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Ensalada Deportiva

Carlos Cortes Boricua nacido en Florida jugando con los A’s

Carlos Cortés es un joven de padres Boricuas que nació en junio 30 del 1997 en Orlando, Florida de familia Boricua. Sus padres Karina Valentín y Juan Cortés emigraron a Orlando. Carlos es procedente de Lake Howell HS y la Universidad de Carolina del Sur antes de firmar con los Mets de NY. Su hermana mayor, Sahrina, es jardinera en el equipo de sóftbol de la Universidad de Tampa.

Carlos juega el jardín Izquierdo, segunda base y el jardín derecho, además de, batear a lo zurdo y tirar con ambas manos. Utiliza el número 26 y fue llamado por los Atléticos de Oakland el pasado miércoles dando su primer incogible en la Mayores el jueves frente a los Astros de Houston. Viene de triple A con los “Aviators” de Las Vegas y estaba bateando .322 con un OPS de 1.017, 17 cuadrangulares, 77 carreras empujadas, 41 bases por bolas en 71 juegos jugados en esa liga.

En 12 turnos al bate en MLB ha conectado 4 incogibles, bateando para .333. Conversamos con el en Houston donde los Atléticos salieron por la puerta ancha barriéndole la serie a los Astros que se encuentran en la primera posición de la división Oeste de la liga Americana. Lo entrevistamos y nos dijo lo siguiente:

“Mi mamá es de Guaynabo y mi papá de Carolina. He visitado Puerto Rico varias veces y mis abuelos y familiares nos visitan frecuentemente”.

¿Cuándo comenzaste en béisbol?

“Comencé desde que tenía 3 o 4 años, jugué en escuela superior, en Colegio con la Universidad de Carolina del Sur y fui escogido en el sorteo de MLB (“draft”)  en 2018 por los Mets de NY, luego me reclamaron los A’s. Es una bendición estar aquí. Quiero ganar mi posición y mantenerme con el equipo”.

¿Planeas jugar en el Clásico con Puerto Rico?

“Si se me dan la oportunidad, claro que sí”.

Carlos es un joven talentoso y se ve enfocado, le deseamos éxito en este proceso y que pueda ser considerado para el Clásico 2026 ya que juega diferentes posiciones, es joven, talentoso y con muchos deseos de hacerlo mejor.

Joe Espada, haciendo mucho con poco

Desde comienzo de la temporada 2025 los Astros de Houston y su dirigente Josué “Joe” Espada han pasado el “Niágara en bicicleta”. Sin Kyle Tucker, Alex Bregman y jugadores plagados de lesiones, los Astros han enfrentado un rompecabezas desde principios del torneo. Aun así, su dirigente Joe Espada y su equipo se las han ingeniado para estar en la primera posición de la división Oeste de la Liga Americana. Ahora mismo tienen récord de 60 y 46 a 4 juegos de los Marineros de Seattle.  ¿Cómo lo han logrado con tantas bajas y lecciones en su equipo”

Le preguntamos a Espada: Con un equipo diferente al del 2024 están jugando mucho mejor, ¿A qué se debe el éxito de los Astros en el 2025?

“El éxito es principalmente de los muchachos. Seguimos batallando, verdaderamente estoy súper contento con la batalla que este equipo ha dado. Bien contento con el esfuerzo y el desarrollo de estos muchachos jóvenes y la batalla que este equipo está dando diariamente”. “Los novatos están aprendiendo muy bien. Muy contento con el desempeño de los muchachos jóvenes”.

¿En qué situación se encuentran los jugadores como Jordán Álvarez, Jeremy Peña, Christian Javier y otros en la lista de lesionados?

“Cada día los que están en la lista de lesionados se preparan para regresar lo antes posible. Están trabajando para regresar lo más pronto posible”.

¿Tu equipo de trabajo qué papel juega o qué importancia han tenido en esta situación?

“Hay mucha comunicación con mi equipo de trabajo para lograr nuestras metas. Hablamos mucho, estudiamos a los muchacho y vemos donde nos ayudaran mejor, hay mucha comunicación entre nosotros”.

La pasada semana con la noticia de que el antesalista el mexicano Isaac Paredes sufrió una importante lesión en el tendón de la corva que podría amenazar su disponibilidad por el resto de la temporada fue una noticia no muy placentera. Además, el derecho Lance McCullers Jr. voló de regreso a Houston el martes después de ser inhabilitado con una ampolla en un dedo de su mano derecha. McCullers se convirtió en el 17mo jugador de los Astros en ingresar a la lista de lesionados, la cual incluye a siete abridores y cinco jugadores de posición que estaban en la alineación del Día Inaugural de Houston. Los Astros han logrado mantenerse cómodamente en la cima del Oeste de la Liga Americana a pesar de las bajas de jugadores clave como la de los lanzadores dominicanos Ronel Blanco y Cristian Javier, y el venezolano Luis García, el campocorto del “juego de estrellas y también dominicano Jeremy Peña, el patrullero Jake Meyers y el cubano Yordan Álvarez. Espada tiene que ser considerado para Dirigente del año ya que con todas esas bajas y lesiones y con un equipo prácticamente de “Triple A” está haciendo historia en Houston. Felicitaciones Joe por la buena labor como dirigente.

Béisbol AA

Empatadas las series semifinales en la AA

Muy emocionante las series semifinales de la Pelota de Pueblo, la Doble A. Los Patrulleros de San Sebastián y los Mulos de Juncos en la semifinal A y los Peces Voladores de Salinas y Leones de Patillas en la semifinal B están empatados a 1 juego por bando. En ambas series ha ganado el equipo visitante y continúan este viernes, 1 de agosto, a las 8:00 p.m., con un fin de semana de tres juegos. Ahora se ha convertido en una serie de 5-3. Para itinerario favor de visitar: https://beisboldobleapr.com/

Karla Claudio Hace Historia

Nos quitamos el sombrero ante esta atleta tan destacada, jugadora, entrenadora (Coach) y ahora Apoderada. Felicitaciones de parte de Claridad Karla.

Foto tomada de facebook de Natalia Meléndez

La belleza también entra por las grietas. Despedida al «Príncipe de las Tinieblas».

 

 

Especial para En Rojo

Recuerdo que la primera vez que supe de Ozzy Osbourne era apenas una niña, paralizada en el cuarto de mi tío, frente a la carátula espeluznante de un LP. Esa imagen oscura se incrustó en mí y, hoy que la evoco, me revela que fue a la vez advertencia y promesa. Pensé en no escribir nada sobre esto, sobre la muerte del «Príncipe de las Tinieblas», pero a lo largo del día comprendí que callarlo sería como negarle el lugar que ocupó en mi vida. Y no sería justo. Ni para él ni para esa parte de mí que encontró en su música y en su figura, un eco lejano de lo profundo.

Una vez que vi la portada del disco Speak of the Devil, ya no pude no verla. Cada vez que entraba al cuarto de mi tío, lo hacía con los ojos tapados con ambas manos, pero dejaba entreabiertos los deditos, como ventanillas que se abren y se cierran ante el posible avistamiento de algún horror. Era mi manera de protegerme de los misterios que guardaba aquel cuarto que recuerdo tenebroso como una cueva, pero fascinante.

Había pósters de sus bandas favoritas, una torre de casetes y elepés, y un olor como a cable eléctrico quemado. Allí, entre la penumbra y el ruido (que hoy ya no tolero bien), pienso que, de cierta manera, aprendí a temer lo que me atraía y a desear, quizá, lo que no entendía. La cara maquillada de Ozzy, los colmillos, la mirada desorbitada… algo en él me gritaba que la oscuridad no solo era posible, sino inevitable, como luego confirmé.

Con el tiempo fui creciendo, y descubrí nuevas cosas sobre la música, mis gustos, y sobre mí misma.  Antes de los nueve años, ya sabía poner el tocadiscos y empezaba a invadir territorios musicales ajenos. Cuarto que dejaban abierto, cuarto al que yo entraba buscando discos. Ya no eran solo los de metal de mi tío, sino también los de mis viejos. Ellos compartían el gusto por la salsa, que también descubrí con grandísimo gusto, pero con papi el lenguaje común fue el R&B, el funk, el jazz, y el rock & roll. Aquello que al principio me era ajeno, misterioso, prohibido o incluso peligroso, se fue convirtiendo en mi refugio. Fue entonces cuando, una mañana, desperté decidida a pedirle a mi papá que me enseñara a tocar la guitarra, porque yo también era rockera, como él.

El cuarto de mi tío y sus discos de metal fueron el umbral, la grieta por donde se colaba en la casa de mi abuela la validación de lo extraño. Ozzy, con su aura de monstruo y su voz quejumbrosa y, en ocasiones, monótona, me acompañó en esos primeros años en que empecé a entender que para mí había más belleza en lo roto que en lo perfecto. Ahora que lo pienso, ya de adulta, creo que lo que me ofrecía era una estética y una ética que desobedecían la lógica del orden. En su universo, lo desgarrado tenía más sentido que lo pulcro, lo desbordado más verdad que lo contenido.

Con los años, por supuesto, lo fui alejando. Otros géneros, otros nombres y rostros ocuparon ese lugar. Pero esa oscuridad inicial, ese primer deslumbramiento ante lo grotesco y lo sublime, nunca se borró. A veces, bastaba escuchar dos compases de “Mr. Crowley” o “Crazy Train” para que todo volviera: el aire pesado, el murmullo eléctrico del equipo de sonido de tío y ese LP mirándome, otra vez, desde la mesita de noche. Cuando vino en concierto a Puerto Rico, en 2011, fui a verlo, aunque la gente que no puede ver más allá de lo evidente se burlaba porque decían que iría a ver a una momia.

La noticia de su muerte me llegó como un susurro lejano y, al mismo tiempo, resonó como un latido propio. Pasé el día con la sensación de haber perdido algo. ¿Cómo se despide una de sus símbolos fundacionales? ¿Cómo se agradece sin caer en la nostalgia vacía?

Ozzy era excesivo, contradictorio, teatral, vulnerable. Su personaje era una máscara, sí, pero no una que ocultara, sino una que a mí me revelaba algo. En él convivían el circo y la confesión, lo macabro y lo torpe, lo satánico y lo humano. Era un espejo raro, pero espejo en el que, alguna vez, me he sabido mirar.

No lo conocí, pero lo sentí cerca todas las veces que toqué los riffs de «Mr. Crowley» y la intro de «Diary of a Madman» en el pasillo de la escuela donde estudié, en mis ratos más alegres. Su figura, como la de tantos otros hijos de la clase trabajadora británica, surgió en una Inglaterra marcada por la posguerra. Sus canciones no solo relatan la locura, la soledad y el desamor, además reflejan lo roto de una realidad fragmentada, llena de esas grietas por donde se sabe que, con un poco de suerte, se cuela lo inesperado. Ozzy no fue un modelo de virtudes, no fue un señorito inglés; tampoco fue un simple cantante de heavy metal. Se coronó como el «Príncipe de las Tinieblas», cronista del desorden y la complejidad humana: abrazó la imperfección y la convirtió en su sello distintivo.

Lo roto, en ese sentido, no es una condición de fracaso ni un estado de vulnerabilidad pasiva, sino una fuerza dinámica, un lugar donde lo marginado, lo olvidado y lo incompleto encuentran la posibilidad de reconfigurarse.

Ahora que se ha ido, elijo recordarlo no como un ídolo lejano, sino como esa figura oscura y fascinante que me miró desde la carátula de un disco cuando yo era apenas una niña, temerosa y curiosa a la vez. No entendía mucho, pero algo en su presencia me hablaba de mundos posibles, de secretos que no cabían en la luz. Quizá por eso, todavía hoy, cuando algo se desordena o una fisura aparece, no me asusto del todo. Sé que en ese resquicio hay algo parecido a la belleza. Y sé también que esa niña sigue allí, asomándose entre los dedos, pero ahora con menos miedo, mientras Ozzy canta «Changes» y algo en mí se deja llevar.

 

 

 

En Reserva – A Palestina, via Mosab Abu Toha

 

¡Viva Palestina! – Estefanía Rivera Cortés

 

Ha pasado demasiado tiempo. Me queda una deuda y la amargura de solo cargar con una moneda devaluada. A fuerza de invasiones, genocidios y censura, la palabra se vacía y adquiere un carácter ruinoso: como un esqueleto o caparazón, sirve como representación irónica de la impotencia de una cosa que ya no está aquí. Me he sentido incapaz de honrar apropiadamente la catástrofe y la belleza del pueblo palestino. Sin embargo, ¿qué código es más eficiente que aquel que carga con la historia críptica de los vencidos? ¿Qué mejor lenguaje de amor que aquel que no tiene el poder de ordenar el mundo?

Se ha dicho que en la guerra, la efectividad de las armas no depende únicamente de su capacidad de destrucción física, sino que deben rendir un efecto multiplicador mediante el ataque a la psicología de las víctimas. Así, la destrucción de un pueblo depende también del triunfo sobre la percepción. Supongo que en la era en que las imágenes se consumen como fósforos, esta carta tiene el poder de un avión de papel. A pesar de todo, apuesto a ese vuelo precario sobre el embelesamiento de lo que se arrasa. Así me han llegado los versos de Mosab Abu Toha, poeta palestino sobreviviente. Estoy convencido de que aún están aquí por ser frágiles, como si cada estallido y viento de la ofensiva sionista los impulsara más lejos. Con ellos ensayo una traducción y mi pobre homenaje.

COSAS QUE PUEDE QUE ENCUENTRE ESCONDIDAS EN MI OÍDO

A Alicia M. Quesnel, MD

 

I

Cuando me abra el oído, sea gentil.

La voz de mi madre perdura en algún resquicio.

Su voz es el eco que me permite recuperar el equilibrio

cuando me mareo prestando atención.

 

Puede que encuentre canciones en árabe,

poemas en inglés que me recito a mí mismo,

o alguna canción que le canto a los pajaritos que pían en el patio.

 

Cuando cosa la herida, no se olvide de volver a ponerlos todos de nuevo en mi oído.

Devuélvalos en orden, como si estuviera guardando sus libros en el anaquel.

 

II

El zumbido del dron

el rugido del F-16,

los gritos de las bombas cayendo sobre las casas,

sobre los campos y sobre cuerpos,

de cohetes que vuelan–

sáqueme del canal de todo eso.

 

Rocíele el perfume de sus sonrisas a la incisión.

Inyécteme la canción de la vida para despertarme.

Repiquetee suave el tímpano para que baile mi alma,

con la suya,

mi doctora, día y noche.

 

¿Y qué puedo lograr yo con la traducción? Mucho más se ha dicho de la insuficiencia del oficio de la traducción poética. Walter Benjamin, por ejemplo, asemeja la relación entre el lenguaje y contenido del original a una fruta con su cáscara. La traducción, en cambio, envuelve el contenido con un manto monárquico de mil pliegues, ya que busca indicar la superioridad del original y el lenguaje queda desproporcionado y violentamente separado de su contenido. No se trata pues, de transmitir en forma libre el significado del original, ni de ser fiel a él verso a verso, sino de intentar expresar la relación secreta que guarda el poema con su lenguaje. ¿Puedo yo, un puertorriqueño con vasto desconocimiento de las condiciones de vida del pueblo palestino, traducir a mi léxico una experiencia que me es ajena? Es precisamente esa transposición absurda la que crea tensiones y es capaz de apuntar a un tercer lenguaje puro, abstracto, en el que nuestras respectivas condiciones históricas encuentren una voluntad en común. Ese lenguaje puro no está aquí ni está cerca. No, Puerto Rico y Palestina no comparten historias similares, ni son víctimas de lo mismo. Solamente podemos apuntar insuficientemente hacia un espacio abstracto en que los ecos de nuestros respectivos lenguajes se encuentren.

MI ABUELO ERA TERRORISTA

Mi abuelo era terrorista–

Cuidaba su tala,

les echaba agua a las rosas del patio,

fumaba cigarrillos con abuela

tirado en la playita amarillenta

como una alfombra de oración.

 

Mi abuelo era terrorista–

recogía chinas y limones,

pescaba con los hermanos hasta el mediodía,

se consolaba cantando de camino

al herrero en su caballo pinto.

 

Mi abuelo era terrorista–

Se hacía su tacita de té con leche,

sentado en su monte verde seda.

 

Mi abuelo era terrorista–

Dejó la casa puesta para la visita,

les puso agua en la mesa, de la mejor que tenía,

no fueran a morirse de sed cuando terminaran su conquista.

 

Mi abuelo era terrorista–

Caminó al pueblo seguro más cercano,

lúgubre como un cielo encancaranublado,

o una caseta abandonada,

o un anochecer sin estrellas.

 

Mi abuelo era terrorista–

Mi abuelo fue un hombre

que le dio de comer a diez,

un hombre cuyo lujo más grande fue tener un toldo

con una banderita azul de las Naciones Unidas

que ondeaba en un poste mohoso, en la playa, al lado de un cementerio.

No tengo, pues, otra cosa que dar que palabras insuficientes. Esa distancia e incongruencia acentúa la verdadera esencia de esta faena. Ya lo muestra en nuestra cultura una traducción similarmente imposible: el “Villancico yaucano” deduce elegantemente que, en nuestra pobreza, hacer equivalencias con los regalos más preciosos de la tierra no nos enaltece. No hay mejor muestra de amor que la humilde ofrenda de nuestros corazones. Ahí, quizás, apuntamos a un lenguaje común con Palestina. En la fragilidad, en la incertidumbre, una palabra como profecía mesiánica de algo extraviado.

DESPLAZADX

A la memoria de Edward Said

No estoy ni adentro ni afuera.

Estoy en un entremedio.

No soy parte de nada.

Soy como la sombra de algo.

En el mejor de los casos,

soy una cosa que

realmente no existe.

Floto en el espacio,

una chispa en el tiempo

en Gaza.

Pero me voy a quedar

donde estoy.

 

 

 

El traductor de Zagajewski

 

Especial para En Rojo

Nació en L’Espluga de Francolí, en 1971, pero lo que se podría llamar revelación la tuvo en una librería de Reus, posiblemente a principios de los 90. Desde esa primera lectura de Czesław Miłosz, una antología publicada en 1984 titulada simplemente Poemas, nada fue igual: dejó atrás su ciudad y en parte su(s) idioma(s), el catalán y el español, para instalarse primero en Poznań y luego en Cracovia; en la lengua polaca. Una lengua que aprendió por su cuenta a través de libros de gramática, inmerso en la ciudad y, por supuesto, traduciendo. Esos primeros instantes de verter un poema de una lengua a otra no respondían a un contrato editorial, sino a la curiosidad y la admiración. Años después, en L’auditori de Görlitz, un libro fragmentario sobre su experiencia y sus lecturas, o sobre su concepción poética, escribió:

Y ya, desde entonces, desde ese primer viaje, te das cuenta de que tú ya no eres sin esa lengua, ya no eres sin esos autores, ya no eres sin un mundo que no has llegado nunca a conocer realmente y que ha quedado allí, antes de que tú llegaras, en la esfera de la mitificación. Porque tú no has crecido allí, no tienes unos recuerdos, una manera de ver la realidad, todo es como un trasplante, trasladas todas tus experiencias de otro lugar y las intentas acomodar en el nuevo, creas tu propia historia a partir de los retazos que has ido acumulando, es una especie de patchwork cuando lo que ves a tu alrededor son más bien colchas sin remedos, algún añadido, pero no estos cortes que intentan encajar unos con otros aunque sean de naturaleza muy dispar.

Aunque ha traducido a la ganadora del Nobel polaca Olga Tokarczuk, al también Nobel Czesław Miłosz, a escritores eslovenos y ha colaborado en antologías de poesía polaca, tal vez sea más reconocido (si es que se menciona) como el traductor de Adam Zagajewski, cuyos libros publica Acantilado. Fue Jaume Vallcorba, el fallecido editor y fundador de la editorial, quien tras recibir algunas de sus traducciones de Zagajewski, del libro Ziemia Ognista (en catalán Terra del foc y en español Tierra del fuego), le dio el primer encargo. Esa apuesta nos permitió descubrir a uno de los poetas más extraordinarios de Polonia con la publicación de toda su obra poética posterior.

Paralela a su labor traductora están sus poemas. En varias ocasiones ha mencionado que van de la mano. Desde Cracovia, sus versos los escribe en catalán. En ellos están presentes el desarraigo, la búsqueda de lo propio en lo extranjero, el sentimiento de extrañeza. Leerlo como poeta sabiendo que también es traductor de poesía polaca es a veces caer en la tentación de buscar ahí sus fuentes; lo difícil en estos casos no es ver las influencias polacas en su poesía, sino no verlas. Sin embargo, su voz parte desde lo personal hasta llegar a lo histórico en un tono reflexivo, intercalando escenas de lo que podría considerarse esa idea de alma europea en el mejor de los sentidos. Las tradiciones propias se dan la mano con las extranjeras, no como mera copia o esnobismo, sino anudando en una voz personal sus lecturas. Dan cuenta de esto títulos como “Iglesia Ortodoxa”, “Sí, Celan, sí”, “San Marcos”, “Florencia”, “Istria”, “Marco Polo”, una serie titulada “Frontera” y un libro de poemas, o breves cartas en verso, que preguntan a Lucio sobre la envidia, la comunicación, el amor, la distancia, o el propio cuestionamiento sobre desde dónde nos posicionamos: “Y cuando muera nadie sabrá qué hacer / dónde ir a buscar a los familiares / con qué lengua dirigirse”.

Alejado de los círculos literarios de Catalunya, ocupa un lugar periférico, no solo por razones geográficas, sino también su poética, muy distinta a las corrientes contemporáneas. Aunque parezca obvio decirlo, tampoco es un poeta polaco. En español apenas se encuentran traducciones de sus poemas (hechas por él mismo). Tampoco parece haber editoriales interesadas por publicar L’auditori de Görlitz en nuestro idioma, si bien ya se ha publicado en italiano y en polaco, además del original en catalán. Ese gesto involuntario de siempre estar fuera, de no pertenecer y aun así seguir escribiendo, sin seguir modas ni buscar más lectores, parece ser una lección y una ética de trabajo admirable sobre su quehacer poético.

Entre sus amistades y personas cercanas lo conocen como Xavi.

Verde Aguacate y su labor cultural

En Rojo

El 25 de junio tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación del hermoso documental Parce qu’on vient de loin/Because We Come from Afar/Porque venimos de lejos de Cédric-Isham Calvados en el restaurante/galería Cundeamor en Vieques. Esta actividad nocturna fue organizada por Diana Ramos y el Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques (FCDHV) y contó con la presencia del director del documental y la directora del grupo auspiciador y coordinador, “Verde Aguacate”, Rocío Tejada. En el documental se explora las vivencias y recuerdos de cinco ciudadanos franceses nacidos en el Caribe (Martinique, Guadeloupe, Guyana) y el océano Indico (Réunion) y que viven en L’Hexagone, la parte metropolitana francesa. Hablan mayormente de sus recuerdos, algunos muy vagos por su lejanía, de esa isla donde su madre y padre nacieron o ellxs mismos para después ser desplazados a Francia continental. La metáfora visual y constante es el/la mar, ese océano que nos separa de las islas lejanas y de Africa como el origen de la historia por escribir.

Tanto en persona como por correo electrónico establecí una conversación abierta con Rocío Tejada sobre una organización relativamente joven que tiene como propósito abrir espacios de diálogo—ya sea visual audio, pictórico, literario—en una geografía flexible y cambiante. Sus proyectos anteriores y en agenda establecen lazos comunes con geografías tan distantes como Tokio (10mo Seminario de Juventud de la UNESCO), Programa de inmersión cultural en Jerez, Sevilla y París (Fundación Arana), Universidad de Dhaka en Bangladesh, en Santiago de Cuba y Santiniketan, India. Estos encuentros del programa de inmersión “continúan nutriendo nuestra visión ecológica multicultural, articulando un Caribe en diálogo con el Sur Global” (R. Tejeda).

La Fundación Verde Aguacate se establece en 2019 “con el compromiso de fomentar el pensamiento crítico, la educación multicultural y la creación artística en el Caribe. Surge de la necesidad de visibilizar las voces diversas que configuran nuestra región y de ofrecer espacios que promuevan el diálogo entre saberes ancestrales, prácticas contemporáneas y expresiones comunitarias” (R. Tejeda). A través de sus residencias, talleres y programas formativos “fortalece el intercambio cultural en Puerto Rico y el Caribe, conectando artistas, estudiantes e investigadores con comunidades que trabajan desde perspectivas interseccionales, decoloniales y humanísticas” (R. Tejeda). A la pregunta de si la Fundación buscaba lazos comunes entre el Caribe y sus conexiones entre islas y con las diásporas establecidas en ciudades/regiones europeas, canadienses y estadounidenses, Tejera señala que “La fundación promueve la colaboración cultural no solo entre las islas del Caribe, sino también con sus diásporas, enlazando la educación multicultural mediante intercambios con diversas regiones del mundo. Algunas de las conexiones ya establecidas incluyen Europa, India, Cuba, Bangladesh y, en nuestro próximo encuentro, Japón. Nuestra visión es fomentar un diálogo multicultural que fortalezca la identidad caribeña en escenarios internacionales.”

Entre las organizaciones con quien han tejido una red de colaboraciones se encuentran Taller la Playa en Ponce, Centro Paz para Ti de Adjuntas, La Casa de los Contrafuertes en el Viejo San Juan, Comuna Caribe en Río Piedras, Huerto comunitario callejón Trujillo en Ponce, Corredor Afro en Loíza y el FCDHV donde conocimos a Tejada.

Sin duda los conceptos de red, colaboración, esfuerzo colectivo, trabajo comunitario, intercambio de saberes establecen el camino a seguir para una organización como Verde Aguacate que parte de la fe y confianza que tiene de nuestro desarrollo a corto, mediano y largo alcance. Este es el trabajo silencioso que no titubea al encontrar algún obstáculo en el camino que se han trazado. Apuestan y alientan a nuestro pueblo al crear un abrazo gigante que nos proteja y estimule a todxs.

Lxs lectorxs deben estar pendiente a dos próximas actividades en el mes de septiembre, ambas en la Escuela de Artes plásticas y Diseño de Puerto Rico en los predios de El Morro con quien sostienen una colaboración continua: la presentación del documental que vimos en Vieques en julio, Parce qu’on vient de loin el jueves 4 de septiembre a las 11am y la presentación de la performera japonesa Reiko Shimizu el miércoles 10 de septiembre también a las 11am.