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George Clooney como director

 

 

En Rojo

George Clooney, el actor que tanto admiro por la intensidad de sus actuaciones, no importa si es comedia (Oh Brother, Where art Thou?, Burn After Reading, Hail, Caesar!, Ocean’s 11, 12, 13) o drama/thriller (The American, Michael Clayton, Syriana), es también un director que se arriesga en su elección de temas. Este año, finalizó una breve y exitosa temporada en Broadway (del 12 de marzo al 8 de junio) protagonizando “Good Night, and Good Luck” como el periodista Edward R. Murrow, precisamente adaptada del filme de 2006 que dirigió y actuó entonces como Fred Friendly. Ahora se acaba de presentar en el Festival de Venecia su + reciente filme, Jay Kelly del director Noah Baumbach. Aprovecho que el 7 de junio tuvimos el privilegio de ver la obra “Good Night, and Good Luck a través de CNN y MAX (la 1era vez que se transmite en línea y en vivo una obra de Broadway) para rescatar dos reseñas de Clooney como director: Good Night, and Good Luck y The Ides of March (2011), ambos cines políticos por poner su mirada en los males sociales causados precisamente por decisiones políticas que escogen el beneficio individual en vez del bien colectivo.

Good Night, and Good Luck (2006)

En 1958, Edward Murrow aprovechó la ocasión que le brindaba ser homenajeado y ofreció un discurso donde se quejaba de cómo un medio tan poderoso como la televisión se desperdiciaba con trivialidades en vez de presentar temas que hicieran pensar al público. Es así como rememora sus años como periodista cuando su grupo de trabajo dividía sus tareas y nadie estaba para lucirse y ser el centro de atención. Murrow no podía presentar nada que no hubiera sido investigado, corroborado y discutido entre todos. Todos compartían el éxito o el fracaso de cada uno de los programas. Aunque tenían que rendirle cuentas al gerente y al dueño de la estación, tampoco se intimidaban cuando había alguna oposición a sus decisiones.

George Clooney, como director y coguionista, escoge una serie de programas del 1953 al 1954 de “See It Now” donde Murrow, junto a su equipo de trabajo, decidió denunciar el abuso de poder de Joe McCarthy como senador de Wisconsin a cargo de las vistas del comité de “Un-American Activities” durante algunos de sus muchos años de existencia. Clooney tiene un texto con múltiples posibilidades: los programas grabados en vivo de Murrow y el pietaje de las vistas que presidió McCarthy. ¿Cómo presentar este material de manera que sea relevante en la realidad del presente? El resultado es un filme que no hace concesiones porque eso sería trivializar el material, pero sí enfoca en los riesgos que Murrow, Friendly y su equipo tomaron al desafiar al gobierno y poner muy nerviosa a la empresa privada.

El estilo del filme es otro aspecto para destacar. Está filmado enteramente en blanco y negro—lo que inmediatamente inserta el pietaje de las vistas congresionales a la historia ficcionalizada—y con diálogos sin pausas que saltan de tema en tema como la serie de TV, “The West Wing”. El filme obliga al público a ser televidente y parte del equipo noticioso tras bastidores. El público ve cómo se prepara la noticia, cómo se marca el tiempo, cómo se filma un programa en vivo sin oportunidad de rehacerlo y editarlo una y otra vez, cómo el grupo de trabajo y amigos se entrega a cada programa como si fuera el último. El filme escoge tres programas para dramatizar esta confrontación: el caso del teniente Milo Radulovich (20 octubre 1953), Annie Lee Moss en las vistas del comité congresional (16 marzo 1954) y el informe sobre Joseph R. McCarthy (9 marzo 1954).

The Ides of March (2011)

El drama político parece ser uno de esos géneros en el cine que Hollywood evita lo más posible y que solamente ciertos directores/actores parecen tener la valentía de encarar los golpes de la crítica del “mainstream media” y del rechazo del público masivo que siempre está en espera de las megaproducciones con despliegues tecnológicos. Pensemos en sátiras políticas como Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb de Stanley Kubrick,  periodismo investigativo como All the President’s Men de Alan J. Pakula, la red de engaños de las agencias gubernamentales de vigilancia como Three days of the Condor de Sydney Pollack, la complicidad del Estado y los intereses petroleros en Syriana de Stephen Gaghan, la inutilidad de una guerra no declarada a nombre de la democracia en Lions for Lambs y la fabricación de un caso por razones puramente políticas en The Conspirator ambas de Robert Redford y Good Night, and Good Luck y ahora Ides of March también de George Clooney. En una sociedad tan supuestamente abierta como la estadounidense el tema político—el cuestionamiento de las instituciones que gobiernan y sostienen la sociedad democrática—no se considera por productores, inversionistas y publicitarios como una mercancía vendible.

La historia comienza en plena campaña por la nominación del candidato del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. El estado de Ohio se ve como la puerta a ganar los votos necesarios en la convención del partido. Todo parece ir a favor del gobernador Mike Morris (George Clooney) cuyo discurso es igual y un poco más progresista del que escuchamos de Barack Obama en 2008. Se afirma en sus promesas, no cambia su visión según el público (aunque sí lo modifica dependiendo de la edad y clase del grupo), no hace concesiones a base de favores políticos (aunque le cueste los votos que necesita), tiene presencia escénica y un grupo de apoyo totalmente entregado a elegirlo.

Pero no es la historia de Mike Morris sino la de Stephen (Ryan Gosling), el ayudante principal de Paul (Philip Seymour Hoffman), el organizador de la campaña. Su trabajo es asegurarse que todo marche como un reloj al que se le acaba de dar cuerda; nada debe detenerlo ni puede haber sorpresas en el camino. Para esto se ensaya, se prepara todo de antemano, se hacen llamadas y entrevistas tras bastidores y se mantiene a la prensa informada solamente de las noticias que quieren divulgar. Stephen tiene la personalidad y la apariencia perfecta para lidiar con todos estos elementos y mantener a su candidato en la delantera. Pero siempre hay margen para el error humano y en este caso Stephen cae en la trampa que le tiende el principal estratega del candidato contrincante: acceder a una reunión privada sin informarle a su jefe inmediato. Aquí comienza a desmoronarse la exitosa carrera de Stephen. Al ser una historia de intriga donde poco a poco los detalles se revelan y vemos la reacción de Stephen en su caminar “entre minas” les dejo con la tarea de descubrir las piezas y ponerlas en su lugar o no.

Con la excepción de The Contender, donde la candidata a vice-presidente es una mujer, en estos filmes de campañas políticas las mujeres pueden ser “fotografiadas” por la cámara un sinnúmero de veces, pero no tienen parte activa en el proceso. Por lo general son los “obstáculos” con que los candidatos se topan y que deben remover para adelantar su carrera hacia ese puesto político. En este filme la esposa de Morris está siempre silenciosamente a su lado y cuando habla en privado a su marido es para asegurarle que está 100% con él. Las otras mujeres son las jóvenes internistas que se desviven por sus superiores y, como en el caso de Monica Lewinsky, son las tentaciones sexuales de los hombres en el poder.

Aunque entren en escena por tres o 45 minutos todas las actuaciones son de primera. Como personaje central Ryan Gosling nuevamente nos deslumbra. Como “secundarios” Clooney, Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei y Jeffrey Wright mantienen el ritmo acelerado y certero de la historia. Los guionistas decidieron no usar el título de la obra de teatro, “Farragut North”, y cambiarlo a una línea del “Julio César” de W. Shakespeare (1er acto, escena 2, versos del 15 al 19): “Beware the ides of March”. La fecha, el 15 de marzo, marca el anuncio por un agorero/adivino de la muerte de César a manos de Brutus y Cassius. A pesar de esto, César sigue su camino para enfrentar el destino que cree poder alterar. De la misma manera, los personajes de nuestra historia siguen el camino que han trazado, aunque tengan que hacer concesiones y sacrificar a los más débiles.

Lo que no se pone en palabras según la artista Arianna Rosario

 

Reseña desde el estudio

 

Especial para En Rojo

Arianna Rosario levantó tres paneles de madera al fondo de su cuarto. Sobre ellos: papeles, lienzos, pomos de pintura, pinceles; es un espacio íntimo, pero a su vez dinámico, extrovertido, en el que se mueve rápida, pequeña, ágil. Saca una caja de abajo de su cama, busca en ella una carpeta, «algo que me encanta del grabado es su multi-ejemplaridad,», «¿Por qué?» le pregunto. «La obsesión. Son pensamientos que se repiten y se repiten y se repiten.»

Arianna Rosario Valentín nace en Mayagüez, criándose en el pueblo de Aguadilla. «Nunca no he hecho arte, y sé que suena bien clichoso. Cuando yo tenía nueve años, aprendí a dibujar viendo animes» nos dice la artista emergente, para quien el grabado, la pintura y el dibujo se vuelven el surco que canaliza éxtasis, frustración, dolor, «Si tuviese que explicarlo, es lo que me atrae. Necesito hacerlo. Para expresar y articular las cosas que no se hablar.» En el 2020, se traslada a San Juan para estudiar arte en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. A de llegar de Nueva York, donde realizaba una residencia artística en el New York Academy of Art.

Busca con sus manos en la caja, saca una pequeña envoltura; la placa de acrílico de «cómo me tiene (la p*ta colonia)», obra que formó parte de la exposición «Huella Indeble» en el Museo de San Juan. Lleva la cualidad de un grabado antiguo, del abrir un libro y toparse con las mismas líneas, las gradientes del negro que evocan una tradición de ilustración plasmando, en la manera más literal, cuando algo te vuela la cabeza, la noticia constante de un país en el que la realidad parece más incomprensible que la ficción. Su rostro mira pasado al espectador, inerte, incrédula, «yo trabajo mucho el autorretrato. Es una forma de entenderme, de conversar conmigo misma.» nos dice la artista emergente.

«Cuando estoy haciendo intaglios, me fijo demasiado en los detalles. Me tardo alrededor de una hora y media en entintar una placa.» nos dice Rosario. Es una compulsión, un rito. Sus series son pequeñas, usualmente reducidas a 15 ejemplares. «Con todas las redes sociales, el capitalismo consumista, hay esta presión de producir contenido; no arte. No me interesa hacer eso. Necesitamos tiempo de pausas. Es una forma de resistir… el arte no es algo que solo sale.

Fotos suministradas por el autor

Recostado contra la pared se posa una gran xilografía sobre lienzo. Había visto la plancha de impresión afuera al llegar. «Ese se imprimió con la aplanadora, como parte de la jornada de Grabado en Movimiento.» El trazo de la madera ejerce su textura en la obra. «Para mí es importante trabajar la madera porque mi familia por parte de padre son artesanos y carpinteros. Mi papa me contaba que mi tío abuelo cogía un pedazo de madera y una gubia, y se sentaba todo el día a tallar eslabones, cadenas. Era su fijación. Yo quiero incorporar eso en mi obra. Mira, ese caballete-» apunta hacia el que se recuesta sobre la pared «lo hice junto a mi papa.» Nos dice la artista.

Sobre la cama, hay un boceto pequeño, en tonos naranjas y amarillos. Lo tomo en la mano y se ilumina por sí mismo. Es ella nuevamente, nos mira de reojo. «Ese es el estudio para la obra grande, va a ser igual que ese; (apuntando hacia el grabado que realiza como parte de la grande.»

Arianna Rosario crea desde nuestro instante, tratando las dinámicas de género, el cuerpo, la condición colonial, con trazos, juegos de tinta y pinceladas que articulan lo que no se puede poner en palabras.

 

Melancolía

 

Laidi Fernández de Juan

Nuestra amiga Fefa padecía una fuerte depresión, y su médico sugirió que la visitáramos para levantarle el ánimo, advirtiéndonos que no debíamos mencionar ningún factor desencadenante de tristeza. Hilda, Víctor, Cándida, Brígida Sepúlveda y yo nos dirigimos a casa de la enferma, dispuestos a ayudar en lo que fuera posible.

Fefa nos recibió en bata de dormir, desgreñada, y arrastró los pies luego de abrirnos la puerta, para regresar a su cama. Allí, su gata Esculapia la esperaba, lánguida y sin fuerzas como la dueña. Nosotros nos acomodamos como pudimos. Víctor agarró el único butacón de la habitación, y encima de un cojín que olía a Esculapia dejó caer su voluminoso cuerpo. Brígida e Hilda trajeron sillas del comedor, mientras Cándida y yo nos sentábamos a los pies del colchón que Fefa comparte con su gata.

“Y bien… qué calor hace, claro, como estamos en junio”… dijo Víctor. “Sí, claro, hay mucho calor”, añadió Hilda. “Y eso que no ha llegado agosto, ya veremos lo que nos espera”, dijo Brígida. “Sí, es verdad, porque normalmente en agosto hay más calor que en junio. Y eso que tampoco ha llegado ningún ciclón, que también estamos en época de huracanes”, opinó Cándida. En el momento en que yo iba a intervenir, básicamente para repetir lo mismo, Fefa, bastante incómoda, nos dijo:

“¿Pueden dejar de hablar tanta catibía, por favor? Se supone que han venido a alegrarme la existencia, no a hacer análisis climatológicos”.

“Bueno, disculpa”, dijo Cándida con su candidez habitual. “Es que nos prohibieron aumentar tu tristeza, querida. Por eso no hemos mencionado los apagones furiosos de estos días, por ejemplo. Ni las madrugadas inciertas”.

“¡Ay, no!, por favor, no mencionen ese tema, que la sertralina no me va a alcanzar”, murmuró Fefa.

“¿Conseguiste antidepresivos? ¿A cuánto el blíster, dónde y cuándo? ¿Te lo traen a la casa o hay que ir a Remangalatuerca? ¿A cómo sale la mensajería?”, preguntó Sepúlveda en modo ametralladora.

“No me hablen del precio de los medicamentos, por favor”, suplicó Fefa. “Díganme cosas bonitas”.

“De acuerdo”, terció Hilda. “Hay un sol hermoso, radiante, los pajaritos cantan y se envían mensajes de amor”.

“¡Ay, mensajes! No me hagas recordar a Etecsa, por favor”, dijo la enferma, y se enjugó una lágrima.

“De acuerdo, entonces hablemos de… de… de la playa. Mira, el agua está cristalina en estos días, preciosa el agua está”, aportó Brígida. “Deberíamos ir todos a la playa”.

“Ay, el agua… hace tres días no entra agua en esta casa”, gimoteó Fefa. “Cambien de tema, por favor”.

“De acuerdo. Ahora hay en la tienda La Puntilla un champú que te va a encantar. Entre sus componentes está la biotina, que hace crecer el cabello”, dije yo.

“¡Ay… tiendas! Casi todas en USD. No tengo USD, ni tengo euros, ni tengo MLC. No me obliguen a enumerar lo que no tengo. Piedad, por favor, que me da melancolía”, dijo Fefa.

“Bueno, eso… y también que miramos películas y series”, añadió Hilda.

“Sí, pero por definición, la melancolía va unida a un recuerdo” añadió Víctor. “¿Qué recuerdas tú, querida Fefa? Hay una diferencia entre tristeza y melancolía. Por ejemplo, la tristeza da espacio a otras emociones, mientras que la melancolía lo abarca e inunda todo”.

“Entonces confirmo que estoy melancólica”, confesó Fefa. “Estoy inundada de recuerdos. Por ejemplo, tengo memorias de cuando podíamos dormir sin apagones ni mosquitos, de cuando el salario alcanzaba, de cuando podía bañarme todos los días con agua, de cuando…”.

“Ah, no, tú lo que tienes es que la realidad dura y pura te golpea, querida”, interrumpió Hilda. “Y eso es malo, muy malo. Tienes que ir aceptando las cosas de a poco, no juntas, porque entonces las penas se agolpan y en este caso, te abruman”.

“¿Y cómo logro eso? ¿Cómo lo logran ustedes?”, quiso saber Fefa, incorporándose en el lecho.

“Fácil”, dijo Cándida con su candidez habitual. “Divides los problemas según el día de la semana. El lunes, analizas la situación electroenergética. Los parques solares que más que solares parecen fantasmales, la demanda del día y la noche, el déficit, la programación, los horarios pico, las promesas de que todo mejorará en algún momento, las termoeléctricas y su obsolescencia programada, el esfuerzo de los trabajadores eléctricos y de los linieros, los postes que se caen y los transformadores que revientan. Lee bien el canal oficial de telegram, fíjate que siempre sus noticias terminan con la frase “ofrecemos disculpas por las molestias”. El martes, analizas el tema agua. Que si la Cuenca Sur, que si roturas, salideros y falta de combustible impiden que llegue a todos los hogares. Ya el miércoles pasas a las tiendas. Primero era en cup, luego de cuc, más tarde en mlc y ahora en usd. Una dialéctica constante, que debes comprender. El jueves…”.

“Pero bueno”, dijo Brígida, “¿esto qué es? ¿Una semana diabólica? O, mejor dicho, ¿un calendario complejo? Mira, Fefa, tienes que entender que la cotidianidad aquí ha pasado de ser corrosiva a convertirse en un esmeril directamente. Depende de cada uno de nosotros dejarnos derrotar o no. Ahora mismo te levantas, te arreglas las greñas, y te vas con nosotros a la playa. Olvida el tango y canta boleros, por favor”.

“¡Eso, eso es lo que debes hacer!”, dijo Hilda. “Levanta tu cuerpo, levanta el ánimo, eleva el espíritu y sal a la calle”.

“¿Y los baches, y la basura acumulada, y el transporte? ¿Cómo hago para soportar todo junto?”, preguntó la melancólica.

“Hoy es viernes, querida”, apuntó Hilda. “En buena lid, los viernes los dedicamos simplemente a vivir. El análisis del transporte toca los jueves, lo digo porque que ahorita no me dejaron terminar de explicar el semanario. Sábado, para los baches y domingo para darnos fuerzas. Pero efectivamente, hoy viernes toca vivir. Arriba, pónte la trusa, que pa’ luego es tarde”.

Esculapia refunfuñó un rato al quedarse sola en la cama, pero Fefa, ya con trusa y chancletas, salía con nosotros rumbo a la captura de un taxi que nos llevara hasta la orilla del mar.

“¡Se lo creyó, se lo creyó! ¡qué bien!”, dijo Víctor llegando a la puerta y sin que Fefa pudiera oírlo. “Psst, baja la voz, muchacho, dijo Hilda. Yo no sé ni cómo se me ocurrió lo de la semana tenebrosa, pero funcionó, y eso es lo importante”.

Ya camino al mar, con Fefa ligeramente recuperada, a ella se le llenaron los ojos de lágrimas. “¿Y ahora qué te pasa?”, preguntó Sepúlveda?

“Nada en concreto”, respondió la aludida. “De repente recordé cuando mi mamá me untaba bronceador y el ave negra de la melancolía volvió a posarse en mi hombro”.

“Tranquila, tranquila”, dijo Hilda abrazando a Fefa. “Ahora se llaman bloqueadores solares y luego te voy a pasar el contacto de un estomatólogo que los vende. Un muchacho encantador, ya verás. Y seguro que te cuesta menos que el antidepresivo sertralina. Por cierto, ¿cómo puedes conseguir para todos nosotros? ¿A cómo está el blíster? ¿Pudieras resolverlo para este domingo? ¿Tiene mensajería la tránsfuga que te vende? ¡Nos urge tanto!”

 

Reproducido de la columna Hablando en plata de www.lajiribilla.cu

 

En la tierra de Federico

 

 

Daniel Campione

Hemos tenido oportunidad de recorrer Granada hace un par de semanas. Bellísima ciudad, con su herencia árabe, su geografía tan irregular como atractiva, sus múltiples huellas del pasado lejano, incluida la época medieval. Claro que toda visión de esta ciudad andaluza está incompleta si no se incluye en ella al más ilustre y afamado de sus nativos y habitantes.

Por fortuna, hay una presencia importante en Granada y sus cercanías de la figura de Federico García Lorca. La Huerta de San Vicente, el Parque que también lleva su nombre, el Centro Cultural dedicado a su homenaje, el museo en su pueblo natal de Fuente Vaqueros y la casa museo de Valderrubio, donde transcurrió parte de su infancia y primera juventud.

En la casa natal se conservan múltiples testimonios de la vida del escritor, de sus años de infancia y posteriores. Allí nació el poeta en 1898 y su memoria se evoca en este sitio desde 1986. Cincuenta años después de su muerte y luego de superado el silencio censor de los tiempos de la dictadura franquista.

Valderrubio es el pueblo en el que Federico transcurrió buena parte de su infancia y concurrió a la escuela. Allí también entró en primera vez en contacto con el teatro. Luego de mudarse a la ciudad, los García Lorca siguieron teniendo esa propiedad como lugar de verano hasta 1926- Hoy está convertida también en casa museo.

La de San Vicente fue la casa de verano de la familia de 1926 en adelante. Se custodian allí todos los ambientes de la casa y en particular la habitación en la que dormía el artista.

Es un cálido testimonio de un lugar en el que pasó los años jóvenes y al que volvió una y otra vez cuando ya su asiento principal era Madrid. Hay objetos que usaba, incluido un piano, pinturas que integraron su entorno, enseres de la vida cotidiana.

Escribió en este lugar, en su totalidad o parcialmente, algunas obras notables como Así que pasen cinco años, Bodas de sangre, Yerma y Diván del Tamarit..Su último regreso fue en las vísperas del golpe militar de 1936 que dio origen a la guerra. A poco andar se produjo el arresto y asesinato de Federico por parte de las sombrías fuerzas que respaldaban al golpe.

El centro cultural realiza exposiciones artísticas. Tuvimos oportunidad de asistir a una que aunaba los dibujos del poeta y dramaturgo con obras del celebrado pintor argentino Guillermo Kuitca inspiradas en esas obras de Lorca. También se exhibían allí manuscritos y correspondencia del granadino.

Todos son espacios lorquianos en su tierra granadina. Aparece también en la programación del auditorio de la Alhambra. En las librerías de la ciudad pueden encontrarse las ediciones de sus obras, incluidas las editadas en modo facsímil por sellos editoriales dedicados a su memoria.

El poeta está así presente de muchos modos en su tierra natal. Recorrer los espacios que invocan su memoria produce una particular emoción. En particular para las argentinas y argentinos, con un vínculo tan amoroso con el personaje y a su escritura.

El recuerdo y la vigencia de la injusticia

El reconocimiento a Lorca a través del sostenimiento de espacios destinados a la evocación de su trayectoria vital y de su obra constituye un justo homenaje y a la vez una proyección hacia el presente de su producción artística. Ésta se mantiene viva y se enriquece con nuevas versiones y ediciones, con la reinterpretación que otros artistas hacen de su obra. El poeta andaluz se ha convertido hace tiempo en un símbolo, en la clave de toda una época, en encarnación de una forma de vida reñida con los prejuicios de la época.

Hombre de dos continentes, visitante agudo y observador de Estados Unidos, Cuba y Argentina, no dejó de encontrar en Granada la clave de sus afectos, la ambientación de parte de sus poemas y piezas teatrales., su lugar de refugio en los momentos difíciles.

Su ciudad lo tiene presente y le da un lugar de privilegio. Los sitios que habitó son espacios de referencia. Las canciones recopiladas por él son todavía cantadas en los “tablaos” de la ciudad.  Se venden en las tiendas diversos objetos que lo recuerdan, como por ejemplo a través del teatro “La Barraca”. Lorca y Granada son sinónimos.

Empaña estas circunstancias el recuerdo indispensable de que Lorca continúa en su carácter de desaparecido. Asesinado en las inmediaciones de la ciudad, entre Viznar y Alfacar, su cuerpo nunca fue encontrado.  Sigue la búsqueda de memoria, verdad, justicia y reparación.

Reproducido de www.rebelion.org

Editorial-Que Melania le escriba a Netanyahu

 

Cuando hace unas semanas se reunieron en Alaska los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin, sobre una posible tregua en la guerra entre Rusia y Ucrania, salió a relucir también una carta que, a través de su esposo, le envió al mandatario ruso la Primera Dama de Estados Unidos, Melania Trump. Según las reseñas de prensa, la misiva fue inmediatamente leída por Putin, antes de que comenzara la reunión formal entre ambos mandatarios.

En el facsímil de la carta original, publicado por la cadena Fox News, se dio a conocer el propósito de la misma: abogar ante Putin por la niñez que sufre, herida y traumatizada por las consecuencias de la guerra. En la carta no se menciona a Ucrania por su nombre. La carta alude a una niñez genérica, pero, dirigida a Putin, podría inferirse que se refiere a los niños y niñas en Rusia y Ucrania, dos países enfrascados en una guerra que ya lleva tres años.

Sin embargo, la carta de la señora Trump va más allá. Parece ser una novel estrategia diplomática del gobierno de Estados Unidos, el utilizar la figura de la Primera Dama para intentar  «ablandar» a un interlocutor particularmente difícil, como Vladimir Putin, en una guerra en la que Rusia tiene la ventaja. Esto, a pesar de que, entre todos, Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados han enviado $287 mil millones en ayuda militar, financiera y humanitaria a Ucrania durante estos tres años.

Los siguientes fragmentos de la carta a Putin de la señora Trump resumen el tono y alcance de la misma.

«Querido Presidente Putin. Cada niño comparte, calladamente en su corazón, los mismos sueños, aunque por azar haya nacido en los rústicos campos o en el centro de una magnífica ciudad de una nación. Son sueños de amor, de posibilidades y de seguridad ante el peligro.

Pero, en el mundo de hoy algunos niños son forzados a esconder calladamente sus risas, intocadas por la oscuridad que les rodea.

Sr. Putin, usted podría, sin ayuda de nadie, restaurarles sus melódicas risas».

Quienes conocen de cerca y acompañan a Melania Trump le han comentado a medios de prensa que el interés de la Primera Dama por el bienestar de la niñez es auténtico, y que surge espontáneo en los frecuentes encuentros de ella con grupos infantiles y juveniles. Nohay que dudarlo. Melania Trump nació y se crió en Eslovenia, república que formó parte de la otrora Yugoslavia, y como casi todos los pueblos de esas latitudes, allí sobrevivieron a guerras mundiales y al desconocimiento, incomprensión y aislamiento de una Guerra Fría que dividió al mundo en bandos durante casi 50 años.

Pero hoy, ella es la Primera Dama de Estados Unidos, y como tal, una jugadora de importancia en el tablero mundial, cuyos gestos y acciones tienen la capacidad de impactar a millones, sobre todo a los niños y niñas de países en conflicto, por los cuales parece sentir un particular interés.

Y de la misma manera que la guerra en Ucrania impacta devastadoramente los sueños de la niñez en Ucrania y también en Rusia, nada en este momento es comparable con la guerra genocida de Israel en Gaza y Palestina, la cual en menos de dos años amenaza con literalmente borrar a toda una nación de la faz de la tierra.

Sendos informes de la agencia de Naciones Unidas sobre la Niñez (UNICEF) sobre la situación de los niños y niñas en los escenarios de guerra en Ucrania y Gaza permite apreciar la magnitud de lo que allí ocurre.

En Ucrania, por ejemplo, con una población estimada de 37.8 millones en 2024, UNICEF reporta que, desde el comienzo de la guerra en 2022, más de 2,520 niños y niñas han muerto o han sido heridos en escenarios de guerra: 669 muertos y 1,854 heridos. El mismo reporte aclara que estas cifras podrían estar subestimadas debido a las caóticas condiciones sobre el terreno. Las cifras de desplazados y refugiados podrían alcanzar los 4 millones de personas, incluyendo miles de niños y niñas.

En Gaza, la situación es simplemente devastadora. El más reciente reporte de UNICEF, coloca en más de 50,000 los niños y niñas muertos o heridos como resultado de los bombardeos y redadas de las fuerzas armadas de Israel sobre una  población de 2 millones de personas en la Franja de Gaza. A esto se suma la hambruna provocada por la negativa de Israel a permitir la entrada de alimentos y ayuda humanitaria.

Se estiman en 19,000 los niños y niñas muertos, y más de 30,000 heridos. Hay 17,000 niños que han perdido sus padres, madres o familias, y están solos. Hay 5,000 diagnosticados con malnutrición. El 70 por ciento de la Franja de Gaza está en ruinas. Cerca de 1.9 millones, o el 90% de la población está siendo continuamente desplazada dentro del mismo territorio, ya que la población Palestina de la Franja no tiene libertad de movimiento a ningún otro lugar si la milicia de Israel no lo permite. UNICEF ha decretado que ningún lugar en Gaza es seguro para los niños, y así lo evidencia la desesperada conclusión del relator del reciente informe de dicha agencia internacional sobre Gaza:

» Los niños y niñas de Gaza necesitan protección. Necesitan alimentos, agua y medicinas. Necesitan un cese al fuego. Pero, más que cualquier otra cosa, necesitan una acción colectiva inmediata para detener ‘esto’ de una vez y por todas».

La actitud del gobierno de Israel y del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, ya se conoce en el mundo entero. Siguen adelante indetenibles en su campaña genocida, conducida por todos los medios: bombardeos, redadas indiscriminadas y la paralización de la ayuda humanitaria. Hasta hoy, no ha habido autoridad ni poder humano- civil, militar o judicial- capaz de poner un alto a esta barbarie. Ni siquiera les preocupa ser considerados como un estado forajido y paria que opera al margen de toda convención o acuerdo internacional. Se sienten protegidos por el gobierno de Estados Unidos y, eso les basta para creerse invencibles.

El proyecto sobre Costos de las Guerras de la Universidad de Brown en Rhode Island, Estados Unidos ha estimado que sólo en ayuda militar para Israel el gobierno de Estados Unidos gastó $17.9 mil millones entre octubre de 2023 y octubre de 2024 , bajo la presidencia de Joe Biden. Pero ya se acerca octubre de 2025, y también bajo Donald Trump debe concluirse que esa cifra sigue aumentando.

Entre los sueños de Donald Trump para este segundo término presidencial está ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Con dos frentes de guerra abiertos y sangrantes en Europa y el Medio Oriente -y miles de niños y niñas muertos, heridos, huérfanos o desplazados por dichas guerras- solo podría aspirar a obtener el ansiado premio si alcanza una pronta y total paz negociada en ambos conflictos. Para ello, habría que ceder a Rusia las regiones de Ucrania ya ocupadas y habría que legitimar la existencia de un Estado Palestino.

Dadas esas condiciones, seguramente con Putin le sería más fácil negociar y pactar. No es creíble pensar que Netanyahu, el genocida de palestinos, vaya a inclinarse a una negociación que garantize equidad jurídica internacional a la nación palestina, ni aun si Melania le escribe una carta.

Cuando hace unas semanas se reunieron en Alaska los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Donald Trump y Vladimir Putin, sobre una posible tregua en la guerra entre Rusia y Ucrania, salió a relucir también una carta que, a través de su esposo, le envió al mandatario ruso la Primera Dama de Estados Unidos, Melania Trump. Según las reseñas de prensa, la misiva fue inmediatamente leída por Putin, antes de que comenzara la reunión formal entre ambos mandatarios.

En el facsímil de la carta original, publicado por la cadena Fox News, se dio a conocer el propósito de la misma: abogar ante Putin por la niñez que sufre, herida y traumatizada por las consecuencias de la guerra. En la carta no se menciona a Ucrania por su nombre. La carta alude a una niñez genérica, pero, dirigida a Putin, podría inferirse que se refiere a los niños y niñas en Rusia y Ucrania, dos países enfrascados en una guerra que ya lleva tres años.

Sin embargo, la carta de la señora Trump va más allá. Parece ser una novel estrategia diplomática del gobierno de Estados Unidos, el utilizar la figura de la Primera Dama para intentar  «ablandar» a un interlocutor particularmente difícil, como Vladimir Putin, en una guerra en la que Rusia tiene la ventaja. Esto, a pesar de que, entre todos, Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados han enviado $287 mil millones en ayuda militar, financiera y humanitaria a Ucrania durante estos tres años.

Los siguientes fragmentos de la carta a Putin de la señora Trump resumen el tono y alcance de la misma.

«Querido Presidente Putin. Cada niño comparte, calladamente en su corazón, los mismos sueños, aunque por azar haya nacido en los rústicos campos o en el centro de una magnífica ciudad de una nación. Son sueños de amor, de posibilidades y de seguridad ante el peligro.

Pero, en el mundo de hoy algunos niños son forzados a esconder calladamente sus risas, intocadas por la oscuridad que les rodea.

Sr. Putin, usted podría, sin ayuda de nadie, restaurarles sus melódicas risas».

Quienes conocen de cerca y acompañan a Melania Trump le han comentado a medios de prensa que el interés de la Primera Dama por el bienestar de la niñez es auténtico, y que surge espontáneo en los frecuentes encuentros de ella con grupos infantiles y juveniles. Nohay que dudarlo. Melania Trump nació y se crió en Eslovenia, república que formó parte de la otrora Yugoslavia, y como casi todos los pueblos de esas latitudes, allí sobrevivieron a guerras mundiales y al desconocimiento, incomprensión y aislamiento de una Guerra Fría que dividió al mundo en bandos durante casi 50 años.

Pero hoy, ella es la Primera Dama de Estados Unidos, y como tal, una jugadora de importancia en el tablero mundial, cuyos gestos y acciones tienen la capacidad de impactar a millones, sobre todo a los niños y niñas de países en conflicto, por los cuales parece sentir un particular interés.

Y de la misma manera que la guerra en Ucrania impacta devastadoramente los sueños de la niñez en Ucrania y también en Rusia, nada en este momento es comparable con la guerra genocida de Israel en Gaza y Palestina, la cual en menos de dos años amenaza con literalmente borrar a toda una nación de la faz de la tierra.

Sendos informes de la agencia de Naciones Unidas sobre la Niñez (UNICEF) sobre la situación de los niños y niñas en los escenarios de guerra en Ucrania y Gaza permite apreciar la magnitud de lo que allí ocurre.

En Ucrania, por ejemplo, con una población estimada de 37.8 millones en 2024, UNICEF reporta que, desde el comienzo de la guerra en 2022, más de 2,520 niños y niñas han muerto o han sido heridos en escenarios de guerra: 669 muertos y 1,854 heridos. El mismo reporte aclara que estas cifras podrían estar subestimadas debido a las caóticas condiciones sobre el terreno. Las cifras de desplazados y refugiados podrían alcanzar los 4 millones de personas, incluyendo miles de niños y niñas.

En Gaza, la situación es simplemente devastadora. El más reciente reporte de UNICEF, coloca en más de 50,000 los niños y niñas muertos o heridos como resultado de los bombardeos y redadas de las fuerzas armadas de Israel sobre una  población de 2 millones de personas en la Franja de Gaza. A esto se suma la hambruna provocada por la negativa de Israel a permitir la entrada de alimentos y ayuda humanitaria.

Se estiman en 19,000 los niños y niñas muertos, y más de 30,000 heridos. Hay 17,000 niños que han perdido sus padres, madres o familias, y están solos. Hay 5,000 diagnosticados con malnutrición. El 70 por ciento de la Franja de Gaza está en ruinas. Cerca de 1.9 millones, o el 90% de la población está siendo continuamente desplazada dentro del mismo territorio, ya que la población Palestina de la Franja no tiene libertad de movimiento a ningún otro lugar si la milicia de Israel no lo permite. UNICEF ha decretado que ningún lugar en Gaza es seguro para los niños, y así lo evidencia la desesperada conclusión del relator del reciente informe de dicha agencia internacional sobre Gaza:

» Los niños y niñas de Gaza necesitan protección. Necesitan alimentos, agua y medicinas. Necesitan un cese al fuego. Pero, más que cualquier otra cosa, necesitan una acción colectiva inmediata para detener ‘esto’ de una vez y por todas».

La actitud del gobierno de Israel y del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, ya se conoce en el mundo entero. Siguen adelante indetenibles en su campaña genocida, conducida por todos los medios: bombardeos, redadas indiscriminadas y la paralización de la ayuda humanitaria. Hasta hoy, no ha habido autoridad ni poder humano- civil, militar o judicial- capaz de poner un alto a esta barbarie. Ni siquiera les preocupa ser considerados como un estado forajido y paria que opera al margen de toda convención o acuerdo internacional. Se sienten protegidos por el gobierno de Estados Unidos y, eso les basta para creerse invencibles.

El proyecto sobre Costos de las Guerras de la Universidad de Brown en Rhode Island, Estados Unidos ha estimado que sólo en ayuda militar para Israel el gobierno de Estados Unidos gastó $17.9 mil millones entre octubre de 2023 y octubre de 2024 , bajo la presidencia de Joe Biden. Pero ya se acerca octubre de 2025, y también bajo Donald Trump debe concluirse que esa cifra sigue aumentando.

Entre los sueños de Donald Trump para este segundo término presidencial está ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Con dos frentes de guerra abiertos y sangrantes en Europa y el Medio Oriente -y miles de niños y niñas muertos, heridos, huérfanos o desplazados por dichas guerras- solo podría aspirar a obtener el ansiado premio si alcanza una pronta y total paz negociada en ambos conflictos. Para ello, habría que ceder a Rusia las regiones de Ucrania ya ocupadas y habría que legitimar la existencia de un Estado Palestino.

Dadas esas condiciones, seguramente con Putin le sería más fácil negociar y pactar. No es creíble pensar que Netanyahu, el genocida de palestinos, vaya a inclinarse a una negociación que garantize equidad jurídica internacional a la nación palestina, ni aun si Melania le escribe una carta.