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Israel con licencia para perpetrar un genocidio

 

Por Renan Vega Castor

«¿Dónde está el mundo?», pregunta el padre palestino ante el cuerpo de su hija quemada y desmembrada en el último ataque israelí. –La Jornada, mayo 27 de 2024.

El cinismo criminal del occidente imperial no tiene límites, como lo muestra su apoyo y legitimación del genocidio que Israel realiza en la Palestina histórica. Ese genocidio, que sufren en carne viva los habitantes de Gaza, no es un asunto jurídico como quieren hacernos creer los ideólogos del nazi-sionismo dispersos en distintos lugares de Estados Unidos, Europa y otros lares y que hablan a través de falsimedia, las redes antisociales y desde confortables torres de marfil de su pedestal académico.

El decrépito presidente de Estados Unidos, Joe Biden, copartícipe en el crimen de lesa humanidad, dice que “lo que está pasando en Gaza no es un genocidio” y esa misma mentira es la que repiten los corifeos de Europa para quienes “Israel es una democracia y por tanto no puede ser genocida” y tiene el derecho a autodefenderse, término que se emplea para darle un carácter benigno a la limpieza étnica, a los crímenes de guerra, a los crímenes de lesa humanidad y al genocidio con el que pretende exterminar al pueblo palestino.

El genocidio sigue en marcha, pese a las protestas antisionistas en muchos lugares del mundo, porque no hay ningún poder efectivo, material y militar que lo detenga. Ocurre porque Estados Unidos, Alemania y la Unión Europea arman a los criminales de Israel para que masacren a los palestinos. Ocurre porque las corruptas monarquías árabes, aparte de retórica insustancial no cortan el chorro de petróleo que mantiene en funcionamiento el aparato genocida de Israel. Ocurre porque no existe ningún apoyo militar efectivo a los palestinos para enfrentar al poderosos equipo criminal de Israel.

Las declaraciones altisonantes de la inútil Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus diversas instancias, con su condena verbal al genocidio en nada ayudan a los palestinos. Lo mismo sucede con las decisiones demagógicas y encubridoras, que a la larga favorecen al sionismo en su avance genocida sobre el terreno, de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) o de la Corte Penal Internacional (CPI). Aunque esas declaraciones sí indiquen la pérdida de legitimidad internacional de Israel, en la práctica a los criminales sionistas poco les importan, mientras sigan con el respaldo de la “comunidad internacional de delincuentes” y sus órganos de falsimedia.

Uno de los últimos embustes que se ha puesto a circular sobre la supuesta operatividad del “Derecho Internacional”, hoy por hoy una burda ficción, gira en torno a la decisión del Fiscal de la CPI, el británico Karim Khan, quien recientemente solicitó emitir ordenes de captura contra Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel y el ministro de Defensa, Galant, por “posibles crímenes de guerra” en el conflicto en Gaza. Al mismo tiempo, y ahí está la parte ponzoñosa del asunto, se libran ordenes de captura contra los altos mandos de Hamas, que por lo demás no es un Estado.

Esa es una forma olímpica de esa CPI de lavarse las manos y de legitimar a la larga los crímenes del colonialismo europeo ‒e Israel es hoy el brazo operativo de esos crímenes en el mundo árabe‒ al condenar de antemano la resistencia del pueblo palestino. Con esa simetría, que revive la infame teoría de los dos demonios, que tanto daño ha causado en Argentina y nuestra América, se está diciendo que tienen la misma equivalencia los crímenes coloniales del occidente imperial y las luchas de liberación nacional, algo que suena a música celestial y sabe a almíbar para los liberales, bien pensantes y obnubilados por el cretinismo jurídico, de Europa y Estados Unidos.

Esto significa que, para la CPI, son equivalentes las acciones de los genocidas nazis y los resistentes del Gueto de Varsovia, o las del ejercito ocupante de Estados Unidos y el Ejército Popular de Liberación de Vietnam, o las de las tropas de ocupación de Francia y los luchadores que los enfrentaban en Argelia… Con esta vergonzosa nueva jurisprudencia, que legitima los genocidios coloniales, en retrospectiva debieron ser juzgados en Nuremberg no solo los criminales nazis sino los guerrilleros que los combatieron en toda Europa, entre ellos los del Gueto de Varsovia.

Claro, algunos se felicitan porque por primera vez en su sangrienta historia existen órdenes de captura contra criminales de postín de Israel. Pocos señalan que esas ordenes terminan siendo retóricas y simbólicas, puesto que quién se atreve a ponerle el cascabel al gato (esto es, cuál gobernante de Estados Unidos o Europa se atrevería a capturar a Netanyahu).

Pese a todo, esa demagógica orden de captura toca fibras tan sensibles en el imaginario colonialista que de inmediato vinieron los rechazos, en los que, desde Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y la Unión Europea, se señaló como un atrevimiento vergonzoso equiparar una “organización terrorista” (Hamas) con un “Estado democrático”, supuestamente Israel. Esto demuestra que en cuestiones de “derecho” el occidente imperial, hegemonizado por Estados Unidos, se sigue presentando como campeón mundial del orden basado en normas y leyes, que nadie respeta, empezando por ellos mismos, como se comprueba a diario en Palestina. Queda claro con ese comportamiento de la “doble moral” en materia de leyes que en el mundo real no impera ningún respeto a la ley sino la fuerza bruta, la que siempre ha desplegado el colonialismo europeo para imponer sus intereses desde 1492.

En esta dirección, son papel higiénico ‒y usado‒ las órdenes del Fiscal de la CPI para detener a Netanyahu, así como las de la Corte Internacional de Justicia que “ordenó” (sic) a Israel detener “inmediatamente” su ofensiva militar en Rafah, en el sur de Gaza. E Israel las toma como tal, como papel higiénico desechable, como todo lo referido a la ONU y a la “legitimidad internacional”, tal y como lo testifica que Gilad Erdan, Embajador de Israel en la ONU, un individuo atrabiliario y genocida, moliera en vivo y en directo con una trituradora de papel la Carta de las Naciones Unidas.

Que todo esa retórica jurídica es papel higiénico para Israel lo comprueba el hecho contundente de que, al mismo tiempo que en La Haya los jueces togados con solemnidad emiten sus “órdenes”, el ejercito sionista sigue masacrando a los palestinos, bombardeando los campos de refugiados, expulsándolos de sus tierras, en fin, llevando con calculo y fría meticulosidad su genocidio colonial en el siglo XXI.

Por todo ello, resuenan como falsas y carentes de sentido de realidad, las palabras del Fiscal de la CPI, el nombrado Karim Khan, quien declaró el 26 de mayo que “nadie tiene licencia para cometer crímenes de guerra o de lesa humanidad” aunque agregó, con ese tono sibilino que legitima el genocidio del sionismo, que “Israel tiene todo el derecho a proteger a su población y a recuperar los rehenes capturados por Hamas”. Es decir, en últimas y como conclusión definitiva: Israel si tiene todo el derecho a perpetrar un genocidio, del mismo nivel que los que históricamente ha realizado el Occidente Imperial. De eso no queda la menor duda, si nos atenemos a los duros hechos de la realidad y no a pamplinas jurídicas para deleite de leguleyos de todos los pelambres.  Israel es el James Bond, el Kid Matón del lejano oeste de nuestros días, con licencia no solo para matar, sino para perpetrar un genocidio.

Reproducido de ww.rebelion.org

Representaciones de Estados Unidos en el siglo 19 puertorriqueño: caminos del 1868 (2da parte)

 

 

 

Estados Unidos desde el separatismo

La representación de Estados Unidos entre los separatistas no era homogénea. El asunto de “desespañolización” material y espiritual discutido en la primera parte de este texto tenía un significado particular desde la perspectiva de los separatistas anexionistas. Para estos, la integración de Puerto Rico a las demás Antillas y en las corrientes del progreso era un objetivo loable, pero su éxito debía garantizarse mediante un acercamiento a Estados Unidos y la incorporación de las dos Antillas como un estado más de aquella unión. La confederación anexionista fue un tema común hasta principios de siglo 20 tal y como lo demuestra un olvidado panfleto de J. J. Bas, publicado en 1903, que discutiré en otra ocasión [1]. El 1898 le dio un segundo aire a esta concepción que pocos han investigado con calma y que, incluso, penetró a José de Diego Martínez (1866-1918) como un componente de sus “independencia con protectorado”.

Para Betances Alacán, separatista independentista confederacionista, en 1898 Puerto Rico era o debía ser considerado como una “provincia de Cuba”. El asunto también tenía que ver con Estados Unidos. En un ciclo de cartas cargadas de inquietud dirigidas a Julio J. Henna Pérez, Eugenio María de Hostos, Manuel Guzmán Rodríguez, Bonocio Tió Segarra y Lola Rodríguez de Astudillo, redactadas entre el 14 de abril y el 22 de julio de 1898, insistió en ese asunto. Las afinidades y la identificación de Puerto Rico con Cuba, de las cuales él había sido uno de los arquitectos, tenían un fuerte contenido histórico social, pero también involucraba consideraciones geopolíticas que tenían que ver con el lugar de Estados Unidos en su futuro.

La idea de que Puerto Rico era una “provincia de Cuba” resultaba crucial para evitar la anexión de Puerto Rico y su transformación en territorio. El hecho de que en Puerto Rico no había un levantamiento armado separatista activo lo convertía, según Betances Alacán, en un escenario en posición de ser anexado. En la carta a Lola del 30 de junio, se sincera con ella y, lo que sugiere a los otros corresponsales, se concreta en un reclamo. A la poeta le pide que influya en las autoridades cubanas para que se incluyese a Puerto Rico en cualquier negociación o solicitud política que se hiciera para Cuba porque “abandonarlo es renunciar a una provincia cubana” [2]. La independencia de Puerto Rico se aseguraría solo por medio de Cuba. La queja de “¿qué hacen los puertorriqueños?” en una nota sin fecha a Henna Pérez debe corresponder a eso días [3]. Para Betances Alacán. la pregunta tenía mucho sentido porque. desde su punto de vista. “una gran parte del pueblo desea salir de los españoles y aspira la independencia” y el país “por pequeño…puede ser feliz con la independencia” [4]. Ese conjunto de cartas, por todo lo que informa sobre la representación de Estados Unidos en Betances Alacán entre los días de la declaración de guerra y la invasión de 1898, merecen una revisión cuidadosa que voy a completar en otro momento.

Independentistas y anexionistas en el preámbulo de Lares

En general, la relevancia del anexionismo en el seno del separatismo era notable desde 1850 [5]. Las disputas entre ambos sectores eran comunes, pero nunca llegaron a frenar la colaboración hasta el 1898. El periodo comprendido entre la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865) y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico (1873) fue uno lleno de complicaciones para las relaciones entre ambos sectores. La Junta Informativa de Reformas (1867) y los eventos de Lares y Yara (1868) pusieron en peligro las solidaridades al interior de un separatismo unificado alrededor del común rechazo a España en Puerto Rico.

El separatismo independentista puertorriqueño, que había perdido en el verano de 1867 sus vínculos con el liberalismo reformista por cuenta de la apelación a la violencia, vio en la primavera de 1868 cómo sus relaciones con los anexionistas corrían peligro. El separatismo aspiraba articular una insurrección y hacer la independencia por medio de un frente amplio que incluyera liberales reformistas, anexionistas e independentistas. La reunión de “El Cacao” deslindó el territorio con los primeros por cuenta del uso de la violencia.

En el caso de los anexionistas el conflicto no tenía que ver con ese tema. El anexionismo en general siempre había estado de acuerdo en que la separación de España requeriría el uso de la fuerza. Aquella tendencia había levantado cabeza, igual que la independentista, de la mano de militares profesionales y subsistía en un escenario en el cual la promoción de la separación constituía un delito punible y la propaganda de sus fines estratégicos era censurada. La militarización de su discurso era comprensible. Las tensiones entre ambos sectores se desarrollaron alrededor de los fines estratégicos -independencia o anexión-, y tenían mucho que ver con la evaluación del papel de Estados Unidos en el futuro de Puerto Rico.

El conflicto entre independentistas y anexionistas salió a la luz en mayo de 1868 en la ciudad portuaria de Mayagüez. El dato es importante porque aquel, junto a San Juan, había sido el centro conspirativo más visible y diligente desde 1856 al menos. El activismo de tres profesionales influyentes de la ciudad, Ruiz Belvis, Betances Alacán y José Francisco Basora (1832-c. 1882), anexionista el tercero de ellos, sugería que aquella localidad debía alzarse en una fecha aún por acordarse, para una insurrección. Según José Pérez Moris (1840-1881), el levantamiento debía iniciar en Mayagüez alrededor del mes de junio de 1868, no en Camuy o Lares. Los testimonios de Manuel María González de Camuy durante el proceso judicial demuestran que, en efecto, aquel viajaba tanto a Mayagüez como a Lares a informar y recibir instrucciones.

Voy a hacer un juego metafórico calculado. El “Grito de Mayagüez”, cancelado en mayo de 1868, se transformó en “Grito de Lares” porque a esa localidad se limitaron las acciones armadas y los gestos de la independencia el 23 de septiembre de 1868. Todo ello ocurrió luego de que el “Grito de Camuy”, que debía ocurrir el 29 de septiembre, fue adelantado tras el desmantelamiento de la célula de González. Una acción militar con aquellos tres focos activos, quien sabe cuántos más, aunque no debieron ser muchos, hubiese tenido más posibilidades de extenderse que la que en efecto ocurrió. La nomenclatura del evento puede ser sometida a revisión, pero ese no es mi propósito ahora.

El choque entre independentistas y anexionistas en mayo de 1868 es comentado con algún detalle por Germán Delgado Pasapera sobre la base de una serie de referencias cruzadas [6]. Su fuente primordial es una acotación de Loida Figueroa Mercado en su Breve historia de Puerto Rico que la autora apoyaba en unos documentos fotocopiados en los Archivos Nacionales de Washington que el historiador nacionalista Juan Rodríguez Cruz había compartido con ella [7]. Aquellas eran tres personalidades muy cercanas, vinculadas a lo que entonces se tildaba con un tono despreciativo como “historiografía tradicional”. La otra base documental original era una larga nota al calce del libro de José Pérez Moris (1840-1881) que transcribía un testimonio tardío del previamente mencionado González incluido en el “Informe del Juez Navascués” en torno los hechos [8].

El documento citado por Delgado Pasapera era una proclama o mensaje que elementos anexionistas circularon a sus asociados en Puerto Rico en los meses de abril y mayo de1868. Recuperado por el espionaje español, el gobernador Julián Juan Pavía y Lacy (1812-1870) lo remitió al Ministerio de Ultramar con una nota sobre sus implicaciones políticas. El mensaje estaba escrito en papel oficial de las autoridades, había circulado sin problemas por el correo español y era dirigido a un vecino de Guayanilla llamado Adolfo Mazán [9]. Una transcripción de la pieza fue incluida sin notas en el tomo 2 de una importante colección documental en torno a la esclavitud y su abolición prologada por Arturo Morales Carrión en 1978 [10]. También Lidio Cruz Monclova lo había manejado en 1957 en uno de los tomos de su historia del siglo 19 [11].

El testimonio de González y la proclama de mayo de 1868 indicaban que los anexionistas de Mayagüez no tomarían las armas en la insurrección que se planeaba para junio porque se oponían a sus fines independentistas y, aseguraban, que solo la anexión haría a los puertorriqueños “hombres libres” [12]. No solo eso. Echaban mano de los argumentos del Informe… de 1867 y afirmaban que aquel país deseaba “apoderarse del último baluarte de la esclavitud” para completar la obra de emancipación de 1865. La gestión de libertad y el camino de la modernización dependía de ello.

¿Cómo se representaba a Estados Unidos en el seno de anexionismo a la luz de aquellas piezas documentales? A ese problema me dedicaré en una próxima columna.

El autor es historiador.

Notas

[1] J. J. Bas (1903) La Confederación Antillana ([San Juan]: Tipografía “El País”). Es una Colección de artículos publicados en La Correspondencia de Puerto Rico. El texto está en Documentalia URL: https://documentaliablog.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/05/bas_1903_confederacion_anexion.pdf
[2] Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, eds. (2013) Ramón Emeterio Betances. Obras completas. Escritos políticos. Correspondencia relativa a Puerto Rico (San Juan: Puerto): 495-525. La cita concreta está en la página 521.
[3] Ibid, 527.
[4] Ibid, 506.
[5] He trabajado el tema en Mario R. Cancel Sepúlveda (2020) “Separatistas anexionistas e independentistas: un balance ideológico” en Puerto Rico entre siglos URL: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/2020/09/16/separatistas-anexionistas-e-independentistas-un-balance-ideologico/
[6] Delgado Pasapera: 180-183. Acreditado al Informe del Juez Navascués. A.H.N. / U.G. Legajo 5110, Expediente 28. Documento 1 que contiene la “Declaración de Manuel María González”.
[7] Loida Figueroa Mercado (1976) Breve historia de Puerto Rico (Río Piedras: Edil): 298 nota 446.
[8] José Pérez Moris (1975) Historia de la Insurrección de Lares (Río Piedras: Edil): 115-120 nota 8.
[9] El texto puede ser consultado en Documentalia: Documento N. 214. Gobierno Superior Civil de la Isla de Puerto Rico. Dirección de Administración. Número 224. Reservado. En A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) A. H. N. Ultramar. Leg. 5110, Exp. 26, Doc. 14. (Mic. en C. I. H.) URL: https://documentaliablog.files.wordpress.com/2018/01/pavia_1868.pdf
[10] Centro de Investigaciones Históricas / Instituto de Cultura Puertorriqueña (1978) El proceso abolicionista en Puerto Rico: Documentos para su estudio. Volumen II. Procesos y efectos de la abolición: 1866-1896 (San Juan): 194-198.
[11] Lidio Cruz Monclova (1957) Historia de Puerto Rico (Siglo XIX). Tomo II. Primera parte (1868-1874) (Río Piedras: Editorial Universitaria):129-131.
[12] Delgado Pasapera, Op. Cit., 182.

El rito de inmortalización según el artista Luis “Tato” Gonzales Almodóvar

 

Una reseña de Réquiem a la Ceiba de Ponce

 

Especial para En Rojo

Dedicado a Juan E. Hernández Cruz

Una noche, contemplando las manos de su padre, Luis “Tato” Gonzales Almodóvar dio con el rito de inmortalización de la Ceiba de Ponce. Mirando sus manos, surcadas como la corteza de la Ceiba, imaginó como plasmarlas, como plasmarla. Su proyecto, Réquiem a la Ceiba de Ponce, comienza con la exposición Las últimas caricias a la Ceiba, inaugurada el 14 de junio, 2024 y presentada por el Museo de Arte de Ponce como proyecto satélite de la Poli/Gráfica, en un esfuerzo contundente de descentralización del arte en Puerto Rico (pues este evento se lleva acabo fundamentalmente en San Juan).

Gonzales Almodóvar recoge, como una máscara mortuoria, la esencia del insigne árbol. Por alrededor de quinientos años, la Ceiba de Ponce se erigió como centinela del desarrollo puertorriqueño. Sus raíces entrelazaron los tiempos de su sacralización por parte de los taínos, ataron la conquista española y la criollización de la sociedad. Su ramaje vio llegar las primeras siembras de caña, el pincel de Francisco Oller, las zafras, la llegada de las industrias manufactureras y el colapso económico. Se transformó en testigo natural de quinientos años de cultura. Para el 2021, luego de diferentes aflicciones, la Ceiba llegó al término de su vida, dejando atrás el vestigio inerte de su tronco gris.

Es sobre ese armazón que Gonzales Almodóvar ve la capacidad de inmortalización, avalándose del uso de la técnica del Frottage (desarrollada por el artista Max Ernst para 1925, la cual consiste en frotar con un medio, ya sea grafito, pastel o crayón, la textura y forma de un objeto para registrarla sobre papel o lienzo) para capturar la impresión de su corteza. Esto representa una evolución diametral y marca un hito en la obra del artista, que caracteriza su obra en corriente costumbrista. Con Réquiem a la Ceiba de Ponce irrumpe en una suerte de abstracción. Las obras generadas rayan en la abstracción formal, pero presentan un matiz peculiar: el contacto directo con el objeto representado, la impresión directa de sus relieves, creando una obra, a modo de registro, más veraz que cualquier costumbrismo.

Mediante esto, Tato Gonzales pone en evidencia uno de los preceptos que siempre ha tenido la obra de arte abstracta: desligarse de la representación formal para plasmar la esencia. En Las últimas caricias a la Ceiba, no solo se recogen los surcos de la corteza, la forma de sus raíces, sino la esencia, la fibra de un pueblo abatido.

Al subir al segundo piso del anexo del Museo de Arte de Ponce, se aprecia, a lo largo de la sala, obras que logran diferentes grados de impacto. COAMAR: De la raíz noreste de la Ceiba proyecta una explosión de tonos negros, rosados y rojos, los cuales se ven atravesados por una forma familiar que los ojos develan como propia de un árbol. Esta obra se encuentra enmarcada entre estudios de pequeño formato, en pastel y grafito sobre papel. Dos de ellos, Agonía de la vida: De la corteza de la Ceiba y Carapacho: De la corteza de la Ceiba establecen un dialogo en dicotomía. Agonía de la vida se arropa en un azul tranquilo, mientras que Carapacho evoca una corteza ensangrentada, amortajada. Pudiera parecer que ambos títulos resultan contrapuestos, que cada uno pudiera ser intercambiado, pero resultan precisos en la propuesta de Gonzales Almodóvar. Lo que se postula como la muerte no lo es. Es, en cambio, una vuelta a la vida, una inmortalización y perpetuación del ser a base de la obra de arte.

Marca intachable: De la corteza de la Ceiba se perfila con gran fuerza y presenta una capacidad de funcionamiento independiente absoluta. En esta, a base de la textura de la corteza, se capta la esencia fluida. El movimiento revuelve en el lienzo, como la ondulación de las ramas, las hojas ante el viento. Resulta como un acto de veneración de la naturaleza, ritos de gran relevancia en culturas orientales, asiáticas, e incluso nuestra propia cultura taína, todas que llaman a la sensibilidad ante el medio ambiente.

Completa el rito fúnebre y subsiguiente inmortalidad la obra cumbre de su proyecto: El Sudario. Este consta de un lienzo de cuarenta pies de alto y largo, de formato a cuerpo completo de la Ceiba de Ponce, en el cual esta se arropó para registrar sus grietas, sus venas secas, sus relieves y surcos. Ha frotado el cuerpo completo de la Ceiba, paralelizando el lavado de los cuerpos para purificación, y lo ha envuelto en un manto blanco, para luego hacerla levantar. Su acción rememora al Manto de Turín. Esta obra final será expuesta en el patio del Museo de Ponce a comienzos de agosto.

Con Réquiem a la Ceiba de Ponce, Luis “Tato” Gonzales Almodóvar no ha conseguido dar un registro de una muerte, muy por el contrario. Ha conseguido perpetuar una vida. Una vida que plasma quinientos años de una cultura que resiste, que continúa.

 

Filmes flotantes 6: La maniobra de la tortuga, “A Gentleman in Moscow”, Reds

En Rojo

Como suelo hacer: aquí ofrezco una combinación de un filme en sala de cine, una serie de Showtime y un rescate del pasado. Aunque el filme español La maniobra de la tortuga es del 2022, es difícil “cazarla” por streaming por no contar con casas distribuidoras internacionales, ya que es una producción regional de Andalucía. A Gentleman in Moscow llega con la fama de ser una novela bestseller y, como es de esperarse, las insatisfacciones de los lectores al traducirse al lenguaje fílmico. Como contraste al monólogo ideológico de la serie, rescato mi reseña de Reds de 1981.

La maniobra de la tortuga/Unfinished Affairs

Director: Juan Miguel del Castillo; guionistas: José Rodríguez y Juan Miguel del Castillo; autor: Benito Olmo; cinematógrafa: Gina Ferrer; elenco: Fred Tatien, Natalia de Molina, Mona Martínez, Miguel Diosdado, Ignacio Mateos, Gerardo de Pablos, Luisa Vides

En la tradición/modelo del Mario Conde de Leonardo Padura y del Daniel Ross de Jordi Serra i Fabra, se presenta el protagonista de este filme, Manuel Bianquetti, oficial policiaco trasladado de Madrid a Cádiz después de no solo perder a su hija, pero de además denunciar a su departamento por dar fin a la investigación del caso. El francés, como se refieren a él sus no muy amables compañeros, parece estar en un continuo escape de la realidad, chocando con cualquiera que lo mire mal y desafiando la autoridad de sus superiores porque poco le importa si lo botan o no. Pero en el submundo de la aparente ciudad modelo que es Cádiz, el francés se conoce como un oficial que se toma en serio las investigaciones hasta llegar a su solución y que nunca se da por vencido. Como historia paralela, que presencialmente se entrecruza con él, está la joven enfermera, Cristina, cuyo miedo de salir de su apartamento, guiar hasta el hospital y luego regresar, la convierte en alguien que sospecha que su ex novio puede descubrir su paradero y atentar contra su vida como lo hizo anteriormente.

Al igual que pasa con Mario Conde y especialmente con Daniel Ross, el francés se mete en cualquier lugar donde pueda encontrar una pista o interrogar a un sospechoso con el resultado de recibir tamañas palizas de las que se recupera parcialmente. Sigue arremetiendo porque es obsesivo y cree que tiene poco que perder. Sin consentir hacerlo, investiga el crimen de una adolescente colombiana cuyos padres no logran aceptar los resultados obvios de una investigación superficial. Todas las actuaciones son excelentes—tanto de actorxs profesionales como de lxs adolescentes residentes—en un ambiente demasiado real para lxs que observamos y vemos paralelos en nuestro entorno.

Serie para Bingeing

“A Gentleman in Moscow” Autor:Amor Towles; cinematógrafos: Adam Gillham y Sergio Delgado; elenco: Ewan McGregor, Mary Elizabeth Winstead, Johnny Harris, Fehinti Balogun, Leah Harvey, Jon Heffernan, Lyès Salem, Daniel Cerqueira, Anastasia Hille, Alexa Goodall.

(8 episodios; Showtime y Paramount; 2024)

¿Qué hacer con una serie que condena desde el principio a la revolución + importante del siglo XX, pero, que nos mantiene involucrados y siguiendo cada viraje de la trama por su excelente guion, ambientación y personajes con una sensibilidad que logra que se mantengan humanos e igualitarios y en busca del enlace que le da sentido a la vida? No hay otro mundo posible y se sobrevive en el que les ha tocado vivir a pesar de que no lo entienden y, por su bagaje, clase e ideología no lo pueden aceptar.

Mientras poco a poco, y con la oposición de las sociedades occidentales y los grupos de poder y dinero en Rusia, se va erigiendo lo que será la revolución de las masas, de 1921 en adelante, nos adentramos en la vida del conde Alexander Ilich Rostov (Ian McGregor), como miembro de esa aristocracia que mantuvo por siglos a la mayoría de la población en la pobreza, quien a través de su vida solo ha conocido el privilegio de tener propiedad, dinero, la mejor educación posible y todo lo que supone una clase privilegiada. A pesar de representar exactamente lo que la Revolución Bolchevique intenta abolir, Rostov no ha sido encarcelado ni exiliado porque a él no le interesa vivir fuera de su “Mother Russia”, se le adjudica escribir un poema revolucionario y está dispuesto a aceptar el castigo impuesto: pasar toda su vida en el afamado Hotel Metropol. Por supuesto, él no sabe lo que eso significa hasta que se da cuenta que este “privilegio” es una cárcel perpetua. Rostov se siente capaz de soportar todas las presiones impuestas y va moldeándose a su nueva vivienda que conoce muy bien por haber vivido en el Hotel anteriormente. Aquí conocerá y compartirá con Nina; luego será un padre protector para Sofía; se encontrará varias veces con su vida pasada en la persona de Mishka; compartirá y se enamorará de la actora de cine silente, Anna Urbanova; desarrollará una “amistad” con su opuesto en ideología, Osip Glebnikov. En este Hotel, no existe el mundo exterior de cambios drásticos y rápidos de una revolución. Nos enteramos porque los empleados cuchichean y los que vienen del exterior mencionan sucesos. No se toman en cuenta las enseñanzas de Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, sino que se centra en Stalin y la transición hacia Khrushchev. Chekhov es el único que tiene espacio sin ser testigo de la época.

Incluyo mi reseña de Reds del 1981 como un rescate de este pasado, pero que establece un diálogo ideológico en vez de una sola visión como esta muy hermosa serie. La historia es, a pesar de todo lo que pasa fuera del Hotel Metropol, una historia de amor que crece con las pequeñas experiencias que rodean a los personajes de 1921 a 1953.

Rescate del pasado (1981):

Reds

Director: Warren Beatty; guionistas: Warren Beatty y Trevor Griffiths; cinematógrafo: Vittorio Storaro; elenco: Warren Beatty, Diane Keaton, Edward Herrmann, Jerzy Kosinski, Jack Nicholson, Paul Sorvino, Maureen Stapleton.

Warren Beatty como John Reed tomó su labor en serio, se involucró en un proyecto que todos desaprobaban y se arriesgó. Le tomó cuatro años, invirtió 30 millones de dólares y produjo un filme de tres horas y media sobre un tema nada simpático en esta era de conservadurismo reaccionario. Beatty rescató del olvido un capítulo muy importante de la historia política de Estados Unidos. John Reed jugó un papel muy importante en el desarrollo del movimiento anarco-sindicalista y en la fundación del Partido Comunista Norteamericano. Beatty no solamente lo coloca dentro de la historia, sino que presenta a Reed como un ser humano que luchó por sus ideales, que amó y sufrió como cualquier hijo de vecino. En esta apuesta, Beatty ganó y perdió. La Academia Cinematográfica de Hollywood (conocida por su conservadurismo) le negó el Oscar por mejor película a Reds, y, para que no resultara tan obvio su discrimen, le concedió el premio por mejor dirección. Por otro lado, Beatty ganó en la aclamación que recibió de los mejores críticos de cine de los Estados Unidos, en las 12 nominaciones recibidas y tres Óscares ganados, además del Golden Globe y, especialmente, el premio del Sindicato de Directores (Directors Guild of America).

Reds es un filme hecho por un grupo de ideología liberal. La izquierda no le puede exigir al liberalismo que de pronto se convierta en militantes socialistas o comunistas. Beatty conoce su público; sabe del cinismo en que ha caído y sabe además que esa mayoría (que se convertirá en una audiencia cautiva si logra traerlo al teatro) no cree ni acepta la película documental, seriesota, que alega tener la verdad, nos guste o no. La realidad que percibimos sigue siendo la misma (en Reds vemos cómo cualquier persona o grupo que se convierte en una amenaza ideológica al sistema de gobierno norteamericano es objeto de represión legal o violenta), pero tenemos que ir en busca de nuevas formas. Solo así lograremos que la gente nos escuche, nos mire nuevamente como seres reales y no como ideólogos insensibles.

Elizabeth Hardwick en New York Review of Books, alega que Louise Bryant nunca fue ni buena periodista, ni de ideas revolucionarias y feminista solo en teoría. Miriam Schneir en Ms. Sostiene que Bryant fue una gran periodista y una mujer muy politizada no solo en cuestiones feministas sino además de política nacional. Como bien nos aseguran los “testigos” de Reds, la verdad es algo que cambia según el tiempo, la memoria y los sentimientos. El John Reed y la Louise Bryant de Beatty son personajes importantes en la historia de Estados Unidos y, como él mismo enfatizó la noche de los Óscares, es importante dar a conocer la historia del desarrollo del socialismo y comunismo en los Estados Unidos.

Reds es el mayor logro de Beatty como actor y director desde que comenzó su carrera en 1961 con el hermosísimo Splendour in the Grass (1961). En este, su más reciente filme, experimenta con distintas formas y se aparta de lo aceptable dentro del cine comercial norteamericano en cuanto a tiempo, espacio y tema. Su dirección de cámara, su montaje y las actuaciones que logra de todo el reparto le aseguran a Beatty una gran carrera como realizador. ¡Y qué deleite escuchar tres veces durante la noche de los Óscares el himno de la clase trabajadora, la Internacional!

 

Entre el calor y la incertidumbre

Foto: Alina Luciano/CLARIDAD

 

 CLARIDAD

Hay un zumbido hondo que pasa inadvertido gran parte del tiempo. Se escucha en las cocinas, en las salas, en los cuartos y hasta en el baño, lejos de los grandes enseres que consumen mucha energía. De hecho, el sonido lleva un nombre medio divertido en inglés, mains hum. Pero cuando se va la luz, la tenue vibración desaparece justo con la llegada de una tiniebla que confirma el calor venidero: no hay luz.

Así le pasó a 340,000 abonados de LUMA Energy, compañía encargada del sistema de transmisión y distribución de la red eléctrica de Puerto Rico, tras una avería prolongada el pasado 13 de junio. La mayor parte de los consumidores afectados residen en la zona metropolitana, donde CLARIDAD compartió con algunos jóvenes y comerciantes.

“La luz iba y venía en mi casa. Tardó más de tres horas en regresar, y te puedo asegurar que es un problema constante. En mi casa se tuvo que comprar un abanico de techo para reemplazar el que dañó los apagones”, explicó Rachel Sanín Castro, estudiante de nuevo ingreso en el Recinto de Río Piedras.

Antes de culminar sus estudios en la escuela superior, Sanín Castro, de 18 años, también detalló cómo, a su juicio, el servicio eléctrico ha empeorado desde la llegada de LUMA Energy, particularmente en la dinámica de clases.

En ese sentido, la joven coincidió con Sofía Dávila Ayala, también recién matriculada en la IUPI. Para la contemporánea de Sanín Castro, su casa cuenta con “un plan B, C y los que tengan que haber” para mitigar el impacto de las averías. Desde los huracanes Irma y María, la casa de Dávila Ayala opera con planta eléctrica y placas solares portátiles durante cualquier apagón.

“La gente dice que es normal, pero yo no quiero que sea normal que se vaya la luz. En el último apagón estuvimos como hasta las seis de la mañana sin luz. Tuvimos dificultades porque la planta no funciona completamente”, narró Dávila Ayala, de Trujillo Alto.

La casa de la joven estuvo medio año sin electricidad tras el paso del huracán María y, de tanto pasar los ratos a oscuras, se acostumbró al calor que suele cubrir su camas y suéteres en estas ocasiones.

El patrón de autogestión frente a las deficiencias del Estado se repite en el caso de Matthew Ramos, cuyos padres procuraron paneles solares para la casa hace más de un año.

“En casa se hizo la inversión para no tener que bregar con las tarifas, los aumentos y los bajones de luz”, aseguró Ramos. Tanto Ramos y Dávila Ayala opinaron que el desempeño de LUMA Energy ha sido peor que el de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). No obstante, la joven trujillana asegura que la compañía “le roba chavos al país”.

A pasos del recinto, la historia es diferente. La Cafetería y Colmado Cabrera tuvo la suerte de que el apagón pasado ocurrió de noche, confirmó Juan Antonio Soto, dueño del local. De haber sucedido durante el día por la misma cantidad de tiempo, el negocio habría tenido que cerrar.

“Ya estaba cerrado, pero si hubiera estado abierto, habríamos tenido que cerrar. Tengo plantas suplentes que prenden algunas neveras para que no se dañen los productos, pero no duran para todo el tiempo”, compartió Soto, quien invirtió cerca de $14,000 en los generadores de apoyo.

Respecto a LUMA, el comerciante afirmó que, a diferencia de hace unos años, el costo ha aumentado escalonadamente, mientras que la calidad del servicio “está mucho peor”. El asunto, expresó Soto, se palpa en las conversaciones y en el consumo de los integrantes de la comunidad.

“Se está viviendo así, atrasado. Por eso intentamos tener precios módicos aquí para la población estudiantil y mayor. Pero la verdad es que todos los productos han aumentado en precio. Tampoco hay un precio firme que lo sustituya”, agregó el riopedrense cuyo negocio opera desde 1963.

Para Jonathan Rivera, de Fajardo, la desaparición del zumbido eléctrico le sorprendió en medio de su rutina de ejercicios vespertina. Para nada una sorpresa agradable, aseguró el cariduro.

“Ahí vino el apagón y la oscuridad divina de LUMA. Entendí muchas cosas en ese momento, pensé mucho y llegué a la conclusión de que tenemos que tirarnos a la calle para sacar a estos desgraciados”, bromeó el joven fajardeño.

El asunto trasciende los hogares puertorriqueños. Hospitales, vías públicas, el aeropuerto y otros recursos esenciales quedaron inoperantes tras la avería general. Para Gabriela Román fue un “esfuerzo visual” conducir desde su trabajo, en San Juan, hasta Río Grande.

“Es fácil acostumbrarse, tristemente, pero debe dar miedo. No se ven bien las líneas de la carretera, las siluetas de las personas. Ni siquiera los boquetes para esquivarlos”, comentó Román a este medio.