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Rosicler

 

 

  1. Lo vi. Pasó por mi lado esta mañana en Hato Rey, luego de dejar a Eduardo en la escuela. El pelo plateado, perfectamente acomodado. Imaginé el olor de la loción después de afeitar, el perfume. El sonido estereofónico, de lujo, en una SUV de lujo.
  2. Lo vi, y recordé los días de La Tertulia, en aquella huelga de 2010. En aquel entonces, el capital era el enemigo. Toda disensión te colocaba, by default, de parte del capital. De parte del enemigo. Lo vi. Para aquellos días andaba por Río Piedras con paso de causa justa, con cierta petulancia insolente émula de la famosa foto del Ché tomada por Korda, y que, sin exagerar, rivaliza con la Biblia en términos de reproducción y venta. El dedo acusador como acento tónico al regaño de turno. La indignación, el requiebro de la voz cada vez que iniciaba la fallida refutación en el debate con el condescendiente «compañero». Luego se acomoda en el gobierno, como parte de la abogacía que vive del concordato con el partido popular. Dice el refrán, que tu diestra no sepa lo que hace la siniestra. Callo lo que muchos saben. Pero, en ocasiones, una mano encubre la otra.
  3. Nunca me comí el cuento. A su mirada pequeño-burguesa, la mía de Monacillos. Creo que eso era lo que más le fastidiaba, saber que nací y me crié en el barrio que no pocas veces soñó y al que siempre emuló, pero al que no pudo llegar. Todos ellos lo intentaron. En mí, la ilusión de vivir sobrevive de derrota en derrota. Ahora trabajo en un almacén cargando cristales. Cincuenta, sesenta, setenta libras al cuerpo desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. Ellos, todos terminaron vencidos por la verborrea que se han tenido que tragar. Close but no cigar. No dice, babe. Ustedes y yo jamás seremos los mismos. Ustedes huelen a perfume, y a cómodo fin de semana. Huelo a ropa abombada de sudor, a horario rotativo, a sueldo de $1.50 arriba del mínimo, domingo libre, y un día a la semana al azar, pero que nunca será sábado. Definitivo, el mundo se ve más justo desde una SUV, my guess.
  4. Lo vi. Iba en sentido contrario al mío. Imaginé cómo serían sus viernes por la noche. Música andina, Pablo Milanés, Silvio. Licor fino, la compañía del combo que no se deja, una o dos cajas de Medalla por eso de recordar viejos tiempos. Con el alcohol, regresa la nostalgia. Verde luz, Antonia, Monón, Residente, la mano izquierda erguida en un puño bajo los acordes de Despierta Borinqueño, que han dado la señal. El Napoleón insular de esta finca cuenta al corrilo en la finca la misma historia: la noche antes tuvo un sueño, y una revelación. La Revolución, finiquita, ocurrirá cuando «la masa» despierte. El alcohol vuelve radical al más rancio populista. Resurge el líder, su pelo plateado perfectamente acomodado, perlan las gotas de sudor en su frente. El cerdo sonríe. Las ovejas asienten.
  5. Lo vi, desde mi auto, y desde aquel lugar detrás de la caja registradora en aquellos días de la librería, desde mis viernes que llego molido del trabajo, pongo a hacer en la estufa una pequeña cena, y me tomo una ducha fría. Miro mis manos, que tras mi larga experiencia de trabajo, y a mi edad, sólo sirven para hacer estas labores. Lo confirma una entrevista de trabajo tras otra. Me voy a la cama temprano. El sábado es otro día de empujar la roca hasta el tope de la montaña. Cada vez es menos el propósito, y más la sobrevivencia. En octubre estaré un año más cerca de mis sesenta.
  6. Afuera, el rosicler anuncia la pronta mañana.

Hato Rey, 12 de agosto de 2025

 

En Ruinas, basura y menudo de René Duchesne Sotomayor

 

 

Especial para En Rojo

 

La literatura y la arquitectura, el verbo y la imagen, se dan cita en esta “red de narraciones que bien puede leerse como” una novela corta en diez episodios. Los diseños de la “Residencia Gausa, E-15 Calle 11 Meadow Lane y Avenida Ramírez de Arrellano” (10-11) en Guaynabo, Puerto Rico (dirección ficticia) acompañan e informan la prosa precisa del joven escritor René Duchesne Sotomayor. Es autor de las colecciones de cuentos Diagrama de circulación (2011) y La última testigo (2019). Ha publicado dibujos, poemas y cuentos en la revista cultural puertorriqueña Hotel Abismo. Y también en la sección En Rojo del periódico CLARIDAD, en la revista chilena Letras.s5 y en el suplemento cultural del periódico virtual peruano Consulta Previa. Como reza en el comentario de contraportada del libro que aquí nos ocupa: “Su formación como arquitecto y explorador de diversas artes, tales como la metalurgia, el dibujo y la pintura forman parte de su imaginación virtual y narrativa, la cual deriva, en gran medida, de la memoria, el horror y la ciencia ficción”.

Ruinas, basura y menudo es un texto multimedia donde la narración se sostiene en las ilustraciones que dan pie para la imaginación tanto del autor como de los lectores. Una residencia abandonada en una urbanización de la zona metropolitana de San Juan es tal vez la mayor protagonista de este devenir narrativo. La casa es motivo de reflexión de las políticas de vivienda fallidas de la isla. Y, de ahí, parte todo el entramado de la historia donde los personajes giran alrededor de los avatares de la Residencia Gausa como mudo testigo de lo que le ha acontecido tanto a la familia que habitaba ese espacio como al contexto en el que se desarrolla. Es decir, las diferentes visitas a la casa van hilando otra historia del inmueble que se corresponde con los títulos de los capítulos o episodios, a saber: 1-Planta de piso, 2- Elevaciones interiores, 3- Perspectivas exteriores, 4- Sección de pared, 5- Croquis I, 6- Existente para permanecer, 7- Planta de demolición, 8- Croquis II, 9- Comienzo de obras y 10- Conforme a obra. Todos estos planos tanto visuales como narrativos van contando la anécdota hasta construir y deconstruir el entramado narrativo. Luis Gausa es el antiguo habitante de la casa y desde el principio, al leer “el permiso de construcción grapado a los tablones de contrachapado que cercaban su antigua casa, su mente desdibujaba la huella de espacios que sirvieron de molde a su niñez” (13), vamos percibiendo cómo la Residencia Gausa es también el entorno de la nostalgia del personaje que ha perdido ese “rastro” que es parte de quién es él como persona. Más adelante, Paco, el “ocupa”, o aquel que invade, también va a desarrollar sentimientos por ese refugio que le permite tener protección en medio de la orfandad de su indigencia. Otros personajes irán desfilando a lo largo de la diégesis para resignificar los espacios y desvelar lo secretos de la desposesión.

Uno de ellos es Alfonso Bisset, quien “pensó que tras haber sido inspeccionada en tres ocasiones distintas por la unidad canina, la casona de la avenida Ramírez de Arellano  no le causaría problemas” (33) y sería perfecta para sus planes. Cuando Luis Gausa vuelve a la casa y se topa con Paco, el “ocupa” o “deambulante” (56), asistimos a un duelo tácito de sensibilidades donde uno se siente sorprendido y el otro quiere marcar su territorio porque esa casa fue suya. El “obsequio del misterio” (63), ese paquete o “regalo perverso” que se encuentra al final revela el misterio de cómo se ha utilizado la casa abandonada como una especie de hospitalillo para el narco y la corrupción policial. Luis, Paco y Alfonso representan “tres vidas memoriosas, tres masculinidades quebradas” como dice el comentario de contraportada del libro.

Ruinas, basura y menudo de René Duchesne Sotomayor es una novela corta que constituye una auténtica filigrana neobarroca en la nueva narrativa puertorriqueña porque a través de la arquitectura y su reflexión sobre los espacios, los croquis, los diseños y los planos va contando la historia en una elegante edición de bolsillo en la serie Edades de Siddharta de la ya emblemática Editora Educación Emergente (#LiberaTuLectura), que cumple ya su décimo quinto aniversario,  donde los colores, los trazos e ilustraciones del libro se hacen parte de la literatura. Este joven sabe escribir y contar la historia con la elegancia de los grandes maestros de la literatura universal. En esas ruinas, la basura y la polivalencia de la palabra “menudo” en el título del libro (se refiere a monedas pequeñas o fraccionarias, de pequeño tamaño, despreciable o sin ninguna importancia entre otras acepciones) se va urdiendo la trama de la decadencia no sólo de la Residencia Gausa sino también de la isla de Puerto Rico en sus diversas instancias históricas y políticas donde la crisis de vivienda siempre ha sido una constante colonial. Ante la infrahistoria o historia menor de una familia en ruinas surge la reflexión mayor de la Historia nacional y sus avatares: “Son pocos los que, en la ruina, continúan la caída hacia las profundidades de la tierra, tras romper la bóveda de alguna gruta que sostuvo la tierra bajo sus pies” (58).

El autor es un distinguido escritor puertorriqueño, catedrático retirado de Ohio University.

 

El encanto maligno de la bruja en Weapons

 

 

Especial para En Rojo

 

“Ahora serás como un pájaro, Martita. Aprenderás a volar. Tus brazos se extenderán como alas. Y volarás muy lejos… muy lejos hasta lo profundo de la noche.”

La bruja invita a la niña a brincar al abismo en La tía Alejandra

 Cuando mi hijo tenía alrededor de 8 o 9 años, le fascinaban los monstruos. Los buscaba en todo lo que veía o leía. Un día lo llevé a ver Macbeth (dir. Orson Welles, EE.UU., 1949) al Film Forum de Nueva York. Tenía curiosidad de saber qué le parecería lo que considero una joya del cine. Welles abre su versión de la obra con las tres Weird Sisters y su inolvidable “double, double toil and trouble.” El blanco y negro de la película retrata un mundo de colinas raras y árboles muertos entre tinieblas. La poca iluminación y los vapores que emanan de la tierra tornan a las hermanas en sombras. El director de fotografía, John L. Russell, volvió a demostrar años después con su cinematografía en Psycho (dir. Alfred Hitchcock, EE.UU., 1960) que el público no tiene que ver claramente al monstruo. Lo que acecha al otro lado de la cortina de la ducha es peor cuando lo imaginamos. Los sonidistas, Garry Harris y John Stransky Jr., tan solo nos permiten oír las brujas en murmullos resaltando el horror en los versos de Shakespeare. En un inmenso caldero burbujea un viscoso mejunje al ritmo del hechizo. Las manos de las brujas sacan una bola de fango del caldero a la que le dan la forma de un hombre y juntas lo nombran Macbeth, dando punto final a la delirante introducción. Los ojos de mi hijo expresaban la desesperación en la mirada de Thomas cuando el conde Orlok irrumpe en su cuarto en Nosferatu (dir. F. W. Murnau, Alemania, 1922). Pero mi hijo no pudo taparse los ojos demostrando el encanto maligno de las brujas.

Las brujas corrompen la idea tradicional de la maternidad. Su peligro siempre ronda los niños, como la Grand High Witch (actuada por la diabólicamente fabulosa Anjelica Huston) de The Witches (dir. Nicolas Roeg, Reino Unido y EE.UU., 1990). Esta planifica librar al mundo de la amenaza infantil tornando a todos los niños en ratones. En Rosemary’s Baby (dir. Roman Polanski, EE.UU., 1968), Minnie Castevet (en mi actuación favorita de Ruth Gordon) le niega la posibilidad de una maternidad tradicional a Rosemary (Mia Farrow) al robarle el útero para traer al mundo al hijo de Satanás. La bruja malvada entra en el espacio familiar como un parásito y gradualmente esclaviza a cada uno de sus miembros, como les hace la sensual Elaine Parks (Samantha Robinson) a los hombres en The Love Witch (dir. Anna Biller, EE.UU., 2017). La amenaza real de la bruja es su afirmación de poder y su rechazo a un sistema que insiste en controlar a la mujer. Por eso, a pesar de nuestro pánico ante el monstruo, entendemos a Maritxu (actuada por la poderosa Terele Pávez) en Las brujas de Zugarramurdi (dir. Álex de la Iglesia, España y Francia, 2013) cuando declara: “A mí las brujas no me dan miedo. A mí los que me dan miedo son los hijos de puta.”

En Weapons (dir. Zach Cregger, EE.UU., 2025), en un pueblito de Pennsylvania, un grupo de diecisiete niños desaparece. Cada uno, en su respectiva casa, se levantó exactamente a las 2:17 de la mañana y salió corriendo hacia la oscuridad. Todos estudiaban en el mismo salón del tercer grado. La histeria cae sobre el pueblo y algunos padres, que incluyen al desesperado Archer (Josh Brolin), sospechan de Justine (Julia Garner), su maestra. Como consecuencia, la vida de Justine se deshace ante la confusión de lo que les puede haber ocurrido a sus estudiantes y ante el miedo del acoso por las acusaciones de bruja. Weapons es una alegoría efectiva sobre la constante amenaza que sienten las familias conservadoras con la educación pública. En nuestra realidad, mientras los padres acusan al maestro de corromper las mentes de sus hijos por la falta de educación religiosa y por enseñar un supuesto solo lado de la historia, el parásito real se sonríe impune mientras manipula la situación para adquirir más poder.

¿Y quién es ese parásito? Aunque en Weapons ese descubrimiento es espeluznante, su construcción tiene un lado cómico que no puedo describir para no dañarles la sorpresa. Zach Cregger, el director, encuentra elementos de humor algo astracán que son sumamente efectivos y que no entorpecen la alta tensión que domina la historia. Inclusive, en su película anterior, Barbarian (Bulgaria y EE.UU., 2022), hay puntos en que el miedo deviene en risa al revelarse lo absurdo de la situación sin restarle fuerza al horror. Weapons utiliza tropos del género de las brujas que se manifiestan de maneras similares en La tía Alejandra (dir. Arturo Ripstein, México, 1980). En esta, la tía Alejandra (representada por la poderosa Isabela Corona) llega al hogar de su sobrino porque, en su edad avanzada, vendió la casa que compartía con su hermana que acaba de morir. Sin embargo, Alejandra no es una anciana inofensiva, sino una bruja satánica que poco a poco se adueña de la familia hasta doblegarla. La historia sigue el género de brujas al enfocarse en la corrupción que trae la tía, una mujer que no ha sido madre y que se percibe como una atenta contra el patriarcado. Su único obstáculo para lograr su dominio del espacio familiar es la voluntad férrea de la abnegada madre (Diana Bracho), con la que se enfrentará en la batalla final. Weapons y La tía Alejandra reflejan el terror hacia mujeres independientes que se remonta a las cazas de brujas iniciadas en Europa en el siglo XV. Historias sobre la persecución del patriarcado y la venganza de las brujas nunca cesarán en la pantalla grande. Desgraciadamente, la realidad es una mala copia del cine.

Weapons está en salas de cine comercial en la isla. Pueden encontrar La tía Alejandra, otra chulería del cine de horror mexicano, en YouTube.

Brasil contra la subida de impuestos de Trump

 

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

1- El gobierno imperialista de Trump anunció un arancel del 50 % sobre los productos brasileños. La Casa Blanca apoya al genocida Bolsonaro, intenta interferir en el juicio de los golpistas en el Tribunal Supremo Federal y defiende a las grandes tecnológicas. Trump se comporta como rey de los Estados Unidos y emperador del mundo, tratando a América Latina como su «patio trasero». Apoya el genocidio en Gaza, bombardeó Irán e intenta controlar el canal de Panamá, buscando imponer un «nuevo orden mundial». Algo que genera más desorden global.

2- Es necesario repudiar en las calles este ataque económico, comercial y político de los Estados Unidos contra Brasil. Protestar contra este movimiento imperialista que viola nuestra soberanía nacional y ataca a nuestro país, perjudicando a la clase trabajadora y a los sectores populares. Rechazar el apoyo de Trump al proyecto bolsonarista y al intento golpista del 8 de julio.

3- Estados Unidos saquea Brasil de varias formas: mediante la remesa de beneficios de las multinacionales y, sobre todo, mediante el pago de la deuda externa e interna con los banqueros. El saqueo también se produce a través del comercio. Exportamos, en su mayoría, productos primarios o semi industrializados, como petróleo crudo, hierro y acero semiacabados, café, carne de vacuno, hierro fundido, pasta química de madera y aeronaves. Importamos principalmente motores y máquinas, combustibles, aeronaves y gas natural. En 2024, Estados Unidos tuvo un superávit de 7000 millones de dólares en bienes y de 28.600 millones de dólares sumando bienes y servicios. Es una relación parasitaria, que nos hace perder mucho y pagar en dólares. Y Brasil podría producir aquí motores, máquinas, combustibles, aeronaves, productos farmacéuticos, con su parque industrial y sus propios recursos. Pero la burguesía brasileña, socio menor del imperialismo y parásito, mantiene al país sumiso, lucrando con ello.

4- El gobierno Lula/Alckmin convocó al representante de la embajada de EE. UU. para obtener aclaraciones. El presidente Lula afirma que responderá mediante la «Ley brasileña de Reciprocidad Económica» y defiende la soberanía nacional. El gran problema es que el gobierno de Lula/Alckmin y los gobiernos anteriores del PT nunca tuvieron una política independiente y de ruptura con las multinacionales, el capital financiero, la deuda externa y los EE. UU. Y ahora ha invertido en negociaciones infructuosas sobre las tarifas con la Casa Blanca. Apostó por un «multilateralismo» capitalista, vinculado a potencias imperialistas como China y Rusia, que no funcionó. Rusia y China no hicieron nada para defender a Irán, que forma parte de los BRICS, de los bombarderos estadounidenses y siguen negociando con Trump, a pesar de los discursos críticos. Trump ya nos ha impuesto un arancel del 10 %, pero la orden de Lula y Haddad fue «negociar» para mantener el proyecto estratégico del amplio frente de gobernar con y para la burguesía brasileña y las multinacionales. No hay negociaciones posibles con la extrema derecha imperialista.

5- Luchamos para que la CUT, la CTB, la UNE y el MTST convoquen una jornada nacional de luchas para exigir al gobierno de Lula/Alckmin medidas efectivas en defensa de nuestra soberanía: a) la expulsión de los miembros de la embajada de EE. UU. que colaboran con los golpistas del 8 de julio; la prohibición del envío de beneficios de las multinacionales estadounidenses y la tributación de sus ingresos; la ruptura de relaciones con Israel; sin amnistía y castigo para todos los golpistas del 8J; destitución y prisión de Eduardo Bolsonaro; b) el fin del marco fiscal, el techo de gastos y sus absurdas determinaciones que siguen la lógica económica del FMI, el Banco Mundial y el Plan Real; fin de la autonomía del Banco Central y estatización del sistema financiero; el no pago de la deuda externa e interna; c) creación de un frente de países latinoamericanos contra la deuda y el saqueo de nuestros bosques y minerales.

 

 

Reproducido de Corriente Socialista de los Trabajadores,Sección brasileña de  la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)

Espejo de Artistas: Annex Burgos

 

El cuerpo se ha convertido en un punto de referencia, una metáfora para filtrar cuestiones existenciales que nutren mi obra. Las ideas que redefinen mi ser se transmiten simbólicamente en esculturas de técnica mixta que utilizan cuerpos fragmentados como portadores de códigos. El cuerpo se convierte en un arma de transformación, de reimaginación del alma. En esta obra reciente he trasladado el marco abstracto de mi trabajo anterior a una estrategia funcional: El cuerpo es identificable, pero incorpora elementos que desafían las interpretaciones familiares.


Trancorpus, 2007 /medio mixto/ 68” X 22” X22”

The body has become a point of reference, a metaphor to filter existential issues that nurture my work. Ideas that redefine my being are conveyed symbolically in mixed-media sculptures that use fragmented bodies as code carriers. The body becomes a weapon of transformation, of re-imagining the soul. I’ve translated the abstract framework of my earlier work into a functional strategy for this recent work: The body is identifiable but incorporates elements that defy familiar interpretations.

Volaré, 2024 /medio mixto/ 16.5” X 9.5” X 10”