El miedo es una cosa rara.
Cuando era niña, me decían que los monstruos vivían debajo de la cama, en los oscuros rincones de la casa, en los callejones sin luz. Me decían que tuviera cuidado con los desconocidos, con los hombres de mirada torcida, con los que hablaban en susurros. Pero crecí y descubrí que el mundo tenía otros miedos.
Ahora me dicen que el monstruo soy yo. Yo, que apenas ocupo espacio en este mundo. Yo, que camino con la cabeza gacha, contando los pasos hasta mi casa, memorizando las calles seguras y los lugares donde no debo entrar. Yo, que hablo despacio, con la voz medida, con la ropa pensada al detalle, con la sonrisa siempre lista, no para ser amable, sino para no parecer una amenaza.
Una amenaza. Esa es la palabra que usan. Dicen que somos un peligro. Para la moral, para la infancia, para la familia, para la sociedad entera.
Yo, que tuve que aprender mi propio nombre dos veces.
Yo, que cargo un documento que no siempre dice quién soy.
Yo, que rezo para que mi voz no me delate en un mal momento.
Yo, que he aprendido a callar en el tren cuando alguien me insulta. Yo, que evito los baños públicos porque sé lo que pasa en ellos.
Yo, que reviso la lista de asesinatos cada mes, cada semana, cada día, preguntándome cuándo me tocará a mí.
Porque dicen que nosotros somos los peligrosos.
Nosotros, los que morimos antes de tiempo.
Nosotros, los que buscamos trabajo y nos cierran la puerta.
Nosotros, los que nos despojan del nombre, del rostro, del derecho a ser.
La ironía es demasiado grande. Los que gobiernan hacen leyes para protegerse de nosotros, como si fuéramos ejércitos armados marchando hacia su palacio. Nos pintan como monstruos, como si en las noches saliéramos a devorar niños y no a escondernos en nuestras habitaciones, esperando que nadie nos toque la puerta con odio en la boca y violencia en las manos.
Los que gritan en las iglesias dicen que somos un pecado. Nosotros, que solo queremos vivir.
Los que salen en televisión dicen que somos un problema. Nosotros, que lo único que pedimos es existir.
Los que nos miran con asco dicen que no somos reales.
Nosotros, que sentimos, que amamos, que lloramos, que tememos.
Camino por la calle, con el miedo pegado a los huesos, con la sombra de la duda en cada esquina. Y pienso: Si realmente fuéramos monstruos, el mundo no nos mataría con tanta facilidad.
La Habana, Cuba-En su vigésimo quinta edición, el Festival Internacional del Habano de Cuba alcanzó este mes de febrero un hito significativo al recaudar más de 17,9 millones de euros (aproximadamente 18,6 millones de dólares), una suma que, como es habitual, será destinada íntegramente al sistema nacional de salud pública del país.
El evento de calibre mundial culminó con la tradicional subasta de humidores, que contó con la presencia del presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero Cruz, y en cuyo acto se recaudó la mencionada cifra.
La subasta incluyó diez humidores de marcas emblemáticas como Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Partagás, Hoyo de Monterrey y H. Upmann. El humidor conmemorativo por el quince aniversario de la Línea Behike de Cohiba fue el más destacado, alcanzando un precio de 4,6 millones de euros y estableciendo un nuevo récord en estas pujas.
La importancia de esta recaudación es notable, ya que representa una inyección significativa de recursos para el sistema de salud cubano, lo que permitirá a la isla la adquisición de insumos médicos, mejora de infraestructuras hospitalarias y el fortalecimiento de programas sanitarios esenciales.
Desde su creación en 1994, el Festival del Habano se ha consolidado como un evento de relevancia internacional, atrayendo a productores, empresarios, distribuidores y aficionados de más de 110 países. A esta edición asistieron alrededor de 3,300 personas, lo que refleja el interés global por los puros premium cubanos.
La celebración de este festival no solo promueve la cultura y tradición del tabaco en Cuba, sino que también tiene un impacto económico significativo. Habanos S.A., la empresa mixta encargada de la comercialización de estos productos, reportó ventas récord en 2024 de $827 millones, lo que representa un incremento del 16% respecto al año anterior.
Hoy por hoy, los principales mercados para el tabaco cubano se encuentran en China, España, Suiza, Gran Bretaña y Alemania.
La relación entre el Festival del Habano y el sistema de salud cubano es profunda y simbiótica. Las recaudaciones obtenidas en las subastas de humidores durante el festival se destinan íntegramente al Ministerio de Salud Pública de Cuba. Esta práctica ha permitido financiar programas sociales, mejorar infraestructuras médicas y garantizar la adquisición de equipos e insumos necesarios para la atención sanitaria.
El aporte de más de 17,9 millones de euros en esta edición es especialmente relevante en el contexto actual de crisis económica de Cuba, donde la obtención de divisas es crucial para mantener y mejorar los servicios públicos esenciales.
Pero más allá de su contribución financiera, el Festival del Habano tiene también un impacto sociocultural significativo. El evento celebra la rica tradición tabacalera de Cuba, destacando la labor de los productores, torcedores y todos aquellos involucrados en la cadena de producción del habano. Además, el festival sirve como plataforma para fortalecer relaciones comerciales, promover el turismo y posicionar a Cuba como líder en la industria del tabaco de lujo.
La presencia de figuras internacionales y la cobertura mediática global del festival también contribuyen a la promoción de la cultura cubana y sus productos emblemáticos, generando un efecto multiplicador en otros sectores económicos, como el turismo y la gastronomía.
El internacionalismo y la solidaridad con otros pueblos en lucha son una tradición gloriosa y un principio que enarbolamos con la cabeza bien alta. Fidel Castro y la Revolución Cubana marcan un hito en la práctica consecuente en la acción comprometida de la solidaridad internacional.
Al Comandante Manuel Piñeiro Losada, estrecho colaborador de Fidel, también conocido como “Barbarroja”, de quien por estos días se cumplen 27 años de su desaparición física y 92 de su natalicio, le correspondió el honor y el reto de establecer parte de las estructuras encargadas de implementar esos principios y la ejecución de las orientaciones del Comandante en Jefe.
Piñeiro, Comandante de la Sierra, combatiente del Segundo Frente Oriental y fundador de los órganos de seguridad del Ministerio del Interior, fue uno de los principales impulsores durante más de tres décadas de la acción solidaria internacionalista de Cuba con las fuerzas populares de nuestra región, de África y más allá, acorde con las necesidades y el desarrollo del movimiento revolucionario de su época.
En el concepto de “Revolución” de Fidel, de profundos contenidos políticos y éticos, junto a aquello de que Revolución es sentido del momento histórico, concluye diciendo enfáticamente: “Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base – dice – de nuestro patriotismo, de nuestro socialismo y nuestro INTERNACIONALISMO”.
Solidaridad, cooperación, fraternidad no son para Fidel ni para Cuba solo principios éticos, son también parte de nuestros principios políticos, y conceptos estratégicos que tienen que ver con una visión de futuro de la hermandad y la soberanía de los pueblos.
Internacionalismo no ha sido solo con la maravillosa y ejemplar presencia y la sostenida ayuda de técnicos, médicos y educadores de nuestro país quienes, desde hace décadas, ejercen su labor y salvan vidas en los lugares más recónditos. Como dijera Frei Betto, ese internacionalismo logra su consistencia gracias al capital simbólico acumulado por la heroica historia de este país y enriquecido, de modo ejemplar, por la Revolución.
Momentos cruciales de esa historia fueron aquellos en los cuales el imperio y las dictaduras en América Latina reprimían, usaban la tortura, el asesinato y producían desapariciones masivas. La grandeza de nuestra revolución, y el concepto mismo de solidaridad, alcanzaron entonces nuevos hitos cuando nuestra cooperación también se manifestó en decidida ayuda para la lucha a los revolucionarios en nuestros países hermanos. Fue en momentos en que debían enfrentar gobiernos represivos que recibían del imperialismo abundante ayuda militar y de todo tipo.
Las acciones de solidaridad del joven Fidel Castro con Puerto Rico desde sus días universitarios, su papel durante el Bogotazo, sus empeños contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana, devinieron parte de un creciente sentido en Fidel, y en sus colaboradores, del carácter continental de la lucha para la verdadera y segunda independencia de la América Nuestra.
Buena porción, sino una parte fundamental de la compenetración entre Fidel y el Che en su primera y larga conversación el día en que se conocieron en México, fue esa visión compartida sobre la necesidad de la unidad y solidaridad entre los revolucionarios latinoamericanos, en pro de la integración y para enfrentar unidos al gigante norteño de las Siete Leguas.
Ante ello, desde fechas tempranas, la dirección de la Revolución y en particular su líder indiscutible, de manera natural, denunciaron el carácter antipopular y represivo de varias de esas dictaduras, así como la injerencia yanqui contra los pueblos.
Cuando un pueblo, o varios, se encuentran en situaciones sociales y políticas insoportables y extremas, bajo la opresión de regímenes represivos y entreguistas, cuando se le cierran todos los caminos, cuando se les está masacrando, esos pueblos, sus fuerzas más preclaras y decididas, las más de las veces y con todo derecho, se rebelan, luchan por la libertad y la justicia social.
El propio Fidel Castro en su alegato durante el juicio del Moncada conocido como “La Historia me Absolverá” decía “el derecho a la insurrección contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido desde la más lejana antigüedad hasta el presente por hombres de todas las doctrinas”. Luego de citar a varios de esos pensadores, Fidel cita de la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776 y de la Declaración francesa de Derechos del Hombre el principio de que “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes”.
Y en su discurso en la Plaza, días después del golpe militar en Chile, Fidel expresa: “Los problemas de la lucha antiimperialista, los problemas que afectan al movimiento revolucionario, los problemas que afectan a la humanidad, nos incumben, nos interesan y nos corresponden a todos los hombres revolucionarios y progresistas del mundo”
Esos principios y esa noción del derecho a la lucha contra la opresión, así como nuestras tradiciones combativas informan nuestros principios internacionalistas y nuestra entrega a la práctica solidaria. Con esos conceptos y bajo la guía de Fidel se estableció todo un sistema de política exterior y solidaridad.
PIÑEIRO, ESTRECHO Y FIEL COLABORADOR DE FIDEL CASTRO
Manuel Piñeiro Losada, era un hombre como pintado para esas misiones, que le venían como anillo al dedo: creativo, flexible dentro de los principios y completamente anti dogmático, con gran olfato político y capacidades de dirección, además de culto, carismático y fidelista ciento por ciento.
Siguiendo las directivas de la máxima dirección política de nuestro país, se logró mantener y desarrollar un amplio marco de estrechas relaciones e intercambios con muchos revolucionarios, personas honestas, personalidades religiosas y otros muchos. En función de la solidaridad se trabajó táctica y estratégicamente, y de manera diferenciada, con todo el espectro político, es decir, con los partidos y organizaciones de la derecha, del centro y de la izquierda, siempre desde una posición clasista y de principios.
Asimismo, entidades ejecutoras especializadas como, entre otras, el Dpto. Técnico y la Dirección de Liberación Nacional del Ministerio del Interior y el Departamento América, algunas dirigidas por Piñeiro y éste bajo estrechas orientaciones de Fidel, siempre trataron, como una prioridad, de ayudar a la unidad política de esos movimientos, pero en un marco de respeto a su identidad y conceptos. A la par con las luchas de los pueblos por la justicia y contra la represión, en la región bullían las simpatías con la Cuba asediada e inhiesta. De manera natural se desarrolló una dinámica de mutua solidaridad.
Cabría subrayar que la política internacionalista de Cuba no conoció de sectarismos, de ideologismos pequeños o visiones cortoplacistas.
La línea trazada por la dirección de la Revolución Cubana fue tratar de limar las asperezas, no meternos en sus problemas internos y, cuando se nos requería, dar consejos o transmitir experiencias que favorecieran su unidad. Nunca se imponía ningún criterio ni se condicionaba nada. Era una labor muy delicada y compleja, que se desarrolló con un altísimo grado de profesionalidad.
La Revolución no quedó, ni podía quedar, de brazos cruzados ante la situación de opresión en varios países de Nuestra América y la lucha desigual que libraban nuestros pueblos hermanos. Desde que se ubicara al frente de las tropas asentadas en la Fortaleza de la Cabaña, el Che, quien también mantuvo siempre estrechas relaciones con Barbarroja, fue parte de un temprano diálogo con revolucionarios latinoamericanos que nos visitaban.
Al propio tiempo, la dirección de la Revolución siempre partió del concepto claro de que, como afirmara Fidel “… la revolución no se puede importar ni exportar; un Estado socialista no se puede fundar por inseminación artificial o simple trasplante de embriones. La revolución necesita las condiciones propicias para ello en el seno de la propia sociedad, y solo cada pueblo puede ser su propio creador.”
Decía Fidel en 1962: «En muchos países de América Latina la revolución es hoy inevitable. Ese hecho no lo determina la voluntad de nadie; está determinado por las espantosas condiciones de explotación en que vive el hombre americano, el desarrollo de la conciencia revolucionaria de las masas, la crisis mundial del imperialismo y el movimiento universal de lucha de los pueblos subyugados”.
Para Piñeiro como para Fidel, estaba muy claro el camino que se debía emprender para cambiar el rostro de miseria y despojo que lucía y aún luce la región. Lograr la unidad y la integración era fundamental en su visión estratégica y daban continuidad a los planteamientos de los próceres de la independencia latinoamericana. Esa unidad e integración son hoy la gran tarea pendiente.
EL IMPERIALISMO NO HA NECESITADO NUNCA DE PRETEXTOS PARA PERPETRAR SUS FECHORÍAS
Después de las guerras de independencia y, hasta ahora, se ha impuesto el neocolonialismo que se mantiene, principalmente, a través de varios gobiernos tutelados que responden a los intereses del imperialismo.
En ese contexto y en las primeras décadas después del triunfo de 1959, la máxima dirección de la Revolución en algunos casos respondió positivamente y de forma excepcional a las solicitudes de ayuda de probadas agrupaciones de revolucionarios latinoamericanos y de otras regiones.
Sobre esas bases, de conjunto con nuestras organizaciones sociales, el ICAP, con nuestros diplomáticos, se concretaron acciones que iban desde apoyo moral, interlocución y traspaso de experiencias, utilización de las tribunas internacionales, diálogo con personalices religiosas y del ámbito cultural, foros y otros medios para concitar apoyo y solidaridad y denunciar injusticias y acciones represivas.
Varias vertientes de internacionalismo político se llevaron a cabo por muy distintas organizaciones sociales cubanas, y algunas acciones de carácter operativo requirieron del trabajo discreto y sacrificado de compañeros de diversos cuerpos e instituciones especializados, como los dirigidos por el Comandante Piñeiro.
Hoy la situación es otra; aunque es realmente preocupante el desparpajo con que muchas oligarquías están violentando los pocos mecanismos de la democracia formal que las clases opresoras antes propugnaban y manipulaban. Esa seudo democracia hace rato ha dejado de ser representativa. Distorsiones judiciales y con los medios de desinformación toman la palestra. El gobierno yanqui sigue entrenando las fuerzas represivas latinoamericanas; suministrando recursos materiales y de inteligencia, e imponiendo su presencia a través de numerosas bases y puestos militares.
Las oligarquías y el imperialismo recurren a los golpes parlamentarios, al contubernio de la OEA, o a los más burdos engaños contra los pueblos, al asesinato físico o mediático de los líderes populares o a su inhabilitación, a la instrumentación de los aparatos judiciales, el llamado lawfare, a las fakenews: el uso masivo y sistemático de noticias falsas y las manipulaciones de todo tipo.
Cierran por todas las vías los caminos al cambio y a la soberanía de nuestros países.
Patria es Humanidad. Para Fidel el patriotismo y el internacionalismo están estrechamente integrados. Para nuestro líder histórico, en sus palabras, ser internacionalistas «es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo».
Era y es una concepción estratégica, política, no oportunista ni táctica ni defensiva; está basada en principios, y en una noción estratégica y clasista de la lucha contra el imperialismo y por un mundo mejor, independiente de las circunstancias de acoso en que se encontrara Cuba.
El 5 de agosto de 1972 al pronunciar un discurso en el acto de jerarquización de combatientes de la Dirección General de Liberación Nacional del MININT, Piñeiro expresó:
“Nuestro problema y ustedes lo saben muy bien – no se reduce a luchar con un criterio egoísta por la seguridad de Cuba. Somos comunistas, somos internacionalistas. Nuestra bandera es la bandera de la solidaridad entre los pueblos. Nuestra causa sólo concluirá con la derrota definitiva del imperialismo y con la plena liberación de los pueblos oprimidos, muy especialmente de aquellos que están unidos a nosotros, por los lazos de la geografía, la cultura, la historia y la sangre”
Fidel, en “Una Introducción Necesaria” a la primera publicación del Diario del Che en Bolivia, decía: “… el imperialismo no ha necesitado nunca de pretextos para perpetrar sus fechorías… La solidaridad con el movimiento revolucionario puede ser tomada como pretexto, pero nunca será la causa de las agresiones yanquis.
Para la Cuba revolucionaria la lucha de cualquier pueblo del planeta que enfrenta al imperialismo, es parte de la lucha de Cuba. Hay todo un legado vivo de Barbarroja, del comandante Manuel Piñeiro, como un ejecutor hábil y certero de esa política y esos conceptos fidelistas y guevarianos que él enriqueció y compartió plenamente.
Después de haber pasado casi tres semanas siguiendo el intercambio de rehenes israelíes y palestinos entre Jerusalén y Tel Aviv con un equipo español de televisión, me adentré en la Cisjordania ocupada por mi cuenta, usando el transporte público palestino y olvidándome de las noticias de cada día.
RAMALA, poco más de 40.000 habitantes. Primer día del ramadán 2025.
La capital de Palestina en la práctica es Ramala, aunque jurídicamente sea Jerusalén Este. Tras una media hora de trayecto por donde a cada poco se ven muros y torretas a un lado y otro de la carretera para separar a los palestinos de los asentamientos ilegales israelíes, poco antes de entrar en el término territorial de Ramala, grandes carteles de fondo rojo y letras blancas en hebreo, árabe e inglés advierten: está usted entrando en una carretera que se dirige a una villa palestina que puede ser peligrosa para ciudadanos israelíes.
Después de un control en el que el autobús de la línea 231 pasa sin mayores problemas, se empiezan a observar cada vez más vehículos con matrículas blancas. Los autos con matrículas amarillas son los israelíes, que pueden moverse por todo el territorio. Los automóviles con matrículas blancas sólo pueden circular dentro de los cercados, amenazados y menguados terrenos palestinos.
Muchos hombres palestinos llevan en una mano el misbaha (rosario árabe) y cuando todavía no me he dado cuenta de que ninguno está fumando me enciendo un cigarrillo, ignorando que durante el tiempo de ayuno en el ramadán tampoco se puede fumar.Desde un carro un señor me ve y me dice en inglés, amablemente y comprensivo, sonriendo: estamos en ramadán, amigo mío. Descapullé el cigarrillo y me lo guardé para el iftar (la cena que rompe el ayuno de cada día). Allí donde fueres, haz lo que vieres, pensé.
Lo primero que voy a visitar en Ramala es el mausoleo de Yasir Arafat, donde está enterrado el primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina y que cuenta con un museo donde se repasa la lucha del pueblo palestino. En la entrada veo por primera vez soldados palestinos. Están protegiendo el recinto. El recorrido del museo concluye con una visita a las estancias donde Arafat pasó 34 meses asediado por los sionistas: se pueden ver dos oficinas, la de antes del asedio y la del encierro, la habitación del presidente y las de los guardaespaldas, con las ventanas tapadas con barriles llenos de arena, una humilde cocina y objetos personales como ropa, material de oficina y armas. Arafat fue evacuado en un helicóptero francés para recibir atención médica en Europa el 29 de octubre de 2004. El presidente murió 13 días después de dejar Palestina en un hospital de las afueras de París.Los puestos y tiendas de las calles del centro de la ciudad están atestados de gente comprando y comerciantes pregonando sus mercancías.
Me encuentro con Zahran Jaghab en el pequeño museo de la historia palestina que ha establecido en una casa histórica de Ramala perteneciente a su familia. Zahran es uno de los pocos palestinos cristianos que quedan en la ciudad y antes que nada, me hace romper el ayuno con un té y galletitas. Allí dónde fueres haz lo que vieres.
Me explica que antes del Siglo VII, cuando nació el islamismo, los cristianos representaban el 80 por ciento de la población en Belén, donde nació Jesús, que en Ramala antes del COVID suponían el 20 porciento de los habitantes, pero que ahora las estadísticas dicen que tras el 7 de octubre son un uno porciento. Él cree que todavía son menos, alrededor del 0,5 por ciento, y que en Gaza es todavía peor, que en toda palestina los cristianos que pudieron irse, vendieron todo y se fueron, y que otros muchos murieron en los bombardeos en la franja gazatí.
“En unos pocos años no quedará un solo palestino cristiano en Tierra Santa”, lamenta. Explica que no solo se trata del colonialismo israelí: los cristianos ahora se casan tarde y tienen pocos hijos, han recibido una buena educación y son profesionales que buscan mejores oportunidades de vida en el extranjero.
Lo que sí ha roto el colonialismo sionista ha sido también la cohesión social de los palestinos de distintas religiones: antes convivían en paz, como hermanos, incluso judíos palestinos, musulmanes, cristianos, drusos, armenios, “todos vivían como palestinos. Tenemos una cultura árabe palestina, nuestra cultura es la misma. Y como cristianos, también tenemos mucho de la cultura islámica”.
“Sin embargo ahora, se ha manipulado la religión para conseguir fines políticos. Se usa la religión para causar problemas, pero esa no es la verdadera religión”, defiende Zahran.
Asegura que “los verdaderos, los verdaderos árabes, en realidad eran cristianos, no musulmanes”; que estudios israelíes han comprobado que el 80 por ciento de los árabes palestinos tienen ADN semita, mientras que “los judíos que viven en los territorios ocupados tienen otro linaje si se revisa su ADN”.
Para salir de Ramala en el autobús 231 la situación en el control militar israelí es diferente a la de entrada. Tenemos que bajar todos los pasajeros, la mayoría mujeres palestinas. Mi teléfono no funciona, todas las aplicaciones y redes sociales quedan en espera. Atravesamos varios tornos del suelo al techo. Soy el último de la fila. Delante de mí va una mujer mayor que se queda atascada en uno de los tornos. Perdemos unos cuantos minutos hasta que vuelven a abrir el torno. Ya me habían avisado de que los soldados israelíes hacen todo lo que pueden solo por joder a los que salen de territorio palestino, pero estoy a punto de entrar en pánico pesar de haber sido alertado. Tengo que entregar mi pasaporte a un soldado. Me mira, mira la foto del documento de viaje. Hace gestos como si no me reconociera en la foto. Se da la vuelta a enseñar mi visado a otros soldados. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para controlar mis esfínteres. Finalmente, el joven soldado israelí me devuelve el pasaporte y me deja pasar poniendo cara de asco. Corro por el estacionamiento del control al otro lado del muro buscando mi autobús. Encuentro otro diferente, pero también de la línea 231 a Jerusalén. Me dejan subir. Regreso al hotel temblando.
BELÉN, unos 30.000 habitantes. Segundo día del ramadán 2025.
Los taxistas y comerciantes de Belén están desesperados por la ausencia de turistas desde el 7 de octubre. La mayoría de los hoteles han cerrado. No hay donde hospedarse en Belén con un presupuesto limitado como el mío.Busco a un amigo palestino, que había conocido en una visita anterior, me hizo de guía en la Iglesia de la Natividad y con el que había mantenido contacto casi a diario; para entrevistarlo. Quiere aparece en esta crónica con el seudónimo de Mike, que fue el primer nombre que le vino a la cabeza cuando comencé a grabar la entrevista.
Lo encuentro abriendo su tienda. Mike cuelga y coloca trajes, alfombras, kufiyas, juegos de té de metal y tableros de ajedrez nacarados frente a su comercio de recuerdos de Belén con toda la parsimonia del mundo. No tiene prisa. No hay turistas. También vende alfarería palestina, rosarios de madera de olivo, bolsos de piel y bolsas de tela, camisetas, tazas, bisutería, postales e imanes para la nevera. En muchos artículos están estampados los famosos grafitis de Banksy.Comienzo a grabar y le pido que se presente. Mike comienza a hablar como si lo estuvieran entrevistando para un programa de radio, saludando a los oyentes.
Habla con voz cándida y serena, tomándose tiempo para buscar las palabras como cuando colgaba los artículos en la fachada de su tienda. A continuación, transcribo, prácticamente íntegra, la primera parte de la entrevista:“Buenos días, mi nombre es Mike. Nací y crecí en la ciudad de Belén. Y, como saben, la ciudad de Belén está bajo control palestino. Todos los que viven aquí en Belén son palestinos: árabes, cristianos y musulmanes, y todos hemos vivido juntos en un pueblo muy pacífico durante cientos de años y, de hecho, incluso antes de eso también había judíos árabes en Belén.
“Ya no, debido a la situación política y lo que realmente está sucediendo. Me encantaría contarles un poco sobre la ciudad de Belén. Es una ciudad religiosa porque Jesús nació aquí y aquí en Belén tenemos un sitio bíblico muy, muy famoso llamado la Iglesia de la Natividad, entre muchos otros sitios, pero la Iglesia de la Natividad es uno de los sitios más famosos porque en ella se encuentra el lugar de nacimiento de Jesús. Dentro de ella tenemos el lugar del pesebre.
“Y dado que tenemos todos estos sitios bíblicos en la ciudad de Belén, recibíamos muchas peregrinaciones de todo el mundo interesadas en visitarla, lo que significa que más del 85 por ciento de los ingresos de la ciudad provienen del turismo.
“Así que si los turistas vienen a la ciudad, la gente sigue viviendo, gana algo de dinero y sigue adelante, pero si no vienen, significa que nadie tendrá la oportunidad de seguir viviendo o de ganar dinero.“Aquí hay muchos hoteles, muchos restaurantes, muchas tiendas de souvenirs y muchas fábricas que producen regalos para todos los turistas de todo el mundo.
“Pero en estos días estamos viviendo los tiempos más difíciles para nosotros, la gente de la ciudad de Belén, porque no hay turistas desde el 7 de octubre. Nadie ha venido aquí porque todos tienen miedo de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
“Sin embargo, la ciudad de Belén es una de las ciudades más seguras del mundo. Oramos por la paz, oramos por la justicia para que esta guerra termine.
“Creo que esto es un gran juego político en el que se usa la religión para ganar más dinero y controlar todo el país. Pero, ¿qué podemos hacer? Solo podemos orar y esperar que esta guerra termine y que podamos tener la oportunidad de recibir turistas nuevamente en la ciudad de Belén.
“Y ni siquiera solo por la guerra, ya antes de que comenzara también sufríamos.
“¿Por qué? Porque nosotros, como palestinos en la ciudad de Belén, cristianos y musulmanes, no tenemos derecho a recibir turistas desde nuestro propio aeropuerto porque no tenemos aeropuerto.
“Más del 99 por ciento de los turistas llegan a través de Israel y este es uno de los mayores problemas que enfrentamos. La mayoría de los turistas pasan su tiempo en la parte israelí, lo cual está bien para nosotros, pero nos encantaría que también se quedaran al menos la mitad de su tiempo en esta parte, la parte palestina, para que puedan gastar algo de dinero aquí, no solo allá. Cuando hablo de hoteles, hay muchas familias que dependen de ellos, muchos trabajadores que viven gracias a los hoteles, lavanderías, comida, limpieza…
“Muchas personas trabajan en los hoteles y realmente tenemos muy buenos hoteles aquí en la ciudad, incluso hoteles de cinco estrellas.
“Pero como les dije, la mayoría de los turistas se quedan del otro lado y gastan su dinero allá. Nos encantaría pedirles que se quedaran también en Belén al menos la mitad del tiempo.“¿Saben?, la vida no es solo dinero, pero todo está relacionado. Y, por supuesto, el dinero es algo importante para que todos puedan seguir viviendo en este mundo”.
Mike no puede salir de Jerusalén porque en este momento no tiene el permiso oportuno. Le pregunto cuáles son los requisitos para obtener el permiso, pero entonces le suena el teléfono. Se disculpa y me informa de que tiene que salir un momento. Solo serán 10 minutos, me asegura. Me pide que me siente en una silla en la calle para que intente vender algo si pasa algún turista, no sé si en serio o en broma. Me deja esperando casi una hora, pero no me importa. Juego con los hijos de un comerciante vecino que me toman una foto como si fuera el dueño de la tienda. Otros comerciantes que pasan me miran un segundo extrañados pero en seguida sonríen. Nadie me pregunta qué estoy haciendo allí. Empiezo a fantasear con el ser el dueño del negocio. Mike es un tipo muy conocido y querido en el barrio.Cuando regresa, vuelve a disculparse y con la misma calma que hace todo se sienta a mi lado en un escalón, dejándome el privilegio de seguir sentado en la silla del dueño. Vuelvo a prender la grabadora y le pregunto por el permiso para salir de la ciudad. Él sigue hablando a sus oyentes:
“Como les dije, la ciudad de Belén está bajo control palestino, y todos los que viven aquí no pueden ir a la parte israelí. Con «parte israelí» me refiero, por ejemplo, a la ciudad de Jerusalén, que está bajo control israelí.
“Y ahora, en estos días, hay una frontera. Hay un muro entre la frontera palestina e israelí. Todos los que viven en la ciudad de Belén no pueden ir a la ciudad de Jerusalén ni a la parte israelí a menos que tengan un permiso israelí.
“Hay muchas maneras diferentes de obtener un permiso para cruzar al otro lado. La forma más fácil es conseguir un permiso por razones laborales. Y si quieres obtener ese tipo de permiso, debes tener más de 25 años, estar casado, y presentar pruebas de que vas a trabajar en una empresa de construcción. Luego, si tu perfil político está limpio, te darán el permiso, pero cuesta 2.500 shékeles al mes, lo que equivale a 800 dólares estadounidenses al mes por ese tipo de permiso. Y si tienes suerte y logras obtener ese permiso, hay horarios específicos en los que debes entrar y salir el mismo día. No puedes dormir allí. Tampoco puedes conducir tu propio coche allí. Solo puedes usar el transporte público israelí.
“Esta es una de las formas más fáciles de obtener un permiso para cruzar al otro lado. Y sí, hoy en día hay muchas familias que están separadas unas de otras. No pueden visitarse debido al muro. Ese muro fue construido en el año 2002 alrededor de toda Cisjordania. Sí, y mide 12 metros de altura, más alto que el Muro de Berlín. Sí, eso es todo”.
Me mira con una profunda tristeza. Le pregunto si es que no quiere seguir con la entrevista, si no quiere añadir nada más. “Mejor no”, me contesta bajando la cabeza y clavando los ojos en el suelo.
HEBRÓN, un cuarto de millón de habitantes, la mitad que hace 20 años. Tercer día del ramadán.
Fotos reproducidas del FB del autor
En Belén tomo un taxi compartido de siete plazas para viajar a Hebrón, por 11 shekels, unos tres dólares. Los autobuses y el pan son lo único económico en la Palestina ocupada, donde a pesar de la pobreza todo suele costar al mismo precio que en una ciudad cara occidental.
Las distintas plataformas de GPS no marcan las carreteras por donde vamos a transitar. Google Maps solo me señala una ruta para llegar caminando en ocho horas y media. Para arrancar hay que esperar a que se hayan ocupado las siete plazas, lo que sucede en menos de diez minutos. Los taxis amarillos tienen matrícula verde.
Cuando vamos saliendo de Belén, el conductor se asegura de que todos los pasajeros nos abrochemos los cinturones de seguridad. Cualquier excusa es buena para meterse en problemas con los soldados israelíes en los habituales “check points” improvisados o regulares. Dos de los pasajeros son un niño con la boca verde gritando porque está rabiando de dolor. Supongo que viajan a Hebrón para ver al dentista u otro médico. Nadie se queja.
A mitad de camino vemos un asentamiento ilegal muy cerca de la carretera y en una intersección, en territorio palestino, ondean banderas israelíes. A la derecha, en una parada de autobús, una docena de colonos con sus armas largas esperan una guagua. Nuestro conductor parece ponerse nervioso. Parece maldecir bajito. Tenemos el semáforo en verde pero no podemos avanzar porque dos soldados nos hacen señas moviendo sus metralletas. Inspeccionan el vehículo buscando cualquier excusa para hacernos regresar o simplemente por molestar. Uno señala una luz del taxi. Nuestro conductor mueve los controles de las luces hasta dejarlos en una posición agradable a los soldados. Continuamos nuestro camino.La carretera por la que vamos sigue sin aparecer en Maps. A mi me duele la cabeza porque el niño no ha parado de gritar desde que salimos de Belén. La madre lo mece y trata de calmarlo con cariñosos chasquidos de la lengua y palabras que suenan amorosas. El conductor trata de calmarlo también, sin rudeza.
Vamos cruzando sin problemas los controles aleatorios que salpican una ruta en la que si no hay muros, se pueden ver olivares en terrazas en las que se dedican las esquinas a viñedos. Bajo las parras peladas pacen rebaños de ovejas.
En los sitios elevados se pueden ver los nuevos asentamientos ilegales, que comienzan a establecerse en lo más alto de las colinas y montañas y van descendiendo hasta que comienzan a rodearse de toscos muros de piedra antes de que el gobierno de Israel levante las barreras oficiales.
En Hebrón, buscando hospedaje para pasar la noche, doy con un hostal que tiene el encanto de una casa de okupas donde se alojan activistas palestinos, estadounidenses y canadienses, actualmente, pero que recibe voluntarios propalestinos de todo el mundo. Varios de los extranjeros han estado arrestados, cuentan historias de terror en sus encuentros con los israelíes y muestran un apasionado amor por el pueblo palestino. Algunos de ellos se han convertido al islam o están en proceso.También se hospeda un señor de Jerusalén, Aboo Osama, al que le dicen Abusama, que hace siete meses llegó a Hebrón a realizar un trabajo por unos días y ahora no puede regresar con su familia. El amigo que me llevó al hostal, Adel, palestino nacido en Hebrón, me guió por la ciudad vieja para mostrarme como los colonos se habían apropiado de calles en pleno casco histórico. Los comerciantes palestinos han tenido que instalar verjas de hierro cubriendo algunas calles porque los colonos les tiran piedras y basura desde las ventanas de las casas ocupadas. Adel me enseña dónde, tras un muro con concertinas, Israel ha construido una escuela sobre otra palestina, y los candados que los soldados ponen en las puertas de las tiendas aledañas para que los comerciantes nativos no las puedan abrir.
Los palestinos tienen que soportar el suplicio de pasar por controles para ir a rezar a la mesquita o incluso para regresar a sus casas después de ir al mercado.
“Sí, como te dije, es una de las políticas israelíes para mantener a los palestinos en lucha constante, para ponernos en una situación cada vez más difícil, estamos peor económicamente y todos los días soportando abusos de los soldados y los colonos. Quieren que nos vayamos y quedarse todo para ellos”, lamenta Abdel.
Aboo nos cocinó a los huéspedes del Friend Hostel, en la que todos se siente como parte de una familia, una deliciosa maqdula para romper el ayuno del día, tan rica como el arroz con pollo y pimientos rojos que hacía mi madre. Pero con coliflor en lugar de pimientos. Después de una maravillosa cena palestina compartida, se va la luz en todo Hebrón, comienzan a escucharse explosiones y helicópteros militares sobrevuelan la ciudad.
Ya con todos los premios de cine repartidos, hago un escogido de filmes hermosos y conmovedores que pude ver, algunos en salas de cine, pero la mayoría en plataformas, en el 2024 y principios de este año. Lo bueno de los múltiples festivales y luego nominaciones y premiaciones es que nos enteramos de un cine pequeño o grande (en términos de presupuesto o tema propuesto) que tiene o no la maquinaria de publicidad que suele acompañar las grandes producciones. Interesantemente, de los ocho filmes incluidos, cinco son de mujeres directoras de una variedad de nacionalidades. He podido comentar algunos de los filmes, en cuyo caso cito de esas críticas, y los otros escribo breves comentarios de su belleza y acierto. Tengo que añadir mi regocijo por el Oscar sorpresivamente otorgado a No Other Land del colectivo palestino-israelí de los activistas Yuval Abraham, Basel Adra y Hamdan Ballal que aprovecharon su tiempo en el escenario para denunciar la guerra existente, los intentos del ejército israelí de aniquilar una población y nunca pensar en traer paz y armonía a la región. En IMDB hay una excelente entrevista a los directores.
El comensal (España; Ángeles González Sinde)
Dos tiempos, dos historias, un lugar y situación política compartida de experiencias dolorosas que nunca se borran. Todo esto contenido en una mesa con el comensal ausente, pero nunca olvidado. El presente es 2011 y el pasado 1977. Un filme muy hermoso y doloroso donde la violencia política se iguala a la destrucción del cuerpo por una enfermedad.
La infiltrada (España; Arantxa Echevarría)
En este excelente thriller de acción y temática política que se desarrolla a finales de la década de 1990, una vez establecida la historia pasada y presente de Arantxa/Aranzazu Berradre Marín, nos lanzamos con ella en una aventura que le puede costar la vida en cualquier momento.
We Live in Time (Irlanda; John Crowley)
En este filme, el tiempo se mide por entradas cortas en varias etapas de las vidas de Almut y Tobias, tanto aparte como juntos, tanto marcadxs por situaciones difíciles como momentos tan llenos de felicidad que parece que nada puede dañarlos. Es un romance como los que disfrutamos ver y participar entre carcajadas, lagrimas y muchas sonrisas.
Small Things Like These (Bélgica/Irlanda; Tim Mielants)
Este intenso filme carece, a propósito, de la luz que prevalece en We Live in Time. La historia se desarrolla en 1985, semanas antes de la Navidad, en un pueblito irlandés en el condado de Wexford. Estos detalles son importantes porque su pequeñez hace que todos se conozcan, se ayuden, no se olviden de rencillas entre familias, sepan a quiénes no ofender para no recibir su venganza y callar los secretos de la comunidad. Todas las escenas son oscuras, es un invierno muy frío, se trabaja rápidamente antes de que salga el sol grisáceo y se llega a la casa sin casi haber visto la claridad.
The Outrun (Alemania y Reino Unido; Nora Fingscheidt)
Al igual que en sus filmes anteriores, la irlandesa Saoirse Ronan ofrece una actuación memorable en una trama compleja y muy personal. Rona es una joven que intenta recuperarse del alcoholismo que la encierra. Como estudiante en Londres—aunque originalmente de las islas Orkney en Escocia—va perdiendo amistades y el hombre que parecía hacerla feliz. Son escenas muy dolorosas ejemplarmente representadas. Regresa a Orkney donde tiene que lidiar con una madre que ha escapado su pasado de violencia doméstica y deterioro mental de su marido entregando su voluntad a la religión y a un padre conectado con el manejo de la finca para cubrir sus episodios bipolares. Y aun dentro de estos parámetros tan peligrosos consigue una conexión con la naturaleza en un lugar apartado de casi toda población, Papa Westray, donde puede descubrirse en sus propios términos.
The Dead Don’t Hurt (Estados Unidos; Viggo Mortensen)
Este 2ndo filme dirigido por el actor (el 1ero fue Falling), Viggo Mortensen, tiene la dicha de contar con la interesantísima actora luxemburguesa, Vicky Krieps (Bergman Island, Corsage, Phantom Thread) cuyo rostro y gestos apagados quedan grabados en nuestro imaginario y lo mismo pasa en este filme. Se desarrolla en la década de 1850 y coincide con la guerra civil entre el norte y el sur de los Estados Unidos (1861-1865), pero su historia se desarrolla apartada de ella. Aquí se da la especulación/robo de las tierras de lxs originarixs y la creencia de que todo es válido para conseguir riqueza y cualquier objeto de deseo, en este caso, la mujer. Se impone el silencio y los lugares apartados donde se sobrevive por el mero deseo y esfuerzo propio.
Daddio (Estados Unidos; Christy Hall)
Mi interés en este filme fue muy sencillo: Sean Penn. No importa el papel que haga, las opiniones “escandalosas” que recoja la prensa, los conflictos personales agrandados, su actitud agresiva y dominante, Penn ha sido y sigue siendo uno de los mejores actores del mundo cinematográfico. Aquí no hay grandes presupuestos ni una trama extendida; es una conversación entre un taxista y una pasajera que dura exactamente lo que le toma ir del aeropuerto JFK de New York a mid-Manhattan. Nadie se baja del auto, nadie pierde la paciencia: solo conversan. Son dos extrañxs que tienen que ir juntos a un lugar determinado y eso precisamente es lo que hacen. La historia/trama es la conversación, los comentarios y gestos de Girlie (Dakota Johnson) y Clark (Penn).
The Seed of the Sacred Fig (Irán y Alemania; Mohammad Rasoulof)
Aunque el enfoque del filme es en una familia ‘normal’ de clase media en Terán—el padre investigador de la corte, la madre preocupada todo el tiempo por facilitarle la vida al marido y proveer lo mejor para sus 2 hijas—el tema central es el efecto que tienen las manifestaciones, primordialmente de jóvenes, contra las leyes ultra restrictivas del gobierno y la guardia moral en cada uno de ellxs. No solamente se dan las discusiones en la casa—cuando el padre está ausente—entre la madre y las hijas, pero se presentan las dos versiones de lo que está ocurriendo: la oficial en los canales noticiosos y lo que flota por el internet que llega a todos los celulares. El director—que vive en estos momentos en Alemania ya que la corte de Irán lo ha condenado a ocho años de encarcelamiento—utiliza ese pietaje como prueba de la existencia del movimiento popular y los arrestos, agresiones y asesinato de la joven, Mahsa Amini y el movimiento “Mujer, vida, libertad” de septiembre 2022.
All We Imagine as Light (India; Payal Kapadia)
Esta es la historia de tres mujeres independientes—ya que se han transportado a Mumbai para trabajar apartadas de sus familias que han conseguido sobrevivir en lugares difíciles de manejar por ser mujeres, pero con voluntad indomable para lograr esa libertad. Prabha y Anu son enfermeras y Parvaty es cocinera del dispensario de salud en Mumbai. Entre ellas no solamente hay diferencias de edad y educación, pero además de actitud de cómo aceptar y cambiar las circunstancias que les rodean. A pesar de que las tres provienen de poblados pequeños y alejados y están inmersas en una ciudad donde miles de personas transitan a pie, bicicleta, motora, autobús, tren y auto, día y noche, al parecer sin cesar, no se atemorizan, sino que les sirve para mejor definirse como personas.