viviendo sin  hogar, que acuden a recibir servicios, incluso personas despedidas del gobierno con la Ley 7, que dejó a miles sin empleo.

“Personas que jamás en la vida pensaron que iban a vivir en la calle. Por eso nosotros siempre llevamos este mensaje: que nos puede pasar a  cualquiera. Hoy día cualquier persona puede quedarse sin hogar, no importa el estatus social, no importa el género, no importa la edad. Cualquier persona pudiera estar en riesgo de quedarse sin vivienda”.

El director de Desarrollo y Planificación de la Fondita destacó el sentimiento de la misión de la organización de promover la vida y ser la familia de las personas sin hogar que atienden; de ser el espacio donde estas personas adquieren visibilidad. En ese sentido dio el dato de que antes de que naciera la Fondita de Jesús ser una persona sin hogar era en la práctica, “ser nadie, era no existir”, debido a que las personas sin hogar no tenían derecho a una identificación ni al voto porque no tenían una dirección física. No fue hasta que la Fondita, junto a otras organizaciones, comenzaran a hacer esfuerzos en pro de las personas sin hogar, que en el 2007 se logró que se aprobara la Ley 130 del 2007 de Apoyo a las Personas sin Hogar y la Carta de Derechos

“En  ese momento fue como si hubiese nacido la luz y se dijera mira las personas sin hogar tienen derechos, cuando siempre los tuvieron, pero no eran reconocidos. Hubo que abogar para que surgiera esta ley y se reconocieran estos derechos”. En la actualidad, las personas sin hogar que reciben  servicios de la Fondita pueden usar la dirección como suya, con la cual pueden tener acceso a una  identificación con fotos, derecho a plan médico del Estado, al voto y recién se aprobó la Ley 98 2025, que les permite acceder a estos y otros documentos como del CRIM y certificado de nacimiento, sin costo.

Una situación que representa un momento difícil para todos en las organizaciones que ofrecen servicios a las personas sin hogar es cuando muere uno de sus participantes y no hay familiares que reclamen su cuerpo. Otero Cuevas compartió que en el 2023 tuvieron la experiencia de que una  persona que acudía a la Fondita y era miembro de la Junta Directiva murió y sus familiares no lo reclamaron, pero por ley la organización, en este caso la Fondita, no se  le permite reclamar el cuerpo para disponer de este.

Por otra parte, Otero Cuevas denunció que la  nueva política de Trump, que criminaliza a las personas sin hogar es discriminatoria y pone el estigma de que todas las personas sin hogar tienen problemas de uso de sustancia, por lo que la persona o va a tratamiento o va a la cárcel.  Reiteró que esta política deja sin efecto la anterior política de Housing First,   en que la persona era ubicada primero en una vivienda para promover su estabilización, ya que se ha demostrado que en la medida en que la persona  tiene una vivienda, un hogar seguro donde vivir, puede acceder a unos servicios básicos de salud y  tiene más posibilidades de estabilizarse y de no regresar a la calle.

Al respecto, se cuestionó qué ocurrirá con las personas sin hogar en Estados Unidos y aquí, “porque es la misma dignidad de las personas. Allá es la misma que la de las personas acá. Es la misma situación, es un derecho inalienable de las personas, un derecho a la vivienda, a la educación… Estamos diciendo que si una persona hoy está ubicada en una vivienda con un vale de vivienda, pero esa persona sale de esa unidad y regresa a la calle, no puede volver. Tendría que ir a tratamiento o la cárcel”, recalcó, al tiempo que advirtió de que lo que pase en EE. UU. va a reflejarse aquí en la isla, si no es que ya se está reflejando.

Foto por Alina Luciano Reyes/CLARDIAD

El director de Desarrollo y Planificación Programática de la Fondita de Jesús trajo a la atención que  en Puerto Rico no es fácil conseguir un vale de vivienda, a lo que se le suma la crisis de vivienda que hay en el país con el fenómeno de los alquileres a corto plazo (ACP), lo que tiene un peso muy grande. “La Fondita de Jesús  está rodeada de espacios que se han convertido en ACP, no hay acceso para alquiler a largo plazo y  las rentas se han disparado”. Indicó que la asistencia del Gobierno federal para vivienda bajo el Supporting Housing Program a personas sin hogar no es la misma cantidad que se da para Sección 8. La  cantidad es menor y es un reto mayor la oportunidad de que un casero disponga de una  vivienda para una persona sin hogar.

Otero Cuevas avisó de que esta política apenas está comenzando y todavía no hemos visto la magnitud. “Mientras la Fondita de Jesús  exista, aquí vamos a estar para hacer frente, denunciar lo que haya que denunciar y hacer frente a lo que haya que hacer frente. Pero hay personas que no quieren ver esa realidad, no la quieren ver; saben, la ven, pero se tapan los ojos porque al final del día quien lo paga es el pueblo, el que siempre está pisao, esa persona sin hogar que también votó por ellos”, manifestó.

 

Experiencias de vida

 

El huracán me hizo sentar cabeza

Tomas Rivera Rivera. Foto por Alina Lucano Reyes/CLARIDAD

A Tomás Rivera Rivera, asistente a la Fondita y quien ahora trabaja como voluntario, los huracanes, primero, Hugo y luego, María, lo llevaron a la Fondita. “Fue con el huracán María que vine a coger cabeza, como dice la gente, aunque venía a la Fondita desde el 89 cuando el huracán Hugo”. No fue hasta la experiencia del paso del huracán María, en el 2017, que se dijo “esto no es para mí”. Se refiere a seguir en las calles.

Natural de Santurce, criado en la comunidad Las Monjas, el hombre de 62 años viene de una familia de seis hermanos varones y dos mujeres. “Estuve en la escuela, aunque me  colgué en noveno grado y cogí el cuarto año en estudios libres. Pero la vida conmigo no fue tan fácil; estuve en lo malo, me pude superar gracias a Dios y a mí mismo”. Se casó dos veces. El uso de cocaína lo llevó a perder a su familia.

Estando en la calle, compartió que  vivir el desastre del huracán María le hizo sentar cabeza. Luego de siete años, ahora tiene vivienda y hace trabajo voluntario en la Fondita, nos compartió.

Le preguntamos qué les diría a las personas que se encuentran en una situación sin hogar.  “Que busquen ayuda. Hay muchos que estuvieron aquí que no tienen interés por na, pero con el tiempo se van a dar cuenta que la vida no es un relajo. Como la mía, les diría que echen pa’ lante, que aquí sí van encontrar ayuda, los ayudan de verdad”.

Reynaldo Soto
Foto por Alina Luciano

Mientras, Reynaldo Soto, natural de Bayamón, llegó a la Fondita luego de la muerte de su madre, a la que cuidó por siete años. Tuvo que abandonar la casa por presiones familiares. Estudió hasta cuarto año, y tomó cursos de Barbería y Cosmetología, pero al momento de tomar la licencia tuvo que dedicarse a cuidar a su madre.  Antes,  trabajó en mantenimiento y fue incapacitado en un 48 % por el Fondo Seguro del Estado, tras una operación en la rodilla izquierda que le dejó sin movilidad en la pierna.

Al abandonar la casa familiar, Soto estuvo un tiempo sin hogar por San Juan y allí le recomendaron que fuera a la Fondita. Dice que llegó preguntando a los choferes de las guaguas dónde quedaba la Fondita. Al igual que Rivera Rivera, llegó en el 2017 y ahora, además de participante y voluntario, es miembro de la Junta de Directores, en la que hay tres representantes de los participantes.

“Estoy aquí, es un amor, me gusta, ya voy para 20 años. El día que me muera, me muero aquí”, afirmó Antonio Díaz Rivera, satisfecho y sonriente.

Antonio Díaz Rivera. Foto Alina Luciano Reyes/CLARIDAD

El hombre, natural de Las Monjas, contó que hace más de 20 años que llegó a la Fondita, “por  un muchacho buena gente que me quedaba con él en la calle. Me recogió y me dijo,  vamos a la Fondita de Jesús para que te ayuden”.

Díaz Rivera narró que estuvo en la calle por más de 17 años, ahora tiene 72.  Tuvo una pareja que le dio dos hijos. Con una sonrisa en su rostro admite que vivir en la calle no es fácil,   “hasta me podían matar, hoy en día no respetan a nadie”. Sobre qué lo llevó a estar en la calle, vuelve a sonreír y reconoce: “Yo era incorregible, yo era de hacer maldades. Me junté con una juntilla que hacía cosas malas, y al hacer cosas malas, mi hermana me echó a la calle. Ella era demasiado malamañosa”.

Antonio proviene de una familia de 14 hermanos, de los cuales solo quedan él, su hermana y otros dos varones que viven en Estados Unidos. Desde que llegó a la Fondita, dice que no ha  vuelto a Las Monjas.

 

 

 

¡Hasta siempre, Pablito!

Especial para Claridad

Tomar el cielo por asalto siempre fue el gran sueño de Pablo José Rivera Miranda, el mío y el de la generación que encarnamos la nueva lucha por la independencia, la que también empuñó la bandera del socialismo. Voluntarioso como siempre, había sentido que sus días aquí en esta vida llegaban a su fin. No quiso esperar más. El sábado pasado, en la oscuridad de la noche, el hermano y compañero partió finalmente al menos hacia la versión metafísica de ese cielo sobre la que también se apuntala la versión terrenal. Y la tomó de frente, no tengo duda alguna.

La muerte, según pensaba el pueblo makiritaré, es definitivamente una mentira. Así nos lo cuenta Eduardo Galeano. Prefiero por ello a Unamuno y cómo aborda nuestra sed de vivir eternamente. La muerte absoluta no tiene sentido y, en todo caso, logramos triunfar sobre ella con las huellas imborrables que dejamos en la vida de los demás. De lo contrario la vida misma, haberla vivido bien y con la pasión debida, sería una inutilidad. Mejor eso que la nada a la que Sartre dice que estamos condenados al dejar de existir.  En ese sentido, estoy convencido que la vida de Pablito nada tuvo de inútil. Vivió con un fervor tal que terminó por habitar también en cada uno y una de nosotros y nosotras que le conocimos y le quisimos. “Un puertorriqueño para la historia”, lo calificó el dueño de una conocida emisora radial.

No conocí realmente a Pablo hasta que llegué a Santiago de Chile a principios de enero de 1971. Él se hallaba ya hace un año allí haciendo una Maestría en la Escuela Latinoamericana de Economía (ESCOLATINA) y yo me proponía seguir estudios de Maestría en la Escuela Latinoamericana de Ciencia Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Él estaba allá con su esposa y compañera Damaris Orraca, quien desde entonces demostraba una admirable voluntad por acompañar a su amado hasta el fin del mundo o de la vida. Yo llegaba recién casado con mi compañera María del Mar García, igualmente deseosa como yo de conocer y vivir a plenitud eso de la vía chilena al socialismo, ese histórico acontecimiento que quiso explorar la posibilidad de tomar democráticamente el cielo, sin tiros pero con la misma voluntad revolucionaria. También se encontraban allí hacia un año otros dos queridos compañeros: Nitza Hernández, quien hacia su Maestría en Sociología en la Escuela Latinoamericana de Sociología de FLACSO, y Roberto Delgado, mejor conocido como Cate, quien realizaba también estudios de posgrado en Economía junto a Pablo, a quien conocía desde niños habiéndose criado juntos como vecinos en Puerto Nuevo.

Los recién llegados fuimos rápidamente puestos al tanto de todo lo ocurrido en Chile desde la histórica victoria de la Unidad Popular y el compañero presidente Salvador Allende Gossens. Pablo y los demás fueron testigos activos. En noviembre de ese año fuimos testigos a su vez de la visita de Fidel Castro a Chile. Al final de su visita de todo un mes, el líder cubano advirtió, con su característica franqueza, que la derecha estaba ganando la batalla de las calles, a lo que respondió Allende asegurando que sólo muerto lo sacarían de La Moneda, la sede de la presidencia. La admonición de Fidel confirmó nuestras propias sospechas en relación con el proceso chileno. La revolución la debíamos buscar en otra parte. En Puerto Rico ya se estaban dando señales de un auge significativo en la lucha por la independencia y el socialismo. Ya para finales de 1972 y luego de un profundo análisis de nuestra parte, decidimos todos regresar a Puerto Rico para incorporarnos de lleno al recién constituido Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), marxista y leninista.

Carlos Rivera Lugo y Pablo. Foto Rolando Emannuelli

Mientras yo me incorporé como cuadro a tiempo completo bajo la Secretaría de Educación Política, Pablo se vinculó de inmediato al área sindical del Partido y pronto se convierte en el primer director del Instituto Laboral de Educación Sindical (ILES). Dicho Instituto había sido fundado por el dirigente obrero socialista, también líder máximo del Movimiento Obrero Unido (MOU), Pedro Grant. Fue el primer proyecto educativo para sindicalistas y trabajadores en general que se creaba en apoyo a las luchas obreras que se multiplicaban en nuestro país. Para el PSP, la lucha por la independencia nacional tenía como sujeto protagónico a la clase trabajadora, la única clase con un interés y necesidad real de ponerle fin a la colonia capitalista.

No obstante, al cabo de apenas una década, entre 1982 y 1983, Pablo y yo tomamos rumbos políticos distintos ante los cambios que finalmente se fueron dando dentro del PSP, los cuales llevaron a su liquidación. Yo abandoné el Partido desencantado con el rumbo que tomaba, mientras que Pablo quiso darle el beneficio de la duda. Nuestra hermandad, sin embargo, siguió inquebrantable. Nuestras familias más unidas que nunca. Pablo tenía la costumbre de a veces presentarme a sus amistades como su hermano mayor, aunque no le agradó en nada cuando en una ocasión caminando por el Viejo San Juan un amigo suyo le confesó que pensó que yo era su hijo. “¡Está ciego el pendejo ese!”, fue el comentario posterior de Pablo. Fue la última vez que me acompañó a hacer ejercicio por el Viejo San Juan.

Ahora bien, gracias a Pablo, entre otros, Claridad pudo sobrevivir la liquidación del PSP y continuar con su labor periodística e, incluso, hacer su entrada triunfal a la era digital con su propia página en el web. Lo demás, como habíamos advertido no pocos, fue una tragedia. El propio compañero Juan Mari Bras me confesará posteriormente que constituyó el peor de los errores históricos cometido por el movimiento en ese periodo. La lucha sufrió las consecuencias, pues perdió su fuerza estratégica acumulada hasta ese momento. Nos arropó forzosamente un repliegue, el cual tendía a coincidir con la crisis en la que se iba sumiendo en ese momento el movimiento comunista y socialista a nivel mundial. Ante ello, los otrora cuadros revolucionarios a tiempo completo tuvimos que reinventarnos por necesidad.Mientras yo me encaminé hacia el mundo jurídico y universitario, Pablo logró infiltrarse, como era natural, en el mundo de la economía y el mercado. Uso adrede el término “infiltrarse” pues Pablo jamás abandonó sus creencias y compromisos socialistas, por lo que nunca se vendió al capital sino que tan solo lo usó para sus propios fines (algo así como lo han hecho los comunistas chinos y vietnamitas).

Hubo un momento un tanto oscuro en mi vida allá para 1992 en que no sabía qué me deparaba el destino. Cuando de repente, en medio de una visita a una pareja amiga, se me acercó la madre que estaba también de visita y me dijo que sabía que me preocupaba mucho mi futuro y cómo lograría sobrevivir económicamente en lo inmediato. “Usted fundará próximamente una escuela de derecho en Mayagüez”, me dijo, y seguidamente añadió que, en cuanto a mi situación económica, en los próximos días se comunicaría conmigo “un hombre con barba blanca” para ofrecerme un contrato que me ayudaría a satisfacer mis necesidades en lo que arranca la nueva institución.

Me fui del lugar no sabiendo qué creer con lo vaticinado por la señora, una de esas a quien se le asoman atisbos del futuro.  Me hizo recordar la teoría del renombrado físico y cosmólogo Stephen Hawkins sobre el tiempo-espacio en que habitamos. Para él, según la teoría de relatividad, no existe un tiempo absoluto sino que cada cual posee su propia medida del tiempo dependiendo donde está situado y hacia donde se está moviendo o dirigiendo.  En ese sentido, el tiempo no distingue entre pasado, presente y futuro, aunque el futuro posee un carácter desordenado y entrópico, lo que explica nuestra incapacidad para captarlo y apalabrarlo.

Imaginen mi sorpresa cuando a los pocos días me llama Pablo -el hombre con la barba blanca- y me ofrece un contrato para coordinar para su firma Hispania un estudio sobre el idioma en Puerto Rico. A los pocos días de esa llamada recibo otra, ésta de Mari Bras invitándome a hacerme cargo de la fundación en Mayagüez de lo que sería la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos. Por su parte, Pablo fue uno de los principales asesores económicos de dicho proyecto, haciéndose cargo de producir los estudios de viabilidad financiera durante las casi dos décadas en que la institución educativa hostosiana logró existir a pesar de la férrea oposición ideológica y política del que fue víctima desde sus inicios por parte del Tribunal Supremo colonial.

Gervasio Morales, Manuel de J. González, Pablo, Aníbal Acevedo Vilá, Perla Franco Y Cándida Cotto en las oficinas de CLARIDAD. Foto: Archivo CLARIDAD/Alina Luicano

Cuando encabezó la Junta de Directores de Claridad, Pablo insistió en que yo tenía que volver a escribir en el periódico, sobre todo luego de haberme desempeñado entre 1978 y 1982 como Editor Internacional y Director Interino. Y así lo hice. Más recientemente, le tendré que agradecer haberme convocado al Junte Electoral que coordinó por varios meses antes de las elecciones en noviembre de 2024. Ello finalmente provocó mi vuelta a la militancia política activa más allá de la academia. Cuánta falta me hizo poder conversar con él sobre el Plan B Independencia en que posteriormente me involucré, escuchar sus observaciones y consejos. Sospecho que habría entendido el imperativo de aumentar la apuesta por la independencia en este momento histórico y de sumar fuerzas, todas las fuerzas posibles, en torno a ese objetivo.

La última vez que pude hablar con él fue en su apartamento en marzo pasado y se limitó a escucharme hablar sobre el Plan B Independencia. ¿Estoy hablando mucho?, le pregunté, a lo que me respondió sonriendo: “¡Siempre!”. Volví a verlo a comienzos de junio, ya no se levantaba de la cama ni hablaba ni abría los ojos. Se me iba el hermano que la vida me había regalado.

¡Hasta siempre, hermanito!