NO VIOLENCIA, SOLIDARIDAD E INTERNACIONALISMO
Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez
Especial para En Rojo
El estudio del pensamiento del Dr. Martin Luther King, hijo, en su mayoría gira alrededor de su lucha por los derechos civiles (integración de lugares públicos, acceso a la educación y participación en el proceso electoral), su práctica de la no-violencia y su crítica a la guerra de Vietnam. No podemos negar que estas fueron sus preocupaciones principales. Una lectura atenta y concienzuda de sus escritos podemos descubrir una profunda conciencia internacionalista y solidaria. Esa conciencia solidaria internacional se da desde su compromiso por los derechos humanos, su posición anti-imperialista y opción por la no-violencia.
Dentro de su internacionalismo y solidaridad, podemos señalar, en primer lugar, su dura crítica al sistema racista del apartheid en el Sur del África. En su discurso de aceptación del premio Nobel de la Paz, en el 1965, señaló lo siguiente: “Los peligros de una guerra racial: de estos peligros hemos tenido repetidas y profundas advertencias. Es en esta situación, en la cual a la gran masa de sudafricanos se le niega su humanidad, su dignidad, se les niega la oportunidad, se les niegan todos los derechos humanos; es en esta situación, que muchos de los más valientes y de los mejores sudafricanos sirven largos años en la cárcel, con algunos ya ejecutados; en esta situación, en Estados Unidos y Gran Bretaña tenemos una responsabilidad única. Porque somos nosotros, a través de nuestras inversiones, a través de la incapacidad de nuestros gobiernos para actuar con decisión, los culpables de reforzar la tiranía sudafricana. Nuestra responsabilidad nos presenta una oportunidad única. Podemos unirnos en la única forma de acción no violenta que podría traer libertad y justicia a Sudáfrica, la acción que los líderes africanos han apelado, en un movimiento masivo por sanciones económicas”.
Estas expresiones nos demuestran que para el Dr. King, el problema racial de Sudáfrica de aquel momento no era sólo un problema racial, sino que tenía su fundamento en los intereses económicos de las dos grandes potencias de aquel momento, Estados Unidos y Gran Bretaña. La lucha contra el racismo y la pobreza, entendía King, se sostenía sobre una estrategia de atacar la base de ambos, el sistema económico. Para King una de las estrategias no violentas más efectiva e importante era todo lo que atacara la estructura económica.
En segundo lugar, volvemos a ver su vena solidaria en su discurso “Beyond Vietnam” (Más Allá de Vietnam) del 1967, cuando apunta: “Hemos destruido sus dos instituciones más queridas: la familia y la villa. Hemos destruido su tierra y sus cultivos. Hemos cooperado en la destrucción de la única fuerza política revolucionaria no comunista de la nación, la Iglesia Budista unificada. Hemos apoyado a los enemigos de los campesinos de Saigón. Hemos corrompido a sus mujeres e hijos y matado a sus hombres. Ahora queda muy poco para construir, salvar la amargura. Pronto las únicas bases sólidas que quedan se encontrarán en nuestras bases militares y en el concreto de los campos de concentración que llamamos «caseríos fortificados». Los campesinos bien pueden preguntarse si planeamos construir nuestro nuevo Vietnam por estos motivos. ¿Podríamos culparlos por tales pensamientos? Debemos hablar por ellos y plantear las preguntas que no pueden plantear. Estos también son nuestros hermanos”.
El Rev. King, nos da un análisis profundo de la guerra de Vietnam. Esta guerra llevó a la destrucción del sistema económico del Vietnam de la época; “hemos destruido sus dos instituciones más queridas: la familia y la villa”. Segundo, su posición antiimperialista, le permite afirmar que el gobierno estadounidense apoyaba al enemigo del pueblo; “hemos apoyado a los enemigos de los campesinos de Saigón”. Por último, vemos su solidaridad con el campesinado y pueblo vietnamita cuando afirma que “debemos hablar por ellos y plantear las preguntas que no pueden plantear”.
Su opinión internacional más desconocida es su visión sobre América Latina. Los únicos lugares de América Latina que visitó King, de lo cual tengo conocimiento, fueron México, Brasil, Jamaica y Puerto Rico. A pesar de ese desconocimiento público, a través de su correspondencia, podemos ver el interés de varios grupos en América Latina para que les visitara.
El 20 de junio de 1965 dio el discurso de graduación en la “University of the West Indies” en Mona. El tema de su presentación fue “Facing the Challenge of a New Era” (Enfrentando los retos de una nueva era).
Fue invitado por la Fraternidad de Reconciliación y Paz de Latinoamérica para hablar (conferencia pública y discursos principal) en la Consulta sobre la No Violencia y la Revolución Social en Montevideo para mayo de 1966. Invitación que el Dr. King no pudo honrar.
En varias ocasiones recibió invitación para visitar Brasil. En 1965 el “Fellowship of Reconciliation¨ de Brasil le invitó para participar de una serie de conferencias. La Iglesia Metodista de Brasil le invitó a la celebración de su centenario en 1967 la cual, tampoco, pudo aceptar por compromisos previos.
Sabemos que visitó a Puerto Rico en cuatro ocasiones, de las cuales hay muy poca información y no han sido estudiadas a profundidad, sobre todo su impacto en la vida política y religiosa de la isla, Debemos agradecer a nuestro maestro, Rev. Dr. y Lic. William Fred Santiago, quién en su libro nos comenta sobre las visitas del Pastor King a la isla.
La primera ocasión fue en el 1960 cuando hizo una parada en el aeropuerto camino al Brasil para la reunión de la Alianza Mundial Bautista.
La segunda ocasión fue 1962 para la celebración de los 50 años de la Universidad Interamericana por medio del “Fellowship of Reconciliation”. Visitó el recinto universitario de Mayagüez y Río Piedras. Además, compartió con el estudiantado y profesorado en el Seminario Evangélico de Puerto Rico. Estuvo en el programa radial Pico a Pico en WKAQ Radio. En su alocución en el Seminario Evangélico de Puerto Rico denunció públicamente la intervención estadounidense en la guerra de Vietnam. Cinco años antes de su discurso sobre Vietnam en 1967 en Riverside Church en la ciudad de Nueva York.
La tercera ocasión fue en el 1964 cuando estuvo varias semanas terminando de editar uno de sus libros. Se cree que estuvo hospedado en la finca de Roberto Clemente de quien era amigo.
La cuarta ocasión fue en 1965, luego de la otorgación del Premio Nobel de la Paz 1964, en relación de la Asamblea Mundial de la Iglesia de Cristo. El domingo 15 de agosto en la mañana recibió un homenaje por parte de la Legislatura de Puerto Rico. Fue entrevistado ese mismo día, en la tarde, en el programa Frente a la Prensa de WIPR. Luego de esa entrevista regreso a Atlanta camino a Los Ángeles. Su estadía en esta ocasión fue muy breve (alrededor de 48 a 52 horas) debido al alzamiento popular en la ciudad de Watts en California días antes de su llegada a Puerto Rico.
Su discurso del 4 de abril de 1967, en la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, es un excelente punto de partida para explorar su internacionalismo, solidaridad y no violencia. De igual manera, es un importante punto de partida para descubrir su conocimiento y su compromiso con América Latina: ¨En 1957, un funcionario estadounidense sensible dijo que le parecía que nuestra nación estaba en el lado equivocado de la revolución mundial. Durante los últimos diez años hemos visto emerger un patrón de represión que ahora justifica la presencia de asesores militares estadounidenses en Venezuela. Esta necesidad de mantener la estabilidad social para nuestras inversiones explica la acción contrarrevolucionaria de las fuerzas estadounidenses en Guatemala¨.
Nos habla del hecho histórico del golpe de estado y la contra revolución del 1954 que fue organizada y coordinada por el gobierno de los Estados Unidos, la United Fruit Company y algunos terratenientes guatemaltecos. Esta acción derrocó el 27 de junio de 1954 al presidente de Guatemala en aquel momento, Jacobo Árbenz. Luego del golpe militar se estableció un régimen anticomunista que se basó en la corrupción, censura, represión y persecución de los opositores políticos. Las prácticas de tortura, secuestro y persecución de opositores políticos al régimen, como así́ también de personas con ideas reformistas, tachadas de comunistas, fueron una constante a partir del inicio del proceso contra revolucionario.
De igual manera podemos apreciar su conocimiento de la realidad de Venezuela en los años 1960. En 1961 el gobierno de los Estados Unidos había invertido sobre un millón de dólares en el ejército venezolano. En 1964 cientos de asesores militares estadounidenses participaron, junto al ejército venezolano, en la exitosa “Operación Martillo y Yunque” cuyo propósito era la destrucción de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. A finales de 1964 sobre 1,200 soldados venezolanos se habían graduado de la Escuela de las Américas en Panamá.
En su escrito Nonviolence and Social Change (La Noviolencia y el Cambio Social) del 1967, King señala lo siguiente sobre América Latina: “Pero los movimientos en nuestros países solos no serán suficientes. En América Latina, por ejemplo, los movimientos de reforma nacional casi han perdido la esperanza en los métodos no violentos; muchos jóvenes, incluso muchos sacerdotes, se han unido a movimientos guerrilleros en las colinas. Muchos de los problemas de América Latina tienen sus raíces en los Estados Unidos de América, que necesitamos para formar un movimiento sólido y unido, concebido y llevado a cabo de manera no violenta, para que la presión pueda ejercerse sobre la estructura de poder en la capital y el gobierno, desde ambos lados del problema a la vez. Creo que tal vez sea la única esperanza de solución no violenta en América Latina hoy en día; y una de las expresiones más poderosas de la no violencia puede provenir de la coalición internacional de fuerzas de conciencia social que operan fuera de los marcos gubernamentales «.
Su afirmación de que “incluso muchos sacerdotes, se han unido a movimientos guerrilleros en las colinas” nos hace sospechar, que King debía de conocer de la existencia de Padre Camilo Torres y Néstor Paz. El primero, Camilo Torres, fue sacerdote colombiano que en 1965 decide abandonar su hábito sacerdotal y se une a la Fuerzas Armadas de Liberación Nacional en Colombia y muere en su primer combate guerrillero en 1966. El segundo sacerdote boliviano quien se unió en los años 60 al Ejército de Liberación Nacional, organizado y dirigido por Ernesto “Che” Guevara y murió en 1969. Dos sacerdotes latinoamericanos que decidieron, desde su compromiso cristiano y sacerdotal, unirse a los movimientos de lucha en sus respectivos países.
Su reflexión de cómo atender el problema “formar un movimiento sólido y unido, concebido y llevado a cabo de manera no violenta” y la creación de “una coalición internacional de fuerzas de conciencia social que operan fuera de los marcos gubernamentales” nos hace pensar que King conocía algo del trabajo de Dom Hélder Cámara y su movimiento de minorías abrahámicas. Sabemos que hubo una correspondencia de Dom Helder con King, felicitándolo por el Premio Nóbel de la Paz, pero no sabemos el resultado de sus conversaciones ni del paradero de esa correspondencia.
La reflexión de King no es una crítica a los movimientos armados de liberación. Es una afirmación de que al igual que ha pasado con los negros de Estados Unidos, en América Latina el pueblo ha sido empujado a la violencia por la persecución, la pobreza, la exclusión y la explotación. Es más que todo, una advertencia para los que usan la no violencia como excusa para justificar sus miedos y su apoyo al status quo y mantener distancia de las luchas sociales. King citaba con mucha frecuencia unas palabras de Gandhi en la cual éste afirmaba que prefería que la gente luchara, aunque fuera violentamente por la justicia y no se escudaran detrás de la no violencia para no asumir una postura ante la realidad de opresión. Decía el Mahatma “si uno tiene que escoger entre la cobardía y la violencia es mejor pelear porque la cobardía es un nivel más bajo moral que la violencia”.
En el capítulo “The World House” (La Casa Mundial) en su libro Where Do We Go From Here (A dónde vamos ahora) de 1967 hace una descripción clara y precisa de América Latina en aquel momento: «En todas partes de América Latina uno encuentra un resentimiento tremendo de los Estados Unidos, y ese resentimiento es siempre más fuerte entre las personas más pobres y de color del continente. La vida y el destino de América Latina están en manos de las corporaciones de los Estados Unidos. Las decisiones que afectan las vidas de los sudamericanos aparentemente las toma su gobierno, pero casi no hay democracias legítimas vivas en todo el continente. Los gobiernos están dominados por cárteles enormes y explotadores que roban a América Latina de sus recursos al tiempo que entregan una pequeña rebaja a unos pocos miembros de una aristocracia corrupta, que a su vez no invierten en su propio país para el bienestar de su propio pueblo sino en bancos de Suiza y los campos de juego del mundo. Aquí vemos el racismo en su forma más sofisticada: el neocolonialismo «.
Está es una certera y precisa descripción de América Latina del Dr. King. No sólo para el 1967 sino para 2025. 58 años después las condiciones de América Latina siguen siendo prácticamente las mismas. Decisiones que son impuestas por el gobierno estadounidense. Políticas de embargo que empobrecen nuestras sociedades. Las políticas de corrupción de los gobiernos latinoamericanos. Y la gran verdad de todas; la realidad del neo colonialismo. El neo colonialismo, siendo producto del capitalismo internacional, mantiene a nuestros países a la merced de las políticas económicas, no sólo de los Estados Unidos, sino del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Estas instituciones imponen fuertes medidas que profundizan la explotación, la pobreza y la exclusión.
Hemos visto que el Rev. King entendía que el problema no era meramente la guerra, la pobreza y la explotación. Sabía que esas realidades tenían raíces más profundas. Que ellas eran simplemente síntomas de un sistema que el mismo denunciaba, una sociedad basada en el capital y las ganancias. Comprendía que las políticas internacionales del gobierno estadounidense justificaban la explotación, la pobreza y el racismo. Sus palabras son proféticas porque aún hoy, 2025, seguimos batallando y siendo víctimas de los mismos demonios, no sólo en América Latina, sino en el mundo globalizado que es dominado por el neoliberalismo: pobreza, explotación y militarismo.
Concluyo con una cita de su discurso del 4 de abril de 1967 en Riverside Church donde podemos reconocer la profunda vena profética solidaria del Dr. King: “La guerra en Vietnam no es más que un síntoma de una enfermedad mucho más profunda dentro del espíritu estadounidense, y si ignoramos esta realidad aleccionadora, y si ignoramos esta realidad aleccionadora, nos encontraremos organizando comités «clero y laicos interesados» para la próxima generación. Ellos estarán preocupados por Guatemala y Perú. Ellos estarán preocupados por Tailandia y Camboya. Ellos estarán preocupados por Mozambique y Sudáfrica. Estaremos marchando por estos y una docena de otros nombres y asistiremos a mítines sin fin a menos que haya un cambio significativo y profundo en la vida y la política estadounidenses. Entonces, tales pensamientos nos llevan más allá de Vietnam, pero no más allá de nuestro llamado como hijos del Dios viviente”.
El autor es reverendo.






Si nos llevamos por la sinopsis del filme, pensamos que conocemos esta trama de principio a fin. Pero, aunque esto es cierto, hay factores que hacen de Sing Sing un filme muy especial. Número 1: el actor Colman Domingo. La 1era vez que lo vi como protagonista fue en Rustin (George C. Wolfe, 2023), interpretando al activista afroamericano Bayard Rustin, organizador de la marcha en Washington, D.C. en 1963. Pero la 2nda vez que veo su trabajo actoral es como Mister en la versión musical de The Color Purple (Blitz Bazawule, 2023) y, por + que traté de entender esta adaptación de la novela de Alice Walker—que ya había sido adaptada por Steven Spielberg en 1985 con un elenco maravilloso compuesto por Whoopi Goldberg, Oprah Winfrey y Danny Glover como el detestable Mister—mi impresión fue un desperdicio de talento en un filme marcado por exageraciones a la 5ta potencia. Sing Sing se lee y ve como una obra de teatro: un escenario principal y espacios cerrados para las celdas, los ensayos, los contactos con la población penal. Es precisamente una historia/memoria de cómo organizar a un grupo de prisioneros en esta facilidad carcelaria de alta seguridad en la parte norte del estado de Nueva York. Su director teatral, Brent Buell (un extraordinario Paul Raci), tiene la paciencia, dureza y conocimiento del teatro para lograr crear un grupo que pueda trabajar junto a pesar de sus diferencias y agresividad. Sin duda, John Divine G Whitfield (Colman Domingo) es el centro de energía que logra, la mayor parte del tiempo, resolver conflictos, dar confianza a los que temen hacer algo diferente, imponer su criterio sin caerle encima a nadie. Es hermosísimo cómo logran coger pedacitos de obras y crear su propia expresión teatral.
Todavía no me he autoanalizado de por qué desde pequeña no he tenido interés en los filmes animados o los comics (sé que lo que digo es sacrilegio, pero…). La única excepción eran los filmes de Disney, muy distintos a los programas animados de la TV. Ya de “grande”, The Lion King (Roger Allers y Rob Minkoff, 1994) sigue siendo uno de mis filmes favoritos en general. Pero tuve la oportunidad de ver este largometraje de animación y quedé fascinada. Flow es producto de la creatividad del letón (Latvia/Letonia), Gints Zilbalodis, que ha consternado y deleitado a cineastas y críticos al crear una historia sin diálogo que utiliza todos los avances técnicos—la mayoría a la mano de cualquiera—para narrar, sin personificar a nadie, la historia de supervivencia de un gato grisáceo que se enfrenta a un constante flujo de agua que parece inundar todo lo que una vez era tierra firme. Nada se detiene: el gato tiene que buscar algún lugar seguro mientras los ríos suben y los océanos parecen cubrir la tierra. Encontrará en el camino árboles que trepar, rocas y estatuas gigantes y frágiles embarcaciones. No hay humanos, pero sí un Golden Retriever (y otros perros ‘indeseados’), un pájaro de patas largas capaz de suspender al gato en el aire, un lémur que rescata y guarda objetos y un capibara que no se mete con nadie. La única exigencia del grupo parece ser que cada cual los acepte como son. Incluyo pedacitos de dos entrevistas de su director y creador:


“Estábamos perfectamente identificados como prensa. Nos interrogaron brutalmente, nos golpearon y estuvimos unas cinco horas con las manos esposadas a la espalda y los ojos vendados tirados en el suelo”, recuerda Sylvain, que muestra los moretones de sus muñecas y en las piernas.
