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“La víspera” de Papel Machete

 

En Rojo

Han pasado varios días desde que asistí al estreno de “La víspera de la abolición”, obra teatral original de mixtos medios del Colectivo Papel Machete en el teatro Victoria Espinosa en Santurce (8 -10 de diciembre). Por razones de salud, ya no tengo el privilegio que una vez tuve de escribir inmediatamente sobre obras teatrales. Además, el vaivén de mi vida entre Vieques y San Juan también impone sus condiciones.

No obstante, mi colega Rafah-Acevedo sí adelantó un escrito (5 diciembre) acerca de la obra antes del estreno que proveía el trasfondo del montaje y detalles sobre lxs artistas-participantes responsables y el tema futurista – la caída “de la última prisión en el sur de EEUU después que el movimiento abolicionista crea las condiciones para poner fin al complejo industrial carcelario” – año 2047. Por eso, no me detengo en los detalles de trasfondo para enfocar, no necesariamente en orden de preferencia, en algunos de los elementos que más me impactaron del montaje como tal.

Primero: la estructura multimedia inicia la función con un video del discurso de Mumia Abu Jamal, encarcelado en Pennsylvania desde 1982. Es importante oír su voz porque ilumina las discusiones locales principalmente de grupos feministas sobre la inutilidad del sistema penal actual de Puerto Rico.

En EEUU, desde la época de pos-Reconstrucción (1875 en adelante), se usa el sistema carcelario como una manera de re-esclavizar a la población afroamericana. La privatización actual de las cárceles, como grandes negocios de ganancia, empeora esa situación. La activista e intelectual Angela Davis (“Democracy Abolition”, 2005), entre muchas otras voces, ha sido influyente en la lucha por abolir la injusticia de las prisiones y transformar el sistema carcelario.

Segundo: “La flotilla” comienza con la caseta del Almirante con la hermosa embarcación progresivamente creciente de botes encima del mar de tela que cubre el escenario. Para mí, esto representa la solidaridad del ya liberado Caribe que sale en apoyo a la lucha para “abolir” esta última prisión estadounidense. Pero lo que más impresiona es el proceso estético colaborativo de los botecitos llevados en olas por las manos de lxs titiriterxs.

Tercero: en general, apreciamos tres niveles de representación: 1) la malévola Alcaide, lxs guardias penales, lxs encarceladxs y lxs militantes aparecen en la pantalla como miniaturas, 2) también entran en el escenario como marionetas manejadas por lxs titiriterxs y 3) entonces estos personajes asumen su tamaño humano.  Esta alternación de la acción fílmica de miniaturas y muñequitos y de la acción física de sus contrapartes en forma de marionetas y humanos enmascarados en escena, fluye naturalmente como la extensión del mensaje que Mumia da al principio. En la pantalla vemos la cárcel de muñecas y el tren de juguete y entendemos el discurso de la Alcaide sobre la función de la prisión de purificar agua para clientes ricos.

Cuarto: el uso de las máscaras de cartón piedra para lxs militantes y la Alcaide sorprende por su complejidad individual y precisión artesanal. De hecho, todas las máscaras, los títeres y objetos de mano, la utilería y los efectos especiales muestran una fabricación detallada de destrezas marcadas. Objetos de mano, como las pequeñas celdas con sus puertas de acero que abre para crear interiores con bancos, camas e inodoros para las marionetas que las ocupan y las pequeñas casetas de campaña, muestran esta dedicación al proceso.

Quinto: el papel de los Vejigantes de coco de Loíza dentro de la acción escénica proyecta el aspecto más puertorriqueño de esa lucha de liberación. Raras veces se han utilizado bien los Vejigantes en la acción teatral local (aún en la obra “Vejigantes” de Francisco Arriví el personaje del Vejigante es menospreciado). Aquí se pierden sus asociaciones folclóricas-turísticas para mostrar su carácter más vital y ancestral como guerrero y protector del pueblo. Hasta sus colores se revierten al coco natural en vez de estar pintado de los colores brillantes que caracterizan las máscaras más recientes de las fiestas de Santiago Apóstol. Esto se profundiza por añadir máscaras anti-gases lacrimógenos a la base de cáscara de coco en algunos de los Vejigantes.

El montaje de “La víspera de la abolición” es ambicioso e incorpora decenas de imágenes, títeres, máscaras y objetos pequeños, medianos, y grandes. La obra se basa en un cortometraje original que constituye la parte fílmica. Entonces se crece y multiplica a través de un reparto de más de quince actores-titiriterxs, cada unx con cambios de vestuarios y máscaras. Las máscaras de papel maché del colectivo de militantes, que finalmente tumba la última cárcel y libera lxs prisionerxs, son asombrosas por su número y la precisión de la artesanía de sus facciones y de sus vestuarios. Esa vista panorámica del escenario lleno de casetitas, militantes, prisioneros liberados y Vejigantes es la más impactante de la obra.

Lxs músicxs Lizbeth Román, Aníbal “eL S.” Vidal Quintero y Agustín Muñoz Ríos mantienen una presencia esencial en escena, y sus ritmos y composiciones subrayan toda la acción. Me imagino que cada actor hizo su propia máscara de militante. Siento que no puedo identificar todxs lxs artistas participantes, pero el elenco sí incluye al colectivo del teatro callejero Papel Machete y colaboradores como Sugeily Rodríguez Lebrón, Deborah Hunt, Yussef Soto Villarini, Francisco Iglesias y Carlos ‘Gandul’ Torres López. Agitarte, Inc. promueve el evento.

Aún dentro del alto nivel de gestiones y actuaciones del conjunto, es difícil no destacar al gestor-director Jorge Díaz y la titiritera Deborah Hunt. Jorge queda al lado de lxs músicxs — también entra en escena en ocasión como titiritero – para integrar un ingenioso doblaje de voces a la acción; mientras con el cabezudo de la Alcaide de la prisión puesto, Deborah crea un deleite de movimiento y gestualidad. No obstante, la acción es colectiva con participaciones iguales y el emotivo final que celebra la liberación del último encarcelado.

 

 

Trasponer el espacio

Marilola Pérez Rodas

Especial para En Rojo

A Marilyn Rodas, “Titi Mini”

 

Desde hace días miro a Bolo desde mi ventana. El territorio que ocupa se ha reducido considerablemente y sólo parece interesado en patrullar la casita de servicio abandonada en el patio del vecino. Ocasionalmente, veo que brinca a la caja vacía del aire acondicionado para meterse por la ventana semiabierta. Su cuerpo se contorsiona con trabajo para entrar por un espacio de menos de un pie de ancho. Él, que ya de por sí lleva meses volviéndose nada.

Su siesta la toma debajo del aire acondicionado, pegado a la pared de la casita, al lado de la puerta que nunca he visto abrirse.

A Tuca no la veo desde hace más de una semana. Entonces dormía sobre la caja del aire acondicionado. Ningún ruido la despertaba, ni el trimmer, ni los aviones volando a menos de 800 pies sobre su cabeza.

Cada vez que Tuca desaparece regresa con bebés nuevos, la última vez sólo le vi uno. Idéntico a Bolo. Tuca se hace más pequeña con cada embarazo, este sería el cuarto. Todos de corrido, todos de Bolo.

Ahora Bolo le da vueltas a la casita de servicio como si no hubiese nada más fuera de ese perímetro. Yo desde mi ventana sé que su mundo normalmente es más grande que eso. Yo, persona, incluso recuerdo que el mío es aún más grande que el mundo del gato. Sin embargo, la concentración con la que Bolo reduce su mundo me ha encerrado con él. Si bien el perro tiene la capacidad encomiable de entender nuestras intenciones, el gato logra que las suyas sean las nuestras.

El primero que consideró la relatividad del tiempo lo hizo mientras esperaba que hirviera el agua en una olla. De haber estado mirando un gato, hubiese considerado la relatividad del espacio. A quien observe el sentido de urgencia en los ojos de un gato no le queda más remedio que ocupar su mismo espacio.

La relatividad del espacio también explica que cuando éramos niños el mundo fuera mucho más grande. Confieso que un sentimiento súbito de nostalgia me ha llevado en varias ocasiones a eñangotarme en medio de la que ahora es la cocina de mi mamá para poder estar en la de mis abuelos.

De adulta, al visitar a mi tía siempre me asombraba que el pasillo de su edificio me parecía más estrecho y corto que el de mi memoria. Eso cambió los últimos meses que convalecía de un cáncer que terminó devorándosela. En ese período, el pasillo se hizo el doble de lo que era hace 35 años; de ida medía la cantidad de detalles de un recuerdo y de vuelta se hacía tan largo como la lista de futuros que reproduce el miedo.

Materia al fin, el espacio no desaparece, sólo se traspone. Ahí está el pasillo en cada salto que da Bolo para meterse a la ventana. Lo siento extenderse cortante en mi estómago cada vez que el gato se coloca al filo de la ventana para regresar al suelo.

 

Un tío llamado Federico García Lorca

 José Angel Leiva

Cuando Laura García Lorca nació en Nueva York, en 1954, su padre, Francisco, tenía cincuenta y dos años de edad. Hacía ya dieciséis años que a su tío Federico, autor de una obra espectacular en la poesía, la dramaturgia y el ensayo, lo había asesinado la derecha española, a pesar de buscar refugio en casa de su amigo el poeta Luis Rosales, militante falangista él como sus hermanos. No obstante la defensa de estos influyentes intelectuales, que ponían en riesgo su propia vida, ni la supuesta amistad de Federico con José Antonio Primo de Rivera, fundador de la falange, ni el prestigio de Federico García Lorca, pudieron contra el odio. Laura recuerda que en su familia se hablaba muy poco de Federico, sólo en contadas ocasiones su padre refirió los juegos, los dichos, las canciones que solía compartir con su hermano. Pero nadie se atrevía a preguntar más sobre la vida y mucho menos sobre la muerte de su tío; una sombra de tristeza planeaba sobre la atmósfera familiar. No fue sino hasta pasada su adolescencia, tras la muerte de su padre (1976), cuando se rompió el mutismo. Laura de los Ríos Giner, su madre, y la tía Isabel García Lorca, ya mayores, pudieron hablar, no sin dolor, del asesinato del famoso tío.

A Laura aún la traicionan las lágrimas al hablar de esa tragedia, al saberse parte del árbol genealógico de un personaje tan amado y admirado. Vino a México desde Granada, donde dirige la fundación que lleva el nombre de su tío, para participar en el Congreso Federico García Lorca y la tradición andaluza en México, organizado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y el Colegio de San Ildefonso, de la UNAM. Al final de las ponencias que se expusieron los días 28, 29 y 30 del pasado septiembre, uno adquiere más razones para entender el fenómeno popular e intelectual del autor de Poeta en Nueva York. Laura misma, acompañada de su marido, Andrés Soria Olmedo, catedrático en la Universidad de Granada y experto en la biografía y la obra del poeta, reconoce que ha aprendido y descubierto ángulos que ignoraba.

“Fue una educación privilegiada, con una fuerte carga política y de conciencia social, de justicia, muy sensible a las artes –narra Laura García Lorca. Federico tuvo, antes que una formación literaria, una educación musical y pictórica. Mis bisabuelos, mis abuelos y mis padres mantuvieron una relación muy estrecha con la música tradicional y popular de España, además de la música culta. En casa nos criamos cantando las canciones populares de España y del mundo. Pero como en España el canto popular, folclórico, se vinculó a un pensamiento conservador, franquista, falangista, escuchamos más música popular mexicana, argentina, cubana. Por eso me resultaba tan familiar Chavela Vargas. Pero la llegada de Paco Ibáñez a casa fue una maravilla. Con su voz recuperamos cuarenta años de aislamiento musical, cultural, del país de mis padres.”

La presencia de Laura en el plantel Del Valle de la UACM desata reacciones inesperadas entre chicos LGBTI. Corren a recibirla y uno de ellos exclama: “Deja que yo pueda sentir esa poderosa sangre que corre por tus venas, déjame sentir esa herencia maravillosa.” Los motivos de admiración a Federico García Lorca son plurales, desde su abierta aceptación a su homosexualidad en tiempos que, como dijo el poeta y editor José María Espinasa, ser homosexual era una invitación justificada al crimen. Mucho se ha especulado sobre qué tanto el asesinato de Lorca atendió a un odio homofóbico. Sobre todo por las abiertas y repetidas declaraciones del fascista Juan Luis Trescastro, quien prestara su coche para detener al poeta y conducirlo, primero por las calles de Granada y luego al camino de Víznar a Alfacar, hacia el sitio donde lo fusilaron. Trescastro solía jactarse de haber participado en la muerte de comunistas, pero sobre todo exhibía su trofeo: “Yo le di dos tiros a García Lorca en el culo, por maricón.” Aunque esa bravata no parecía responder a la realidad, pues no hay registros de que hubiese estado en el lugar del crimen, no deja de revelar la idiosincrasia de una comunidad. La propia ciencia médica, en esa época, definía a la homosexualidad como una aberración sexual. Pero había motivaciones más fuertes para justificar el asesinato del artista. Se trataba de un intelectual famoso, de un poeta y dramaturgo con mucho éxito que renegaba con sus ideas de justicia, libertad e igualdad, de su origen burgués, aristocrático, de noble familia granadina. Era un rojo.

“Granada es una de las ciudades más bellas de España, no cabe duda, pero también tiene una de las burguesías más conservadoras e intolerantes del país”, afirma Laura, quien abandonó Estados Unidos con sus dos hermanas en 1968, cuando sus padres regresaron del exilio para asentarse en Madrid. “Yo tuve conciencia de quién era mi tío en la adolescencia, cuando mi padre trabajaba en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde era profesor. Allí, un actor cubano dijo de memoria un poema: “Herido de amor”: “Amor, amor, que está herido,/ herido, de amor huido./ Herido,/ muerto de amor./ Decid a todos que ha sido/ el ruiseñor./ Herido,/ muerto de amor./ Bisturí de cuatro filos,/ garganta rota,/ y olvido./ Cógeme la mano, amor,/ que vengo muy malherido,/ herido,/ de amor huido./ Herido,/ muerto de amor.” Fue una descarga eléctrica al corazón. Cuando volví a casa busqué sin demora a mi padre y le conté la impresión que me había causado ese poema. Fue a su biblioteca y regresó con las obras completas editadas por Aguilar. Abrió el volumen justo donde estaba impreso el poema y me dijo: “Allí lo tienes, el autor es tu tío.” Pero fuera de eso, no volví a preguntarle más sobre su amado y admirado hermano.

García Lorca y México

A lo largo del congreso se especuló mucho sobre la posibilidad de que Federico hubiese concretado su viaje a México. Por diversas razones lo había pospuesto. Entre ellas, que trabajaba en el final de La casa de Bernarda Alba, que no se estrenaría sino hasta 1945, en Buenos Aires, Argentina, además de querer estar cerca de Juan Ramírez de Lucas, el último amor de su vida. Algunos de sus biógrafos afirman que incluso tenía ya el boleto para embarcarse a México, donde lo esperaban impacientes sus amigos del grupo los Contemporáneos, particularmente Salvador Novo, a quien había conocido en Argentina, y Gilberto Owen, con quien se había encontrado en Nueva York. Alfonso Reyes mantenía también una fuerte amistad con el granadino.

Laura imagina que México le hubiese encantado a Federico por las mismas razones que a ella y supone que hubiese sido la tierra de su exilio. Una parte de la familia de Laura, por parte de los Ríos Giner, echaron raíces en México. Ella solía venir a visitarlos y a encontrarse con su amigo el poeta mexicano Manuel Ulacia, nieto del poeta español Manuel Altolaguirre, miembro de la generación del ’27. De hecho, Andrés Soria cuenta que ellos vinieron a veranear con Ulacia en 2001 y se fueron a Ixtapa, Zihuatanejo, donde el poeta mexicano perdió la vida mientras nadaban a la orilla del mar.

“No puede negarse la importancia que tuvo Estados Unidos en su obra, particularmente en Poeta en Nueva York, que dio un giro de ciento ochenta grados en su discurso –advierte Laura. Tampoco la importancia que adquirió la figura de Federico García Lorca como creador en ese país. Sobre todo después de su muerte.”

Y nos preguntamos: ¿cómo hubiera sido el reencuentro en México con Buñuel, examigo de la Residencia de Estudiantes de Madrid, al igual que Dalí? “Después del éxito del Romancero gitano, Luis Buñuel y Dalí rompen la amistad con Federico –afirma la sobrina de García Lorca. Le dicen de todo, que se ha vuelto un conservador, un poeta putrefacto entregado a la cursilería, etcétera. Tuvo que dolerle mucho a Federico la actitud de sus amigos, con quienes había mantenido una relación muy estrecha. Luis Buñuel, en Mi último suspiro, reconoce de sí mismo que era un bruto y menciona lo extraordinario que era Federico. Dalí era un personaje raro, muy raro en todo, desde hacer cualquier cosa para que expulsaran a Buñuel del MOMA de Nueva York, hasta ser un inútil completo que no entendía muchas cosas de la vida práctica.”

García Lorca encarnaba en sus poemas más populares temas y valores muy cuestionados en la España actual, como es la fiesta taurina. ¿Cómo se lee Lorca en el contexto de mundo de habla hispana en el que esos valores son políticamente incorrectos? “A Federico comenzaba a molestarle que lo gitanizaran, que lo etiquetaran de poeta popular –advierte Laura. Consideraba que era una forma de negar sus alcances intelectuales. Uno puede contrastar al Federico de Poeta en Nueva York con el de los romances, que tanto gusta a los intérpretes de cante jondo. En mi caso no puedo defender el sentido de las corridas de toros, su fondo de crueldad, el sufrimiento animal. Pero tampoco me siento capaz de condenar su existencia. Hay en mí un un sentimiento encontrado. Supongo que en Federico ocurriría algo semejante, porque en su época era no sólo normal, sino que formaba parte de la mitología española, de la cultura mediterránea. ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’ es una muestra de su visión de la fiesta y la tragedia, no sólo del toro, también del hombre, del torero, que por lo regular eran hombres del campo, personas de clase baja que aspiraban a conseguir la gloria en el ruedo.”

Federico fue muy sensible a la vanguardias y entre sus amistades, además de los surrealistas Buñuel y Dalí, hubo también ultraístas. Sus romances y poemas populares acusan líneas de corte vanguardista. Laura García Lorca dirige la fundación dedicada a su tío en la ciudad de Granada, donde se conserva su biblioteca, sus archivos y los textos que aún siguen derramando nuevos hallazgos de una obra que se actualiza, de un escritor que se cultivó a sí mismo en la capacidad de contradecir lo que antes afirmara, y de afirmar lo que antes contradijera. García Lorca está vigente.

Tomado de La Jornada

 

 

Navidad cósmica de Cristo en la Madre Tierra

 

Especial para En Rojo

 

Mientras muchas comunidades cristianas celebran los nueve días preparatorios que componen la novena de la fiesta, este domingo 17 de diciembre, la liturgia católica inicia la Semana Santa de la Navidad.

El apóstol Pablo dijo que Cristo resucitado «unirá todas las cosas». Su resurrección significa el comienzo de un universo reconciliado (Gal 6,2 y 2 Cor 5,14 ss). La Navidad no debe ser sólo el aniversario del nacimiento de Jesús. Celebramos esta fiesta el 25 de diciembre, fecha del solsticio de invierno en el hemisferio norte, para recordar que Cristo es el Sol de justicia que resurge para renovar nuestras vidas.

El mundo de hoy parece cada vez más enfermo y dividido. Los efectos de la resurrección de Cristo en el universo aún no son visibles. Por eso, en Navidad, celebramos la anticipación profética de la renovación del universo cristificado, es decir, totalmente tomado por la presencia de Cristo resucitado.

El mes de diciembre comenzó con más una Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, la COP 28. Allí, las más diversas religiones expresaron su responsabilidad hacia la Madre Tierra.

En estos días, las comunidades judías celebran Hanukkah, la Fiesta de la Luz. Hoy, las lámparas del Templo de Jerusalén ya no se encienden para iluminar la oscuridad del invierno. Ahora, el templo de Dios es el universo y las luces de Hanukkah se encienden en los hogares judíos para que iluminen los corazones y las vidas de todas las personas de buena voluntad con el fin de liberar al mundo de la oscuridad de la falta de amor y de la indiferencia.

En la Abya Yala, nuestro continente amerindio, los pueblos originarios escuchan a los chamanes que, en los cantares, hacen revivir los espíritus de los bosques, heridos por las empresas que destruyen la naturaleza en busca de petróleo o de minerales y por los incendios provocados por quienes quieren criar ganado o plantar soja.

Es importante que las comunidades cristianas vinculen la celebración de la Navidad con el cuidado de la tierra, del agua y de toda la naturaleza. Hoy, el universo es el verdadero pesebre del Cristo Cósmico. Aunque sigue siendo invisible, viene hoy a este mundo. La liturgia de la última semana antes de Navidad invoca a Jesús como Salvador para el mundo de hoy. Cada día, una nueva invocación llama a Cristo Resucitado, como Sabiduría, otro día, como la nueva Zarza Ardiente, en la cual Dios se revela a los Moisés de hoy. Por último, se le llama Emmanuel, presencia divina en medio de nosotros.

Durante las celebraciones del 24 de diciembre, las antiguas comunidades entonaban un versículo extraído del libro del Éxodo, en el episodio del maná en el desierto. Dice así: «Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana veréis su gloria». Que la celebración de la Navidad sea signo y un paso más hacia el advenimiento del Reino de Dios en el mundo.

Alianza por el triunfo de la esperanza

De las contradicciones y errores de un bipartidismo PNP-PPD anquilosado, decadente y corrupto- además de colonial hasta el tuétano- ha surgido una nueva fuerza política, producto de un junte creativo que promete transformar la gobernanza pública en Puerto Rico y encaminar a nuestro país por la ruta del buen gobierno, del desarrollo económico estable que pueda sustituir la creciente dependencia, y de un modelo social de amplia participación ciudadana, diálogo, apertura y sana convivencia.

El nuevo acuerdo político entre el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) para acudir aliados a las próximas elecciones generales de noviembre del 2024- que fue ratificado unánimemente por las asambleas de ambas colectividades- es no solo una movida política audaz e inteligente, sino una estrategia con potencial real de romper el cerco del bipartidismo colonial que nos han impuesto las dos castas políticas que se han turnado el gobierno de Puerto Rico por los pasados 60 años, y cuyo desgaste y falta de voluntad y nuevas ideas, han colocado en precario la gestión pública en nuestro país. Especialmente durante los últimos 20 años, la situación política y económica en Puerto Rico se ha tornado crítica. Ocurrió la quiebra inminente de las finanzas públicas, con un proceso de reestructuración de la deuda bajo una ley colonial del Congreso de Estados Unidos llamada PROMESA, y una Junta de Control Fiscal (JCF) extranjera e impuesta por el Congreso para acordar planes de pago favorables a los acreedores y controlar las finanzas del gobierno de Puerto Rico. En sus 6 años en Puerto Rico, la JCF le ha costado al erario puertorriqueño cerca $1 mil millones en gastos operacionales y de pagos a asesores y consultores, mientras las medidas de austeridad y los recortes extremos del presupuesto público que ha implantado han tenido un impacto devastador sobre las vidas de empleados y pensionados de dicho sector.

Todos estos factores han hecho que se manifieste un marcado deterioro en la calidad de vida del pueblo con índices mayores de empobrecimiento y desigualdad. Ha habido un gradual desplome de los servicios esenciales de salud y educación pública a todos los niveles. Se han aprobado nuevas leyes que quitan derechos a los trabajadores de la empresa privada e imponen recortes paralizantes en salarios, beneficios y pensiones a los empleados del sector público. La infraestructura se ha venido abajo, en especial la eléctrica y la de agua. Además, la sucesión de gobiernos incompetentes y corruptos, junto a la crisis fiscal, han agravado los problemas de la economía de Puerto Rico, cuya crisis se ha prolongado por más de 15 años. Esto ha llevado al aumento cada vez mayor en la dependencia de fondos provenientes del gobierno de Estados Unidos, sin que exista, por parte del gobierno de Puerto Rico o de la JCF, un plan de desarrollo económico a largo plazo para Puerto Rico. La crisis económica ha provocado también una crisis de falta de oportunidades, lo que ha acelerado la creciente emigración de nuestra clase profesional joven y educada.

Esta es la realidad que moldeará el análisis y el juicio de los electores hacia los comicios del 2024, contexto en el cual el nuevo acuerdo entre el PIP y MVC ofrece a nuestra gente la oportunidad de protagonizar, con sus votos, impartirle un nuevo giro a la gobernanza pública en Puerto Rico. En la Asamblea General del PIP del domingo pasado se reunieron miles de personas a escuchar con mucho entusiasmo las propuestas para darle a Puerto Rico una nueva manera de gobernar. Se habló de las medidas concretas que habrá que tomar para garantizar que el mensaje de la alianza PIP-MVC llegue directamente a todos los electores. También se ratificaron las candidaturas por acumulación al Senado y la Cámara de Representantes de María de Lourdes Santiago y Dennis Márquez Lebrón, respectivamente.

En su mensaje de cierre, el candidato a la gobernación por el PIP, Juan Dalmau Ramírez dio a conocer su visión sobre este nuevo acuerdo. “Será una campaña de contrastes”, y recalcó que de un lado están el PNP y PPD fraccionados por las luchas internas por liderazgo y posiciones, mientras del otro, el PIP y MVC cuajan un nuevo acuerdo político con generosidad y desprendimiento. Añadió que el pueblo tendrá la oportunidad de comparar entre “el más de lo mismo” y las nuevas propuestas para fortalecer la gobernanza pública que trae la alianza del PIP y MVC. “Yo quiero reconocer el desprendimiento y la generosidad del liderato del Movimiento Victoria Ciudadana. Gracias a ellos y ellas se fortalece este proyecto político, y vamos a poder llevar el triunfo de la esperanza”, concluyó.