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Celebran 30 años de trabajo en pro de los derechos humanos

 

Con una fiesta de Música Criolla y Latinoamericana, el  Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico (CPDH) celebró 30 años de un trabajo que no tiene tregua, que es la defensa de los derechos humanos.

La conmemoración se dio con el acompañamiento del ya tradicional concierto Trovadores del Mundo con la participación de la organización cultural Decimanía, su director Omar Santiago, la vocalista Chabela Rodríguez y la Orquesta Nacional Mapeyé. Por parte de los hermanos latinoamericanos se presentaron el Trío Amanecer Huasteco, de México, sus músicos Luis Enrique Sastre, Hernán Andablo, Godofredo Garay y Alde Balderas (bailadora); de Argentina  y Uruguay, David Tokar y Leonardo Silva; de Panamá, Máximo Rodríguez, Armado Aizpura, José Augusto Broce y Gonzalito González; de Chile, Cecilia Astorga y Juan Carlos Bustamante; de Colombia, Juan David Blanco  (El Caneca) y  Robinson Alejandro Marín (El Cocoliso).

Los trovadores, todos, en sus diversas típicas modalidades musicales improvisaron sobre temas de la patria, el amor por la naturaleza, la amistad, los derechos humanos, la honradez, la fraternidad entre los seres humanos y la paz, letras todas dirigidas a provocar  nuestros mejores  sentimientos.

Antes de dar paso a la presentación musical, el portavoz del Comité, licenciado Kevin Miguel Rivera Medina, ofreció una breve síntesis de lo que ha sido el trabajo del Comité durante estos 30 años y habló sobre la vigencia de su tarea.

Festejamos los 30 años de la Fundación del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, heredero de la historia de otras organizaciones destacadas con importantes luchas. Este Comité cuenta con tres valores característicos: la pureza y la firmeza en su proceder, que le ha ganado la confianza de tantas organizaciones hermanas; segundo, la entrega al trabajo colectivo y despersonalizado de sus integrantes, y, tercero, el valor de la unidad como ente rector, porque para dividir las luchas por los derechos colectivos y la libertad nunca encontrarán apoyo en este Comité, sino en favor de la unidad en la diversidad de la lucha.

Conmemoramos, finalmente, tanto el aniversario mañana ,14 de diciembre, de la Resolución 1514(XV) de la ONU —Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales— como los 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos este pasado domingo, 10 de diciembre.

Esa declaración que recogió principios de derechos humanos individuales de diversas culturas y regiones del mundo dio paso al reconocimiento de otros derechos sociales, económicos, ambientales y colectivos en sus próximas generaciones.

 

 

La esperanza de la diáspora es la Alianza

 

Máximino Rivera López

En la exitosa asamblea del PIP la diáspora dijo presente y tuvo un lugar prominente en los trabajos. Esto provocó escozor en algunos que encontraron cuestionable tal participación. Nuestra historia política, sin embargo, siempre ha estado marcada por la participación robusta de los compatriotas en el extranjero-especialmente los independentistas, quienes reafirman su nacionalidad no importa donde en el mundo- o en la luna- estén.  Desde la adopción de la bandera, el 22 de diciembre de 1895 en el Chimney Hall de NY por parte del Comité Revolucionario de Puerto Rico y Don Gilberto Concepción de Gracia presidiendo el Comité Nacionalista de NY en los años 20 del siglo pasado hasta la organización de la Diáspora con Dalmau en la elecciones del 2020, la diáspora independentista ha participado de los asuntos políticos de Puerto Rico de manera fiel y constante. Aunque las circunstancias han llevado a cientos de miles de boricuas fuera de la isla, eso no implica abandono o desidia, al contrario, el compromiso de la diáspora boricua crece y se agudiza en la distancia. La diáspora se organiza y lucha por Puerto Rico con la misma pasión de los que permanecen en la isla. La presencia de la diáspora en la asamblea del PIP es testimonio fehaciente de ese compromiso inquebrantable. No es de extrañar entonces que la diáspora tenga un papel fundamental todos los aspectos de la campaña electoral que se avecina y que, en caso de un triunfo, sea incluida en el gobierno de la Alianza.

La presencia de la diáspora boricua en los asuntos pertinentes a la isla especialmente en los EEUU ha sido siempre robusta. Después de la invasión estadunidense del 1898, las nefastas condiciones de la subordinación política a la que hemos sido sometidos ha llevado a sucesivas olas migratorias que han servido para escapar la opresión colonial. De esa manera se ha constituido una comunidad boricua que se caracteriza por su riqueza cultural, el apego a su nacionalidad y su compromiso político. Numerosas organizaciones sociales, culturales y políticas han sido constituidas en la diáspora, la mayoría de ellas puertorriqueñistas. De cara al deterioro definitivo de la estructura colonial, que ha conllevado una crisis financiera perenne y un descalabro politico-moral casi total de sus instituciones, la diáspora ha demostrado su capacidad para intervenir en auxilio de la isla. Después del huracán Maria en el 2017 y los terremotos del 2019, se puede argumentar que la diáspora cumplió un papel más prominente que las mismas estructuras gubernamentales en el auxilio inmediato de la población. Además, después de la crisis política del verano del 2019, donde el pueblo se levantó para sacar a un gobernante corrupto e inepto, la diáspora nuevamente jugó un papel fundamental para amplificar el mensaje de reivindicación del pueblo puertorriqueño.

Ahora se avecina la campaña electoral de más relevancia en la historia reciente de la isla. El bipartidismo corrupto que ha llevado al sistema colonial a lo que puede ser su crisis definitiva ha visto significativamente erosionado su apoyo electoral que ha disminuido de mayorías absolutas a simples pluralidades. Los partidos emergentes, de otra parte, cada vez ganan más apoyo del electorado convirtiendo a la Alianza entre el PIP, el MVC, y otros sectores en una amenaza seria al estatus quo. De nuevo, en este proceso la diáspora ha jugado un papel instrumental en el adelanto de las fuerzas progresistas que han puesto a la alianza en la antesala de llevar la esperanza al poder.

Desde la campaña del 2020, cuando se fundó la Diáspora con Dalmau, militantes del PIP y simpatizantes del candidato de la Alianza se han organizado más allá de lineas partidistas para colaborar en los aspectos financieros, electorales, de organización y de cabildeo de la causa boricua, tanto en la isla como en los EEUU. Esta coalición de fuerzas incluye organizaciones sin fines de lucro, grupos de activismo legislativo, el Comité de la Diáspora del PIP, organizaciones de base comunitaria, organizaciones culturales e individuos. Estos sectores coinciden en ver en la Alianza una oportunidad para adelantar un proyecto de país con prósperidad y en vías a la descolonización. Aspiramos a un proceso serio que comprometa a la metrópoli y facilite una amplia participación democrática de todos los sectores- incluyendo la diáspora. El compromiso de los candidatos de la Alianza, Juan Dalmau, Maria de Lourdes Santiago y otros líderes se ha expresado en una comunicación y contacto constante con exitosas visitas al congreso, conferencias académicas en universidades; reuniones con comunidades boricuas, organizaciónes de la sociedad civil no partidistas, grupos políticos afines y muchos otros en la diáspora.

Es innegable que el liderato bipartidista históricamente ha hecho fortuna del descalabro económico de la colonia mediante una corrupción institucionalizada.  Sin embargo, como muy bien dijo Rubén, hay que distinguir a estos de los militantes decentes que han sido engañados demasiadas veces y ahora buscan despertar. Se critica a la diáspora por haber “abandonado” a la isla a su suerte y por irse a gozar los supuestos beneficios de la estadidad. El hecho de que los puertorriqueños ocupen uno de los últimos lugares en la escala de ingreso de los grupos hispanos en los EEUU deja claro que no existe tal paraíso. Aún la independencia como cuco ha perdido su poder amedrentador porque todos los males que se le adjudican los sufrimos ahora mismo bajo la colonia. El desempleo y la falta de oportunidades; la quiebra económica y moral de la instituciones; la corrupción rampante y su impunidad; todos estos males son el producto del gobierno bipartidista. Peor aún, el acelerado proceso de gentrificación provocado por la ley 22 deja claro que el liderato del bipartidismo colonial solo sueña con un Puerto Rico sin puertorriqueños.

A poco menos de un año de la más que posible y probable derrota del bipartidismo, la diáspora reafirmó su compromiso con la isla con una robusta participación en la asamblea del PIP. El candidato de la Alianza, Juan Dalmau esbozó un plan para llevar la esperanza al poder con el apoyo de una coalición de fuerzas de todos los sectores que creen que un gobierno honesto que venga no para cobrar sinó para servir. Los que por alguna razón tuvimos que dejar el suelo patrio reafirmamos que nuestra entusiasta participación en esta campaña se fundamenta en el amor y en la esperanza de que un Puerto Rico con un gobierno honesto, competente y eficiente es posible. Esa Patria Nueva será inaugurada con una victoria de la Alianza y la diáspora será parte instrumental de esa alborada.

 

 El autor es presidente Diáspora PIP en Maryland.

 

 

Breve reflexión sobre el compañero Luis Ángel Torres

Nota: El siguiente es el mensaje pronunciado por el compañero Federico Fernández en ocasión del homenaje hecho por el MST al compañero Luis Ángel Torres en el décimo aniversario de su partida.

Quiero comenzar agradeciendo al Movimiento Socialista de Trabajadores y Trabajadoras, y en particular, a la compañera Elena Lara, la invitación que me hicieron a decir unas palabras en este importante y merecido acto de recordación en honor a la memoria del compañero Luis Ángel Torres, con quien tuve el privilegio de compartir por dos décadas en el MST.

El MST nació del proceso de conversaciones respetuosas y de trabajo político conjunto entre el MSP y el PSR. Durante un período de casi cuatro años, las innumerables reuniones que tuvimos en las que discutíamos las concepciones y políticas de cada organización, se complementaban con el trabajo político que realizábamos en centros de trabajo, comunidades, comités amplios, universidades y otros espacios en donde nos encontrábamos.  Ese fue el factor determinante que permitió que, dos organizaciones que llegaron a tratarse como enemigas, pudieran lograr fusionarse y anunciarle al país el surgimiento del MST en enero de 1982, hace casi 42 años.

Desde principios de la década del 1970, Luis Ángel ya figuraba como Presidente de la Juventud Independentista Universitaria (JIU) en el recinto de Río Piedras. Bajo la dirección de Luis, la JIU dejaba de ser una organización independentista inofensiva para convertirse en una organización militante, de intensa lucha política. Ya desde aquellos tiempos, Luis Ángel manifestaba ser partidario de una concepción de socialismo democrático, cualitativamente diferente de las corrientes políticas autoritarias y dogmáticas que postulaban y practicaban la mayoría de los partidos que ostentaban el poder en países del llamado «campo socialista». Luis se distanciaba de las posturas acríticas y seguidistas del socialismo «realmente existente» que caracterizaban a buena parte de la izquierda en aquellos momentos.

Luis Ángel fue el principal dirigente juvenil del proceso que se desarrolló al interior del Partido Independentista Puertorriqueño después de las elecciones de 1972, que eventualmente culminó con la formación del Movimiento Socialista Popular en octubre de 1973. La JIU pasaría a ser la organización estudiantil universitaria del MSP. Apenas dos meses después, tras un intenso debate al interior de la JIU, ésta se dividió, y un sector, encabezado por Luis Ángel, pasaba a formar la Juventud Socialista, que eventualmente se convirtió en la Unión de Juventudes Socialistas (UJS). El sector que ganó el debate, apenas por un voto, y que estaba cercano al PSR, pasó a convertirse en la JIU-OD (JIU-Organización Democrática). Este debate se centró fundamentalmente en las diferencias existentes entre el Partido Comunista de la URSS y el Partido Comunista de China, diferencias que llevaron a la división dogmática de prácticamente todo el movimiento comunista internacional.

Curiosamente, sobre el programa de lucha estudiantil y las tareas políticas en la Universidad, había muchísimas más coincidencias que diferencias. En una ocasión en que el compañero Alejandro Torres Rivera coincidió con Luis Ángel en un aniversario del asesinato del compañero Carlos Muñiz Valera, en una mirada retrospectiva sobre esos hechos, los dos expresaron estar de acuerdo en que esa división había sido innecesaria. Debo añadir, autocríticamente, que esa división se alimentó por una actitud dogmática de parte del PSR.

Estos hechos que relato forman parte del clima político prevaleciente, articularmente en esa década de los años 70’s en la que se desarrollaron tantas luchas, y de las cuales aprendimos tantas lecciones, positivas y negativas. Yo diría que todavía todos y todas tenemos mucho que aprender.

A partir del 1977, el PSR da un giro significativo en su política de acercamiento hacia el conjunto de las organizaciones de izquierda. Fue en ese contexto que decidimos cursar una carta a los compañeros y compañeras del MSP para iniciar conversaciones donde auscultáramos posibles entendidos para ver hasta dónde podíamos ponernos de acuerdo. En la selección de quiénes nos representarían en los encuentros para dichas conversaciones, decidimos incluir al compañero Alfredo Torres, quien había desarrollado fuertes lazos de amistad con Luis Ángel mientras compartieron años atrás en el liderato de la JIU.

Desde los primeros encuentros se hizo evidente lo acertado de esa decisión. La relación personal de ellos dos ayudó a crear un ambiente amistoso y cordial, que poco a poco iba generando la confianza personal y política para profundizar en los entendidos. Eventualmente, el ambiente de las reuniones se iba contagiando con cada vez mayor alegría y camaradería, evidenciado tanto por las experiencias de lucha que estábamos librando en los espacios comunes de trabajo político, como en cosas tan aparentemente insignificantes, como eran la cantidad de bromas que compartíamos en los encuentros. Luis Ángel era, por mucho, el que mayor repertorio de bromas tenía, y el que más aportaba a desarrollar un ambiente de relajamiento amistoso.

Cuando celebramos el Congreso de Fusión los días sábado 9 y domingo 10 de enero de 1982, en realidad, estábamos llevando a cabo un acto formal y concluyente de una realidad política que ya existía entre el liderato y la base de ambas organizaciones. De hecho, la fecha del Congreso la tuvimos que retrasar en par de ocasiones por el envolvimiento que teníamos con dos procesos de lucha que para nosotros constituían compromisos de principio: 1) la Huelga de los trabajadores de la UTIER en Energía Eléctrica de 1981, y 2) la Huelga que en ese mismo año aprobaron los estudiantes universitarios contra el alza de 200 por ciento en las matrículas. En ambos procesos, líderes y militantes de ambas organizaciones tuvimos una participación destacada, en distintos ámbitos de la lucha donde, en el peor de los casos, estábamos exponiendo la libertad y la vida misma de nuestros compañeros y compañeras.

El Congreso de Fusión, que se realizó bajo estrictas condiciones de clandestinidad, fue todo un éxito político organizativo. La Comisión Organizadora del mismo, llevó a cabo un cuidadoso trabajo de organización, circulación de documentos, movilización clandestina, aspectos de seguridad y demás elementos preparatorios, donde Luis desempeñó un papel fundamental.

Luis Ángel evidenciaba ser un líder revolucionario con cualidades extraordinarias. De extracción trabajadora, su identificación con las causas y luchas de los oprimidos y más necesitados no era sólo teórica, sino que las sentía como suyas, porque había vivido en carne propia las limitaciones y dificultades del difícil mundo de los trabajadores. Luis Ángel vivía como vivían la mayoría de los trabajadores, en condiciones humildes, con recursos económicos limitados, dispuesto siempre a compartir lo poco que tenía con quien lo necesitara. De hecho, me consta que, en una que otra ocasión en que tuvo que recurrir a aceptar algún tipo de ayuda económica, lo hizo solo a condición de que se aceptara devolverla tan pronto pudiera.

Era un trabajador con gran capacidad artesanal. Se distinguió en la confección de panderetas para tocar plena, gabinetes de cocina, muebles para libros, y otros trabajos más sofisticados de ebanistería. Esa capacidad lo llevó a integrarse, junto conmigo y con nuestro amigo José Martí (mejor conocido por Cheo), en un proyecto cuasi empresarial fundado por Cheo, conocido como Taller Quiebra Hacha, dedicado a la construcción de gabinetes de cocina y otros muebles de madera. Los ingresos limitados que se obtenían eran distribuidos a partes iguales entre los tres. Apenas daban para poder comer y pagar la gasolina. En ese Taller, además de hacer muebles, era usual que dedicáramos buena parte del tiempo a escuchar música, Cheo a escribir poesía, y Luis Ángel y yo no pocas veces nos dedicábamos a atender tareas políticas de la organización. No debe extrañar a nadie que Quiebra Hacha terminara en la quiebra.

Para Luis Ángel, sin ser intelectual de profesión, su propia formación política y teórica y la de los y las militantes era una tarea prioritaria. En el MST teníamos reuniones periódicas de los comités para atender tareas políticas organizativas, pero también hacíamos reuniones particulares para la formación teórica y política. Era obligatorio estar integrado en un círculo de estudios. Se estudiaba, entre otros elementos, la realidad nacional e internacional, y el marxismo con perspectiva no dogmática, como guía para la acción. Algunos círculos estaban especializados en el estudio de El Capital. Estas tareas de formación política confrontaban el problema, siempre presente, de la contradicción objetiva entre el tiempo para realizar el trabajo político organizativo y el tiempo necesario para la preparación para la discusión en los círculos de estudio.

Hay un elemento de la personalidad de Luis Ángel que rompía con la visión generalizada que se tiende a tener de los y las dirigentes. Es conocida la barrera que suele existir entre dirigentes y militancia. En el caso de Luis, entre él y los compañeros y compañeras de la organización no hubo distancias ni miedos para acercarse de tipo alguno. Con él se podía tener la conversación o discusión sobre el tema y la naturaleza que fuera y el intercambio fluía normal y naturalmente de forma amena sin crear barreras para intercambios posteriores. Incluso, en los campamentos de Las Tortugas, que el MST logró institucionalizar, dedicados a los niños y niñas, vi muchas veces cómo éstos jugaban y vacilaban con Luis como si fuera otro niño.

Luis Ángel realizaba todo tipo de tareas en la organización. Desde las tareas de dirección política, elaboración de documentos, escribir artículos para el periódico, distribuir el mismo en el lugar asignado, ofrecer charlas de diversos temas, arreglo de locales para las reuniones (en las brigadas que jocosamente llamábamos «suicidas»), limpieza del local al terminar las reuniones, etc.

En el caso particular de lo que llamábamos actividades de presión, de diversa índole, por el alto nivel de riesgo que implicaban las mismas, Luis Ángel ponía un esfuerzo y dedicación especial. Desde los entrenamientos para estas actividades de presión, hasta la supervisión y realización de las mismas, Luis Ángel no dejaba ningún detalle al descuido.

De importancia cardinal también era el ejemplo de Luis para comprender las relaciones de igualdad entre el hombre y la mujer, no solo en el terreno de la teoría, sino en la práctica concreta del quehacer cotidiano. Verlo constantemente realizando las tareas del hogar, sudando mientras cocinaba, o con la escoba en la mano, al tiempo que cumplía con sus responsabilidades políticas, era una inspiración para emular en la ruptura con la visión patriarcal de la cultura hogareña en la que nos formamos. Todo esto, creo yo, era una poderosa base material para entender el enorme peso político moral que tenía Luis en la organización.

Termino apuntando una cualidad fundamental de Luis Ángel. El carácter democrático del liderato de Luis era verdaderamente ejemplar. No había tema que estuviera vedado, por más controversial que fuera. Su disposición a debatir los planteamientos críticos que se hicieran nunca se puso en duda. Apenas dos años después de fundada la organización, cuando los distinguidos compañeros Roberto Alejandro y Carlos Pabón, plantearon una serie de posturas críticas a la línea política de la organización y llamaron a un «Debate Urgente», la reacción de la organización, encabezada por Luis Ángel, fue abrir el debate y llamar a la organización en su conjunto a celebrar un Congreso Extraordinario donde toda la militancia pudiera participar del mismo con posiciones por escrito. Se llevaron a cabo múltiples sesiones de ese Congreso Extraordinario. Lamentablemente, los compañeros optaron por renunciar a la organización sin que el debate hubiese culminado.

La organización continuó celebrando varias sesiones adicionales del Congreso para continuar la discusión y el debate. Este proceso culminó eventualmente, con un Congreso donde se aprobó el derecho de los miembros de la organización a criticar públicamente la línea política de la organización e inclusive el derecho de éstos a formar tendencias dentro de las filas de la organización. En mi opinión, esa concepción sobre el debate interno respetuoso, donde cada cual tiene el derecho a exponer y defender las ideas que tenga, sin temor a recriminaciones o expulsiones, tiene que convertirse en parte de una cultura política, no solo de la organización, sino de la izquierda en su conjunto. Más aún, ese es uno de los retos mayores que tienen las fuerzas socialistas en el mundo entero, porque, como diría Luis Ángel, defender el proyecto socialista debe ser un deber y un principio consustancial con la defensa de los derechos democráticos, tanto para una organización, como para los pueblos del mundo.

Luis Ángel nos dejó el legado de su ejemplo de vida. Fue un revolucionario de profundas convicciones políticas; un militante de probado valor revolucionario; un amigo consecuente, aún ante diferencias políticas; y fue un soldado frente al enemigo de clase en nuestra lucha por la independencia y el socialismo.

¡Qué viva el espíritu de lucha revolucionario del compañero y amigo Luis Ángel Torres!

El autor participó en la fundación del MST

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fragilidad del Archivo

 

 

Especial para En Rojo

  1. Buscando las coordenadas de un mapa donde situarse, la escritora entra a un espacio desconocido y lejano. Algo la seduce a seguir caminando y ella, contrariando la maleza, la humedad, el calor, los espinos, las lamedoras y ortigas, las telarañas y las avispas, insiste en encontrar aquello que, aunque intuye que existió, aún no sabe nombrar. Mientras se adentra, avista una casa de madera abandonada. Atrevida, asoma su corporeidad por la estructura derruida. Los escalones de la desvencijada escalera chirrian; el musgo ha entintado la madera de las paredes, de las ventanas, de la baranda del balcón de un verde tan profundo que la vuelve negra. El zinc del escaso techo a dos aguas está completamente oxidado, pero ella continúa por curiosidad, porque quiere ser testigo de lo que se desmorona. Aunque temerosa de que la casa se le venga encima si da un paso más, sigue recorriendo ese mapa del pasado. Hay algo infantil en su insistencia. Sabe que el trópico con su humedad, sus lluvias, sus tormentas, sus vientos y temperaturas, convierte en polvo la materia. Y como el esqueleto de una hoja, que es preciosa por los rayos de luz que se cuelan entre sus nervios y porque recuerda la hoja que fue, los objetos de esa casa estremecen la nostalgia en la escritora. No teme a los muertos, ni a sus fantasmas, aunque sí a los ratones-los devoradores-y a la voracidad de la humedad. La casa es un archivo.
  2. Últimamente me arrimo a la escritura con la obsesión de la archivista. Invadida por la sensación de habitar un archipiélago con un gigantesco cartel de SE VENDE y aterrada por la continua pérdida del patrimonio natural y cultural, estimo que mucha de la experiencia clasificada como“Puerto Rico”debe preservarse, reescribirse, reproducirse. Y esa aparente cualidad de permanencia que puede tener la palabra escrita, aunada a la voluntad de recuperación de la archivista, consuela.
  3. Parecería que el orden es contrario. No acontece el pasado y luego viene su recuperación, más bien, el presente de rescate invoca lo pretérito y lo transforma. Casi como el tiempo verbal del imperfecto. El pasado siempre está por ocurrir, formula Cristina Rivera Garza.
  4. De aquí la belleza de Observatorio de lagunas: notas de campo de Sofía Gallisá Muriente (EEE, 2023); formulación poética de un proyecto artístico visual que investiga sobre la práctica de recordar en Puerto Rico, visibilizando la borradura histórica como mecanismo de poder del colonialismo. En esta bitácora, las lagunas son tanto los ecosistemas costeros como las ausencias del olvido. Linda metáfora. Pero la artista se (y me) consuela al recordar que “la destrucción y la muerte son inherentes a los ciclos de transformación que nos conectan a todo; y que la memoria y los archivos también están en nuestros cuerpos y territorios.” Bien sabe Gallisá Muriente que la memoria, como el cuerpo, es un palimpsesto, pura acumulación de capas de significados. La llama sedimentaria para dar cuenta de su devenir en el tiempo y sus accidentes.
  5. No es casual la proliferación de archivos en la escena creativa puertorriqueña. Qué son los estupendos libros de Marta Aponte Alsina, PR 3 Aguirre, Los botánicos alemanes y Borinquen Field, sino hermosos archivos que obligan al pasado a situarse en el presente. Pienso en Archivo Santaliz de Kairiana Núñez, en Desaparición de la fecha de Elizabeth Robles, en Affect, Archive, Archipelago de Beatriz Llenín y en mi Archivo rural, para nombrar sólo algunos proyectos que rumian el presente desde la aventura que supone adentrarse en una caja repleta de documentos, papeles, mapas, fotografías o celuloide.
  6. Hace más de un mes, desde el 27 de octubre para ser precisa, el Archivo General de Puerto Rico, nuestra gran casa de memoria, sufre una avería en su sistema eléctrico debido a las fluctuaciones de electricidad causadas por las lluvias de ese mes. Es urgente la climatización de las salas que custodian las fundamentales Colecciones del Archivo (Mapoteca, Archivo de Música y Sonido, Archivo Fotográfico, Biblioteca, Archivo de Imágenes en Movimiento, entre otras). Da horror imaginar que se descomponen los más de 90,000 pies cúbicos de documentos y patrimonio cultural custodiados por la Institución.

Quisiera creer que “a contracorriente paradójica de la ruina del país”, al decir de Eduardo Alegría, no se destruirá la oficiosa labor de sus archiveros.

  1. En el trópico, donde todo parece desmoronarse y ajarse, la importancia del archivo, esa residencia de memoria, es fundamental. Quizás muchos compartan el miedo de que el hilo de esa trenza que llamamos pasado se desvanezca, con su gente y sabiduría, con la musicalidad de las voces, con el brillo de sus imágenes, con la alegría y el sufrimiento, con las ilusiones y los proyectos de futuro, con sus colores, perfumes y sabores. La escritora, frente a esa casa archivo, se ve en la encrucijada de seleccionar. ¿Qué elementos escoge? ¿Qué librará de la humedad y la lluvia? ¿Qué papeles aprisionará entre sus brazos para que no desaparezcan? ¿Qué objetos, qué palabras, qué voces, qué sueños debe rescatar?

 

Del escenario como trinchera: Ile y su compromiso social.

Foto por Johanna Emmanuelli

 

Especial para En Rojo

He asistido a muchos conciertos, bastantes de cantantes ranqueados, en los que se han invertido cientos de miles de dólares en el montaje,  pero el de Ile me impresionó como pocos. Desde la caminata al Anfiteatro se nos anunciaba que éramos invitades a un ágape íntimo, anticipado por una escenografía de una habitación de aire pueblerino con mesas cubiertas por manteles de plástico y par de sillas que nos recibió antes de llegar a la entrada. En el escenario, el montaje sencillo dio paso a un espectáculo centrado y controlado completamente por Ile, en el que el uso de la tecnología se integró a la cantante, produciendo, no las imágenes repetitivas cuyo propósito usual es la transmisión en pantalla grande para el público distante, sino un desdoblamiento y recursividad creativos que impusieron el tono del espectáculo que abrió con A la deriva y culminó con Curandera, 25 canciones desde sus clásicas Triángulo y Temes, su versión de La tirana de La Lupe, hasta Mujer, que cantó junto a Villana Antillana. Ile es, sin duda, una de nuestras más complejas y completas intérpretes. Su manejo del escenario, su expresividad vocal y, principalmente, corporal, su desprecio por las normas impuestas y, como resultado, su completa desinhibición, nos obsequiaron un espectáculo inusual y refrescante. Ile se siente igual de cómoda al interpretar canciones de amor o despecho como de profundo contenido de crítica social.

Trato de pensar en otras artistas cuya música sea tan feminista como la de Ile y no encuentro comparación. Y es que Ile no adorna ni se disculpa por el reclamo de un espacio en el que la mujer pueda ser respetada como ser humano. Sus letras son incisivas, casi incendiarias, para combatir la resistencia individual y social que le niega a la mujer una vida sin violencia, sin estigmas. Por ello ha sido tan apropiada su participación en Mujer, junto a Villana Antillana, porque ambas reclaman que “nadie controla el rumbo de mi vida… busco ser libre”.   Pero su reclamo no se queda en lo individual. Su compromiso social — como en Ñe, ñe, ñe— es punzante y acusador: “Si dan lugar al tirano/ Ninguno es confiable/ Nadie se limpie las manos/ Que aquí todos son culpables.” Sus canciones son ecos de Betances y de Tio: “despierta borincano”.

Fotos por Johanna Emmanuelli

Ile es honesta, directa, tanto en sus reclamos feministas como en los de mayor envergadura social como la patria o, en este momento histórico, la lucha palestina. Pocos artistas se atreverían a cuestionar directamente a su público, a exigirle que salga de su burbuja de privilegio, de sus lugares de comodidad, a abiertamente decirle que se informe de lo que sucede en el mundo, a que tome conciencia de su responsabilidad humana. Pero eso mismo fue lo que hizo Ile. Aquí parte de su elocución a su público muy temprano en el concierto:

“Niños, niñas, niñes están siendo bombardeados en este mismo instante que estamos aquí pasándola cabrón. No podemos seguir en nuestra burbuja, no podemos seguir enajenándonos. ¿Qué carajo es esto de desplazar gente bombardeándolos? Y nuestro dinero es cómplice, nosotros como colonia de EEUU, el dinero de PR está apoyando el genocidio que está ocurriendo ahora mismo en Palestina. Tenemos que prestar atención a estas cosas, si no sabe, busque información, la información está ahí, la información no está en la televisión puertorriqueña, ni en la televisión estadounidense. Son propaganda mediática, es libreto. […] La violencia no debe existir, es un abuso de poder lo que está pasando en Palestina. Nos están haciendo a nosotros, que estamos tratando de hacer algo al respecto, nos están tratando de hacer sentir culpables. Es urgente, hay que hacer algo. Busquen información, no se queden en sus burbujas. Todos tenemos derecho a vivir en paz, a vivir en libertad. Por eso, ¡libertad para Palestina, libertad para Puerto Rico!