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No se puede dar por buena la información policial

 

La organización Kilómetro Cero (KC) divulgó un video en el que denuncia que la Policía de Puerto Rico ofreció información falsa a la ciudadanía sobre la investigación de la muerte de Jobán Rivera Mendoza, joven de 21 años que recibió uno de 10 disparos efectuados por agentes de la Policía durante una intervención el pasado mes de julio en Carolina.

Los hechos se refieren a que el 23 de julio Rivera Mendoza fue intervenido por los agentes Ismael Miranda Rodríguez y Héctor Custodio Cruz en una marginal de la carretera PR-3 en Carolina, por alegadamente ir en exceso de velocidad y rebasar una luz roja. Según declaraciones públicas de José Padín, director auxiliar del CIC de Carolina, los agentes dispararon porque “se percatan que el individuo tiene un arma de fuego, empuña su arma de fuego… y realiza varias detonaciones a los agentes”.

El video divulgado por la organización de derechos humanos centrada en monitoreo civil de la Policía, revela que el joven nunca sacó ni disparó con un arma de fuego, sino que buscaba en un portapapeles los documentos solicitados en la intervención, cuando uno de los agentes grito “¡Arma de fuego!” y comenzó a depararle al joven. En el video se cuentan 10 disparos entre los dos agentes.

La directora ejecutiva de Kilómetro Cero, Mari Mari Narváez, en entrevista con este semanario, exigió que se fijen responsabilidades y que se investigue esta muerte por el uso de la fuerza por parte del Estado y el posible encubrimiento por parte de la Policía. “Tiene que tener consecuencias porque eso envuelve la responsabilidad de los supervisores”.

Esta reiteró que “como se evidencia en el video, la historia de la Policía cuando dos agentes mataron a Jobán fue que el joven había disparado en dos ocasiones y ellos repelieron la agresión. Los agentes le dispararon al muchacho en diez ocasiones, sospechando de una arma que nunca salió y mucho menos disparó”.

Mari Narváez indicó que  la Policía cerró el caso, catalogándolo como un homicidio justificable. En tono enfático la activista censuró que en estos casos lo habitual es que la Policía vuelve armar a los agentes o en ocasiones les da una orientación y no pasa nada “a nivel administrativo, es la propia Policía investigándose a sí misma”.

Contrario a otras ocasiones en que la Policía reacciona con declaraciones públicas atacando las denuncias de Kilómetro Cero, esta vez se ha limitado a decir que como el caso está bajo investigación no pueden comentar nada. “Pero el día en que sucedieron los hechos, la Policía comentó de todo y dijeron incluso que fue un homicidio justificable, sin siquiera haber hecho la investigación”, expresó Mari Narváez. Esta destacó que a la Policía se le entregó el video de la cámara de seguridad desde el momento después de los hechos.  Pero Kilómetro Cero solo lo obtuvo recientemente por medio de una contribución ciudadana.

En lo que va de este año, KC  ha contabilizado siete muertes por uso de fuerza policial: dos féminas y cuatro varones. En la  mayoría de los casos, señaló, no existen videos.  A juicio de Mari Narváez, este caso es comparable al de Miguel Cáceres (2007), que en ese entonces, por haber un video, se quedó en la memoria colectiva. “La gente piensa que no pasan cosas así, pero eso pasa todos los años; pero no hay videos. Esto es una lección para miembros de la  Prensa y la ciudadanía en general de que no se puede tomar siempre por buena la información oficial de la Policía. Su información  siempre ha sido plagada de mentiras, esa es la norma sobre todo en la Policía, pero en el Estado en general”, afirmó.

Las personas pueden ver el video revelado por Kilómetro Cero en su página en Internet. También están las declaraciones del director del CIC de Carolina, Jose Padín, justificando al momento la acción de los policías.

 

 

 

 

Félix Ojeda Reyes: protagonista de la historia

Homenaje a Félix Ojeda Reyes. de izq, a derecha Lucila Irizarry, Florencio Merced y Manuel de J. González. Foto: Alina Luciano

 

Conocí a Félix Ojeda Reyes a mediados de la década del 2000, en su oficina en el Instituto de Estudios del Caribe, mientras investigaba para hacer mi tesis de maestría en historia, sobre los Comandos Armados de Liberación (CAL), que en ese momento era anatema. No tenía idea del universo paralelo al que me estaba insertando como investigadora, pero me devoraba el primer motor que da origen a la búsqueda de conocimiento: la curiosidad, que, en mi caso, era la de entender las luchas emancipadoras de mi país y a los exponentes de los movimientos  libertarios.

No recuerdo si para la reunión con Félix hice una cita o si llegué a su oficina en paracaídas, cosa que ya no viene a cuento. De lo que sí me acuerdo es que esa entrevista que fui a hacer, preguntas en mano y bien practicada, me la terminó hacienda él a mi. ¿Quién tú eres? Preguntó con un tono en la voz que heló los huesos, porque era novata. Le dije mi nombre; que era estudiante de historia, y demás cosas superficiales que me dieron a entender que no respondían su pregunta, porque me interrumpió para hacerme, de forma poco simpática y como excelente investigador que él era, lo que percibí como una contra-entrevista. ¿De dónde eres? Preguntó. Yo le dije: de Las Piedras. Pero él me abordó con: ¿Quiénes son tus padres, a qué se dedican? Quién te dirige la tesis? No podía faltar la pregunta. ¿Por qué te interesa este tema?

Don Félix no fue el único que actuó de esa forma, pero de todos, fue el más cortante.  Ese día tuve una mezcla de emociones que iban de la sensación al resbalar en un balde de agua fría, hasta el mariposeo en el estómago porque se había multiplicado significativamente mis ganas de saber de qué se trataba el CAL. Hago una nota al calce al estilo Turabian: Cuando usted le diga a un estudiante de historia que no estudie ese tema, sepa que es justamente lo que va a hacer. Por eso leí todo lo que se publicó en CLARIDAD y en los periódicos comerciales nativos y extranjeros desde mediados de la década del 50’, así como los libros de historia de Puerto Rico, revistas de sociología, leyes internacionales sobre descolonización,  obviamente las carpetas que el FBI confeccionó respecto al comando, porque si CAL era un organización revolucionaria de la Nueva Lucha, había que conocer qué los motivó a levantarse contra el colonialismo (qué razones hubo y hay de sobra y ustedes las conocen), cómo se manifestó el aparato represivo del estado contra ellos, y de qué forma el aparato ideológico los presentaba; así como la dicotomía del bien y el mal, entiéndase, ELA versus “terrorismo independentista”.

Para ese entonces yo suponía que CAL era el brazo armado del Movimiento Pro Independencia, (y con esto sé que los dejo impactados), pero entendía como imprudencia vincular una cosa con la otra en la publicación. Luego de terminar la tesis decidí hacer el libro con una portada que  hasta la fecha me ha fascinado, a la que Félix, cuando la vio, la llamó “la maldita maquinilla”. Lo supe porque se lo dijo a mi mentora, la Dra. Evelyn Vélez, y con el paso de los años él mismo  me lo dijo. “¡Mira Lucila –dijo- cuando vi esa portada me dio un coraje!” Y me explicó al respecto el misticismo sobre la maquinilla con la que escribieron los comunicados del CAL; que los gendarmes del estado nunca dieron con ella y no iban a parar de joder hasta encontrarla. Yo lo sabía, porque era tema recurrente en las carpetas federales, aunque no se pueda creer todo de las carpetas. No le pedí perdón por ser osada, pero sí le pedí que hiciera el prólogo para la nueva edición del libro, cosa que hizo de forma hermosa y contundente. Pude haberle pedido que lo firmara como Martín González, pero no llegué a tanto y de eso sí me arrepiento. Por él aprendí que “un artefacto incendiario no explota, deflagra”.

Félix Ojeda Reyes o Martín González, como mejor lo conozcan ustedes, fue el investigador/historiador que los “historiadores jóvenes” –como nos llaman cuando tenemos menos de 65 años- anhelamos ser: el historiador partícipe. Cuando hablamos del oficio de historiar nos referimos a la tarea de investigar de manera científica. Analizar, documentar y narrar organizada y detalladamente acontecimientos y hechos/acciones de vida de un individuo o colectivo. La voz narrativa del cronista/historiador transfiere la ideología de quien escribe, porque no hay tal cosa como historiador apolítico, de hecho, nadie es apolítico, por eso unos escogemos estudiar el CAL-entón decolonial y otros el guarapos de la caña.

Pero Félix vivió y vio de todo. Desde muy joven tuvo acceso al núcleo, a lo más intrínseco de nuestra historia nacional; a los forjadores de un devenir independentista divergente que ideó una nueva política emancipadora. De esa forma combatió en todos los frentes, en la FUPI,  en el MPI, en Claridad, en CAL (no necesariamente en ese orden), también, en la Universidad, y en cada archivo y biblioteca intra y extramuros nacionales; desarrollándose cual cuadro de una trilogía política/revolucionaria/intelectual que no es común.

Su labor rompió los cánones del típico intelectual de oficina que dicta cátedra a través de jovencitos de estudio y trabajo, Félix Ojeda fue otra cosa; el tipo de maestro contestatario que utilizó todos los espacios a su alcance para la obra libertadora, como Betances. En ese sentido, la comparación no es exageración de mi parte. Tanto el maestro como el médico de los olvidados –pertenecieron  a sociedades secretas abolicionistas y anticolonialistas, con otros nombres, e hicieron de sus vidas y oficios un trabajo político. Uno le dio vida y carácter al otro, de forma simbiótica, y ambos, a nosotros los antillanos. En ese sentido, Félix hizo y fue protagonista de la Historia.

 

Presentación realizada en la actividad en recordación de Félix Ojeda realizada en CLARIDAD el 26 de octubre de 2023

Ser un peón más: objetivo de una sociedad capitalista

 

 

En una sociedad colonial y capitalista en donde el capital humano es abundante y prescindible, cada vez más se sobrevalora la obediencia al pensamiento crítico, la explotación a horarios irrazonables a los establecidos por ley, ser el yes man or woman, al poner límites; en fin, hacer lo que se te dice y complacer al patrono.

Ante este panorama, cada vez más los modelos de negocio se mueven a lo que por décadas hizo el sector empresarial y los bufetes de abogados corporativos, crear un molde y poco a poco desmenuzar las partes de sus empleados que los hacen diferentes, con el propósito de que sean todos más o menos iguales.

En un sistema donde los medios de producción (dueños de la maquinaria empresarial y por consecuencia laboral), son unos pocos, el convertirse en un peón se vuelve necesario. ¿Pero qué significa ser un peón? Si nos remontamos al ajedrez, esta figura se encuentra en la primera línea de batalla, no tiene mucho valor en el tablero y suelen ser las piezas más vulnerables y que primero se sacrifican.

Según Sergio Gómez y la Filosofía del peón de ajedrez, hoy en día los ciudadanos de a pie, somos los más indefensos y a los primeros “a los que se les recortan las libertades”.  Siendo entonces las personas con menos garantías laborales y, en posición de desventaja.

La conciencia de la clase obrera madura con la lucha de clases. Sin embargo, en un Puerto Rico donde las organizaciones que defienden los derechos de los trabajadores se han convertido en chivos expiatorios, ¿cómo rebasamos la maquinaria empresarial o hacemos que nuestro valor social no solo sea medido por el nivel de producción de cada uno?

Mientras sobrevaloremos la capacidad de producción por encima del bienestar holístico de las personas, su tiempo de ocio, creación y relaciones interpersonales, seguiremos enriqueciendo a unos pocos, el éxodo seguirá en aumento, la pobreza y diferencia de clases se acrecienta, y la violencia incrementará.

Ahora te pregunto, ¿quieres ser un peón más?

Los nazis de nuestro tiempo no usan bigote

 

 

 

No deja de ser una trágica ironía de la historia que aquellos que desde el principio condenaron las acciones bélicas de Hamás y del Gobierno de Israel sean acusados de estar a favor del  terrorismo por aquellos que solo condenan a Hamás y justifican el terrorismo masivo, histórico y sistemático del Gobierno de Israel.

Afortunadamente, cientos de miles de judíos (sobre todo en el hemisferio norte) han tenido el coraje que no han tenido evangélicos o laicos políticamente correctos y previsibles de salir a las calles y a los centros del poder mundial a aclarar que el Estado de Israel y el judaísmo no son la misma cosa, confusión básica, estratégica y funcional que radica en el centro del conflicto y beneficia solo a unos pocos con la complicidad fanática e ignorante de muchos otros.

De hecho, decenas de miles de judíos estudiosos de libros sagrados del judaísmo como la Torá han afirmado que el judaísmo es anti sionista. Muchos dirán que es materia de opiniones, pero no veo por qué su opinión deba ser menos importante que la del resto de charlatanes belicosos.

Ha sido este pueblo judío, que sabe que su convivencia con los musulmanes ha sido, por siglos, mucho mejor que esta tragedia moderna, quienes han gritado en Washington y Nueva York “No en nuestro nombre”, “Paren el genocidio del Apartheid” y no en pocos casos han sido arrestados por ejercer su libertad de expresión, que en las democracias imperiales siempre fue la libertad de aquellos que no eran tan importantes como para desafiar el poder político, como lo demuestra, por ejemplo, la libertad de expresión en tiempos de la esclavitud. Pero a estos pertenecerá la dignidad otorgada por la historia.

Cuando vuelva la luz a Gaza y el mundo se entere qué ha hecho uno de los ejércitos nucleares más poderosos del mundo, con la complicidad de Europa y Estados Unidos, sobre un gueto sin ejército y un pueblo sin derecho a nada más que respirar, cuando puede, se enterará de que no son miles sino decenas de miles de vidas tan valiosas como las nuestras, aplastadas por el odio racista y mecánico de gente enferma, unas pocas de ellas con mucho poder político, geopolítico, mediático y financiero, que es, en definitiva, lo que gobierna el mundo. Naturalmente, la propaganda comercial tratará de negarlo. La Historia no podrá. Será implacable, como suele serlo cuando las víctimas ya no molestan más.

Muchos callarán, temblorosos de las consecuencias, de las listas negras (periodistas sin trabajo, estudiantes sin becas, políticos sin donaciones, como lo han informado hasta medios como el New York Times), del estigma social que sufren y sufrirán aquellos que se atreven a decir que no hay ni pueblos ni individuos elegidos por Dios ni por el Diablo, sino meras injusticias del poder desatado.

Que una vida vale tanto y lo mismo que cualquier otra.

Que el pueblo palestino (con una población ocho veces la de Alaska, cuatro o cinco veces la de otros estados de Estados Unidos) arrinconado en un área invivible, tiene los mismos derechos que cualquier otro pueblo sobre la superficie de la esfera planetaria.

Que los palestinos, hombres, mujeres y niños aplastados por las bombas indicriminadas, no son “animales sobre dos patas”, como afirma el Primer Ministro Netanyahu (si fueran perros al menos serían tratados mejor). Ni los israelíes son “el pueblo de la luz” luchando contra “el pueblo de las tinieblas”.

Que los palestinos no son terroristas por nacer palestinos, sino uno de los pueblos que más ha sufrido la deshumanización y el constante asedio, robo, humillación y asesinato impune por ya casi un siglo.

Pero éstos, quienes se atreven a protestar por una masacre histórica, una de las tantas, son, vaya casualidad, los acusados de apoyar el terrorismo. Nada nuevo. Así han procedido siempre los terroristas de Estado en todas partes del mundo, a lo largo de toda la historia y bajo banderas de todos los colores.

Reproducido de www.rebelion.org

El tema del transfuguismo político genera críticas en la prensa y la sociedad dominicana

El senador Félix Bautista y el diputado Rubén Maldonado obtuvieron triunfos por el PLD, pero luego se fueron a la Fuerza del Pueblo.

 

Santo Domingo-Llama la atención de los medios de comunicación nacionales el tema de las apresuradas alianzas de candidaturas entre las organizaciones políticas que participarán en las elecciones generales pautas para el 19 de mayo de 2024.

Las alianzas de candidaturas deben presentarse a más tardar el 11 de noviembre del año en curso ante la Juta Central Electoral (JCE).

El punto que ha generado más interés en el escenario periodístico y la sociedad dominicana es el abandono apresurado de movimientos políticos mayoritarios y minoritarios que en el pasado fueron aliados electorales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y ahora  han pasado a apoyar la candidatura presidencial del actual gobernante Luis Abinader para el período 2024-2028.

Por igual, legisladores, alcaldes y altos dirigentes renunciaron recientemente a la militancia peledeista para afiliarse en otros partidos, disgustados con la cúpula de la entidad opositora que gobernó durante 20 años.

De hecho, muchos dejaron a la Fuerza del Pueblo (FP), que lidera el ex presidente Leonel Fernández, para apoyar al oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la reelección de Luis Abinader.

En total, nueve de esas  entidades sumaron 180 mil votos en las pasadas elecciones y queda que el motivo de sus decisiones de apoyo es quién ocupa el solio presidencial, según la periodista Yanessi Espinal, analista política del impreso capitaleño elCaribe.

Resalta que mientras Leonel Fernández fue jefe de Estado, fueron aliados leales, luego de que entregó el poder a Danilo Medina Sánchez, “su lealtad estuvo con el nuevo jefe de Estado y una vez el PLD perdió, su fidelidad se trasladó al presidente Luis Abinader”.

Las agrupaciones que apoyan al PRM son: Partido Cívico Renovador (PCR), Partido Humanista Dominicano (PHD), Frente Amplio, Dominicanos por el Cambio, liderado por el expresidente del Senado, Eduardo Estrella; Partido Revolucionario Socialdemócrata (PRSD), Alianza por la Democracia (APD), creado por Max Puig; Partido País Posible; Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido Revolucionario Independiente (PRI), que preside Trajano Santana.

Se agregan a esa lista las entidades que en los comicios anteriores participaron unidos al PRM, como son: Partido Acción Liberal (PAL), Unión Demócrata Cristiana (UDC), Partido Popular Cristiano (PPC), Movimiento Democrático Alternativo (MODA), Partido de Unidad Nacional (PUN); Partido Justicia Social, creado por Julio César Valentín, el ex dirigente del PLD, ex senador y miembro del Comité Político. Renunció de la organización morada tras la elección de Abel Martínez. como candidato presidencial.

También ocurrió lo mismo con dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que respaldaron al PRM en los pasados comicios. Son los casos de Tony Peña Guaba y Neney Cabrera, ambos apoyaron la candidatura de Abinader y fueron nombrados en cargos públicos.

CRÍTICA PERIODÍSTICA

El transfuguismo político ha recibido cuestionamientos de parte de la prensa escrita, televisión, radio y programas interactivos de las redes sociales, entre éstos el periódico elCaribe que en un editorial dice que esos grupos  “sucumben ante tentaciones degradantes que aparentan carcomerlo todo. Lástima que algunas de sus malas actuaciones solo alcancen para provocar indignación y, a lo sumo, irritación, pero sin llegar al punto de revolver la conciencia ciudadana”.

Agrega es una “lástima, sí, doblemente, porque después del sobresalto social inicial que provocan las malas prácticas, todo se queda del mismo tamaño, debido a que la brega por adecentar la vida pública no alcanza a ser una demanda de toda la sociedad. Miramos con pena las manifestaciones de pérdida de valores y de mediocridad en el sistema político, potenciadas en estos días con las políticas aliancistas, cual mercado persa, y por los honores y vítores al deleznable tránsfuga”.

Concluye expresando lo que sigue a continuación:

Consuela, para el buen nombre de la política, que no es una especulación, como la concibió el patricio Duarte, sino “la ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”, que aquellos individuos que se entregan a ella solo en procura de beneficios personales y de un mejor estilo de vida, no son políticos propiamente dichos, sino politicastros.

Un político que se une a una causa, profesional de la materia, tiene entre sus cualidades características que sabe gestionar el fracaso y posee la habilidad de convivir con la decepción, por lo cual no huye al primer revés para correr tras lo material y pecuniario.

El trasiego sin contemplaciones de un partido a otro, y entregarse junto a sus acólitos al mejor postor, prostituye la esencia de la actividad política que debiera ser, en sí misma, noble y digna.

Para convertir en más despreciable el actual momento, visto con ausencia de prejuicios, resulta que de por medio no se ve ni un asomo de propuestas programáticas ni nada político-ideológico, solo el afán y la premura de estar cerca del dinero del contribuyente que los partidos reciben, o acceder a las ventajas que otorga el poder en un país como el nuestro, presidencialista y de escaso desarrollo institucional.