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Comienza el béisbol de pueblo: la Doble A

 

 

Especial para CLARIDAD

El deporte de mayor participación en Borinquén (el béisbol) es una reafirmación de nuestra Nacionalidad. Como ya hemos señalado en reportajes anteriores, “cualquier evento donde se dispute un título nacional o mundial de algún deporte en nuestro País o donde participe algún atleta nuestro nos ayuda a reafirmar nuestra etnicidad, nuestro arraigo a los lugares de vivienda o nacimiento (regionalidad) y por ende nuestra Nacionalidad”.

Históricamente el beisbol ha sido un medio de diversión que une a nuestros jóvenes y adultos en sana confraternización y camaradería. Al referirnos al béisbol AA, tenemos que destacar la importancia de este como agente de cambio que ha tenido grandes influencias en áreas culturales, sociales, deportivas, étnicas, educativas y económicas entre otros, en la sociedad puertorriqueña. Cada día más sirve como medio de unidad de nuestros niños, jóvenes y adultos en una sociedad oprimida y manipulada. Vivimos tiempos de definición y el beisbol Doble A es uno de los deportes que nos define como pueblo.

El béisbol es el deporte de mayor participación en nuestro país y por ende genera una economía muy importante para muchos sectores del país. Una actividad que en esencia es de beneficio a los participantes, trabajadores, fanáticos y a la sociedad puertorriqueña en general. El Deporte (en este caso el béisbol AA) nos define y nos identifica como pueblo, “como Nación”. En el deporte se manifiestan lo que Paulo Freire (1968) identifica y señala como acciones liberadoras: “la colaboración, unión, organización y síntesis cultural” que son parte del proceso liberador de los oprimidos.

Primera gran tanda de la AA

El pasado fin de semana comenzó en grande la temporada número 86 de la Liga de Béisbol Superior Doble A con la participación de 45 equipos y más de 1,200 jugadores. El primer partido, como tradicionalmente se hace, fue el pasado 2 de marzo en el Estadio Rafael “Fello” Marrero de Florida, hogar de los campeones Titanes, quienes se enfrentaron y vencieron 5-3 a los Industriales de Barceloneta en el primer partido del torneo. El pasado viernes entro en escena la primera tanda grande de la temporada con partidos en 18 estadios jugando 36 de los 45 equipos.

La nueva temporada presentará historias y jugadores a seguir, además de, cambios muy interesantes en la liga.

Uno de los cambios principales este año es el “Juego de reto”. Esta regla será la primera vez se establecerá en la parte final de la fase regular. El equipo que finalice en quinto lugar de una sección puede desafiar al cuarto lugar de otra, siempre y cuando tenga un mejor récord, en un juego decisivo para clasificar a la postemporada. Muy interesante, dará mucho que hablar esta nueva regla.

La liga repite en el 2025 el formato de 20 juegos en la fase regular, con encuentros interseccionales. A diferencia del año 2024 que los cruces eran con tres secciones, en esta ocasión cada sección cruzará con la más cercana.  La sección Norte cruzará con la Metro, la Noroeste con la Suroeste, la Central con la Sur y la Este con la Sureste. Los fanáticos están complacidos con estos juegos donde tienen la oportunidad de ver equipos que tradicionalmente no enfrentan en su sección.

Una regla que entendemos que puede traer conflictos es la del “Reloj físico o de tiempo en los estadios”.  Luego de la implementación de las reglas de límite de tiempo en 2024, este año se le requiere a todos los equipos contar con relojes físicos en los estadios. Además, se ajustó de 20 a 18 segundos el límite de tiempo entre cada lanzamiento. Ya este fin de semana algunos equipos no tenían el reloj y el tiempo lo llevaba uno de los árbitros. Nos indicó “Titito” Rosa que los equipo tienen hasta la próxima semana para tener el reloj físicamente en los estadios. De no ser así, los árbitros llevaran esa tarea.

Una de las historias a seguir es la del destacado dirigente Juan “Igor” González que estará por primera vez en la sección Metro, con los Mets de Guaynabo. Además, se reencontrará con el equipo de su pueblo, el Melao Melao de Vega Baja, donde dirigió por primera vez en 2016. Buscará su quinto campeonato de sección consecutivo, luego de avanzar al Carnaval de Campeones en 2021 con los Grises de Humacao y del 2022 al 2024 con los Toritos de Cayey.

Muy importante, hay que señalar, que de los 45 apoderados de esta temporada hay dos glorias de nuestro beisbol, destacados jugadores en las Grandes Ligas. Ellos son el ‘hall of famer’ Roberto Alomar, nuevo apoderado de los Mets de Guaynabo y Yadier Molina (quien entendemos que también llegará al salón de la fama), quien estará por novena temporada consecutiva como apoderado de los Guardianes de Dorado.

Felicitamos a la liga ya que, por cuarto año consecutivo, la Federación de Béisbol de Puerto Rico dedicará un fin de semana al astro boricua, Roberto Clemente Walker.  Como parte de las actividades de dedicatoria, se le autorizará a todas las franquicias utilizar el número 21 en sus uniformes. La FBPR fue la primera organización que retiró el número 21 de todos sus torneos, desde 1973.

Los equipos Cocoteros de Loíza, Peces Voladores de Salinas y Leones de Patillas regresarán a sus estadios locales o la tierra prometida en esta temporada luego de trabajos de reconstrucción. Además, los Industriales de Barceloneta jugarán de noche por primera vez desde el paso del huracán María. Mientras, seis equipos jugarán en pueblos vecinos debido a arreglos en sus estadios. Coamo jugará en el Estadio Luis Guillermo Moreno de Santa Isabel, Yabucoa en el Estadio Néstor Morales de Humacao, Hatillo en el Estadio Juan ‘Cheo’ López de Camuy, Vega Baja en el Estadio Tomás Palmares de Dorado, Juana Díaz en el Estadio Herminio Cintrón de Villalba y Sabana Grande en el Estadio Joe Basora de Lajas.

Los expertos señalan a Camuy como favorito esta temporada. Entendemos que en el beisbol no hay nada escrito. Recuerden la temporada del 2024 que “nadie” vio venir a los actuales Campeones Titanes de Florida. La temporada 2025 será una muy interesante de buen beisbol.

Resumen del primer fin de semana grande de Beisbol AA- Datos sobresalientes

Viernes

Seis equipos ganaron vía blanqueada en la primera tanda grande de la recién comenzada temporada 2025 de la Liga de Béisbol Superior Doble A. La jornada contó con 14 resultados y cuatro juegos suspendidos por lluvia. Los equipos que ganaron sin permitir anotaciones fueron los Azucareros de Yabucoa, Patrulleros de San Sebastián, Polluelos de Aibonito, Montañeses de Utuado, Mulos de Juncos y Samaritanos de San Lorenzo.

El veterano jugador de los Bravos de Cidra, José “Caco” Vázquez, continúa escribiendo su legado en la Liga de Béisbol Superior Doble A, al conectar dos imparables la noche del viernes ante los Próceres de Barranquitas en el Estadio Jesús María Freire, en el marco de la primera tanda grande de la Temporada 2025. El veterano jugador con estos batazos se acerca a la histórica marca de 600 hits en su carrera, quedando a solo un incogible de la cifra redonda.

Sábado

Los Cocoteros de Loíza regresaron a su Estadio Miguel Fuentes Pinet con una victoria al imponerse 4-1 sobre los Artesanos de Las Piedras en la primera jornada sabatina de la temporada 2025 de la Liga de Béisbol Superior Doble A. Regresaron luego de 5 temporadas jugando fuera. Hubo una ceremonia antes del juego donde participaron la Honorable Alcaldesa de Loíza Julia Nazario, el Presidente del senado Thomas Rivera Schatz, senadores del distrito y representante además del nuevo secretario del DRD Héctor Vázquez Muniz (para videos ver el Fogón de Jorge). Para los que dicen que la política y el deporte no mezclan se equivocan. Juzgue usted, vea los videos en nuestra plataforma (https://www.youtube.com/@elfogondejorge-prensapitir2576 ) y tome su opinion.

El equipo de los Cocoteros logró su primer triunfo del recién comenzado torneo, marcando su regreso a casa tras varios años de espera. Mucha Bomba de Loíza y entusiasmo en la fanaticada Loizeña. La Alcaldesa dedico la temporada a Cesar Osorio, apoderado, que, por sus años de sacrificio con la franquicia, él y su familia, han hecho posible que Loíza cuente con un equipo Doble A.

Entrevistamos al nuevo director del DRD, Héctor Vázquez Muñiz y nos señala que el estadio Fuentes Pinet, que pertenece al DRD, pronto se hará el traspasó al municipio de Loíza. Estaremos pendientes a esta promesa (ver video en https://www.youtube.com/@elfogondejorge-prensapitir2576 ).

En el partido entre los Criollos de Caguas que vencieron 10-5 a los Toritos de Cayey con una destacada actuación en el corrido de bases, robándose 11 bases en el encuentro, incluidas cuatro de Ismael Salgado.

Domingo

Los Tiburones de Aguadilla cerraron con broche de oro el primer fin de semana de la tanda grande, al apuntarse su tercera victoria este domingo con una blanqueada 7-0 sobre los Libertadores de Hormigueros, en la continuación de la Liga de Béisbol Superior Doble A. Aguadilla es el único equipo con récord de 3-0 en todo el torneo y encabeza la sección Noroeste.

Dentro de los datos interesantes del fin de semana los Pescadores del Plata de Comerio anotaron 29 carreras en 2 partidos a Cayey (10 ) y a Cidra (19) equipos de gran tradición en la Doble A.

Para más información y resultados ir a la página de la Federación: https://beisboldobleapr.com/category/resultados/

(Parte de la información tomada de la página de la Federación y Héctor “Titito” Rosa)

EL Jefe: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898 

 

Nieve de los Ángeles Vázquez,Edición de autor, 2023, 475 págs.

Desde hace un tiempo largo se propaga entre los estudiosos la ambición de hacer una especie de revisionismo histórico para reinterpretar tanto eventos de la historia como la obra de historiadores a quienes se les acusa de tergiversar, mal interpretar, y sobre todo –lo que parece ser el pecado mayor– “mitificar” figuras históricas. Y no solo políticas, pues entre ellos pudiera incluirse, por ejemplo, el Palés de los poemas “negroides”. Pedreira ha sido uno de los blancos preferidos, así como José de Diego. A mí me disgusta mucho más lo que algunos han hecho con Eugenio María de Hostos.

El libro de Nieve de los Ángeles Vázquez, EL JEFE: populismo y corrupción en el Puerto Rico de 1898, es una obra de historia excelente, narrada con abundante bibliografía indirecta o secundaria, pero una aún más abundante bibliografía directa o primaria, tomada de manuscritos y de impresos de la época difícilmente accesibles o conocida por sus lectores, e incluso historiadores. Tiene la virtud de ser una obra escrita con un lenguaje de historiador riguroso que se combina de manera muy acertada con otro lenguaje, más familiar, cercano, lo que redunda en una lectura agradable. Cuestiona, revalora, critica sus acciones, incurre también en la corriente desmitificadora que señalamos a poco contra el mayor baluarte del procerato colonial pepedeísta. Pero a nuestro juicio, la diferencia está en que Vázquez se basa en innumerables declaraciones impresas que no pueden ser impugnadas, no argumenta conflictivamente, ni debate, ni especula sobre lo que se admite no saber, como hemos visto hacer en algunas biografías.

Este libro se presenta con la honestidad honrosa de anticipar que en la obra se pretende, no solo demostrar, sino también concluir, lo que se anticipa desde el mismo título: el encarrilamiento, particularmente de Luis Muñoz Rivera –y, desde luego otros personajes cercanos– en el populismo, la corrupción, y la complicidad en la herencia de destrucción activa del país que dejó y que lo satura –dice la autora– desde hace 125 años, es decir, hasta nuestro presente. En ese sentido el libro expone una tesis acompañada de la correspondiente demostración.

Los diez capítulos en que se divide la obra se extienden desde la infancia del “jefe” –Muñoz Rivera, a quien muchos seguidores llamaban “el jefe”, nace el 17 de julio de 1859–, y el retrato del país del cual parte, hasta la alborada del siglo XX, año de 1899. Un apotegma feliz de Jorge Luis Borges los cobija: en el hoy están los ayeres, pues la autora ve en los acontecimientos en torno al 1898, el origen de nuestros actuales males. En ese sentido la obra de Nieve de los Ángeles Vázquez intenta descubrir la base de nuestras presentes crisis, o, según su propia expresión, el “secuestro” del país por “políticos populistas y, en paralelo, por grandes (y poderosas) corporaciones privadas con sede en algún punto de Estados Unidos”. Dije antes “acontecimientos”, y no Luis Muñoz Rivera, pues nuestros males, ciertamente, no fueron todos causados por él. Pero él, así lo señala reiteradamente, sí fue el “jefe” de la “élite política puertorriqueña” que con su colaboración –¿complicidad?– con ambos poderes coloniales –el español y el estadounidense– hizo posible la reducción a la vida parasitaria del Puerto Rico de hoy.

En un prefacio o antesala no indizado que titula “En un principio”, la autora anticipa terribles conclusiones a demostrar a lo largo de la obra. Inicialmente, cuando antes de la lectura revisé el índice de nombres y temas, me extrañó no hallar mención alguna a Hostos y la Liga de Patriotas Puertorriqueñas, y solo unas pocas alusiones a Betances. Y es que la autora se ciñe a explorar los factores que fundaron la crisis presente enfocando la gestión de sus protagonistas. Es decir, los líderes de los partidos coloniales sometidos a la política colonial española, y que luego, por birlibirloque, se revistieron en sometidos a la autoridad colonial del invasor estadounidense. El supuesto autonombrado campeón del autonomismo puertorriqueño, se agenció de modos taimados el nombramiento de figura principal del gobierno autonómico renegando del republicanismo al pactar la fusión con el gobierno monárquico español presidido por Sagasta. Se trataba de participar en el mismo “sistema de turnos”, en virtud de cuyo subeybaja Cánovas y Sagasta se turnaban en el poder periódicamente en España durante un cuarto de siglo. Para lograrlo era imprescindible tener, entre otras cosas, el control del censo y los municipios, y la mezquindad y depravación necesarias para realizar abultadísimos fraudes en las elecciones.

A pesar de haber renunciado al Partido Autonomista, y de haber solicitado su disolución, Muñoz se las arregló, con la ayuda de Rosendo Matienzo Cintrón –y José de Diego, entre otros–, para negociar, sin autorización, el correspondiente pacto con Sagasta que requería de un partido en Puerto Rico fusionado con el español. Solo unos días tras la invasión, cuando todavía las tropas no habían ocupado todo el país, Muñoz Rivera cambiaba de sombrero, desconocía del juramento de lealtad a España que lo llevó al poder con el gobierno autonómico, y loaba la ocupación estadounidense. Tras las tropas, muy cerca de ellas, arribaba la tropelía de mercaderes que desangró y aún desangra las riquezas del país.

¿Habría Hostos de transar cosa alguna en 1898 con los partidos que juraban lealtad a España y, acto seguido, casi sin mediación, sumisión a las autoridades estadounidenses? No. (Y Betances mucho menos.) Quizás uno y otros se ignoraron, o acaso se despreciaron mutuamente, pues la colaboración y el entendimiento entre Hostos, Muñoz y socios eran imposibles. La gestión de Hostos buscó despertar y alentar otras fuerzas. La élite puertorriqueña se acurrucaba a la sombra de los partidos que seguían principalmente a Muñoz –autonomista yagrumo, a conveniencia– o a Barbosa –autonomista ortodoxo– , ciega de la propaganda incesante a su favor en diferentes medios de prensa ligados a su poder, o vividora de los innumerables puestos políticos o de los numerosos funcionarios por ellos nombrados, tal como ocurre desde entonces hasta hoy.

Mientras el liderato de los partidos coloniales pugnaba en 1898 por el acceso al poder, fuera con la monarquía parlamentaria española o por la anexión a la república estadounidense, la voz de Hostos y la Liga de Patriotas Puertorriqueños se esforzaba por educar y rescatar de la miseria a los artesanos y campesinos empobrecidos y confundidos, despreciados y marginados, sin excluir, desde luego, aquella parte desafecta hacia los partidos de la población acomodada, o dispuesta a escuchar. Los recursos a los que apeló fueron numerosos, incluyendo el derecho del pueblo de Puerto Rico ya fuera ante la Constitución de estados Unidos, o ante los derechos civiles, o el derecho internacional. Esa, y la demanda incesante de dotar y empoderar al país de los instrumentos que hacen posible la vida pública y cotidiana, para organizarlo, concientizarlo, desarrollarlo y hacerlo crecer, esa, era la tarea de los gigantes. Por eso unos se ubicaban en la ciudad colonial amurallada, y otros se asentaban en la principal ciudad criolla ponceña y en los campos y pueblos circundantes. Mientras, Muñoz, al frente –y “jefe”, como muchos lo llamaban– de los partidos coloniales, se aferraba iluso al poder mientras pasaban por su lado, y por la avenida central, los mercaderes que expoliaron al país que Muñoz debía defender. Todo un capítulo de 31 páginas está dedicado a detallar cómo los numerosos buitres de Wall Street invaden, penetran y succionan las riquezas del país. La vampiresa ambición del “Destino Manifiesto” recobraba todo su poder expansionista pausado por la Guerra Civil y reiniciado según los mercaderes del templo se atrincheraban en sus bancos y las industrias hambrientas.

Explicar las alegadas contradicciones y la alegada ignorancia supina de quien alegadamente vivía ciego de admiración hacía los Estados Unidos, es harina de otro costal que he intentado aclarar en mi Biografía de Eugenio María de Hostos.

La obra de la historiadora y formidable narradora Nieve de los Ángeles Vázquez es una valiosa y llamativa contribución para interpretar y comprender las crisis que vivimos hoy como nación. En estas lindes se afinca lo que llamé hace algunos años, “la historia de nuestro porvenir”. (Archipiélago, UNAM, 77.) Enhorabuena.

En Reserva-La adolescencia que nos trasciende

Ilustración por Estefanía Rivera Cortés

 

Dalila Rodríguez Saavedra

 

¿Cómo honrar esa cosa, parte de nuestro ser, que es irrepetible y que de acuerdo con la experiencia humana, es un regalo inigualable que brindamos en sociedad? ¿Cuál es mi regalo al lazo social? , ¿de verdad lo poseo? ¿Verdaderamente lo conozco? Si fuera tan fácil como expresarlo afirmativamente, nos inclinaríamos con frecuencia a ver el vaso medio lleno o quizás apostar con mayor firmeza al atajo hacia las utopías, incluyendo la del espíritu. Pero no es así, vivimos reforzadas por la utilidad del entramado social y los múltiples colectivos y causas con los que nos identificamos —que sabemos que están sobre bases civilizatorias muy concretas y con fines milenariamente establecidos. Comprobamos que cada sociedad “produce al hombre y a la mujer que necesita”, incluyendo a quienes se sitúan en el no binarismo. No sólo las mujeres, como colectivo, estamos particular y perversamente encerradas en esta lógica de los poco cambiantes valores civilizatorios a lo largo de la historia, sino que es más dramático hacia las personas adolescentes, quienes aún con sus intereses subjetivos de reafirmación terminan, terminamos todos, por servir al montaje cultural de lo sexual.[1] La apuesta es a que esa cosa, ese torbellino que nos dirige permanentemente a un estado vertiginoso de creación es lo humano e indelegable. Su esencia trasciende los objetos de la cultura o de la civilización al punto que hablar “de lo humano” desde el marco de la civilización, termina realmente por colonizar el concepto.

Desde hace un tiempo leo con avidez temas asociados al periodo de la adolescencia. En parte porque convivo con una joven y también por una frase psicoanalítica, que es una suerte de acertijo: Todos llegamos al diván en la adolescencia. El enunciado ha sido un lazarillo hacia mi propio atravesamiento dentro de la cura analítica, así como un encuentro profundo con la producción constante y revisada del conocimiento analítico que se realiza en la École Freudienne du Québec. Una escuela, sí, de lealtad lacaniana, pero cuyo principal líder, el psicoanalista y antropólogo Willy Apollon, elabora conceptos nóveles para el estudio y la formación de un psicoanálisis que no puede ni desea otra cosa que no sea mirar al futuro desde lo humano.

¿Qué es una adolescente si no es alguien dotada de energía que cuestiona, induce y provoca a quienes dicen estar establecidos? Hurgan implacablemente la esencia de las cosas. Pueden abrazar y desdeñar con la misma frágil arrogancia con la que dudan del porvenir. Después de todo, lo que ven a su alrededor no es muy creíble. De hecho, ante la obscenidad de los feminicidios, de las guerras, de la insaciable apetencia consumerista, del fallo estructural y material en sociedad cuesta mucho fiarse y trazar palabras honestas y alentadoras. ¿Quién verdaderamente les puede responder?

Programar, descontar, arrebatar 

En la crisis profunda en que viven las civilizaciones, los mandatarios implacables (porque me rehuso a llamarles líderes) requieren del saque apropiarse de aquello que les adolescentes tienen de sobra: valentía, inexperiencia y un férreo presentimiento de que existe algo más trascendente que sus vidas mismas. Ese barrunto de lo humano se les arrebata y sustituye con adoctrinamientos y formaciones centradas en la cadena de soberbios y cuestionables intereses. Como consecuencia, las espabiladas y críticas miradas de la joven persona se van doblegando para canjearlas por obediencia y por controles educativos con métricas insertadas en determinadas y curiosas ocupaciones que van en alzada (alta seguridad y tecnocracia, por nombrar dos). Porque como bien nos señala una tradición de pensadores sociales, lo importante es tenerles ocupados, considerando que la gente sin trabajo “es un peligro político y moral y todas esas cosas”.

El diseño del adoctrinamiento es árido y es complejo por igual. Además, entre los responsables, hay un sector internacional liberal que a menudo (hasta) reconocemos como educado. De manera que sí, son constatables las formas en que el sistema y su cultura correspondiente (que le sirve de guardaespaldas) seducen primero con entelequias diversas para luego empujar a las personas más jóvenes a callejones sin salida. En los escenarios académicos de mayor preeminencia, incluyendo a nuestra Universidad de Puerto Rico, se libran batallas rebatibles sobre cuáles disciplinas son pertinentes y merecen robustecimiento porque proclaman “responder” a los contextos sociales presentes. En casos paralelos se nota demasiado que las economías de los empleos, entre los que se destacan maniobras por reclutar jóvenes a la milicia, a las carreras cortas, a las proliferantes cuentapropistas y vertientes del tecnofeudalismo —que apenas requieren de educación integral o de la tradición de la ilustración— se ordenan a favor de lo que conviene a grupos elites pequeñas; que los nombrados “trabajos con mejores salidas” son para apoyar el mantenimiento del sistema que los mantiene. Total, en el contexto contemporáneo del capitalismo hiperposmoderno el trabajo no depende de su utilidad o su importancia sino de los beneficios económicos que se produzcan.

En una problemática, sí, pero igualmente ignorada escalada de sucesos los adolescentes gravitan al trabajo, matrimonio, procreación, retiro y muerte. Aunque cada vez se perciba, ciertamente, que el panorama social va cambiando, el vínculo operativo del establishment no tanto. Será más o menos tarde, con modos distintos muy alternativos, y muy necesarios, pero pocas personas se escapan del llamado para continuar el ruedo del montaje cultural de lo sexual.

Del montaje no nos escapamos ¿o sí?

El montaje cultural de lo sexual se impone implacable en las edades atadas a la pubertad. Será una fase muy marcada para la joven persona pero que sin duda habrá de encauzar sus años venideros, pues la adquisición de estos valores viciados tiende a sustraer la energía pulsante de la creación y les arroja confusamente a una reputada urgencia sexual, como si fuera uniformada, moldeada. Dicha superpuesta sexualidad sustituye la búsqueda del sujeto deseante —o el revisado subject of the quest de cuña apolloniana— en un intento fallido de limitar sus fuerzas. Lo hace para poner un límite de algo que no se entiende. A la cosa. Pero como bien nos recuerda la teoría clínica del psicoanálisis, el goce no se puede encontrar en un Otro. El objetivo del montaje es sofocar nuestra dimensión que escapa a nominaciones y que tampoco podrá ser relegada a la percepción de otros.

La joven persona va descubriendo una trascendencia dentro de sí, situada más allá de los límites de la civilización, que le empujará a ir más lejos. Allá justamente donde esa cualidad inherente, que carece de una sintaxis porque su vórtice creador está precisamente fuera del lenguaje, pues no pasa por un significante, les lleva. Ese motor viene de lo humano, lo humano es más que civilización, estuvo allí antes y estará después de la civilización. Esa es la dimensión sobre la cual la civilización no tiene control. Enfrente de la tensión resquebrajante de reproducciones ideológicas y civilizatorias y las del orden del nudo íntimo, humano y creador se pone en jaque a la juventud. Es evidente que la balanza pondera hacia la repetición de moldes. Pero ojo, que esos personajes “moldes”, lejos de ser una masa dócil, y tras despertar de los ardores de la adolescencia se enfrentan –y se encuentran– con una violencia íntima que habrá de sacudirse mediante actos. El desafío será asumir una postura ética que enardezca la esencia de lo humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Término de la autoría del antropólogo y psicoanalista haitiano Willy Apollon. En el hipertexto referenciado se plantea en torno a los estragos que la cultura hace en lo inalienable del ser.

#AquíViveGente:carta abierta para bregar con el colonialismo académico “light”

 

 

 

Rima Brusi e Isar Godreau

Especial para En Rojo

Hace poco recibimos una invitación de última hora para colaborar con  un equipo  de académicos de EEUU interesados en obtener un “grant” para “explorar” y “visualizar” la institucionalización de un programa diseñado por ellos en los recintos de la Universidad de Puerto Rico. Su acercamiento, aunque interesante, no nos parecía particularmente apropiado para el contexto histórico y las necesidades de la isla, pero la metodología ya estaba planteada y la receta ordenada. ¿Qué querían,entonces?  “Consultoras” puertorriqueñas que, por mil pesos al año, les brindaran información para añadir a su propuesta, permiso para incluir nuestros nombres y expertise para darle más credibilidad a su proyecto, y nuestra disponibilidad para facilitarles el trabajo en la isla y reclutar estudiantes. 

 No son los únicos. Tampoco son malas personas. Son académicos que se identifican como solidarios, y son parte de un patrón que, en nuestros círculos, conocemos bien. Cansadas de explicar, una y otra vez, los problemas inherentes a su acercamiento al estudio de nuestro país, y con la ilusión de articular una respuesta constructiva que los invite a reflexionar, hemos escrito esta carta abierta para investigadores que, como ellos, quieren “ayudar” a Puerto Rico, pero desde un acercamiento y actitud desinformados que ilustran, y a la vez invisibilizan, dinámicas imperialistas. Para esta categoría de investigadores, y con la esperanza de que encuentren formas más efectivas de ayudar, va dirigida esta carta:

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Querido académico de una universidad estadounidense:

Apreciamos tu interés en visitar nuestro país–sus playas, campos, universidad y comunidades–para hacer investigación.  Pero fíjate: llevamos décadas bregando con este tipo de visitas e invitaciones, apoyando a investigadores basados en universidades norteñas con sus necesidades de hospedaje, transporte, comida y hasta traducción, contestando preguntas, acompañando y ofreciendo recomendaciones sobre a dónde ir, cómo vestir, con quién hablar, a dónde comer… Pero con demasiada frecuencia, estos  proyectos de investigación diseñados e implementados por académicos en EE.UU., aunque bien intencionados, refuerzan las mismas dinámicas coloniales que han llevado a Puerto Rico al punto difícil en que se encuentra ahora en ámbitos como vivienda, ambiente, salud y educación.

Queremos dejar algo claro: esta carta NO es para les aliades del norte que sí han establecido colaboraciones genuinas con  Puerto Rico y que le han ofrecido experiencias valiosas de investigación a estudiantes boricuas a través de los años, que sí los hay, y cuya solidaridad y colegialidad atesoramos. Tampoco es para los casos descarados y sin remedio de investigadores que prefieren no pensar en estas cosas y seguir tomando nuestras comunidades por asalto, agitando a medio mundo, extrayendo “datos”, asoleándose en nuestras playas con los “fondos externos” que nuestras universidades no están en posición de obtener para luego regresar al norte a publicar sus resultados y preparar nuevas propuestas mientras los boricuas de cuya situación y trabajo gratis se beneficiaron se quedan atrás, igual o peor. Esta carta abierta está dirigida a ustedes, los académicos “liberales” y, en principio, solidarios, que exprimen a Puerto Rico sin estar fully aware de lo que hacen. La escribimos para atender ese despiste persistente en un escrito  que les ayude a repensar sus proyectos y evitar repetir un patrón extractivista donde ustedes  lideran, controlan los fondos y “consultan” a expertos locales sin integrarlos de manera significativa y/o sin compensarlos adecuadamente.

Este patrón (llamémoslo colonialismo académico “light”) atraviesa múltiples disciplinas de investigación, refuerza desigualdades en lugar de atenderlas, y se repite una y otra vez. En Puerto Rico existe (y sobrevive a duras penas y contra toda suerte de obstáculos) mucho trabajo relevante y valioso, que las propuestas que ustedes escriben, con demasiada frecuencia, ignoran, citan selectivamente, o usan a modo de “token” para legitimar proyectos pensados y dirigidos desde fuera. Una y otra vez, vemos cómo iniciativas locales que podrían fortalecerse y servir como fuente de aprendizaje son eclipsadas por esfuerzos “nuevos” que no logran integrar el conocimiento puertorriqueño de manera significativa.

Esto del tokenismo no es una rabieta nuestra o un deseo poco elegante de protagonismo: es un problema real y una dinámica tan colonial como los elementos más visibles de nuestra condición política (elementos que, por cierto, muchos proyectos que ustedes identifican como “ciencia social” se las arreglan, de alguna manera, para ignorar.) El problema recurrente de la tokenización versus la inclusión significativa implica que en los proyectos y resultados que contribuyen a las carreras de ustedes (investigadores visitantes), los puertorriqueños quedan, con frecuencia, reducidos a una suerte de “Viernes” boricuas para los “Robinsons” Crusoe norteños: mencionados de pasada en “agradecimientos” y referencias; citados como “colaboradores intelectuales”  sin que sus aportaciones sean realmente incorporadas, su papel reducido a una consulta superficial en lugar de una participación genuina; o silenciados y al tiempo directa o indirectamente plagiados, su intelecto tratado como un dato más.

Las raíces históricas de este patrón están tan arraigadas y presentes como las de fenómenos que son coloniales de manera más material y visible: la Junta no electa que nos rige, la extracción descarada de los mal-llamados “inversionistas” multimillonarios que nos roban, los políticos que nos explotan, las empresas que guisan de los fondos destinados a nuestra salud y educación, los turistas y expats que suben el costo de vida y techo y que le plantan verjas a nuestras playas, y así. La diferencia (y el motivo de esta carta) es que en el caso de ustedes, los scholars, el cluelessness no tiene lugar ni excusa: you should know better. We want you to do better.

Los fondos federales y privados de investigación fluyen de manera desproporcionada hacia universidades en EE.UU., mientras los académicos e instituciones puertorriqueñas, que ya operan con recursos limitados, reciben poca o ninguna compensación por sus contribuciones. No hace mucho, uno de ustedes nos preguntó, sin ironía, que si esta es la situación, ¿por qué los investigadores puertorriqueños no allegan más fondos externos para sus proyectos? Bendito sea dioh, contestamos: Primero, que nuestros investigadores sí escriben propuestas, investigan con y sin ellas, y buscan beneficios concretos para nuestra gente a pesar de los  recursos siempre escasos y las vacas siempre flacas; segundo, que si no hacen más o no consiguen más chavos es justamente por el deterioro de nuestra universidad y de las estructuras necesarias para allegar fondos externos, incluyendo condiciones tan básicas como la electricidad. Los recortes que socavan la capacidad de nuestra universidad para poder competir por estos fondos no son un fenómeno aislado: son una de tantas transferencias de recursos colectivos al ámbito del lucro y lo privado. Por poner un ejemplo: el capitalismo colonial que le ha quitado la mitad del presupuesto a nuestra universidad pública le ha otorgado exenciones por esa misma cantidad a uno solo de nuevos proyectos de “desarrollo”, “Esencia”, diseñado para robarnos playa y sustento y que ni siquiera han empezado a construir.

Hagamos el siguiente ejercicio de empatía, a ver si pueden ponerse en nuestros zapatos por un instante: imagínense colonizados y oprimidos por un país que los invadió hace más de un siglo; que ustedes y sus colegas, amigos y familiares a diario andan repartiendo cuerpo, alma, energía e intelecto en múltiples frentes, todos ellos urgentes: defendiendo la costa, el derecho a la vivienda, las escuelas, la universidad, los derechos humanos, y tantas otras cosas bajo asedio, todos los días. Imagínense que al mismo tiempo que les quitan recursos en todas las esferas esenciales para la supervivencia,  les exigen cosas como “eficiencia”, “costo-efectividad” y “resiliencia”, términos que ahora significan, en esta colonia matria nuestra, no un uso apropiado de los recursos (esos, repetimos, nos los quitan vorazmente y a diario) sino nuestra resignación sonriente a la precariedad permanente.

Y ahora, todavía en nuestros zapatos: imaginen que, en ese contexto, investigadores (buena gente pero perennemente clueless) de “afuera”, en instituciones del mismo imperio que los ocupó y a diario los aplasta, los invitan a colaborar. ¡Colaborar, qué alegría! ¡Crear conocimiento, hacer cosas buenas por el país! Pero no, no exactamente: estos investigadores no les preguntan a ustedes cuáles son los temas más apremiantes de investigación, ni cuáles son las necesidades de colaboración. De alguna manera, las preguntas ya están formuladas y ustedes terminan sirviendo de guías, anfitriones, reclutadores, babysitters o traductores para los investigadores do-gooders que tienen fondos externos para visitar, pero no el lenguaje o las herramientas culturales para navegar el país sin ayuda. Así las cosas, ustedes terminan dedicándose a engorrosas gestiones administrativas de a pie, conectando a los visitantes con personas claves, y recomendándoles las mejores playas, las pocas que todavía los colonizadores no alcanzan a comprar del todo. Terminan regalando conocimiento intelectual y práctico obtenido con décadas de esfuerzo y sumándole, a su ya cargada agenda de vida en un país bajo asedio, el trabajo físico y emocional de una colaboración desigual.

Esperamos que el ejercicio anterior les permita ver con mayor claridad lo que nos pasa, y cómo a menudo la ilusión de “colaboración” se cuaja en estudios que generan fondos y publicaciones para los visitantes sin producir ningún impacto tangible para los habitantes o instituciones en Puerto Rico. Los vemos en “proyectos piloto” que ignoran o no fortalecen el trabajo ya existente y ampliamente “piloteado” en la isla; en subvenciones de gran escala donde los académicos locales quedan marginados mientras los PI de EE.UU. recogen datos y agradecen la colaboración; o en grants exploratorios donde investigadores y estudiantes locales—quienes lidian diariamente con las mismas condiciones de precariedad que los investigadores externos estudian y documentan—terminan ofreciendo trabajo emocional e intelectual gratuito.

Puerto Rico no es un sandbox para la imaginación colonial, es un país: #AquíViveGente.  No puede seguir siendo tratado como un laboratorio intelectual para académicos de EE.UU. Es una colonia que ha soportado décadas de crisis—política, económica y ambiental. La educación pública ha sido desmantelada sistemáticamente por el colonialismo y el capitalismo, con el impacto agravado por huracanes, terremotos y una pandemia. En este estado de emergencia permanente, los oportunistas del desastre—políticos, cabilderos y buitres financieros—se benefician, desviando fondos de las universidades públicas hacia instituciones privadas con fines de lucro, especulando con los cientos de escuelas cerradas (en su mayoría ilegalmente) después del huracán María, apropiándose de tierras costeras y privatizando servicios esenciales.

Ante esta realidad, los investigadores afiliados a universidades en EE.UU. no deben seguir operando bajo el mismo libreto colonial de viajar, “colaborar”, extraer, asolearse y regresar. Cualquier proyecto académico en Puerto Rico debe considerar el contexto sociopolítico y económico más amplio, incluyendo cómo la propia investigación académica corre el riesgo de replicar las estructuras de poder que han contribuido a la crisis en la educación pública.  Si estás dispuesto, estimado colega, a reconocer y evitar este tipo de colonialismo extractivista “light”, tu propuesta debe buscar beneficios directos y medibles para Puerto Rico, garantizar la participación significativa de académicos puertorriqueños como co-investigadores o personal senior desde el inicio, y estructurar preguntas, métodos, estructuras y presupuestos que reflejan esa prioridad. Así diseñado, tu proyecto será no sólo más justo, sino de mejor calidad, te lo aseguramos: se trata, como dicen a veces allá, de un win-win.

No decimos todo esto para “cancelarte”: escribimos esta carta en el espíritu constructivo de una herramienta para la conversación y colaboración genuinas. Para hacerla  aún más útil, te enlazamos al final un esfuerzo colectivo que, desde nuestra diáspora, presenta (en inglés) ejemplos, condiciones y recomendaciones para la estructuración de proyectos de manera ética. Te invitamos a acercarte a nuestra realidad con los ojos, el corazón y el intelecto verdaderamente abiertos. Tu simpatía nos simpatiza, pero no es suficiente.

Sinceramente- Rima Brusi e Isar Godreau

Nota de RB: desde la diáspora, quiero agradecer la solidaridad de muchos investigadores basados fuera de Puerto Rico, tales como los autores de las recomendaciones disponibles en el enlace, especialmente Adriana Garriga López, siempre dispuesta a pensar juntas sobre asuntos como éste.  https://converge.colorado.edu/working-groups/puerto-ricans-and-covid-19/

 

 

 

Con café no se brinda

 

 

 

  1. Descubro que en Puerto Rico hubo un funcionario que se llamó Sol Luis Descartes. Sol Luis fue Tesorero de Puerto Rico bajo la gobernación de Luis Muñoz Marín, luego activista por la estadidad. Su nombre, repito, era Sol Luis Descartes. Luis, el Rey Sol bajo la Francia monárquica. Descartes, el filósofo francés de la Ilustración.
  2. Luis Muñoz Marín planifica ir de viaje por las Islas Vírgenes. Con él va, entre otros, Luis Palés Matos. Ese viaje coincide con la visita de una delegación proveniente de la hermana República Dominicana, que venía a entregar una condecoración por parte del dictador Trujillo. La memoria de la masacre haitiana estaba recién fresca.
  3. Antes de irse de viaje, Muñoz Marín ordena a Sol Luis Descartes a recibir la comitiva dominicana con café y no con champagne. Remata con la siguiente frase: «Con café no se puede brindar». El cafě relega un evento político a lo privado, a lo íntimo, lo doméstico. El brindis es un evento público, y entre representantes de estado, el acuerdo de una fraternidad entre países. En la Antigüedad, brindar es volcar el contenido de una copa con la otra, así se aseguraba el destino común entre los participantes del brindis.
  4. Un sobrenombre para Trujillo era «Chapita». Luis Muñoz Marín describe esta situación como «un problema de hojalatería». Esta frase y la de «Con café no se puede brindar» tienen el sello ebrio, inconfundible de Palés Matos. ¿Cuánta influencia tuvo Palés sobre Muñoz en torno a su resistencia al avance del bloque industrial bajo Moscoso Muñoz, en una carta a Sánchez Vilella, le cuenta cómo le avergüenza que en el tramo de la Ponce de León haya más luces que el total de luces en la torre Eiffel. Esa carta es la base para lo que eventualmente se convirtió en «Operación Serenidad», una intentona fallida por la cual a través de medios culturales se buscaba sofrenar el avance impetuoso en la industrialización en PR. Para Heidegger, Serenidad es el regreso del ser a la tierra frente a su dispersión. El avance tecnológico en el SXX ha logrado una dispersión del ser. Para Heidegger, la mirada a la tierra es el regreso del ser a lo esencial que posibilita el surgimiento de la pregunta.
  5. Busqué, pero no encontré información sobre el encuentro de Sol Luis Descartes con la delegación trujillista. No vi reportes de prensa, no dudo que haya alguno. Me lo imagino. La sala de La Fortaleza. Descartes y la delegación dominicana sentados a la usanza de la visita doméstica, casual. Tazas de café, en la foto oficial la condecoración de Trujillo al gobierno muñocista se deja ver tímida, casi secreta, bajo un estrechón de manos, quizá. Mientras, Palés Matos y Muñoz Marín, los otros Luis, viajan borrachos por las Islas Vírgenes. La misma borrachera sin fin en esos fines de semana en que se reúnen los vates en la casa de Trujillo Alto. La borrachera celebra la salida galante a una situación comprometedora, y de ahí a una conversación intempestuosa y desconectada sobre cómo detener el avance del bloque de Moscoso. El poeta no fue expulsado de la República, porque no la había, mas su palabra no estuvo a la par de la ocasión. El susurro fue tardío. Palés susurra, y Muñoz repite: Serenidad.